No sé si estoy inspirado, alegre o soy afortunado. Como el capítulo anterior tuvo buena acogida y éste ya estaba listo, no me parecía justo hacerlos esperar, por lo que aquí lo dejo esperando estar a la altura del trabajo anterior.

Quiero antes que nada agradecer a todos aquellos que siguen esta historia, en verdad sigo por ustedes. Quiero dar las gracias especialmente a MIREYA DXC por su largo mensaje (qué estilo, genial y tus ideas…a este paso tendré que pedírtelas prestadas, jejejejeje) y a Whitemiko5 por sus observaciones, así que gracias querida amiga (porque claro que ahora somos amigos) y bueno, se tienen los reviews que se tienen, jejejeje, no me quejo por nada, sigo siendo emergente y el tiempo ayuda, aunque ahora creo que gracias a todos ustedes, ya soy muy afortunado.

Desde ya, las críticas, observaciones, mensajes, amenazas (bueno, no eso último, pero estamos en una página libre), todo es bienvenido, porque por ustedes sigo, suya es la historia.

Ahora, dejemos que los problemas hablen. Es tiempo de abrir la sesión.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

El ruido llegaba hasta mis oídos y no suponía nada agradable… ¿Cómo se atrevía Helena a subir el volumen de esa cosa a ese nivel? No tenía nada en contra de una tele pequeña portátil, pero estaba desafiando los límites…y qué canal tendría puesto, qué clase de porquería estaba viendo, en el nombre de…

Natu estaba molesto y sus sonidos me daban a entender que sí, el sonido del otro lado era el que me había despertado. Agucé el oído y escuché cosas como: "Dulce flor que con tu belleza iluminas al mundo" o "Dame un poco de tu luz para…" hasta que decidí que era demasiado. Nunca había tenido motivos serios para considerar despedir a Helena, pero si no bajaba el volumen o cambiaba de canal, alejando esa cursi telenovela, tendría que…

-¡Doctor! –Hablando del diablo, la cabeza de mi secretaria apareció tras la puerta, al parecer muy incómoda.

-Helena, no estoy en contra de esa mierda que llamas telenovelas, pero si no bajas el volumen…

-No doctor, es que…

En un segundo, un grito de dolor nos sobresaltó a mí y a mi amigo mientras unos pasos hacían temblar el piso. No tardé en ponerme de pie y correr hacia la puerta para abrirla de par en par. ¿A qué clase de fenómeno había dejado pasar Helena? Sabía que era psicólogo, mas no domador de bestias, y a juzgar por los gemidos de dolor, parecía que tendría que hacerle frente a una relativamente peligrosa…

Bueno, al ver la sala de espera, me di cuenta de que algo de razón tenía.

-¡Te dije que no hicieras un papelón aquí!

Y qué papelón…

Una cabellera pelirroja y una expresión de furia que haría temblar hasta al Gyarados más poderoso de todos los mares existentes…sí, sí era ella y para más remate, le tiraba la oreja a un joven moreno de cabello levantado y ojos muy pequeños, entrecerrados se podría decir, todo con tal de alejarlo del escritorio…no, lo estaba alejando de Helena, quien veía la escena muerta de vergüenza. Desconcertado, busqué la tele encendida y no la encontré por ninguna parte. ¿No era una teleserie? ¿Acaso…? No, no podía ser que esa sarta de sandeces cursis hubiera escapado de un ser humano cuerdo…

Cuerdo…ah, ya entendí.

-Muy bien, esto es una consulta, no un ring de lucha, así que si me hacen el favor…

De inmediato Misty lo soltó, dejando ver el impulso que ejercía sobre él al punto de dar al piso con un golpe sordo que me llegó a doler. Lo extraño fue que se sonrojara…no, no podía ser extraño. Dudo que quisiera mostrar en un lugar como el mío, mi glorioso imperio de la paz rota cada dos por tres, esa faceta que yo había adivinado, mas nunca quise ver de verdad. La había visto de otra manera y todo cuanto me quedó fue agradecer el que no fuera mi oreja la víctima de esas tenazas llamadas dedos.

-Doctor…lo siento –murmuró mientras extendía la mano, gesto que también me sorprendió demasiado, mas no por eso dejé de estrecharla –verá…no soy yo…quiero decir…mi amigo…

-¿Siempre es así? –Pregunté mientras miraba cómo intentaba incorporarse.

-No ha visto nada –soltó con tono furioso –le pedí que no montara una escenita aquí, pero ya ve…por eso le recomendé venir y decidí acompañarlo por si las dudas.

-Bueno… ¿Por qué no me deja hablar a solas con él? Eso casi siempre funciona –la miré de reojo y quizá me vi demasiado siniestro, porque ella no tardó en apartar la mirada -¿Funcionó con usted?

-Sobre eso…me gustaría hablar con usted…

-Después de la consulta, ningún problema, pero por ahora, si me disculpa…

Como no tenía paciencia para esperar, agarré al joven del brazo y lo ayudé a levantarse, indicándole con un gesto que me siguiera. Helena y Misty no tardaron en dejarnos el paso libre. No perdí tiempo en formulismos ni nada, de manera que saqué la ficha que había dejado Helena temprano en el escritorio y le eché una mirada rápida…qué extraño, a solas parecía muy centrado, incluso simpático.

-Así que…Brock de Ciudad Plateada.

-Así es –estreché la mano que extendía –disculpe lo de hace un momento, pero…

-¿Tú eras el de los sonetos cursis? –Me divirtió su expresión avergonzada al asentir –Por la cara de Helena… ¿Ya se conocían?

-La verdad es que no.

-Interesante –creía tener la raíz de los problemas, pero mejor asegurarse –mira, ya pasamos la presentación y esas cosas, ¿te parece si te recuestas en el diván y empezamos de inmediato?

Mientras él seguía las indicaciones, aproveché para que Natu trepara hasta mi hombro y agarrar mi fiel libreta de apuntes, la cuarta del año. Una vez en la silla y con Brock tendido cuan largo era, aún masajeando su oreja dolorida (cómo la agarraría Misty, madre de Dios) me pareció oportuno anotar en la libreta "Locura espontánea, confirmar causas". Buscando un punto de partida, empecé por lo elemental:

-Bien, mi amigo, hábleme de su familia.

-¿Mi familia? Bueno, tengo nueve hermanos, siendo yo el mayor –casi se me cae la libreta…vaya, ¿acaso sus padres no conocían la televisión o el padre tenía adicción a ciertas pastillitas azules? –Y durante un tiempo, ellos estuvieron ausentes, de manera que tuve que hacerme cargo de mis hermanos en todos los sentidos.

-Especifique los sentidos si es tan amable.

-Lo elemental, lavar, planchar, cocinar, cuidarlos, atenderlos, esas cosas –qué barbaridad, "Gran responsabilidad prematura" –A eso añádale que me hacía cargo del gimnasio de mi ciudad por aquel entonces.

-Comprendo –y no había muerto de stress…muy fuerte, sin duda –pero…deduzco que ya no, ¿verdad?

-Ah no, mis padres volvieron y uno de mis hermanos es el líder, así que en ese sentido, está todo cubierto.

-Pero seguirá pesando como una etapa inolvidable –bueno, "Ausencia prolongada de padres", un detalle significativo –bueno…dudo que Misty le haya recomendado venir por eso, ¿no es así?

-Bueno…reconozco que me ha agradado conversarlo con alguien, pero ella dice que mi mayor problema es…bueno, son las mujeres.

-Entiendo –No me digas…por cómo te tratan, parece que sí –cuénteme más.

-Es extraño…pero creo que me gustan las mujeres –intenté contener la risa.

-Bueno Brock, si no le gustaran las mujeres, tal vez sea un problema para algunos y le digo que yo no trato algo así, principalmente porque…

-Es que me gustan demasiado –ah bueno, así sí –quiero decir…cuando veo a una chica hermosa, por alguna razón se me nubla todo y no soy yo cuando las veo…y empiezo a comportarme como un…como un…

-¿Loco? ¿Idiota? ¿Exagerado? ¿Actor de teleserie mala? ¿Mala copia de Romeo?

-Muchas gracias, doctor, pero sí, por desgracia es cierto –me mordí la lengua; qué podía decir, este chico me estaba haciendo reír –es que es extraño…tendría que ir con los ojos vendados, porque apenas las miro…

-¿Ha probado pensar en otra cosa? Enfocar su mente en un punto infinito que…

-No puedo, no puedo controlar nada, la mente no funciona, mi cuerpo actúa solo y las palabras parecen brotar por arte de magia –miró hacia la ventana con aire soñador antes de continuar -¿Qué tendrán que nos vuelven locos?

-¿Quiénes?

-Las mujeres… ¿Qué tendrán?

-Hable por usted, porque en lo que a mí respecta, no recuerdo haber tenido esas…reacciones –anoté "Explosivo e impulsivo, efecto inusual en su organismo ante la presencia femenina medianamente atractiva". Entonces, recordé un detalle que quería averiguar –y usted… ¿Cómo conoció a Misty?

-Gracias a mi amigo Ash –Ash…maldito por el fuego ese condenado nombre, no sabía si darle las gracias por ser la fuente de mis pacientes recientes o matarlo por…bueno, ya vería más adelante –ella viajaba con él y…bueno, viajamos juntos hasta que nos separamos un tiempo…y después volví a viajar con él, claro que ya por aquel entonces nos acompañaron otras personas como Max y May durante un tiempo y después Dawn…

Mierda, mierda, mierda…tres nombres conocidos de golpe y el último no hizo otra cosa que incomodarme. Todavía recordaba esa memorable nochecita en la que se me ocurrió psicoanalizar rápidamente a ese Ash, siendo la sesión escuchada precisamente por Dawn para luego…sí, ese beso seguía dándome vueltas, quemándome la cara… ¿Por qué lo había hecho? ¿Acaso se debía a mi largo y pomposo discurso acerca de virtudes? Y si…no, carajo, estaba lejos del tema…aunque esos nombres me llamaron la atención por algo…

-Es curioso Brock, muy curioso –noté que el joven me miraba con expresión interrogante, por lo que continué la idea –conozco a las tres muchachas que ha mencionado por razones similares y…bueno, sé que puede sonar mal que lo diga, pero las tres son muchachas atractivas, así que ¿no experimentó reacciones similares ante ellas?

-¿Ante ellas? No, ellas eran diferentes -¿Diferentes? ¿Sí? ¿En qué? ¿Eran encarnaciones divinas que te repelían? ¿O eran demonios que te aterraban? Aunque bueno…esa última descripción… -Misty es como mi hermana mayor, mi cable a tierra; May es como…cómo decirlo…bueno, en realidad May y Dawn eran como mis hermanas menores, sobretodo Dawn que se parecía tanto Ash…y ahora que lo pienso, May también, aunque un poco…

-Ya veo –nunca pensé que tuviera ese "Instinto Fraternal desarrollado" con una clara tendencia a "Proteger" y "Enseñar" –así que con ellas nunca…pero con otras sí…qué extraño…eso no es normal…

-Oh, por favor doctor, por algo somos hombres, reaccionamos, ¿no es así?

-Amigo, las mujeres son seres humanos, no son seres divinos, así que no veo razón para comportarse con ellas de otra forma que no sea con la normalidad requerida –aquella exaltación que hacía Brock a la figura femenina me ponía los pelos de punta –míreme, convivo con una mujer a diario, mi secretaria, y se comporta como mi hermana mayor en todo sentido –dejé escapar una risa –todos los santos días la aguanto y no me produce nada.

-Doctor, eso es imposible, tiene que haber alguna oportunidad en la que alguna mujer lo pusiera contra las cuerdas…

-¿Te refieres a peleas? Uf, si supieras, hace ya unos años que en una ocasión…

-No, no me refiero a eso, me refiero a explosiones –me miró con tanta seriedad que por segundo creí que me revelaría el secreto de la vida –nunca… ¿Nunca le ha pasado que por estar cerca de una mujer o debido a una acción de su parte, usted siente que todo se pone de cabeza?

Visto así… ¿De cabeza? Tal vez ausencia…sí, tal vez dudas, ausencia, esas cosas…sí, quizás sí…sí, tal vez Brock tenía razón, porque sí recordaba una ocasión en la que me sentí ausente, lejos de todo y el tiempo por una acción insignificante, sintiendo que toda mi energía desaparecía y el calor amenazaba con reducirme a cenizas y todo tenía su origen en…

No…no…no…mierda…no, mierda, mierda, mierda… ¡No, no podía ser!

-No, definitivamente nunca y creo que he sabido invertir bien esas energías que tú usas en esas actuaciones tuyas –volví mi vista a la libreta, pero los picotazos de Natu no me ayudaban, porque sin duda que recordaba lo mismo que yo y se burlaba de mí –pero estamos hablando de ti y no de mí…y creo que todo esto puede tener una explicación en alguna región alterada de tu cerebro.

-¿Habla en serio? –Mi tono profesional pareció alarmarlo, lo cual me ayudó a encontrar cierto relajo.

-Verás, tus reacciones me recuerdan un poco a las alergias, pero con un funcionamiento contrario –dejé la libreta en el regazo y levanté ambos índices –las alergias, como debes saber, son reacciones exageradas ante ciertos estímulos, generalmente síntomas físicos en su mayoría que nos impulsan a evadir dichos estímulos –alejé mis dedos –sin embargo, tú reaccionas a la inversa ante dichos estímulos, en este caso, las mujeres –acerqué los dedos hasta que se rozaron –por eso tiene algo de alergia, mas no es nociva…al menos no para ti, lo cual me da a entender que, en algún momento, estuviste expuesto a tales estímulos…tal vez una ciudad llena de mujeres hermosas, no lo sé, lo cual provocó un cortocircuito en tu cerebro al punto de, digámoslo así, generar reacciones similares cada vez que te encuentras de frente con el estímulo, luchando por estar cerca de esa mujer, qué se yo –la cara del joven era todo un poema, por lo cual me puse de pie –podríamos tratarlo con medicamentos que podrían servir para relajarte…aunque también un tratamiento con impulsos eléctricos externos aplicados a ciertas regiones de tu masa cerebral podría ayudar.

-Eso que usted menciona suena doloroso –confesó Brock con una mueca.

-Bah, no es nada, pero sí requiere de más de una sesión y por desgracia, ya acabamos aquí, así que deberías pedir una… -Recordé la cara de Helena y me arrepentí en el acto –pídele a Misty que concierte una cita dentro de una semana y hablaremos del tratamiento, ¿te parece? –El joven se puso de pie, segundos que aproveché para entregarle una receta escrita a la rápida –y esas pastillas te mantendrán relajado y desconectado, una cada dos días, son muy fuertes.

-Vaya, qué drástico –estaba a punto de salir cuando le puse una mano en el hombro.

-Ahora vamos a hacer un ejercicio –me miró extrañado, mas su expresión no tardó en mutar en terror al ver la mía –vas a concentrarte y pensar en cualquier cosa, así saldrás tranquilo de la consulta y sin decir ni una palabra, sin siquiera dirigirte a Helena…porque a la menor señal de escándalo o acoso, suplicarás sesiones largas de electroshock cuando te ponga las manos encima, ¿he sido claro? –Apenas tuvo fuerzas para asentir débilmente, ante lo cual sonreí satisfecho –Perfecto, ahora vamos a avisar que ya terminamos por hoy.

Al salir, noté que Helena y Misty conversaban animadamente, levantando ambas la mirada al vernos a los dos en el umbral. Al parecer, la mueca de espanto de Brock era muy convincente, porque tanto mi secretaria como la líder de gimnasio (¿seguiría siendo líder?) lo miraban intrigadas.

-Terminamos por hoy, así que… -miré a Misty unos segundos -¿No me dijo que quería hablar conmigo?

La aludida no tardó en incorporarse mientras le indicaba a Brock que tomara asiento. Me devolvió una mirada al notar lo que le pedía, pero yo le insistí en que buscara un asiento y esperara allí, quietecito, sin acercarse a mi secretaria, quien me miró como si estuviera haciendo una estupidez.

-Descuida Helena, Brock me ha dado su palabra de que se comportará, ¿no es así mi amigo? –El joven asintió a duras penas y a duras penas yo pude contener la risa antes de entrar de nuevo a la consulta, sabiendo lo que Natu me estaba reprochando…pero qué puedo decir, ser sádico lo llevo en la sangre. Al parecer, Misty también estaba intrigada, pero no quería tocar esos temas –Bueno, el problema de tu amigo es interesante…pero ya pasará, aunque dudo que quisieras hablar conmigo de eso, ¿no es así?

-No…la verdad es que no –noté que, por alguna razón desconocida, le costaba mirarme a los ojos –quería…quería pedirle disculpas por…por lo de la última vez…

-¿A qué te refieres? –Después de cada sesión, difícilmente podía recordar algo pasado, mas la mirada indignada de la chica despertó en mí el pánico necesario para recordar esa escenita suya montada con las otras muchachas –Ah, te refieres a eso…no hay problema, no te preocupes –intenté sonreír, pero el nerviosismo lo hacía todo más difícil –Sí, sí, no hay problema…quiero decir, enfrento eso a diario y…

-Tom, discúlpame –que me hablara en ese tono y que para más remate me llamara por mi nombre de pila…

¿Nunca le ha pasado que por estar cerca de una mujer o debido a una acción de su parte, usted siente que todo se pone de cabeza?

Maldito Brock… ¿Por qué su voz aparecía en mi cerebro? ¿Se vengaba en la distancia?

-Pero Misty, ya te dije que…

-Discúlpame por…por enfadarme contigo y…por tratarte tan mal cuando en realidad tienes razón, tú no estás obligado a ser la solución definitiva…quiero decir, simplemente enseñas a que nosotros podemos solucionar problemas y…

-Bah, no exageres –le puse una mano en la cabeza, aprovechando mi ventaja de altura, bendita sea –ya vas por tus sueños, ¿no es así? –Desvió la mirada otra vez… ¿Por qué chingados? –Si es así, significa que todo está bien…

-Pero te traté tan mal…y más después de lo que dijiste esa noche…

-¿Qué noche? –Ella, por toda respuesta, me sonrió…y yo entendí todo a mi pesar –Así que me escuchaste…

-Las tres te escuchamos –eso me cayó peor, pero intenté disimularlo –Tom…si al menos supiera cómo agradecerte…

-¿Estás bromeando? –Solté, intentando disimular mi incredulidad –No hice nada, sólo dije la verdad, lo que haría cualquier profesional…o lo que haría todo hombre cuerdo.

-No todos los hombres dicen la verdad…

-Entonces no todos son hombres –bueno, eso sonó crudo, porque entonces yo mismo no era un hombre…pero había dicho la verdad, al menos por primera vez en mi vida. Y en parte me molestaba que le dieran tanta importancia a un deber…bueno, más que deber, lo había hecho por mí mismo, la intención no era que ellas supieran que de vez en cuando, muy de vez en cuando, puedo decir cosas más allá de la ética –Entonces, señorita Waterflower, ¿sigue sus sueños?

-¿Me llamas por mi nombre y ahora usas mi apellido? –Gruñó ella, logrando arrancarme un escalofrío.

-No exageres, sólo bromeo –qué problema la mocosa, tal vez debía considerar una nueva sesión –pero en serio, no te preocupes, ya todo está hecho y nada más importa.

-Lo que tú digas es una cosa, pero lo que pueda pensar cualquiera de nosotras es otra muy distinta –qué raro… ¿A qué iba eso? ¿Había algo pendiente? –Entonces… ¿Volverás a atender a Brock?

-Sobre eso… ¿Serías tan amable de pedir tú la hora por él? –Ella me miró intrigada, por lo que me vi obligado a explicarme –Verás, su problema es un poco más complejo y necesitará más tiempo y…

-¿Tengo que pedir la hora yo? –Soltó un tanto divertida.

-No tengo nada contra mis pacientes, pero si se le vuelve a insinuar a Helena, quedará muy poco de él que pueda ser llamado por su nombre –me extrañó que la chica soltara una carcajada…lucía tan diferente…

-Pero ahora está solo con ella…

-Y en mi territorio, de manera que tengo la opción de romperle los huesos…y él lo sabe, por eso ahora confío –había algo extraño en su mirada…tal vez me excedí en amenazas, pero daba igual –Ahora vete, ¿quieres? Tengo más asuntos.

-Siempre los tendrás –observó ella para luego, inesperadamente, darme un abrazo que me dejó sin aire antes de llegar a la puerta –Nos vemos Tom.

-No lo pongo en duda –aunque cuando salió, no pude evitar soltar –mientras no sea en el pinche diván…

Diván en el que yo mismo me dejé caer, muerto de sueño, mientras oía cómo todos se marchaban lejos de mi templo de la paz rota cada dos por tres. Quería dormir…necesitaba tanto dormir…pero no podría…no, ¿cuánto tardaría en aparecer ella en el umbral dejando caer un lote de fichas que tendría que revisar durante una puñetera hora antes del próximo paciente? Mientras fueran unos minutos para conciliar el sueño…

-¿Tendrá que volver? –La voz tan familiar me arrancó de mis pensamientos con más eficacia que los picotazos de Natu sobre mi cabeza.

-No te preocupes, no se meterá contigo.

-No me quedó duda –aunque no podía verla, sabía que fruncía el ceño, aunque parecía ligeramente divertida -¿Se puede saber qué le dijiste?

-Que se lo pensara dos veces…lo usual, ya sabes.

-Bueno…aunque eso de no dejarle hueso sano me pareció exagerado –No se lo había dicho a Brock…o lo había exagerado o había oído mi charla con Misty –Debo deducir que la ficha…

-Guárdala, haz lo que sea, pero ya volverá, aunque con el miedo…lo dudo mucho –sonreí mientras ella volvía a su puesto, siempre con la misma sonrisa irónica.

En parte deseaba que no volviera. Deseaba de todo corazón que no volviera, acaso porque sus palabras seguían dando vueltas y lo último que quería era cuestionarme la vida misma a causa de un sujeto con una "alergia inversa". Qué desastre…qué él me viniera con discursos de moral y que esas muchachas oyeran esas palabras de mí… ¿Adónde se iría mi reputación de psicólogo cínico? No, por unas cuantas palabritas cursis no podía dejar de ser el mismo…el mismo sujeto que tenía una cita con la barra en el bar un día viernes, el mejor relajo de todos…

¿Nunca le ha pasado que por estar cerca de una mujer o debido a una acción de su parte, usted siente que todo se pone de cabeza?

Maldita sea… ¿Por qué? ¿Por qué todo de cabeza? ¿Por qué las mismas palabras?

Al parecer, Natu sabía lo que pensaba, porque sus observaciones coincidían con la preocupación…

-¿Qué quisiste decir con eso de despistado? –Nuevas burlas, como si me explicara por qué dos y dos son cuatro -¿Que yo no sé nada de mujeres? Soy psicólogo, mi amigo –esta vez, estaba yendo demasiado lejos -¿Cómo que eso no significa nada? Ah claro, tú eres muy sabio, entonces dime por qué crees que hizo eso –La respuesta inmediato me generó un insoportable ardor en las mejillas y un mareo espantoso -¡Estás loco! ¡Eso es imposible! ¡Imposible! –Un nuevo argumento me desarmó -¡El beso de Dawn no significa nada! ¡Es una mocosa y a esa edad se puede hacer cualquier cosa! ¡Deja de chingarme de una vez!

Estaba harto, con él no se podía hablar. Estaba tan relajado y él…lo peor de todo es que ni yo me convencía al decirle que estaba loco. Sabía que lo mejor sería salir y fumar un cigarrillo, eso siempre me tranquilizaba, pero los sonidos socarrones de Natu sólo tenían una maldita interpretación, la cual no podía tolerar…

-¡Me vuelves a decir profanador de cunas y te juro que te lanzo por la ventana!