II
Desperté repentinamente y la sábana resbaló por mi cuerpo. Miré el cuarto en el que me hallaba intentando recordar cómo había ido a parar ahí y enseguida caí en consciencia de que estaba desnuda. Voltee a mi derecha y me encontré con un chico rubio dormido boca abajo.
TK.
De pronto flashazos de la noche anterior aparecieron en mi mente y recordé lo sucedido.
— ¿Siempre te levantas así? —preguntó él haciéndome sobresaltar.
— Lo siento es que no suelo dormir en casas ajenas. No quise despertarte —ambos nos miramos y sonreímos. Pasó sus dedos por mi espalda de arriba abajo rosando deliciosamente mi piel.
— La pasé muy bien anoche —murmuró acercándose para besarme el cuello. Sonreí simplemente y me levanté buscando mi ropa interior—. ¿Qué haces?
— Me voy —anuncié simplemente. Me percaté de que afuera aún sonaba la música electrónica y me pregunté qué hora sería.
— ¿Cómo así? Quédate un rato más —saqué la cajetilla de cigarros de mi chamarra y encendí uno mientras buscaba mis botas.
— ¿Qué? ¿No quedaste satisfecho, ya? —farfullé burlándome y me encaminé hacia la puerta. En un abrir y cerrar de ojos él saltó de la cama y se plantó frente a mí. Desnudo.
— Kari… —ahora que me hallaba un poco menos drogada me percaté de que tenía muy bonitos ojos y una mirada profunda, penetrante, excitante… inhalé de mi cigarro manteniendo el humo en mi boca y poco a poco fui expulsándolo sin poder quitarle los ojos de encima—. Quédate —sonreí, quizás por estragos de la hierba, quizás por el alcohol, o quizás porque me sentía nerviosa. ¿Por qué me sentía nerviosa? Suspiré simplemente y negué con la cabeza.
— Nos vemos —me moví hacia la puerta y él me tomó de los hombros para detenerme. Me quité bruscamente y él entendió que había pasado el límite.
— Lo siento —murmuró.
— Te voy a dejar esto claro en caso de que no lo esté. Tuvimos sexo, me divertí mucho y creo que tú también, la verdad eso me es indiferente —di la última calada a mi cigarro y lo arrojé al piso para apagarlo con la bota—. Pero no me gusta repetir la escena del crimen —TK me miró manteniendo su expresión seria como si estuviera evaluando mis palabras. Sin darme cuenta expulsé el aire que estaba reteniendo en mi pecho.
— Eres rara.
— ¿Rara?
— Nadie me había dejado así porque sí —sonreí mordiéndome el labio inferior.
— ¡Ay, pobre! Lastimé tus sentimientos. ¡Cómo lo siento! —me eché a reír con toda la intención de hacerlo enojar y en lugar de eso él me tomó del rostro y me besó. Apenas y me percaté, intenté empujarlo pero fue en vano, me sujetó por la cintura y siguió besándome con tantas ganas que me fue imposible resistirme.
— Me gustas —murmuró entre besos y yo sonreí. Pasé mis manos por su cabello haciéndolo que se acercara más a mí y me dejara sentir su erección.
Me faltó el aire. Mi corazón se aceleró calentando la sangre que se esparcía a la velocidad de la luz a través de mis venas y él se aprovechó para meter su mano por mi ropa interior y acariciarme. Un gemido. Otro gemido. Y ya estaba sobre mí en la cama quitándome la ropa con desesperación. Aventé mis botas y una vez que él se incorporó me giré para quedar sobre de él. Sonreímos y me incliné para besarlo. Dios, esos labios… fui mordiendo, lamiendo y besando su marcado abdomen hasta llegar a su miembro.
— Kari…
Comencé a besar su pene y él se arqueó. Estaba demasiado excitado y sabía que no duraría mucho pero me gustaba. Oh sí. Él me gustaba. Me di a la tarea de aplicar unos cuantos trucos que Cody y Yolei me habían platicado en una noche de borrachera en mi dormitorio lo cual sólo hizo que sus gemidos se intensificaran.
— Para, para… —al hacer caso omiso a sus ruegos éste me tomó de los hombres jalándome hacia su pecho y caí sobre él muerta de la risa. Me giró para incorporarse sobre mí y en ese instante en que se acercaba a besarme mi cuerpo tembló percatándome de cada vibración en mis rodillas, muslos y brazos. Sus labios se apretaron fuerte contra los míos y lo abracé pidiéndole con el gesto que no se moviera. Besarlo era lo único que quería hacer.
TK me besó lentamente, o quizás era que aún podía percibir todo con alta intensidad en poco tiempo. Sus manos recorrieron despacio mi cintura, mis pechos, mi rostro… en un vago momento de lucidez lo sentí penetrarme y me aferré a su espalda. Lo besé durante todo el tiempo hasta que me faltó el aire. Mi cuerpo permaneció contraído contra su cadera hasta que ambos explotamos. Exhaustos, sudados y satisfechos. El rubio me miraba sin quitar su encantadora sonrisa mientras movía mi cabello fuera de mi rostro y yo acariciaba el de él. Pasé mi dedo pulgar por sus labios y él se inclinó a besarme. Lo abracé por el cuello y pegué mi cuerpo al suyo por el placer de sentir nuestra piel desnuda una contra la otra.
— Me gustas mucho, Kari —murmuró él contra mis labios y me detuve para mirarlo a los ojos.
— Y tú a mí, TK.
— ¿Película favorita? —preguntó él dándole una mordida a una de mis papas con queso y cátsup.
— Mmm i Origins —respondí sin pensarlo mucho —. ¿La tuya? —le di un sorbo a mi malteada de fresa disfrutando la combinación de sabores en mi boca.
— Life in one day.
— ¿De qué trata?
— De dos enamorados que saben que los sentimientos no son eternos en la tierra y la única manera de que su amor perdure con esa misma intensidad por siempre pasando a otra dimensión.
— ¿Otra dimensión? —sonreí. Le di la última mordida a mi hamburguesa.
— Muriendo —hizo una pausa para beber de su malteada antes de seguir—. Por lo cual, un día deciden suicidarse con el fin de encontrarse en el infierno y poder estar juntos y enamorados por toda la eternidad.
— Suena interesante, ¿qué pasa al final?
— Mejor luego te invito a verla y lo descubres por ti misma.
— ¡No se vale! —me reí arrojándole una papa frita—. Pero acepto. Odio que me dejen con la duda —abrí el vaso de mi malteada para comerme la crema batida con el dedo e hice una mueca de placer al saborearla. TK sonrió y en ese momento me percaté de que no me había quitado los ojos de encima—. ¿Qué pasa?
— Nada —negó con la cabeza— ¿Ya estás lista? —asentí simplemente. Pedimos la cuenta y salimos de aquél restaurante en el que habíamos desayunado a las 4:00pm. No supimos en qué momento se acabó la fiesta pero salimos sin ser vistos por alguien. Todos yacían dormidos en el pasillo, escaleras, sillones e incluso en el pórtico. No hallé a Mimí por ningún lado por lo cual acepté ir a comer con TK. Me encogí de hombros al sentir el aire frío y me maldije por no haber buscado mejor mi chamarra antes de salir de casa—. Toma —TK se quitó su sudadera y me la puso encima.
— No, pero… ¿y tú?
— Yo estoy bien —subió el zipper y me puso la gorra que estaba incorporada a la prenda. Me quedaba enorme, debido a la diferencia de nuestras complexiones pero olía asquerosamente rico.
— ¿Qué hora es? —metió la mano al bolsillo de su pantalón para sacar su celular.
— Las 6:22pm.
— Mierda —cerré los ojos recordando que necesitaba volver a casa y avanzar con un artículo que debía presentar mañana a la maestría de Antropología.
— ¿Todo en orden? —preguntó él sonriendo.
— Tengo que volver al dormitorio.
— Sí, descuida. Yo también tengo cosas qué hacer —ambos nos miramos y sonreímos. Y ahora con la claridad del día me percaté de que le había dejado marcas de mordidas en el cuello pero no quise mencionarlo. Mejor que se llevara la sorpresa frente a un espejo. Se acercó a la avenida y detuvo un taxi abriéndome la puerta para que me subiera.
— ¿Tú no vienes? —pregunté frunciendo el ceño al ver que se quedaba de pie.
— Yo no vivo en el campus, bonita.
— Oh… —una parte de mí se hizo chiquita al escucharlo. Realmente deseaba pasar más tiempo a su lado. Sin decir más me quité el suéter pero él me detuvo sujetando mis muñecas.
— Quédatelo. Me lo devuelves cuando nos veamos de nuevo —sonreí simplemente y así, frente a él, me paré de puntitas para acercarme a besarlo. Creo que lo tomé de sorpresa pero sólo sonrió y me sujetó fuerte de la cintura para corresponder al gesto—. ¿Kari?
— No me quiero ir —murmuré contra sus labios sintiendo una batalla contra una fuerza de repulsión al intentar alejarme de su cuerpo. Y como respuesta a ello su celular comenzó a timbrar y me aparté de golpe.
— Lo siento, debo… —dijo él mirando la pantalla. Asentí simplemente y me subí al taxi—. Te veré pronto.
— Hasta pronto, TK.
Hola, chicos! Muchas gracias a todos por sus comentarios! Me ha hecho muy feliz saber que la historia les gustara; lamentablemente me quedé sin PC el fin de semana pero aquí sigo ^^
