Este capítulo es diferente…así como los otros que sigue y que mantendrán un patrón, pero mientras tanto, aquí les dejo uno de los últimos casos, realizado para dar paso a un arco más amplio dentro de la historia. Debo reconocer que es arriesgado, muy arriesgado, pero sé que el nivel de riesgo no es nada comparado con el capítulo que ya estoy preparando, aunque eso no le restó dificultad a este capítulo, quizás porque me costó mucho sacar en limpio algo de este personaje. Desde ya, pueden dejar lo que estimen conveniente, desde críticas hasta amenazas de muerte, estoy dispuesto si así puedo crecer como escritor que procura entretenerlos a ustedes, mis queridos lectores. Así que ya saben, díganme si mantengo esto así o lo edito, todo depende de sus críticas.
Y como siempre, no puedo comenzar si agradecer a:
Aeriz Taerio: ¿Luchas con tus historias? ¿Son las que están en tu perfil o son otras? Porque tengo mucho interés en leer algo tuyo. Gracias por tu opinión, gracias por creer que voy por el buen camino aunque no creo que me haya mantenido esta vez, realmente esta historia se pone cada vez más complicada. Gracias de corazón por tu opinión, realmente la idea es divertir y me alegra ver que el objetivo se consigue. Y no desesperes, que después de este capítulo, todas tus preguntas se irán contestando…y si no me crees, es mejor que vayas checando hasta el final, jejejeje. Y sí, Natu tiene razón, es lo gracioso de pelear con un pokémon.
Red: ¿Qué decir que no haya dicho ya por interno? Gracias amigo, gracias por todo. Y sí, es todo un caso, imagina que de pronto te hable un pokémon…pero quería que Helena aprovechara la oportunidad, jejejeje y bueno, la batalla la tengo pensada para los capítulos posteriores a este (o Don Capítulo, ya me entiendes) y con respecto a las amenazas…bueno, Natu lo jode y lo jode y lo jode cada vez peor… ¿Crees que haya cumplido alguna vez? Jejejejejejej, ahí lo dejo a tu imaginación.
Y gracias también a todos los lectores, pasados, presentes y futuros que siguen esta historia. Su crítica ayuda a este escritor a entretener mejor.
Ahora, sin más preámbulo, los invito a unas copas.
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Por ser viernes en la noche, aquello se convertía en un compromiso ineludible…al menos para mí.
Conocía el bar, lo visitaba todas las semanas armado únicamente con la guitarra, mi amigo Natu y mi siempre confiable palo de golf. Aquella noche, como tantas otras, se apreciaba la inusual mezcla de generaciones y aunque yo no encajaba etariamente en la primera, sí me sentía más cómodo por ser más parecidos a lo que recordaba de los tiempos antes del retiro. No digo que haya jubilado, pero retiro posee tantos significados…es decir, puedes dejar de hacer algo y eso será un retiro. Puedes olvidar algo y significa que te estás retirando…no, a decir verdad, cuando hablamos de retiro, hablamos de que en el pasado estuviste ahí y en el presente no, como quien decide dejar atrás algo…como cuando viajas sin conocer el camino.
Pero ya conocía el camino. El bar seguía ahí, el único lugar, además de la consulta, en el que me sentía cómodo, acaso porque no estaba presente el permanente compromiso…acaso porque a pesar del bullicio de los jóvenes que no encontraban mejor lugar, seguían yendo las mismas caras familiares y seguía teniendo la garantía de los tragos ya conocidos, sin contar que Natu amaba el maní de ese lugar…además, los ingresos se agradecían. No por nada mantenía la rutina asistiendo allí a pesar de…a pesar de nada, me gustaba y por eso llegaba temprano, aunque a las diez no sea una hora correcta, siendo más bien el punto de partida de las noches de parranda.
Claro que al asomarme al local tan familiar de por sí, no esperaba encontrarme con las espaldas cercanas a la barra de dos sujetos que parecían familiares, uno más alto que el otro…y tal vez debí considerarlo una mala señal. Después de todo, ellos tenían algo de responsabilidad en mi última estadía en el hospital…pero qué chingados, seguían pareciéndome más siluetas amistosas que problemas con los cuales pudiera lidiar. Aunque lo extraño era verlos de pie en vez de sentados…
-¿Cuate? –James no tardó en voltear al oír mi voz por sobre el barullo, iluminándose su rostro con una sonrisa.
-Qué sorpresa Tomy, no esperaba verte aquí –una palmada en el brazo seguida de la mirada confiada del Meowth parlante me bastaron para sentirme como en casa…aunque ellos desentonaban con el paisaje que albergaba en mis recuerdos.
-Siempre vengo aquí los viernes y sábados, que no te sorprenda –miré por sobre su hombro, descubriendo la forma de una larga cabellera de color rojo oscuro –oye… ¿Viene con ustedes?
-Es la última parte del trío –aclaró Meowth con su voz aguda –pero digamos que hoy…bueno, por ser su cumpleaños queríamos que se alegrara aunque…
-Parece que no les está resultando –murmuré mientras contemplaba su cabeza gacha, señal de abatimiento –oye… ¿Segura que no está así todo el tiempo?
-La mera verdad…de vez en cuando –confesó mi viejo amigo en voz baja –y ya no sabemos qué hacer…
-¿Y si me dejas a solas con ella? –Increíblemente, mi cuate frunció el ceño con molestia, por lo cual me fue imposible reprimir una sonrisa –Tranquilo carnal, haré lo mismo que hice contigo y Meowth…
-Ah, lo siento –ya más relajado, me costaba creer que había adoptado hacía tan solo unos segundos un semblante molesto –pero no tenemos cómo pagar y…
-Bah, aquí estamos entre amigos, se puede hacer lo que sea –los picotazos de Natu me dieron a entender su particular punto de vista –que no es una consulta, es una charla, no es lo mismo el diván que la barra del bar, así que cálmate –noté que Meowth me miraba algo sorprendido –Qué, ¿dije algo malo?
-Cómo… ¿Cómo es que captaste exactamente lo que dijo? –Ah claro, para él debía de ser una sorpresa.
-Mira, es una historia complicada, prometo que te la contaré, pero ahora déjame ver qué puedo hacer, ¿les parece? –Le entregué mi guitarra a mi compadre, conservando conmigo mi palo de golf –Les aviso cualquier cosa, busquen una mesa para tres, prometo no tardar.
Y así lo hicieron. Afortunadamente para los tres, encontramos los lugares convenientes, ya fuera para esperar o para actuar y un asiento al lado de la joven me venía perfectamente. Claro que no dejaba de parecerme un tanto extraño permanecer al lado de una chica tan abatida pero tan guapa…guapa en el sentido objetivo, claro está. El ser psicólogo no quiere decir que sea un piche cegatón.
-¡Viejo! –El cantinero me vio del otro lado y sonrió -¡Cerveza para mí y para ella! ¡Y el maní de siempre!
-¿Y quién te dijo que quería beber? –Había captado su atención, interviniendo de inmediato con un tono agresivo y prepotente.
-Ah, vamos chica, ¿tiene algo de malo que esté de buen humor?
-Yo no estoy de humor, es lo único que importa.
Madre mía, qué carácter. No quedaba la menor duda, ella jamás llegaría a mi consulta por voluntad propia. Entonces, ¿por qué hacía lo que hacía? Tan simple como que realmente estaba de buen humor, en un sitio agradable y a punto de divertirme, de manera que no importaba hacerle el favor a un amigo, más si se trataba de ese amigo en particular…ese amigo que frunció el ceño innecesariamente ante lo que él malinterpretó…ese amigo que con un simple gesto me decía más que con un discurso…vamos, demasiado expresivo campeón, tan simple como eso.
-Pues yo sí estoy de humor, acabo de salir del hospital –cierto en parte, hacía ya unos cuantos días de eso –ah, por cierto, ese Woobat tuyo es muy fuerte, ¿quieres ver la cicatriz que me dejó?
Eso sirvió para llamar su atención, pues no tardó en voltear hacia mí, visiblemente impresionada…y bueno, sin querer presumir, ¿cuántas veces ves a un sujeto que ha recibido de frente cinco ataques y ha sobrevivido más o menos entero? Al parecer, ella jamás había visto a alguien así, porque en principio me miró incrédula, mutando ese gesto en uno que hablaba de reconocimiento…claro, además su ánimo decayó un poco al saberse responsable en parte de semejante ataque.
-No te reconocí –confesó ella, ligeramente avergonzada –discúlpame por eso, no era mi…
-No importa, ¿quién dijo que vine a culparte? Vine a relajarme y eso es exactamente lo que haré…si es que no tienes inconveniente en acompañarme con una cerveza, yo invito.
Aquel gesto pareció animarla, sin percibir tras éste la verdadera intención…y la verdad, esperaba que no apareciera ningún conocido echándomelo en cara, porque yo no solía invitar a nadie, ni de buen ni mucho menos de mal humor, a mendigar a su puta madre. Mas era la noche de las excepciones y la misma puta madre se podía chingar, de manera que no me costaba nada tomar el lugar y hacer esos absurdos, aunque fuera esa clase de absurdos por las cuales solían buscarme y pagar. Después de todo, quería saber un poco de ella, no podía evitar la curiosidad, seguía siendo la amiga de James y Meowth y si conocía a dos de tres, que viniera el tres con todos los puntos a la vez…
Lo primero que me llamó la atención fue su cabello, siempre estático, siempre en la misma forma e inusualmente brillante, lo cual habla de esmero, de la vanidad usual, del deseo de presumir y eso se veía reafirmado si se consideraba el maquillaje, en particular los labios pintados. Segundo, el carácter, porque en una mujer que se esmera tanto, un carácter así supone una contradicción. ¿Para qué te esfuerzas tanto en llamar la atención si al hablar no haces más que ahuyentar? Habla de una mujer dominante, pero con carencias…claro, una suerte de escudo, una forma de mantener los posibles peligros, siendo la imagen una forma de darse importancia.
El sonido de las jarras de cerveza y la porción de maní me sacaron de la reflexión, colocando a mi amigo junto a su bocadillo mientras le acercaba una jarra a la joven, aunque tan, tan joven…
-Así que… ¿Cuál es tu nombre?
-Jessie –murmuró ella al tiempo que llevaba la jarra a sus labios –y tú eres Tom, ¿no? El amigo de James.
-Ah, ha pasado tiempo, sí –confirmé mientras bebía –pero…tan deprimida que estás…tus amigos están un poco preocupados…
-Prefiero que no se metan, son mis problemas…y no quiero amargarlos –ah claro, suelta la buena intención para alejar parte de la crudeza de la afirmación…claro, "Torpeza".
-Ah bueno, pero los problemas siempre se expanden, ¿sabes? Y es curioso, siempre se expanden más cuando te los guardas.
-¿Qué sabes tú de eso?
-Trabajo con esa clase de problemas, pero no te quiero aburrir con mi trabajo –no tardé en ver, muy complacido, cómo ella pasaba otro sorbo a través de su garganta –digo, no sé de qué te quejas, tienes buenos amigos, una vida emocionante como miembro de…
-Los problemas no necesariamente están ligados al presente, ¿sabes? –Gruñó, como si aclarara ese punto con cierta frecuencia –Es decir…el pasado no me deja en paz.
-Creo que te entiendo –por primera vez, soltaba algo serio que era verdad –entonces…pasado ¿eh? El problema de muchos…
-No se compara conmigo –debía considerar más la "Vanidad".
-Claro que se compara, todos tenemos problemas con nuestro pasado, inciden en nuestras acciones futuras…por más que intentes olvidarlo, siempre tendrá un gran valor, pudiendo ser la razón de por qué te escondes, por qué sufres, por qué eres como eres –poco tardó ella en vaciar la jarra mientras hablaba, haciéndole una seña disimulada al cantinero para que la volviera a llenar –y por cómo me hablas del pasado…es porque estás así, ¿verdad?
-Eso a ti no te importa –nuevamente la desconfianza, sin percatarse de la cerveza.
-Claro que no me importa, ¿te crees que sí? ¿Qué me puede importar el pasado de alguien que apenas conozco y que tiene responsabilidad en mi reciente estadía en el hospital? No me importa en lo absoluto y sin embargo lo hago, ¿sabes por qué? Porque tu cara, sin hablar, parece gritarlo…y porque ésta es tu única oportunidad –volvía a beber y yo también, sólo que ella bebió media jarra en unos cuantos sorbos –me dedico a ser la pared con cara de aquellos que se sienten como tú, la pared que oye y que da consejos que son desechados después, pero no importa, porque es la única oportunidad que tienes de decirle algo a alguien sin el riesgo que de que vaya pregonándolo precisamente porque a él no le importa –vacié mi jarra y pedí otra, aunque sabía que quizás no volvería a beber –así que es cosa tuya, yo tengo que matar el tiempo de todas maneras.
Siempre detesté eso de mis pacientes: Que le daban demasiada importancia a estupideces…es decir, Ash…maldita sea, cuánta razón tenía mi viejo, a nadie le falta alguien…y el problema no era tan grande como para armar escándalo…no, no valía la pena pensar en tales escándalos, estaba más relajado y no había razón para algo así. el frío de mi palo de golf seguía ahí, manteniéndome lúcido, sabiendo que esperaba algo que quizás no llegaría…esperando algo que no sabía con exactitud qué podía ser…
-Hoy mi madre habría cumplido años –habría…demonios, ella ya no estaba, una razón poderosa para estar triste –si conoces tanto a James, seguramente sabes cuál es mi trabajo, ¿verdad? Bueno…ella hacía lo mismo, pero mucho mejor y…desapareció en acción, tan simple como eso –tal vez movida por la melancolía, no tardó en beber –creo que…me molesta mucho el no tener una tumba a la cual dejar flores…es decir, sabría que está en algún lugar, descansando, pero…pero no sé dónde está…y su fantasma sigue pareciéndome una meta inalcanzable…
-¿Acaso haces lo mismo que ella porque eso hizo? Bueno, lo entiendo…
-¿Bromeas? Lo hice porque era mi última opción –de a poco, su acento se tornaba más agresivo a medida que el alcohol surtía efecto, siendo la mayor evidencia sus mejillas encendidas –Es decir…he intentado de todo en esta vida, desde bailarina, enfermera, estudiante…he intentado hacer más cosas de las que recuerdo…y nada ha resultado –vaya, "Tendencia al fracaso" o más bien "Autocompasión acentuada por la ausencia materna" –dejé ir a quienes amaba por esos estúpidos sueños que al final fui incapaz de concretar…dejé ir tantas cosas y cambio jamás recibí nada.
-Nos pasa, a muchos nos pasa –diablos, pobre muchacha, hecha polvo desde temprano y sin opciones –pero bueno…supongo que no quieres comparar.
-Al final…no hago esto porque me apasione, lo hago simplemente porque se me da bien ser mal en todos los ámbitos menos…menos en los Concursos Pokémon –qué bueno que sacara a relucir algo positivo, comenzaba a desesperarme –aunque más allá de eso…tampoco han sido grandes triunfos…
-No mires en menos tus logros, todo triunfo es importante –qué hipócrita, a veces yo mismo me sentía un fracasado –si sobresales en algo, aférrate a él…
-Nunca llego al final –diablos, jarra vacía y ya surtía un efecto más que potente en ella…tal vez no estaba acostumbrada a un trago como… ¿Cerveza importada? Con razón –Nunca llego a terminar nada…y siempre, siempre hay alguien mejor que yo en todo…
-¿Cuántos años llevas pensando así? Porque si son muchos…pues déjame decirte que con esa actitud no lograrás nada –de pronto, yo mismo me sentía mareado…demonios, había liquidado una segunda jarra que no recordaba haber pedido, pero seguía teniendo la lucidez necesaria –maldita sea… ¿Sabes qué es lo bueno que tiene el pasado? Que nos enseña a no repetirlo, que sigue siendo una jodida guía de vida, ¿nunca lo has visto así? Como la mierda que ya se fue por las alcantarillas –solté una carcajada, incapaz de creer que había soltado semejante estupidez –mira…
-¿A cuál de los dos, eh? –Preguntó Jessie, meneando la cabeza mientras bebía la tercera jarra…el cantinero parecía hacerse una idea de mis intenciones y nos ayudaba demasiado.
-Al más cercano, sólo mira –jarra número tres en camino y sentía con mayor intensidad la idea de que la cortesía se podía ir al carajo –nadie dice que nuestro pasado…no sea una mierda porque a veces lo es, ¿sabes? Pero si sigues pensando en el olor… ¿Me escuchas? Si sigues pensando en el olor, dudo que puedas hacer algo, siquiera comer…no, no viene al caso, sólo date cuenta de una vez…mira, piensa en tus amigos, ¿acaso no es eso un triunfo después de tanta amargura?
-Si lo pones de esa forma…puede que sea cierto –me sorprendía que con tres jarras en el cuerpo, fuera capaz de adoptar un semblante pensativo.
-Supongo que ha sido duro, que has tomado la última opción… ¿Cuántos años tienes? Seguro eres menor que yo… ¿Qué chingados haces quejándote como una vieja, eh? Todavía puedes hacer mucho, así que deja de deprimirte, dudo que a tu mamita le guste verte así, dondequiera que esté –tal vez no debí soltar eso, pero por alguna razón, pensaba poco en lo que decía.
-Ah, cállate, no tienes ni idea…aunque puede ser cierto –con movimientos erráticos se incorporó de su asiento, intentando infructuosamente dar un paso sin perder el equilibrio, un gran espectáculo –Y… ¿Adónde se fueron?
-Ah…sí, James y Meowth…yo te llevo –Natu no tardó en subir a mi hombro al tiempo que ayudaba a la chica a caminar en dirección a la mesa donde la esperaban –oigan…creo que los busca.
No tardaron el voltear hacia nosotros, mostrándose entre sorprendidos y divertidos al ver llegar a Jessie en semejante estado. Yo tampoco me encontraba en las mejores condiciones, pero mantenía el equilibrio, quizás porque estaba acostumbrado a la cerveza importada, aunque no solía beberla con demasiada frecuencia, generando ciertas…complicaciones, como el ligero mareo, la lengua suelta y el frío…porque no recordaba que hiciera tanto frío.
-Oye cuate, ¿no te habrás pasado? –Preguntó James mientras acomodaba a su amiga en un asiento lo mejor que podía.
-Todo lo que importa es que no les dará problemas por un largo tiempo –no tardé en divisar y agarrar la guitarra que les había encomendado –y no te preocupes, se le pasará, se nota que no suele beber.
-En realidad, me sorprende que haya durado tanto –observó el pokémon parlanchín con curiosidad para luego preguntar –oye Tom, ¿acaso vas a tocar? ¿Lo piensas hacer en ese estado?
-El estado no significa nada, nomás dame unos minutos y verás algo bueno –encajé la guitarra en el hombro y caminé hacia la barra –ahí nos vemos, nomás esperen.
Por alguna razón, al volver me pareció que la barra se alejaba, aunque no por eso dejaba de avanzar, lo sentía por el suelo bajo mis pies… ¿O el maldito piso se movía? Vaya yo a saber…todavía podía beber un poco más mientras… ¿Mientras qué? Ah sí, mientras hacía hora, porque realmente faltaba un poco antes de que pudiera subir a la tarima y hacer algo que me mantuviera ocupado de verdad, más allá de mirar las cabezas de la multitud o de oír las voces distorsionadas de tantas personas de diferentes edades…
Pobre Jessie… ¿Qué más podía decirle? Seguía siendo verdad, la mayoría de nuestros pasados son el equivalente a la mierda que estamos obligados a dejar atrás por nuestro propio bien. Porque no podemos seguir cargando con algo innecesario, menos si apesta tanto…bueno, tal vez no sea tan exacta la descripción…no, seguía siendo verdad, todo pasado es una mierda, una huella que se borra, es estúpido pensar que pueda afectar en tu presente si sabes que ya pasó…
-Natu, no estoy ebrio, sólo mareado –los picotazos de mi amigo venían molestándome desde hacía ya rato –ya buscaremos más maní si no me dices que deje de beber –ah, toqué su punto débil –moleste, ¿no? El maní salado tampoco es muy…muy…
En un segundo sentí que las palabras se me atascaban en la garganta, acaso porque la vista distorsionada había captado algo que no esperaba captar…es decir, iba más allá de cualquier sorpresa, más allá de cualquier cosa…quiero decir, por primera vez en mucho tiempo deseé estar sumido en el efecto del alcohol hasta el fondo, cualquier cosa que me sirviera como argumento, como explicación factible…que más allá de cualquier cosa, que esa cabellera corta de tonalidad rojiza no fuera otra cosa que un efecto de la cerveza…o algo que pudiera haber tomado antes de salir y que fuera incapaz de recordar…cualquier cosa, lo que fuera, aunque tampoco era lo mejor sentarse junto a la barra y pedir otra jarra, sabiendo que Natu estaba rígido en mi hombro como pocas veces, lo cual no podía ser una buena señal…
Pero si era así…si era así lo mejor sería que fuera capaz de pasar desapercibido, si bien la había mirado más de la cuenta… ¿Qué hacía ella en el bar en primer lugar? Quería que Natu picoteara mi oreja, que me dijera que estaba equivocado o que me regañara por el trago…nada, daba igual cuánto esperara…si al menos… ¿Si al menos qué? ¿Iba a culpar al tiempo? ¿Realmente me sentía con el valor necesario para culpar a algo o a alguien de mis propios errores? Y de ser ella…claro, seguía siendo un gran error…
-Disculpen…esperen que…
La misma voz y podía oírla a pesar de la multitud… ¡Maldita sea, la misma voz! No podía alucinar con lujo de detalles y menos con tan poco alcohol en la sangre. Deseaba que fuera falso…claro, y que la tierra se partiera en dos…al menos estaba acompañada, lo cual representaba una oportunidad…claro, tal vez iba a hacer algo, pero seguía estando acompañada, sinónimo de ocupada…sinónimo de lejanía…sinónimo de que podía huir hasta que ella se decidiera a largarse de una vez y recién entonces…
-Aunque te dejes barba y el cabello largo, te puedo reconocer donde sea –la oí…y la oí tan cerca que las sílabas parecieron resonar en el fondo de mí, mientras Natu se aferraba con más fuerza a mi hombro –aunque me des la espalda…Tom, sigues siendo tú y te reconozco.
Ya no tenía caso aparentar. No tenía caso si ella estaba tan cerca…si sabía que era yo a pesar de haber cambiado, adelgazado, hundido más en la mierda que ella misma se había encargado de ampliar…creyendo ingenuamente que lo había superado todo…creyendo que podía dar cátedra de algo que desconocía por completo, siendo ella la principal prueba de mi fracaso, el rezongo de mi maldito pasado…y a pesar de voltear esperando nada, ella estaba ahí tal y como la recordaba…estaba ahí como siempre, secundada por aquellos que habían nutrido mi archivo en el último tiempo…secundada por ellas, las mismas que venían a joderme más la existencia…
Y con todo, seguía teniendo ojos y rabia para ella…
-¿Realmente crees que me dejé barba para que no me reconocieras? –A pesar de la mordacidad, sabía que mentía, ella estaba en lo cierto –Hace mucho que dejó de tratarse de ti, Zoey.
