Contra el reloj
Cap 17
-El área de servicio- murmuró Sakura mientras buscaba frenéticamente dicha zona en los planos del barco. Tenía las manos algo temblorosas, principalmente porque presentía que algo realmente grave estaba sucediendo, y -¡qué demonios!- por algún motivo desconocido no quería que le pasara algo malo a él.
Encontró segundos más tarde lo que estaba buscando. El área de servicio era bastante extensa. Meditó por unos instantes, tenía que concentrarse en áreas menos concurridas; luego de separarlas mentalmente quedaron dos áreas delimitadas muy bien definidas. Una era el depósito y la otra el almacén antiguo que servía de entrada a diversas zonas y cuartos de máquinas.
Sakura inspiró con fuerza y cerró los ojos. Ya había decidido qué dirección tomar, rezó por no equivocarse, no podía permitírselo.
-Si tú vas, iré contigo-. Había dicho él con una seriedad que sobresaltó a Tomoyo. No supo si reír o gritar, pero finalmente no hizo ninguna de las dos cosas. Lo analizó por algunos instantes sin entenderlo realmente.
-Si crees que por ofrecerte a colaborar vas a escapar, estás muy equivocado- murmuró.
Eriol soltó un resoplido fastidiado. –No hago todo con segundas intenciones-
Tomoyo arqueó una de sus cejas. –No le veo el caso entonces-
-No es momento para ponerse exquisita. Tu amiga esta en problemas¿no?-
Tomoyo masculló un insulto y lo miró fijamente. –Entonces atente a las consecuencias Hiraguisawa-.
Eriol se mantuvo distante mientras observaba a Tomoyo llamar por su intercomunicador.
-Necesito algunas cosas – dijo Tomoyo mientras se levantaba del sofá.
-Dime- contestó una voz calmada.
-Tenme el RT2 listo, en el lugar de la otra vez-
-¡El RT2!- exclamó la mujer del otro lado de la línea. –¡Para qué demonios lo quieres!-
-Si fueras otra persona, estarías a punto de ser sancionada por insubordinación. Es urgente Rika, Sakura está en peligro-
-Sabes que ninguno de nuestros pilotos va a querer prestarse para esto, Clow no lo ha autorizado directamente y nadie puede llevárselo sin una orden¡usa otro!-prácticamente chilló, perdiendo toda la compostura que la caracterizaba.
Tomoyo suspiró con fuerza. -Imposible. Tengo que estar ahí lo antes posible-
Hubo un silencio prolongado del otro lado.
-Estará listo en media hora- murmuró sombría. –Sólo espero no estar equivocándome-
-No lo estás haciendo- le aseguró. –Gracias y ya sabes todo esto tiene que mantenerse en secreto-
-Afirmativo-
Tomoyo frunció los labios con preocupación.
-¿En cuánto tiempo salimos?- preguntó Eriol sobresaltándola. Había olvidado que se encontraba sentado a un par de metros de ella.
-En media hora estará listo el transporte, pero debemos irnos al punto de cruce en este instante- explicó.
Eriol se puso de pie y dio unos pasos. Contrajo la cara en un gesto de dolor, las heridas de los pies no se habían curado mágicamente.
-¿Estás seguro que puedes caminar?- Tomoyo había soltado la pregunta sin pensar. Esperaba no haberse mostrado demasiado preocupada.
Eriol la miró a los ojos y le dijo con severidad: -Siempre hago lo que es necesario, caminaré de eso no te quepa la menor duda-
Tomoyo asintió y caminó hacia la habitación de Sakura. –Sígueme- murmuró mientras entraba en el pasillo.
Eriol caminó detrás de ella conteniendo el escozor y las punzadas dolorosas. Sabía que no era como hace años, cuando ostentaba el ser el mejor agente de la división a parte de uno de los mejores dentro de la TRA. La estúpida TRA…, murmuró con amargura mientras caminaba rumbo a la habitación.
Cuando logró darle el alcance la encontró empujando uno de los veladores hacia un costado. Luego revisó el suelo buscando algo, no pudo ver bien qué era, pero aparentemente levantó un trozo de madera y extrajo una tarjeta de ella.
Tomoyo abrió el ropero y deslizó la tarjeta por la parte interna del marco. Se produjo un sonido grave y un siseo. Ella se introdujo sin pérdida de tiempo, hasta desaparecer entre la ropa de su amiga.
-Entra- le dijo ya desde adentro.
Eriol la obedeció no muy convencido. El fondo del closet se había abierto como si fuese una puerta, en la parte externa era de madera pero en la interna era un metal reforzado que parecía ser muy sólido. Era como una bóveda de seguridad.
-Todos tenemos que tener un lugar dónde guardar armas- explicó Tomoyo cuando el se hubo encontrado con ella en el pequeño cuartito. El espacio era bastante reducido, tanto así que apenas cabían los dos.
Se sentía un poco asfixiada, pero sobre todo tensa a causa de la presencia de Eriol Hiraguisawa a menos de treinta centímetros de ella.
-Desde hace un par de años estamos obligados a tener este tipo de cuartos. Como puedes ver es muy seguro y es imposible notarlo-
Eriol recorrió con la vista los estantes cubiertos de distintas herramientas especiales y armas.
Tomoyo comenzó a alcanzarle diversas cosas, entre ellas una tela negra bastante gruesa y algunos rastreadores.
-Necesitamos cubrirnos hasta los dientes, quien sabe qué demonios tengan preparado en el barco- murmuró mientras extraía de una caja metálica algunos frascos con líquidos casi transparentes.
-No podemos cargar con muchas cosas-contradijo Eriol. Mientras guardaba un frasco para el dolor en uno de sus bolsillos, había reconocido perfectamente la etiqueta y estaba seguro que lo ayudaría por algunas horas.
-Lo sé, pero lo que estamos llevando es solo lo indispensable- le explicó ella concentrada en la búsqueda de los implementos necesarios, o por lo menos intentando concentrarse mientras sentía la respiración húmeda de Eriol en la nuca e intentaba contener los temblores de las manos.
-Demonios, demonios, demonios- murmuró Sakura mientras maniobraba para poder atravesar los dúctos con la mayor agilidad que su cuerpo era capaz de tener.
Luego de haber trazado una ruta, se había devuelto al área de escaleras, previa comprobación de que estaban libres y había descendido hasta encontrarse en el piso adecuado. Le había parecido muy sospechoso que todo estuviera tan calmado, considerando que casi nunca sucedía esto en un crucero con tanta capacidad.
Había regresado a los dúctos de ventilación para desplazarse. Desde ahí tendría que descender y atravesar una parte hasta cruzar una puerta. El problema era que para llegar a esa puerta había que exponerse durante algunos segundos. Ser descubierta implicaría más complicaciones de las que se podía permitir tener.
El corazón le bombeaba cada vez más rápido mientras se asomó por la rejilla. Si sus cálculos no fallaban se encontraba justamente encima de la cocina, y a diez pasos de la tan ansiada puerta que llevaba a el corredor que conectaba con el inicio de los almacenes antiguos. Era una locura, lo sabía. Después de la fallida Montaña Helada, debió haber tenido muy claro que era incompetente para deducir, pero no había muchas opciones.
Acercó el rostro a la rejilla y pudo ver que esta daba exactamente a la gran alacena del barco. Un ayudante de cocina estaba sacando algunos productos mientras que otro le ayudaba. Esperó unos instantes a que desaparecieran y luego de sacar la rejilla descendió hasta el suelo.
Cayó de pie y se agazapó detrás de uno de los estantes. Comenzó a oír pisadas en la entrada. –Seguramente olvidaron algo- pensó Sakura con aprehensión. Divisó la puerta que conducía al corredor que debía tomar. Sabía que hubiera sido más sencillo ir por el otro camino, pero para ello hubiera tenido que caminar por muchas áreas transitadas y era precisamente eso lo que quería evitar.
Se recostó en el suelo, con los nervios completamente tensos y se introdujo en el espacio que había entre el último taquillero y el suelo. Quedaba perfectamente cubierta de la vista de alguien desde la puerta, pero si se acercaba demasiado, la descubriría.
Las pisadas sonaron aún más cerca.
-Pedro¿Estás seguro que es pavo?- Preguntó una mujer.
-Sí, pero apresúrate. Los pimientos en conserva están sobre ese estante.- dijo una voz masculina.
-Bueno, bueno- dijo la misma voz femenina del principio, mientras caminaba hasta Sakura. Podía ver sus zapatos sin tacón desde su posición. La descubriría si se acercaba unos pasos más…
-No hay- dijo la joven con fastidio mientras se daba la vuelta.
-Deben haberlos puesto en otra parte- dijo el hombre. –Voy a preguntar-
-Voy contigo, este lugar parece más un viejo desván que una alacena decente, parece que algo me va a saltar al cuello de un momento a otro-
Una risa masculina y las pisadas de la mujer parecieron perderse.
Sakura esperó unos segundos antes de salir de su escondite con los nervios de punta. Corrió hasta la puerta y la abrió de un golpe. La cerró con la misma velocidad y se lanzó en una carrera por el corredor desierto. Abrió la primera puerta que encontró y bajó unas escalerillas de metal que chirriaron con sus pisadas apuradas.
Había un charco de agua empozado en una esquina y un impresionante olor ha guardado. Grandes cajas apiladas por todos lados y cilindros colocados en desorden se alzaban frente a ella. Caminó y buscó entre las cajas apiladas. Cuando una rata saltó hacia ella no pudo contener un leve chillido, que logró controlar segundos después.
Se sintió incompetente. No había nada, después de todo el lugar estaba limpio. Aun quedaban dos puertas en el corredor y el depósito, pero no sabía si tendría tiempo suficiente.
Un pequeño golpeteo contra el metal llamó su atención. Giró de redondo buscando de donde provenía el sonido. Era bastante débil pero lo suficientemente audible como para haber hecho que ella se sobresaltara.
Caminó hasta el fondo del lugar y divisó una puerta de metal y se acercó hasta esta. Intentó abrirla, pero estaba aparentemente sellada. Hizo una mueca de decepción. Se debía estar imaginado cosas.
-Menuda idiota- murmuró con un gemido frustrado mientras se daba media vuelta.
Un sonido ahogado detrás de la puerta le hizo darse cuenta que no estaba sola. Detrás de esa puerta tenía que haber algo.
Revisó los bordes con mayor detenimiento y se dio cuenta que había sido sellada hace poco. Pegó un pequeño dispositivo en la manija circular y se apartó.
Una pequeña explosión hizo que la puerta se tambaleara. Sakura pasó los dedos por la superficie y se dio cuenta que se había fracturado el sello, sacó su arma, pateó la puerta y entró.
El airecillo seco y helado le golpeó las mejillas y ahogó sus pulmones. –Un congelador- murmuró con la voz ronca mientras paseaba su vista por el lugar. Oyó un crack a su derecha y giró el rostro.
Los kilómetros parecían hacerse más largos por la tensión. Tomoyo conducía a una velocidad imposible, con el rostro preocupado y el cuerpo rígido. Sabía que cada minuto contaba si quería ayudar a Sakura, con lo que fuera que estaba sucediendo, pero la presencia de Eriol a su costado no hacía nada por relajarla. Siempre supo que iba a ser difícil volver a tenerlo cerca, pero nunca pensó que su cuerpo y su mente intentarían traicionarla con tanta insistencia. Lo odió por eso también.
-Soy una idiota-, pensó mientras pisaba a fondo el acelerador.
El rostro de Eriol no expresaba nada, se mantenía sereno, con los ojos fijos en el cristal de la ventana. Era tan condenadamente sereno que la irritaba aún más.
Cuando habían terminado de recoger las armas, Tomoyo realizó unas llamadas. Salieron casi corriendo del departamento en el que se encontraban.
Faltaba poco.
El paisaje se iba haciendo cada vez más inhóspito. Tomoyo tomó un desvío y continuó por un camino estrecho, levantando olas de polvo.
Casi quince minutos después aparcó detrás de una gran roca. Descendió con rapidez y caminó entre las piedras sin inmutarse. Eriol la siguió de cerca, con cautela.
Una preciosa ave metálica estaba frente a ellos. El RT2 descansaba en una pequeña elevación de terreno, al parecer dispuesta a partir.
Tomoyo caminó hasta el piloto y descubrió a Rika mirándola con una preocupación mal disfrazada.
-¿Qué haces aquí?- preguntó claramente sorprendida.
-¡No pensarás que iba a permitir que alguien más se involucrara! Sakura y tú son mis hermanas- dijo enfática, con una media sonrisa cariñosa.
Tomoyo no dijo nada pero la mirada de agradecimiento que le dedicó fue más que suficiente.
Rika le alcanzó dos trajes especiales al percatarse que Tomoyo no estaba sola. –No puedo creer que Hiraguisawa quiera venir-
-Yo tampoco- confesó Tomoyo volviendo la vista hacia él, que descansaba apoyado en una roca. Se alejó con prontitud del "ave" y le lanzó uno de los trajes a Eriol.
-Póntelo y vámonos- ordenó Tomoyo.
Ella se vistió en el RT2 con ese apretado traje morado oscuro, mientras que Eriol usó la camioneta. Un par de minutos después, Rika despegaba y se perdía entre las nubes.
-¿Tienes a la mariposa?- preguntó siseando una voz.
-En mi red. Cuando quiera puede hacer la llamada- respondió alguien desde alguna parte, sin poder curvar los labios en una sonrisa burlona.
-¿Y el barco?-
-Es nuestro-
El cuerpo de Shaoran esparcido sobre la capa de hielo del suelo lucía inerte. Abrió los ojos y se agachó junto a él presa de un pánico repentino. Comprobó su pulso y por los signos que mostraba su cuerpo pudo darse cuenta que estaba entrando en estado de hipotermia. Sus dientes castañeaban y sus ojos mostraban aturdimiento.
-Gas…Gas…kell- murmuró Shaoran al ver a una figura borrosa frente a él.
Sakura lo arrastró hasta fuera del frigorífico con la mayor rapidez que pudo y lo dejó sobre el suelo de metal. Rebuscó entre sus ropas como una posesa y extrajo un frasquito de vidrio de un estuche.
-Bebe esto- murmuró apoyándolo en sus labios. -Es un suero que te va calentar por dentro, en algunos minutos estarás mejor-
Shaoran pareció entender qué era el líquido amargo que estaban haciéndole tragar, porque apuró su contenido.
-Sa…Sakura, Gaskell está adentro. Era… era… una tram…pa-
Dejó a Shaoran apoyado contra una de las paredes y corrió al interior del frigorífico nuevamente en busca de Touya Gaskell, un hombre que se había visto más implicado de lo que debió en ese asunto.
Lo encontró recostado contra una caja. Con los labios morados y la cabeza caída. Buscó su pulso, pero era imperceptible. Sakura revisó sus pupilas, su cuerpo helado y suspiró con resignación.
Salió de ahí y fue hasta donde había dejado a Shaoran. Parecía que había recuperado un poco el color. Agradeció infinitamente haber llevado ese suero desde que casi había muerto de hipotermia en una misión pasada.
-Gaskell está…- dudó un momento, - ya no hay nada que podamos hacer por él-
Shaoran cerró los ojos por unos instantes y luego volvió a abrirlos. -Gaskell no puede haber sido el culpable-
-Lo sé, Tomoyo llamó y me dijo que la TRA aparentemente no tenía nada que ver, el verdadero objetivo era la hija de Clow, una jovencita que viaja en este crucero y a quien tenemos que proteger de alguien-
Shaoran demoró muy poco en asimilar la noticia y se puso de pie con algo de esfuerzo.
-¿Qué está sucediendo?-
-¡No tengo idea! Sucede algo extraño en este barco y lo peor de todo es que perdí conexión con Tomoyo, estamos solos-
Shaoran tensó los músculos de su rostro y fijó la mirada en ella. –No podemos fallar- dijo mirándola con decisión.
Sakura asintió en silencio mientras respiraba un poco más tranquila al darse cuenta que el suero ya había hecho efecto.
-¿Tienes alguna idea de donde puede estar?- preguntó él.
-Creo que en el salón principal, con los demás; de lo contrario… está con ellos-
-¿Cómo llegaste hasta aquí?-
-Dúctos de ventilación-
Shaoran asintió. –Ahora son peligrosos, pero no hay otra forma de salir sin ser vistos, Vamos- la instó caminando fuera del lugar.
Sakura se sintió repentinamente aturdida por la recuperación aparentemente rápida de él, la frialdad de su análisis de la situación y su determinación a continuar. No pudo evitar recordar la imagen de Yukito y ella comparándola con el beso entre el agente Li y Kaho Melville y sintió un nudo en el estómago.
Cada célula de su cuerpo luchaba contra el dolor, el desgaste de ese viaje horrendo. El RT2 era peligrosísimo debido a las altas velocidades que alcanzaba, una máquina que podía dañar irreversiblemente a sus ocupantes.
Tomoyo giró el rostro y vio las facciones tensas y la mirada concentrada de Rika. Inspiró algo aturdida y cerró los ojos.
-¿Cuánto… cuánto tiempo crees que demore?- preguntó Tomoyo sintiendo los pulmones hinchados.
-Dame una hora y estarás en tu barco- le contestó sin desviar la mirada ni por un solo instante.
Tomoyo asintió imperceptiblemente, pegándose aún más al asiento. Repentinamente todos sus temores la asaltaron. Sakura era como su hermanita pequeña y su mejor amiga en una sola, si le llegara a pasar algo… si le pasara algo…
-No me lo perdonaría jamás- murmuró entre dientes, apretando los labios.
-Mantén la cabeza fría y enfócate en la misión- murmuró una voz aterciopelada a su lado. –Kinomoto es una buena agente-
Tomoyo enfocó la mirada en él, intentando ver más allá de sus ojos azules. Era el mismo hombre del que se había enamorado como una loca quinceañera hacía años.
No, no es el mismo hombre, se dijo mentalmente.
Este Eriol Hiraguisawa tenía una mirada mucho más profunda, parecía haber visto lo más terrible y sin embargo quería aparentar que estaba bien. No habían hablado de nada del pasado, de su matrimonio, de su supuesta relación… nada; eso era lo que la estaba atormentando. Se sintió cada vez más estúpida y aparto la mirada al instante.
-Gracias, supongo- alcanzó a decir.
Sakura se apoyó detrás de una columna en el pasillo en el que se encontraba su habitación.
-No entiendo para qué demonios quieres regresar ahí, sabes perfectamente que lo deben tener intervenido- susurró Sakura.
-Debo ir por algo- le contestó escueto.
-Vas a arriesgar nuestras cabezas por "algo", por si no me oíste guardé las armas y la computadora unos metros más allá-
-Ya vuelvo-
Sakura vio como la figura de Shaoran iba despareciendo conforme bajaba del ducto.
Respiró hondo y se apoyó en una de los lados, el sudor resbalaba por su frente y se lo secó con una mano. Estaba preocupada.
Había millones de misiones que cambiaban durante la operación misma, pero esta en especial era muy riesgosa. Shaoran Li y ella no encajaban como "una sola mente" pese a que ese debía ser el tipo de conexión lograda entre una pareja de agentes. Si la misión hubiera sido con Tomoyo… o si tuvieran refuerzos…
-No es momento para ponerme pesimista- murmuró mientras volvía a su posición alerta y esperaba a Shaoran.
Recordó la voz de Tomoyo diciéndole hasta en los peores momentos¡Ánimo Sakura!
-No voy a decepcionar a nadie más- se juró.
Shaoran regresó algunos minutos después con una expresión tensa en el rostro. –Como dijiste, ya habían ido a rebuscar, había un hombre vestido con un uniforme, tuve que encargarme de él- le explicó tenso, -en estos momentos deben estar buscándonos por todo el maldito barco-
-No es conveniente mantenernos aquí- dijo Sakura, -hay que ir por las armas que guardé y la computadora-
-Démonos prisa - dijo él asintiendo.
El tintineo de las copas al brindar, los cubiertos chocando contra la vajilla de porcelana, las personas vestidas con sus mejores trajes charlando animadamente; como si todo fuera parte de un gran sueño. En un escenario una cantante llenaba con su voz todos los rincones del gran salón.
Sonrió.
Todo estaba saliendo conforme a los planes. Bebió de una copa un líquido ambarino mientras fijaba la mirada en los cientos de comensales.
En una hora exactamente comenzaría… el gran espectáculo.
-Llegamos-
Tomoyo divisó el barco a una distancia prudencial mientras comenzaba a pensar en una forma de descender sin riesgo de ser detectados.
-¿Cómo van a bajar?- preguntó Rika.
-Atando un cable de tensión desde aquí y deslizándonos para esperar el momento justo en que el barco pase por debajo de nosotros. Caeremos en alguna cubierta vacía- contestó Eriol mientras buscaba el cable.
Tomoyo lo miró por algunos instantes y luego se dirigió a Rika.
-Gracias por todo y recuerda que nunca estuvimos aquí-
-No lo olvidaré- murmuró mientras veía a Eriol soltar el cable.
Tomoyo se acercó hasta uno de los costados del RT2 y abrió una puerta. Se sentó en el borde y comprobó la resistencia del cable.
-Bajemos- dijo Eriol caminando hasta ella.
-Espera- Tomoyo lo miró directamente a la cara. –No habrá vuelta atrás¿realmente estás dispuesto a correr algún riesgo por la división o por una misión nuestra o en último caso… por Sakura?- preguntó sin entenderle.
-Lo debo- murmuró entre dientes sin mirarla directamente. Tomoyo supo al instante a qué se refería y se sintió tensa y pesada.
-¡Apúrense!- exclamó Rika al ver que el crucero se acercaba.
Tomoyo asintió y se deslizó por el cable, seguida de Eriol. Ambos experimentaron una sensación de dejavú. Los dos suspendidos en el aire con el peligro asechándolos.
El cielo estaba oscuro y tachonado de estrellas, el viento soplaba y les acariciaba las mejillas, pero ellos solo podían concentrarse en el rugido del crucero al aproximarse.
-Indícame- gritó Tomoyo a Eriol colocándose en la posición exacta para permitirse un deslizamiento rápido.
Eriol fijó su mirada en el crucero… Ya casi… ya casi…
-¡Ahora!-
Ambos se deslizaron por el cable a gran velocidad. Si no hubieran estado con los trajes probablemente no hubieran podido resistir la fricción. Quedaron ambos suspendidos a un lado de una baranda.
Eriol, que estaba por encima de Tomoyo fue quien examinó la zona. La cubierta tenía un par de personas. Esperó que el barco avanzara un poco más. El cable transparente era imposible de notar y su ubicación quedaba perfectamente oculta.
Tomoyo estaba algo incómoda y mal sujeta, así que se balanceó ligeramente para acomodarse.
-¡Sube¡sube!- le dijo Eriol mientras él subía al barco.
Ella se apresuró a subir, siendo ayudada por Eriol quien jaló del cable para acelerar el procedimiento.
Cuando finalmente logró sostenerse de la baranda, el cable fue cortado en el RT2 y cayó al mar, mientras Rika abandonaba el lugar. Tomoyo se sujetó con fuerza del pasamano de metal, pero estaba demasiado resbaloso. Rika había soltado el cable antes de tiempo…
Intentó sujetarse, pero sabía que caería al mar si no podía impulsarse. Eriol se dio cuenta y la sujetó antes que pudiera caer, alzándola hasta su altura. Accidentalmente
Sus pies chocaron contra el borde y empujó a Eriol hacia atrás. Como la tenía sujeta, ambos cayeron contra el suelo.
Tomoyo sintió el cuerpo de Eriol debajo del suyo y quedó tiesa por la sorpresa, cuando finalmente se percató de la posición en la que se encontraban intentó controlar su agitación y sus estremecimientos. Él aún la tenía sujeta y tenía el rostro a la altura de su cuello.
-Um… gracias- dijo ella removiéndose para intentar ponerse de pie.
El la soltó automáticamente y se levantó.
-¿Tienes idea de dónde pueden estar?- preguntó él dándole rápidamente la espalda.
-Ni la más remota, pero supongo que el sistema de localización que usé para encontrar a Li, puede funcionar nuevamente, estamos más cerca- le contestó ella mientras sacaba una pequeña computadora que le cabía perfectamente en la palma de la mano.
Eriol se apoyó contra una puerta aparentemente de servicio y la abrió con cautela.
-Despejado- dijo entrando con Tomoyo tras él.
Había unos estantes cubiertos de artículos de mantenimiento en las paredes y una escotilla de metal en el suelo. Eriol se agachó y examinó hacia donde conducía, mientras Tomoyo cargó en su computadora el programa para rastrear la frecuencia de Li.
La imagen del barco volvió a verse en 3D y ella maniobró el programa para rastrear la señal por esa especie de mapa virtual del crucero.
-Esto lleva a un corredor… parece de servicio-
-¿Por qué lo dices?- preguntó Tomoyo sin despegar la mirada de su computador.
-El suelo- Eriol se giró hacia ella, -¿tienes un mapa?-
-Tienes un computador parecido en alguno de los estuches que cargas- murmuró mientras se centraba en un haz de luz en un punto del barco.
Eriol se revisó y efectivamente encontró un computador bastante similar, aunque un poco menos avanzado.
-¡Lo tengo!- exclamó Tomoyo poniéndose de pie nuevamente.
-¿En qué área están?- preguntó Eriol.
-En un cuarto de servicio, esta algo cerca de donde estaba su habitación-
-¿Qué crees que…?-
-Armas-murmuró Tomoyo con una sonrisa, -es casi normal en Sakura esconder armas en puntos claves por si la situación se torna difícil; es probable que ya estén más qué ubicados y cada paso que den es un verdadero riesgo-
-¿Crees que puedes comunicarte con ella?- preguntó Eriol buscando el sector que Tomoyo había descrito mientras trazaba una ruta encubierta hasta ahí.
-Lo dudo, la recepción del equipo que tiene Sakura está bloqueada- explicó Tomoyo intentando buscar una solución.
-Vamos por ellos, no hay otra salida-dijo Eriol abriendo la escotilla. Tomoyo asintió y lo siguió.
-Tenemos que trazar un plan-
-Hay que revisar si todos los pasajeros se encuentran en el gran salón y si la chica está en él-
-Vi una foto de ella en su habitación - dijo Sakura alzando una de sus piernas y colocándola sobre una caja mientras aseguraba unas cintas de cuero que sostenían armas. –Tiene el cabello rubio y los ojos azules-
-No es una descripción muy satisfactoria- murmuró él sin poder despegar la vista de Sakura. Era estúpido considerando que estaban en medio de una misión. -¿Nos dividiremos?-
-No lo creo- dijo Sakura frunciendo el ceño y dándole algunas armas a Shaoran. –Lo siento pero no hay un traje para ti, hasta cierto punto puede ayudar en algunos casos así que no importa-
Shaoran asintió guardando las armas y herramientas.
-Si nos separáramos sería muy difícil volver a ubicarnos, puesto que las señales parecen estar bloqueadas-
-En ese caso vayamos a revisar lo que está sucediendo en el gran salón e intentemos identificar a la chica, si no está ahí, tendremos que interrogar a alguien para que nos diga su paradero-
-Bien- dijo Sakura terminando de cargar un arma.
Un repentino giro de la manija los puso en alerta y sin pensarlo dos veces apuntaron hacia la abertura.
Justo antes que disparara consiguió identificar a Tomoyo y bajó el arma con desconcierto.
-¿Qué hacen aquí?- preguntó abrazándola y haciéndola pasar junto con un Eriol Hiraguisawa que parecía sacado del pasado.
Shaoran cerró la puerta no sin antes haber verificado que nadie los hubiera visto.
-Era necesario. Los dos solos no iban a poder manejar la situación y era imposible enviarles refuerzos puesto que nadie debe enterarse de lo que está sucediendo aquí. El que Hiraguisawa este aquí no está sujeto a mayor aclaración-
Sakura asintió.
-Explícanos bien como está eso de la hija de Clow, fui al camarote de la chica y no estaba, puede ser que ya esté capturada o aún permanezca con el resto en el gran salón-
-Me alegra que pudieras encontrar a Li, ahora bien no tenemos mucho tiempo para explicaciones, al parecer Kaoru, la hija de Clow iba a encontrarse con su madre y a ser vigilada por agentes de menor rango. Se inventó la historia de la TRA, para distraer la atención de la división y que se enviara agentes que aunque más capacitados no estarían pendientes de ella. El que nos hayamos percatado de su presencia antes que manifestaran que es exactamente lo que quieren nos da una ventaja, pero la estamos perdiendo-
-La TRA ha dejado de operar como tal, pero se ha fragmentado. Sospechamos que uno de esos fragmentos es el que está detrás de todo, puesto que conocían perfectamente los procedimientos de la TRA y fueron capaces de despistarlos- dijo Eriol interviniendo por primera vez.
-¿Qué demonios vamos a hacer?- preguntó Shaoran -
Un pequeño pitido llamó la atención de los cuatro. Tomoyo rápidamente sujetó su móvil y lo contestó.
-¿Tiene señal?- murmuró Sakura sorprendida.
-Me parece que le ha instalado un dispositivo que se lo permite- le contestó Eriol en voz baja.
-Daidouji-
-¡Tienen a Kaoru! Me llamaron anónimamente diciendo que habían tomado el barco y que pensaban hacerlo explotar si no revelaba mi posición y me entregaba en dos horas-
¡Demonios!, pensó Tomoyo. –No se preocupe, la situación está prácticamente bajo control- dijo con toda la firmeza que logró reunir.
-¡Mientes!- exclamó Clow perdiendo los papeles.
-No se exalte y por favor no tome ninguna decisión, queda claro que haga lo que haga la vida de su hija está en peligro, déjeme operar esto a mi modo, solo le pido una hora-
-Si a mi hija le pasa algo Kinomoto, Hiraguisawa, Li y tú pagarán las consecuencias- dijo con un tono de voz que estremeció a Tomoyo, sabía que un error así podría costarles incluso la vida, no era un asunto de juego.
-Confíe en mí, solo una hora-
-Muy bien- dijo Clow aceptando antes de cortar la comunicación.
-Quieren que Clow se entregue o explotarán el barco con la chica dentro, tenemos solo una hora- dijo Tomoyo con manos temblorosas. –Nuestras cabezas están en juego-
Sakura se estremeció y Shaoran colocó una mano en su hombro intentando tranquilizarla.
-No podemos perder el tiempo pensando en qué puede pasar si fallamos, hay que concentrarnos en la misión- dijo Eriol aún con la expresión pétrea.
-Tiene razón- murmuró Tomoyo recuperándose. –Hay que dividirnos-
-Como le dije a Shaoran antes que llegaran es imposible, las comunicaciones no sirven-
-No se preocupen por eso- dijo Tomoyo sacando unos dispositivos de un estuche. –Eso les permite que el bloqueo no les afecte, además sirve como rastreador. Por otra parte tengo unas mini computadoras con planos del barco y demás para poder mantenernos vigilados y con información compartida-
Todos asintieron. –Yo puedo continuar revisando las zonas de servicio para ver si Kaoru está por ahí- dijo Sakura
-Nosotros podemos revisar el gran salón- dijo Eriol mirando a Shaoran.
-Yo me esconderé en algún lugar e intentaré encontrar el lugar donde se ha colocado las cargas- dijo Tomoyo
-Perfecto agentes-
Shaoran y Eriol caminaban en zigzag intentando revisar los pasillos hasta llegar al gran salón. Era alarmante que no hubiera ninguna persona transitando, ni miembros del personal ni pasajeros.
Estaban ya muy cerca y comenzaron a oír algunas voces. Unos pasos apresurados fueron detectados, Shaoran se quedó en medio del pasillo al reconocer a la mujer que iba caminando hacia él con una expresión de temor estampado en el rostro. Eriol permaneció escondido detrás de una pared. Era una estrategia cuando se revisaba en parejas, uno debía dar la cara y el otro mantenerse como la sombra.
-¡Shaoran!- exclamó la mujer soltando algunas lágrimas.
-¿Qué sucedió?- preguntó preocupado por el estado en el que se encontraba ella.
-No tengo idea, no me han dejado ingresar al gran salón donde se está dando una gran cena y no encuentro a nadie por ningún lado para que me ayude; una mujer embarazada está teniendo una hemorragia y no sé qué hacer-
-Llévame con ella, rápido- le dijo Shaoran recordando a su hermana, muerta en el momento del parto por falta de atención.
Eriol frunció el ceño al instante.
-Gracias- dijo Kaho con una expresión de alivio mientras Shaoran se disculpaba mentalmente con Eriol por dejar de lado la misión, el trauma que había sufrido al no haber podido hacer nada por su hermana era lo que lo impulsaba a actuar de manera tan irracional.
Ambos corrieron hasta el final del pasillo y doblaron a la derecha. Eriol se apresuró a seguirlos. Del salón se oían voces y risas así que pasó sin detenerse, pero dejando su comunicador encendido dentro de una maceta al costado de la puerta, para que Tomoyo pudiera estar al tanto de lo que sucedía mientras él seguía Shaoran.
-¿Pero qué rayos sucede?- preguntó Tomoyo revisando la transmisión de Eriol, se oían las voces del gran comedor.
No tenía la menor idea de por qué Eriol habría abierto esa conexión así que la mantuvo mientras localizaba a Eriol y a Shaoran por medio del rastreador. Si eso no le fallaba, Eriol debería estar frente a la puerta del gran salón mientras que Shaoran estaba caminando por un pasillo cercano.
Si su intuición no le fallaba algo había sucedido.
Shaoran empezó a dudar del destino al que lo estaban llevando, pero la aparente preocupación en las facciones de la mujer hacía que se tranquilizara momentáneamente.
-Por aquí- dijo Kaho haciéndolo girar en una esquina, -La siguiente puerta-
Kaho la abrió e ingresó primero. –Oh querida, ya encontré a alguien- escuchó que decía.
Él entró un poco más confiado, pero un olor dulzón le llamó la atención. Poco a poco fue mareándose.
-Lástima que siempre eres tú con quien me encuentro- murmuró Kaho con una sonrisita mientras indicaba a unos hombres que lo ataran. Todos llevaban una especie de máscaras en el rostro que evitaban que respiraran el sedante. –No se como has podido escapar del congelador, tu amiguita no debe ser tan mala agente después de todo-
-Tú…- murmuró él sintiéndose mareado.
-Sí, cariño fui yo la otra vez; esperaba un poco más de inteligencia, pero era muy difícil que pudieras contra el recuerdo de la muerte de tu hermana-
La expresión de él se tornó amarga.
-Por supuesto que investigamos acerca de ustedes dos, no somos estúpidos, pero no te preocupes cariño, el gas no te hará nada, en diez minutos estarás durmiendo como un bebé, ya me encargaré yo de tu amiguita-
Kaho se acercó hasta él y le dio un breve beso en los labios. –Un lamentable desperdicio- dijo frunciendo los labios para luego salir acompañado de los dos hombres que lo habían atado.
Sakura había revisado por completo la primera zona de servicio y no había nada, así que decidió registrar la otra. Se había encontrado con algunos de los que supuestamente trabajaban en el crucero, armados y vigilando mientras que la gran mayoría había desaparecido misteriosamente.
Se topó en el camino con algunos hombres que tuvo que desarmar y desmayar para poder continuar con su camino. Cuando finalmente alcanzó el depósito, rompió con delicadeza el seguro e ingresó dispuesta a disparar a quien se le pusiera en frente.
Le temblaron las manos al contemplar lo que había, un buen grupo de trabajadores acribillados.
El olor a muerte estaba impregnado en el aire y el temor de que todo se saliera de control la asaltó. Ese lapso de distracción fue suficiente. Sintió el cañón de un arma en su espalda y se reprendió por su estupidez.
-Hasta que al fin nos encontramos, querida- siseó una voz femenina a sus espaldas.
-Melville- murmuró Sakura sorprendida.
-Sorpresa- murmuró con cinismo empujándola hacia dentro.
-¿Dónde demonios la tienes?- preguntó Sakura en un arranque de molestia.
La risa de Kaho la hizo estremecer. -Sabía perfectamente que llegarías a la conclusión que esta área era una posibilidad así que te dejé un regalito- dijo refiriéndose a las decenas de cadáveres. –Pensé que Clow tenía mejores agentes trabajando para él, pero ambos ya han caído con pequeñas distracciones-
Un gemido de furia se escapó de los labios de Sakura.
-Se que estas furiosa, sobre todo porque estuviste realmente cerca de la chica-
-¿Dónde?- preguntó Sakura.
Kaho sonrió a sus espaldas. –Como igualmente vas a morir no tiene caso que te lo esconda. ¿Ves las escaleras al fondo? Llevan a una habitación donde la chiquilla está esperando que su querido padre se entregue-
-No es posible-
-Claro que lo es, ahora si me permites…- murmuró Kaho propinándole un fuerte golpe en la cabeza que la hizo desmayarse al instante.
-No puede ser- murmuró Tomoyo horrorizada cuando oyó las voces a través del comunicador de Eriol. Parecía que la sangre se le había congelado en las venas.
Señoras y señores, dijo una voz masculina, lamento no poder estar pesente en esta adorable noche en la que todos ustedes serán parte del gran espectáculo preparado.
Murmullos excitados.
Por supuesto me complace informarles que este magnífico crucero tiene exactamente… una hora de permanencia en la superficie del mar.
Confusión general.
Puesto que en esta noche he planeado hacer explotar vuestro crucero si uno de mis queridos enemigos no cumple una de mis peticiones. Espero, por ustedes claro está, que esta persona decida cumplir mi petición, de lo contrario les queda muy poco tiempo. Si se preguntan por aquellos que no se encuentran en el salón, lamento informarles que o bien han sido sedados o ya se encuentran en el sueño eterno.
Gritos.
Señores, el mal comportamiento no está permitido, sus vidas son por demás innecesarias así que sus anfitriones de esta noche, refiriéndose a los hombres enmascarados y armados que se encontraban custodiándolos, no tendrán ningún problema en acabar con cualquier revoltoso.
Terror.
Ahora bien, la bomba que coloqué en el piso de abajo, no explotará en menos de una hora así que les recomiendo disfruten el resto de sus cenas, ya que en algunos minutos un gas será empleado para que puedan descansar con tranquilidad hasta que les llegue el momento.
Felices sueños
Llantos, voces y algunos disparos.
Fin del cap
Hola a todas!
Como en casi todos mis comentarios comienzo disculpandome por la demora... (una pequeña Kate agacha la cabeza y juega con las manos). Esta vez no tengo una muy buena excusa,gracias a aquellas que me mandaron sus buenos deseos por mi mudanza y su comprensión por mis problemas internetsosos... este capítulo me fue muy difícil de escribir, la inspiracion había desaparecido y no conseguía escribir ni una letra!
Afortunadamente ya lo terminé, no estoy completamente conforme pero no podía seguir dándoles largas, espero que a pesar de todo les guste puesto que me esfrocé mucho en escribirlo. (kate cruza los dedos)
Comentando un poco el cap: Finalmente Sakura rescató a Shaoran del "freezer" , aunque Touya Gaskell murió... Tomoyo y Eiol finalmente llegaron al crucero gracias a la ayuda de Rika, como pudimos ver Tomoyo y Eriol estan comenzando a involucrarse más en la misión. Hemos podido ver como estan las cosas y lo peligrosa que es. Se que algunas quieren ver SAkura -Shaoran y Tomoyo -Eriol Ya! Poco a poco la cosa va a ir tomando forma, recuerden que estan en medio de una misión de trabajo. Jojojo las que tenían alguna sospecha de que Kaho no era una inocente paloma obtuvieron su confirmación aquí.
Realmente espero que lo disfrutaran. Cualquier comentario, duda o sugerencia ya sabeeen! (un click a go y todos contentitos)
PD: encontre una cancion que me hace pensar mucho en la relacion Tomoyo-Eriol de este fic... La canta Laura Pausini y se llama "Disparame Dispara" (nunca me gusto el titulo... pero bueno...) Sobre todo escuchen la letra del coro!
Cuídense mucho! (Agradecimientos personales del cap anterior en el profile dentro de algunos días)
MUCHISIMAS GRACIAS POR EL APOYO!!!!!
Kate
