Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
II.- Conociendo Tu Nombre.
Ese había sido un día ajetreado primero una mujer con pánico a las agujas; luego un niño que se trago una canica y su madre histérica; una adolecente que inventaba dolores solo para no tener que irse de urgencias y dejar de verlo. La verdad no entendía por qué se obsesionaban con él, si según su amigo Miroku, no sonreía, huía de las reuniones sociales, le gustaba estar solo y creaba una barrera a su alrededor, lo único que le faltaba era un cartel que dijera "LARGO, DEJENME SOLO".
Terminó de atravesar el bus y se sentó en un asiento individual que por suerte estaba vació, ese día lo último que quería era a una loca lo acosara. Estaba por acomodarse y ponerse sus audífonos, cuando escucho que una mujer le hablaba, volteo a verla y se percató que era de la tercera edad.
― Dígame.― dijo amablemente.
― Disculpe mi atrevimiento, pero ¿Podría recomendarme algo para el dolor de mis articulaciones?.― preguntó al sobarse las manos.
― ¿Le duele mucho?― preguntó al acercarse más y tomarle las manos.
― Con el frío solamente, ha estado lloviendo mucho y se me entumen.
― Entiendo, compre este ungüento.― dijo al anotar el nombre del medicamento en una tarjeta.― Se lo unta y se pone guantes, sus articulaciones se sentirán mejor.
― Muchas gracias ¿Cuánto es por su consulta?.
― Nada, no se preocupe.
― ¿En verdad?
― Claro que sí.
― Muchas gracias joven...― leyó la tarjeta "Md. Takahashi Inuyasha".― Takahashi.
El corazón de Kagome latía como loco, ya sabía su apellido y no solo eso, él era sumamente amable y su voz la volvió loca.
Kaede en cuanto vio a Kagome al día siguiente, le entrego la tarjeta del joven Takahashi, la chica la sostuvo con nerviosismo y la leyó, finalmente conocía el nombre completo del joven médico, "Takahashi Inuyasha". "Inuyasha" era un nombre raro, jamás lo había escuchado, pero le gustó, algo le decía que iba muy bien con el chico y no pudo evitar soltar una risita al pensar en un diminutivo para él, "Inu - perrito".
Se guardo la tarjeta en la mochila, se aseguraría de no perderla. Al llegar al hospital se dio cuenta que Shoga ponía su bolsa en el asiento más cercano a ellas. Fue entonces que su intuición le dijo que aquellas mujeres tramaban otra cosa.
― Joven, joven, siéntese aquí.― llamó Kaede al señalarle un lugar delante de ellas.
― Buenas noches.― saludó Inuyasha.― ¿Cómo sigue?
― Ya mejor, con lo que me recetó ya no me duelen, por eso, le traje algo, espero le guste, es en agradecimiento por lo de ayer.― dijo Kaede al sacar una caja con mochis.
― No era necesario.
― No va a despreciar a esta anciana ¿verdad?.― le chantajeo.
― Por supuesto que no.
― Cuéntenos ¿Hace cuanto es médico?― preguntó con interés Wakaba.
― Apenas soy residente.
― Imaginó que admiradoras le sobran ¿O es acaso que su corazón ya tiene dueña?― preguntó sin vergüenza Shoga e Inuyasha se sonrojó.
― Bueno... Aún no, con mi carrera no he tenido tiempo.― confesó avergonzado.
― ¿No será que no ha encontrado a la indicada?― sugirió Wakaba.
― Ya basta, lo están incomodando.― intervino mañosamente Kaede, no quería ahuyentarlo.
Kagome había tomado una libreta al azar y fingió leerla, tal vez con eso se podría distraer y no ponerse nerviosa por la presencia de Inuyasha, aún así iba prestando atención a lo que él decía y solo por un breve momento se sintió esperanzada, tal vez pudiera tener una leve oportunidad, él no tenía compromiso alguno, estaba disponible.
Y en una fracción de segundo el bus freno precipitadamente. Kagome por ir en las nubes no se sujetó, provocando que se golpeara en la cabeza con el vidrio. Se llevó las manos a la cabeza, había sido un duro golpe.
― ¿Estás bien?― escuchó que alguien preguntaba, pero no sabía quién.
― Kagome, niña ¿Estás bien?― esa debía ser Kaede.
― Mírame ¿Estás bien?― levantó la mirada y se topó directamente con los ojos miel del joven Takahashi.
― Yo...― no sabía que decir, estaba muy nerviosa por tenerlo tan cerca. Su corazón latía como loco, podía sentir sus latidos, incluso escuchar su bombear.
― ¿Cuantos dedos ves?― preguntó Inuyasha y Kagome le miró confundida.― ¿Cuantos dedos ves?― volvió a preguntar preocupado, esperaba que no hubiera sufrido alguna contusión grave.― Con un golpe así es mejor verificar que no tengas algún daño grave, ¿Cuantos ves?― preguntó otra vez al mostrarle sus dedos.
― Cuatro.― respondió, ella estaba bien, solo aturdida por verlo tan cerca suyo.
― ¿Ves borroso?
― No.― lo único que sentía era su cara arder, pero suponía que eso era por los nervios y el evidente sonrojo que debía tener.
― Al parecer no tienes nada grave.― dijo al verle más de cerca el lugar donde se golpeó.
― Me siento bien.― ¡Kami!, a causa de esa cercanía podía oler su embriagante aroma. Debía calmarse o comenzaría a hiperventilar.
― Kagome, está es tu parada.― informó Wakaba al notar que ya habían llegado al destino de la azabache.
― ¡¿Qué?!― miró a la calle y tenía razón, tomó su mochila y bajo rápidamente del bus, no sin antes despedirse.― Nos vemos.
Justo a tiempo había llegado, no sabía por cuanto mas iba a aguantar antes de desmayarse por la impresión.
Estaba terminando de curar a un niño que se había caído de su bicicleta y se raspo los codos, cuando en el pasillo escuchó un alboroto, le dio las últimas recomendaciones al padre y al salir se dio cuenta del porque del alboroto.
Tres enfermeras y dos doctoras tenían brillantina y pintura en su ropa y cabello, al parecer estaban haciendo algunas decoraciones para el área infantil y alguien conecto el ventilador, provocando que las cosas salieran volando.
Las cinco mujeres se quejaban e intentaban inútilmente quitarse la puntura y los brillos, a su parecen se veía tontas haciendo eso, lo único que causaban era ensuciase más y parecer payasos. Sería diferente si tuvieran un overol, tenis, un aire jovial y un hermoso cabello azabache recogido en una coleta, que para su gusto debía ir suelto.
― ¿No lo puedo creer? ¡Estás sonriendo!― llevaba rato viéndolo parado como estatua, cuando lo imaginable paso, su amigo soltó una leve risa y no era precisamente por la escena que presenciaban.
― ¿Qué haces aquí?― preguntó al ver a su amigo frente a él.
― Vine a ver el caos, pero no cambies el tema ¿Por qué sonreías?.
― Son imaginaciones tuyas Miroku.
― Claro que no, fue por un breve momento, pero estoy seguro de lo que vi.
― Te equivocas, nos vemos en la comida, tengo cosas que hacer.― dijo al marcharse del lugar, ni él mismo sabía por qué sonrió, ni por qué recordó a la azabache que se sentaba junto a las ancianas, si mal no recordaba se llamaba "Kagome" o al menos eso le pareció escuchar de una de las ancianas.
Hecho un último vistazo donde estaba el alboroto, observando que sus colegas iban a los vestidores a cambiarse, sin duda a Kagome si le queda llevar pintura en la ropa.
...
Aquel día en la parada del centro de ancianos le extraño que sus tres acompañantes no subieran, pero seguramente no era nada, de hecho, solo dos ancianos habían subido, seguramente ese era el día de descanso. Volvió su vista a su libro y continuó leyendo, estaba tan entretenida que no se percató cuando alguien se sentó junto a ella, solo hasta que habló.
― Hola ¿Cómo has estado?
¡Por amor a Buda!, casi le da un infarto al escuchar al joven Takahashi. No se creía lo que veía, él estaba sentado junto a ella. Observó el resto del bus y todavía había más asientos vacíos ¿Por qué se sentó junto a ella?.
― Bien, gracias.
― Hoy no vinieron las ancianas.― afirmó al no verlas.
― No, tal vez hoy cierran el centro.
― Es verdad, es lunes.― dijo al recordarlo.― Como jamás habías viajado en lunes no lo sabías.
¿Él se había dado cuenta de eso?
― ¿Qué lees?― preguntó al ver que ella tenía en sus manos un grueso libro.
― "Ulises", tengo que hacer un análisis para el próximo viernes y no le entiendo.― admitió con frustración.― Además son como 800 páginas.― dijo con desesperación.
― ¿Vas a la escuela?― preguntó sorprendido, por el horario en que ella viajaba y las manchas de pintura, pensó que ella trabajaba como maestra de guardería.
― En la universidad.
― ¿Qué cursas?
En ese momento Kagome quiso desaparecer, se mordió levemente el labio, no quería decirle, su carrera no se comparaba en nada con una tan difícil como medicina.
― Diseño.― contestó al fin.
― Eso explica las manchas de pintura en tu ropa.― dijo sin pensarlo e inmediatamente Kagome intentó esconderlas con su mochila.― Perdón, no quería ofenderte.
― No lo hizo.― dijo con pesar.
― Se ven bien.― dijo sin verla y Kagome le miró confundida.― Bueno... Es que... No se ven mal.― en verdad que en ocasiones era un bruto, por eso siempre le decían que pensará antes de hablar, la miró de reojo y la vio sonriendo, eso era bueno ¿verdad?― ¿Te falta mucho para acabar?.― preguntó para cambiar de tema aprovechando que al parecer había arreglado su metida de pata.
― Un semestre.― contestó aún con una tonta sonrisa, estaba feliz por haber recibido un cumplido por parte de él.
― Ánimo, ya te falta poco... Y dime, ¿Por qué dices que no le entiendes?.
― Es verdad, llevó desde el fin de semana y apenas voy aquí.― dijo con un poco de frustración al señalar la página.― Por más que lo leo me es difícil entenderlo.
― Leí ese libro en preparatoria, si quieres te puedo ayudar.
― ¿No sería mucha molestia?― no quería incomodarlo.
― No lo es.
― Muchas gracias, en verdad se lo agradezco.― dijo de todo corazón.
Wooo! En verdad me emociono que les gustase la historia y mil gracias por sus mensajes. También sé que me han querido linchar por dejarlo en esa parte pero, debía cortarlo en alguna parte XD. Espero esté compense un poco lo que sufrieron en el pasado.
Y deseo que nos estemos leyendo.
29/04/2015
Si alguien que leyó "Untitled" anda por aquí, que no se desespere, al ver que quieren otro capítulo lo haré.
