Finalmente he logrado terminarlo y estoy muy contento. Éste vendría a ser el penúltimo capítulo y sin duda, uno de los más largos que he escrito para esta historia y por qué no decirlo, uno de los más complejos y arriesgados. No negaré que estoy muy cansado, pero también muy satisfecho, acaso porque ustedes, queridos lectores, me han instado a no aflojar y seguir hasta el final. Y por eso mismo, ahora que ya no queda nada para el final, pues no quiero hacer esperar a nadie, esperando de ustedes sus opiniones, siempre son necesarias, incluso en esta instancia, cuando la próxima actualización sea la última y en la cual ya estoy trabajando.
Antes de comenzar, quiero agradecer encarecidamente a:
Ariz Taerio: No esperé que lograra transmitir tanto, espero no haberte perturbado demasiado, pero por lo general, como los traumas surgen de acontecimientos extremos, pensé que debía de ser algo intenso y con respecto a la posibilidad de la cárcel…sí, la consideré, pero la alternativa que quedó ya la había considerado previamente con otros personajes, otra edad y otros resultados, pero en esencia es lo mismo y quizás por eso lo mantuve, le tenía cierto cariño al borrador previo. Me alegro no haberme excedido con el capítulo anterior y me alegro mucho estar a la altura de las respuestas, gracias de corazón por tu opinión, espero estar a la altura con este capítulo.
Y una vez más, gracias a todos ustedes, lectores pasados, presentes y futuros por seguir esta historia hasta este punto. Es apenas el penúltimo paso, espero lograr complacerlos porque lo merecen, esta historia es más vuestra que mía y por eso llegaremos hasta el final.
Ahora, sin más dilación, acabemos la noche de vigilia, que poco nos queda. Los invito a una cuarta ronda.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Y si te sientes perdido, con tus ojos no has de ver
Hazlo con los de tu alma y encontrarás la calma,
Tu rosa de los vientos seré.
¿Cuánto hacía que no cantaba esa canción? Muchísimo tiempo, tal vez ni siquiera debí pensar en ella, pero quería algo lento…quería probar qué tan bien funcionaría empleando la guitarra en vez del piano y sí, los había relajado. Se les veía muchísimo más tranquilos e incluso yo mismo me sentía un poco mejor…bueno, al menos eso recordaba de las caras anónimas, porque en el silencio de mi hogar, un quinto piso alejado a unas cuadras de distancia no me permitía hacerme una idea de cómo estaría el ambiente en el bar. No solía retirarme antes, pero tampoco estaba de humor para más. No, no creía que fuera mi culpa…o más bien, no sabía si era mi culpa, no sabía qué pensar ni menos qué hacer. Aunque dudaba mucho que, de tener la claridad, habría hecho algo diferente más allá de permanecer apoyado en el balcón con un cigarro encendido a la espera de la inminente lluvia.
Y mientras mi amigo dormía plácidamente sobre su percha ubicada junto a mi cama, me permitía recordar una de las principales razones que tenía para preguntarme si realmente había sido correcto tocar esa canción…
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Se llamaba La Rosa de los Vientos…y quizás movido por esa extraña nostalgia que puede atacarte cuando menos lo esperas fue que decidí dejar fluir las notas. Tampoco esperaba demasiados aplausos y me expectativas se vieron acertadas al escuchar un clamor moderado, casi como quien aprueba una buena acción de manera escueta. Era de esperarse. Tendrían que esperar si querían algo más animado y en realidad, yo tampoco estaba de humor para tocar algo diferente. Dejé fluir la canción con la esperanza de que me ayudara a recordar mejores momentos, días que parecían casi un chiste si los comparaba con años más recientes…días que podía elegir si ahogaba en el alcohol o no…
-Tom…
Me sentía vulnerable cada vez que oía mi nombre, pero en esta ocasión no sabía si ponerme a la defensiva o afrontar un peligro. Sólo tenía la certeza de que esa chica podía tener un carácter aterrador cuando se enfadaba y yo no estaba dispuesto a apostar mi vida por… ¿Por qué estaba tan seguro de que podía estar enfadada si su voz no me decía tal cosa? Por otro lado, de Misty no sabía qué se podía esperar salvo… ¿Salvo qué? Salvo nada, porque sabía que de ella no podía esperar nada. Partiendo porque jamás esperé verla en ese bar ni menos con tanta seriedad después de la primera consulta…después de verla sonreír tantas veces…
-Tiempo sin verte –murmuré mientras me acomodaba en la mesa vacía más cercana al escenario, acción que ella imitó –no pensé que te vería por aquí algún día.
-Yo tampoco –para mi sorpresa, no tardó en imitarme sentándose en la misma mesa –pero…bueno, dudo que te moleste que me quede contigo unos minutos…
-Si no te aburres…y si tus amigas no dicen nada, no veo problemas –abrí la botella que mi amigo el cantinero me había dejado, preguntándole a la chica con un gesto si se le ofrecía…pero bueno, no quería y mejor para mí, no estaba dispuesto a beber con una chica otra vez –así que…vuelves a pasar por aquí…
-Tenía la esperanza de verte, aunque no esperaba encontrarte aquí –con tanta seriedad lo decía que, por un segundo, fui capaz de ver venir las palabras siguientes –y en realidad…quería asegurarme de que estabas bien después de los ataques…
-Sabías por tus amigas que estaba bien, sin contar que el ataque de tu pokémon fue el que menos daño me hizo, más allá de dejarme empapado –vertí un poco del contenido de la botella en el vaso más cercano –pero no hace falta que digas más, chiquilla, sigo de pie y no veo razones para que le des más vueltas al asunto.
-No vine a darle vueltas a eso…aunque no deja de alegrarme verte bien –aquellas palabras en parte me sorprendieron, aunque no pude evitar agradecer desde lo más profundo de mi cabeza harta de escuchar –en realidad, quería que me explicaras algunas cosas, pero ahora ya no necesito eso.
-Entonces no veo qué haces aquí si no necesitas…
De pronto, vi cómo una foto caía sobre la mesa. No necesitaba que me dijera algo para comprender que quería que la viera, mas al hacerlo, tuve que recurrir a no sé qué energías para mantenerme despierto, acaso porque no esperaba volver a verme a mí mismo de niño y menos con esa mocosa en brazos…no pensé que esa imagen existiera…no se me ocurrió pensar siquiera que alguien conservaba algo así…
-Viendo esta foto…y con ayuda de mis hermanas, he podido recordar algunas cosas, ¿sabes? –Había algo en su mirada que me atemorizaba…algo que iba más allá de la rabia que pudiera sentir –Y venía aquí…venía aquí con la intención de que me explicaras algunas cosas…
-¿Qué recuerdas exactamente? Porque bien podría…
-Te recuerdo a ti sonriendo…más bien aprendí a relacionarte con una imagen cuyo significado no entendía –ya no me miraba, pero sabía que no podía retirarme –desde niña que tengo el recuerdo…el recuerdo de un chico que jugaba y cantaba cuando era bebé y ahora…ahora me vengo a enterar de que eras tú…es decir, oírte cantar esa canción en particular me lo ha confirmado, más allá de lo que mis hermanas pudieran decirme de ti.
-Ya veo –murmuré con cierto pensar, sintiendo cómo sus palabras lograban morder mi conciencia –y… ¿Cómo están ellas?
-Sabes que bien e imagino que todavía te guardan rencor…no las culpo, sentí lo mismo cuando me dijeron todo eso…cuando comprendí por qué recordaba noches en las que me dormía llorando…pero ahora que sé tus razones…creo que cualquiera habría hecho lo mismo en tu lugar, mas yo no sé qué habría hecho –más que molestia, detecté cierto pesar en ella…no, había más tristeza que otra cosa –Tom… ¿Por qué no confiaste en nosotras? Si estabas escapando… ¿Por qué entonces…?
-¿Realmente crees que no consideré la posibilidad? –Ya daba igual cómo era posible que supiera mis razones, necesitaba explicarlo teniendo la oportunidad –Pero Misty…si algo les llegaba a pasar por mi culpa…
-Sé que mi familia habría…
-Daba igual lo que hicieran, en realidad…lo único que me movía era el miedo…no a morir, a ver a alguien más morir sabiendo que habría podido evitarlo –me costaba creer que me encontraba explicando algo así…en parte venía esperando esa ocasión –eran unas niñas y tú…particularmente tú eras una bebé… ¿Crees que el tiempo que compartí con ustedes no significó nada? ¿Crees que no di señales porque las había olvidado? Mientras menos supieran, mejor…mientras más lejos estuviera el Hada de los Dientes, estarían más seguras…
-¿Has pensado que tal vez las cosas habrían sido distintas si te hubieses quedado? –El temblor en la voz de la chica logró estremecerme a mi pesar –Nunca conocí a mi padre, Tom, nunca supe…nunca supe lo que era un padre y cuando era bebé, menos tenía una idea de lo que esa palabra significaba…y resulta que lo más cercano que jamás tuve a una figura paterna…no estuvo conmigo más allá de un lapso breve de tiempo…
-Misty…
-Quería entender…quería entender por qué podía confiar en ti…más allá de que fueras psicólogo o parecieras más serio que el resto…quería entender por qué parecías conocerme tanto si en base a las palabras nadie puede saber nada…por qué llegaste tan lejos como para amenazar a Ash si llegaba a hacerme daño…y resulta que…que…nunca te fuiste de mí…tal el tiempo alejó un poco tu imagen, pero siempre estuviste en mi familia, en mis hermanas…y en mí por tantos años…
-Sé…sé que me he comportado como un pendejo miserable y…
-Por más que intente odiarte, sé que jamás podría –miraba la mesa, sus dedos se movía frenéticos sobre su cara… ¿Acaso eran lágrimas? –Porque sé…sé que si te hubieran matado…esto sería mucho peor…porque no tendría las fuerzas para pararme frente a tu tumba…
-Hablas como si hubiese hecho muchas cosas…
-Me habría gustado que hubieses hecho más, ¿sabes? –Cada palabra que decía me arrancaba un pedazo de integridad –Me habría gustado…haber compartido más días…haberte visto en mi primera batalla…saber que habrías sostenido mi familia de una u otra manera…saber que podía contar contigo mucho antes de poner los pies en tu consulta –cuando me volvió a mirar, sonreía a pesar de tener los ojos rojos e hinchados, lo cual no arreglaba nada –me habría gustado pensar en ti como un padre o un hermano…mucho antes de saber que eras psicólogo.
-Si me odias por todo lo que hice…
-Te odio por todo lo que no hiciste…pero se compensa en parte con lo que has hecho a lo largo de estas semanas…y en parte…también por la historia que nos contó Natu…
-Ese plumífero del demonio…
-Y en parte…porque sí quería saber tu opinión sobre algo más –con eso llamó mi atención, alejando momentáneamente el deseo de golpear a mi amigo –hace unos días…Ash me preguntó si quería ser su novia –gracias a esas palabras, estuve a punto de escupir el sorbo que estaba en proceso de tragar, lográndolo apenas e incapaz de articular palabra alguna, reacción que a la muchacha no parecía conformar –Bueno… ¿No dirás nada?
-¿Más allá de que ya era hora? No sé qué más podría decir…
-Quiero saber… ¿Lo apruebas? ¿Apruebas esto?
Estuve a punto de agarrarme la cabeza a dos manos ante semejante pregunta. Por un segundo, sentí que volvía a la consulta y ella estaba en el diván…y sentía unos deseos incontrolables de saltar por la ventana…así como una cantidad impresionante de palabrotas que se agolpaban en mi garganta… ¿Cómo se le ocurría preguntarme algo así? ¿Realmente era Misty?
-Llegaste a mi consulta porque Ash era uno de tus principales problemas…llegaste al diván porque ese muchacho era la causa de tus penas… ¿Y me preguntas si apruebo una relación que tú querías? –Dicho así sonaba de tantas maneras…pero me extrañaba verla sonreír a pesar de que yo contenía la rabia a duras penas –Que esté dispuesto a estrangularlo con mis propias manos si te llega a hacer daño no quiere decir que ustedes no puedan estar juntos, creí que había quedado claro, porque mientras seas feliz, no debería importar nada –a duras penas logré controlar el volumen de mi voz y a pesar de eso y el ceño fruncido, la chica se veía feliz…radiante era la mejor palabra –Misty, no he pasado el mejor rato, ¿se puede saber qué chingados te hace tanta gracia?
-Nada, sólo pensaba –como sentía que la rabia no relajaba mis músculos, la obligué a completar la idea con un gesto –Es una pena que una mala experiencia te haya hecho sentir miedo de ti mismo…acaso porque no soy la única que desea verte bien.
Prefería no hablar…prefería no decir nada más. Acaso ella adivinó esos deseos sin siquiera mirarme, pues no tardé en sentir cómo ella se incorporaba de su asiento y se retiraba, dejándome solo con un vaso a medias, sintiendo que mis deseos de beber y de cantar toda la noche se iba con ella y el grupo que la acompañaba.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
No podía enfadarme con Natu…tampoco con las hermanas de la chica. Y pensándolo bien, ya con la cabeza fría y libre del efecto del alcohol del momento, aquella pregunta sólo poseía un peso meramente simbólico…claro que seguiría con él, daba igual lo que dijera. Simplemente…simplemente reconocía el valor que, al menos para ella, tenía mi opinión…el peso que parecía tener sobre su vida todo ese tiempo compartido…condenada chiquilla que me sacaba más de una cana...pero estaba bien, lo cual compensaba lo demás…que estuviera bien, que supiera la verdad…no, eso último no podía ser bueno, ¿o sí? Ya qué, no sacaba nada con negarlo, lo sabía y no había vuelta…
Ni por ella ni por ninguna…no, nada tenía vuelta.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
El aire húmedo me agradaba sobremanera. Es decir, anunciaba lluvia y ya no sacaba nada con intentar convencerme, no podría tocar nada más, no me sentía de humor. Además…bueno, quería que la lluvia cayera de una buena vez. La esperaba ansioso y prefería sentarme a las afueras del local, aunque fuera a la orilla de la calle, quizás porque me recordaba esos días en los que sentaba junto a los caminos esperando que algún vehículo me pudiera llevar a cualquier parte, daba igual el destino. Pero esa noche no, todo lo que quería era sentir la tormenta, con todo y su furia desatarse sobre el último destino, la última ciudad que había escogido como mi hogar…
Aunque no contaba con que mi entorno se volviera oscuro…no, más que oscuro, que se ennegreciera todo de golpe, como si hubiera perdido la visión…no, como si algo la bloqueara, porque me habría dado cuenta de haber quedado ciego…y bueno, no es que me alarmara demasiado perder la visión, pero me habría gustado tener una señal más allá de sentir la textura de un par de manos que me obstaculizaban…ah, claro, ya entendí.
-¿Quién es? –No recibí respuesta…sería su forma de jugar –Está bien, entonces quieres que adivine, ¿verdad? –Sabía que eso quería, por lo que me limité a buscar paz en mi cabeza y pensar qué persona podría hacer eso…se me ocurrían dos, pero una en particular…claro, sólo una llevaba guantes –Bueno May, debes saber que soy hábil adivinando.
-Debí suponerlo –murmuró la chica, alejando las manos de mis ojos, permitiéndome ver cómo tomaba asiento a mi lado. Por un loco instante, fui capaz de jurar que los ojos le brillaban más de lo normal, pero bien podía ser mi falta de sueño la que propiciara semejantes alucinaciones –No pensé que fueras de los que vienen a un bar.
-Podría decir lo mismo de ti, pero ya imagino cuál será la explicación que…
-Imaginas bien, sí, un concurso y…pensamos que sería bueno pasar a este lugar…pero no esperábamos verte ni…ni menos que conocieras a Zoey –sus últimas palabras cayeron pesadas, pero no reaccioné más allá de un breve movimiento de cabeza –aunque…puede que haya sido casualidad…pero me alegra mucho verte.
-A mí también me alegra verte –no es que fuera una gran verdad. No sabía qué me producía su presencia, pero sabía que no me desagradaba más allá del hecho de sentir que no disfrutaba del todo la noche…al menos no parecía dispuesta a joderme la vida con líos de familia.
Y mejor así. Permanecía callada, mirando las nubes, como si de ellas esperara algo…como si en realidad, sí esperara más o menos lo mismo que yo. Y viéndola de perfil, aunque fuera de reojo, comprendía que sus rasgos se ajustaban súbitamente a la imagen que de ella tenía. Me gustaba verla en silencio, acaso porque prefería que la gente no dijera ni una palabra…que aprendieran que de la quietud se puede aprender más que del más grandilocuente discurso…y dudaba que la chiquilla supiera algo así, pero me daba igual. Quería que no hablara, quería que se quedara ahí con tal de asegurarme un minuto de paz…pero también sabía qué esperaba de mí y no podía fingir lo contrario.
-Supongo que tienes preguntas, ¿no es así?
-No, creo que ya no –esperaba la afirmación, pero que lo negara equivalía a una sorpresa mayúscula –creo que…creo que Natu respondió a todas las preguntas que pudiera tener y…y a aprender por qué eres como eres.
-Pinche pajarraco –gruñí de tal manera que ella fue incapaz de oírme –entonces…debo suponer…
-Cuando entré en tu consulta, recuerdo que sólo llevaba conmigo un puñado de dudas y la recomendación de Misty –hablaba al aire, le hablaba al viento…pero en parte me hacía recordar algo que no hacía falta, acaso porque daba igual cuánto tiempo pasara, sería incapaz de olvidarlo –entonces te vi…y me pareció que era una broma –de acuerdo, si quería hacerme sentir mal, lo estaba logrando –tan flaco…con un aspecto desamparado…pero también frío, burlón…como si tantos años oyendo problemas ajenos te hubieran despojado de toda sensibilidad…pero me equivoqué cuando te vi enfadado…cuando te reclamamos por una estupidez –cómo olvidarlo, si por eso me había metido en un atolladero –porque…cuando te oí decir todas esas cosas a Ash, comprendí que tus ojos podían ver más allá que ninguno, que te bastaba con oír para revelar las debilidades y las fortalezas, incluso las que desconocía…y me di cuenta de que eras diferente de lo que en realidad creía conocer –de a poco la chica curvaba su labios, sonriendo de una manera extraña para mí –después… ¿Sabías que llegamos a entablar conversaciones con Helena? Claro que…claro que tampoco eran del todo amistosas, nos guardaba cierto rencor por el pasado…pero hablaba mucho de ti y me di cuenta…me di cuenta que esa imagen que me había formado del psicólogo no era una simple ilusión, ¡era verdad! No era el sueño de una niña loca que se siente halagada, era real y ella me ayudó a confirmarlo…y a entender que, a partir de cierto punto, mi problema había dejado de ser Ash –como si hiciera frío, noté que la chica se abrazaba las piernas, sin dejar de mirar el cielo nublado, dando por hecho que la oía –claro que…que no lo vine a notar hasta ese día cuando yo…cuando Balziken…bueno, ese día –sabía que no temblaba por el frío y eso no me ayudó a pensar con claridad –verte herido…verte tirado en el piso, inconsciente, pero con una sonrisa…de sólo recordarlo…de sólo pensar en lo que pudo pasar…
-May…
-No entendía por qué me dolía tanto…por qué la posibilidad de que pudiera haber sido grave me volvía loca…de que lo último que viera de ti no fuera otra cosa que una sonrisa fría…y que Helena no me permitiera acercarme…sé que es tu amiga, pero no pude evitar…no pude evitar odiarla, lo cual no tenía sentido si estaba asustada y su reacción era comprensible, ha compartido contigo años y…cualquiera habría hecho lo mismo, o al menos eso creo –me sorprendió notar que, a pesar de sus palabras, le quedaban ánimos para soltar una risita –claro que…no contaba con que la misma Misty me preguntara si…si acaso estaba celosa y…lo peor de todo es que tenía sentido –para ella quizás, pero para mí no y esperaba que me lo explicara –pensé que necesitaba saber más de ti…que no podía ser siendo que podía llevarme una decepción, pero en lugar de eso…pensar que podrías ser diferente…que has hecho tantas cosas…y que en realidad sí eres como siempre creí no ha hecho otra cosa que confirmar lo que yo misma negaba –siempre mirando a las nubes, cerró los ojos, acaso porque intentaba imaginar el cielo tras el manto gris –vivías viajando…vivías dejando atrás lo que pudiera representar un lazo, acaso porque temías perderlo en un futuro…dejaste de irradiar alegría porque sentías que te hacía vulnerable…mostrabas frialdad porque no querías que nadie tuviera la oportunidad de hacerte caer otra vez…pero es inútil que lo intentes, Tom, porque más allá de la alegría, sigues siendo vulnerable, sigues temiendo a la realidad y…y en realidad, todo lo que haces es amarrarte a ti mismo –cuando abrió los ojos, noté con espanto que había lágrimas en ellos, las cuales se deslizaban, silenciosas, sobre sus mejillas –porque no has cambiado, Tom, nunca cambiarás, por más que lo intentes…y por más que puedas irradiar esa alegría, tengo miedo de que, un día cualquiera, te marches y no vuelva a saber de ti…porque sé que se me rompería el corazón…porque tengo miedo de que…de que un día, si llego a cruzar tu puerta, todo lo que me reciba sea el recuerdo de que alguna vez estuviste ahí…y te alejaste…y todo lo que me quede en el futuro no sea otra cosa que este sentimiento.
-May…pero qué cosas estás…
-Quiero…quiero que aprendas a pensar en un hogar y…quiero tener la certeza de que podré ver una sonrisa tuya algún día –no me percaté del momento exacto en el que me miró a los ojos, atrapándome sin saber cómo –tal vez…tal vez…creas que es un capricho de mi parte por haber sido tu paciente…quizás creas que enloquecí…pero Tom, ¿es tan malo enamorarse? –Ya sonreía…sonreía a pesar de mi estupefacción…sonreía a pesar de que no tenía palabras –Tal vez sigo pareciendo una niña, pero… no pude evitarlo ni mucho menos se puede explicar…da igual que intentes buscarle una explicación…que pueda aparecer en alguno de tus libros…hay cosas que no tienen explicación y simplemente debes aprender a vivir con ellas…cosas que simplemente no se pueden definir porque da igual el tiempo que vengan con nosotros y se repita, siempre estarán…ahí, en todo lo que puedas imaginar…y simplemente no puedes escapar.
No sabía qué decir, cómo actuar…no sabía qué chingados pensar de todo aquello…acaso porque me sentía capaz de esperar cualquier cosa de cualquier persona…excepto eso, claro. Que una chiquilla dijera tales cosas…que por un segundo, me hiciera sentir tan miserable… ¿Qué había hecho mal? Y lo peor de todo…lo peor de todo era que no sabía qué sentir…qué podía decir con tal de no herirla…con tal de no arruinarlo todo. Porque sabía que era en serio...
-May…yo…
-No espero…no espero una respuesta inmediata, sólo quería que lo supieras…para que aprendas a verme de otra forma, porque hace mucho tiempo que la imagen que tengo de ti es diferente de la que intentas proyectar –de pronto, de pie a mi lado y con una mano sobre mi mejilla, parecía increíblemente lejos…asombrosamente cercana…no, era un beso el que me hacía sentir la proximidad…el beso tan cerca de los labios el que me obligó a despertar del todo y a traer de vuelta la sobriedad…pero había lágrimas…y aunque quisiera apartar de mí el pensamiento, sí se veía hermosa cuando lloraba.
-Esperas demasiado de mí –articulé con dificultad, sintiendo que la dormida voz de mi conciencia empezaba a bramar, resonando su eco contra mi pecho –May…yo fui…
-No me importa lo que fuiste sino lo que eres…no para el resto, sino para mí.
x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x
Maldita sea…maldita sea…si al menos lo hubiese dicho, sabría a qué atenerme, pero de ella…de ella algo tan grande que no sabía cómo podían encajar mis acciones o sentimientos…ah, la muchacha…tenía razón, podía ser impredecible…podía esperar que esperara algo de mí, pero…pero ni eso había dejado claro más allá de lo que pensaba en el presente sin siquiera rozar el futuro…y lo que era para ella… ¿Acaso esas palabras realmente existían? ¿Realmente las había dicho y yo era el destinatario? De no ser porque el recuerdo permanecía tan fresco…porque seguía siendo una realidad ajena al día a día que había creado, a las metas que me había planteado…a todo el sistema que había forjado cada uno de mis pasos con algo…algo tan peligroso…algo tan extraordinario y a la vez…a la vez imposible de describir…
Cómo deseaba tener una explicación… ¡Cómo deseaba una respuesta concreta que pudiera establecer un límite! ¡Cómo deseaba entender aquel vacío que ganaba terreno en mi pecho!
Realmente… ¿Realmente era todo mi culpa? Acaso…
Golpes en la puerta…violentos golpes que casi lograron que soltara la colilla…qué más daba, de tabaco no quedaba nada, más me preocupaba el hecho de que Natu tuviera el sueño tan pesado como para no reaccionar ante ese llamado, daba igual que hubiera una puerta entre nosotros y la salida, la misma que recibía el llamado. Además, ¿qué podían querer? Probablemente sería una trampa, iba yo a saberlo, aunque siempre que sentía los golpes en la puerta, agarraba el palo casi como acto reflejo, aunque siempre era el conserje con algún recado perdido, recibiendo al abrir el frío del exterior, la consecuencia de vivir en un edificio con demasiados balcones… ¿Qué o quién podría ser a esta hora?
Al abrir, recordé el significado completo de la palabra "asombro", al punto de sentir cómo el agarre en torno a mi siempre confiable pilar metálico perdía fuerzas de golpe.
-Tú…
-¿Me vas a decir que el alcohol te hizo perder la memoria? No te culpo –debió de hacerle mucha gracia mi expresión, porque no tardó en soltar una risita –buenas noches, Tom.
-Dawn…
Apoyada contra el umbral de la puerta, me extrañó que tuviera las mejillas enrojecidas y aquella mirada desafiante, casi como si en lugar de tocar la puerta, me estuviera retando a una batalla…y de ser ése el caso, no habría dudado en decirle que sí, que no tenía problemas…pero no, sabía que ella no era del tipo que desafía a una batalla así porque sí sin haber visto de lo que es capaz el oponente…
Pero no tenía tiempo para pensar nada, salvo sobreponerme a la sorpresa y comprender los puntos…asimilar el hecho de que la chica estaba ahí…
-Pero…cómo llegaste…
-Volando –soltó con naturalidad, entrando sin pedir permiso.
-Se puede saber…
-Ah vamos, ¿en serio piensas hablar conmigo en la puerta? No vine hasta aquí para que me dejes afuera, vine aquí porque si no eres tú, yo debo tomar las riendas –había tanta agresividad… ¿Qué le había pasado? En realidad tenía tres opciones: O usaba esa actitud como un mecanismo de defensa que le permitiera disimular el nerviosismo o bien podía haber bebido, las mejillas lo decían…o ambas.
-Bueno, entiendo que quieras hablar, pero…pero no es el momento ni…
-No Tom, ahora es el momento, no vine aquí para negociar, vine aquí para que me escuches, así que ahórrate esos sermones de tu consulta.
Dentro de la facilidad que tenía para sonreír, me sorprendió la rapidez con la que su rostro había adquirido la seriedad necesaria para captar toda mi atención, haciéndome pensar en un segundo que parecía mayor de lo que en realidad era…y seguía siendo la misma chica que tantos problemas me había dado… ¿Y tendría que abrir la consulta a esas horas, cuando menos ánimos tenía? No, qué clase de tontería decía…de consulta nada, lo sabía desde el fondo de mi alma.
-De acuerdo, hablemos –le señalé un sillón, mas ella ignoró el ofrecimiento –dime qué debemos hablar según tú.
-Tampoco hace falta tanta seriedad –un cambio de humor… ¿Por qué chingados? ¿En un segundo seria y al otro me sonreía divertida? –Vaya…tanta seriedad… ¿O será que en realidad estás nervioso?
-Deja de decir…
-Vamos Tom, finges la frialdad que no te queda, pero eres como un libro abierto…al menos ahora –un paso adelante…ah claro, un paso atrás –no había forma de que esperaras a tu paciente…al menos esta noche…
-Yo no espero nada que…
-Ni menos…que venga a hablar y no a llenarlo con problemas…
-Es mi trabajo…
-No se trata de tu trabajo, Tom Santos, se trata de nosotros, aquí y ahora –tan súbito como el anterior, ahora fruncía el ceño… o la chica no bebía o los cambios de humor de Misty eran contagiosos –se trata de que…de que me harta que no esperes nada cuando…cuando las pruebas no pueden ser más obvias…
-Probar qué, con un demonio, probar qué…
-No te hagas el idiota, eres bueno adivinando, ¿o acaso no le dijiste eso a May? –El tono que impregnaba cada sílaba al momento de formular la pregunta me heló la sangre en las venas –Tú sabes por qué estoy aquí, sabes por qué toqué la puerta…sabes incluso sin que lo diga porque estoy segura de que me recuerdas hasta el día de hoy por el beso que te di hace tantas noches –casi me sentí un idiota…no, sí me sentí un idiota por la forma en que ella me lo decía –Hace…hace ya tantas, tantas noches… ¿Y simplemente lo has dejado pasar? ¿Simplemente fue un momento fugaz?
-Si viviera pensando en todo…
-O sea que fue un beso más para ti, ¿verdad? ¿O acaso no tienes el valor de reconocer que sí significó algo para ti?
-No podría saber qué significa, no estoy en tu cabeza…
-¡Estás en mi cabeza desde hace mucho, entiéndelo de una vez! ¡Hace mucho que mis problemas tienen tu nombre, pero no es tan fácil decirlo si la misma persona que lo trata es quien los causa!
-Dawn…qué estás…
-¿Quieres saber cuándo comenzó? ¡No lo sé, simplemente no lo sé y no me pidas que te dé una fecha exacta!
-No te he pedido nada de eso, por favor, sólo quería…
-Fue cuando te vi –no me dejaba hablar…no me dejaba recuperar el control y de a poco la única opción que tomaba fuerza era la maldita resignación –fue cuando te vi…cuando comprendiste lo que yo misma era incapaz de explicar…cuando apareciste tú con toda esa tristeza sobre los hombros…cuando apareciste tú con esa mirada de la realidad que yo desconocía que…que me pregunté por primera vez qué te había convertido en alguien así…qué te impedía confiar –comprendí que ya hablaba con tal de alejar el peso de aquello que la atormentaba…que le daba igual si la escuchaba o no, aunque la última posibilidad no existía para mí, acaso porque necesitaba saber adónde me llevaría todo aquello –si te golpeé una vez…si te grité todas esas cosas…era porque en realidad no sentías nada…porque te creía un gran mentiroso…porque creí que la confianza que otros depositaban en ti no significaba nada…pero tenías que taparme la boca, ¿verdad? –Definitivamente el alcohol aceleraba sus cambios de humor, porque sólo eso podía explicar que me sonriera mientras sus ojos se humedecían –tenías…tenías que descubrirme…tenías que verme tal como soy… ¡Tenías que estar ahí! Nunca pensé…nunca pensé que alguien llegaría a pensar todas esas cosas de mí ni mucho menos…ni mucho menos que hubiera una explicación para todo lo que él es…o que en un segundo la idea de perderlo me pareciera tan…tan…imposible de sobrellevar…
-Dawn…creo que has bebido…
-¡Sí, he bebido! ¿Crees acaso que sobria podría decir todo lo que siento por ti? ¿Crees que es muy fácil mirarte a la cara sabiendo que aparentas ser de piedra cuando en realidad tienes más dolor acumulado que cualquiera de tus pacientes? –Me seguía sorprendiendo esa rapidez…acaso porque no la vi cuando se acercó al punto de agarrarme del cuello con los brazos, impidiéndome mover un músculo –Dicen…dicen que los ebrios dicen siempre la verdad…y tú…tú, maldito cabrón, desconfías de todos…pero así no existe manera de que dudes de mí, ¿verdad? –Desde tan escasa distancia, su sonrisa y su mirada parecían adquirir cierta tristeza –Acaso… ¿Acaso crees que eres el único nervioso aquí? Mira, toca –me vi obligado a parpadear más de un par de veces para comprender que la muy loca había llevado mi mano hacia su pecho, a la altura de…no permaneció ahí demasiado –Sabes que…sabes que no es porque sí…y que desde hace mucho tiempo que mi problema no sólo tiene nombre y apellido, también tu cara…
-Dawn, basta por favor, es demasiado –con delicadeza, retiré sus brazos de mi cuello y la dejé en el sillón más cercano, intentando ignorar la mirada que no había cambiado ni un ápice –estás mal, tu primera borrachera, es comprensible, pero esto tiene que parar, así que buscaré unas cobijas para ti mientras…mientras llamo a tus amigos, así que espérame aquí.
No quería perder la calma…no quería saltar por la ventana, aunque a cada segundo que moría en el reloj de pared, la opción me seducía cada vez más…no quería pensar demasiado en el peligro en el que me encontraba mientras entraba lo más rápido posible en mi habitación con la esperanza de que el no verla me permitiera ordenar el caos y buscar una posibilidad, una opción, algo que me permitiera recuperar el sano juicio y cortar todo aquello…algo como un incendio… ¡Maldita sea, no, quiero sacarla, no matarla! Y si salto del balcón… ¡Por qué tenía que pensar en el pinche balcón! Tampoco podía pasarme contando los resortes del colchón que cedió bajo mi peso cuando me dejé caer en el borde, creyendo ingenuamente que alejar el cabello de la frente me permitiría dar con la cochina epifanía que podía sacarme de jodido lío en el que me había metido sin saber cómo…
-Si al menos realmente tuviera un número de teléfono…piensa Tom, estás obligado a pensar bajo presión, estás obligado a crear soluciones, vives de ello y…
-¿Quieres dejar de darle vueltas?
Tan repentina que llegó a detener mi pulso, la voz de la chica se dejó oír en mi habitación. Cómo estaría de angustiado que no noté el momento exacto en el que abrió la puerta y la cerró tras de sí…como una aparición fantasmal…como los fantasmas…pero ella, a pesar de todo, era más hermosa que todos esos espectros…pero me aterraba tanto como cualquiera de ellos, al punto de secarme la garganta y revivir el olvidado sudor frío… ¿Cómo había pensado tan mal la retirada? Claro, psicólogo, no soldado.
-Muchacha, qué estás…
-Deja de verme como una niña, hace mucho que dejé de serlo –tan cerca, se veía más alta de lo deseado y… ¿Sin gorro? ¿Sin los pinches? Oh, madre sagrada de…
-Por si no lo has notado, nuestras realidades, situaciones, pasados y ocupaciones, por no hablar de acciones son completamente… -Intenté ponerme de pie, pero ella me volvió a sentar con un empujón al tiempo que colocaba un pie a mi lado, al borde del colchón mismo –Dawn…
-Nunca me ha importado ese pasado, me importa el presente –y lo decía tan en serio que me hacía quedar como un payaso –no te quedes ahí quieto, quítame la ropa –no…no podía ser…tenía que ser una broma…pero dentro de todo, hubo algo que me dio a entender lo que realmente pasaba por su cabeza –todos…todos necesitan una prueba para creerlo, ¿no es así? No dudes entonces de que voy en serio, hazlo.
-No he dudado de que vayas en serio, pero yo no necesito algo como esto –la sorpresa grabada en su expresión me dio tiempo para continuar –me bastan las palabras, me basta que lo digas una vez, ni una más, pero no quiero esto, nunca lo he querido y si llegara a desearlo, me retractaría al ver el miedo en tu mirada –que desviara la cara sólo podía ser señal de que tenía razón –nunca te pedí que hicieras esto para probar nada, de hecho, jamás te he pedido nada…Dawn, ¿por qué haces esto?
-Porque no quiero perderte –de acuerdo, esperaba cualquier respuesta, daba igual, pero aquello no encajaba –porque hace algún tiempo comprendí…comprendí que si te llegaba a perder…si llegabas a desaparecer…
-Qué te hace pensar que…
-Así eres tú, Tom, nada sacas con negarlo, así has sido siempre –a pesar de saber ya lejos el peligro, algo me mantenía atado a mi asiento –siempre desapareces cuando parece que has encontrado estabilidad…pero ahora es diferente, ahora es tan simple como que no te quiero lejos de mí, ¿es tan difícil de entender? –Volvía a sentir sus brazos en torno a mi cuello, pero esta vez ya no había tanta agresividad en sus gestos. Más bien…más bien un miedo que jamás imaginé –Dime…dime que te quedarás.
-Chiquilla, yo no…
-Y si te llegas a ir…si no puedes prometer algo así…al menos prométeme que regresarás…prométemelo…
-Dawn…
-Pro…promete…lo…
No alcanzaba a comprender la razón del súbito letargo que invadió a la chica, apenas teniendo las fuerzas necesarias para soltar esa última palabra antes de derrumbarse inconsciente sobre mí. Lo noté por lo pesado que se volvió su cuerpo y por la respiración tranquila que se alcanzaba a oír en la silenciosa habitación. No podía ser que el alcohol surtiera semejante efecto y menos si no hacía más de cinco minutos que se veía bien dentro de todo…todo tan repentino…todo impensado, de golpe, como si…como si…
-Natu –acudiendo a mi llamado, el pequeño apareció junto a mí –así que estabas despierto…eso fue Hipnosis, ¿no es así? –Mi amigo asintió, silencioso –Gracias por la ayuda, querido amigo, supongo que me has salvado.
Sabía que quizás podía ser incorrecto, pero prefería que durmiera en mi cama en vez de acomodarla en un sillón. Pesaba demasiado estando inconsciente, pero también se veía llena de paz con la cabeza sobre la almohada. No valía la pena tocar su ropa, todas mis buenas intenciones se habrían visto empañadas sin importar el argumento que blandiera a mi favor. Mi amigo me había regalado más tiempo y no sabía cómo agradecérselo.
-Entonces…con el alcohol y tu ataque, dormirá hasta la mañana –Natu lo confirmó con un movimiento seco –y existe un amplio margen de que no recuerde nada –un movimiento idéntico al anterior –comprendo, aunque no sé cómo tomarlo –trepado en mi hombro, no tardó en hacerme saber su opinión –es cierto, no deja de ser un lío si consideramos lo que ha pasado esta noche –una pregunta me ayudó a aterrizar más –supongo que…tenías razón cuando me tomabas el pelo…es decir, no esperaba algo así de ellas, pero fueron ellas mismas quienes confirmaron tus sospechas –ni siquiera le daba para presumir su triunfo, sólo para seguir opinando –lo mejor es que se quede aquí, ya ha bebido mucho y seguro que la resaca de mañana no se la quita nadie…ah, descuida, ellos la encontrarán sana y salva, me aseguraré de que así sea –una pregunta más me ayudó a recuperar el rumbo –ah, ¿qué haremos a partir de ahora? Bueno, esperaba un argumento factible…algo de peso que me permitiera tomar una decisión y creo que esta noche ha sido más que suficiente –sabía a qué me refería, sus preguntas no venían al caso y tampoco era capaz de creerme lo que estaba a punto de hacer –si no lo hacemos ahora, amigo, no lo haremos jamás, porque siempre habrá algo que nos retrasará, así que lo haremos ya –un picotazo y un sonido de disgusto me hicieron aterrizar –cargo sobre mis hombros las expectativas que jamás podré cumplir, ¿qué esperas que haga? ¿Luchar por ellas o algo así? –No tardó en notar lo ridículo de su razonamiento, pero me hizo ver algo que dejaba escapar –Cierto…supongo que tienes razón…podrá explicarlo mejor que yo, por muy cobarde que suene –por primera vez en mucho tiempo, Natu se mostró incrédulo –Claro que iremos a hacerle una visita, espero poder contar contigo sin importar la hora.
Sí, Natu tenía razón. Podía sentirme libre a ratos, mas la mera verdad, de libre tenía poco y nada, me bastaba con hacer un poco de memoria…no, ni siquiera eso. Me bastaba con ver a la chica dormida en mi cama y sentir en un segundo el dolor de todos los músculos tensos…en resumidas cuentas, ahí tenía el resultado de todas las consultas, una recapitulación como jamás imaginé vivirla…y si lo pensaba bien, ¿cuándo había sido la última pausa? En realidad, esas cosas no existían y todo lo que había vivido… ¿Realmente había abarcado más de lo que podía o sólo pagaba por mi estupidez? ¿O todo ese tiempo intentando aparentar algo no había sido otra cosa que una estupidez inútil? Ya daba igual…estaba atrapado, ya todo daba igual salvo replegarme y tomar mi propio bando.
Había llegado la hora de tomar mis propias decisiones y debía hacerlo saber.
