Comienzo y final

Cap 21


No pudo contener la emoción cuando la vio por primera vez.

Sakura corrió y se abalanzó contra Tomoyo, que se encontraba recostada en la cama. Habían pasado un par de días desde que recibió la llamada de Rika y hasta ahora no podía creer que su querida amiga realmente estuviera viva. Era más que un milagro.

Shaoran, por su parte, se había quedado en el ARTHUR-12 esperando noticias de Adrianne sobre la captura de Clow. La situación era complicada, después de todo perder a uno de los más altos funcionarios implicaba que tendrían que haber muchos cambios en oriente.

Sakura se separó de Tomoyo unos instantes para poder verla bien.

-Tommy- susurró con voz entrecortada. –No puedo creer que ya estés fuera de todo peligro.

-Sakura, estoy tan feliz de verte- le respondió Tomoyo con una sonrisa que no le llegaba a los ojos.

Sakura intentó sonreír, pero recordó inmediatamente las palabras de Rika.

Frunció el ceño. -¿Dónde está Rika? pensé que estaría aquí contigo.

Tomoyo se encogió de hombros mientras intentaba acomodarse una de las vendas que tenía en la frente.

-No ha venido a verme desde ayer, debe haber tenido algún trabajo urgente- dijo intentando tranquilizarla.

-Es extraño. Ella jamás se habría ido sin explicaciones.

-Ya no te preocupes más por eso, no creo que le haya sucedido nada malo.

Sakura se reprendió mentalmente por la conversación estúpida que estaba teniendo con Tomoyo. Era ella la que supuestamente había ido para tranquilizarla y hacerla sentir mejor, no al revés.

Suspiró profundamente y le sujetó la mano.

-¿Cómo te sientes Tommy?- preguntó con suavidad.

-Como si me hubieran apaleado- respondió con una media sonrisa.

-¡Por todos los…!- comenzó a decir Sakura, pero alcanzó a callarse justo a tiempo. –Sabes a qué me refiero.

Tomoyo agachó la cabeza lentamente.

–Sí, lo sé- dijo. –Ya he llorado mucho, no quiero llorar otra vez.

Sakura fue la que sintió los ojos humedecérsele, pero intentó controlarse. Sabía que Tomoyo, por más fuerte que quisiera parecer, estaba rota por dentro. Ella la comprendía perfectamente. Siempre supo que jamás había podido olvidar a Eriol Hiraguisawa.

Sakura la miró a los ojos. –¿Qué sucedió?

Tomoyo giró el rostro hacia la ventana y se perdió en el cielo azul que se veía a través del cristal. Pasaron largos minutos antes que dijera algo.

-Dijo que me amaba.

Sakura asintió. –¿Le creíste?- preguntó con cuidado.

-Sí Sakura, le creí- dijo Tomoyo sin mirarla, para luego voltear y encontrarse cara a cara. –Soy una tonta.

Sakura la abrazó. –No, no lo eres. Por lo menos pudiste hablar con él al final.

Tomoyo la hizo separarse un poco y la miró sabiendo lo que Sakura le había querido decir.

-¿Has hablado con Ryo?- preguntó Sakura intentando cambiar de tema.

-No todavía- dijo Tomoyo acomodándose nuevamente en la cama. –Lo llamaré en cuanto salga de este hospital. Sé que me preguntará dónde estoy y no tendría el coraje de mentirle. No ahora.

Sakura pudo ver que la resignación estaba tomando el alma de Tomoyo. Sabía que en cierta forma era lo mejor, pero de una u otra manera estaba segura de que siempre le sangraría esa herida. Todo habría podido ser muy diferente. Inevitablemente Sakura tomó conciencia que era importante que Tomoyo estuviera al tanto de lo sucedido, dudaba mucho que Rika le hubiera explicado algo.

-¿Rika te contó acerca de los resultados de la misión?- preguntó Sakura algo dudosa.

-No realmente. Le dije que te llamara y lo hizo, pero no quiso contarme qué le dijiste. Según ella era mejor que me lo comunicaras personalmente.

-Logramos rescatar a la chica…- dijo Sakura no sabiendo bien como continuar.

-Eso es una gran noticia- dijo Tomoyo aparentemente más aliviada, -Por lo menos sabemos que Clow estará satisfecho con nuestro trabajo. Después de todo Eriol se sacrificó para que…

-Tommy, hay algo más que debo decirte- murmuró Sakura con la cabeza gacha.

-Habla- dijo Tomoyo con seriedad al notar la actitud dudosa de Sakura, -Sigo siendo tu superior.

Sakura asintió resignada. –Cuando escapamos, Shaoran decidió que debíamos buscar a quién estaba detrás de todo esto, así que para no perder más tiempo fuimos al ARTHUR-12, la base de Lily Storm, a dejarla. Lily nos ayudó mucho a encontrar un modo de rastrear el origen de la nave, de esa manera pudimos localizar un edificio en medio del desierto. Ahí se encontraba supuestamente el objetivo principal- dijo y se detuvo unos instantes.

-Continúa- pidió Tomoyo, procesando la información a toda velocidad.

-Nos dimos cuenta que nos estaban esperando. Igualmente entramos. Capturaron a Shaoran, pero yo logré ir ascendiendo nivel por nivel. Había muchos sistemas de seguridad y algunos miembros del personal. Realmente no supe cómo pude contra todos, creo que el saberte muerta me hizo sentir tanta rabia que nada consiguió detenerme. Cuando finalmente llegué a la oficina principal, nuestro objetivo estaba de espaldas y Shaoran sujeto contra una pared. Él… él era…

-¡Vamos Sakura¡Dilo!- la instó Tomoyo.

-Yukito Tsukishiro. Me dijo que su verdadero nombre era Samuro Kotoi.

Tomoyo abrió los ojos por la sorpresa y se cubrió la boca con ambas manos.

-Lo peor de todo es que… me dijo que Kaoru no era hija de Clow, sino de Adrianne la jefa de Occidente.

-¿Qué?- preguntó Tomoyo confundida por primera vez.

-Clow… Clow estaba involucrado. Es un traidor.

Tomoyo contuvo la respiración por unos instantes más incrédula que nunca. –Imposible…- murmuró afectada.


Hacía una semana que no se veían. Él no había intentado llamarla o encontrarse con ella, pese a que ya había obtenido la confirmación de la captura de Clow y su posterior ejecución. Adrianne había sido implacable.

Sakura se acomodó la falda negra y giró de redondo para observar a los presentes.

Tomoyo estaba de pie frente a una placa recordatoria colocada sobre el césped verde. Los grandes árboles daban sombra y las aves cantaban en sus copas. Llevaba lentes oscuros que intentaban disimular sus ojos llorosos y una rosa roja en la mano. Aún no se había recuperado por completo, pero para un accidente de tal magnitud era casi un milagro que estuviera viva y caminando. Solo una finísima cicatriz en su mejilla derecha la delataba.

Shaoran estaba a un lado. De pie y sin hablar con nadie, parecía meditar sobre algo. Cada vez que ella intentaba acercarse, le rehuía y las pocas ocasiones en las que lo había atrapado mirándola, había cambiado instantáneamente su expresión a una más seria.

Era ilógico. Habían tenido un gran acercamiento al final de la misión, pero en cuanto ella se había ido a ver a Tomoyo todo había cambiado.

A unos pasos de él se encontraba Lily y junto a ella una mujer de unos cincuenta años, cabello rubio muy corto y serios ojos azules. Era Adrianne. Había aparecido sorpresivamente junto a unos cuantos agentes guardianes hacía unos minutos.

Sakura se acercó lentamente hasta Tomoyo y la sujetó de un brazo. Ésta pareció despertar de un trance y la miró con una pequeña sonrisa en los labios. –Ahora hay un sitio en el mundo al que puedo ir cuando necesito sentirme cerca a él. Un lugar donde Ryo puede conocerle.

Tomoyo se agachó y depositó la rosa roja sobre la placa. Resaltaba mucho entre todos los arreglos de flores blancas alrededor. –Sé que está muerto y ni siquiera tengo su cuerpo, pero una parte de mí cree que realmente puedo estar cerca de él cuando estoy aquí.

Sakura la hizo ponerse de pie y le dio un beso en la mejilla con cariño. –Debemos irnos ya Tommy. Ryo necesita verte, saber que estás bien.

-Lo sé- dijo mirándola a ella para luego dejar un beso sobre el nombre grabado en la placa. –Es hora de decir adiós.


Habían pasado unos días desde que llegaron a Japón, pero nada había sido igual. Sakura había intentado contactarse mil veces por teléfono con Shaoran, pero él nunca había contestado a sus llamadas.

Las oficinas de la división lucían diferentes desde hacía algunos días. Vacías. Tomoyo había decidido renunciar a su cargo aún sabiendo que era una de las primeras candidatas a asumir el puesto de Clow, por muy joven que fuera.

Se alegraba que su amiga finalmente hubiera tomado esa decisión. Estuvo mucho tiempo intentando combinar ese trabajo con su rol de madre y no había funcionado.

Ahora, había abierto una pastelería. La experiencia tan cercana a la muerte fue la que le hizo entender que Ryo era todo lo que tenía y que quería pasar tiempo haciendo cosas que realmente la llenaran por dentro.

Incluso había vendido su lujoso departamento y se había mudado a una casa con un precioso jardín trasero, una casa como la que tuvo ella misma en su infancia.

Sakura, por otra parte no había podido dejar el trabajo. Sabía que no podría volver a ser agente especial después de todo lo que había sucedido, por eso había pedido un traslado al sector de entrenamiento. Era la nueva encargada de enseñar a jóvenes aspirantes acerca del manejo de armamento y las peleas cuerpo a cuerpo. Tal vez no tenía la adrenalina de su otro trabajo, pero no la necesitaba.

Sakura se sentó nuevamente en la silla de espera. Había ido al piso de Rika a preguntarle si sabía algo de Shaoran, pero no se encontraba.

-Qué aburrimiento- murmuró fastidiada mientras se ponía de pie y caminaba hasta un dispensador de agua y se servía en uno de los vasitos de papel.

El sonido del ascensor al abrirse le llamó la atención. Pudo ver a Shaoran por primera vez desde que le hicieron la ceremonia a Eriol Hiraguisawa en Estados Unidos. Sakura se apresuró a esconderse detrás de una de las columnas y lo examinó detenidamente.

Vestía un traje gris de corte impecable. Parecía un poco cansado, pero por lo demás estaba impresionante. Por primera vez, luego de haberlo conocido más a fondo pudo apreciar la sensualidad que existía en él.

Sakura frunció el ceño. "Sensual" no era una palabra muy frecuente en su vocabulario después de todo y mucho menos para con un hombre que la estaba ignorando olímpicamente.

La inseguridad comenzó a asaltarla. Volvió a mirarlo, pero esta vez él ya estaba casi al final del corredor e ingresaba a la ex oficina de Tomoyo. Sakura enarcó una ceja. ¡Qué demonios hacía él en la oficina de Tomoyo! Chilló mentalmente, para luego recomponerse y caminar a paso firme hasta allí.

Titubeó un poco antes de tocar la puerta.

-Adelante- dijo la ya conocida voz de Shaoran y ella se quedó tiesa por unos segundos. Tuvo que respirar profundo un par de veces antes de atreverse a entrar.

Shaoran estaba de espaldas a ella, aparentemente organizando el lugar. Los muebles y decoraciones de Tomoyo habían desaparecido por completo. La oficina estaba prácticamente vacía, salvo por el escritorio y unos papeles sobre él.

-Li- murmuró Sakura, dudando del modo en el cual sería apropiado llamarlo. Es curiosa la forma en la que se evapora la confianza ganada. Cuesta tanto conseguirla y puede desaparecer en solo unos segundos.

Él pareció no escucharla, o tal vez fingió no hacerlo.

Las impetuosas emociones que siempre había sentido Sakura comenzaron a salir a flote, luego de haberlas tenido reprimidas por mucho tiempo.

Dio tres zancadas y cogió una taza de café, aparentemente muy caliente y se la lanzó por la cabeza.

Shaoran se volvió inmediatamente hacia ella con una mirada cargada de sorpresa. El enfado fue creciendo al verla de frente.

-Préstame atención cuando te hable- exigió ella.

-¿Se puede saber quién se ha creído usted agente Kinomoto?- bramó él.

Sakura pareció dudar por unos instantes pero se armó de valor. – ¿Se puede saber quién te has creído tú?- preguntó ella en el mismo tono irritado de él.

-Agradece que no acepté el cargo, de lo contrario habrías tenido muchos problemas.

-¿Rechazaste el cargo¿El de Tomoyo?- preguntó Sakura dudosa.

Él la miró fastidiado y asintió casi imperceptiblemente. –Eso quiere decir que te irás a China pronto… ¿no es cierto?- dijo Sakura intentando controlar la punzada dolorosa que había sentido en el pecho.

-Efectivamente. Sólo recojo unos papeles antes de irme- dijo él dándole la espalda nuevamente.

-¿Por qué?- preguntó.

-No tengo nada más que hacer aquí- dijo él caminando por su costado sin mirarla.

Sakura lo sujetó del brazo y lo obligó a mirarla a la cara. -No voy a permitir que te vayas sin darme una explicación. Tú me dijiste… tú dijiste que habría un tiempo para… para nosotros- dijo ella con toda la frustración que llevaba dentro.

-No tengo tiempo para jueguitos- dijo él intentando zafarse. –Tengo que regresar a mi país.

-¿Es otra mujer?- se atrevió a preguntar Sakura, temiendo que la hubieran vuelto a engañar.

-Y qué si fuera así- dijo Shaoran con una media sonrisa cínica que ella no le había visto hasta entonces.

Sakura le soltó el brazo y le propinó una cachetada que resonó por toda la oficina. –Fui realmente estúpida al creer que eras mejor que Yukito, supongo que es mala suerte. Una especie de karma- dijo con aspereza. –Es usted un cobarde agente Li, un poco hombre que espero no volver a ver jamás.

Luego de prácticamente haberle escupido esas palabras fue ella la que se apresuró a salir de la oficina.

Antes que pudiera abrir la puerta, sintió unos fuertes brazos que la aprisionaban contra un pecho musculoso. Quiso protestar pero él no le dio tiempo y la besó.

Sus labios se movían al mismo ritmo que los de él. Así, apretada contra su cuerpo y enardecida por un beso apasionado, Sakura se sintió increíblemente bien. Le subió los brazos al cuello y permitió que su lengua ingresara a su boca. Sentía las rodillas como mantequilla mientras el roce sensual comenzaba a subir de intensidad. Él comenzó a acariciarle la espalda por debajo de la blusa con sus manos tibias y ella no pudo pensar en nada más. Un gemido gutural se le escapó de los labios.

Tal vez fue eso precisamente lo que hizo que él se diera cuenta de lo que estaba haciendo y la separó de él haciendo uso de toda su fuerza de voluntad.

Sakura lo miraba aún aturdida por una pasión que le era muy difícil controlar. No entendía porqué se había detenido tan abruptamente ni los motivo por los cuales ahora lucía furioso.

-Maldición- dijo él revolviéndose el cabello.

-No te entiendo- le dijo ella intentando acercarse hasta él. -¿Por qué me estás alejando de ti? Pensé, pensé que te agradaba- dijo ella en un hilo de voz.

-¡Cielo Santo Kinomoto!- gruñó el en un intento de controlarse.

-¡Explícame!- pidió ella sintiendo que un par de lágrimas tibias se le escapaban de los ojos.

Shaoran no pudo más y la tomó de una de las muñecas, arrastrándola fuera de la oficina. Todo aquel que los veía pasar los miraba con asombro.

Sakura terminó montada en la preciosa camioneta plateada de Shaoran antes que se diera cuenta. Él arrancó con velocidad y condujo como poseído por algo por las altamente transitadas avenidas de Tokio.


Tomoyo estaba terminando de recoger sus últimas pertenencias de su antiguo departamento. Examinó cada rincón, intentando evitar dejar algo importante. Ya iba a salir del departamento, cuando observó que un trozo de papel sobresalía de una mesa apoyada contra una pared.

Se acercó hasta allí y sacó el sobre blanco ligeramente arrugado. Iba dirigido a ella pero no tenía remitente. Frunció el ceño.

Se sentó en su antiguo sofá favorito y la abrió con cuidado.

Dentro había un papel cuidadosamente doblado. Una carta.

Daidouji,

Prometí que no quedaría sin hacerte pagar el pequeño encuentro que tuvimos la última vez que nos vimos. Pienso cumplirlo.

Para comenzar, sé por tu querida amiguita, que en estos momentos debe encontrarse en el reino celestial, que has sufrido mucho a causa de la pérdida de tu ex maridito. Una lástima realmente que te abandonaran luego de la noche de bodas; ofensivo, si me preguntan a mí. Quería informarte los verdaderos motivos que existieron tras esa situación.

¿Cómo lo sé? Simple, querida Tomoyo; tu adorado jefecito que por cierto los traicionó en el asunto de la TRA en el crucero… también tuvo mucho que ver en tu pasado y de una manera u otra terminó haciéndome muchas confidencias. Una situación realmente desafortunada para ustedes el que su jefe tuviera problemas con la bebida. ¿Quién lo hubiera dicho?

Tal vez no te hayas dado cuenta nunca, pero el viejo Clow siempre tuvo un interés diferente en ti. Tú me entiendes.

Las manos de Tomoyo se tensaron. Ella respiró hondo un par de veces antes de poder continuar leyendo.

Tu amado simulaba trabajar para la TRA por orden de Clow. Era un infiltrado que brindaba a tu organización valiosa información acerca de la TRA y despistaba a esa organización con información falsa sobre la tuya. Clow siempre lo supo.

La historia comienza a ponerse fea cuando ustedes se empezaron a involucrar, ya que esto no le hizo realmente mucha gracia a Clow. Lamentablemente para ustedes, te casaste a escondidas. Eso despertó aún más la cólera de tu jefe.

No le fue tan fácil encontrarte, pero lo hizo. A mitad de la noche, mandó capturar a Hiraguisawa y lo obligó a sacar una anulación matrimonia bajo amenazal. Lo metieron preso por espionaje, cuando realmente él trabajaba a favor de todos ustedes. Ya que tu jefecito era el único que sabía de esto, por medidas de seguridad, nadie lo pudo desmentir. Tu amado esposito accedió a la anulación con tal que a ti no te fuera informado su destino ni la acusación que se había hecho en su contra.

¿Una lástima no? Te quería después de todo.

Clow dejó de buscarte por causa de tu crío. Pensó que no era interesante una mujer tan enfrascada en su trabajo y su hijo. Buscó ganarse tu confianza para poder ver si podía sacar ventaja de ti en el futuro. Cuando rescataste a Hiraguisawa le diste gusto. ¿Por qué crees que no hizo nada al respecto? Pensaba chantajearte. O te involucrabas con él o… te acusaba de traición y los llevaba a ambos a prisión, dejando a tu pequeño retoño sin madre ni padre.

Para estas alturas debes saber ya de esto, pero quería que igualmente tuvieras la historia completa… por si mis planes no salieran exactamente como los diseñé y tú no te hubieras enterado todavía de lo sucedido. De cualquier forma, tengo la leve sensación de que para cuando leas esto será tarde y ya no tendrás posibilidades con tu amado Romeo.

Hasta otra oportunidad princesita.

Samuro Kotoi

PD¿Quién hubiera dicho que el tonto Yukito Tsukishiro sería su peor pesadilla?

Tomoyo terminó de leer la carta bañada en lágrimas y con el cuerpo tembloroso. Había sido una estúpida. Eriol había pagado por culpa de los deseos enfermos de Clow y ella nunca se enteró.

Recordó cuando lo vio por primera vez en la prisión, lo trató…

-¡Oh cielos!- dijo Tomoyo intentando calmarse. –Lo arruiné todo, él siempre me amó y yo no pude ayudarle.

La culpa es la peor carga que alguien puede llevar sobre sus hombros. Ahora Tomoyo lo entendía muy bien.

Arrugó la carta y la apretó entre sus dedos mientras la angustia y el desconsuelo se apoderaban de ella. Se resbaló hasta el suelo y se arrodilló en la alfombra mientras descargaba su dolor. Unos bracitos alrededor de su cuello la hicieron reaccionar.

-Mami, no llores- dijo Ryo con su característica inocencia mientras se abrazaba a ella.

Tomoyo correspondió el gesto a ese tibio cuerpecito y recordó que no había perdido a su amado Eriol para siempre. Ella siempre tendría un pedacito de él.

-Mami ya no va a llorar- murmuró Tomoyo dándole un beso en la frente. –Ya no.


No se dijeron nada el uno al otro durante todo el camino.

Llegaron en menos de veinte minutos al departamento que había alquilado Shaoran. Él la hizo bajar del automóvil sin muchos preámbulos y la arrastró hasta uno de los ascensores.

-¿Me puedes decir qué se supone que haces?- preguntó Sakura un poco fastidiada por sus métodos.

-Dándote tu explicación- dijo Shaoran en un tono grave, evitando mirarla a toda costa.

Llegaron a su piso a los pocos segundos. Cuando le abrió la puerta ella avanzó hacia el interior con algunas dudas. Todo parecía perfectamente normal. Aparentemente no había nadie esperándolo, lo que no significaba necesariamente que él viviera solo, se recordó Sakura.

-¿Vives aquí solo?- preguntó Sakura ante el silencio incómodo que se hacía más pesado a cada minuto.

Él caminó hasta un pequeño bar y se bebió un trago de un licor ámbar. Luego se giró hacia ella y le alcanzó una fotografía que estaba sobre un estante.

Ella la tomó entre sus manos y la examinó con cuidado.

Una mujer de hermosos ojos azules y cabello castaño ondulado miraba al frente con una sonrisa mientras sujetaba a una niñita de unos tres o cuatro años. A diferencia de la joven, la niña tenía los ojos marrones profundos y los labios fruncidos en un gracioso mohín.

Las manos de Sakura comenzaron a temblar.

-Ellas son… ellas son…

-Mi familia- dijo él sin más demora.

Sakura dejó la fotografía a un lado y lo miró con los ojos húmedos repletos de decepción y furia. -¡Cómo fuiste capaz de traicionar a tu esposa¿Por qué me engañaste¿Por qué?

-Yo nunca te engañe- dijo él colocando el retrato en su lugar nuevamente.

-¡Claro que no! Yo nunca pregunté nada ¿No es cierto?- Sakura rió amargamente. -¿Vuelves a China por ellas o es que viven aquí también?- preguntó cargada de frustración.

-No. Ella está muerta- respondió sin mirarla.

-¿Eres viudo?- preguntó Sakura sin entender.

-No.

-¡No te entiendo!- gritó Sakura acercándose a él.

Shaoran retrocedió un paso y la miró con la misma frustración que sentía ella. –Soy padre soltero.

Sakura se sorprendió por la noticia y volvió a caer sentada sobre el asiento.

-Tammy…- comenzó a decir él.

-¿Así se llama tu hija o tu esposa?- preguntó Sakura con impertinencia.

-Así se llama mi sobrina. Amanda era mi hermanastra, nos criamos juntos. Murió dando a luz porque no la atendieron a tiempo. Su bebé se salvo y ahora la crío yo.

-Es una niña bonita- murmuró Sakura. -¿Qué tiene que ver con… con nosotros?

Shaoran la miró a los ojos. -¿Realmente no lo entiendes?- preguntó voz estrangulada.

Sakura movió la cabeza negativamente.

-No puedo simplemente quedarme aquí. Tengo muchas responsabilidades con ella. Ahora tiene diez años. Podría tener una aventura, pero no contigo, no eres ese tipo de mujer. Si tuviéramos una relación más seria tendrías que formar parte de su vida también y yo no puedo obligarte a cargar con una niña que no es tuya. Ya me ha sucedido antes.

-¿Antes?- preguntó Sakura con el ceño fruncido.

-Se llamaba Akira, era mi prometida en ese entonces. Amanda había muerto hacía un par de años y Tammy había quedado encargada a la madre de Amanda, pero cuando esta falleció de un infarto, tuve que hacerme responsable de ella. Se lo expliqué a Akira y ella dijo que la aceptaría. Le creí porque ella había dicho que me amaba y que haría cualquier cosa por nuestra relación. A los pocos meses no pudo tolerar que la dejara de lado cuando la niña necesitaba algo, me reclamó que ahora ocupaba un segundo lugar en mi vida y que no podía hacerla feliz así. Rompimos nuestro compromiso.

-¿Me quieres?- preguntó Sakura interrumpiéndolo.

Él pareció sorprendido con la pregunta. –Sí.

Sakura sonrió y se acercó a él. Shaoran la miró fijamente esperando saber qué iba a decir ella.

No fue necesario. Ella le propinó un fuerte golpe en el estómago que lo hizo caer sentado en uno de los sofás.

-¡Eres un estúpido, idiota, imbécil, zopenco, bruto, bestia, animal!- gritó ella entre lágrimas mientras lo abrazaba.

Shaoran parecía confuso mientras intentaba aspirar aire.

-No entiendo.

-Yo te amo. ¡Demonios Shaoran! Me deberías conocer un poco más, yo no soy tu preciosa Akira.

Él pareció confundido por unos instantes. –Aún no te enfrentas a la realidad. Crees que con una niña todo será fácil. No podrás estar siempre en primer lugar, habrán visitas al colegio, noches que pasar en vela, días en los que estaré jugando con muñecas en lugar de saliendo a almorzar contigo. No puedo arriesgarme- preguntó él mirando hacia un lado con amargura.

Sakura cogió su rostro entre sus manos y lo besó lentamente. Se separó antes que él pudiera profundizarlo.

-Confía en mí por favor- le susurró Sakura mirándolo a los ojos.

-Eres una mujer especial Sakura Kinomoto- murmuró Shaoran enredando su cabello entre sus dedos, mientras la recostaba sobre un mueble. –Quiero que funcione pero hay algo que debes saber…

-Yo también deseo que funcione Shaoran. Eso es lo único que importa- dijo Sakura con una sonrisa. -¿Dónde esta ella¿En China?

-No. La traje conmigo a Japón, le pedí a mi madre que la cuidara, pero ella quedó muy resentida después de su divorcio con mi padre y siempre le desagradó Amanda- respondió Shaoran repentinamente incómodo.

-¿Puedo conocerla?- preguntó Sakura esperanzada.

-Está en el parque.

Sakura lo miró suspicaz. -¿Sola?

El sonido de unas llaves abriendo la puerta los sobresaltaron a ambos. Una risita infantil llenó el ambiente. El sonido de unos tacones dando unos pasos.

Sakura observó como una mujer de cabello negro cerraba la puerta. De la mano llevaba a una bonita niña. Tammy, pensó al instante. Estaba más crecidita pero era igual de encantadora que en la fotografía.

Una sensación desagradable le subió por la garganta al verle el rostro a la mujer que llevaba a la niña.

Meiling Amamiya, la jefa del sub departamento de informática de su división. La misma mujer que había estado en la reunión en la que conoció a Shaoran.

-Hola tío- saludó la niña a Shaoran que se había puesto en pie al verlas llegar. –Japón es increíble, Mei conoce sitios…

Tammy se calló al darse cuenta de la presencia de Sakura.

-¿Kinomoto?- preguntó Meiling enarcando una ceja.

Sakura pudo observar los hombros tensos de Shaoran y su postura rígida.

-Señorita Amamiya- murmuró Sakura intentando ser cortes. -¿Se conocen?- preguntó luego sin poderlo evitar.

Meiling los miró a ambos con extrañeza. –Soy la prometida de Shaoran. Es lógico que lo conozca.

Sakura miró fijamente a Shaoran sin poderlo creer. Su mirada culpable le confirmó todo.

En esos instantes ella recordó que Shaoran nunca le había dicho que la amara.

Simplemente había respondido con un sí cuando ella le preguntó si la quería. Querer no es amar, se recordó mentalmente, querer no es amar.

Fin del cap


Hola a todos!!!!

Otra actualización a tiempooooooo! Bueno, bueno, este fue el penúltimo capítulo. Ya el próximo es el final de esta historia. (Kate sonrie con tristeza).

Como les dije, aquí se iban a saber cosas.

Tomoyo finalmente leyó la carta que le envió Yukito! La mencioné hace uno o dos capítulos no recuerdo bien. Clow fue el que los separó... !!!!! En este cap vemos que Tomoyo finalmente está intentando resignarse, pero como ustedes comprenderán el descubrir que él siempre la quiso y ella nunca lo pudo ayudar debe haber sido horrible.

Ahora el asunto de Sakura. Finalmente se sabe quien es Tammy y también otros datos de la historia personal de Shaoran. Pero la pregunta mayor debe ser "MEILING???? Que hace aquí?!" En el primer cap del fic ella hizo una breve aparición. Puede que muchos creyeran que simplemente fue una extra más. Error.

El próximo capítulo traerá más de una respuesta. Después de todo aún no se saben muchas cosas, incluido el secreto de la desaparecida Rika.

Cruzo los dedos para que les haya gustado el cap y espero sus comentarios y suposiciones para el capítulo final que estará... muy interesante!

Kate