Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

Gracias por pasarse a leer, por ello aquí les traigo un capítulo más.


VI.- Recuperando el tiempo.

Entró al área de urgencias y fue a recepción, al estar por llegar al escritorio pudo ver que solo estaba un joven afeminado, sujetó fuertemente contra su pecho la caja de obento que llevaba y caminó nerviosa, era la primera vez que iba específicamente a ver Inuyasha, en anteriores ocasiones ya había ido pero para que la checaran después del accidente. Y también, era la primera vez que preparaba comida especialmente para un chico, para su novio.

― Buenas Tardes, estoy buscando al médico Takahashi.― le dijo al joven en recepción.― Takahashi Inuyasha.― especificó, no tenía idea de cuantos más Takahashi habría en el hospital.

― ¿De parte de quien?― preguntó al examinarla, por experiencia sabía que a Inuyasha no le gustaban las visitas de admiradoras.

― Higurashi Kagome.

― ¡Tú eres la famosa Kagome!― dijo sorprendido al reconocer el nombre.

― ¿Famosa?― preguntó confundida.

― Claro que lo eres, después de todo, eres la novia de Takahashi, te recomiendo que no te les acerques a las jóvenes enfermeras, están celosas de ti, yo también lo estoy pero me alegró que fueras tú.― Kagome abrió enorme los ojos, primero porque nunca en su vida se imaginó que alguien pudiese estar celosa de ella y segundo, ¿A ese chico le gustaba Inuyasha?― No pongas esa cara de espanto, en un momento investigo donde está.― dijo al tomar el teléfono.

― Jakotsu necesito que llames a farmacia y veas si tienen estos medicamentos.― pidió una médico sin prestar importancia que el joven estuviera llamando a alguien.

Kagome observo a la mujer, por alguna extraña razón le era conocida, pero por más que intentaba recordar, no sabía de donde la conocía.

― Dice que él viene, que le esperes aquí.― le informó a Kagome.

― Muchas gracias.

― Ahora si ¿Qué me decía señorita Yoshida?― preguntó a la otra mujer, pero está no le contestó porque estaba viendo fijamente a Kagome.

― ¿A quién vienes a ver?― no es que fuese chismosa, pero algo en ella le inquieto, tal vez fue el hecho de que sostuviera contra su pecho una caja de obento.

― A Inuyasha.― contestó la azabache y de inmediato recibió una gélida mirada de la otra mujer.

― Otra admiradora ¿Con que "malestar" vienes?― habló con desdén.

― Señorita, ella es...― intentó interrumpir Jakotsu, pero fue en vano.

― No vengo por eso.― se defendió un poco molesta la azabache.― Inuyasha es...

― ¿Crees que él va a aceptar un tonto regalo?― la azabache comenzaba a comprender a qué se refería Jakotsu cuando le dijo que se cuidara.

― Se está confundiendo, Inuyasha y yo...

― ¿Y te atreves a llamarlo por su nombre? Que descaro.

― Kagome, creí que no vendrías.― interrumpió Inuyasha, Kagome suspiró aliviada de que hubiera llegado, ya no soportaba a esa médico.

― Souta se tardó en salir de la escuela y como papá me trajo llegue un poco tarde.

― ¿Es una conocida?― preguntó la pelinegra al ver que se trataban con tanta familiaridad.

― Kagome, ella es Yoshida Kikyou, una compañera de trabajo. Yoshida-san, está linda jovencita es mi novia, Higurashi Kagome.― presentó.

― ¿Novia? Creí que no querías por el momento tener una relación.― le increpo.

― Es verdad, no la quiero con otra que no sea ella.― dijo al sujetarle una mano a Kagome.― Si nos disculpan, tenemos mucha hambre.― dijo en despedida a Jakotsu y a Kikyou.― Vamos al comedor, muero de hambre.― ahora le habló a Kagome y la guió al comedor.

― Ella es la que subió contigo aquella vez.― pensó en voz alta al recordarlo ¿Cómo es que la olvido?, debía ser por el golpe que tuvo con el accidente.

― No estés celosa.― comentó, pero en el fondo le gustaba que Kagome le celara.

― Es bonita.― dijo sin pensarlo y como si fuera la última pista que le faltará a Inuyasha, él comprendió muchas de las reacciones de su novia.

― Entonces es por eso que no me creías.

― ¿Cómo dices?― no entendía a que iba ese comentario.

― Cuando te pedí salir no me creíste, y fue porque crees que no eres lo bastante bonita.

― ¡No fue por eso! Ya te dije que pensé que tenías novia.― se excusó, pero por la sonrisa de su novio supo que no le creía, le había descubierto.

― Tonta, tu eres bonita, deja de menospreciarte ¿Acaso no te das cuenta como te miran otros chicos en la calle?

― ¿Me miran?― ella nunca lo había notado, Inuyasha debía estar mintiendo para que no se sintiera mal.

― Ganas de partirles la cara me sobran o simplemente quiero que se queden ciegos, solo yo puedo verte así.― contestó con notables celos.

Kagome le observo tensar su mandíbula y el agarre de la mano del chico sobre su mano se afianzó, no podía estar mintiendo.

― Inu...― le llamó enternecida.

― ¿Ahora qué tienes?― preguntó al verla con una enorme sonrisa, sonrosada y una mirada brillante.

― Gracias.― se alzó de pintitas y le dio un beso en la mejilla.

― Vamos a comer antes que me llamen.― dijo avergonzado, varios colegas que iban pasando habían visto la escena.

Por supuesto que no se avergonzaba de Kagome, pero tenía una reputación de "chico malo" que sostener.


Todo un día sin hacer nada, eso sí que era vida y más porque estaba en casa de su novia, más específicamente en la recamara de ella. Claro que la chica estaba estudiando para su examen final y él la observaba acostado desde la cama. Cualquier otro se estaría aburriendo, pero él no, él apreciaba esos momentos. Se estiró y coló sus manos bajo la almohada de ella, encontrando una caja de pockys.

― ¿Con quién fue?

― ¿Con quién fue qué?― preguntó al estar acostumbrándose a las preguntas inconclusas del chico, ¿Acaso él creía que ella leía la mente?.

― ¿Con quién jugaste "Pocky Game"?

― ¡Estabas escuchando aquel día!― dijo casi gritando por la sorpresa y le volteo a ver.

― ¿Con quién fue?― volvió a preguntar, pero esta vez la miró fijamente.

― Nunca lo he jugado, no seas celoso.― se levanto de su asiento y fue a sentarse junto a Inuyasha.― Es verdad, lo juró.― prometió al ver su cara de escepticismo.

― Te sonrojaste aquel día ¿Por qué?

― Por algo que Shoga dijo... No te diré.― le aseguró, iba a regresar al escritorio cuando Inuyasha la jalo a la cama.

― ¿Qué haces? Tengo que estudiar.― intentó zafarse, pero el chico la sujetó con más fuerza.

― Quiero ver que tan divertido es.― contestó al sacar un palito.

― ¡Baka!― debía estar loco, no jugaría a eso.― No voy a jugar.― dijo segura e intentó liberarse.

― Deja de pelear y muerde.― dijo entre dientes a causa de tener un pocky en la boca.― O, me puedes decir que te dijo.

― Preguntó que si me gustaría jugarlo contigo, ya lo dije ahora suéltame.― pidió al sentir que su novio no aflojaba el agarre.

― Muerde.― volvió a demandar.

― Dijiste que...

― Yo muero de ganas por jugarlo.― no iba a soltarla.

Kagome con todas sus fuerzas mordió el otro extremo, espero que Inuyasha hiciera lo mismo, pero él lo soltó y la beso, no pudo contenerse, verla a su disposición le fue demasiado tentador.

― Así no se juega.― regaño Kagome al separarse un poco.

― No me importa.― la sujetó de la cara y la beso de nuevo.


Estaba nerviosa, era su graduación y no solo iría Inuyasha, también los padres de él. Inuyasha ya se los había presentado hace dos semanas y para su sorpresa la aceptaron con los brazos abiertos, pero... Era la primera vez que conocerían a su familia.

Observaba hacia el estacionamiento del salón a la espera de ver llegar a Inuyasha o a los padres de él, pero aún no había señal de ellos.

― ¡Kagome-chan!― saludo una mujer de largo cabello negro, la madre de Inuyasha.

― Hola, gracias por venir.

― No nos perderíamos la graduación de mi futura hija.― dijo Toga el padre de Inuyasha y provocó un sonrojó en la azabache.

― No la pongas nerviosa.― reprendió Izayoi a su esposo.

Ya habían pasado casi tres horas e Inuyasha no llegaba, miró su celular y no tenía ni mensajes o llamadas de él, debía haber llegado hace dos horas.

― Tranquila, ya llegará, seguramente olvido su traje y regresó a su casa.― intentó tranquilizarla Izayoi.

― Es verdad, es muy despistado en ocasiones.― Inuyasha le había prometido estar en ese momento con ella y no le fallaría ¿verdad?.

Hora y media más tarde ya estaba perdiendo la esperanza, pero solo rogaba que estuviera bien y no le hubiese pasado algo malo.

― Hermana ¿Me acompañas por otro postre?― preguntó Souta al querer que distraerla.

― Sí, vamos ¿Ustedes quieren algo de la barra?

― Estamos bien, gracias.― contestó Sonomi.

― ¿Ya lo localizaste?― preguntó Izayoi a su esposo una vez se marcho Souta con Kagome.

― Miroku dijo que llegaron de urgencias varias personas, Inuyasha está ayudando en la cirugía.

― ¿Eso quiere decir que no vendrá?― preguntó Sabato preocupado, Kagome estaba muy triste.

― Me temo que no.― Toga miró la hora y faltaban veinte minutos para que les pidieran el salón.

Kagome veía a Souta intentar escoger entre la gran cantidad de postres. Miró a la pista de baile, al área de fotos y solo veía a sus amigas con sus novios, en ese momento sintió celos de ellas. Sonó su celular y lo miró esperanzada, seguramente era Inuyasha diciendo que ya llegó y no los encontraba, pero se decepciono al ver que era un mensaje.

Kag, ya no sé cuantas veces te he pedido disculpas por cancelar pero, de nuevo lo haré, tuvimos varias urgencias que te platicaré luego, solo si aun me quieres ver. Te amo.

No sabía que contestar, estaba dolida, decepcionada, enojada, triste. Él lo había prometido.

...

Comía sin ánimos una ensalada de pavo, al fin ya estaba libre, pero no podía marcharse, no hasta que su jefe se lo permitiera. Observo su celular y ninguna notificación de la azabache.

― Debe estar enojada.― pensó en voz alta.

¡Estaba a tres minutos de poder irse! ¡Tres minutos! Y unos estúpidos adolecentes borrachos lo debieron arruinar. ¿Así siempre serían las cosas con su azabache? ¿Siempre la dejaría plantada por otros?.

― Takahashi venga conmigo.― interrumpió Suikotsu.

― ¿Qué sucede?

― El director quiere hablar con usted.

Se levanto y le siguió hasta la oficina del director del hospital, no tenía ni idea para que le querían a esas horas de la noche, él ya se quería ir con Kagome y rogar por su perdón.

― Señor, buenas noches.― saludo a un hombre mayor.

― Felicidades Takahashi, médicos sin fronteras lo ha acepado.

― ¿Cómo dice?― debió escuchar mal, eso no era posible.

― Estará tres años como mínimo recorriendo el mundo, desde centroamericana, sudafricana, medio oriente... ¿Pasa algo malo? ¿Creí que eso le pondría contento?― preguntó el director al ver que el joven no decía nada.

― Yo... Es que... Creí que eso había terminado hace tres meses.

― Surgieron dos lugares más, si acepta, su vuelo a Panamá sale en cinco días.

― ¿Cinco días?― ¿Tan pronto?

― Exacto, por eso necesito su respuesta a más tardar mañana, eso era todo, se puede ir.

Se despidió de los dos hombres y salió de aquella oficina para dirigirse a la sala de médicos, iría por su mochila para irse a casa. Tenía muchas cosas en que pensar. Y justo cuando iba saliendo de la sala, su celular sonó, era un mensaje.

¡Tonto! Claro que te quiero ver, jamás lo dudes. También te amo.


No había ido a su apartamento, fue a casa de sus padres, necesitaba un consejo, no sabía qué hacer, no quería dejar a Kagome por tres largos años, no quería perderla.

― Hijo ¿Adónde vas?― preguntó Izayoi al verle bajar las escaleras.

― Con Kagome.― contestó al ponerse su chamarra.

― ¿Qué harás?

― No lo sé.― contestó con sinceridad.― He pensado que Kagome estaría mejor con alguien que no la deje plantada por su trabajo.

― Tú la amas ¿Cierto?.

― ¡Claro que la amo! Pero... Ya le he fallado muchas veces y no sé cuantas más lo haré.

― No es porque quieras hacerlo, es por tu trabajo.

― Nos vemos más tarde.― se despidió de su madre y fue al templo Higurashi.

Al llegar al templo se alegró de que Kagome estuviera sola en el patio, quería hablar a solas con ella.

― ¡Inu!― gritó emocionada Kagome al verle y corrió a abrazarlo.

― Me da gusto que te alegre verme.

― Claro que me alegra, pero eso no quita el hecho de estar molesta.― le reprochó.

― Perdón por lo de ayer, si pudiera sabes que cambiaría las cosas.

― ¿Qué pasa?― preguntó preocupada al verle decaído, no era solo por no cumplirle ayer, había algo más.

― Vamos a sentarnos bajo el árbol...

A grandes rasgos le contó la propuesta de médicos sin fronteras, espero que ella le dijera algo, que le pidiera no ir, pero no decía nada.

― ¿Tres años?― fue lo primero que preguntó, al ser lo primero en procesar.

Inuyasha estaría fuera por tres años, ese tiempo podría conocer a una chica que estuviera a su nivel intelectual, podría jamás verle de nuevo, pero ¿Quien era ella para impedirle tomar una oportunidad única?.

― Oportunidades como esa solo se dan una vez en la vida, debes ser muy bueno para que te aceptaran, vas a aprender muchas cosas y salvaras personas...

― No voy a aceptar.― le interrumpió, en los ojos de Kagome veía una gran tristeza que intentaba ocultar.

― Tienes que hacerlo, jamás me perdonaría si por mi culpa no cumplas tu más grande sueño.― dijo ahora con lagrimas en los ojos, quería gritarle que no aceptara pero no iba a ser tan egoísta.

― Kag...

― Yo seguiré aquí, solo ten cuidado.― fue ahora ella quien interrumpió.

Inuyasha la abrazo y ambos desearon que ese momento durara eternamente.


Deseo que les gustase y nos leemos en la próxima.

17/05/2015