Estoy avanzando a un ritmo acelerado, acaso porque temo perder la inspiración si me detengo. Este capítulo, a diferencia de los más recientes, hacía ya unos días que lo había terminado y estoy avanzando que siguiente, pero como no quiero hacer esperar a nadie, aquí lo dejo y sí, cuesta cada vez más, mas no demasiado, acaso porque el final ya está decidido y eso no cambiará. Y a decir verdad, irónicamente Tom me ha dado más problemas que los personajes de la serie, pero estoy contento de que el personaje haya podido hacerse un lugar en el corazón de los lectores, así que los capítulos que giran en torno a su pasado es mérito de ustedes y se los agradezco de corazón.
Como ya es tradición, no puedo comenzar sin antes agradecer a:
Ariz Taerio: Tiene un pasado un tanto triste, sí, las fotos son buenas formas de recordar y en cuanto a los padres de Helena…bueno, lo entendía de mucho antes…pero espero no haberme excedido, siento mucho si fue así, más cuando mencionaste lo de tu amigo…bueno, espero no haber ido al extremo. Sobre el Hada…jejejejej, bueno, qué bueno que fue una explicación convincente y sobre la Barbie, bueno, se entiende más sobre los lujos, esas muñecas son demasiado lujosas para vestir, jejejejeje. Y sí, Paris es mencionado, imagínate mi sorpresa, no veía esa temporada desde que tenía…uf, cuando cumples veinte tiendes a olvidar la infancia, jejeje. Me alegra mucho que hayas disfrutado este capítulo. Todas las dudas que puedas tener sobre esa noche están aquí, espero estar a la altura de las expectativas. Gracias por todo.
Red: Jejejeje, pues así es Tom, todo un caso, aunque sobre el palo de golf…prefiero verlo como una espada moderna, de esas que bien cuidadas, pueden durar muchos años. Sobre los niños…bueno sí, quería mostrarlo en una faceta diferente, como cuando ves a un hombre rudo con un delantal de cocina estampado con flores y créeme, pensé en esa posibilidad, pero sencillamente no podía, se veía demasiado…surrealista siendo Tom. Pero bueno, tenía que marchar, eran sus decisiones (aunque no por eso deja de ser cabrón). Y sobre la última duda…espero poder responderla aquí y estas a la altura de lo esperado. Gracias compa, has sido muy amable y eso queda en el alma.
Y como siempre, gracias a todos los lectores, pasados, presentes y futuros por seguir esta historia, por ustedes sigo y por ustedes espero mejorar siempre un poco más. Queda cada vez menos, así que disfrutemos lo que nos queda.
Ahora, sin más dilación, los invito a una tercera ronda, porque la noche es joven.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
-Sé que te estoy dejando atrás, hijo, pero…pero sabes que tarde o temprano, nos volveremos a encontrar, eso tenlo por seguro; puede que sea un tiempo largo, será normal que llores, pero ese tiempo pasará y mientras estemos separados…procura emplear ese mismo tiempo a tu favor y que esta pena no abarque toda tu vida, porque estaré contigo siempre, más allá de cualquier lejanía y esperando a que sonrías sin importar la situación ni cuán grande sea la prueba…porque la alegría de la vida es tener un desafío que la vuelva más interesante y la muerte no es más que el último desafío…por eso ríete de ella en su cara, no hay que temerle, vive con nosotros y no la vemos, la ignoramos y cree que nos tiene controlados…no dejes nunca de reírte de ella…y de todos los obstáculos.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
"Dormíamos en esa consulta, aunque cuando Helena se quedaba, ésas solían ser las noches más incómodas porque siempre Tom le dejaba el diván para dormir y él se quedaba en la silla junto al escritorio…qué le podíamos hacer, si no disponíamos de los fondos para alquilar algo y a mi amigo no le hacía ninguna gracia aprovecharse de la casa de la chiquilla…creo que entre las razones que dio fue que un caballero jamás se aprovechaba de la situación, aunque tanto él como yo sabíamos que él nunca haría nada, más le incomodaba su propia presencia donde sentía que no era correcta.
Pero esa noche…bueno, esa noche mi amigo se veía un poco decaído. Para empezar, el trabajo había sido más pesado de lo usual, había tenido algunas dificultades con el casero y para más remate, hacía ya varias semanas que Zoey ni siquiera se aparecía sin siquiera enviar una mísera explicación, aunque por la mente de psicólogo de mi compañero parecían desfilar una serie de posibilidades, todas factibles, acaso porque recordaba algunas señas que le había dado la chica, como por ejemplo que había conocido a alguien y que parecía ser una buena persona…y claro, él con esa tranquilidad y un poco de entusiasmo, le dijo que tuviera cuidado, que no se dejara llevar por las apariencias…tantas cosas le dijo que casi me sentí culpable al no pedirle que se detuviera, que se callara, que la chica a ratos parecía molesta con Helena y él, siempre ingenuo e idealista, siempre creyendo en la gente por sobre todo, era incapaz de notarlo.
¿Cómo no se daba cuenta de que la presencia de esa chica significaba para él una cosa, pero para otros significaba algo más? Quizás esperaba de él alguna reacción, las mismas que él podía disimular o simplemente no manifestaba…las mismas que ella esperaba detonar diciéndole eso, que había conocido a alguien, que parecía buena persona y que le interesaba…pero claro, él simplemente aconsejaba, las típicas recomendaciones que le daba a Helena…no, con Helena era otro caso. Con ella se convertía en una fiera cuando alguien la miraba con malos ojos y siempre decía que si llegaba a estar con alguien, como mínimo necesitaba su aprobación, aunque ella no sabía que lo que él realmente quería era recordar la cara de ese alguien que pudiera hacerla llorar para así volarle los dientes en un futuro.
Ahora bien, ustedes no saben de esa noche en particular…
Esa misma noche, Helena había llegado a la consulta y en uno de esos arranques de cortesía, mi amigo salió a la tienda más cercana a comprar lo que fuera necesario para tener una velada un poco más agradable, aunque fuera dentro de una destartalada consulta de psicólogo primerizo. Aunque a decir verdad, tampoco se podía asegurar que nos alcanzara para demasiadas cosas. Simplemente quería asegurar lo básico, acaso porque sabíamos que había una tormenta anunciada para esa noche y no valía la pena olvidar nada.
Esa noche sí hubo una tormenta…bueno, quizás no como la imaginábamos.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Mi amigo caminaba cargado de bolsas. Qué suerte el haber encontrado a tiempo uno de esos locales abiertos las veinticuatro horas, siempre decía que lo salvaban de más de una situación incómoda. Y mientras tanto, dejamos que Helena se acomodara lo mejor posible, que hiciera lo que quisiera dentro de ese pobre espacio. Al fin y al cabo, mucho mi amigo no podía verla debido a los estudios de ella y al trabajo de él. Quizás por eso mi amigo simplemente no reclamaba nada, aunque tuviera que acomodar el poco espacio a fin de que luciera un poco más presentable, incluso para tratarse de un sitio a ratos vacío a causa de la falta de muebles.
El mismo lugar visto desde el exterior no parecía la gran cosa. De hecho, me sorprendía que algunos de los pacientes asignados a Tom fueran capaces de encontrarlo. Porque a simple vista, era el más bajo de los edificios de la ciudad, el color lo hacía pasar desapercibido…qué digo el color, todo en él lo hacía pasar desapercibido. Todo en él hablaba de una lucha por la supervivencia, acaso por eso mi amigo trabajaba y vivía en el mismo sitio, necesitaba ahorrar dinero y el alquiler se lo podía permitir, como todos nuestros vecinos, los mismo que salían en idénticas condiciones todas las mañanas.
Quizás por eso nos extrañó tanto ver un auto negro estacionado junto a la entrada, tan brillante y a pesar del color, tan escandaloso, como si quisiera imponer su presencia, obligar al peatón a voltear para verlo y convencerse de que allí estaba…porque claro, la misma reacción generó en nosotros, aunque por razones completamente diferentes. Para empezar, ese vehículo no tenía por qué estar ahí y segundo…precisamente por eso nos parecía familiar, demasiado familiar…
Porque llamaba la atención…porque parecía una enorme pancarta que gritaba un único mensaje…porque a pesar de carecer de letras, sabíamos qué podía significar…
No tuve que decirle nada, él mismo soltó las bolsas y empezó a subir las escaleras de dos en dos, viendo en su rostro, por primera vez en muchísimo tiempo, una muestra e genuina angustia a medida que nos acercábamos al quinto piso, sabiendo que el ascensor no serviría de nada…sabiendo que podíamos llegar a tiempo o directamente…no, no podíamos pensar en la segunda posibilidad, parecía imposible, no podíamos creerla…no queríamos creerla, pero lamentablemente…lamentablemente los gritos eran audibles, se oía desde la escalera y con más intensidad a medida que nos acercábamos a la puerta, la cual derribé con un ataque psíquico, no había tiempo que perder dando puntapiés o usando llaves.
Claro que esperábamos todo…claro que esperábamos todo, pero eso…
Los pocos muebles que había estaban en cualquier parte, así como quebrados los pocos objetos frágiles. Se podía pasar por alto el daño material…digo que podía, pero cuando algo más importante se veía en el centro de la sala…
Un sujeto tenía agarrada a una chica pelirroja muy conocida y le tapaba la boca con tal de que no gritara mientras otro sujetaba a una muchacha de cabello largo contra el escritorio y la desnudaba a la fuerza…y la misma víctima parecía ya exhausta, incapaz de defenderse o gritar, apenas limitándose a llorar mientras sangraba de la nariz…y esos sujetos…grandes, en apariencia pulcros, de buena presencia, bien vestidos, una ropa que hacía parecer un pobre muchacho ridículo a mi amigo…los mismos que voltearon al notar que la puerta se había abierto de golpe…
De pronto, sentí frío…un frío tan grande que aplacó mis fuerzas…
-Vaya, finalmente –articuló el sujeto que tenía a Helena contra el escritorio, sonriendo casi con cortesía –ha pasado mucho tiempo y has cambiado, pero sigues siendo tú, querido Tom.
-Puede ser –soltó mi amigo con una voz asombrosamente calma, a pesar de que podía sentir cómo la ira estremecía su cuerpo –sí, ha pasado mucho tiempo, pero…me sorprende que hayan dado conmigo.
-Cortesía de nuestra auspiciadora –comentó el segundo sujeto, el cual sostenía a una angustiada Zoey, la cual intentaba negar frenéticamente con la cabeza –Vaya, ¿lo niegas ahora? De buen modo me contaste todo y me trajiste…
-Da igual cómo llegaron, ya están aquí y no he podido ofrecerles un café –a pesar de no ver su rostro, sabía que estaba rígido, pudiendo mover los labios haciendo un extraordinario esfuerzo –así que… ¿Lo querrán cargado? ¿O prefieren algún licor?
-No pierdes la ocasión, de bromear, ¿verdad, Hada de los Dientes? –Con un rápido movimiento, el sujeto puso a una vulnerable Helena frente suyo a modo de escudo humano, con un enorme cuchillo apoyado junto a su cuello –pero verás, querido, las cosas ahora han cambiado, ¿sabes? Porque como puedes ver, tenemos ventaja numérica…sin contar que tenemos a tus lindos tesoros como garantía.
-Así que tú decides, Tommy, y ya habrás notado que las opciones son escasas y del todo sencillas –el enorme brazo del tipo se cerró más en torno al cuello de la chica pelirroja, haciéndole más daño –te entregas y las dejamos ir…te resistes y las matamos aquí mismo.
Más crítica no podía ser la situación. Daba igual lo que eligiera, salía perdiendo de una u otra forma. Los ojos de las chicas tampoco ayudaban a encontrar algo de calma y sin embargo, para mi asombro, los temblores dejaron de sacudir a Tom, el cual se llevó los dedos a los ojos, como si realmente considerara la macabra oferta…como si realmente tuviera ánimos de negociar…
La risa que escapó de sus labios fue el sonido más escalofriante que jamás había oído…y la sonrisa que esbozó distaba mucho del gesto que tanto conocía.
-Creía que habían pensado mejor la situación…pero claro, sólo su estupidez podría explicar que los hayan enviado hasta aquí –un crujido de dedos me dio a entender que estaba dispuesto a todo –porque si me llevan y las dejan, las matarán segundos después…y si las matan en principio, el resultado será el mismo…con ellas muertas, ustedes también caerán –dio un paso al frente, lo que me hizo comprender lo que estaba pensando, para espanto de todos los presentes –no pienso entregarme, no las dejarán de todos modos…y si piensan matarlas…los desafío a derramar aunque sea una gota de su sangre, pero no creo que sean tan idiotas, porque si algo así llegara a pasar, comprenderán que el Hada de los Dientes tiene un apetito un poco más…amplio –una nueva carcajada los hizo palidecer a todos –Así que… ¿Realmente quieren matarlas? Si lo hacen, yo no tendré misericordia… ¿Me quieren llevar a solas? Tampoco la tendré… ¿Entienden lo que les quiero decir? Da igual la decisión que tome, da igual el camino que propongan, apenas ustedes pusieron un pie en este lugar y amenazaron las vidas esas muchachas, me vendieron sus almas…y yo no soy de los que negocian un acuerdo, ¿o acaso ya lo olvidaron?
No podía creerlo…estaba dispuesto a ir con todo…no tenía el palo de golf, ellos tenían a las muchachas y a pesar de todo, le quedaba un resquicio de frialdad para amenazar con desatar el caos…y por las caras de esos sujetos, comprendí que estaba en lo cierto, no eran palabras vacías. Ellos le temían, sabían de lo que era capaz y también le tomaban el peso a la monumental tontería que acababan de cometer…
Estaban en el territorio del Hada de los Dientes…el mismo que, al chasquear los dedos, me dio la señal que necesitaba para desatar mi poder psíquico, alejándolos de las muchachas contra su voluntad…
-Quédate quieto –una voz tras nosotros, seguido del frío cañón de un arma en la nuca de mi amigo, representaban algo más que una mera advertencia…pero lamentablemente, Tom ya estaba demasiado loco como para acatar…
-No me he movido –tan rápido que caí de su hombro, volteó y estrelló la mano sobre la cara del sujeto, llevándolo contra la pared más cercana -¡Ahora sí, pinche cabrón!
En un segundo estaba encima del tercer sujeto mientras los otros dos, olvidándose de las prisioneras, saltaron al ataque, comprendiendo que no les quedaba demasiadas oportunidades para acabar con un demente como aquél, cegado por la ira contenida, pasando sobre mí y aturdiéndome con sus pisadas, al punto que quedé tirado mientras oía un estruendo y quejidos. Sentí que unas manos familiares me alejaban del caos, pero lo veía todo borroso, apenas tenía certeza de que mi amigo se enfrentaba a tres sujetos y a duras penas lograba mantenerse en pie…
Tuve que recurrir al escaso rastro de concentración que me quedaba para localizar ese objeto en particular, el único que le podía ayudar en ese momento crítico y ordenarle que acudiera en su ayuda, jalar de él con todas mis fuerzas…jalar de él hasta que sintiera que cobraba vida y me reemplazaba ayudándolo…y en medio de la difusa escena fui capaz de verlo volar y vi que una mano familiar lo alcanzaba a atrapar, haciendo que la misma saeta gris girara de un lado a otro, golpeando huesos que alcanzaba a percibir debido al seco sonido que se repetía una y otra vez por sobre los quejidos de dolor… ¿Cómo habíamos llegado hasta ese extremo? ¿Cómo era posible que tuviéramos que hacer frente a semejante locura? De estar mejor…de no haber sido pisoteado…
-¡Levántense cabrones! ¡No me digan que es todo lo que tienen!
Conocía esa frase…mi amigo solía emplearla en dos ocasiones: cuando estaba en verdadero peligro o cuando iba ganando un combate…claro, era la segunda, lo supe en cuando mi vista volvió a la normalidad y pude tener una visión completa del improvisado campo de batalla, el cual me produjo un escalofrío.
El destrozo se había duplicado. No sé en qué momento las chicas habían retrocedido conmigo hasta una esquina, siendo Helena la que me sostenía. Los tres sujetos estaban en el piso con las caras destrozadas bañadas en sangre, respirando con enorme dificultad e incapaces de cubrir sus arruinadas dentaduras. Y mi amigo…mi amigo estaba agachado recogiendo esos mismos dientes, respirando con dificultad. Alcancé a ver con alivio el bendito palo de golf que le había enviado, cuya cabeza metálica brillaba de un tinte escarlata. Sin embargo, al levantarse, noté que mi alivio se esfumaba…
De pie parecía más alto, más delgado…y su rostro pálido tenía un profundo corte en la mejilla derecha…mantenía empuñadas ambas manos y al mirar a los sujetos en el piso, había una oscuridad en ellos que resultaba imposible de describir, más cuando se agachó una vez más y agarró al que parecía ser el líder del grupo del cuello de la camisa.
-Nada sacas con fingir que no me oyes, sé que estás ahí y por eso no lo volveré a repetir: Dile a tu jefe que Tom el Hada de los Dientes lo está esperando y que si se vuelve a meter conmigo o con mi familia, entonces no sólo le enviaré los dientes, también enviaré la cabeza de sus subordinados…y no sólo eso, yo seré el mensajero y no sabrá dónde, no sabrá cuándo, pero un día mi palo caerá sobre él, no buscando sus dientes, más bien para tomar su vida…y en cuanto a ti… -lo agarró de la maltrecha cara y la apretó hasta que oí un débil gemido de dolor –búscame, te reto a que lo intentes…búscame y te juro por la memoria de mis viejos que no sólo me quedaré con tus dientes como trofeo, porque la próxima vez iré por tus pelotas, ¿me oíste? –Lo dejó caer con fuerza antes de dedicarle una última mirada de desprecio –Te vencí cuando tenía diez años, infeliz, no importa cuántas veces vuelvas, te estaré esperando…y sabrás que no volverás a contarla…así que confío en que sabrás cómo actuar si quieres seguir vivo.
Sin decir más, se acercó a nosotros y a pesar de su aspecto, sus facciones y su ropa, sabía que no era el mismo…no, su rostro serio, sus ojos vacíos…el rostro herido…la misma Helena parecía temerle al verlo en ese estado, habiendo ya desatado su locura…habiendo amenazado…habiendo enfrentado la muerte con una sonrisa y después de ver su rostro, volver a la vida sin un ápice de energía.
-Helena –la chica me apretó contra su pecho, aterrada –coge todo lo que puedas, documentos, cuadernos, ropa, lo que sea, si lo tienes aquí sólo búscalo y mételo en un bolso…
-No…no tengo nada aquí –articuló la muchacha, temerosa.
-Iremos a tu casa entonces, no perdamos tiempo –sentí de pronto cómo sus manos me alejaban de ella y colocaban en su hombro, mi lugar –gracias amigo, me salvaste la vida…
-Tom… -la débil voz de Zoey me ayudó a recordar que ella estaba ahí –Tom…tu cara…
-Cállate –su tono me produjo un nuevo escalofrío, más porque jamás creí que percibiría tanta frialdad en él…tanta ira impregnada en cada sílaba –yo…yo te confié todo mi pasado…creía en ti…confiaba en ti… ¿Y tú me traicionaste de esta manera?
-Tom…yo no…
-¡No me vengas con estupideces! ¡Sólo tú sabías quién era yo! ¡Sólo por ti podían saber que estaba en esta ciudad! ¡Qué hacías aquí si no era para guiarlos! ¡Contesta!
-¡No sabía que harían esto! ¡No tenía idea! –Sollozó la chica, incapaz de mirar los fríos ojos de mi amigo –No… ¡No tenía forma de saberlo!
-Claro que no tenías forma, por eso te pedí que guardaras mi secreto –tanta seriedad había en su voz que me costaba creer que en realidad fuera un muchacho –o acaso… ¿Acaso crees que te reprocho el no saber algo de ellos? Yo confié en ti, Zozo, te confié mi pasado, mis errores…te confié lo que alguna vez fui en la vida con la mínima esperanza de sentirme más seguro…con la esperanza de ver crecer esta familia…confiaba en que alguna vez oyeras todas las malditas veces que te dije que tuvieras cuidado, ni siquiera para protegerme sino porque realmente no quería verte dañada…pero con esto… ¿Qué me queda de ti ahora?
-Tom…lo siento –hablaba con tanto arrepentimiento que no me extrañó que Helena le dirigiera una mirada suplicante a mi amigo –de verdad…de verdad…
-Vete mientras estos bastardos sigan así –interrumpió Tom con voz seca –quiero que te largues, no puedo garantizar tu seguridad por mucho tiempo, así que vuelve a casa y no vuelvas a poner un pie en esta ciudad…
-¿Qué…qué harás tú?
-¿Realmente eres tan estúpida como para creer que te diré algo? Quédate con el tiempo que he conseguido y agradéceme desapareciendo de mi vida.
-Tom…de verdad lo…
-Vete –pero la chica no se movía, paralizada ante la perspectiva de un psicólogo frío e implacable –te estoy diciendo que te vayas, ¿quieres que te saque de aquí a la fuerza? ¡Largo!
La chica se incorporó con dificultad y sin dejar de mirar a mi amigo con el remordimiento casi palpable en su expresión angustiada, salió corriendo de allí, permitiéndome oír un sollozo contenido en la lejanía…no, dudaba que volvieran por ella, ¿qué podían sacar en limpio de una chica si ya sabían que su objetivo seguía con vida? Sí, el mismo objetivo que ayudó a levantarse a Helena y acomodó su ropa lo mejor posible…el mismo que parecía contener algo más que las palabras…el mismo que se limitó a cubrir a la chica lo mejor posible recurriendo a su propia ropa…
-Debí protegerte mejor –musitó Tom sin atreverse a mirar a la muchacha –vámonos, no perdamos tiempo.
-No es tu culpa –le dijo ella con suavidad –no eres omnipotente, no eres perfecto, sólo intentas hacer las cosas bien y lo logras…pero esto…
-No debí confiar en ella…ni en nadie…y por esa estupidez…por esa estupidez…
-Tom, deja de creer que debes cargar con todo…
-Ha sido esa estupidez por la cual has estado a punto de pagar, pero te juro que esto no volverá a pasar…porque eres todo lo que tengo y algo te hubiesen hecho…
-Tranquilo, no tienes que…
-Nos vamos de aquí ahora –sabía que no era una sugerencia, era un hecho, una decisión que no aceptaba réplicas –no importa el lugar, mientras más nos alejemos de aquí, será mucho mejor –sentí que sus dedos palpaban mis plumas –ahora amigo, mantenlos atrapados por un rato, regálanos algo más de tiempo.
Sabía que no tenía más opciones…no, sabía que ya no podía decir que no. Porque sencillamente era necesario si queríamos seguir vivos. Una vez más, después de creer que estaríamos tranquilos, volvíamos a viajar, pero algo me decía que sería la última vez, no por la efectividad del ataque o por el hecho de haber derrotado a esos tres matones…no, era la mirada de mi amigo, la rigidez de su rostro herido…su aspecto derrotado…su voz decepcionada…el hecho de saber que, por confiar, estuvieron a punto de arrebatarle a una de las personas que más quería…y había perdido a alguien más…
-Es tan difícil cumplir…viejo…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
-Entonces…por eso…
"Por eso nuestro cuate es así, James". Las expresiones de esos tres no distaban mucho de lo que en realidad esperaba. "Por eso lo ves con barba, por eso se ha dejado crecer el cabello…por eso apenas sonríe y cuando lo hace, más bien parece un gesto cargado de ironía…y por eso, como ya pudieron notar, ahora es profesional hasta en las relaciones personales, porque no se permite ni un gramo de confianza con alguien que no sea de su círculo…bueno, mejor dicho que no sea Helena o yo, aunque con ustedes no sé qué tanto ha variado todo…"
-No ha variado nada, apenas si sonríe, así que es así con todo el mundo –observó Meowth con tristeza –así que eso le hizo la boba…no me extraña nada que sea tan arisco con todos.
"Qué bueno que lo entiendan y…qué bueno saber que le puedo contar esto a alguien, era demasiado peso". Y no me molestaba correr el riesgo, por una vez en la vida quería confiar en mi instinto y ese mismo instinto me decía que daba igual lo que hubieran hecho en el pasado, pues esas manchas los volvían más confiables.
-A mí me parece que las cosas no han cambiado demasiado –el comentario de Jessie me tomó por sorpresas –Es decir…no pongo en duda lo que dijiste, Natu, pero a juzgar por la preocupación que mostraron las bobas cuando recibió los ataque…creo que por más que intente alejarse de los demás, siempre terminará mostrando una faceta agradable que terminará por llamar la atención de los demás –por primera vez en todo lo que llevábamos juntos, vi a esa joven sonreír –da igual cuánto intente ocultarlo, dudo que alguien pueda ser querido siendo tan despreciable como él "intenta" ser.
Dicho así…me costaba creer que alguien más había considerado esa posibilidad…claro, dudaba que sobre ellas pesara un pasado que, al menos en la mayoría de los casos, poco les había afectado…no, esto era mérito de mi amigo y daba igual cuánto intentara negarlo. Daba igual cuántas veces se viera encerrado entre decisiones que él creía jamás haber tomado. Porque sé que cuando habló de ellas delante de Ash, sus palabras brotaron del corazón más allá de cualquier afán egoísta relacionado con purgar sus fracasos profesionales. Daba igual cuánto intentara negarlo, cada una de sus acciones seguía el patrón idealista del cual pretendía escapar.
Sabía que ellas me habían oído, su ausencia me lo confirmaba…así como también me confirmaba que pensaban más o menos lo mismo que yo.
Mi amigo Tom tendría una larga noche por delante.
