Objetivo
Cap 20
-No puede ser- murmuró Sakura con los ojos cerrados y las mejillas cubiertas de lágrimas. –Esto es un sueño. Tomoyo va a venir y a decirme que fue una de sus bromas de mal gusto y luego iremos a tomar helado como cuando éramos niñas y me reprenderá por llegar siempre tarde, y… y…
Shaoran mantenía la espalda recta y continuó piloteando. No había nada que pudiera decir para hacerla sentir mejor. Cuando perdió a su hermana, no hubo nada que aliviara su dolor. Él la entendía mejor que nadie.
-¿Por qué?- susurró mientras nuevas lágrimas se formaban en sus ojos.
-Nada de lo que diga puede hacer que el dolor pase, pero quiero que sepas que estoy contigo Sakura.
-Yo debí morir en su lugar ¿sabes?- le ella dijo con una risa rota.
-¡Demonios Sakura! No vuelvas a decir una estupidez como esa- gritó mirándola por primera vez en cuarenta minutos.
-¡Tú no entiendes cómo es sentirte así de culpable! Volví a perder a una amiga en una misión. Merezco morir.
-No repitas eso- siseó enfurecido.
-Ella tenía por quién vivir. Su niñito la está esperando en su casa. ¡Yo no tengo a nadie!- gritó intentando liberar así la presión en su pecho.
-Me tienes a mí- le espetó Shaoran con amargura, sin pensar realmente en lo que decía.
Sakura abrió los ojos y lo miró fijamente. Shaoran soltó una maldición y volvió a concentrarse en la nave.
No podía creer lo que había escuchado de sus labios hacía escasos minutos. El dolor que había comenzado a sentir en el pecho desde que vio el hermoso crucero estallar en pedazos la había dañado profundamente, pero cuatro palabras suyas la habían consolado más que cualquier otra cosa que pudo haber dicho o hecho.
Me tienes a mí le había dicho con los ojos brillantes por algo que ella no lograba comprender.
Después de la muerte de sus padres, ella solo tuvo a Yukito y a Tomoyo. Luego de la traición de su prometido y la muerte de Tomoyo ya no le quedaba nadie. Ese había sido desde siempre su más grande temor. Sabía que él lo decía por hacerla sentir mejor, fuera mentira o no, eso era exactamente lo que había necesitado oír para poder seguir existiendo. Que no estaba sola.
El rostro de Tomoyo regresó a su mente como una ráfaga y no pudo evitar dejar escapar un quejido. Muerta. La palabra finalmente le transmitió la real magnitud de la realidad. ¿Qué iba a decirle a Ryo? Le había prometido a Tomoyo el día en que Ryo nació, que si algún día a ella le sucedía algo se haría cargo de su hijo. Esa fue la promesa más importante que le hizo a alguien y pensaba cumplirla.
-¿Qué haremos?- murmuró Sakura con la voz muy ronca, mientras intentaba enterrar sus emociones y concentrarse.
-Tenemos que dejar a la chica en un lugar seguro y rastrear en el computador de la nave su origen, seguramente es ese el centro de operaciones al que Melville se dirigía.
-Haré unas llamadas para que la recojan y la lleven a un lugar seguro en Estados Unidos, para que pueda reunirse con su madre con tranquilidad- dijo Sakura.
Shaoran sabía que ella estaba intentando pensar a través del dolor que sentía y la respetó muchísimo por ello.
-Muy bien¿dónde quieres que aterrice?
-En la base ARTHUR-12. Sabes donde se encuentra ¿cierto?- preguntó Sakura mientras abría el mapa virtual de la computadora.
-He estado allí antes.
Sakura asintió sin decir nada mientras abría su móvil y marcaba algunos números.
-Helena Lana.
-Código- dijo una voz mecanizada.
-OR3447946597CR- indicó Sakura con cuidado de no equivocarse en ningún dígito. Sería complicadísimo arreglar un error semejante. Cuando trabajaban con divisiones extranjeras había que identificarse con precisión o podría generarse un gran problema.
-Confirmado. Espere en línea.
-¿Helena Lana?- preguntó Shaoran frunciendo el ceño.
Sakura miró hacia un lado y contuvo las ganas de llorar nuevamente. -Helena, la alegre. Es mi nombre clave a nivel internacional- susurró recordando las veces en las que Tomoyo le decía que no pudo haber encontrado un mejor nombre.
-¿Con quién desea comunicarse?- preguntó una voz femenina diferente a la primera.
-Lily Storm- dijo inmediatamente Sakura, secándose las lágrimas que aún se deslizaban por su rostro con el dorso de la mano.
-La comunicaré
Unos segundos después la voz familiar de Lily le habló.
-Aquí Storm
-Habla Helena Lana, agente especial japonesa, Oriente. Necesitamos que cuiden de alguien. Prioridad Violeta.
-¿Prioridad Violeta?- preguntó dejando entre ver el asombro ante la aparente magnitud.
-Petición directa de Clow Reed- informó Sakura, sabiendo que eso sería suficiente como para que abrieran la base para ella.
Tras un breve titubeo la voz volvió a hablar. –Tráelo.
-Gracias. Estaremos ahí en…- dijo Sakura girando el rostro a Shaoran y preguntándole con la mirada.
-Cinco minutos.
-Cinco minutos- dijo ella repitiendo las palabras de Shaoran, -Abre la seguridad, estamos usando nave confiscada de un objetivo.
-Petición confirmada. Acciones siendo tomadas.
Ambas cortaron la comunicación casi simultáneamente.
-Tenemos acceso libre- dijo Sakura sin darle mucha importancia.
Shaoran asintió mientras piloteaba rumbo a una montaña y la sobrevolaba. –Ya bajaron la seguridad- dijo Sakura observando que el holograma de la montaña se distorsionaba casi imperceptiblemente. Él condujo la nave y atravesó la gran pared de roca.
Dentro, ARTHUR-12 era un búnker aún más grande de lo que podría esperarse. Sakura y Shaoran descendieron inmediatamente a la sala de ingreso aéreo circular. El aire frío y sintético les acariciaba la piel. Las horas de estrés intenso comenzaban a hacer mella, pero ambos sabían que la misión no estaba concluida aún.
Una puerta metálica se abrió y cerró dejando entrar a una joven de aparentemente la misma edad de Sakura. Era pelirroja y tenía unos grandes ojos celestes. Llevaba puesto un vestido negro y unas botas altas, muy típico de las agentes americanas.
-Lily Storm- murmuró la mujer acercándose hasta ellos y mirándolos alternativamente.
-Hace mucho que no nos vemos- murmuró Sakura haciendo una breve inclinación de cabeza a modo de saludo.
- Veo que vienes con otro agente- dijo Lily observándolo con cautela, -No es japonés.
Sakura lo miró y arqueó una ceja instándolo a que se presentara. Lily tenía el mismo rango que Tomoyo, ambas eran mano derecha de un jefe de sector superior. Japón era la división mayor de Oriente y Estados Unidos la de Occidente, por eso mismo no podrían estar hablando con alguien mejor.
-Agente especial de división en China. Shaoran Li- dijo él completamente inexpresivo.
Lily pareció sorprendida ante la mención de su país mientras que Sakura lo miraba con incredulidad. Cada una por un motivo diferente.
Era sabido que cada país tenía formas diferentes de llamar a sus agentes dentro de la división y a niveles internacionales. En Japón, si Sakura Kinomoto era la identidad real, podía ser llamada "Sakura" dentro de su división, pero en comunicaciones durante una misión o a nivel internacional era conocida como Helena Lana. El nombre era extranjero casi siempre y el apellido tenía algún tipo de mensaje que se relacionara con la personalidad del agente o con alguna cualidad.
En Estados Unidos el sistema era mucho más sencillo. Lily Storm, por ejemplo, era conocida como "Storm" dentro de una misión y llamada por su verdadero nombre (Lily) el resto del tiempo. Su apellido quedaba borrado de todo registro en cuanto formaba parte de la división y adoptaba el de Lily Storm en su vida cotidiana.
Ahora bien, China tenía un sistema diferente y poco conocido hasta ese momento, ya que esa división trabajaba más bien de forma aislada. Por eso mismo sorprendía un poco que un agente chino trabajara con una japonesa.
Y sobre todo, sorprendió mucho a Sakura que Shaoran Li fuera Shaoran Li en cualquier circunstancia.
-¿Shaoran Li?- preguntó Sakura interrogante.
Él se encogió de hombros. -Se nos asigna un nombre completo nuevo y se borra el que tuvimos hasta antes de unirnos.
Ambas lo miraron intentando contener el asombro y buscaron centrarse en el asunto que los había reunido.
-¿Dónde está la persona que tenemos que cuidar?- preguntó Lily dirigiéndose a ambos.
-En la nave- dijo Shaoran haciendo un movimiento de cabeza.
Los ojos de Lily se fijaron por primera vez en la nave en la que habían venido y abrió los ojos sorprendida. -¡Cómo tienen un Halcón!- exclamó corriendo hasta la nave.
-¿Un Halcón?- preguntó Sakura frunciendo el ceño.
-Este tipo de naves son conocidas aquí así. Son fáciles de reconocer por algunos detalles especiales y la línea general del diseño. Definitivamente es un modelo de Gaito Kotoi, un ingeniero japonés que trabajó durante muchos años con el sector Occidente.
-¿Cómo es que no lo sabíamos?- preguntó Sakura frunciendo el ceño.
-Bueno, Oriente nunca usó sus modelos pese a que Kotoi era japonés.
-¿Crees que hay muchos similares? Necesitamos descubrir la base del objetivo y creemos que la nave salió de allí rumbo al lugar en el cual fuimos interceptados.
Lily apoyó la barbilla en su mano derecha y adoptó una mirada pensativa. –No estoy segura. Kotoi murió hace varios años y solo se fabricaron algunos modelos en cantidades pequeñas. No hay ninguna constancia de que alguno de nuestros Halcones fuera confiscado y hasta donde yo sabía Kotoi no nos hubiera traicionado fabricando para algún objetivo. Además, Clow mismo fue quien lo recomendó a Adrianne, la jefa de Occidente.
-Es extraño- murmuró Shaoran con el ceño fruncido. Parecía haber más de lo que en un principio pensaron que habría.
-¿Qué dice Eva al respecto?- preguntó Lily a Sakura, refiriéndose a Tomoyo.
Sakura desvió la mirada. –Hizo una entrega para la misión- murmuró Shaoran en voz baja. Lily entendió perfectamente. Una entrega para una misión significaba que había muerto durante una.
-Lo siento mucho- murmuró Lily.
-Tengan sumo cuidado con ella- dijo Sakura cortando el momento. -Probablemente Clow envíe a alguien por ella en algunas horas. Hagan los respectivos contactos.
-¿No van a descansar?- preguntó Lily.
-No tenemos tiempo- respondió Shaoran. -¿Crees que puedas conseguirnos una comunicación con Adrianne?
Lily pudo percibir que había algo muy extraño en la misión en la que se encontraban Sakura y Shaoran así que asintió en silencio. –Lo intentaré pero no puedo prometerles nada.
La llevaré a un lugar para que descanse. –Adiós Helena- murmuró Lily acercándose para abrazarla y darle un beso en la mejilla.
-El sistema es complicado conecten dos computadoras y sincronicen dos entradas completamente simultáneas. Eso burlará por algunos instantes las primeras fases del sistema de seguridad y dejará que uno de ustedes pueda acceder. Es un método que usaron mis agentes una vez- murmuró en su oído mientras le daba unas palmaditas en la espalda, simulando confortarla.
–Explanada a trescientos veinte kilómetros al oeste- susurró al pasar junto a Shaoran. –Hasta otra ocasión-
Lily cargó a Kaoru sin ningún esfuerzo aparente y se retiró de la sala sin decir más.
Sakura y Shaoran se miraron y asintieron en silencio mientras el resonar de los pasos de Lily iba desapareciendo. Ambos habían entendido perfectamente su mensaje.
Peligro
-¿Está todo en orden señor?- preguntó una voz femenina.
Él sonrió.
-Todo está conforme lo he planeado.
-¿Y Kaho?
-Ella ya ha cumplido mis propósitos.
Sakura y Shaoran estaban sentados en la explanada que les había indicado Lily. Sabían que tenían muy poco tiempo para lograr encontrar la ubicación del líder e ir a buscarlo sin que él sospechara que Kaho Melville no era la persona que recibiría.
Ambos estaban sentados mientras revisaban sus computadoras. Alcanzar la sincronía necesaria para poder acceder los comandos necesarios para que el programa que tenían en sus computadoras pudiera tener un canal de acceso a través del cual la información encriptada pudiera ser leída, fue muy difícil.
Cuando finalmente lograron ingresar la última secuencia los datos parecieron reagruparse y se presentaron ordenados. Sakura fue la que finalmente logró ingresar al computador central del Halcón. A pesar de haberlo logrado igualmente fue complicado acceder a los registros de vuelo.
-¿Tienes algo?- preguntó Shaoran acercándose hasta ella.
-Ya casi- murmuró Sakura mientras intentaba ubicar el último vuelo que había realizado el Halcón. –Tengo unas coordenadas, no estoy segura si son las de la base de nuestro objetivo pero son las más recientes. Al parecer es de alguna parte en Estados Unidos.
-Vamos- dijo Shaoran tendiéndole una mano para ayudarla a levantarse.
-Deberíamos pedir refuerzos, pueden suceder muchas cosas… tenemos que esperar a que…- titubeó Sakura asaltada por un repentino temor.
Shaoran se acercó hasta ella y la abrazó antes que pudiera apartarse. Ella se quedó tensa entre sus brazos, con la frente apoyada en su pecho y los ojos abiertos por la sorpresa de su gesto.
-Yo cuidaré de ti Sakura- le murmuró él contra el cabello. Sakura se estremeció por sus palabras. No podía moverse, realmente ni siquiera lo intentó. Se sentía segura entre sus brazos, como si el dolor no pudiera alcanzarla ahí.
-Tengo miedo- confesó Sakura dejando derramar algunas lágrimas, -Ryo me necesita ahora que Tomoyo no está más.
Shaoran le secó las lágrimas con sus pulgares y le acarició con suavidad el rostro. Ella agachó la mirada avergonzada por su debilidad. Los agentes especiales no podían tener miedo, no debían. El miedo era sinónimo de muerte.
-Eres muy fuerte Sakura, llorar no disminuye tu fortaleza- le dijo Shaoran con suavidad. -Daidouji te dejó a cargo de su hijo porque confiaba en ti, Sakura. Yo confío en ti.
-¿Por qué?- le preguntó ella mirándolo a los ojos, consternada por la amabilidad de sus palabras. Ella no estaba acostumbrada a ese tipo de trato. Yukito siempre había demostrado ser cortés pero lo que sentía en ese momento era diferente. Entonces supo que Yukito y ella jamás habrían podido tener un matrimonio feliz, no tanto por el engaño de él sino por la falta de ternura en su relación. En el principio él había sido muchísimo más apasionado, pero todo se había frustrado la noche en que la humilló. En ese instante ella debió darse cuenta que jamás podría amarlo y que él jamás la había amado. Fue una tonta de remate.
El sonrió y le dio un casto beso en los labios. –Eso tienes que descubrirlo tú misma, pequeña Sakura- susurró en su oído.
Pequeña Sakura Sus padres siempre la habían llamado así, recordó ella con nostalgia.
Alzó los ojos y los unió a los suyos. Sin poder evitarlo se dejó atrapar por él y se fue acercando hasta besarlo en los labios. Ella lo había iniciado en un arranque emocional y él le había respondido con un ardor que ella no había conocido en brazos de otro hombre. Se sentía deseada, querida, respetada. Todo eso la impulsaba a entregarse a su caricia, a dejarse llevar por sus labios cálidos y su aliento dulce.
Pero un fogonazo de realidad atravesó sus ojos y se separó con algo de brusquedad. La respiración de ambos estaba muy agitada y casi podía jurar que él podía oír los rápidos latidos de su corazón.
-Yo… yo no puedo hacer esto- murmuró aturdida intentando evitar su mirada, mientras un leve sonrojo aparecía en su cara.
Él sujetó el rostro con las manos y la acercó hasta que sus labios casi se rozaban cuando hablaba. –Ya habrá tiempo para poder Sakura… ahora debemos continuar.
Ella se quedó estática, mientras asimilaba sus palabras y lo veía separarse de ella para subir al Halcón.
-¿Vienes?- preguntó con una sonrisa pícara cuando ya se había acomodado en el asiento del piloto.
Cielos Tomoyo… ¿Qué estoy haciendo¡Ayúdame por favor! Pensó ella mientras se subía a la nave a toda prisa.
-¿Está seguro?- preguntó una mujer con voz poco convencida. –No creo que sea lo más conveniente, además si ella lo descubriera sería pésimo.
-Fue una orden- recalcó él imperativo. -Limítese a cumplirla.
-Como usted ordene señor- murmuró antes de que se cortara la comunicación.
Eso definitivamente no era bueno. Tal vez fue una mala idea informarle al respecto, pensó ella sintiéndose pésimamente mal.
La edificación era bastante particular. Una hermosa torre de vidrio perdida en medio del desierto en lugar de encontrarse en una superpoblada ciudad, era extraño. El paisaje casi ridiculizaba la torre.
Sakura y Shaoran se acercaban con el sigilo de un depredador. Habían dejado la nave a un kilómetro y medio de la torre, escondida en una especie de depresión del terreno. Efectivamente, ambos estaban en medio de la nada. Habían usado las coordenadas recuperadas del Halcón para hallar la ubicación de la base del objetivo y habían recurrido a la movilización a pie para pasar más inadvertidos.
Ambos estaban armados, no tanto como hubieran querido pero era suficiente por el momento.
Avanzaron casi sin mirarse por entre el terreno rocoso y terriblemente accidentado, con el sol calentándoles la cabeza.
-¿Qué demonios haremos?- preguntó Sakura escondida detrás de una roca. –Es idiota pensar que podemos ingresar a la torre y vivir para contarlo. Son siente pisos, seguramente plagados de guardias y sistemas de seguridad. Necesitamos refuerzos.
-Lo sé. Los pedí. El único punto es que debemos procurar ingresar para encontrar algo de información que aclare el misterio. Porque aquí hay algo más. Los refuerzos se encargaran en todo caso de intentar la captura, pero nosotros debemos descubrir que es lo que verdaderamente hay detrás.
-Pero esa no es parte de nuestra misión- exclamó Sakura sintiéndose frustrada.
-Daidouji y Hiraguisawa murieron por esta misión. Les debemos el aclarar el misterio.
-Clow…- comenzó a decir Sakura.
-No confío en Clow y estoy segura que el mensaje que nos quiso transmitir Storm fue ese- dijo Shaoran interrumpiéndola.
Sakura pareció pensarlo durante algunos instantes y luego asintió con la cabeza dispuesta a descubrir que había más allá de lo que Clow les había hecho creer.
Caminaron lentamente hasta acercarse lo más posible a la torre. Ambos se fijaron que no había ningún guardia y usaron un detector de sistemas para buscar algún tipo de cámara de vigilancia o algún sistema de ese tipo funcionando.
Nada.
Ni un solo sonido proveniente de la torre. Se escabulleron hasta toparse con los límites y comenzaron a buscar algún modo de acceder. El principal problema que enfrentaban era la total desinformación sobre el objetivo.
-Solo puede accederse a través de la puerta principal- concluyó Sakura luego de haber hecho un análisis con su computadora de bolsillo.
-Yo he unido la computadora de la nave con la mía, aquí debe darnos algún tipo de información. Es muy normal que este tipo de naves guarden información gráfica o algo por el estilo.
Sakura asintió y esperó a que él le indicara algún nuevo descubrimiento.
-Aparentemente hay un hangar muy cerca de aquí- dijo él mientras continuaba buscando.
-Deben estar usando un sistema de seguridad de hologramas como el del ARTHUR-12.
-Es lo más probable- concedió él, -pero no tenemos tiempo para buscarlo. Tendremos que entrar por la puerta principal.
-¿Estas demente?- le dijo Sakura claramente alterada. –Eso sería un suicidio.
-Tengo la ligera impresión que el primer piso estará completamente vacío- murmuró él guardando su computador.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Sakura frunciendo el ceño.
Shaoran señaló la puerta principal de vidrio con un dedo. –Está abriéndose- le indicó.
-¿Qué significa eso?- preguntó Sakura sin querer pensar en la respuesta.
-Nos están esperando.
Bip Bip Bip
El sonido de las máquinas resonaba por la habitación. Una figura descansaba en una cama al centro del cuarto, cubierta por sábanas blancas. Su rostro estaba vendado y su cuerpo quieto.
A través de un cristal una mujer observaba con mirada preocupada a la persona que se encontraba en la habitación.
Un médico de grandes gafas y cuerpo menudo se aproximó hasta ella con un reporte entre las manos.
-¿Cómo se encuentra?- preguntó ella sin quitar los ojos de la figura que continuaba luchando por su vida.
-Sobrevivirá. Su cuerpo no sufrió gran daño pese a la magnitud del accidente que sufrió.
-¿Habrá algún tipo de secuelas?
-No puede saberse aún, sufrió una conmoción cerebral bastante importante. Lo que más preocupa en este momento está a nivel neurológico.
Ella asintió. -Gracias doctor- murmuró.
-¿Estás seguro que debemos entrar de esta manera?- preguntó Sakura dudosa, mientras caminaba a su lado.
-Completamente. No hay ningún objeto en esconderse, si hubieran querido capturarnos ya lo hubieran hecho. La única ventaja que teníamos era el factor sorpresa, pero por lo visto nunca la tuvimos realmente.
Sakura asintió mientras atravesaban la puerta principal del edificio. Dentro, una gran sala cuadrada los recibió. Estaba vacía.
Una especie de recepción se alzaba frente a ellos. A un extremo había un elevador y al otro, dos puertas. Sakura y Shaoran se situaron frente a ambas y las abrieron. Una conducía a un pequeño baño y la otra a un gran depósito.
Sakura ingresó al depósito y caminó entre armas terminadas y piezas sueltas hasta encontrar una escalera de cemento al fondo. Observándolo todo con cautela. Los refuerzos no debían tardar en llegar, el mensaje que habían enviado ya debía haber llegado. La ayuda estaba en camino.
Shaoran por su parte, se había quedado en el marco de la puerta vigilando que nadie apareciera.
-Ven- murmuró Sakura al ver que las escaleras conducían aparentemente al siguiente nivel.
Al no obtener respuesta giró el rostro justo cuando oyó la puerta cerrarse. Corrió apresuradamente e intentó abrirla por todos los medios sin conseguirlo realmente.
Demonios, demonios, demonios.
El dolor de cabeza era casi insoportable. Fue abriendo los ojos hasta percatarse de su condición. Estaba de pie y atado con brazaletes de alta tecnología que se adherían a una plancha de un material metálico que estaba colocada en una pared. Tenía los brazos y las piernas extendidas y la cabeza firmemente sujeta por el cuello.
Al parecer se encontraba en una gran oficina. Desde su ubicación pudo distinguir algunos muebles y sobretodo un gran escritorio de vidrio, donde alguien, sentado en un gran sillón de cuero le daba la espalda. Parecía estar esperando a algo o a alguien.
-¿Quién eres?- preguntó de inmediato.
La persona en el sillón no respondió. El se mordió la lengua, rabioso. Recordaba que había sido atacado por la espalda y sometido como un simple novato. Había sido un imbécil al confiarse tanto, ahora estaba a merced de su objetivo. Lo más preocupante de todo era que había dejado a Sakura… sola.
Ella aún se mantenía de pie, contemplando la cama y a su ocupante. Había sido una suerte que hubiera percibido que algo no andaba bien y hubiese vuelto, o todo habría terminado peor aún. El médico había realizado un traslado a una habitación más amplia hacía una media hora, alegando que todo dependía de su fuerza de voluntad y como evolucionara.
Había ido por un café y había regresado momentos después. Sabía que no había nadie más que se encargara de estar pendiente de su estado. Después de todo, debía mantenerse como un secreto. Incluso el hospital no era uno público, sino un lugar especial para atender a la gente de su tipo
Repentinamente pudo observar un leve movimiento le hizo comprender que estaba despertando. Se acercó hasta la cama con una expresión dudosa y pudo ver como abría poco a poco los ojos.
No sentía el cuerpo. Parecía como si hubiese estado en un pozo por largo tiempo y finalmente hubiese encontrado un rayo de luz. Fue intentando acercarse al borde del pozo hasta que la realidad volvió a aparecer frente a sus ojos. En un principio sus ojos no lograron enfocar nada. Parecía como si su cerebro no lograra procesar la información por completo. Un fuerte dolor de cabeza le sobrevino y cerró los ojos, para volver a abrirlos segundos más tarde, cuando escuchó su nombre.
Ella respiró un poco más aliviada cuando volvió a abrir los ojos y los enfocó en ella. Por su mirada, se pudo dar cuenta que no lograba reconocerla.
-Soy Rika Sasaki- murmuró con voz clara.
La comprensión pareció llegar de golpe y los recuerdos se agolparon en su mente adolorida todos de una vez. Ellos juntos en el crucero… sus confesiones, la explosión.
-¿Dónde está…?- preguntó con voz atragantada.
-Lo lamento. No sobrevivió- contestó Rika a una pregunta que había logrado entender aún sin haber sido terminada de formular.
-No- susurró la persona frente a ella mientras volvía a cerrar los ojos.
Unos pasos rápidos parecían acercarse hasta que las grandes puertas se abrieron.
Sakura apareció de pronto, con un arma en cada mano y un hombro sangrando. –Tus hombres y tus trampas no lograron hacerme nada, esperaba algo más de un fragmento de la TRA. Porque esto es uno¿cierto?- dijo ella con la mirada fija en el respaldar del asiento de cuero donde el origen de sus problemas comenzó.
-No pienso perder compañeros en esta misión- dijo ella mirándolo de reojo, -Más te vale soltarlo si no quieres perder la cabeza- gritó con rabia acercándose en un movimiento tan rápido que sorprendió al propio Shaoran.
Parecía como si ella se hubiera transformado por completo. Un fuego diferente ardía en sus ojos verdes. Saltó y terminó sobre el gran escritorio de cristal, con ambas armas apuntando la cabeza que sobresalía.
-¿Quién demonios eres?- preguntó Sakura dándole vuelta al sillón con un pie.
Shaoran se dio perfecta cuenta de la palidez mortal de Sakura cuando lo vio. Él no pudo comprenderlo hasta que él habló.
-Soy Samuro Kotoi o Yukito Tsukishiro, como prefieras llamarme Sakura- siseó con voz peligrosa mientras una sonrisa se formaba en su rostro.
Fin del Cap
Hola a todos!!!!
Ahora si debo decir que MIL años después. Soy una demorona convicta...
Bueno, bueno, ahi corren mis explicaciones... ¡ni un miserable rayito de inspiración! y además me fui a la playita desde el lunes pasado con mi mejor amiga y pese a que me dio la oportunidad de usar su computador no logré escribir NADA. Sé que las dejé con la duda por bastante tiempo pero espero que este cap les haya gustado y compense en parte la espera.
YUKITO ES SAMUROOOOOO. ALGUIEN SOBREVIVIOOOOO. SHAORAN ESTA CAPTURADO. ¿¡QUE SUCEDE CON CLOW¿ADRIANNE?
Quedan varias dudas, lo único que puedo decir es que el próximo capítulo revelara MUCHO. Calculo que faltan dos o tres cap. Así que ya estamos en recta final.
Estaré esperando sus comentarios y especulaciones. Me gustaría saber que creen que está sucediendo y cuales son sus teorías.
Nos vemos
Kate
