EPILOGO

Kate salió corriendo hacia el pasillo mientras seguía hablando por teléfono, dejando a Richard con el sabor de su último beso aún reciente, preguntándose quién podría estar reclamando su atención a esas horas.

- Richard...

- Detrás de ti – anunció acercándose para besarla.

- Ahora no – le frenó separándose.

- ¿Trabajo?

- Julia está de parto y necesita que alguien se ocupe de Emma – le explicó buscando las llaves del coche – ¿Vienes?

- ¿Contigo? A dónde quieras.

Concentrada en responder y leer los mensajes que le iban llegando entró en el ascensor sin levantar la vista de la pantalla, alargando la mano para apretar el botón de bajada una vez dentro. Antes de que sus dedos rozaran el panel, Richard la rodeó por la cintura atrayéndola hacia él, besándola con fervor.

- Vaya... ¿Y eso? – preguntó aún perpleja.

- Es por todos los besos que no voy a poder darte mientras tengamos público – dijo reteniéndola entre sus brazos.

Kate le golpeó el pecho con suavidad aún con el teléfono entre sus manos, riéndose por aquel comentario.

- Dejemos pasar un tiempo, ¿vale?

- Claro. Sólo bromeaba – sonrió – No tenemos prisa.

- Nosotros no... Pero no creo que Julia piense lo mismo de Alex – se estiró para llegar al botón mientras él se lo impedía.

- Sé... – lo apretó finalmente él – Sé que no debería decir esto en voz alta – la miró centrándose en sus ojos – Desde que te conozco me he estado enamorando de una parte de ti a través de esos e-mail y de ti desde esa noche... – retiró un mechón rebelde de su rostro – Ahora mismo...

- Quizá... – selló sus labios apoyando su mano en ellos.

- Quizás esté hablando demasiado. – admitió al ver su reacción.

- Ya habrá tiempo para ello... Más adelante – dijo abrumada por aquella confesión – Llevo unos años de muchos cambios y sucesos en mi vida, necesito tiempo y espacio para...

- Lo tendrás. Palabra de escritor – la besó en la frente relajando los brazos.

Katherine le besó en la mejilla y se separó, recomponiéndose.

- ¿Nos vemos en el hospital?

- Intentaré hablar con ellos y si no contestan te llamaré.. Ya sabes, para aparentar.

- Las grandes mentes piensan igual – comentó risueña viendo que llegaban a la planta baja.

Aprovechando los últimos segundos de la intimidad que les daba el ascensor, fue ella quien se abalanzó sobre él, separándose al segundo antes de que se abrieran las puertas.

- Siento que podría acostumbrarme a eso... - susurró Rick recibiendo un codazo inesperado entre las costillas.

...

Katherine había decidido quedarse en el pasillo dándoles unos minutos de intimidad para que Emma conociera al nuevo miembro de la familia Barbara-Shumway.

Antes de lo esperado, la puerta de la habitación se abrió. Al darse la vuelta, Kate vio a Emma salir corriendo y su padre detrás ella. Preocupada, llamó a la puerta, ya abierta, antes de poner un pie adentro.

- ¿Se puede?

- Hey – la saludó Julia recostada de lado observando a su hijo.

- ¡Felicidades mamá! ¿Cómo te encuentras? – preguntó acercándose a la cuna dónde yacía el bebé – Julia, es precioso... Igual que un muñeco – acarició sus delicadas mejillas al escuchar un sollozo – ¡Oh! ¿Las hormonas?

- Emma... - negó hecha un mar de lágrimas.

- ¿No ha ido bien? – se sentó en la cama, a su lado.

- Nos ha preguntado si se iba a quedar con nosotros y cuando le hemos dicho "es tu hermano, Emma, claro que se va a quedar con nosotros" no ha dudado en decir "yo no quiero que se quede".

- Tiene carácter... – comentó su amiga – Yo no me preocuparía, Jules. En una semana lo va a estar defendiendo con uñas y dientes.

- Ojalá tengas razón... Después de su reacción no sé qué va a pasar cuando estemos en casa. Dale estará conmigo las primeras semanas, pero luego...

- Puedo nombrarte a varias personas que estarán encantadas de ayudaros con Emma, incluso aunque Dale esté en casa si fuera necesario. Y por supuesto, me incluyo en ese grupo.

- ¿Sabes? – intentó incorporarse – Mi hija te admira.

- Todos los niños se quedan embobados cuando ven a alguien de uniforme con arma y placa.

- Sólo que Emma nunca te ha visto como tal. Y no quiero ni imaginarme qué pasaría si eso sucediese... – sonrió – ¿Kate?

- Perdona, estaba... ¡No importa!

- ¿Es por lo que acabo de decir?

- Nunca lo he hablado con nadie... Tampoco es que sea un secreto, pero siento cierto pánico cuando alguien siente admiración por mí; sobre todo si se trata de niños – asintió.

- ¿Entonces no es la primera vez que alguien te lo dice?

- Sonia me escribió una carta. Su abogado me la trajo cuando vino a Nueva York para hablar de Kyra y todo el tema de Detroit.

- Creo que no es ningún secreto que Kyra te admira. Me di cuenta la última vez que os vi juntas.

- ¡No me lo recuerdes! Me sentí fatal por no reconocerla

- ¡Fue divertido! – admitió Julia contagiándole su risa al recordar ese día – Me preguntaba... ¿Te apetece cogerlo? - miró a su hijo.

Al otro lado de la puerta Richard sonrió por lo que acababa de escuchar. Ampliando aquella sonrisa al darse cuenta de quien venía corriendo por el pasillo.

Emma fue la primera en entrar a la habitación seguida, pocos después, por su padre y Richard, quien se quedó prendado por la imagen que vio nada más entrar. Dale y Julia se miraron cómplices al ver la escena que Richard estaba observando. Sentada en la butaca que había al lado de la cama de Julia, Kate sujetaba al bebe mientras hablaba con Emma, quien parecía estar aceptando la idea de ser la hermana mayor.

Julia tosió aceptando la botella de agua que Dale le entregó.

- Te veo bien para acabar de dar a luz a otro monstruito – la saludó Rick acercándose para felicitarla.

- Si yo te contara... ¡Gracias por venir!

- Hola a ti también, Beckett.

- Hola a ti también, Castle – le saludó evitando mirarle, entretenida con el bebé y la hermana de éste.

...

Aun manteniendo las distancias y actuando como lo habían hecho hasta el momento, los dos abandonaron la habitación dando por finalizada la visita. Yendo un paso por delante, Kate pudo notar sus ojos clavados en la nuca.

- ¿Te llevo Castle? – preguntó por cortesía pasando de largo de la puerta del ascensor y dirigiéndose hacia las escaleras.

- No quisiera aprovecharme de tu amabilidad.

Katherine contuvo una sonrisa sin volver a dirigirle la palabra hasta el aparcamiento.

- ¿Estás seguro que no quieres que te lleve?

- Llamaré a un taxi – dijo buscando el número en su teléfono.

- No, no lo harás – se lo quitó de las manos dejándole sin tiempo para reaccionar – Y vas a tener que entrar si quieres recuperarlo.

Richard fue el primero en hablar al darse cuenta de donde estaban.

- Diría que aquí no es donde me hospedo.

- Quizá podría serlo... A menos que al señor escritor no le parezca...

Harto de contenerse se liberó del cinturón de seguridad para besarla.

- Castle, pueden vernos – susurró manteniendo sus frentes pegadas.

- Lo sé... Lo siento, pero-

- Lo sé. Yo también – le besó – ¿Debo preguntarte si te apetece subir?

Aislados de nuevo del mundo real en el interior de aquel ascensor ninguno de los dos se atrevió a reprimir las ganas que tenía del otro.

- ¿Crees que es normal?

- ¿El qué? - sonrió rodeándole con sus brazos.

- Esta sensación que tengo cuando me besas o simplemente tocas mi mano... ¿Sientes lo mismo?

Richard sostenía su mano, acariciándola.

Dejando más espacio entre ambos del que había segundos atrás, Kate entrelazó ambas con las suyas.

- Hacía tiempo que no me sentía así estando con alguien – se sonrojó bajando la mirada – Por eso una parte de mi no deja de repetirme "ten cuidado".

- Lo último que quiero es hacerte daño, Kate. Esta fase ya la pasamos. Ahora sólo quiero conocerte y compartir lo que me importa contigo.

- Creo que esa fase también la pasamos hace tiempo – se rió – Me refiero a conocernos.

- Sigue habiendo cosas de mi que no conoces, del mismo modo que hay cosas de ti que no me has contado... Por ejemplo – añadió –, la razón por la que te quedaste con el vestido de novia. Sigo esperando una respuesta.

Las puertas del ascensor se abrieron dando a Kate la oportunidad de evitar una respuesta inmediata.

- ¿No te lo imaginas? – le miró con complicidad abriendo la puerta de su apartamento.

- Representa que no debías saberlo...

- Es cierto que me había olvidado del tema, pero ahora que ha vuelto a salir sigo preguntándome porque. ¿No tuviste suficiente con la pulsera y el pasador que encima tuviste que pagarme una parte del vestido?

- No lo elegí pensando en comprar lo más caro, lo elegí pensando en ti.

Risueña y sin saber que añadir dejó el tema por zanjado dirigiéndose a su dormitorio.

Al salir del vestidor con su bata anudada en la cintura a juego con el pijama que llevaba debajo, un silbido la cogió desprevenida.

- ¿Qué haces?

- ¿Desvestirme para ir a dormir?

- Eso ya lo veo. Me refiero a qué haces aquí. Tu habitación es la de enfrente.

- Yo... pensé...

- No vamos a dormir juntos si es lo que te propones – respondió riéndose.

- Prometo ser bueno.

- No.

- ¿!Por favor?!

- Buenas noches Castle – dijo apoyándose en el marco de la puerta de la otra habitación; en frente de la suya.

- Tú casa. Tus normas... – suspiró aceptando a regañadientes – Pero un beso de buenas noches si me lo darás, ¿verdad?

- Eres peor que tu hija...

Haciéndose de rogar finalmente se acercó besándole en la mejilla a un paso de rozar sus labios.

- Y recuerda que duermo armada – le susurró al oído antes de darle la espalda.

- ¡Always...! – respondió segundos antes de que Kate cerrara la puerta sin ni siquiera volverse.

...

Al llegar del hospital creyó que el cansancio y las horas que llevaba despierta serían un motivo de peso para ayudarla a coger el sueño, pero estaba equivocada. Hacía dos horas que había apagado la luz y seguía dando vueltas en la cama. Harta de aquel capítulo de insomnio se levantó saliendo del dormitorio descalza evitando hacer el más mínimo ruido que despertara a su invitado.

De vuelta a la cama se quedó sentada observando la puerta de su dormitorio. Ignorando los demás pensamientos que la estaban avasallando, se levantó entrando en el dormitorio que había frente al suyo. Caminando de puntillas se situó al otro lado de la cama subiendo a gatas, procurando no moverse mucho. Escuchando su respiración se tumbó a su lado.

- ¿Kate?

- Sht... Sigue durmiendo – hablaron en susurros.

Tocando la mano que le abrazaba por el hombro la apartó sin soltarla para girarse hacia ella recibiendo un beso inesperado. Tumbado boca arriba apoyó su mano – que aún sostenía – en su pecho sin apartar la suya de encima. Kate se movió acurrucándose en él.

- Sabía que vendrías – sonrió adormecido.

- Always.

...

THE END


¡Gracias!
Así quiero empezar este pequeño escrito, dando las gracias a todos/as quienes le habéis dado una oportunidad a la historia.
Con algunos he podido hablar directamente (pm), pero con la mayoría de vosotros no (Guests). Y especialmente a vosotros/as deciros que no me he perdido un sólo comentario. Gracias por el apoyo (:

Más de uno me ha sacado sonrisas al acosarme y/o levantarme por la mañana y para mi eso no tiene precio. Pero no quiero olvidarme de quienes habrán empezado a leer y habrán decidido dejarlo. Gracias por la oportunidad. Siempre habrá a quien no le guste, y lo respeto, no puedo gustar a todo el mundo.

También quiero pedir disculpas. Soy consciente que en algún capitulo habréis encontrado fallos de cualquier tipo... Sorry! A veces aún y repasarlo treinta veces algo se cuela.

Para ir despidiéndome, de nuevo muchas gracias. De corazón. No deja de ser un hobby, nadie me obliga, pero empezar a escribir una idea y pensar que algún día alguien me deje un comentario pidiendo más tras leer el prólogo y el primer capitulo (esta es la intención)..., no tiene precio. De verdad que no.

¡Hasta pronto! ;)

Sorirc.