-¿Qué haces aquí?-Preguntó Laxus enfadado.
Era comprensible. El día anterior había salido con tiempo para coger el tren que le llevaría a su próxima misión donde le pagaban 600 joyas por un trabajo que parecía fácil y la misma chica que le hacía atrasarse, tener un dolor de cabeza enorme-por no hablar del chichón- y encima insinuaba que tenía una relación con Freed- que eran los dos hombres y a él claramente le gustaban las mujeres- tras insistir que se disculpara por llamarla loca- que estaba completa y rematadamente loca- consiguiendo que perdiera el tren, tuviera que volver al gremio para que su abuelo le dijera que no iba a ir sólo- con lo cual sólo ganaría 300 joyas- arruina el buen humor de cualquiera.
-Soy tu compi- Contestó muy, y quiero decir muy, alegre. Claro que toda la alegría y entusiasmo eran más falsos que una moneda de madera- ¿No estás como supeer contento?
-No- Contestó secamente- Me niego a que seas mi compañera, o lo que sea que es esto. Dile al abuelo que si tanto quiere que vaya acompañado que mande a Freed. O a cualquiera menos a una loca
-¿No quieres ser mi compi?- Belle usó una de sus mejores armas secretas: el puchero. Lo tenía todo, los ojitos brillantes de cachorrito, frágiles y enternecedores, rebosantes de lagrimas. La actitud algo tímida y adorable que hace un puchero efectivo. Las manos cerca de la boca, boca con el labio inferior ligeramente extendido, como para contener las lágrimas. Era una obre de arte.
-No...hagas esa cara- Protestó Laxus, intentando en vano luchar contra sus efectos- Para...por favor
-Entonces, ¿podemos ser compis?- Preguntó, suplicante, lo que sólo añadía efecto al puchero
-...Sólo lo hago por el abuelo- Concedió Laxus
-¡Bien!- Exclamó alegremente Belle con el puño en alto.- Siempre funciona- Añadió con una sonrisa maléfica
-...Loca-Suspiró Laxus negando con la cabeza. Belle se giró hacia él a cámara lenta con la cara oscurecida y un extraño brillo en la mirada
-¿Qué has dicho?- Preguntó en una mueca siniestra que pasaba por sonrisa
-Que nos toca- Rectificó Laxus rápidamente. No quería perder otro tren porque le montaba un pollo por llamarla loca. Aunque lo estuviera
-Lo dejaré pasar por esta vez- Le amenazó con los ojos entrecerrados. Laxus bufó en desacuerdo, cosa que Belle decidió ignorar. Ambos magos entraron al tren y se sentaron en el primer compartimento que vieron libre.- ¿En qué consiste la misión?- Si no llega a estar sentado y temiendo el movimiento del tren Laxus se hubiera caído de la impresión
-¿¡Pero es que Jiji no te ha contado nada!?- Gritó exasperado
-No- Contestó moviendo las piernas debajo del asiento como una niña pequeña- Nunca había hecho algo como esto ¡Estoy super emocionada! ¿Qué vamos a hacer? ¿Combatir contra un gremio oscuro? ¿Salvar una princesa? ¿Luchar contra un monstruo terrible?
-Errr...No- Confesó Laxus.- Esos son trabajos para magos de rango S, por lo menos. Nosotros vamos a encontrar unos objetos perdidos.
-...¿En serio? ¡Eso es una basura! Si no necesitara el dinero te exigiría que cambiaras el trabajo inmediatamente- Protestó cruzándose de brazos y poniendo morritos
-Por esto hago trabajos en solitario- Refunfuñó Laxus cruzándose de brazos él también ¡Cómo se atrevía después de acoplarsele al trabajo a meterse con su decisión! ¡Era el mejor de los trabajos disponibles! El resto era algo como "rescate de gato perdido" "busca la seta fungulus" y su favorito "cuida de los hijos de la familia Swan por una semana"
-Oi, oi no refunfuñes- Le reclamó Belle ignorando la venita que se comenzaba a hinchar en el temple de Laxus- Te van a salir arrugas- Acabó con una sonrisa torcida
Laxus fue a abrir la boca para replicar pero justo en ese momento el tren arrancó dejandole en un estado mareado y semiconsciente. Belle no estaba mucho mejor, nada más comenzar el movimiento del transporte se puso verde y tapó la boca con ambas manos. Laxus se puso los cascos para no pensar en el mareo ye scuchar el Rock clásico que tanto le gustaba, burlándose con una sonrisa ladina de la mirada asesina y mal enfocada de la Dragneel. Claro que no se esperaba que la chica se lanzara a lo kamikaze a su asiento para arrebatarle un casco- como al tercer intento, no es que tuviera muy buena coordinación- y ponerselo ella, juntando sus cabezas hasta que chocaron debido a la forma de los cascos. Cuando hizo un amago de quitarselo le dio un manotazo y le sacó la lengua. Los otros diez intentos tuvieron el mismo resultado
Iba a ser un viaje muuuy largo
El Maestro Makarov era un as con los niños, todos en Fairy Tail lo sabían. Así que cuando aceptó cuidar por una semana al primo de Belle, Natsu, se esperó lo típico en un niño revoltoso: travesuras, pucheros, pataletas y guerra de caras graciosas. Las tenía toda bajo control.
...Claro que llamar a Natsu "revoltoso" era quedarse corto. Como 100 km corto.
-¡Lucha contra mi!
-Eso es un pilar
-¡Entonces tu!
-Cuchara
-¡TU NO TE ESCAPARÁS!
-...
-¡Rugido del dragon de
-¡NO ME QUEMES LA ALMOHADA QUE ES MUY MULLIDA!
-ENTONCES LUCHA CONTRA MI VIEJO
-¡UN RESPETO NIÑO!
-¿Aquí es nuestra misión?- Se aseguró Belle ojeando la ciudad
-...Eso parece- Comentó Laxus blanco como la cera
-¡Estarás de broma!-Exclamó Belle, incrédula. La verdad es que cuando le dijo Laxus que la ciudad a donde iban se llamaba BunnyTown no le dio mucha importancia, al fin y al cabo sólo es un nombre. Sin embargo, parece ser que los habitantes de esta ciudad se toman su nombre muy en serio. Eran todos conejos. Conejos grandes, pequeños, blancos, negros, incluso rosas y azules, con las orejas grandes, puntiagudas y esa colita rechocha y redonda que caracteriza a los conejos. Pero eso no era lo peor, no. Lo peor era la Aduana de la salida de la estación, donde te daban un disfraz de conejita- bueno, a Laxus sólo le dieron las orejitas y la cola, el muy suertudo- completo para encajar con el ambiente de la ciudad
-Me temo que no- Contestó Dreyar poniéndose sus orejas en estado de shock. La chica tuvo que contener la risa, estaba muy...adorable con toda la apariencia de chico duro y unas orejas blancas y mullidas de conejo en la cabeza
-Pfff-Consiguió decir tapándose la boca para ahogar una risa- Estás ridículo
-Ten un poco de profesionalismo- La contestó con desprecio- Hay que adaptarse a las condiciones del trabajo
-¿Te lo ha dicho un conejito?- Preguntó inocentemente ella
-La expresión es con pajarito- Replicó con los ojos entrecerrados
-Pero conejito se adapta mejor a las condiciones del trabajo- Dijo con los ojos muy abiertos y ladeando la cabeza falseando inocencia- ¿No decías que tenía que ser más profesional?
-...Sólo ponte tu disfraz- Suspiró Laxus tras contar hasta 23 para tranquilizarse. Y es que diez es un número muy pequeño cuando se trata de esa loca
-¡Aye!
Un rato después...
-¿Cuando vas a salir de ahí, mujer?- Se quejó Laxus cansado. Quería acabar con este trabajo cuando antes
-...
-¡Que salgas de una buena vez!- Ordenó cansado e irritado
-¡Nunca! Me quedaré a vivir aquí donde nadie tenga que verme así...¡Es ridiculo!- Se escuchó la voz amortiguada de Belle
-¡Me da igual! O sales tú o entro yo y te saco a la fuerza- Amenazó entrecerrando los ojos mientras miraba a la puerta del baño
-¡No te atreverás!
-¿Quieres averiguarlo?
-...No- Acabó mumurando. Laxus escuchó el sonido de muchas cosas moverse y el pomo de la puerta girarse. Se dio la vuelta para burlarse de la chica, que se lo merecía por reírse de sus orejas de conejo. Las burlas murieron en su garganta.- No te rías- La avisó con un sonrojo cruzandose de brazos
-...N-no- Se puso de acuerdo rápidamente el mago del rayo. Y es que Belle llevaba un revelador traje de conejita que consistía en un vestido corto ajustado con escote que resaltaba sus atributos negro y detalles en blanco como las orejitas, las medias con ligas de encaje visibles, la cola redonda y peluda y los encajes de tul que sobresalían de la falda. Era un traje sacado de una de las fantasías de cualquier hombre
-...Es increíble que me den esto. Sólo tengo quince años. ¿Y si me ataca un conejito pederasta? Bueno, le congelo, claro pero me sentiría incomoda congelando a un lindo conejito- Murmuró para sí Belle intentando dejar de pensar en su ridiculo atuendo. En momentos como estos es cuando echaba de menos a Aisuron y su afán sobreprotector. Laxus se quedó mirandola un rato más con un sonrojo en las mejillas.- Aunque por otro lado es un pervertido...¿Quieres dejar de mirarme?- Se giró con el ceño fruncido. Laxus apartó la mirada, avergonzado-...Kawaii- Murmuró la Dragneel. Bueno, en su defensa no todos los días veías al rubio con unas adorables orejas y un sonrojo actuando como un Tsundere.
-V-vamonos. Tenemos una misión, ¿recuerdas?- Carraspeó Dreyar girándose y comenzando a avanzar hacia el centro de la ciudad con el ceño fruncido.Y es que, ¿por qué sólo se sonrojaba cuando esa loca estaba involucrada? Y eso no era todo. A veces...no, no se lo podía admitir ni a sí mismo. ¡Que demonios! ...su corazón iba pitter patter. Y eso no lo repetiría ni en su mente aunque estuviera bajo tortura. Nunca jamás. Es más, ni lo había pensado. Había sido un sueño, una pesadilla. Eso.
-Mmm ¿Laxus? ¿A dónde vas?- Le preguntó confundida Belle al verle caminar todo concentrado y los puños apretado -¿Te pasa algo?
-¿Qué? Ah, ya estamos aquí. - Contestó sin dirigirle la mirada...porque tenía que centrarse en la misión. Sí, eso. No hay otro motivo. Desde luego que no. Para nada ¿Qué ridiculeces estáis pensando? Que es Laxus Dreyar, por Dios. Entró en el ayuntamiento, donde el alcalde les esperaba con más datos sobre la misión. Ambos magos sintieron como una gota les resbalaba por la nuca, el alcalde de BunnyTown era un conejo gigante (y obeso) blanco que tenía todo el ayuntamiento recubierto de chocolate, que estaba engullendo en ese instante y escondió rápidamente al verlos
-Mmm, ¿No habeis visto nada no?- Ante las inexpresivas miradas que recibió de los magos prefirió no tocar el tema- Claro que no, no había nada que ver, jejeje- Intentó disimular, las miradas de Laxus y Belle no cambiaron en absoluto- ¡Bueno vale! ¡Vosotros ganais! ...Estaba comiendo chocolate- No recibió respuesta- Err ¿Sois los magos que vienen por la misión?- Asintieron- ¡Bienvenidos a Bunnytown! - Miradas impacientes- Sí, si a eso iba- Miradas incredulas- Ejem, ejem- Miradas impacientes de nuevo- El caso es que he pedido la ayuda de Usagis como vosotros- Miradas asesinas ante el termino conejo que el alcalde decidió ignorar- por la terrible situación que acontece en mi ciudad. ¡Alguien a estado robando los huevos de Pascua!
-El Grinch- Contestó automaticamente Belle con un brillo en los ojos- ¡Derrotaré a esa criatura legendaria y mi nombre será tan famoso que hasta Aisuron lo oirá y entonces nos reencontraremos y...!
-El Grinch robó la Navidad- La cortó Laxus- Todo el mundo lo sabe- Añadió, causando que una ola de depresión rodeara a la Dragon Slayer
-¡¿Cómo se atreven a comparas los huevos de Pascua de BunnyTown con mitos como esos?!
-...Sólo era una suposición, no tiene que ponerse así- Replicó con las mejillas hinchadas la maga.- ¿Por qué son tan importantes esos huevos?
-¡Son la esencia de BunnyTown! Llevan aquí desde antes que se fundara la ciudad, dicen que sin ellos una maldición caerá sobre nosotros Usagis y nunca más seremos los mismos
-...¿Y sólo pagan 600 joyas por algo así de importante?- Preguntó finalmente Laxus con una vena hinchada
-Has dicho "dicen" ¿Quien lo dice?
-Los usagis por supuesto- Decidió ignorar al mago rubio por el momento ¡Menudo maleducado!
-...Pero los conejos no hablan- Contestó lentamente la Dragneel como si el alcalde (que sí, era un conejo) fuera idiota. Laxus aplastó su mano en su cara en desesperación
-Belle, el alcalde es un conejo- La informó
-¡Eso es imposible!
-No, no lo es- Contestaron mago y conejo
-¡Claro que sí!
-No, no lo es- Repitieron al unisono
-...Pero eso significaría que eres un conejo parlante- Dijo confundida- Y eso no existe...lo cual quiere decir que estoy soñando- Se puso pálida como una sábana- ¿¡Por qué estoy soñando contigo!?- Le gritó a Laxus- ¡Eres un idiota!
-...Ignorala, es una loca-Le murmuró Laxus al conejo con una vena a punto de explotar en la frente- ¿Qué se sabe de los ladrones?
-No mucho, pero esperamos que este huevo sea su nuevo objetivo. Es el último que nos queda, el más valioso.
-¿Por qué iba el ladrón a llevarse los huevos uno por uno?- Se preguntó Belle saliendo se sus cavilaciones. Eh, un dragón la había cogido por cuatro años, después de eso te acabas creyendo todo. Además, era imposible que soñara con el idiota ese. Completamente inverosímil- Es como si quisiera que lo cogieran...
-O puede que no pueda llevar más de un huevo a la vez- Opinó Laxus.
-Nunca lo había visto de esa forma- musitó el alcalde- De todas formas los robos suceden siempre a la misma hora. A las 11:59
-Vamos que a las 12- Dijeron ambos magos
-No, no. He dicho que a las 11:59- Corrigió el conejo
-...
-¿Sospechas que hoy será el último robo?- Decidió pasar del tema de las horas el mago del rayo.
-Oh no. El ladrón nos dejó una nota. "El robo de la última joya será el miercoles"- Les informó orgulloso.
-Hoy es martes.- Informó innecesariamente Belle- Menos mal que no es a las doce, porque sino no sabría si el miercoles es la madrugada o la noche y sería todo tan complicado...- Caviló- ¡Oh! ¡Así podemos comernos tu bentou Laxus!- Le dijo a Laxus con una sonrisa y las manos juntas
-...No te voy a dar- La informó Laxus alzando una ceja
-¿Qué? ¡Pero es un bentou! ¿Por qué no?- Belle quería comer de un bentou. No comía ninguno desde que sus padres murieron, eso ya hace tres años. Ella sólo quería comer un bentou y recordar que era eso de tener una familia que te cuide.
-Estás loca- La ofreció encogiéndose de hombros. Ni loco le iba a dar de su bentou. Freed y el Jiji solían poner mensajes de lo más raros en ellos. Vale, no eran raros (Los de Freed eran algo así como acosadores) pero era algo vergonzoso
-¡No me llames loca!-Protestó golpeando el suelo con el pie. El alcalde miró todo esto con una gotita en la nuca y una barra de chocolate en la boca- ¿Por fa?- Intentó sus ojos de cachorrito super efectivos
-No cuela- La cortó Laxus pero Belle sabía que eran infalibles así que no se rindió- No te voy a dar- Se burlo con media sonrisa- Así que deja la esa cara
-Por fa...- Juntó las manos en modo de rezo
-No
-Por fa...- Sacó más el labio inferior
-¡No!
-¡Por fa!- Lagrimitas estaban a punto de desbordarse de sus ojos
-...Vale- Se rindió. ¡Era demasiado vale! ¡No le mireis así! Lo había intentado, de verdad. Pero era irresistible. Aún así, Laxus no iba a caer por el mismo truco tres veces.
-Si me siguen les enseñaré sus acomodaciones- Les interrumpió el alcalde. Salió del edificio saltando pero debido a su sobre peso cada vez que saltaba el suelo retumbaba causando que ambos Dragon Slayer tuvieran leves mareos y le siguieran como si estuvieran borrachos. Ambos magos se tambalearon hasta llegar a las puertas del hotel "Usagi no suana" - Su habitación es la 57. Disfruten de su estancia en BunnyTown. Les recomiendo probar el pastel de zanahoria. Simplemente delicioso
-Espera, ¿has dicho habitación?- Preguntó Laxus volviendo el camino que ya había andado con Belle (Claramente no les iba la tarta de zanahoria.)- ¿Cómo en compartimos habitación?
-Sí. Fairy Tail sólo me dijo que venía un mago- Confirmó el conejo- Pero no me importaría hospedar a esta traviesa usagi por una noche- Propuso alzando las cejas sujestivamente
-¡No!- Exclamó Belle. ¡El alcalde era el conejo pervertido!- Estaremos bien, gracias
-Una pena...Te sienta tan bien esa colita...-Suspiró el alcalde decepcionado. Belle se escondió en la habitación cerrando con un protazo y soltando un "kya"- ¿Es como un torbellino, ne?
-...Degenerado- Murmuró justo antes de entrar al cuarto. Se encontró con unas grandes orbes naranjas a pocos centimetros de tus ojos
-¿Dónde está el bentou?- Preguntó Belle ansiosa. Laxus sitió como una gota le resbalaba por la nuca. Puso su mano sobre la cara de la chica para apartarla
-La paciencia es una virtud- Gruñó empujandola lejos de sí
-Pues no es que tu tengas mucha- Refunfuñó ella en respuesta, impaciente
-¿Y quien te ha dicho que yo sea virtuoso?- La preguntó con una sonrisa torcida. La irresistible, sí, la que Belle odiaba. La que hacía que se ruborizara y agachara la cabeza para ocultarlo.
-...¿Tu abuelo?- Preguntó mas que contestó. Laxus rodó los ojos, complacido porque había vislumbrado el ligero sonrojo y maldición, no podía estar sólo el sonrojandose en esto y algo exasperado por la respuesta. Siempre todo conducía a su Jiji. Abrió el bentou y observó el interior, algo mosqueado. ¡Todo estaba perfilado como conejos! ¡Todos sabía lo de BunnyTown menos él!
-¿Por qué son todo conejos? ¡Como si no tuvieramos bastante ya!- Protestó inflando las mejillas Belle y dando una patada al suelo
-...Se están burlando de nosotros- Comentó con un tic en la ceja Laxus. Ante la falta de molestia de Belle se giró para mirarla - ¿No vas a decir nada?- La espetó justo antes de verla con la boca repleta de comida
-¡Pwero echta richichimo!- Alegó en su defensa mientras masticaba
-¡Oi, oi! ¡No te lo comas todo!- Se apresuró Laxus al ver que ya faltaba como un tercio.- ¡Qche erwa micho!- Protestó tragando rápidamente
-¡Ncho! ¡Micho!
-¡Quhitwa locha!
-¡NO ME LLAMES LOCA!- Le gritó tan enfadada que dejó de engullir el bentou
-Muajchajcha, mchas parwa mi- Rió Laxus mientras comía lo que quedaba. Belle miró el recipiente vacío y se heló con espanto. Laxus se rió aún más fuerte de ella al ver el estado en el que había acabado consiguiendo que su risa retumbara por la habitación como truenos en una tormenta.
-¡Natsu que ya es hora de dormir!- Gritaba Makarov vestido con un pijama (con gorrito de dormir y todo) corriendo como un desquiciado detrás de una mota rosa que quemaba todo a su paso
-¡BUAJAJAJAJAJA NUNCA ME ATRAPARÁS VIEJO!- Se reía la mota que se rebeló como un niño que lanzaba llamitas por la boca y sonreía mostrando sus afilados caninos
-¿¡Por qué!?- Protestaba el viejo maestro con lágrimas corriendole a borbotones de los ojos- ¿¡Por qué a mi!?- Se lamentaba mientras perseguía al pequeño Natsu
-Sólo hay una cama - Observó Belle para romper el silencio en el que se encontraban los dos magos tras acabar el episodio del bentou. Laxus tenía un chichón en la cabeza y estaba cruzado de brazos, molesto por la loca esa que se cogía muchas confianzas
-Muy astuta- Declaró con evidente sarcasmo- Disfruta del sofá- La informó dispuesto a quedarse con la cama ¡Eh! Que el mago de Fairy Tail era él. Fue a subirse a la cama cuando paró al ver a la Dragon Slayer ya dentro, pijama y antifaz puesto
-¿Te importa apagar la luz?- Le preguntó inocentemente- Estoy algo cansada
-¿Que si me importa...?- Repitió incrédulo- ¡Sal de mi cama!- La espetó sacudiendo las sábanas hasta que la chica calló fuera con un pum y un tic en la ceja. Laxus la ignoró a favor de quedarse en calzoncillos a la velocidad del rayo (causando que Belle se ruborizara y el tic de su ceja fuera acompañado por una vena hinchada) para ponerse cómodo debajo de las sábanas.
-¡Yo duermo en la cama!- Declaró Belle armada con una almohada con la que desató su furia sobre el Dragon Slayer del rayo mandando plumas por todas partes. Laxus se levantó sobresaltado y de tantos almohadas se cayó de la cama de forma parecida a Belle- ¡Já!- Le espetó desde arriba
-Esto es la guerra- Susurró Laxus levantándose amenazante. Bueno, lo sería si se hubiera quitado las orejas de conejo y no estuviera recubierto de plumas
-Pfff como si alguien fuera a tomarte en serio con esas pinta- AAAAAAH- Gritó Belle justo antes de ser placada por Laxus. Comenzó una guerra de almohadas tan despiadada que los encargados del hotel se arremolinaban en la puertas, pálidos como muertos y negándose a llamar para saber que estaba pasando. Algunos incluso se ponían de rodillas para rezar por el bienestar del hotel.
-Muy bien- Jadeó Belle con plumas en el pelo y el pecho subiendo y bajandole rápidamente con sus respiraciones- Tu lo has querido. ¡La furia de un dragón caerá sobre ti!- Declaró señalando a un desaliñado Laxus con una almohada a punto de deshacerse
-No me das miedo loca- Contestó Laxus, igual de cansado que su oponente dedicándole la sonrisa torcida que sabía que la ponía nerviosa.
-¡Te vas a enterar rayito!- Gritó Belle saltando sobre el poniendose a caballito y dandole en la cabeza con la almohada. Laxus respondio cogiendola firmemente de los pies y dándola cosquillas.
Dos horas y 45 minutos después...
-Vale-Levantaron las manos a la vez ambos magos en gesto pacifico- Tú el lado izquierdo y yo el derecho- Dijeron al unisono y asintieron en acuerdo, sellando el trato
-¡Tu! Que ese era mi lado
-¡Dijimos que tú el izquierdo y yo el derecho!
-¡No! ¡Yo era el derecho!
-¡Tu eras el izquierdo!
-¡Que no!
-¡Ya me da igual! ¡Sólo duermete!
Ambos magos se metieron en la cama- dando gracias a que la oscuridad ocultaba sus sonrojos ¡Tenían una reputación que mantener!- y se fueron quedaron dormidos en un mar de plumas y sabanas desorganizadas. Belle se removió en su sitio, no podía conciliar el sueño. Escuchó por si Laxus estaba despierto pero su respiración era regular y profunda, lo más probable era que se hubiera dejado llevar por el sueño. Suspiró, la pelea de almohadas era algo que no hacía desde que Gray...Y hacía tanto tiempo que no se lo pasaba tan bien, de una forma tan simple...Desde el incidente de Deliora su vida se había centrado en entrenar, vengarse, entrenar, hacer orgulloso Aisuron, entrenar, encontrar a su dragón, cuidar de Natsu, entrenar, buscar a Aisuron e Igneel. Y simplemente hacer tonterías como ver quien comía más rápido o quien dormía en la cama...era tan liberador y se sentía tan bien...
-¿Laxus?- Susurró Belle para comprobar si de verdad estaba dormido. Al no obtener respuesta continuó- Arigato.
El mago de Fairy Tail sintió como una sonrisa- de esas genuinas que sólo su Jiji podía sacar- se curlaba en los labios.
-Ne, viejo- Le llamó al voz de Natsu- ¿Por qué Fairy Tail es tan especial?-Preguntó ladeando la cabeza. Makarov soltó una risa orgullosa
-¡Eso es porque Fairy Tail es el mejor gremio de todos! - Declaró orgulloso y con fuego en los ojos.- En Fairy Tail todos cuidan de todos porque eso es lo que significa ser nakama.
Natsu sólo lo miró embelesado
Belle despertó con el maldito Sol colándose por las cortinas y cayéndole en los ojos. Cerró los ojos fuertemente ya que estaba muy cómoda y quería dormir un poco más. Se revolvió un poco en el sitio abrazando más a su almohada que era especialmente cálida ese día. Sonrió inconscientemente enterrando su cara en ella y soltando un suspiro de felicidad. Estaba tan calentita y cómoda...
Decir que Laxus estaba tenso era quedarse corto. Había despertado apaciblemente para verse envuelto en una incomoda situación. De alguna manera la loca y él se habían abrazado durante la noche y cuando por fin se despierta (Digamos que Laxus tenía malas experiencias despertando a la Dragon Slayer que preferiría no repetir tan temprano) decide que acurrucarse más en su pecho- Y no, no se había sonrojado hasta tal punto que humo salía de sus orejas. Para nada. ¿Por quién le tomais? ¡Que es Laxus!-y apretarle fuertemente - que por otro lado era bastante agradab-¡No laxus! ¡Para nada! Era molesto. Mo-les-to. - mientras frotaba su cara por sus pectorales (Tampoco había tenido un escalofrío, que lo sepais) y suspiraba como si todo estuviera bien en el mundo. Normal que estuviera tenso. Belle era una loca ¡Su vida corría peligro!
...Vale, no su vida. Había exagerado un pelín.
Pero Belle estaba loca. Muy loca. Como una cabra.
Bueno, Laxus suponía que en situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Así que lo más suavemente que pudo, no es que tuviera miedo a despertarla, ni nada, se fue deshaciendo de su agarre. Consiguió ponerse de pie al lado de la cama
-¡NO!- Gritó Belle desesperada abrazando al rubio más fuerte, logrando que por poco se le salgan los ojos por la fuerza- No me dejes sola...- Murmuró colgandose de él como quien lo haría un koala.
-S-sueltame- Intentó quitársela de encima Laxus, sin éxito. Lo único que hizo Belle fue frotar su cara contra su pecho (Otra vez) y soltar un suspiro. Sin abrir los ojos.- ¿¡Cómo puedes seguir durmiendo!?- Gritó el mago del trueno, intentando sacársela de encima. Pero no había manera, cada vez que separaba un brazo e iba a por una pierna volvía a poner el otro brazo y al revés - ¡Que me sueltes loca!- Exclamó desesperado apartando sus extremidades a la velocidad del rayo. Belle cayó al suelo de culo.
-...Ay- Murmuró masajeandose la zona mientras se frotaba un ojo somnolienta- ¿Cómo he llegado al suelo? ¿Por qué estás jadeando?- Preguntó sorprendida. - Un momento, ¿estás rojo?- Le interrogó con una sonrisa maliciosa
-N-no- Negó Laxus yéndose al baño y cerrando de un portazo. Escuchó la risa de Belle desde el otro lado.- ¡Callate loca!
-¡Que no estoy loca!
-Oi, Laxus- Le llamó Belle mientras desayunaban. Bueno, él desayunaba. La Dragneel había secuestrado al del camión de los helados y se estaba comiendo toda su mercancía.- ¿No es un poco raro que el ladrón haya dejado una nota?
-Sí- Admitió el rubio con el ceño fruncido.- Pero todo este trabajo es muy bizarro.- Belle asintió, completamente de acuerdo con su compañero.- De todas formas deberíamos echarle un vistazo a esa nota. Nos podría dar pistas
-¡Haremos el poli bueno poli malo!- Exclamó con estrellitas en los ojos Belle
-...Es un trozo de papel- Dijo lentamente Laxus con una gota en la nuca
-Vale, entonces tú eres el poli malo.- Bufó Belle cruzándose de brazos con las mejillas hinchadas
-¡No podemos interrogar una nota!
-...Aguafiestas.- Laxus sólo suspiró, negando con la cabeza.
-Aunque podríamos hacerlo con el alcalde- Concedió lentamente dejando que una expresión maliciosa se colara en su rostro
-¡Aye!
-¡Dinos dónde está la nota!
-Oi, oi, ¿no era yo el malo?
-¡Pero con esas orejas nadie te va a tomar en serio!
-¡Serás...!
-D-disculpen ¿q-qué ocurre aquí?- Preguntó el alcalde de BunnyTown sudando a mares muy asustado. Bueno ¿qué puede hacer un conejo algo regordito cuando dos magos aparentemente furiosos inrrumpen en tu despacho en tu tercer desayuno, o segundo almuerzo, según como lo mires, y te empizan a gritar en la cara?
-¡Callate!- Exclamó Belle dando con una regla en la mesa- ¡Aquí las preguntas las hacemos nosotros!- Joder Pensó Laxus con un sonrojo al verla en su traje de conejita con una actitud tan dominante - ¿Laxus?- Le llamó en un susurro- Te toca a ti- Le indicó con un gesto de su cabeza al conejo que se había puesto azul de miedo
-Mire amigo, queremos ayudarle, de verdad. Pero si no coopera...-Laxus dejó la frase en el aire y cortó metafóricamente su cuello con la mano
-No lo voy a repetir- Dijo en un susurró con un aura oscura Belle acercandose amenazantemente al conejo- Dónde. Está. La. Nota.
-¿Q-qué nota? ¿Q-qué está pasando?- Tartamudeó asustado el alcalde
-Mi amiga aquí- Señaló con el dedo Laxus- Está muy loca. Así que si fuera tu comenzaría a cantar como un pajarito todo lo que sepas
-D-demo ¡soy un conejo!- Gritó confuso y aterrado el alcalde. Laxus suspiró y se pasó una mano por la cara
-Muy bien- Se dijó a sí mismo moviendo el cuello de un lado a otro consiguiendo que las vertebras sonaran con un crack- Por las buenas no funciona así que...
-¡Dónde está la nota!- Interrogó Belle golpeando otra vez la mesa con la regla-¡Contesta la pregunta!
-Me preguntó que pasara si te chamusco toda ese pelo tan blanco- Comentó Laxus dejando que su mano se llenara de electricidad- ¿Se volverá negro? ¿Se caerá?
-O tal vez podríamos ver cuanto tiempo tarda en morir de frío- Le siguió el juego Belle proyectando a su alrededor un aura gélida que comenzó a congelar el suelo donde se encontraba- Pero con toda esa grasa- Se lamentó Belle mirando las lorzas del alcalde-Me da a mi que da para rato
-...¿Me estás llamando gordo?- Preguntó el alcalde ultrajado.
-Sólo dinos dónde está la nota- Contestó Laxus ojeando la extraña aura roja que salía del conejo mientras jugueteaba distraidamete con la electricidad que había creado- Y nos iremos cada uno por su camino
-¡CALLATE!- Le espetó el conejo gigante levantándose del sitio- ¡NO ESTABA HABLANDO CONTIGO!- Laxus no dijo nada más, sorprendido ante el cambio del asustado conejito-¡Y TÚ!- Gritó señalando a Belle con una pata -¡¿ME HAS LLAMADO GORDO?!
-Hombre...Gordo es una palabra muy fuerte, más bien entradito en carnes- Contestó algo intimidada por el conejo encolerizado
-¡ESO ES EXACTAMENTE LO MISMO!- La acusó encolerizado y flexionó las patas para avalanzarse sobre la chica que parecía horrorizada ante que un conejo de semajante tamaño la fuera a saltar encima
-Oi- Le llamó Laxus rodeado de un aura oscura y terrorifica- Tranquilizate- Ordenó levantando su mirada lo suficiente como para que el alcalde viera un destello de la furia de sus ojos- Buen chico- Le dijo una vez que le obedeció- Ahora me vas a decir dónde está la nota que dejó el ladrón para que todos podamos ir por nuestro camino contentos como unas pascuas.- Ignoró la expresión del conejo al oír pascua- ¿Me has entendido?- Alzó ligeramente el tono
-¡S-sí!- Respondió el conejo. -¡A-aquí esta!- Les dijo temeroso mostrandoles un trozo de papel.
-¡Oh!- Exclamó alegremente Belle cogiendola entre sus manos- ¡Arigato!- Le agradeció justo antes de cerrar la puerta tras de sí, con un mago de Fairy Tail delante de ella. -No se preocupe Sr Alcalde, resolveremos este robo- Fue lo ultimo que dijo con una cara angelical. El conejo se dejó caer de golpe en su silla, extenuado tras el duro interrogatorio.
-¿Y bien?- Preguntó Laxus sentado en el sofá de la habitación del hotel como si fuera el rey del mundo.- ¿Qué pone en la nota?- Alzó la ceja, impaciente. Belle le deslumbró con una sonrisa y comenzó a leer poniendo una voz grave para emular al ladrón
...Era un tanto ridícula
No tan queridos usagis de BunnyTown:
Como seguro que sabéis os he estado robando bajo vuestras narices (Muahahahah) y como soy taaan insipidos e insignificantes he decidido daros una oportunidad para atraparme. Robaré la última joya de BunnyTown el miercoles a las 11.59, ya sabeis, la hora de siempre.
Saludos a todos
Ladrón de los huevos de Pascua
PD. ¿A qué creías que revelaría mi identidad al final de la carta?
-Menuda carta más rara- Dijo Belle al acabar de leer sacudiendo la cabeza de un lado a otro
-...¿Por qué pones esa voz al leer?- Preguntó Laxus confuso. A ver, no es que fuera muy normal. - Además, por todo lo que sabemos podría ser un chica
-Oh, para darle más emoción. Siempre lo hacía con...-Con Gray. Siempre le leía los cuentos poniendo voces a Gray. Natsu había intentado que le leyera un cuento, pero cuando puso voces se pensaba que los personajes estaban con ellos. ¡Cosa que no tiene ningún sentido! Aún podía recordar cuando Gray se metía en su cama (congelandola porque siempre tenía los pies como témpanos de hielo) con un cuento y le pedía con ojitos de cordero que se lo leyera.
-Tch, es ridicula- Comentó Laxus más que nada para que se le quitara esa cara de cachorro abandonado.
-¡Tus orejas si que son ridiculas!- Le soltó enfadada
-Oi. No es como si las llevara por voluntad propia. - Refunfuñó él. Pasaron un rato en cómodo silencio en el cada uno se sumió en sus pensamientos.
-Ano- Preguntó la maga más tranquila- ¿Quien crees que sea el ladrón?
-Eso da igual- Comentó sin abrir los ojos- Le voy a derrotar de todas formas- Estableció seguro de sí mismo
-No creo que puedas.- Declaró Belle cruzándose de brazos
-¿Dudas de mis habilidades?- Ahora sí que abrió un ojo y alzó una ceja burlón
-No. Pero no va a ser posible que le derrotes cuando ya lo haga hecho yo.- Confesó con media sonrisa de superioridad
-¿Quieres apostar?- Retó Laxus con una sonrisa torcida
-Si yo gano...- Pensó Belle con un dedo en la boca- ¡Tienes que...!
-Cuando te gane debes ser mi esclava por tres días- La interrumpió Laxus levantando tres dedos.
-Y si gano yo...tienes que ser mi mascota por tres días- Le señaló Belle
-Con uniforme de criada incluido- Entrecerró él los ojos
-¿Un lindo perrito, un neko travieso o un adorable conejito?- Se preguntó Belle para burlarse
-Me tienes que llamar Laxus-sama- Se puso de pie para intimidarla con su altura
-Ronronearas si te rasco bajo la barbilla- Estableció poniendose de puntillas para mirarle a...la barbilla. ¡Estúpido rayito! ¿Por qué era tan alto?
-Si haces algo mal te castigaré
-Si te doy un ovillo de lana tienes que jugar con el hasta que me harte
-Trato hecho- Le dio la mano Laxus para sellar la apuesta. Belle cogió su mano con más determinación que antes para atrapar a ese ladrón.
Claro que Laxus no se quedaba atrás. Se acercó hasta tener su boca a la altura de la oreja de la chica y susurró
-Vas a morder el polvo- Para desaparecer de la habitación dejando a una sonrojada Belle que pensaba que su corazón iba a salirse del pecho
