Ash miró fijamente al niño que tenía delante, que le devolvía una mirada desafiante. Cogió aire, lista para interrogarle sobre su dragón.

-...Tu pelo...- ¡No podía! ¡Era imposible! ¡Imposible!

-¿Qué pasa con él?- Respondió con inseguridad disimulada con chulería

-...Es rosa.

-¿Quieres luchar?- Preguntó adorablemente alzando los puños, bueno, seguramente el creía que haciendolo quedaba bastante de tipo duro.

Belle sólo le miró. ¡No podía lucha contra un niño de pelo rosa! Además...tampoco es como si fuera por la calle dando palizas a niños. ¡Que ya tenía una edad!

-¿Cómo has llegado a esa conclusión?

-¡No uses palabras extrañas!- Le acusó con el dedo y el ceño fruncido

-Tú pelo sí que es extraño- Le contestó Belle anonadada.- Es rosa.

-¡Dejame en paz!- El niño hizo un puchero una vez que se dio cuenta que no le iba a dejar en paz de molestar ni luchar contra él. -Y el tuyo es negro- Le sacó la lengua enfadado.- Aunque parece azul...¡Señora! ¿Es azul o negro su pelo?

¿Señora? ¿¡SEÑORA!? Tenía quince años, aún era joven.

-Tengo sólo quince años- Le dijo con los ojos entrecerrados

-¿Y a mi qué? ¡Yo quiero saber lo de tú pelo!

-El tuyo es rosa- Repitió.- Por si no lo sabías. Es un color un tanto ...ejem, especial

-¡Mejor que el tuyo!

-Algo femenino para un chico- Continuó como si el grito indignado del infante fuera parte de su imaginación.- A no ser que seas una chica, entonces está muy bien

-...¿Tengo pelo de chica?- Preguntó el niño horrorizado. Belle puso una mano sobre su hombro y empáticamnete dijo:

-Lo siento, pero sí.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Gritó dramáticamente cayendo de rodillas al suelo.- ¡Tengo pelo de chica!- Se lamentó

-Sip- Dijo indiferentemente Belle. Ni que hubiera hecho a un niño llorar

-¡Mi pelo! ¡Chica!- Balbuceaba, bueno gritaba a los cuatro vientos, mientras daba puñetazos al suelo - ¡Rosa!

-Sip.- Porque no estaba llorando. Simplemente le había creado un complejo que le acompañaría por el resto de su vida.

...Era mucho mejor que hacer llorar a un niño, ¿no?

-¿POR QUÉ? ¿¡POR QUÉ PELO!? ¿¡POR QUÉ ROSA!?

-Sip. Tu pelo es rosa. -Bueno, su buena obra del día estaba hecha. Ahora tenía que buscar dragones.

-¿A dónde vas?- Le dijo el niño completamente recuperado de su trauma anterior

-Tu pelo.

-¿¡Qué tiene ahora!?- Gritó enfadado

-Sigue siendo rosa

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- Exclamó mientras se hundía en el suelo en gesto desesperado. Y dramático. Belle arrugó la nariz, que niño más exagerado.

-Ja ne

-¡Oi! ¡Espera! -La llamó el niño otra vez feliz como una perdiz. Belle sintió como una gotita resbalaba en su nuca ¿era bipolar o algo?.- ¡No me has dicho a dónde vas!

-Cierto. Una sabia decisión.- Contestó ella mientras intentaba deshacerse del bicho ese que había decidido que una buena forma para evitar que se fuera era colgarse de su pierna.- Suelta- Le ordenó

-No.- Contestó con un adorable puchero ¡No Belle! ¡No caigas bajo su encanto infantil!

-Suelta.- Dijo intentando tranquilizarse

-¡No!- El puchero se hizo más acentuado

-¡Suelta!- Belle se había hartado. Si tuviera menos escrúpulos le hubiera mandado bien lejos de un patadón. -¡Que sueltes! .- Comenzó a mover la pierna en la que se había enganchado el niño frenéticamente, para ver si se soltaba

-Que mareo...-Murmuró el niño completamente verde

- ¡Oi!¡No me vomites encima!- Gritó alarmada sacudiendo su pierna mucho más rápido.

-Que mal me encuentro...-Continuó el niño a lo suyo

-¡Suéltame!- Vale, lo admitía se había desesperado. ¡Pero es que ese niño parecía que tenía garras en vez de manos!- He. Dicho, Que. Me. Sueltes.-Y con toda la ira digna de un dragón Belle se le sacó de encima con fuerza, tanta que acabó lanzandole por los aires ¿Ups?

Eso sí, menudo agarre tenía el niñato...

-¡ESO HA DOLIDO!-Se quejó hecho una furia, parecía que hasta echaba fuego por la boca.- ¡Ahora estoy encendido!

-...-Belle le miró completamente indiferente. Resistió la tentación de encogerse de hombros y lanzarle al niño una sonrisa burlona. Se fue caminando lentamente, como si no le preocupara nada en el mundo

-RUGIDO DEL DRAGÓN DEL FUEGO- Fue lo último que escuchó antes de que las llamas casi quemaran su pelo. Por suerte, y por todo su duro entrenamiento, al que había subido la intensidad una vez que Aisuron se hubiera ido, lo esquivó fácilmente.

-¿Q-qué?- ¿Había dicho rugido del dragón de fuego? ¡Eso era la magia Dragon Slayer de Igneel! ¡Tal vez supieran dónde estaba su dragón!

-¡TE HAS METIDO CON EL CHICO EQUIVOCADO SEÑORA!- Y dale con el señora, pensó Belle con una venita hinchada- PORQUE YO SOY EL MAS FUERTE DE TODOS

-¿Quien te ha enseñado ese tipo de magia?- Consiguió decir Belle tras contar hasta diez y tranquilizarse

-¿Y a ti que te importa?- Respondió el niño cruzándose de brazos con el ceño fruncido. ¡...Será!

-Argh- Exclamó irritada Belle- ¿Cómo te llamas?

-No me gustas- Contestó el niño sin cambiar la expresión ni posición.- Así que no te lo voy a decir- Continuó mientras asentía con la cabeza, como dándose la razón a si mismo.

-No sé si te habrás fijado, pero no tengo mucha paciencia.- Contestó la chica mientras apretaba los dientes

-¿Y a mi qué?- Contestó confundido genuinamente

-Esa magia es especial- Hablaba Belle como quien habla con un retrasado mental- Dragon Slayer

-¿Tú tambien?- Preguntó el pelirrosa como acostumbrado a que le trataran así.- Y dale con que es especial, blah blah...Como si con Igneel no tuviera bastante- Susurró. Claro, que teniendo en cuenta los afilados sentidos de los Slayer Belle lo escuchó sin inconvenientes.

-¿Igneel?- Preguntó con un deje de esperanza en la voz.- ¿Le conoces? ¿Dónde está ahora?

-Sí- Contestó con actitud desafiante- ¿Por qué?- Preguntó con sospecha

-¿¡Dónde está!?- Preguntó agarrándole de una ridícula bufanda que llevaba- ¿¡Dónde!?

-¡Sueltame señora!

-NO SOY UNA SEÑORAA- Rugió Belle sacudiendo le en su furia

-Qué mareo...- Protestó débilmente el niño, poniéndose verde

-¡PUES COMO NO ME DIGAS DONDE ESTA IGNEEL NO PIENSO PARAR!

-...Que mala eres- Comentó mientras se tapaba la boca con las manos

-¿DÓNDE ESTÁ?

-¡VALE, vale!- Se rindió el niño.- ...Sólo deja de moverte...odio los transportes- Se quejó

-¿Transportes?- Preguntó confusa.- Bueno, no importa, contesta a la pregunta- Le dijo tras soltarle en el suelo

-Igneel se fue hace días. Le estoy buscando

-Como Aisuron- Murmuró Belle

-¿Quién?- Preguntó el niño que la escuchó. Al no obtener respuesta se encogió de hombors y con una sonrisa de oreja a oreja presentó su mano a Belle- ¡Soy Natsu Dragneel! Encantado

-...Belle Full- Dragneel

-¿Fulldragneel?

-No, sólo Dragneel

-Pero...¡Ese es mi apellido! ¡Ladrona!- Protestó el niño realmente enfadado.- ¡Igneel me le dio a mí! Me dijo que era especial, su hijo ¡Tú no puedes tener el mismo apellido!.- Belle suspiró, normalmente pasaría de largo, aunque estuviera mal, pero algo en los ojos suplicantes del niño le hacía recordar a Gray y...

-Supongo que así se sintió Aisuron cuando me recogió- Musitó agachándose al lado del niño, que tenía los ojos excesivamente brillantes pero que aún no había derramado ni una lágrima- Dragneel significa "hijo de dragón" Igneel te dio ese apellido porque te consideraba su hijo y Aisuron me lo dio a mi por lo mismo

-¿Aisuron?-Preguntó Natsu tras un momento de silencio, con mucha curiosidad.- ¿Ese no es el idiota dragón del hielo?

-Nop- Contestó Belle levantándose.- El idiota era Igneel

-¡Retíralo bruja!

-Nop

-¡Si!

-Déjame pensar-Lo consideró poniendose el dedo en la barbilla.-...no.

-¡AAAARGH!- Gritó el niño con frustración.- Pero si yo soy Dragneel y tú también ¿somos familia?

-...Lejana-Concedió Belle no pudiendo romper la esperanza del niño.

-No entiendo- Confesó Natsu ladeando la cabeza adorablemente. ¡No Belle! ¡No caigas o le cogerás cariño!

-Pues como primos cuartos

-Entonces... ¿Tengo cuatro primos?

-No, es una expresión. Los primos cuartos tienen el mismo tataratatarabuelo

-¿Eso qué es? Suena a planta- Contestó arrugando la nariz

-...Me rindo. Somo primos.

-Entonces...¿Me has mentido?

Esto iba a ser muuuuy largo de explicar


Vale, lo admitía Belle era débil. Reíos si os apetece. Como si vosotros pudieras resistir a un niño que tiene exactamente la misma edad que tu Ototo muerto con un ridículo pelo rosa y grandes ojos verdosos que sueña con tener una familia y encontrar a su dragón. Por no mencionar que tú también estas buscando al tuyo. Además, el chaval tenía que entrenar un montón si quería llegar a algún sitio. Motivación le sobraba pero lo de habilidad e inteligencia...ya no tanto.

-¡Enséñame tu rugido de hielo otra vez Nee-chan!

-¡No me llames eso! ¡Palurdo tu magia es Fire Dragon Slayer, la mía es Ice Dragon Slayer!

-...¿Y?

-¡No son compatibles!

-¿Qué significa compatible?

-Quien me mandaría a mi hablar con los niños de pelo raro que me encuentro por el bosque- Murmuró masajeandose la sienes

-¡Te he oído! ¡Y mi pelo no es raro!

-...Es rosa.

-¡DEJAME EN PAZ!


Belle caminaba por las calles de Magnolia relajada con las manos colocadas detrás de su cabeza. Había dejado a Natsu entrenando tras mucho esfuerzo de su parte. El pobre pensaba que si se quedaba sólo Belle no volvería, seguramente restos del trauma de la marcha de Igneel.

Bajo las manos, algo deprimida. Pensar en Igneel le hacía recordar a Aisuron y se sentía culpable porque no le estaba buscando activamente. La verdad, con un niño de diez años a cuestas no disfrutaba de la movilidad que la búsqueda de su dragón suponía. Suspiró. No quería dejar a Natsu sólo pero tampoco podía renunciar a encontrar a Aisuron. No sabía que hacer. Natsu necesitaba una familia, a ella la idea de alguien tan cerca a su corazón le daba pánico. Verdadero pánico. Nunca estaba ahí cuando la gente que más le importaba la necesitaban. Ni con Gray, ni con Aisuron. Aunque se negara a creer que su dragón, que era tan fuerte, tan noble, tan...le salvó de sí misma, le dio un propósito, le enseñó magia, la cuidó cuando estaba enferma, la confió sus secretos.

Le contó la verdad sobre Deliora cuando Belle sabía que era mucho más fácil no decirla nada y que ella lo descubriera sola. La consoló cuando perdió el rumbo. No podía perderle porque aún no le había dicho que le quería, le quería como al padre que perdió. Por eso se presentaba como Dragneel, para que el mundo, a falta del el propio dragón, supiera exactamente quién era ella y por quien había acabado siendo quien era.

Pero Natsu...Era alegre, divertido, descerebrado, descuidado, algo idiota, valiente, trabajador...Era dependiente, desobediente, una fuente de estrés constante. Pero cuando le miraba con esos ojos grandes e inocentes y la decía que siempre iban a estar juntos porque eran nakama y que encontrarían a sus dragones...

-¡Argh! ¿¡Por qué es tan difícil decidir!?- Preguntó en alto

-Tch, menuda loca- Escuchó decir. Inmediatamente Dragneel se giró con una mirada asesina capaz de congelar el infierno (Era con la que conseguía que Natsu hiciera lo que ella quisiera) y encontró a muchacho rubio, con unos soundpod puntiagudos en las orejas y una extraña y sexy cicatriz en forma de rayo en el ojo derecho. - No me das miedo- La dijo sin dejar de caminar- Pero no está mal. Te doy un seis.

¿Un seis? ¡La estaba dando un seis! ¡BELLE ERA UN MALDITO err...ocho y medio, bueno más bien siete con algo PERO NO UN SEIS!

- Yo a ti un cuatro. Supongo que por la cicatriz.- Contestó Belle con una sonrisa ladina que en algún sitio habían llamado sexy. A ver, no es que fuera particularmente vanidosa pero Aisuron se ponía como una fiera con la charla de chicos y Belle nunca perdía la oportunidad de picarle. Era su culpa que hubiera salido tan ligona, ¿vale? ¡Le había pegado la costumbre! No es cómo si hiciera algo más que hablar. Ni siquiera la habían besado todavía

-...Hablaba de la mirada-Se paró el chico ladeando la cabeza para enseñarle una sonrisa torcida que era endemoniadamente atractiva por lo que Belle la detestó inmediatamente- Pero gracias por el cumplido, supongo.

-¿Qué clase de persona puntúa las miradas de la gente?- Preguntó Belle al aire

-¿Qué clase de loca grita de repente en medio de la calle, creo que a una señora le ha dado un infarto a tu izquierda, por cierto, y luego clasifica a alguien como yo con un cuatro? Valgo más que eso, loca- Contestó rápidamente causando que un sonrojo apareciera en las mejillas de la chica

-Al parecer yo- Murmuró avergonzada.- Aún así- Continuó acercandose de una manera lenta y con cierto aire de depredador al rubio que se había parado.- No tenías por qué llamarme loca

-Una pena- La ignoró poniendose los auriculares en las orejas. Belle entrecerró los ojos. El rubio se dio la vuelta tranquilamente y continuó andando

-Ya sé que he prometido que me iba a controlar- Comentó agarrando una piedra de la calle.- pero en verdad no lo he hecho. -Y la lanzó con fuerza, consiguiendo dar en el blanco que era la cabeza hueca del chaval ese que se creía mejor que ella

Vale, puede que haya sido su culpa. Por malinterpretar las cosas y luego parecer una desesperada. Pero bueno, lo hecho, hecho está.

Con toda la tranquilidad del mundo Belle sacudió las manos, como en un trabajo bien hecho y se dio la vuelta para volver al bosque. Natsu se habría aburrido ya de seguro. Fue a abrocharse bien la zapatilla mientras silbaba, que estaba desabrochada, y al agacharse una piedra paso por donde hace segundos estaba su cráneo. Se clavó en la pared con un fuerte Pam! dejando caer unos cuantos ladrillos.

-La próxima vez no fallaré loca- Escuchó la voz del rubio al mismo tiempo que una sombra se cernía sobre ella

-Bueno es saberlo- Comentó terminando de hacer el lazo para su cordón.- Ha sido un placer y todo eso, pero me tengo que ir.- Y se dispuso a entrara al bosque. Claro que no esperaba que una mano se colocara firmemente sobre su antebrazo impidiendola avanzar- ¿Te importa?- Preguntó levantando dicho apéndice

-Pues resulta que sí- Contestó el rubito.- Me debes una disculpa- Finalizó indicando al enorme chichón que tenía en la parte de atras de la cabeza. Belle arrugó la cara en un falso gesto de dolor

-Uuuuy, eso ha debido de doler. Deberías ponerle un hielo o algo.- Al rubio una vena comenzó a latirle peligrosamente en la frente- Pero, ¿eso que tiene que ver conmigo?

-Me has lanzado una piedra- Contestó sin inmutarse, mucho, porque la venita aumentaba de tamaño

-No, no lo he hecho. Por otra parte la abuelita a la que casi le de un infarto parece terriblemente sospechosa- Abrió exageradamente los ojos en sorpresa- Más te vale investigar a fondo el asunto

-Le dio un infarto. Su nieto se la llevó lanzando maldiciones al hospital- La informó. Belle se encogió de hombros

-Pues yo no he sido

-Pues no hay nadie más en la calle- Apretó el agarre

-¿Habrá sido un fantasma?- Teorizó con falso terror

-¿Habrá sido una loca?- Teorizó él mirándola explicitamente

-Que estas insinuando- Respondió Belle entrecerrando los ojos- Porque te advierto el último rubio que me llamó loca acabó muy mal.

-...¿Eres la loca que grita sobre lagartos y se duerme en la calle?- Preguntó él tras un momento de silencio

-¿Eres el idiota que despierta a la gente con palos?- Contratacó ella

-No- Contestó con una sonrisita arrogante- Soy el desgraciado que te tuvo que ver desnuda.

-Pues no recuerdo que quisieras cerrar los ojos- Ahora la de la venita en la frente era ella

-Qué puedo decir. No quería ofender a una loca. ¿Quien sabe lo que me haría?

Belle le miró fijamente sin ninguna expresión en la cara. Laxus hizo lo mismo. Estuvieron así bastante tiempo, intentando ver quien rompería la fachada antes

-Dime rubito- Preguntó ella sin cambiar la expresión, ni mover mucho la boca.-Podemos repetirlo sabes- Se acercó uno, dos pasos.- Pero sólo si tu quieres

Laxus alzó una ceja y contuvo el sonrojo que quería asomarse en sus mejillas por el recuerdo. Pasó hace ya dos años, ¡no tendría por qué afectarlo tanto!

-¿Qué es lo que estás sugiriendo, loca?- Preguntó acercándose a ella, contestando casi inconscientemente de la misma forma

-La paliza que te dí, por supuesto- Susurró en respuestas, ahora ambos estaban tan cerca que solo faltaban unos centímetros para que sus bocas se rozaran. Ambos adolescentes centraron su mirada en la boca ajena involuntariamente. Belle subió una mano por el pecho de Laxus, rozando justo lo suficiente para hacer que el chico quisiera aproximarse más para sentir la caricia y abrió la boca- ¡Rugido del dragón de- Mphmmm!

Bien, puede que Laxus por un momento haya considerado callarla con un beso. Había mucha tensión sexual en el ambiente y Belle era una chica atractiva. Pelo negro y largo le caía hasta la mitad de la espalda en ondas suaves. Ojos grandes y naranjas le miraban con diversión y secretos. Labios gordos, rojos y absolutamente apetecibles que parecían invitarle a besaros. Por no hablar del cuerpo. No era demasiado alta, delgada y con curvas exuberantes donde tenía que tenerlas, aunque todavía podría crecer mas. Centrate, Laxus, como sigas por ese camino te vas a sonrojar y habrá ganado. Además estaba loca.

Belle junto los ojos para mirar de mala manera la mano que Dreyar había metido en su boca. Alternó los ojos entre Laxus, su mano y otra vez su cara. Pero nada, la ignoraba perdido en sus pensamientos ¿Pero se puede saber que le pasaba por la cabeza? ¿¡La estaba fichando!? ¡Sí que lo estaba haciendo! Un momento...¿Eso era un sonrojo? Vale, era muy ligero y despareció rápidamente, pero Belle estaba segura que eso era un sonrojo. Así que le gustaba lo que veía...¡No, Belle! ¡Resiste! ¡No le lamas la mano! ¡No lo hagas!

-¡¿Me acabas de lamer?!- Preguntó Laxus sonrojado y apartó la mano apresuradamente.- ¡¿Pero qué problema tienes?!

...Maldito lagarto estúpido

-¡No es mi culpa! ¡El lagarto me pegó la costumbre y no se va!

-...

-...

-¿Tu costumbre es lamer a las personas?- La interrogó después de un silencio incomodo Laxus.

Vale, Belle podía decir que si y quedar como una loca- que por otra parte ya pensaba que lo era- o podía decir que no y explicar que su costumbre era ligar con todo chico atractivo con el que se encontrara. Decisiones, decisiones...

-¿¡Por qué es tan díficil decidir!?- Gritó lanzando las manos al cielo desesperada. A Laxus se le cayó una gotita por la nuca mientras retrocedía lentamente. Estaba como una cabra, esa chica ¿Belle Full..algo?- ¡EH! ¿No estarás huyendo de mí porque crees que estoy loca no?

-Para nada- Contestó seriamente. Y sarcásticamente, pero eso ella no tenía por qué saberlo

-¿Y por qué te estás yendo de manera sospechosa?- Le acusó con el dedo

-...No se me dan bien las despedidas- Se encogió de hombros con soltura

-Oh, en ese caso ¡Un momento! ¡Eso es una mierda escusa!- Le volvió a acusar. Por alguna extraña razón la discusión le recordaba a ella y a Natsu...sólo que en este caso ella era Natsu

-Pues por poco te la crees- Comentó con una gota en la nuca

-¡Eso es culpa del niñato pelirrosa ese que me pega su estupidez!- ¡Ella no podía ser Natsu! ¡El niño era medio idiota! Y adorable, pero por eso es otro tema.

-Errr, ¿vale?- Laxus levantó las manos en gesto pacifico y comenzó a retroceder. De nuevo

-¡No me des la razón como si estuviera loca!- Le volvió a acusar, dándole en el pecho con su dedo

-¡Acabas de decir que un niño tiene el pelo rosa! ¿Qué quieres que piense?- se defendió un poco desesperado. ¡Él sólo quería coger el maldito tren para irse a una misión! ¡A este paso lo iba a perder!

-En eso llevas razón- Concedió suspirando- Aunque todavía me debes una disculpa

-¿¡Qué!?- Eso si que no. Laxus Dreyar no se disculpaba nunca y no iba a empezar porque una idiota a la que le faltaba un tornillo se lo dijera

-Que me debes una disculpa- Le miró como si fuera estúpido. ¿Acaso no la había oído la primera vez?

-No, me la debes tu a mi- Clarificó Laxus

-No, estoy segura que es al revés- La corrigió Belle con expresión confundida

-Mira, ya me estoy cansando- Admitió Laxus moviendo la cabeza para que su cuello crujiera-Disculpate y cada uno por su lado ¿Ne?

-¡Já! El único aquí que va a decir "lo siento" vas a ser tu rayito- Le reclacó dandole con el dedo para añadir más enfasis

-¿Era Belle no?- Preguntó Laxus sin esperar respuesta- Estamos ya mayorcitos, seguro que puedes pedir perdón así que hazlo.

-Belle-sama para ti idio-

-¡Laxus-sama!- Se escuchó por la calle.- ¡Laxus-sama!- el aludido soltó un gruñido para taparse la cara con la mano y murmurar cosas sin sentido.- ¡Laxus-sama!- La voz ahora estaba al lado de los dos magos y se había revelado como un chico de pelo verde y largo, vestido de rojo y con un bentou repleto de comida en la mano- ¡Se le olvidaba el bentou!

-...Pffff-Belle se tapó la mano con la boca para no reirse en alto- El bentou pfffff

-Ni. Una. Palabra.- La dijo seriamente Laxus- Sí. Gracias Freed. - Lo cogió roboticamente

-¡Aaaaah!- Exclmó como todo un fanboy.- ¡Laxus-sama me ha dado las gracias!

-¡Freed! ¡No me llames -sama! Y tampoco hagas...lo que sea que es esto- Hizo un gesto vago con la mano

-¡Aye!

-...Esto explica muchas cosas- Musitó Belle pasando su mirada de un chico a otro. Estaban saliendo juntos, concluyó asintiendo con la cabeza. Laxus la clavó una mirada afilada, como si supiera lo que estaba pensando.

-No, no lo hace- La dijo con los ojos entrecerrados. Freed pareció fijarse en su presencia por primera vez. La evaluó de arriba a abajo, pasando una desaprovatoria mirada por sus zapatillas informales gastadas (¡Perdonala por no ir de compras cuando estas buscando a un dragón y no ganas nada de dinero!) a su vestido de tirantes blanco, sencillo e informal.

-¿Y tú eres?- Preguntó con clase que encajaba con su apariencia pero contrastaba enormemente con el fanboy de minutos antes

-Belle Dragneel, ¿encantada?- Se presentó con duda ¿Por qué la estaba mirando tan mal? ¡Oh! ¡A lo mejor estaba celoso!

-Freed Justine- Le ofreció secamente. Belle asintió para sí con una mirada conspiracional en el rostro que Laxus ojeó escepticamenete

-No te preocupes Freed- Le dijo dandole una amigable palamdita en la espalda- Laxus es tooooodo tuyo.

Ambos chicos la miraron fijamente, parpadeando sin comprender ¿Que laxus era todo suyo? ...Eso significaría

-¡Te voy a matar loca!- Gritó Laxus enfurecido

-Laxus-sama y yo...pero ¡Laxus-sama, lo siento pero no me gustas en ese sentido! ¡Perdoneme por favor!- Declaró con ¿lágrimas en sus ojos? Freed arrodillandose frente al aludido.

-Eso parece otra cosa- Comentó Belle señalando a las posiciones en la que estaban desde su punto de vista. De espalda y arrodillado estaba Freed y justo delante suyo y matandola con los ojos estaba Laxus.

-¡NO SOMOS GAYS ESTUPIDA Y PERVERTIDA LOCA!-Explotó Laxus finalmente. Tanta era su furia que hasta parecía que le salían rayitos de todo el cuerpo

-Errr...bueno, hombre, tampoco es para tanto...un error lo tiene cualquiera-Ahora la que retrocedía con las manos en gesto pacificador era ella

-¡NO ME HABLES COMO SI FUERA UN DEMENTE!

-¡NO ME GRITES!

-HARÉ LO QUE QUIERA

-Pues te lo has buscado ¡RUGIDO DEL DRAGÓN DE HIELO

-NOOOOO ¡Laxus-sama yo te protegeré!-Se Interpuso Freed. Por suerte Belle detuvo su ataque a tiempo, si no nuestro amigo peliverde no seria más que un cubito congelado

-Esto es surrealista- GRuño Laxus arrastrando su mano por toda su cara, claramente irritado

-Bienvenido al club- Replicó Belle ojeando a Freed con una gota en la nuca

-Me voy de aquí antes de que la estupidez se me contagie- Murmuró para si el rubio dandose media vuelta y dirigiendose a la estación. La venita de la Dragneel volvió a hacer su aparición en la frente de la chica.

-¡Tú!-Le gritó, con un guijarro en mano- ¿No se te olvida algo?.- Como era de esperar el rubio la ignoró, prefiriendo sus cascos.- Estoy empezando a odiar esos cascos

-¿Qué eres tú para Laxus-sama?- Escuchó una voz de ultratumba a sus espaldas. Se giró lentamente, con el vello erizado para encontrarse con la cara mortalmente seria de Freed

-Tú...¿eres bipolar o algo?

-Contesta a la pregunta- Replicó sin cambiar la expresión

-Ummm ¿Nadie? -Se encogió de hombros con una sonrisa nerviosa.- Ahora, si me disculpas.- Belle se fue tranquilamente, despareciendo en una tienda para reaparecer con un ramo de rosas y esfumarse en otra dirección

-Tendré que informar al maestro de esto- Musitó Justine


-Por favor acepta estas flores como disculpa- Pidió amablemente Belle inclinándose ante una cama de hospital.- Se que no es suficiente y si puedo hacer algo más por favor pidanmelo. Ha sido sin querer, no quería causarles tantos problemas ni mucho menos un infarto.

-Oh, no va a ser necesario joven- La contestó la amable voz de una anciana- Entiendo que ha sido un accidente, mis nervios ya no son lo que eran...

-Pero Baa-chan, apenas tenemos para la casa y con la factura del hospital... Necesitamos ayuda. Como 300 joyas de ayuda- Respondió la voz de su nieto, afligida

-...La verdad es que no tengo dinero- Se lamentó Belle con la cabeza gacha- ¡Pero denme una semana y prometo que lo conseguiré!

-Por favor, no tarde mucho, en una semana tenemos el pago y si no lo tenemos- El nieto tragó fuerte.- Nos echarán- Acabó en un susurro

-¡Hai! ¡Cuenten conmigo!- Exclamó con entusiasmo antes de salir de la habitación del hospital. Una vez fuera de la vista y oído de la pequeña familia se dejó caer en la puerta- ¿Y de dónde saco yo ahora 300 joyas?

-Ejem- Carraspeó alguien significativamente la garganta

-Quiero decir, podría robarlas pero estaría mal. Podría trabajar, pero, ¿qué clase de trabajo te da 300 joyas en tan sólo una semana?

-Ejem, ejem- Continuó el insistente individuo

-O podría pedirlas prestadas a alguien...-Planteó, ignorando firmemente el carraspeo que se repetía constantemente- Pero seguramente tendrá que ser a alguna mafia- Nada, no paraba. - Y no quiero que Natsu este influenciado en esos ambientes y ¿¡Quiere usted beber un poco de agua por Dios!? -Centró su anaranjada mirada en el viejo bajito y bigotudo que no paraba de carraspear.- Y dale con el ejem una y otra vez como si fuera un loro. ¡Estaba pensando! ¿¡Sabes!?

-...Sí, bueno- Tosió disimuladamente.-Tengo lo que estabas buscando.

-¿Está es la parte en la que yo me muestro interesada tu me das una oferta demasiado buena para ser verdad que acabará en mi secuestro y/o muerte?

-Eerrr no. ¿Alguna vez te han dicho que tienes demasiada imaginación?

-No. Nunca- Contestó secamente.

-Como estaba diciendo-Continuó el anciano tras unos segundos de silencio incomodo- Tengo la solución a tu problema de efectivo.- ante la mirada desconfiada e incrédula de Belle continuó sus explicación- Soy Makarov Dreyar, maestro del gremio Fairy Tail, seguro que has oído hablar de él, y como gremio damos misiones a los magos que pertenecen a él

-No me interesa

-...Pero dejame acabar- Se quejó infantilmente.- No tendrías que unirte, sólo cumplirías con la misión y recibirías la recompensa, que casualmente son 600 joyas

-Sabe que sólo necesito 300 y ¿dónde esta el truco? ¿Por qué me ayuda? No le conozco- Refutó Belle, algo menos desconfiada

-No estarías haciendo la misión sola, mi nieto te acompañaría. Él es la razón por la que te ayudo, en realidad- Se explicó con algo de vergüenza rascándose la nuca- No se le da bien hacer amigos y ha pasado por una etapa dura, me preocupa su bienestar.- Belle entrecerró sospechosamente los ojos

-¿Quien es su nieto?- Preguntó temiendo la respuesta.

-Laxus Dreyar

-No.- Ni loca iba a estar una semana a solas con ese.

-¡Oh vamos!

-No.- Belle suavizó algo la expresión. Se veía que le importaba mucho el idiota- Lo siento, pero no puedo salir de Magnolia

-¡Por fa!- Imploró poniéndose de rodillas

-Oi, oi ¡no me suplique!- Se puso nerviosa la Dragneel

-¡Soy un hombre desesperado!-Levantó las manos al cielo para recalcara su punto

-¡No puedo salir de la ciudad!- Belle levantó sus manos para aplacarle

-¡Desesperado, te digo!- La acusó con el dedo, con los ojos desorbitados por la locura.

-¡No puedo dejar solo a Natsu!- La que suplicaba ahora era ella ¿Cómo habían llegado a eso?

-Tienes que ir. -Intentó cambiar la táctica.- No te preocupes po...¿Quien es Natsu?

-Es mi primo. Más o menos.- Contestó recelosa

-¿Entonces es tu primo o no lo es?- Preguntó confundido

-Ummm...¿Es adoptado?- Suplió encogiéndose de hombros

-¿Puedes adoptar a un primo?- El pequeño maestro estaba rodeado por signos de interrogación

-Supongo

-Oh. No te preocupes por él. En Fairy Tail nos ocuparemos de Natsu cuando no estés- La aseguró golpeándose la mano con el puño con entusiasmo y decisión

-...¿Estás seguro? Natsu es un niño algo, errr, dificil.- Más bien como un castigo enviado por los dioses. En sus días buenos. En los malos- Belle contuvo un estremecimiento- no quería ni pensarlo

-He criado a Laxus, estoy seguro que ese tal Natsu no puede ser peor- La tranquilizó. Aunque Laxus había sido un niño adorable y de buen caracter. Pero no tenía por qué aclarar eso.

-Si tú lo dices...- No sabía dónde se estaba metiendo

-Vamos, no puede ser tan malo ¿no?


-Entonces te vas- Sonó con un deje acusador el joven Dragneel.- Y me dejas con ese- Añadió con un movimiento despectivo de la cabeza señalando a Makarov

-Sólo por una semana. -Le tranquilizó, pasando su mano por la cabeza- Natsu, ten respeto por tus mayores-Añadió tras pensárselo un rato

-¿Lo prometes?

-...¿Por qué iba a prometer que vayas a tener respeto por los mayores?

-¡No!- La gritó ruborizado hasta las orejas- Prometeme que volverás y no me dejarás solo- Susurró muy bajito. Belle sonrió, enternecida

-Tranquilo Natsu- Le contestó agachandose hasta estar a su altura- Además, todavía tenemos que encontrar a esos lagartos ¿ne?

-...No quiero que te vayas- La confesó bajito

-Ven aquí primito- Le dijo abriendo los brazos para engullirlo en un abrazo. Le dio un beso en la coronilla y le soltó, llevandole hasta Makarov

-La verdad parece un buen niño, no sé a que viene tanta advertencia- Dijo en un tono jocoso. Belle alzó una ceja y con media sonrisa diabolica contestó

-Oh, no sabes cuanto te vas a arrepentir de haber dicho eso