A Escondidas
Cap 13
Faltaban diez minutos para la hora acordada y Tomoyo conducía por la desolada carretera.
Una balada sonaba en la radio sin ser escuchada realmente. Tomoyo sumida en sus pensamientos recordaba haber dejado todo organizado. Las maletas estaban en la parte trasera del automóvil y el mapa de la prisión descansaba en el asiento del copiloto.
Se había despedido de su hijo diciéndole que tenía que irse por unos días, nada más.
Recordó con algo de pena los ojitos llorosos de Ryo y sus intentos por controlar las lágrimas. Akane había prometido cuidarlo y ella estaba segura que así lo haría. Esperaba que fuera suficiente por el momento.
Tomoyo volvió a fijar su mirada en la carretera, que parecía interminable y algo tétrica a esa hora.
Aceleró un poco más. Más, más, más.
Cuando al fin llegó al punto acordado, divisó el F-43 una máquina creada especialmente para ese tipo de infiltraciones. Parqueó la camioneta detrás de una gran roca y descendió del vehículo.
Caminó por entre la tierra y las piedras apretando el abrigo morado contra su cuerpo. Saludó al piloto con un asentimiento de cabeza. Rika se descubrió el rostro y le sonrió con amabilidad.
-Creí que era más conveniente si me encargaba de pilotearlo yo- dijo ella aún con una sonrisa serena en los labios.
Tomoyo sonrió de vuelta.
-Tus cosas- dijo Rika, lanzándole un atuendo negro de látex.
Tomoyo las atrapó y las dejó en una de las grandes formaciones rocosas que escondían ese encuentro y comenzó a cambiarse de ropa.
Rika, vestida íntegramente de negro, volvió al F-43 a esperarla. Tenía serias dudas acerca de esta "misión", sobretodo por las consecuencias que podía tener.
Por su parte, Tomoyo, se colocó el conjunto extremadamente ceñido que cubría por completo su cuerpo. Acomodó los soportes de las armas, se calzó las botas negras, sujetó los guantes y su máscara; y luego subió junto a Rika.
Partieron instantes después sin decir nada.
-El descenso será complicado Eva-
-Veo que recuerdas mi nombre de agente- dijo Tomoyo en voz baja mientras acomodaba todos los instrumentos que necesitaría en los soportes de su traje.
-¿Cómo olvidarlo?- respondió Rika mirando hacia el frente con una indiferencia que no sentía. -Habrá un apagón en todos los sistemas de seguridad de la prisión y sus fuentes de poder centrales y alternas en dos minutos aproximadamente. Durará cuatro minutos y medio-
-Entendido-
Tomoyo terminó de acomodarse y giró el rostro para ver a Rika. -Si en diez minutos no estoy ubicada donde acordamos, vete-
Rika asintió inexpresiva. –Baja- gruñó abriendo una de las puertas.
Tomoyo sintió el viento helado calarle los huesos. Fijó un círculo metálico al borde de la puerta, cronometró su reloj y saltó.
-¡Solo diez minutos Eva!- gritó Rika con aprehensión.
Tomoyo se deslizó por el fino cordón hasta sumergirse en el agua del mar. Había descendido en la parte trasera de la fortaleza, la menos vigilada ya que era imposible acceder a la prisión desde ahí.
Para alguien que no tuviera los planos claro está, pensó Tomoyo sonriendo mientras nadaba hasta tierra firme.
Cuando al fin tocó la arena se dio permiso para respirar. Quedan 9 minutos Tomoyo, se dijo mentalmente revisando el pequeño cronómetro. Sacó el mapa de un bolsillo y lo revisó nuevamente.
Corrió por uno de los laterales hasta encontrarse paralela con una torre de control antigua y por ende sin vigilancia.
-Imbéciles- murmuró Tomoyo mientras lanzaba un gancho metálico al borde de la caseta elevada de piedra. Escaló por las paredes empinadas con ayuda de la cuerda hasta introducirse en la caseta de control.
El piso estaba cubierto por una gruesa capa de polvo, y en los techos bajos muchas telas de araña -con insecto respectivo- decoraban la estancia. Tomoyo arregló sus aditamentos y revisó que todo estuviera en orden. Retiró el gancho y lo guardó en uno de sus bolsillos.
Los planos de la prisión indicaban que si bajaba por la empinada escalera de gato, terminaría en medio de la nada y pegada a la pared, pero frente a una de las altas paredes de la muralla principal. El único problema era que tendría que buscar una manera de poder cruzar el hondo foso sin matarse en el intento.
-No hay problema- pensó mientras comenzaba a deslizarse por la estrecha escalerita.
Sakura disfrutaba de sus camarones mientras fijaba la mirada en una de las grandes mamparas del comedor principal del barco. Las personas conversaban y reían animadamente mientras ella se hundía en sus cavilaciones.
Shaoran, sentado frente a ella se debatía entre preguntarle que le sucedía y mantenerse en silencio para evitar confrontaciones.
Sakura bebió un poco de vino blanco mientras pensaba en la tal "Tammy" que había nombrado Shaoran. ¿Una ex novia¿Amiga íntima¿Esposa¿Amante? No tenía idea y francamente se moría de curiosidad y algo más que no podía identificar. Detestaba no saber nada del hombre frente a ella sobre todo por los extraños y explosivos sentimientos –nada romántico- que desataba en ella. Lo de nada romántico claro está estaba aún en proceso de convencimiento.
-¿Estas bien Sakura?- preguntó Shaoran sujetándole una de las manos que descansaba sobre el mantel blanco.
Sakura pareció despertar de su trance y lo miró a los ojos por un instante aún aturdida. Al darse cuenta de la forma en la que lo observaba giró el rostro levemente escondiendo un pequeño sonrojo que él no notó y retiró su mano con toda la velocidad que pudo.
-Nada, he perdido el apetito- dijo poco convencida.
-Eso es extraño- murmuró él tratando de picarla. –Tú siempre devoras lo que tienes enfrente-
Sakura frunció el ceño por el comentario y lo vio con molestia. Observó como él ampliaba su sonrisa con un aire de satisfacción que ella detestaba y repentinamente un foquito se encendió dentro de su cabeza.
Sakura cambió su expresión y lo miró sugerentemente. –No todo, Shao- susurró con voz sedosa.
Esta vez fue a él a quien le tocó sonrojarse. Shaoran se golpeó mentalmente, solo un idiota cae en su propia broma.
Tomoyo se sujetaba fuertemente de la cuerda que había instalado en la caseta para poder regresar y que le permitía descender un poco más. Estaba suspendida en el aire, pegada a la muralla exterior y viendo fijamente la segunda muralla. Lanzó un segundo gancho con cuerda y se balanceó un poco hasta lograr quedar pegada al otro muro, escaló con algo de dificultad hasta llegar al otro lado, donde anudó las cuerdas para poder regresar.
Saltó al interior cayendo en resquicio lateral que daba de frente con la prisión. Se asomó por una saliente y observó el pequeño espacio con guardias cerca del portón y revisó el mapa. –No había otro acceso y si se le ocurría saltar los muros la atraparían con facilidad.
Buscó en la banda de cuero de su muslo derecho una especie de cápsula y la hizo rodar hacia los guardias.
Espero un par de segundos y se acercó hasta ellos.
Dormidos
Sonrió para sus adentros. Quedaban siete minutos y medio y estaba cada vez más cerca.
En lugar de abrir el portón detrás del cual estarían aún más guardias buscó en las paredes una reja al nivel del suelo. Cuando la encontró, quitó la rejilla oxidada y se introdujo en el agujero, regresando a rejilla a su posición inicial.
Gateando y guiándose sólo por el mapa con ayuda de unos lentes especiales para ver en la oscuridad se introdujo por unos túneles que fueron diseñados como una especie de desagüe en los inicios de la prisión, pero que en esos días estaban sin uso.
El hedor conseguía marear a Tomoyo por momentos, pero estaba firme en su decisión y no pensaba rendirse cuando estaba tan cerca. Minutos después y luego de haberse deslizado por ese reducido espacio se introdujo a las alcantarillas principales, un espacio repugnante pero más amplio donde se permitió correr.
Le quedaban seis minutos y eso era poco tiempo. Revisó el mapa. Segunda entrada a la derecha, vuelta a la izquierda, vuelta a la derecha, correr hasta ver una escalerita y una reja en la parte superior.
Estaba debajo de la salida de emergencia para los guardias en caso de escape. Tomoyo subió por la escalerita, sacó la reja y subió hasta encontrarse en medio de unas escaleras muy desgastadas y por la suciedad poco utilizadas.
Nadie escapa de "El Olvido" después de todo.
Tomoyo sabía por Iki que nadie transitaba por ahí, así que tenía el camino despejado. Subió escalón tras escalón, sabiendo que estaba en la boca del lobo. Si la descubrían nadie la ayudaría, no había oportunidades para los traidores.
Tomoyo siguió subiendo por la estrecha escalera hasta llegar al piso indicado.
La puerta a su derecha conducía al corredor principal. No podía aparecerse ahí. Tenía que ir por los dúctos de ventilación y luego descender en el pasillo cuando no hubiera guardias. Tomoyo se coló por el dúcto principal y se arrastró hasta una rejita por la que se veía el pasillo. Tomoyo identificó solo a un guardia y esperó a que pasara por debajo suyo para lanzarle un certero golpe en la nuca que lo dejó inconsciente.
Cuando creyó conveniente bajó hasta el pasillo y se encontró con un lugar más sombrío del que imaginó. En el plano, la celda de Eriol estaba marcada con tinta roja. Tomoyo no demoró mucho en ubicar la puerta de metal extremadamente grueso con la pintura descascarada casi al final del estrecho corredor.
De su bolsillo extrajo un dispositivo que pegó a la puerta haciendo que con una pequeñísima explosión esta se abriera. Retiró el dispositivo y lo guardó en su bolsillo.
-Corre- gritó al interior de la nauseabunda celda sin atreverse a ver. Se giró y corrió hacia las escaleras por las que había subido. El dúcto de ventilación hubiera sido una pérdida de tiempo. Tomoyo no esperó a ver si él la seguía o no, se limitó a seguir.
Cuando llegó a la puerta la encontró cerrada. Realizó la misma operación con el mismo dispositivo y dio un vistazo a su reloj cuatro minutos, en medio minuto los sistemas de seguridad estarían encendidos.
Corrió escaleras abajo y sintió los pasos de alguien a sus espaldas. No se detuvo a ver si era Eriol o algún guardia, solo corrió.
La alarma comenzó a sonar en el mismo instante en el que tocó la rejita de las alcantarillas, entró por ahí lanzándose, en lugar de bajar por las escaleras. Oyó una caída luego y vio a Eriol vestido con una camiseta marrón andrajosa y unos pantalones grises sucios y rotos. Estaba descalzo.
Sin pensarlo mucho corrió por el mismo camino por el que había entrado, tenía dos minutos antes que se fueran sin ellos. Llegó al lugar del principio donde los guardias debían estar aún dormidos. Examinó a través de los barrotes a varios guardias de espaldas. Volvió a usar gas del sueño y los vio caer uno por uno.
De una patada sacó la rejilla y salió al exterior. Oyó que los guardias empezaban a abrir el portón desde adentro y tomó a Eriol de la mano llevándolo al resquicio donde había caído al principio.
Tendremos que escalar. Le dijo refiriéndose al murete. Ella trepó con algo de dificultad, un dolor agudo, en la rodilla derecha, producto de la caída, pero intentó olvidar el dolor punzante y trepó hasta el borde del muro donde se sentó con las piernas abiertas y desató las cuerdas.
Tomoyo le tendió el brazo a Eriol, pero este lo rechazó tratando de subir por su cuenta. Demoró un poco pero lo logró, después de todo él también había sido agente, uno muy bueno. Retiró uno de los ganchos y se sujetó con firmeza a la cuerda del otro. Era indispensable no dejar ninguna evidencia que la vinculara a la organización.
-Deben estar adentro- gritó un guardia.
-Se han ido por las alcantarillas, ya deben haber salido- gritó otro.
-¡Búsquenlos!-
Tomoyo se lanzó con la que estaba atada en el otro muro y logró llegar hasta él golpeándose con fuerza.
-Me voy a balancear y debes sujetarte a mí- gritó.
Él asintió pesadamente.
Tomoyo reunió todas las fuerzas que pudo y comenzó a balancearse entre las murallas con la soga, lo más que podía.
-Ahora- gritó.
Eriol se lanzó y logró sujetarse a su espalda pero resbaló al chocar contra el muro y cayó.
Tomoyo reaccionó y lo tomó de la mano con un brazo. Gritó de dolor por el esfuerzo.
-No podré escalar tengo destrozados los pies- gritó él, -déjame caer, la cuerda no resistirá por mucho tiempo-
Tomoyo se negó rotundamente y lo elevó lo más que pudo.
-Aférrate a mi cintura con tu vida- espetó exaltada.
Él hizo lo que ella el pidió y Tomoyo continuó escalando sintiendo dolor en cada una de sus extremidades por el exceso de peso. Cuando ambos llegaron a la cabina de control Tomoyo se lanzó hacia la arena arrastrado a Eriol con ella. La caída fue dolorosa, pero consiguió levantar la cabeza.
Miró a su reloj 10 segundos, 9…
-No llegaremos, tenemos que estar en la orilla y no puedo mover la rodilla- susurró ella sintiendo un dolor extremadamente agudo.
Eriol se levantó y la tomó en brazos para luego correr hasta la orilla con el rostro desfigurado por el dolor intenso que sentía.
Rika tenía el F-43 en la orilla y estaba lista para partir cuando oyó una voz de -¡Espera!-
Vio a un hombre que parecía un mendigo subir con Tomoyo en brazos. Sin esperar explicaciones despegó.
Tomoyo aún no creía lo que había sucedido, él la había llevado cargando, lo había sentido tan cerca como antes.
Lo observó y se dio cuenta que se había desmayado. Le pareció extraño.
-¿Es él Tomoyo?-
-Sí, este es Eriol Hiraguisawa-
Rika no volteó a verlos pero continuó hablando. –No lo puedo creer aún-.
-Yo tampoco Rika, yo tampoco-
-¿Esta desmayado no?- preguntó arrugando la frente.
-Sí, y me parece muy extraño-
-Es normal, las condiciones en las que estaba eran muy duras, lo más probable era que no tuviera la fuerza necesaria para lograrlo- razonó Rika.
-Tienes razón- murmuró Tomoyo sintiendo nuevas punzadas de dolor.
-¿Estas bien?-
-Me duele un brazo y la rodilla derecha, pero con algunas medicinas estaré bien. Podrás llevarme a casa de Sakura, no creo que pueda conducir así-
-No hay problema-
Sakura estaba sentada sobre la cama mientras revisaba el ordenador. Kenichi le había mandado una evaluación completa de Kronfuss y su nueva amiga Nakuru y le aseguró que era imposible que él fuera el terrorista que buscaban, ya que el día en el que fue identificado él estaba en una conferencia y había fotos, videos y muchas personas que podían confirmarlo. Había sido un error al tipear los datos de la búsqueda el que los llevó a obviar ese hecho.
También le informó que Gendo parecía estar tramando algo en contra de Le Vian, pero que ya lo habían puesto al tanto de todo y que no había que preocuparse por él. Oliver fue descartado igualmente gracias a que su información tampoco coincidía con el perfil del sospechoso.
Aún no había información de Melville ni de Gaskell, pero Kenichi había mandado sus impresiones y en esos momentos Shaoran las leía.
"Es improbable que Kaho Melville tenga algo que ver, su descripción física no coincide, no tiene ningún tipo de antecedentes y nada que sustente una teoría, mientras que Touya Gaskell parece esconder muchas cosas y coincide perfectamente, además uno de los que nos pasó la información lo ha identificado. Lamentablemente debo dejar de comunicarme con ustedes ya que la TRA esta interfiriendo, saben que están ahí, así que tengan mucho cuidado, todo queda en sus manos. Procuren que en el primer arribo en el cual se producirá el intercambio de dinero intercepten a Gaskell"
-Así que ya tenemos al culpable- murmuró Shaoran.
-Tenemos dos sospechosos quieres decir-
-Gaskell es a quien buscábamos, Kenichi nos lo ha confirmado-
-¿Qué hay de Melville?-
-Ya leíste el informe, ella al igual que los otros esta limpia-
-Solo porque te atrae no la eximas de culpa, Kenichi puede haber fallado-
-¿Kenichi¿El geniecillo informático fallando? Solo porque estés celosa de ella no la culpes Sakura- dijo entrando en el baño. –Tienes que ser más seria en tu trabajo-
Sakura frunció el ceño y miró la puerta cerrada con rabia.
Esa Kaho Melville terrorista o no, no le convencía.
Rika conducía la camioneta de Tomoyo sin pronunciar palabra. Estaba algo preocupada por su amiga, desde que habían bajado del F-43 y habían tenido la posibilidad de analizar el estado de los presentes, Tomoyo se veía bastante afligida, no precisamente por su contusión en la rodilla o su corte en el brazo; sino por el estado en el que se encontraba Eriol. Solo esperaba que fuera simple compasión, de lo contrario la situación se saldría de control. Eso era algo que Tomoyo no debía permitir.
Eriol estada aún sin conocimiento en la parte trasera, Tomoyo no podía evitar sentirse profundamente responsable por su estado, aunque su parte racional le gritara a todo pulmón que era lo que se merecía.
Tomoyo sonrió con algo de amargura cuando los recuerdos regresaron y se obligó a pensar en otras cosas. Ryo debía estar aún durmiendo abrazado a su Norman, la imagen del niño la confortó lo suficiente como para poder centrar su atención en la silenciosa Rika.
-¿Te sucede algo?- preguntó Tomoyo mirándola fijamente.
Rika continuó con la mirada fija en la pista. –Nada de importancia Tomoyo, pero creo que es necesario que te haga una pregunta-
-Dime- dijo Tomoyo casi al instante.
-¿Qué piensas hacer con Ryo?-
Ante la mención de su hijo Tomoyo no pudo evitar tensarse. –Nada Rika, nada-
-Comprendo- dijo Rika con voz comprensiva mientras asentía. –Además no es el momento apropiado para hablar de esto- terminó de decir mientras miraba a Eriol por el espejo retrovisor.
-Este es el edificio- dijo Tomoyo luego de unos instantes.
Rika parqueó la camioneta en el estacionamiento que le correspondía a Sakura, pero que por su falta de vehículo decente después de colisionar su último automóvil, o mejor dicho su último y único vejestorio.
Tomoyo descendió del vehículo con la ropa inicial. Se había cambiado el atuendo en el camino.
Rika la ayudó a descender a Eriol y a cargar las maletas. Decidieron entrar por el área de servicio para evadir al portero y luego subieron por el ascensor.
-¿Te quedarás aquí cierto?- preguntó Rika pulsando el botón con el número 3.
Tomoyo asintió con la cabeza. –Necesita supervisión y sabes que en mi departamento no puede estar-
-No tienes que decir nada más-
Cuando las puertas del ascensor se abrieron Rika sacó las maletas y las colocó en el suelo del pasillo, luego ayudó a Tomoyo a llevar a Eriol hasta la puerta del departamento.
-A partir de aquí puedo arreglármelas- dijo Tomoyo con voz autoritaria.
-En ese caso iré a mi casa a cambiarme antes de ir a la división- dijo Rika mientras ayudaba a Tomoyo a recostar a Eriol contra la pared.
-Gracias por todo-
-No tienes porqué- dijo mientras las puertas del ascensor se cerraban.
Tomoyo buscó las llaves del departamento en su bolso mientras sostenía a Eriol con un brazo. Cuando las encontró finalmente bajo su móvil las introdujo en la cerradura y con algo de esfuerzo abrió la puerta.
El departamento lucía extraño. El olor a tabaco inundaba el ambiente y hasta donde ella sabía Sakura no fumaba y había dejado el departamento cerrado.
Ingresó con Eriol semi-inconsciente, producto de la fiebre alta que había comenzado a tener y lo dejó recostado en el sofá. Se extraño mucho más al ver restos de comida en la mesa de centro.
Fue hasta el corredor e introdujo las maletas. Dejó su cartera en la barra de la pequeña cocina de su amiga y caminó por el corredor. La puerta del baño estaba abierta al igual que la de su pequeño cuarto de lectura, la única cerrada era la de la habitación de Sakura. Caminó hasta ella para ver si estaba acondicionada para poder recostar ahí a Eriol y la abrió con algo de cautela.
Vio en primer lugar la cómoda de Sakura y luego desvió su mirada a su cama. El edredón estaba en el suelo y las sábanas revueltas. Dormidos pudo distinguir dos cuerpos. Completamente incrédula se acercó hasta la cama y observó a una mujer despampanante pero con pinta de no ser más que una "mujer de la vida alegre" por el color del cabello y su aún presente maquillaje. A su lado dormía plácidamente el imbécil más imbécil de los imbéciles. Yukito Tsukishiro, el inocentísimo, buenísimo, dulcísimo Yuki.
La furia comenzó a subir por el torrente sanguíneo de Tomoyo, la cual solo atinó a verterles encima el contenido de un florero.
Un grito femenino resonó por la amplia habitación.
Yukito prácticamente saltó de la cama, mientras que la joven que dormía con el aún permanecía gritando como histérica.
-Muy cierto el dicho ese de "todos los hombres son iguales"- murmuró Tomoyo con rabia antes de ver a Yukito directamente a la cara. Él al darse cuenta de quien era le dirigió una mirada incrédula.
-En este instante te vas de esta casa- gritó ella fúrica.
Él al darse cuenta de su completa desnudez se cubrió con las manos.
-Así que nos resultó pudoroso el niño-, dijo Tomoyo con sorna, mientras sujetaba con fuerza el florero vacío.
-No es lo que parece, yo solo…-
-No seas más imbécil de lo que ya eres y cierra tu inmensa bocota, no se cual es el afán de cubrirte si no tienes NADA que ver- le espetó mientras rompía el florero y sujetaba un trozo de vidrio.
-¡Vete!- lo instó señalando la puerta.
Él intentó buscar su ropa pero ella lo detuvo con un movimiento de su brazo.
-Te vas así como estás cerdo asqueroso, o verás lo que es bueno-
-No puedes hacerme esto- gritó él perdiendo los papeles.
-Hago lo que se me da la gana estúpido-
-Yukiiiii- gritó la mujer aún en la cama.
-Cállate zorrita- siseó Tomoyo mientras hacía avanzar a Yukito hasta la salida del dormitorio.
En el pasillo él intentó golpearla y quitarle el vidrio, logrando solo que Tomoyo lo redujera con vergonzosa facilidad. Ella lo arrastró hasta la puerta y lo aventó al ascensor pulsando el botón con el número 1.
-Y espero nunca más vuelvas a acercarte a Sakura, sino quieres perder lo poco que te ha concedido la naturaleza- espetó Tomoyo con una sonrisa burlona ante el rostro rabioso de Yukito.
-¡Me voy a vengar de ti!- gritó él antes que se cerrara el ascensor.
Cuando Tomoyo regresó al departamento la mujer aún estaba a medio vestir y sin más preámbulos la arrastró fuera del departamento y le cerró la puerta en la cara.
No le hizo mucho caso, pese a que sus gritos siguieron cerca de diez minutos más.
Luego de haber expulsado a ambos del departamento pudo empezar a pensar con claridad. Yukito Tsukishiro había engañado a Sakura en su propia cama, no le extrañaría que esta no fuera la primera vez.
Cuando oyó unos gemidos ahogados recordó el estado de Eriol y se obligó a ir hasta su lado. Por un momento el dolor de su propio cuerpo había sido olvidado por la emoción del momento, pero poco a poco iba regresando con más intensidad.
Tomoyo sabía pese a esto, que Eriol era el más grave con el asunto. Tocó su frente y notó que estaba ardiendo en fiebre.
Shaoran salió del baño algunos minutos después y encontró la habitación vacía. Al parecer Sakura se había irritado verdaderamente con él. Tampoco es que le importara mucho, sus reacciones casi siempre eran exageradas y luego de un rato la fiera volvía a estar bajo control.
Recordó con una media sonrisa en los labios la cita que tenía con Kaho Mellville esa noche. Si la arisca compañera que le había tocado no mostraba ningún interés en él, por el momento, lo más lógico sería buscar algo de compañía femenina para, liberar tensiones.
Decidió que aún era temprano y que ir a la piscina sería una gran idea de pasar la tarde. Llevaría la computadora portátil y el control de rastreo de Gaskell para saber exactamente donde estaba y si encontraba con alguien.
Se puso el traje de baño bastante rápido y salió de la habitación silbando alegremente.
-Adoro los cruceros- murmuró una joven recostada hacia el sol.
Sakura bebió un poco más de su piña colada mientras observaba la piscina. Luego de su pequeña discusión con su "prometido" Nakuru la había ido a buscar para ir a la piscina y ella había aceptado gustosa, todo con tal de separarse un momento de Shaoran Li.
-Hace mucho sol- murmuró Sakura mientras se aplicaba protector solar.
-Sí, es perfecto para conseguir un buen bronceado- dijo sonriendo y mirándo a Sakura para luego soltar una risita. –El protector solar es bueno, pero úsalo con moderación, pareces una masa blanca-
Sakura frunció el ceño. Trató de esparcir lo más que pudo la inmensa cantidad de protector que se había echado, demorándose un buen rato en la tarea.
-¡Que fastidio!- gruño Nakuru momentos después.
-¿Qué sucede?- preguntó Sakura algo desconcertada mientras le seguía la mirada a Nakuru.
-Es esa mujercita otra vez, Kaho Melville¡la detesto!-
-¿La conoces?- preguntó Sakura incrédula mientras la miraba de la misma forma nada agradable.
-Sí, era la esposa de un hombre muy rico ligado a negocios sucios, cuando lo capturaron a él ella se quedó sin casi nada, pero mírala ahora, todo lo que tiene ha sido a costa de hombres y quien sabe que otras artes-
-Vaya, Vaya- dijo Sakura con una pequeña sonrisa en los labios. -Así que ella no es una inocente mujercita-
-Para nada, ESA de inocente no tiene nada- pronunció Nakuru con algo de rencor.
-Hablas con mucho rencor-
Nakuru suspiró e hizo una mueca extraña. –Ella me quitó a mi prometido hace unos años, el sinvergüenza me iba dejar plantada en el altar, afortunadamente una de mis amigas lo descubrió todo y me lo hizo saber, la boda se canceló sin mucho revuelo afortunadamente; pero hasta hoy no puedo evitar detestar a esa mujer. Me consuela saber que dejó a Kuno por otro más rico, poderoso y peligroso-
-¿Quién?- preguntó Sakura cada vez más interesada.
-No se su nombre, solo que está relacionado a la mafia o algo así, luego de eso ella desapareció muchos años y volvió a aparecer hace menos de uno en una fiesta benéfica, con un vestido costosísimo y cubierta en joyas-
Sakura frunció el ceño procesando la información.
-¿Ese no es tu prometido?- preguntó de repente Nakuru señalando con la cabeza una de las mesitas un poco más alejadas de la piscina.
Sakura identificó a Shaoran sentado en la mesita sonriéndole a la tal Kaho e invitándola a sentarse, algo que ella hizo sin ningún problema.
No sabía si era la idea de sentirse humillada públicamente o el hecho de que fuera precisamente esa mujer; la que la llevó a ponerse de pie y caminar hacia ellos, envalentonada tal vez por el bikini azul que llevaba puesto como "traje de combate" reglamentario.
Nakuru la siguió sin perder de vista a los otros dos en la mesita.
-Shaoran, veo que eres mucho más interesante de lo que creí en un principio- dijo Kaho con voz sedosa.
Shaoran sonrió seductoramente mientras ella le acariciaba el brazo con una de sus uñas. Y descruzaba sus largas piernas.
-Tú también eres una mujer muy interesante Kaho- murmuró él con voz de galán de telenovela.
Ella sonrió de lado, pestañeó un par de veces y se fue acercando hasta él con clara intención de provocarlo.
-Pero tú eres increíblemente atractivo y muy muy seductor cariño- le susurró ella en la oreja.
-Shaoran- siseó Sakura con los ojos brillantes de furia.
Kaho se separó y la miró con una sonrisa autosuficiente.
-Es tu acompañante¿cierto cariño?-
Shaoran trató de decir algo pero Sakura se le adelantó. -Su prometida, querrás decir- espetó Sakura tratando de controlar su rabia.
-Sí claro, la prometida- dijo Kaho sonriendo cínicamente.
-¿Deseas algo Sakura?- preguntó Shaoran arqueando una ceja, estaba algo desconcertado por la reacción de Sakura, no había motivo para que se comportara como una verdadera prometida celosa.
-Hablar contigo, a solas-
-Creo que tu fierecita está sacando las garras, mejor me voy cariño, nos vemos en la noche-
Él no dijo nada y realmente hubiera sido innecesario. -¿Disculpa?-
Kaho la miró con extrañeza. –No hablaba contigo querida-
Para esto Nakuru solo podía observar la escena, apoyando completamente a Sakura.
-¿Has dicho que piensas verte esta noche con MI prometido?-
-Eso dije- repitió Kaho mientras se ponía de pie y le daba un súbito beso en los labios a Shaoran que lucía ahora más desconcertado que nunca.
-Así que lo zorra no se te ha quitado Kaho- murmuró Nakuru mirándola con superioridad.
-Oh¿no eras tú la ex prometida de… de… Kuno?- preguntó tras meditarlo unos instantes. –Se que estás aún resentida porque me prefiriera a mí, pero no es tu asunto queridita-
-Aquí la única que sobra eres tú, te voy a pedir de la manera más amable que te retires y dejes de provocar a MI prometido- dijo Sakura contando mentalmente hasta diez.
-Disculpa niña, pero él no está casado contigo, y aunque lo estuviera está más que dispuesto a reunirse conmigo, no veo el problema-
-¡Qué cínica¡Él está conmigo!- gritó Sakura sin poder contenerse más.
-Oh vamos niña no grites así que no estamos en un mercado, no es mi culpa que ni tú ni tu amiguita hayan podido satisfacer a sus respectivos "prometidos", no soy responsable de su actitud estresante o del que sean frígidas e insípidas-
Nakuru no pudo contenerse más y lanzó de un empujón a Kaho, la cual lamentablemente cayó en la piscina empapando así su finísimo vestido turquesa.
-No puedo creer lo desvergonzado que eres- gritó Sakura dándole un bofetón a Shaoran y caminado hacia ningún lugar en especial.
-Si quieres un consejo, apártate de esa mujerzuela- dijo Nakuru con voz seca.
Shaoran se quedó inmóvil por unos instantes más y luego salió corriendo tras Sakura. –¿Quién se habrá creído esa mujer para hacer todo ese escándalo?- murmuró con el ceño fruncido y dispuesto a pedir una explicación por esa conducta tan anormal.
Sakura había caminado sin rumbo por varias horas, ataviada únicamente por su bikini azul mar. Estaba enfadada con Shaoran por exhibirse públicamente con esa mujer, con Nakuru por haberle indicado que la tipa esa estaba con Shaoran, con Kaho Melville por su cinismo y con ella misma por haber reaccionado así sabiendo que él tenía todo el derecho de relacionarse con quien se le diera la gana a fin de cuentas.
-Pero está poniendo en riesgo la misión- se dijo mentalmente mientras abría la puerta del camarote, sin creer realmente en sus palabras.
Cuando ingresó pudo ver a Shaoran sentado en la cama, con expresión seria y fastidiada sentado en la cama.
Sakura respiró hondo y caminó hasta él.
-¿Me puedes decir a qué se debió todo eso?- dijo él intentando controlar la voz.
-¡Estaba con Nakuru y tu encuentro con esa mujercita en un lugar tan público me hacía quedar como una tonta engañada!- gritó ella exaltada.
-En primera yo no sabía que tú estabas con tu amiguita, y en segunda tú no eres nadie para reclamarme algo-
-¡Esa mujer me humilló! Y yo soy la prometida- le gritó Sakura molestándose cada vez más y enfrentándolo con la mirada.
-Nosotros no tenemos nada que yo sepa-
Sakura sintió una punzada de amargura por sus palabras pero intentó disfrazarlo con el enojo que sentía. –Estas poniendo la misión en riesgo ¿o no entiendes?- exclamó ella.
-No seas hipócrita Sakura- le dijo él acercándose hasta sujetarle los brazos. –Tú estás celosa y nada más-
-¿Celosa¿Yo¿De ti¡Estás drogado!- se burló ella mientras intentaba safarse.
-No lo niegues, te atraigo pero tu tonta mojigatería te retrae- espetó él mirándola directamente a los ojos.
-Yo no soy nin…-
Shaoran la atrajo contra sí con más fuerza y la besó, impidiendo que ella siguiera con una retahíla de excusas e insultos. Al principio la besó con rudeza por la molestia que todavía sentía. Las manos de Sakura intentaban apartarlo y él se limitada a apretarla con más fuerza.
Sakura se sorprendió cuando él la atrajo contra sí y se quedó pasmada cuando la besó. No era un beso gentil como el de la primera vez, este estaba imprimido de molestia y algo muy primitivo que no sabía definir.
Ella intentó separarlo de sí con todas sus fuerzas, pero conforme él iba suavizando el beso y haciéndolo más pasional a ella se le hacía más difícil resistirse. Sakura fue correspondiendo al beso poco a poco.
Shaoran fue profundizando el beso, haciendo sus movimientos menos bruscos conforme ella lo iba aceptando. Las manos que tenía en su cintura hicieron movimientos ascendentes y descendentes por su espalda casi desnuda y ella no pudo evitar erizarse ante su contacto.
Las manos que antes había colocado en sus hombros para apartarlo de ella fueron llevadas hasta su cuello mientras enredaba sus dedos en su cabello.
Shaoran rompió el beso y murmuró contra sus labios -Te deseo Sakura- para luego volver a besarla.
Fin del cap
Hola a todos!!!!!
Ahora si no tengo palabras para disculparme. Una racha de poca inspiración mezclada con demasiado trabajo y examenes me impidieron escribir todo este tiempo.
Quiero agradecer a todos los que leyeron el capitulo anterior, me encantaron sus reviews y me da mucha pena agradecerles tan tarde! (espero entiendan...)
Bueno con respecto al capítulo, hay varias cosas. En primera me preguntaron por qué no habían más escenas Sakura Shaoran en las que pasen "cosas". Bueno si ustedes se dan cuenta ambos no tienen ni dos semanas de conocerse y no creo que personas que se detesten o no se lleven muy bien tengan acercamientos tan rapido. Afortunadamente estamos en el punto en el que su relación se hace más ágil, no puedo adelantarles que sucederá pero esten pendientes.
Ahora en cuestión al cap en sí, espero les haya gustado, finalmente Eriol esta "libre" y se descubrió la verdadera cara de Yukito...
Para el proximo cap (que espero pueda ser publicado dentro de poco) les prometo situaciones MUY interesantes.
Nos vemos!!! Y por favor díganme si les gusto el cap y dejen sus comentarios!!!!!
Kate
