Pensé que sería más sencillo y me equivoqué, en parte porque cuando unes diversos puntos de vista, estás obligado a retratar las cosas desde un diferente punto de vista y más cuando cambias más de tres veces y empleas dos variedades de narración…pero bueno, aquí presento el segundo de los cinco capítulos que tendrá este último arco argumental…y sí podría extenderme más, pero también sé que no puedo alargarlo indefinidamente manteniendo cierto estándar de calidad, sin contar que, al menos a mi juicio, trece capítulos es una cantidad más que razonable. Y como sé que me arrepentiré de algo después (siempre me pasa) les dejo este capítulo, que más que seguir la acción presente, se remonta un poco más en el pasado para ampliar y aclarar el lienzo de Tom, su pasado, su personalidad y sus relaciones, lo cual ha sido complejo, pero tampoco quiero dejar demasiados cabos sueltos (en lo posible, ninguno) y por eso tardaré un poco. Quiero hacer llegar a ustedes, los que han hecho posible que este proyecto siga en pie, un capítulo que valga la pena leer, aunque por razones argumentales no pueda mantener el humor, al menos por éste y el siguiente capítulo y por lo tanto, sigo dependiendo de sus impresiones y opiniones, queridos lectores, porque suya es la decisión de si mantengo el capítulo así o lo corrijo, estoy dispuesto.

Antes de comenzar, quiero agradecer encarecidamente a:

Ariz Taerio: ¿Tierno? Bueno sí, era un novato, jejejejejeje, como muchos idealistas. Y sí, Natu tiene su punto de vista, tantos años acompañándolo, era necesario presentar su versión de la historia. Y sí, en verdad acabará pronto, pero espero dejarte con esta historia una buena impresión. Sobre las nacionalidades…bueno, me aproveché de un capítulo del animé en el que mencionan Paris (no estoy seguro de cuál es, es sobre una Academia Pokémon, de los primeros de la primerísima temporada). Y en cuando a sobrenombres…vaya, ¿Barbie? Imagino que era guapo siquiera el sujeto, jajajajaja. Espero que disfrutes este capítulo, tu opinión es importante y la agradezco. Y gracias por tenerme paciencia con las historias, eres muy amable.

Whitemiko5: Vaya, qué sorpresa me has dado regresando, muchas gracias, debiste tener dificultades y es comprensible. Sobre Tom…bueno, en parte surgió un poco esa faceta de la historia del caso de un padre soltero que oí una vez…sí, Tom dista mucho de ser un padre, pero quería hacerlo un poco parecido. Sobre sus razones para estudiar…jejejeje, bueno, te recomiendo que leas este capítulo, he tenido presente ese detalle, porque los pacientes, tanta pendejada…en fin, razones hay, te lo aseguro. Y gracias por tus amables críticas, me alegra comprobar que, dentro de lo fantástico, se puede transmitir cierto realismo...y si lo piensas…Dios, no negaré que me gustaría conocer tus puntos de vista sobre tan locas situaciones, jejejeje. Espero estar a la altura de las expectativas con este capítulo, tu opinión es muy importante por ser de las primeras en creer en este proyecto. Gracias amiga.

Red: Pues sí, una nueva forma…cuando lo mencionaste, recién me di cuenta, llevaba tiempo sin acercarme a mi computador, jejejejejeje. No hay problema compadre, tendrás tus razones, sabes que no puedo enfadarme por algo así, jejejeje. Con respecto a la historia…bueno, el cambio de apellido fue para ajustarme a la nacionalidad, algo diferente si consideramos que, dentro de lo que publiqué antes, esto es un reinicio, por lo que me alegra ver que, en tu opinión, la historia ha mejorado. Y en cuanto a Natu…tal vez no ahora, pero sí seguirá teniendo su punto de vista, al menos por un capítulo más, te lo aseguro. Gracias querido amigo, tú salvaste el proyecto cuando estaba a punto de mandarlo por la borda, por lo que tu opinión tiene mucho valor para mí. Gracias de corazón.

Y por supuesto, gracias a todos los lectores, pasados, presentes y futuros que han seguido esta historia. Con su crítica, ayudan a este humilde escritor a crecer.

Y ahora, sin más dilación, los invito a una segunda ronda, va por mi cuenta.

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-He oído ese nombre antes –murmuró James con semblante pensativo –pero eso significaría…

"Tom hizo muchas cosas cuando era más joven, cosas de las que se arrepiente, pero también cosas de las que se siente orgulloso, aunque esas mismas acciones le han ocasionado problemas…principalmente porque antes confiaba más en la gente, creía en las buenas intenciones".

Sin darle explicaciones, volteé hacia la mesa donde se encontraban la mayoría de los pacientes más recientes de mi amigo, en particular los más problemáticos, los más difíciles…ellas estaban ahí y me miraban…y casi sentía que me entendían sin necesidad de que Meowth tradujera para ellos…no, era imposible, entre ellos y yo no existía el nivel de comunicación que nos unía a Tom y a mí. Ash y Brock intentaban asimilar mis palabras y las muchachas simplemente miraban su mesa, fingiendo que nada habían oído…y esa estupidez fue lo que más me molestó.

"Tal vez no lo digan en voz alta…tal vez se hayan enterado recientemente, pero estoy seguro de que saben hasta qué punto él los conoce a ustedes, ¿no es así? Entonces pueden hacerse una idea de cómo es él y por qué". Y con todo, sabía que Zoey se había dado por aludida…y mejor así, también los otros parecían buscar algo más allá del presente…

También ellos empezaban a recordar…

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-Mamá, ¿te puedo preguntar algo? –La aludida no tardó en voltear –Sé que no es mala persona, pero… ¿Cómo conociste a Tom?

-¿Y por qué quieres saberlo? –No parecía molestarle la pregunta, pero sí le causaba cierta curiosidad.

-Pues…para que lo invitaras a mi cumpleaños cuando casi no invitas a nadie…y no recuerdo que me hayas hablado nunca de él…y he hablado con él hace poco y me pareció extraño que lo conocieras y yo no supiera nada de él…cuando él parece saber tanto de nosotros –inconscientemente, Ash frunció el ceño, pensativo –por eso…mamá, ¿quién es Tom?

Delia no tardó en secarse las manos antes de esbozar una sonrisa nostálgica. No suponía ningún secreto vergonzoso…de hecho, no tenía nada de secreto. ¿Por qué no le había hablado de él antes? Quizás le costara creer que se tratara de él…a ella misma le había costado relacionarlo con la misma persona tras la máscara que representaba la barba, pero en el fondo, sabía que seguía siendo él…el mismo sin importar cuánto intentara cambiar, lo cual no dejaba de resultar curioso.

-Bueno…tú tenías tres años cuando lo conocí, así que él tendría unos…unos once si no me equivoco –confirmó mientras se sentaba junto a la mesa, frente a su hijo –recuerdo que por aquel entonces, él se dedicaba a viajar por el simple gusto de hacerlo…bueno, tenía sus pokémon, pero más allá de eso, simplemente viajaba con un morral, la guitarra, el palo de golf y Natu en la cabeza –la mujer tuvo que contener una carcajada al recordar tan gracioso cuadro –pero lo que más me llamó la atención era que sonreía en todo momento, como si siempre recordara un chiste excelente…como si lo último que quisiera fuera tomarse la vida en serio…o como si no existiera nada por lo cual valiera la pena adquirir algo de seriedad.

-¿En serio? –Ash intentaba hacerse una imagen de un Tom de esa edad con tales características, presentando serias dificultades –vaya…dicho así…

-Él era un niño muy entusiasta, hasta el día de hoy me pregunto qué fue lo que pasó, qué lo hizo cambiar hasta ese punto –murmuró Delia con cierta tristeza –porque en esos años…en esos años, siempre era agradable hablar con él u oírlo tocar la guitarra…en realidad, ese par de semanas que se quedó aquí se dedicó a tocar la guitarra todas las noches para que todos lo oyeran…y vaya que tuvo éxito, logró llevar la cantidad de dinero suficiente para mantenerse por un mes…e incluso me dio un poco por las molestias que, según él, me tomé al hospedarlo…pero qué tontería –bufó Delia con molestia –tenerlo no suponía ninguna molestia…incluso se divertía jugando contigo.

-¿Conmigo? –La sola idea le provocó un sonrojo. Sin darse cuenta, su madre se había levantado de su asiento y desapareció en la cocina para volver al cabo de unos minutos con un álbum de fotografías -¿Qué es esto?

-Algo que logrará convencerte.

Intrigado, Ash pasó las páginas, encontrándose con fotos familiares, todas relacionadas con algún momento de su vida que no recordaba, encajando precisamente en ese periodo de tiempo una foto en la que aparecía su madre con unos años menos al lado de un joven delgaducho con un Natu en la cabeza y un niño de cabello negro encaramado en sus hombros…pero claro, si era él mismo… ¿En los hombros de Tom? Y encima parecía divertido tirando de las mejillas de ese niño flaco de gran sonrisa… ¿Sonrisa? Increíble, estaba sonriendo…sí era Tom con varios años menos y una enorme sonrisa en los labios, un poco estirada a causa de las manos del niño que cargaba y que reía con su expresión.

-Es la única foto que tengo de esos días…y me habría gustado tener algunas más, pero él no parecía muy convencido de quedarse mucho tiempo.

-Acaso… ¿Acaso tenía algo que hacer?

-Simplemente decía que lo mejor no era quedarse demasiado en un mismo lugar…no sé si por su seguridad o porque realmente tenía un espíritu aventurero…aunque en realidad prefiero pensar en lo último, porque la sola idea de que haya hecho eso porque escapaba de algo…no me agrada –por primera vez en toda la conversación, Delia frunció el ceño con molestia –porque de ser así, significa que no confiaba en mí…o que en realidad prefería cargar con demasiada responsabilidad…y siendo tan pequeño…

-Hablas como si viajar fuera algo malo, mamá –le reprochó Ash con desconcierto –recuerdo que me dejaste viajar cuando tenía diez años y nunca…

-Porque estaba aquí, hijo, pero él…él no tenía a nadie –aquella explicación bastaba para que el muchacho comprendiera el estado de ánimo de su madre –la sola idea de que fuera perseguido por alguien…intento apartarla, porque siento que jamás podría perdonarle el que no confiara en mí.

Ash asintió distraído, sin despegar la mirada de aquella foto, la prueba de que ese momento realmente había tenido lugar en su vida. Le resultaba extraño verse a sí mismo tan pequeño y a Tom de niño con él en los hombros y sonriendo… ¿Un hombre como Tom sonriendo? Intentar imaginarlo no tenía sentido si lo tenía frente a él…pero parecía tan diferente…

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-¿Qué ves hija?

La pregunta de su madre apenas llegó con el volumen suficiente como para comprender que alguien le hablaba en la lejanía, mas su mirada se encontraba enfocada en un sitio en particular…concretamente, en una foto del álbum negro que su madre sacaba de vez en cuando, una imagen que no dejaba de llamarle la atención, acaso porque a pesar de las enormes diferencias, no dejaba de notar la semejanza… ¿O simplemente Natu servía para reconocerlo? Pero ahí estaba su madre, un poco más joven, con el vientre abultado y al lado un chico, apenas un muchacho, con una sonrisa en los labios, ropa demasiado grande y un palo de golf firmemente empuñado, estando Natu sobre su cabeza.

-Ah, sí, esa foto –con naturalidad, Joanna tomó el álbum, contemplando la imagen con melancolía –faltaba un par de meses para que nacieras cuando sacaron esta foto…

-Mamá… ¿Ése es Tom? –Articuló la chica en voz baja.

-¿Cómo lo sabes? –En ese momento, notó que había hablado demás, despertando la curiosidad de su madre, la cual no tardó en disipar con una lógica respuesta.

-Pues…es amigo de la mamá de Ash y…lo conocí en su cumpleaños –si llegaba a enterarse de que había buscado un psicólogo…sí, le daría más razones para preocuparse.

-Qué pequeño es el mundo –reconoció la ex Coordinadora, visiblemente sorprendida –aunque no sé de qué me sorprendo…si él viajaba tanto, con seguridad terminaría conociéndola…

-¿Y tú cómo lo conociste? –Intentó disimular la desesperación que ocultaba su tono de voz…la necesidad de saber por qué lo conocía, cómo podía ser… ¿Cómo podía ser que él apareciera en esa foto con su madre? Acaso…no, no podía ser que hubiera habido algo… ¡Pero se veían tan cercanos! Por qué su madre tenía que ganar en eso también… ¿Qué acababa de pasar por su mente? Acaso… ¿Estaba celosa? No, qué clase de locura…

-Lo conocí cuando viajaba…es decir, justo se dio la casualidad de que caminaba por la Ruta 202 y terminó perdido debido a que era de noche…y si lo hubieras visto, te habría dado entre pena y risa –la forma en que hablaba de él no encajaba con la imagen que ella poseía –Tanto él como Natu estaban en las últimas y a esa hora, muchos en el pueblo nos encontrábamos fuera de casa, incapaces de dormir debido al calor cuando apareció él cantando –bueno, aquello no parecía ser una descripción de Tom –y lo más extraño era verlo herido…sí, herido, con un ojo en tinta, la camisa rasgada, lleno de polvo, el labio y la nariz sangrando –dejó escapar una risita –así que había dos opciones: O había tenido un accidente de aquellos o se había enzarzado a golpes con alguien y a duras penas había logrado escapar…y conociéndolo, estoy segura de que fue la segunda…pero lo sorprendente de todo, es que le quedaban fuerzas para rasgar la guitarra y cantar con tal del pedir algo de ayuda, sin dejar de reír.

La chica hizo un esfuerzo mental intentando imaginar al muchacho de la foto en el estado que describía su madre… ¿Cantando? ¿Riendo a pesar de las heridas? No, parecía una persona diferente…no podía ser el mismo…

-Y… ¿Se quedó mucho tiempo?

-Me habría gustado que así fuera, pero no tardó en irse –súbitamente, el humor de su madre había decaído –según él, le gustaba moverse, pero yo sé que algo le preocupaba…al menos, ésa es la única explicación para esas noches en las que pasaba despierto sobre el tejado, las únicas oportunidades en las que lo vi serio –dejó escapar un suspiro de pesar, aunque eso no alejaba la nostalgia –y en parte…cuando lo recuerdo, llego a pensar que se parecía mucho a ti.

-¿A mí? –Dawn no sabía cómo tomar aquel dato, intentando no mostrar ninguna expresión que pudiera comprometerla.

-Siempre decía que no me preocupara, incluso cuando salía sin desayunar a buscar algún trabajo –en un segundo, aquella resignación familiar apareció en el rostro de la antigua coordinadora –y siempre que lo decía era cuando más me preocupaba.

La chica intentó imaginar al Tom que describía su madre…pero le parecía una realidad tan lejana…y no sabía qué le molestaba más: que su madre lo conociera más o que en realidad fuera tan distinto…porque si lo pensaba bien, nunca lo había visto sonreír…siempre serio, circunspecto…y si llegaba a esbozar algo parecido a una sonrisa, ésta distaba mucho de alegría, más bien se trataba de un gesto forzado, movido por la cortesía o la ironía…o la rabia misma…

Cómo podía ser y no ser a la vez…

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-¿Cómo es posible?

Misty estaba incrédula ante lo que veía. Únicamente hurgaba entre sus cosas cuando dio con aquel álbum olvidado que albergaba fotos que no recordaba. Quizás movida por la curiosidad más que por recordar viejos tiempos, empezó a hojearlo, encontrando en él diferentes momentos de su vida y la de sus hermanas, como la primera batalla, el primer pokémon, la primera de muchísimas actuaciones, incluso momentos banales como juegos o cosas similares, sonriendo con cada una de las imágenes y reconociendo a sus hermanas y a sí misma en cada una de ellas.

Sin embargo, no esperaba encontrarse con algo así.

En una de ellas aparecía de bebé, tendría casi dos años, no lo sabía, mas eso poco importaba, pues si bien se reconocía con facilidad sin suponer nada extraordinario, no podía decir que no le sorprendiera la presencia de un muchacho larguirucho que no debía superar los…no, imposible saber cuántos años, era difícil determinar su edad con esa sonrisa jovial, aunque ésta se veía un poco desfigurada a causa de las manos de la pequeña Misty que jugaban con sus cachetes. Se estaba preguntando quién era cuando notó esa sensación familiar que le producía el ver esa cara, más allá de la expresión…y el hecho de que un Natu se mantenía en el hombro derecho.

-¿Qué pasa Misty? –La voz de Violet no tardó en invadir la habitación, movida por la curiosidad que causó en ella la exclamación de su hermana menor.

-Violet, ¿se puede saber quién es el que me sostiene en brazos? –Exigió saber la muchacha, mostrando la foto. Si bien sabía cuál era la respuesta, no dejó de sorprenderle.

-Ah, ahí estás con Tom…pensé que habíamos perdido esa foto –para su asombro, el semblante de su hermana se tornó melancólico, incluso triste –ha pasado mucho tiempo desde entonces…

-Ya me di cuenta, lo que quiero saber es por qué me tiene en brazos –no podía decirlo, no podía dar a entender que…no, no podía ser que el mismo psicólogo hubiera…la sola idea inundaba su rostro de tinte rojizo –para empezar, quién diablos es ese tal Tom.

-Tom fue tu niñera por un tiempo –la información le cayó como un puño de hierro en el estómago –llegó a Ciudad Celeste buscando trabajo…y debo reconocer que lo primero que nos llamó la atención fue el Natu que llevaba al hombro y cómo se comunicaba con él, acaso porque nunca habíamos visto uno…y quizás fue por eso que decidimos emplearlo, queríamos ver a Natu más de cerca, claro que ellos nunca se separaban –la excusa que su hermana le presentaba le parecía en extremo ridícula –al final, como parecía dispuesto a cualquier cosa por dinero más que por la medalla que no le interesaba, lo pusimos a cargo del aseo del gimnasio…ah, también alimentaba a todos los pokémon y como tú eras pequeña y nosotras estábamos ocupadas, sin contar que él en verdad parecía un poco desesperado, también te dejamos a su cuidado por un tiempo…

-¿Me estás diciendo que se aprovecharon la situación para explotarlo? –El gimnasio era enorme, los pokémon numerosos y ella de bebé… ¿Cómo no había muerto a causa del stress laboral? ¡Aquello era indignante!

-Bueno…en principio fue así –reconoció Violet, un tanto avergonzada –pero a cambio él pidió una cosa, además de la paga, y eso era alojamiento, daba igual donde, sólo quería un lugar donde dormir…y bueno, como él parecía un muchacho un tanto…impulsivo, no lo queríamos demasiado cerca de nosotras, así que le permitimos dormir cerca de la piscina…

-¡Y después de todo lo que hacía, ustedes lo obligaban a dormir en la humedad! –Cuanto más escuchaba, más se convencía de que a sus hermanas poco les había faltado para torturarlo y cargarlo de más absurdas labores –No entiendo…no entiendo cómo pudieron…

-Eso fue las primeras semanas, no te apresures –se apresuró a explicar la joven, comprendiendo que mientras más hablaba, más se enfadaba Misty –porque la verdad es…es que nunca se quedó a dormir…

-¿Qué?

-Él no dormía, simplemente se dedicaba a…a cantar en bares y a veces lo encontrábamos dormido mientras jugaba contigo –por un segundo, a la joven líder de gimnasio le pareció notar cierta actitud soñadora en su hermana –de hecho…casi nunca hablaba con nosotras, se la pasaba contigo tocando la guitarra y…bueno, cantaba muy bien, ¿sabes? Así dejabas de llorar…así te hacía dormir…así él mismo se dormía a veces…

-Pues con todo el trabajo que le daban…si me cuidaba siendo bebé y ustedes lo hacían dormir junto al agua, es normal que quisiera pasar tiempo lejos de aquí…

-Ya te lo dije, eso fue al principio, las cosas cambiaron cuando se ganó nuestra confianza.

-Oh, por favor, ¿me vas a decir que incluso cuidándome, ustedes no confiaban en él?

-Es que…las cosas cambiaron cuando él se enfrentó a unos acosadores –ante aquella confesión, Misty no tardó en instarla a continuar –verás, por aquí había un grupo de…un trío de idiotas que no nos dejaba en paz y no sabíamos qué hacer…es decir, siempre aparecían cuando Tom te sacaba a dar una vuelta, pero…pero un día justamente él estaba aquí y vio que no los podíamos alejar ni usando pokémon, así que…el muy loco se fue contra los tres…y a pesar de la desventaja, se las arregló para darles una paliza y tirarles los dientes, aunque no volvió ileso –Violet parecía incapaz de contener un suspiro de resignación –recuerdo que terminó con un brazo roto, pero con todo, seguía riendo afirmando que no eran más que unos cobardes de los cuales esperaba demasiado.

-¿Tom hizo eso? –Articuló Misty, incapaz de creer que hablaran de la misma persona.

-Y desde entonces, nunca más volvimos a ver a esos tipos, lo que nos hizo descubrir que muchos en la ciudad lo respetaban…y eso cambió también nuestra opinión…es decir, comenzamos a ayudarle con las tareas, pero él seguía haciéndose cargo de ti…y aunque le permitimos dormir en el sillón de la sala, seguía desapareciendo por las noches y no lo veíamos hasta que te daba el biberón de la mañana–su semblante no dejó de mostrar cierto pesar a medida que hablaba –y todo lo anterior hizo que…bueno, Lily fuera la primera en ofrecerle quedarse a vivir aquí.

-¿Quedarse a vivir? –La sola idea le parecía descabellada, más si se trataba de alguien como él.

-Las tres lo queríamos, Misty, de a poco se había convertido…había adoptado un rol que nosotras mismas buscábamos evadir a toda costa y su presencia había dejado de parecernos extraña, aunque nos costó convencerlo de que podía comer con nosotras en la misma mesa…y realmente llegamos a pensar que se quedaría, pero tan repentino como llegó, así se fue un día, después de renunciar a todo y darnos las gracias, se quedó para hacerte dormir y cuando te dejó en tu cuna, se marchó –por un segundo, Misty fue capaz de jurar que había una lágrima en los ojos de su hermana –quizás por eso no te hablamos de él, no sólo porque su partida te afectó, nos afectó a nosotras también, ninguna lo perdona por haberse ido sin dar explicaciones más allá de querer seguir viajando…ninguna lo ha podido perdonar por…por haberse quedado tanto tiempo y que ese tiempo…ese tiempo significara tan poco al momento de irse…

-Y nunca…

-Nunca una llamada, una carta, ni siquiera una postal…muy propio de él –comentó Violet con cierta amargura –pero bueno…supongo…no, en realidad quiero creer que tuvo sus razones para hacer algo así.

Sí, pensaba Misty. A pesar de la sonrisa, seguía siendo Tom y aquellas acciones parecían propias de un sujeto como él, acostumbrado a enfrentar peligros…no, no tenía ese concepto de él, sabía que era temerario, únicamente eso podía explicar que le hiciera frente a tres bravucones y saliera riendo con un brazo roto… ¿Por qué no podía recordar esos días? ¿Tan cercanos habían sido? ¿Qué habría sido de ellos de haberse quedado? ¿Habría crecido mejor, sin tanta rabia hacia su familia? Y ese afán de viajar buscando trabajo…de viajar sin luchar en gimnasios…

Debía de haber una razón para todo aquello.

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-Papá, ¿quién es él?

La chica no pudo evitar dejar escapar la pregunta, acaso porque el muchacho magullado que aparecía en la imagen en compañía de su padre más joven le resultaba en extremo familiar. Ambos sentados, llenos de tierra, pero en particular él lucía una sonrisa cansada, pero llena de satisfacción. No le habría dado mayor importancia de no ser por las similares facciones, ojos tan parecidos…y un Natu sobre su hombro, el cual le permitía obviar tantas diferencias…

-¿Quién? –Curioso, Norman se acercó para ver la foto que le mostraba su hija, adoptando su semblante una expresión que mezclaba nostalgia y fastidio –Ah sí, ese chico…se llamaba Tom, con seguridad el oponente más difícil de mi vida.

-¿Fue tu oponente? –Le costaba creerlo…sí era Tom, un muchacho apenas, pero… ¿Había peleado contra su padre? ¿Acaso no había dicho que las batallas no le interesaban?

-Por decirlo así –aquella frase sólo añadía ambigüedad a esa imagen –en realidad…llegó a la ciudad un día, nunca tuve claro de dónde…y por aquel entonces me preparaba para llegar a líder de gimnasio, así que ya habías nacido –con una sonrisa irónica, se dejó caer en el sillón junto a su hija –él simplemente tocaba la guitarra en las plazas, pero tuvimos unos desacuerdos cuando dije que los pokémon Tipo Normal eran mejores que cualquier otro, lo cual ofendió a Natu y a su entrenador también…pero claro, él no parecía muy dispuesto a enviar a su amigo a batalla.

-Pero…pero en esta foto…

-¿Lo dices por nuestro estado? Bueno, es porque él tenía un sentido absurdo de…cómo te dijera…unirse a su pokémon en las batallas, así que fue tanta mi insistencia que fui, según él, el primero que veía su estilo en un "combate amistoso", aunque hasta el día de hoy me pregunto qué habría sido de mí si hubiese ido en serio…y quizás la prueba más grande de amistad fue el no luchar con el palo de golf…

-Espera, ¿con el palo de golf? ¿Cómo iba a luchar Natu con un palo de golf?

-No May, creo que no has entendido –Norman no pudo evitar sonreír, pues se trataba de una confusión normal –yo peleé contra Tom, no fue una batalla pokémon, me obligó a hacer equipo con Slaking, ¿o en serio creías que terminaríamos así después de una batalla convencional?

May apenas podía contener su asombro. ¿Equipo con su pokémon? ¿Qué clase de locura era aquella? Pero si lo veía bien…claro, ambos lucían en condiciones deplorables…y si lo pensaba mejor, eso podía explicar la resistencia de Tom al momento de recibir cinco ataques simultáneos sin más consecuencia que un par de cortes, fracturas y quemaduras, las cosas que no podía evadir, por más resistencia que tuviera…y eso explicaba que se viera más entero que su padre, lo cual hablaba de cierta práctica.

-Y… ¿Y quién ganó?

-Bueno, fue un empate, aunque estoy seguro de que él habría ganado de haber ido en serio, pues seguía siendo algo nuevo para mí y él se estaba conteniendo…sin contar que, desde entonces, nunca más he intentado hacer algo como eso.

A la chica le costaba imaginar algo como eso, pero sabía que no podía ser falso viniendo de su padre y teniendo frente a ella la mayor prueba, aunque en la foto misma no parecía existir tensión entre ellos, más bien algo parecido a la camaradería…incluso su padre hablaba de él con cierto afecto… ¿Por qué nunca le había hablado de él? No es que necesitara algo así, pero…

-Y… ¿Qué pasó con él, papá? ¿Lo has vuelto a ver?

-Ya me habría gustado, pero él era de aquellos que no permanecían demasiado en un mismo sitio –meneó la cabeza con cierta preocupación, mas no por eso se alejaba la sombra de nostalgia –me cuesta creer que siendo tan joven, se haya hecho de tantos enemigos que lo querían ver muerto.

-¿Enemigos? –Sabía que no tenía sentido repetirlo, pero las últimas palabras la dejaron sin aliento.

-Bueno, qué se podía esperar…hija, en este mundo tienes que saber por dónde caminas y quiénes te rodean y parece ser que al intentar sobrevivir, no buscó los mejores lugares y lo terminó pagando…aunque no parecía lamentarlo –en la expresión de su padre creyó ver esa exasperación que solía provocarle alguna locura de sus hijos –no hablaba de eso, pero sabía que se metía en los peores tugurios, se involucraba en una pelea y más de alguien perdía los dientes a causa de su palo de golf…porque claro, no faltaba quien lo reconocía a causa de su temeridad y del mismo palo…

-Pero en la foto no parece ser el matón que tú describes…

-No hija, él no era un matón, simplemente se cruzó en el camino de gente equivocada que no perdona y actuó en consecuencia, es decir, lo que haría cualquiera que desee conservar su vida –a pesar de intentar mostrar cierto relajo, no fue capaz de disimular del todo la tensión de su voz –y la verdad…quiero creer que sigue vivo.

Por un segundo, May estuvo a punto de decirle a su padre que no se preocupara, que Tom seguía con vida a pesar de todo, pero no tardó en recordar las circunstancias que la habían llevado a conocerlo…claro, no sería una buena idea, a menos que blandiera el argumento creíble de que lo había conocido en el cumpleaños de Ash…no, querría saber dónde vivía y seguramente lo encontraría hospitalizado…probablemente no diría que ella tenía responsabilidad, pero lo podía sonsacar…no, seguía siendo desfavorable por donde se viera. Quizás más adelante fuera posible…sí, lo mejor sería dejarlo para más adelante, cuando se hubiera recuperado del todo…cuando ella misma dejara de sentir culpa al mirarlo a los ojos…

A quién engañaba, había algo más allá de la culpa…y sabía que ninguno de los dos se lo tomaría bien…no, al menos con uno tenía la certeza, del otro…del otro quería esperar algo en particular.

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-Helena…

La chica levantó la cabeza y se encontró con la figura alargada de un muchacho que la miraba con seriedad. Había algo en él que le parecía familiar, pero resultaba un tanto difícil saberlo a través de las lágrimas. Quizás él lo sabía, por lo que no tardó en agacharse para tener una mejor perspectiva. Y sí, había cambiado mucho, pero sabía que seguía siendo él, en parte porque la mirada la recordaba…en parte por el Natu de pie sobre el hombro de ese chico.

-Tom… -articuló la chica con dificultad, sintiendo cómo los dedos del joven le secaban las lágrimas.

-Vine en cuanto pude –sin decir más, la abrazó con fuerza, sorprendiéndola con dicho gesto, acaso porque no estaba acostumbrada a tales muestras de afecto, tan efusivo…tan imprevistas –chiquilla…lo siento tanto…

Sabía que en su hombro podía llorar la muerte de sus padres. Sabía que en su hombro podía encontrar el pilar que necesitaba para desahogarse…el pilar necesario para aferrarse a la realidad, por muy dolorosa que ésta pudiera ser…porque había sido un accidente…porque no había forma de esperarlo…porque no era ni el momento ni el lugar…y los extrañaba tanto…y ahí estaba él, el mismo Tom que recordaba de niña, el mismo chico delgaducho que la había salvado una noche de lluvia…el mismo que parecía no cambiar a pesar del cambio mismo…el mismo que a pesar del cansancio, le había sonreído para animarla…y el mismo junto al cual lloraba esa partida prematura, intentando asimilar la soledad repentina que caía sobre ella a sus trece años…la misma que él, en parte, parecía mantener a raya.

-Gracias…gracias Tom –articuló entre sollozos –pero…ha pasado tanto…y de pronto…

-Lo sé, lo sé, tranquila –miró la estancia en la cual se velaban dos ataúdes –entonces…por qué…por qué nadie…

-Eran mis padres…y todo lo que tenía –murmuró la chica con dolor –y ahora…ahora…

-Ahora no sabes qué harás –completó él con voz neutra, como si mantuviera todas sus fuerzas en lo más profundo de su ser, intentando mantener bajo control una implacable lucha interna –no te preocupes, yo tampoco sé qué haré, pero dicen que dos cabezas piensan mejor que una –unos picotazos de Natu lo interrumpieron –demonios, no me cortes la idea, sabes a qué quiero llegar, no te estoy ignorando.

-Tom…

-Si no sabes qué hacer, vamos a averiguarlo juntos, ¿sí? –Y a pesar de la oscuridad y tristeza de la estancia, el chico sonrió –si no lo sabes…bueno, nunca has estado sola en el camino…

-Qué quieres…

-A partir de ahora, eres mi responsabilidad –dejando caer la mano sobre su cabeza, pareció reafirmar sus palabras –y no aceptaré un no, esto no está sujeto a discusión, aunque me lo pensaré cuando cumplas dieciocho –la chica sintió que el llanto volvía, luchando por contenerlo –pero si vas a llorar, llora…se han ido, se volverán a encontrar, pero sigue siendo una despedida y pasará algún tiempo antes de que los vuelvas a ver…mas ten por seguro de que se reencontrarán, ya verás.

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-Dejé de viajar por Helena –escuchó la chica que decía el mismo psicólogo, esta vez recostado en el diván –pensé que a ella no le vendría bien tantos viajes y fue por eso que decidí que ya era suficiente y era tiempo de buscar estabilidad…y pensé que si realmente quería que dejara de preocuparse, tenía que ofrecerle una base, alguna garantía…

-Fue un bonito gesto de tu parte –murmuró Zoey, intentando esbozar una sonrisa –pero sigo sin entender cómo fue que llegaste a ser psicólogo…

-Fue por Helena también…y en parte por mí mismo –no era algo que esperara, por lo que decidió no interrumpir –quiero decir…leí sobre la carrera cuando pasé frente a la universidad y entendí que era lo necesitaba para ayudar a Helena a salir adelante, a librarse de sus miedos y a superar sus tristezas…y en parte porque de todas las carreras, parecía ser la mejor para aprender más de la gente…

-Pero…esa necesidad de conocer a la gente…esa necesidad de viajar siempre…como si ningún lugar fuera seguro…creo que me estás ocultando algo –la joven no tardó en comprender cuán cierta era la afirmación, notando una sombra en los siempre brillantes ojos del psicólogo novato –sabes que puedes confiar en mí…

-Quiero confiar en ti…y por eso espero que nunca salga palabra de ti –la chica no tardó en asentir, impulsando así al joven –empecé a los ocho años a cargar con un palo de golf para defenderme, la única cosa sólida que había en casa y sabía que podía emplear como arma –a Zoey no le resultó difícil ubicar el mencionado objeto en la sala –y en parte me servía, aunque unido a la estatura lograba una impresión mayor –dejó escapar un suspiro, como si fuera incapaz de comprender sus propias acciones pasadas –aunque recuerdo que…recuerdo que lo que más me enfadaba era que se aprovecharan de personas más débiles y por eso…por eso, mientras caminaba por mi ciudad natal una noche, vi a un tipo que…que intentaba abusar de una chica –le costaba creerlo, pero sabía que él no tenía necesidad de mentir –tenía diez años, Natu no era más que un huevo en mi morral y cuando vi eso…ni siquiera consideré que podía morir, simplemente lo ataqué golpeándolo en la boca con el palo y dejándolo inconsciente –a pesar de la gravedad de la situación, le quedaban fuerzas para reír –pero lo peor de todo fue que ese tipo era integrante de una mafia en extremo poderosa que tiene brazos articulados en todo el país, considerando el ataque un acto imperdonable por el cual decidieron darme caza –al voltear, la chica pudo notar el peso de tantos años sobre sus hombros –con diez años ya me buscaban…y con diez años decidí actuar en consecuencia, aunque mucho me costaba huir si en cada pueblo no faltaba aquél que había oído el dato que Los Hijos de la Promesa ofrecían una fuerte recompensa por la cabeza del mocoso del palo de golf, el mismo que le volaba los dientes a todo aquél que intentara ponerlo fuera de combate –la risa se volvió a oír, esta vez con más estridencia –quería que me temieran…quería que la idea de atacarme les pareciera descabellada y por eso me encargaba de dejarles el recordatorio en la dentadura, para que comprendieran lo loco que estaba y lo peligroso que podía llegar a ser –dejó escapar un nuevo suspiro, esta vez sonriendo con cierta satisfacción a pesar de la incredulidad de Zoey –por eso…bueno, por eso me corté el cabello, ellos me recordaban como un chico pelucón…y por eso decidí estudiar, porque era lo último que ellos podían esperar de un verdadero matón que les hacía la vida miserable…y por eso, dentro de los muchos nombres que he recibido, el mejor siempre será el de Hada de los Dientes –sonrió con cierta malicia que ocultaba un matiz de tristeza –pregunta en cualquier parte, el Hada de los Dientes tiene su reputación…

-Así que eras tú –Zoey no pudo evitar sonreír ante la perspectiva de un Tom de diez años de edad volando dientes a destajo –bueno…tu reputación llegó a muchos oídos como un rumor…pero sí funcionado tu táctica, nadie lo pensaría de ti.

-Con eso me basta si puedo vivir –con un rápido movimiento, el psicólogo se incorporó del diván y miró a Zoey con gratitud –gracias por escucharme Zozo, me hacía falta decirle todo esto a alguien…

-De qué me agradeces, tontito –soltó la chica, divertida ante la expresión azorada del joven –si tú me has escuchado mucho antes, claro que tenía que hacerlo.

-Gracias –repitió él, intentando sonreír, sin notar que en parte, un pequeño rastro de celos se escondía en la chica, los cuales ella intentó apartar a sabiendas de que no parecían encajar con la situación –sólo espero que…bueno, cuando tengas algo nuevo que contar, sea uno de los primeros en saberlo…te lo debo sabiendo que mis secretos están a salvo contigo.

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Extrañaba la sonrisa de mi amigo…la extrañaba por sobre muchas cosas de aquel pasado mejor…la extrañaba más teniendo a la responsable de su muerte tan cerca de mí mientras esperaba oír pronto la voz de Tom cantar mientras todas las chicas se levantaban, sin duda pensando algo…sin duda planeando algo que creía saber, incluso sin la necesidad de inmiscuirme en sus cabezas, porque a pesar de todo, seguía teniendo su atención sobre mí.

-Eso no explica por qué mi cuate es así ahora –me reclamó James con enfado, actitud que parecían compartir sus amigos.

"Entonces quieres saber sobre esa noche en particular…muy bien, creo que merecen saberlo."