Buscando al culpable

cap 12.


Tomoyo se sentó en el columpio del Parque Pingüino, a unas pocas cuadras de su casa en el residencial barrio de Tomoeda. Estudió el cielo gris, las nubes que flotaban y se deslizaban. Fijó su mirada en el suelo de cemento cubierto de pequeñas hojas secas y suspiró largamente.

Recordó la primera vez que hablaron sin los formalismos del trabajo. Ella había estado sentada en ese mismo columpio, leyendo un libro del que ya no recordaba mucho. Él apareció vestido informal y se sentó en el columpio amarillo de su derecha. La había saludado y ella lo había visto a los ojos por primera vez. Ese día ella comenzó a amarlo, guiada tal vez por esa primera impresión de ensueño. Porque sí, ella lo amo mucho.

O por lo menos eso creyó. Ahora no podía estar segura que era amor, pero sabía en el fondo de su alma que jamás lo podría olvidar, para bien o para mal.

Estaba un poco hastiada de no poder concentrarse en otro tema y andar rumiando las viejas heridas del pasado, pero verdaderamente le era muy difícil enfrentarse a los temores que dejó dormidos. Jamás pensó que lo volvería a ver.

Una pareja de enamorados en la banca de madera pintada de azul a unos metros de ella la hizo recordar aún más la mentira que había vivido. Porque sí, Eriol Hiraguisawa nunca la amó y ella no podía culparlo realmente, ella fue la ilusa que no fue lo suficientemente capaz como para darse cuenta de las señales. Estuvo ciega durante mucho tiempo. Y si bien las verdades son necesarias, tal vez hubiera preferido no saber.

Pensó en el día siguiente, la fuga de Eriol de la prisión. Tal vez ni ella misma sabía todos los riesgos que estaba corriendo.

Tomoyo decidió cerrar ese ciclo en ese lugar. Ahí comenzó a amarlo; a odiarlo; y ahora a intentar olvidarlo, lo más que pudiera.

Sacó su móvil del bolso y marcó un número que recordaba a la perfección.

-Ayumi- murmuró en voz baja.

Rika Terada contestó desde el otro lado. –Hola, no puedo creer que compraste el vestido Amarillo-

Tomoyo entendió perfectamente. Rika se encontraba en su oficina con algunos compañeros. –Ayumi, necesito que tengas un helicóptero con el mismo piloto de la vez pasada en el mismo punto, mañana a las 3 a.m. También necesito un traje especial y aditamentos tipo F-5; llama a Iki y que te de lo que tiene para mí. No solicites ayuda, es un trabajo personal-

-Claro, no hay problema, llegare puntual a la boda, Adiós-

Tomoyo cortó la comunicación y sonrió. Si había alguien a parte de Sakura y Akane en quien confiara plenamente, esa era Rika Terada.

Rika, Sakura y ella habían asistido al mismo instituto, hacía muchos años, y por azares del destino terminaron trabajando en la misma organización.

Rika fue la primera persona dentro de la división que se casó, pese a la prohibición. No hubo ninguna sanción extrema principalmente porque era la hija de un alto funcionario, y su esposo, Terada, hasta esas fechas creía que ella era una simple secretaria de una división corriente de la policía de Tokio. Nada más lejos de la verdad.

Tomoyo recordaba que a partir de ahí, se había extendido el permiso de contraer matrimonio a todos, siempre y cuando fuera con alguien de la organización o que previo estudio no representara un problema. Esos fueron los casos de Tomoyo y Sakura respectivamente.

Se puso de pie y tomó el bolso que minutos antes había estado en su regazo para caminar hacia su camioneta, sintiéndose más segura de lo que iba a hacer.


Sakura había estado moviéndose toda la noche, incómoda por los sueños extraños que tenía. Estaba intranquila.

Abrió los ojos y frunció el ceño levemente. Se movió hasta chocar con el cuerpo a su costado y se alejó lo más rápido que pudo.

Recordó que hasta el momento no había hablado con Yukito, por una u otra cosa, así que decidió que era un buen momento.

Tomó su móvil, que extrañamente estaba en su mesita de noche y marcó el número que ya sabía de memoria.

Timbro una, dos, tres veces.

Una voz algo ronca sonó del otro lado del fono. – ¿Si?-

-¡Yuki!- exclamó ella intentando sonar animada.

Sintió duda y desconcierto del otro lado. –Ah, eh… Hola Saku ¿Cómo está Osaka?-

-Mmm bien, bien- respondió ella algo intrigada por el tono que usaba Yukito.

-Ya tenemos fecha para la boda- dijo él con voz más amable y pausada.

-¿Fecha?- preguntó ella extrañada. –Decidimos que íbamos a buscar la fecha cuando regresara-

-Me pareció una mejor idea verla yo, será unos días después de tu regreso, si tu no puedes elegir tu vestido estoy segura que tu amiga estará encantada de hacerlo- dijo esto último con tono cansino.

Sakura frunció el entrecejo irritada por su falta de delicadeza. – ¿Insinúas que nos casaremos a las locas?-

-Sakura, no tenemos todo el año para hacer las cosas, al día siguiente de la boda tengo que entrevistarme con unos inversionistas en Hong Kong para ver si aprueban mi proyecto. ¡Es mi gran oportunidad! Además empatar este viaje con la luna de miel me parece estupendo-

Sakura se mordió los labios para evitar gritarle lo frustrada que se sentía. Pero recordó su mirada amable, su buen trato la mayor parte del tiempo, su paciencia y decidió que lo mejor era no llevarle la contraria.

-Sí, puede ser, pero me hubiera gustado ver lo de la recepción y…-

-¿Recepción?- Preguntó él sin entender.

-Claro, la fiesta, la torta, la comida, las bebidas….-

-¡Sakura no somos ricos! No pretenderás que despilfarre en esas tonterías, un vestido blanco algunas flores, un juez y unos testigos son suficientes-

-Pero pensé…- dijo ella evidentemente desanimada.

-Vamos Sakura creí que querías lo mismo que yo-

-Sí, claro que sí, bueno lo que tu decidas estará bien entonces- dijo sin ánimos de discutir y resignándose a la idea de no tener su "gran boda japonesa".

-Así me gusta, nos vemos pronto cariño-

-Te mando un beso- dijo Sakura fingiendo una dulzura que en esos momentos no sentía en absoluto.

-Otro para ti-

Sakura oyó como cortaba la comunicación y bajó el móvil hasta su regazo. Pensó en todo lo que había hablado con Yukito, su querido Yukito. El único hombre con el que había estado desde que era adolescente y con el que ahora se iba a casar. No de la forma en la que soñó, pero… ¡Solo era un sueño tonto! Intentó convencerse a sí misma.

Forzó una sonrisa y vio que Shaoran seguía plácidamente dormido, volvió a recostarse e intentó conciliar el sueño.

Por su parte, él no estaba muy convencido de la decisión que pensaba tomar su compañera con respecto a ese tal "Yuki".


Cuando Tomoyo llegó a su casa, la encontró completamente vacía. Llamó varias veces a Akane pero al parecer había salido. Una nota pegada en la puerta de la nevera se lo confirmó. Ryo estaba de excursión y regresaría unas horas más tarde, así que disponía de tiempo y soledad para planear lo que haría.

Buscó la copia de las llaves del departamento de Sakura que a veces tenía. Las encontró sobre un estante algo empolvado. -Debo decirle a Akane que limpie esto- se dijo intentando bajar del mueble al que se había trepado.

Un paso en falso la hizo trastabillar y caer pesadamente en el suelo. Sintió un profundo dolor en la rodilla de la pierna derecha y contrajo los músculos del rostro en señal de sufrimiento.

Esperó unos instantes a que el dolor cesara y se puso de pie para ir a recostarse en su cama. Desde ahí pensó las cosas con más calma. Lo primero es que sería injusto para Ryo si lo sacaba de su casa para mudarse lejos de ella. Así que lo más inteligente sería llevar a Hiraguisawa al departamento de Sakura y vigilarlo.

Abrió su armario, cojeando aún por la caída y sacó una maleta mediana de color azul oscuro y la dejó sobre su cama. La fue llenando de ropa y artículos indispensables, llamó a Rika y le pidió que le llevaran a su oficina una maleta de color negro, tamaño mediano contendiendo ropa y artículos necesarios para un hombre con unas características determinadas. Ella aseguró que tendría todo listo en treinta minutos y Tomoyo acordó pasar a buscarla en ese tiempo.

Cuando los treinta minutos hubieron transcurrido fue a su oficina y recogió la maleta para luego regresar a su departamento a descansar y ultimar los detalles para los acontecimientos del día siguiente, mientras se preguntaba si era lo correcto exponerse de esa manera.

Solo pudo llegar a una conclusión: no había alternativa.


Sakura despertó más tarde de lo acostumbrado y observó que su "queridísimo" compañero ya estaba haciendo uso del baño.

Frunció el entrecejo por los rayos de sol que le daban directamente a los ojos y se cubrió el rostro con una mano.

-¿Vas a demorar?- preguntó en un tono exageradamente fastidiado.

Oyó ruidos extraños antes de poder distinguir la voz de Shaoran. –Buenos días mínimo¿no?- le contestó él de igual manera. –Después de todo yo no soy el que se quedó dormido-

Sakura espetó una maldición y volvió a recostarse. Estaba extrañamente cansada. Por no decir agotada, le dolía un poco la espalda, quien sabe por qué.

Shaoran desalojó el baño varios minutos después, dejándolo impregnado con el vaho de la ducha caliente. Sakura estaba muy arropada, por lo que daba la impresión de ser un bulto extraño debajo de los cobertores.

Él se acercó con sigilo hasta ella y confirmó que estaba en el quinto sueño. Un pensamiento macabro cruzó por su cabeza y sonrió de lado.

Fue jalando los cobertores hasta descubrirle la mitad superior del cuerpo y de un solo impulso la cargó en brazos.

Sakura chilló al instante y comenzó a intentar bajarse, pero él la tenía firmemente sujeta.

-¡Qué te has creído!- gritó ella al borde de un ataque de histeria.

Él corrió con ella en brazos y la deposito en pijama en medio de una espumosa bañera. Sakura aún incrédula sacó la cabeza por entre la espuma para observarlo con asombro e irritación mientras él reía a carcajadas.

-¡Con qué derecho se atreve a…!- intentó decir Sakura.

-Shhh, yo como persona RESPONSABLE iré a cumplir mi misión, tú date un bueeen baño-

Sus palabras burlonas la exasperaron aún más y resoplando comenzó a quitarse la espuma de la cara.

Esto es la guerra Shaoran Li, la guerra.


Sakura caminaba apurada intentando identificar a su sospechoso, Kenichi le hablaba por medio de un intercomunicador para ayudarla con la identificación.

-Da vuelta a la derecha-

Sakura giró y se encontró frente a las puertas trasparentes del gimnasio. Suspiró. ¿Dónde más podía estar Oliver Smith?

Caminó algo más rápido de lo acostumbrado y se registró con una amable señorita de uniforme rojo muy ceñido al cuerpo. Llenó una especie de formulario y luego de un buen rato explicando que no deseaba ningún entrenador ingresó al área de máquinas.

-No está ahí-

-¿Cómo es que éste tiene rastreador?- preguntó mientras bebía un poco de agua de su botellita a fin de disimular.

-Shaoran se lo implantó- respondió Kenichi.

Sakura estudió esa respuesta y sintió una gran irritación. Siempre haciéndose el héroe de la película. Smith era SU hombre. Ya iban dos cosas que pensaba cobrarse, a su debido tiempo claro está.

-Está dentro del Spa del gimnasio-

Sakura caminó hasta un vestidor y cerró con seguro. -¿Exactamente?-

-Masajes, tercera puerta a la derecha entrando por el corredor de la izquierda-

Bien¿los uniformes de las masajistas?

-Cuarta puerta del pasillo anexo.-

-Entendido-

Sakura salió del vestuario y caminó hasta la pequeña recepción del Spa. Una joven de no más de 20 años hablaba por teléfono y le daba la espalda. Sakura caminó sin hacer ruido y ubicó el corredor anexo, ingresó sin ser vista.

-¿Despejado?-

-No tengo acción de ese tipo dentro del crucero- respondió Kenichi.

-Entra al sistema de seguridad-

-No, una violación a este alertaría la TRA-

Sakura se agazapó en la pared y como estaba silencioso caminó hasta la puerta cuatro. Pegó la oreja a la puerta. Silencio. Giró la manija lentamente y entró a un reducido espacio. Los uniformes estaban colgados en un aparador al frente de ella.

-Uniforme blanco con raya roja al lado-

Sakura tomó el que más se pareció a esa descripción y se vistió rápidamente.

Sakura abrió su maletita roja, vertió el contenido en el suelo, se colocó una peluca que la hacía ver con el cabello corto y negro y gracias a unos lentes de contacto ahora tenía los ojos color café. Le dio la vuelta al maletín hasta que esta terminó siendo azul, devolvió el contenido a este y salió sin dejar rastro. Caminó sin ser vista hasta la recepción donde no encontró a la señorita de la otra vez por lo que tuvo el camino fácil.

Sakura entró por el pasillo que le indicó Kenichi al principio. Se cruzó con dos señoras que salían de un tratamiento facial.

-Una puerta más-

Sakura encontró la puerta indicada y esperó un instante a que las mujeres se fueran.

La placa de metal decía con letras grandes "Masajes de relajación con aromaterapia".

Intentó girar la perilla pero estaba cerrada. Le aplicó un pequeñísimo dispositivo y en instantes la tuvo abierta. Entró con velocidad y observó a una mujer de su misma edad mezclando unas esencias en un pote transparente. Cerró la puerta con seguro y sacó una especie de lapicero y se lo clavó en el cuello a la chica, la cual se desmayó al instante, sin percatarse en ningún momento de la presencia de alguien más.

El joven yacía boca abajo al parecer sumido en un estado intenso de relajación.

-Armario a tu izquierda-

Sakura divisó el armario y arrastró a la joven hasta él, dejándola encerrada. Luego, se acercó hasta Smith y continuó el masaje con la mezcla azulina que había hecho la otra joven.

-Mhm-

Sakura continuó masajeando como ella creía que debía ser, sin estar muy convencida realmente.

Kenichi le murmuró unas instrucciones breves y Sakura comenzó a formar una sonrisa en su rostro.

Los movimientos con sus manos se hicieron más intensos y profundos y las murmuraciones de Smith comenzaron a hacerse más entendibles.

-Menos fuerza cariño- susurró con voz aterciopelada.

Sakura no podía menos que deleitarse con esa parte del "trabajito", por lo menos el agente Li no era el único que podía tener un momento interesante, se dijo enfurruñada. Luego de unos instantes se dio cuenta que estaba disfrutando mucho del "masaje" o intento de masaje que le estaba dando a su sospechoso, y el rostro de Yukito apareció inmediatamente en su mente. Trató de borrarlo al instante, y fue ese momento preciso el que eligió Oliver Smith para dar nuevas señales de vida.

-Querida, se que eres nueva, pero el masaje no se limita a mis hombros- exclamó él con voz seductora, para luego volver a relajarse.

Esto del manoseo alias: masaje, no era una de las cosas favoritas de Sakura, pero el tal Oliver le estaba haciendo la experiencia agradable. Lentamente fue deslizando sus manos por su espalda y sus piernas.

Él pareció gruñir ante el "masajito" y se removió perezosamente. Sakura siguió con el masaje por unos instantes más y aprovechó que el hombre volvía a enterrar la cabeza entre los brazos para sacar un frasquito de color opaco. Sacó una cápsula y la colocó muy cerca al rostro de él, abriéndola hasta liberar su contenido.

Instantes después Oliver Smith quedaba atrapado en un extremadamente profundo sueño. Sakura devolvió los restos de la cápsula al frasquito evitando respirar. Una vez comprobado que Smith estaba profundamente dormido comenzó a buscar entre sus cosas alguna pista.

Encontró su móvil y una billetera. Dentro de esta última estaban sus relucientes tarjetas de crédito, una considerable suma de dinero, pequeños papeles que examinó y una fotografía de su actual novia. Le pareció un gesto demasiado… romántico, por decirlo de alguna forma. Luego de copiar un número extraño que estaba detrás de la fotografía de la mujer revisó su móvil. Realmente no había nada interesante. Gracias a un aparatito transfirió toda su información hasta su computadora y dejó todo nuevamente en su sitio.

Sacó a la jovencita del armario y la ubicó sobre la camilla, también plácidamente dormida. Todo parecía indicar que esta última se había quedado dormida en parte por el penetrante olor a hierba que flotaba en el ambiente. Sakura se aseguró que ella despertara primero.

-¿A donde lleva el ducto que está a mi derecha?- preguntó volviéndose a poner su ropa normal y guardando los lentes de contacto y la peluca.

-Área inaccesible-

Sakura sonrió y dejó caer el uniforme por ahí para luego abandonar el lugar sin dejar rastro.

-Fase 1 lista- murmuró mientras caminaba por un concurrido corredor del segundo nivel.

-Perfecto, tengo vigilancia actual de todos los camarotes y sospechosos, salvo Mellville-

-¿Qué hago ahora?-

-Regresa a tu camarote para procesar la información-

-Entendido-


Shaoran estaba sentado en una de las bancas de la barra del bar de la piscina bebiendo un cóctel. Estaba bastante satisfecho con su desempeño. Mientras la pequeña Sakura Kinomoto demoraba siglos en realizar sencillísimos procedimientos él tenía todo bajo control, había implantado un rastreador en una cápsula roja, que se asemejaba a uno de los medicamentos que Touya Gaskell tomaba con frecuencia. Había sido demasiado fácil. Oliver Smith y su novia habían sido algo más difíciles, pero no imposibles. Las habitaciones de todos estaban monitoreadas ya y los sospechosos, exceptuando a Kaho Mitsuki también.

Ahora la esperaba. Era la única que faltaba vigilar, por mero formalismo, bien se sabía que la TRA una organización por demás machista jamás permitiría encomendar un trabajo similar a una mujer.

La vio caminar por el borde de la piscina con un diminuto bikini rojo. Shaoran fijó su vista por unos instantes en el deslumbrante cuerpo de la mujer, hasta que consiguió que ella se percatara de esto y le sonriera con una clara intención.

Shaoran señaló con la mirada el asiento vacío a su lado y ella se dirigió hasta él contorneando las caderas.

-Shaoran Makeri- dijo con aire sensual.

-Kaho Melville- respondió ella usando el mismo tono y sentándose a su costado. –Me parece haberle visto antes señor Makeri-

-Puede llamarme Shaoran- dijo él con una media sonrisa. -Es usted una excelente jugadora de póquer-

Kaho amplió su sonrisa. –Así que nos volvemos a encontrar, Shaoran- exclamó ella. –Tú también llámame Kaho-

-El destino se empeña en reunirnos Kaho- dijo con voz pastosa y enfatizando mucho su nombre.

Ella hubiera sonreído aún más si eso hubiera sido humanamente posible, lamentablemente sus músculos faciales no daban para tanto.

-¿Quisiera dar un paseo conmigo?- preguntó él.

Ella lo miró detenidamente. –¿No se molestará su novia?-

Shaoran recordó que durante el juego Sakura le había acompañado. Intentó mantener la sonrisa. –Oh, por supuesto que no, nuestra relación es bastante abierta-

-Entonces no creo que haya problema- murmuró ella acercándose a él hasta darle un beso en la mejilla. –Debo irme a reunir con unas amigas, mi camarote es el 513, te espero a las once-

-Será un placer-

La vio desaparecer con su andar sensual y francamente exagerado, pero igualmente delicioso a su parecer y sonrió mientras se acababa su bebida. Durante su acercamiento había aprovechado para instalarle un rastreador.


Eran las 10:30 a.m. y Sakura examinaba cuidadosamente la información que Tomoyo y Kenichi le habían enviado. Producto de ese análisis eliminaría a varios sospechosos y concentrarse al fin en el verdadero.

Encontrar quién era el miembro de la TRA era urgente, al día siguiente desembarcarían por primera vez en uno de los pequeños países de Centro América, no recordaba bien en cual, pero igualmente debían saber a quién seguir.

Primero leyó el correo de Tomoyo.

MENSAJE 1: Tomoyo

Sakura,

Estuve analizando los datos que me enviaste sobre Yue Kronfuss y pude comprobar absolutamente todos los datos. Investigué un poco más y no encontré nada que fuera sospechoso. No tiene ninguna relación con la TRA así que pueden descartarlo con total seguridad.

El caso de Niyobu es complejo, me parece que hay que tener bajo control a LeVian, una investigación me llevó a dar con uno de sus ex trabajadores, este afirma que Le Vian ha estado en la mira de Niyobu desde hace años y probablemente eliminarlo personalmente sea su objetivo dentro del crucero. Hablé con Kenichi y él tendrá a Kuno pendiente de él todo el tiempo. Abordará el crucero en la primera parada que realicen, y se encargará de proteger a Le Vian y vigilar a Niyobu, así que no deben preocuparse. Recuerden (El agente Li y tú) que Kuno es un desconocido y está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO que lo involucren en su misión.

En cuestión a los otros tres, espero información.

T

Sakura concordó con la decisión de eliminar a Kronfuss y Niyobu de la investigación y se sintió aliviada de alguna manera por la vigilancia de Kuno a Niyobu.

Envió al instante la información que había obtenido a Tomoyo con copia a Kenichi y les pidió que le respondieran para ese mismo día. Luego abrió el correo de Kenichi.

MENSAJE 2: Kenichi

Agentes,

Estuve investigando las grabaciones y vigilando a cada uno de sus sospechosos (los que cuentan con dispositivo)

Encontré un comportamiento completamente normal de Kronfuss y su acompañante. Niyobu realizó la primera noche del crucero una llamada extraña a un tal Alexander Vente sobre un cargamento de droga de la YENTEK y otra a un tal "Hiroshi" planeando un atentado contra Le Vian. Como seguramente T les ha informado, ya hay alguien que se encargará de eso.

En cuestión de Gaskell, no podemos estar completamente seguros, al parecer se encontrará con alguien en el desembarque en Costa Rica (Segunda Parada).

Melvilla no tiene vigilancia hasta este momento, salvo en su camarote y a través de redes, pero no hay nada nuevo por estos medios. Oliver Smith no ha levantado sospecha alguna, pero su novia ha realizado unas llamadas que no conseguimos rastrear.

Espero más datos.

K-89

Sakura examinó una vez más los folletos turísticos y encontró que la primera parada se realizaba en El Salvador, la Segunda en Costa Rica y la tercera y última en Panamá.

Los colocó en una carpeta amarilla y luego se levantó de la silla y caminó hasta la cama donde se acostó completamente agotada.


Shaoran llegó al camarote a las once de la mañana aproximadamente, encontrando a una Sakura en ropa de deporte, acostada boca abajo en la cama.

-Marmoteando nuevamente- exclamó rodando los ojos cuando entró en el camarote.

Se acercó a ella y tomó su botella de agua, completamente llena y la virtió parcialmente sobre su cabeza.

Un chillido lo hizo comprender que ella había despertado.

-¡Me ahogo!- gritó desesperada intentando ponerse de pie, hasta que logró darse cuenta de la situación, por las risas de su acompañante.

Con una mano en el pecho y la respiración agitada Sakura al fin pudo decir algo.

-¡Reverendo idiota!- le espetó furiosa.

-Vamos Saku, es una bromita-

Ella frunció el seño y anotó mentalmente que llevaba tres faltas.

-No le veo la gracia, y si ya terminaste de reír te aconsejo que te lárgues-

-Saku… ¡hay que trabajar!-

-Pues trabajas en el pasillo, a mi me importa un rábano- gritó poniéndose de pie al instante.

Shaoran deslizó su mirada por el bien formado cuerpo de Sakura y reparó instantáneamente en el humedecido top blanco de Sakura que dejaba muy poco a la imaginación.

Sakura se cruzó de brazos con el ceño completamente fruncido. –No te atrevas a mirarme de esa forma nuevamente-

Shaoran alzó los hombros. –Tú eres la que estaba desfilando sin sujetador y con ese diminuto top, así que no reclames monjita-

Splash

Shaoran contrajo el rostro por el dolor que le produjo la enérgica cachetada de Sakura y la miró algo enfadado.

-Punto uno- dijo Sakura mostrándole un dedo, -yo no estaba desfilando¡dormía! Punto 2- levantó otro dedo- ¡TU ME MOJASTE! Y punto 3- levantando el tercer dedo…

Splash

-¡No te atrevas a volverlo a hacer!- le gritó para luego abrirse camino hasta el baño.

-Mujeres- gruño Shaoran sentándose en la cama.

Pasados algunos minutos de la discusión anterior, Shaoran consideró prudente el momento para preguntar…

-Saaaakuuuu-

Un sonido gutural acompañado de una maldición se dejó oír del otro lado de la puerta.

-¿Qué sucedió con la investigación?-

Silencio.

Shaoran iba a repetir la pregunta ante la falta de respuesta, pero el sonido de la puerta del baño al abrirse lo detuvo. Sakura salió del baño con una extremadamente gruesa y larga bata de baño verde. SU bata verde, pensó automáticamente Shaoran, y una serie de pensamientos indecorosos volvió a la carga. Intentó borrarlos debido a la expresión de fastidio de Sakura, pero no le fue muy fácil.

-Según Tomoyo Kronfuss y Niyobu estan fuera. Kenichi quiere que vigilemos a Gaskell en la segunda parada mientras recaban más datos, en este momento investigan los datos que encontré de Oliver y los que tu hallaste en su camarote. No tienen nada de Melville-

-Tienen lo que yo encontré en su camarote y actualmente lo del rastreador, supongo que en la noche tendrán todo listo-

-Eso espero- murmuró Sakura secándose el cabello con una toalla.

-¿Esa es mi bata?- preguntó Shaoran.

-Sí¿por¿te molesta que la use¡No me la vuelvo a poner entonces!- gritó ella en un arranque de histeria.

Él quedó un poco sorprendido de su reacción y luego preguntó suavemente… -¿Algún problema? Estas nerviosa-.

Sakura suspiró cansada y se relajó un poco. –Disculpa, estoy de pésimo humor-

-Lo he notado-

Sakura elevó una de sus cejas. –Tú tampoco contribuyes mucho que digamos-

-Lo se, es parte de mi naturaleza-

Ella rodó los ojos.

-¿Tienes algo que te preocupe?-

-Me caso cuando regrese del viaje y estoy algo estresada, supongo que es normal-

-Puede ser-

Sakura tomó un vestido blanco con hojas verdes estampadas y caminó con lentitud hasta el baño. Antes de entrar sonrió levemente en agradecimiento a Shaoran por aguantarla, este correspondió su sonrisa y miró la puerta cerrada por algunos instantes más.

-Está muy bonita- murmuró.

-¿Almorzamos juntos?- preguntó ella desde el baño.

-Claro, te espero- respondió él mientras se arreglaba un poco.

Al interior del baño Sakura se terminaba de calzar unas sandalias de tiras verde oscuro y se acomodaba el cabello. Sonrió un poco al espejo, pensando que era injusto estar histérica por nada, dejando de lado claro está las bromas de mal gusto de su compañero las cuales pensaba cobrarse.

Se alisó las arrugas inexistentes del vestido mientras oía el timbre de un celular del otro lado. Abrió la puerta para preguntar si era para ella cuando escuchó la voz de Shaoran a través de la rendija que había abierto.

-Tammy, cariño¿Cómo estás?-

Sintió una punzada de celos.

La risa de Shaoran inundando la habitación, una risa sincera y verdaderamente feliz que le revolvía el estómago cada vez que pensaba que era la tal "Tammy" quien la provocaba.

-Sí cielito, volveré pronto, no te preocupes, te quiero- respondió Shaoran con voz suave y cariñosa.

Sakura apretó la perilla de la puerta y se dijo que iba a averiguar quien era la tal Tammy así muriera en el intento. Y le importaba un pimiento si eran celos o no. La imagen de Tomoyo diciéndole que una novia no debería tener celos de otro hombre, y su propia voz susurrante diciendo: Si a Yukito le molesta¡que se aguante!

Fin del cap


Hola a todos!

Disculpen la demora en actualizar, no me había olvidado del fic! Solo que como habran podido apreciar en este capitulo no hubieron tantas interacciones entre los protagonistas como los tengo acostumbrados, porque en parte cada uno tiene una mision especifica y no pueden hacer todo juntos.

Han habido muchas especulaciones con respecto al capitulo anterior... bien... el proximo capitulo resolvera esa duda. Además sucedera la operacion para liberar a Eriol por parte de Tomoyo y por supuesto el encuentro Kaho-Shaoran. (les prometo mucha emocion!)

Realmente espero que este cap les haya gustado y que lean el proximo!

Gracias a todos los que me enviaron sus reviews! Sus opiniones son mi mayor gratificación.

NOS VEMOS!!!!

Y ya saben! Un botoncito ahí abajo puede hacer a una autora feliz n.n

Nos vemos!

Kate