Es más fácil actualizar cuando ya tienes mucho avanzado de antes. Por eso, me limité a corregir palabras y aquí está, el segundo caso. Y antes de comenzar, quiero agradecer a flowerspring y a bella.06 por seguir esta historia, así como a mi querido amigo Red, por seguirla aunque ya la conoce.

Ahora, es el momento de abrir la sesión.

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Desperté por mi propia cuenta y no me sorprendió notar los ojos de mi amigo cerca de los míos. Como era de esperarse, él estaba en mi frente, silencioso a la espera de mi reacción. Me divertía cerrar los ojos, porque sabía que él intentaría una nueva táctica y así fue: picotearme la nariz parecía ser un buen método, por lo que dejé pasar unos segundos antes de atraparlo y levantarlo lo más posible.

-Si estaba despierto, amigo –dejé que avanzara a través de mi pecho mientras colocaba las manos debajo de la nuca –aunque no te negaré que no me gustaría estar aquí –escuché un sonido proveniente de él, lo que indicaba molestia –lo sé, lo sé, sé que es mi responsabilidad, no me lo recuerdes…

-Doctor…

Volví la cabeza en dirección a la puerta, sabiendo que lo único que vería sería la cabeza de mi secretaria Helena asomada, mirándome con una mezcla de asombro y reproche mientras yo me incorporaba con cierta dificultad. Ya dejaría caer uno de esos sermones que la hacían tan indispensable en su labor como secretaria…

-¿Se puede saber qué hacía acostado en el piso? –Lo sabía.

-Rebelándome ante la rutina, mi amiga –noté los tirones en mi ropa que llevaron a Natu hasta mi hombro, donde se quedó tranquilo –existen formas y formas de…

-Pero acostarse ahí…y a esta hora…

-En ausencia de cigarrillos…

-Tiré todas sus cajetillas, a ver si así se le quita ese asqueroso vicio.

-Lo descontaré de tu sueldo.

-Lo que diga, ahora póngase de pie que llegó otro paciente.

-¿A la hora o aprovechas las ausencias?

-Tiene suerte, se ajustó a la hora –miré el reloj y sin sorpresa comprobé que apenas eran las tres de la tarde.

-Bien, bien, si no hay más remedio, dile que pase de una vez.

Sólo Helena podía tener el valor de comportarse como la madre ausente de mi vida, creyendo tener la autoridad necesaria para deshacerse de mi tabaco…sí, sí se lo descontaría, no quedaría impune y que agradeciera que conservara su trabajo…si al menos no hubieran tantos papeles…bueno, para eso la había contratado…y sí, pensaba en todo eso mientras sacudía mis pantalones y la camisa al tiempo que buscaba la ficha que debía estar en el escritorio desde temprano, como solía ser la tónica. Apenas la alcancé a agarrar para darle un vistazo rápido…

-Buenas tardes.

La voz me hizo levantar mirada y cejas al unísono. Porque ahí estaba mi paciente…claro que no esperaba que se tratara de esa paciente en particular. No me extrañaba la mirada desconcertada, seguramente hasta ella había llegado el escándalo montado por Helena, así que antes de que pudiera preguntar qué podía estar haciendo una persona como yo tirada en el piso, extendí mi mano en un gesto de cortesía.

-Buenas tardes –mientras estrechaba su mano, me permití un segundo de análisis rápido antes de comenzar, recordando lo anterior y relacionándolo con el presente.

Manos en guantes, primer punto, lo que significa que esta muchacha viaja mucho…claro, viajes a grandes velocidades…seguramente bicicleta, seguramente terrenos escarpados, a juzgar por el agarre…sí, seguramente una buena protección. Pañoleta verde sobre cabello castaño largo…sí, una buena forma de protección contra el sol, pero también un poco de vanidad, porque es una forma de sujetar el cabello y dejarlo libre a un tiempo, de manera que luzca y que se note cierta feminidad. Un conjunto naranjo sin mangas y pantalón corto, tercer punto…reafirma la teoría de los viajes, en especial porque se trata de prendas que permiten mayor libertad, siendo además una buena forma de luchar contra el calor…en resumen, una muchacha viajera, amante de la naturaleza como todo aventurero que no ha renunciado a esa cuota diaria de vanidad…sí, es la persona que creo que es.

-Así que…señorita May Balance, ¿no es así? –Ella asintió con una sonrisa…bien, reafirma los gestos femeninos, amplía en un segundo mi análisis –Disculpe mi ignorancia… ¿No es usted la que llaman Princesa de Hoenn?

-Bueno…sí –respondió algo avergonzada…ya veo, ausencia de presunción, al menos por ahora –me sorprende que…bueno, que usted lo sepa.

-Bueno, no siempre fui psicólogo e inevitablemente, las batallas quedan en la memoria y en la sangre…y también en el trabajo –señalé a Natu sobre mi hombro, el cual se limitó a asentir, sereno –así que…me entero de cosas.

-Entiendo –miraba algo enternecida a Natu…vaya, fascinación inmediata, muy interesante.

-Pero bueno, tome asiento por favor –mientras ella seguía mi indicación, me ubiqué del otro lado del escritorio mientras buscaba la libreta de notas –así que…primera vez por aquí…dígame, ¿cómo supo de mi existencia? Digamos que no abundan los de mi especialidad, así que…

-Me lo recomendó una amiga…paciente suya –con la libreta en las manos, me permití un gesto de incredulidad que ella interpretó como una pregunta muda –Misty Waterflower… ¿Le suena?

-Ah, sí –de inmediato acudieron a mí los recuerdos necesarios para relacionarla con mi antiguo caso…antiguo, si apenas llevaba unos cinco días en mi archivo –claro que me suena…perfecto…pero no deja de sorprenderme…

-¿Qué cosa? –Un segundo y ella parecía casi temerosa…como si realmente pudiera existir algo en su contra.

-Su presencia, mi joven amiga –ahora ella me interrogaba con su mirada azul –verá…he seguido la trayectoria de muchos entrenadores, líderes y ahora último, coordinadores…y la verdad es que éstos últimos me parecen muy interesantes…quiero decir, combinar espectáculo con batallas me parece fascinante por emplear algún término…y en cierta forma, se muestran como personas muy completas…

-¿Completas en qué sentido?

-Le pediré que se recueste en el diván y se relaje, así podremos comenzar.

No tardó en dejarse caer sobre el mueble mientras yo apuntaba el nombre como encabezado y me acercaba a la altura de su cabeza. A diferencia de su amiga, ella parecía menos irascible, más sosegada…pero también más temerosa, como si la infancia no se hubiera ido del todo, lo cual no era de extrañar…demonios, ¿cuántos años tendría? Si viajan desde tan pequeños… ¿Cuál sería la necesidad?

-Muy bien…personas completas en todos los aspectos, a eso me refería…pero usted ha venido buscando una especialidad algo desconocida por estos lares, así que me gustaría saber por qué…después de todo, me está pagando y no soy su amigo, la persona menos confiable en estricto rigor.

-Bueno…tal vez tenga razón…pero es que no me atrevía a decirle estas cosas a nadie, ¿sabe? –Muy bien, "Indecisión" como primer punto.

-¿Quiere hablarme de su vida? Puede comenzar hablándome de infancia, adolescencia…lo que quiera.

-¿El principio está bien? –Sonreí y afirmé, acción que le permitió relajarse –Pues verá…soy la hija mayor del líder del gimnasio de Ciudad Petalia.

Por supuesto, el famoso Norman…pero no lo iba a mencionar, mejor ver hasta qué punto esos datos tenían relevancia.

-¿Sabe lo que es crecer siendo la hija de un líder? Todos esperan que sigas los pasos del padre que llegó a lo más alto –Muy bien, "Altas expectativas, temor a no cumplirlas, tendencia a la frustración" –es normal si se sabe que los hijos sueñan con ser como sus padres, pero para mí era realmente difícil, sobre todo porque desde pequeña que nunca me agradaron demasiado los pokémon.

Una sorpresa… ¿No sentía agrado? Lo apunté sin demora mientras la oía. No quería albergar la esperanza de que pudiera sorprenderme más, pero parecía encaminada a hacerlo.

-Bueno May, no todos empiezan con agrado, no se preocupe…pero me intriga saber cómo empezó todo esto, porque si no le agradaban, por qué recibió el pokémon inicial…

-Quería viajar más que nada y Torchic no era otra cosa que el argumento –los viajes se podían interpretar como "Vía de escape" al lado de un símbolo de interrogación que debía despejar.

-Pero viajar porque sí… ¿Cuál era el motivo de viajar? ¿Conocer más? ¿Aprender más? Si no era sobre pokémon, ¿qué quería aprender?

-Quería salir de mi casa…salir de ahí de una vez –Dios, eso sí que no lo esperaba, al menos de alguien en apariencia tan feliz y que soltara algo tan crudo –no juzgue a mis padres, jamás me hicieron daño…al menos no conscientemente.

-Explíquese por favor.

-Verá…tengo un hermano pequeño que desde el principio mostraba tener mayor entusiasmo y disposición para estas cosas –creía recordar una vaga imagen del muchacho, pero me lo guardé –y tal vez…tal vez mi padre no se dio cuenta…de que comenzó en algún momento a depositar su confianza más en él que en mí…y si bien o existió rechazo declarado, siempre he sentido que me dejó de lado por mi hermano…

-Pero bueno, si es por los pokémon…usted lo ha superado…

-¿Acaso olvida que soy coordinadora? –Mierda, cierto, detalle importante…y no me habría extrañado que representara una decepción para el padre, que la primogénita y mayor esperanza le diera la espalda a la herencia de esa manera…y ver el favoritismo en el menor debía ser duro.

-Bueno May, usted misma lo ha dicho, no conscientemente…los padres caen en ese error y si me permite una comparación, mi padre quería que llegara a la Élite y aquí me tiene –aún me divertía pensar en esas aspiraciones ya abandonadas y al parecer, a ella la había relajado un poco –culpa por encontrar su propio camino…May, usted debería sentirse frustrada de haber seguido el legado familiar olvidando sus propios deseos, así se crean caminos y surgen personas diferentes –me acerqué un poco y solté la pregunta -¿Usted habría sido feliz de ser la líder de ese gimnasio?

-La verdad es que no.

-¿Ve? El hijo se puede parecer, pero no es la copia del progenitor, así que el hecho de tomar caminos opuestos significa que son dos personalidades diferentes –alcancé a percibir una sonrisa algo triste…bueno, un avance…hasta que un sonido fino me llamó la atención y noté que algo se había deslizado de entre su ropa para dar en el piso, mas ella no lo notó.

Al recogerlo, noté que se trataba de… ¿Medio listón? ¿Es en serio? ¿De qué te podía servir medio listón? ¿Para sentirte el mejor por medio cuerpo? "Descuidada" apunté junto con "Peso de figura paterna y hermano menor". Mantuve esa mitad entre los dedos mientras le daba unos segundos de pausa a la sesión.

-Pero bueno…íbamos en el viaje, ¿no es así? –No respondió…claro, si era obvio –Lo cierto es que me causa curiosidad, amiga querida, el saber qué la hizo cambiar de parecer…de los viajes a la coordinación…del odio al amor con los pokémon…

-Bueno…por los concursos me inspiró una coordinadora llamada Janet –"Admiración", y por algo se empieza –no sé…había algo en ella que me inspiró…algo que me permitió tener un sueño…

-Buen principio –al menos mejor que el mío, descubriendo ser mejor resolviendo problemas ajenos antes que los propios –así que ella ayudó en la parte coordinación y pokémon…

-No, sólo coordinación, nada más -¿Cómo es eso? Ambas cosas van de la mano, ¿cómo podía ser que sólo tuviera influencia en un punto? Que me lo explicara pronto –lo cierto es que…otra persona influyó en mi formación con los pokémon…

-De nueva cuenta, la admiración, ¿no es así? –Debía ser la primera persona, porque sin eso, no habría existido el deseo de llegar a ser coordinadora –Mi amiga, por algo debe empezar, así que si es un problema…

-Es que en principio él también fue una excusa…lo usé como excusa incluso después de destruir mi bicicleta -¿Destruyó su bicicleta? ¿En serio? Qué sorpresa, me parecía una historia muy familiar –al fin y al cabo, todo al principio me parecía una excusa para escapar de casa.

-Ya veo –"Verlo todo como piezas de ajedrez en principio", interesante.

-Pero lo que me molesta es…pensar que él le dio un vuelco a todo y con su ayuda no sólo aprendí a amar a los pokémon sino que también más gente reconoció en mí el potencial que iba más allá de ser la hija del líder del gimnasio.

-Qué interesante, ¿hablamos de un profesor inesperado?

-Él me enseñó a viajar, a querer a mis compañeros, a superarme...a plantearme nuevos desafíos cada día…incluso a combatir…quiero decir, me enseñó todo lo que sé y si no lo hubiera encontrado al principio, ahora no estaría aquí.

-Es normal que en nuestras vidas exista un pilar fundamental que nos forja de manera definitiva, no tiene nada de raro –más allá de que haya hecho añicos tu bici, todo muy normal.

-Pero me molesta mucho el no poder vencerlo, ¿sabe? –Vaya, "Orgullo" a la vista mi capitán –Me molesta luchar y luchar para sentirme rezagada…y pensar que no hago lo suficiente y él parece inalcanzable y…que no me vea como un oponente o una igual…si apenas hemos empatado y compartimos un listón, el cual siempre llevo conmigo como recordatorio de que lo debo superar.

-Bueno mi amiga, para ser una aprendiz en resumidas cuentas, un empate es algo valioso a considerar –así que eso era el medio listón…taché "Descuidada" y anoté "Obstinada" –y si él conserva la otra mitad, significa que usted dejó de ser la aprendiz para ser considerada una igual.

-¿Usted cree?

-Verá May, algo muy frecuente en los hombres, sean como sean, es la competitividad, la cual se acentúa dada la natural rivalidad existente entre hombres y mujeres…y si usted, que partió desde cero, empató con él, quien sin duda tenía más batallas en el cuerpo, significa que avanzó hasta límites insospechados, volviéndose una amenaza a tener en cuenta, una formidable muestra de crecimiento y un orgullo para él por saberse una gran influencia en su vida.

-¿De verdad cree que él está orgulloso de mí?

-¿Conserva él la otra mitad del listón?

Que no respondiera significaba una sola cosa…eso acentuado con el ligero… ¿Sonrojo? Deben ser ideas mías, pero Natu asintió con la cabeza, como confirmando algo…no, alucinaciones mías seguramente. Pero lo cierto es que sí existía "Importancia de opinión particular". Porque que siguiera adelante nada más para ser considerada una digna oponente después de concretar el sueño de la coordinación cada día…vaya, ese sujeto, quienquiera que sea, era una gran influencia.

-Si para usted significa tanto su opinión, debo suponer que se trata de un amigo cercano –no fui capaz de controlar mi propia malicia.

-Sí…un gran amigo cercano –apenas le pude oír, pero la bendita acústica me ayudó.

-¿Y llevaba la mitad de este listón dice? –Ella volteó la cabeza inconscientemente y palideció de golpe al ver que tenía la mitad del listón entre los dedos, el cual me arrebató rápidamente…sí, sí tenía razón…tal vez debía considerar lo de "Descuidada" –Bueno, señorita Balance, terminó la hora, así que, ¿desea comentarme alguna otra cosa o prefiere concertar otra cita?

-Si es posible otra cita…

-Háblelo con mi secretaria, ella maneja los horarios –ambos nos pusimos de pie y ella extendió la mano, la cual estreché con suavidad –ha sido un gusto conocerla, querida May.

-El gusto ha sido mío doctor, le estoy muy agradecida –volvió a mirar a Natu antes de formular la pregunta -¿Y nunca se propuso llegar a la Élite?

-La verdad prefería los estudios, ¿por qué lo pregunta?

-Es que…es interesante, porque ese amigo mío quiere llegar a la Élite.

-Si usted fue su alumna, no dudo en que lo logrará.

Ella se limitó a sonreír antes de perderse tras la puerta, dejándome a mí con la sensación de agotamiento recientemente descubierta. Sí, la había guiado Misty hasta la consulta…pero bueno, era diferente…no, quizás no tanto, porque todo partía de la familia para torcer el camino un tercero…si hasta en el detalle de las bicicletas se parecían…qué curioso, ¿cómo podía existir tanta coincidencia?

Tratando de olvidar los detalles, tomé la ficha y pasé al otro lado, donde estaba Helena revisando mi agenda y consultando números…bueno, al menos había dejado esas aburridas revistas solía traer. En cuanto me vio, dejó lo que estaba haciendo y me miró interrogante.

-Guarda la ficha, me avisas si toma una hora.

-Claro doctor –como siempre, ella tomó la ficha y la hojeó para mirarme con incredulidad tras sus lentes -¿Es en serio? ¿Otra ficha vacía? ¿Crees que no la volvamos a ver?

-Quién sabe, ¿no es así Natu? –Mi amigo me miró inexpresivo, pero sonriente tras ese semblante –La verdad, ya me acostumbré a no esperar nada.