Hola. Saludos a todo/as.

Lo primero, muchas gracias por leer la historia, no pensaba si ese primer capitulo (inesperado y triste) podría gustar… y la verdad es que si. Me alegro un montón por ello.

Y muchísimas gracias por todos los comentarios que habéis dejado, no sabéis lo feliz y contenta que me sentí, y mas aun, en estos días en que estoy un poco alicaída (suspendí el ultimo examen de mi carrera, y ahora tengo que volver a hacerlo en septiembre. Bufff, me esperaba un verano lleno de tiempo libre y ahora se ha convertido en casi un infierno…)

En fin, que dejemos atrás estos problemas (ya nada sirve lamentarse, lo pasado, pasado esta), y ahora pasemos a presentar el siguiente capitulo.

Como siempre, espero que les guste.

Besos miles.

Pd: De nuevo, muchísimas, muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias por todos vuestros valiosos y agradables comentarios (las respuestas, al final de la pagina, al terminar el capitulo). Abrazos.

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Capitulo 2 Lo que no mata hace más fuerte

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Casi dieciséis años después de aquel día en que cambió todo, un muchacho de desordenado y alborotado pelo negro, el mismo protagonista de esa historia, se despertaba empapado de sudor. Su cuerpo temblaba y sentía un sudor frío recorriéndole toda la espalda: acaba de revivir, una vez más, el asesinato de sus padres, el día en que cambió su vida por completo, el día en que su nombre, Harry Potter, se hizo mundialmente famoso…

Todavía podía oír, en su mente, los gritos angustiosos de su madre, la desesperación de su padre cuando fue dejado atrás, sabiendo que nunca más les volvería a ver… Todo, absolutamente todo lo recreaba una y otra vez en su mente. Y, al final… el silencio y su llanto, su dolor, su tristeza… hasta que dejó atrás su casa en brazos de una persona muy querida, pero que no volvería a ver hasta muchísimos años después, y después, perderla para volverla a encontrar cuando pensaba que todo estaba perdido…

Era la pesadilla tan absolutamente real, y a la vez tan irreal.

Sabía que era el protagonista, pero a la vez era sólo un espectador de los hechos. Un observador que no puede hacer nada, sólo ver como se desarrollan las cosas sin poder intervenir, dejando que todo trascurra tal y como esta previsto, aunque por ello sufra un gran y profundo dolor. Así estaba él, un mudo e inmóvil espectador de ese día, de esa noche de 1981, en la que empezó una nueva era que no se sabía cuando terminaría, cuando daría fin…

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Eran sueños, eran visiones, eran pesadillas que se agolpaban en su mente por las noches y que no le dejaban dormir. Nunca había sucedido eso antes. Bueno, en realidad ya sabia desde mucho antes lo que había sucedido esa noche porque de todos era conocido los asesinatos y la derrota del Innombrable, y de cómo un pequeño niño de poco más de un año le venció… hasta que muchos años después retornó el mal para desesperación del mundo mágico. Y, también, él mismo, había escuchado las voces de sus padres en su tercer año, cuando la cercanía de los dementores le hizo revivir sus peores recuerdos… pero, de escuchar, de oír retazos de otras personas, a sentirlo en tus carnes, de verlo con los propios ojos… había una gran y abismal diferencia.

Su cuerpo temblaba.

Se encogió en la cama, abrazándose las rodillas, sintiendo esa angustia en su interior, sintiendo todavía el miedo de sus padres, la tristeza de su padre, la desesperación de su madre en el ultimo intento por salvarle… todo en vano. Se mordió el brazo para ahogar el llanto al recordar.

Y, a pesar de todo, lo que le había salvado había sido consecuencia de aquello de lo que se escondían, de la profecía: la marca que tenía en su frente. Todavía con la inseguridad de su despertar, se llevó la mano a ese lugar, a la cicatriz que le señalaba como único entre los vivos. Lo único que le quedaba de esa noche, lo único que le quedaba de recuerdo del sacrificio de sus padres.

Sus padres…

Llevaba una semana sufriendo esas pesadillas, las visiones de esa noche, donde veía su alegría, su entusiasmo por la vida… y después, su miedo, su desesperación… su sacrificio para que él viviera. Se veía a sí mismo cuando era niño. No era como otros sueños anteriores, donde recordaba todo y lo veía desde la perspectiva de la edad que tenia en esos momentos. No, era diferente. Era como estar viendo una película, el desarrollo de una escena, de una obra de teatro, pero sólo para ti, exclusivamente para una única persona. Y lo peor era que el mismo espectador era el protagonista, eso si, con unos años de diferencia entre la obra y la realidad.

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Fuera, la luna brillaba, y la noche era tranquila, el cielo despejado y la tranquilidad gobernando… muy al contrario que él, que se sentía inquieto, nervioso, intranquilo…

No era normal, lo presentía. Intuía que algo le pasaba, pero no podía decir que era exactamente. Pues. ¿Por qué aparecían las pesadillas ahora?. ¿Por qué ahora, cuando todo estaba en calma y se sentía tan ilusionado con su situación actual?. Cuando empezaba a disfrutar de un amor verdadero y sincero… Quizás fuera por eso, pensó. Porque su sino era no encontrar nunca la felicidad completa. Amor y dolor iban de la mano, juntas, unidas siempre para él.

Una dualidad que tendría que soportar durante mucho, mucho tiempo.

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Poco a poco, las imágenes de sus sueños, de sus pesadillas, fueron difuminándose de su mente, dejando un leve rastro, aunque sabia que, una vez que se echase a dormir de nuevo, esa película empezaría de nuevo para su desesperación y dolor.

No le gustaba recordar esa noche, pero a la vez, sentía un profundo placer al ver a sus padres vivos, su alegría, sus planes de futuro, sin saber que seria su última noche con vida… Era un difícil dilema el que tenía en su mente.

Quizás, fuera por eso, que se guardaba en su interior esas "visiones" que tenia por las noches, sin desvelárselo a nadie: por miedo a que si dijera algo, le impidieran volver a verles, volver a ver la sonrisa y la alegría de su padre al regalarle la pequeña escoba; la tranquilidad y la sonrisa de su madre animándole cuando caminaba hacia ella, dando sus inseguros pasos de bebé… Era tan difícil no querer verles, a pesar de saber lo que les sucedía después…

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Así estaba, encogido, abrazándose las rodillas, pensando en si volver a dormir y recordar y sufrir o, en cambio, intentar pasar el resto de la noche despierto, sin tener que llorar de nuevo al despertar… que escuchó nítidamente el grito proveniente de fuera de la casa. Un grito de dolor, no pasado, no proveniente de sus sueños, de su mente, sino real. Ahí y ahora se había escuchado un grito que helaba la sangre.

Rápidamente, todavía en pijama, saltó de la cama, olvidándose del pasado y del mundo que ya no podría ser, sintiendo el frío suelo bajo sus pies, y corrió hacia la ventana de su habitación. Tenia prohibido salir de la casa, pero no el ver lo que ocurría fuera, y era eso lo que quería averiguar. Nadie le impediría saber que había ocurrido para que se escuchase ese grito de dolor en medio de la pacifica noche.

Había reconocido a quien pertenecía y eso le hacia sentirse más intranquilo que al principio, al despertar.

…Y un lobo aullaba a la gran luna llena que se recortaba en la noche oscura y pacifica.

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oooooOOOOoooooo

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En esos mismos instantes de la noche, casi al mismo tiempo que Harry se despertara una vez más de sus pesadillas, una reunión entre dos hombres tenía lugar. Mejor dicho, entre un hombre real y el reflejo en un cuadro de otro. No era extraño aquellos encuentros a esas horas de la noche (pasadas las doce), ni tampoco el motivo, habitual desde una semana antes…

.-. ¿Otra vez? – preguntó el hombre al ver aparecer de cuerpo entero la figura de su interlocutor enfrente suyo.

El reflejo en el cuadro asintió, y se pudo ver en la otra persona que, aunque esperaba esa respuesta, un viso de preocupación le asomaba por los ojos. Llevaba tres meses vigilándole detenidamente, siguiéndole los pasos, sabiendo lo que hacia en cada momento y en cada instante… Lo mismo que hacia desde que tenia poco tiempo de vida y sus padres eran amigos y compañeros… pero esta vez, en los últimos tiempos, la vigilancia se había intensificado, se hacia mucho más necesaria que antes…

.-. Y dime¿Cuándo va a durar todo esto? Porque… bueno, es cansado fingir hacerse el dormido y no despertar sospechas – Phineas Nigellus se quejaba desde su marco, interrumpiendo el hilo de pensamiento de su acompañante.

.-. No lo sé. El veneno actúa de diferente manera de lo previsto…

.-. ¿Y vas a dejar que siga sufriendo para ver hasta donde puede llegar? No se. Yo eso lo veo como una irresponsabilidad… Le pones en mucho peligro.

.-. Calma. No se puede hacer nada ahora. Sólo esperar.

.-. De acuerdo. De acuerdo. Esperar y vigilar. Vigilar e informar. Nada más. Sin decir nada. Sin dejarse notar. Pero te lo vuelvo a repetir: no me gusta nada como tratas al chico. Se merece saber que le ocurre exactamente, sin mentiras ni medias verdades. Ha sufrido mucho, y ya es hora de empiece a olvidar el dolor de esa noche… Algo que una persona en la que confía mucho lo impide¿verdad Dumbledore? – dijo visiblemente enojado el antiguo director de Hogwarts al que ahora ostentaba su puesto. Sin esperar ninguna replica, abandonó el cuadro, rumbo a seguir su tarea impuesta desde que comenzasen las vacaciones de verano: vigilar e informar de todo lo que le sucediera a Harry Potter.

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Albus Dumbledore, visiblemente cansado y agotado por todos los problemas a los que tenia que hacer frente, se sentó en uno de los sillones de su despacho. Sabía que Phineas Nigellus tenía razón: él mismo compartía sus opiniones, pero una causa superior le impedía intervenir y cambiar el rumbo de lo que tenía que ocurrir. Sabia que no estaba haciendo lo correcto ocultando ese hecho tan importante, pero como ya pensara desde hacia semanas, justo días antes del final de curso (sólo había pasado una semana, pero los días habían parecido eternos), tenia sus razones para obrar como lo hacia. Todo tenía una causa, aunque nadie supiera ver cuál era realmente.

Y respecto a ese tema… todavía recordaba con dolor el día en que Severus le anunciara el inevitable deterioro que sufriría Harry a causa del veneno que corría por sus venas, tal y como había descubierto al analizar su sangre. Nadie se había dado cuenta en el primer instante, nadie se percató de que, poco a poco, estaba cayendo en un pozo de oscuridad… pero sucedió lo inimaginable, pues logró sobrevivir con la fuerza del amor…

Logró salir…

Aunque ahora…

Todavía el veneno seguía estando dentro de él y actuaba débil, pero inexorablemente…

¿Qué podía hacer, excepto mantener los ojos bien abiertos, dispuesto a ayudar cuando se pudiese…? Pues, mientras no tuviesen un antídoto, no podían hacer nada. Se encontraban con las manos atadas e indefensas. Tal y como dijera Phineas unos segundos antes de marcharse: sólo quedaba esperar y vigilar.

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Esa era la principal preocupaciones que le inquietaba referente a Harry, y sabia que no podía hacer nada hasta que no trascurriesen muchos más días, cuando los informes sobre el veneno estuviesen listos del todo, y supieran a que se enfrentaban realmente… En realidad si lo sabían, pero había que cerciorarse en que era eso exactamente, que no quedara ningún cabo suelto y que pudieran ayudarlo… porque de otra forma… No, no quería pensarlo.

Con tristeza, pues le recordaba amargamente a un muy buen amigo tristemente desaparecido el año anterior, recordó una frase que solía oír mucho cuando era joven: "La esperanza es lo ultimo que se pierde" Ojala fuera así, y existiera una solución para ese problema.

Y esa era una de sus más grandes preocupaciones referentes a su joven pupilo.

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Distraídamente, cogio un objeto de encima de la mesa y dejó que el sonido rítmico de él se apoderase del despacho. Estaba tan agobiado y tan abrumado con todo lo que sucedía… y mientras, aparentaba que podía con todo, cuando no era cierto pues las fuerzas le estaban empezando a abandonar y fallar. Intuía, como ya hiciera hacia meses, que le quedaba muy poco, que su fin se acercaba, y con él se precipitarían las cosas irremediablemente… Pero hasta entonces, tenia que conseguir que ese momento fuese lo más lejano posible, pues en cuanto comenzase todo… ya no habría marcha atrás.

No sabía en que momento se había dado cuenta de ello, de que le quedaba poco tempo antes del fin…

¿Cómo seria?. No lo sabía.

¿Cuando?. Tampoco.

Aunque deseaba que fuese lo más tarde posible…

Todavía tenía muchas cosas que hacer y no podía dejar el colegio…

Justo ahora cuando se le necesitaba tanto.

Muchas cosas cambiarían al año que empezaría en unos meses.

Y eso le llevaba al siguiente gran problema de su lista¿cómo conseguir la autorización de ministerio para trasladar a un alumno, justo cuando no existía ministro ni un órgano de gobierno en funciones?

Si, era cierto que tenían en esos momentos un grupo provisional de trabajadores del ministerio que se encargaban de llevar las funciones del ministro, tales como organizar a los aurores y proteger a la población de los ataques de los mortifagos que no cesaban… pero hasta ahí. Los papeleos y las cosas que se consideraban menos urgentes no las tenían en cuenta todavía. No hasta que eligieran a un nuevo ministro de magia y los trabajadores se vieran reafirmados en sus puestos, ya que tendrían que hablar con el otro colegio, el que había elegido para realizar eso.

Todo provisional todavía.

Albus Dumbledore miró de nuevo el pergamino que tenia enfrente, allí donde había escrito las razones por las que pedía el traslado ¿Cómo se lo diría?. ¿Cómo reaccionaria?. ¿Que sucediera?. Sabía que estaría rompiendo la confianza que él le tenía depositada, una vez más, pero era necesario, absolutamente necesario. Esperaba que lo comprendiera. Ojala no tardase mucho en comprender que eso era lo correcto. No podía hacer otra cosa. Tenia que pedir el traslado para el año que iba a empezar… y tan sólo faltaba unos pocos meses antes de eso.

Habría que esperar, también en este asunto… por desgracia.

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oooooOOOOoooooo

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Unos pasos silenciosos se acercaban a una cama.

Despacio, se inclinó hacia la figura dormida que estaba tendida sobre ella…

Eran pasadas las doce de la noche…

.-. Shhh. Silencio – dijo esa persona en la oscuridad y, de repente, una de sus manos se posó en la boca de la durmiente para impedirle pronunciar ni una palabra – Ay – añadió el recién llegado quejándose al sentir un dolor en ese mismo lugar: la sorpresa de verse sorprendida a mitad de la noche le había hecho reaccionar de forma impulsiva, por lo que había mordido a su "agresor" – Hermione, quieta. Soy yo – le aclaró Ron en voz muy baja, mientras soplaba sus dedos y le hacia señas para que callase.

.-. Te lo merecías. Me has dado un susto de muerte – respondió ésta en la misma altura de voz, a la vez que se incorporaba en la cama, tapándose con la sabana. Llevaba el pijama, y la misma oscuridad de la noche hacia imposible ver algo, pero era mejor prevenir y estar tapada - ¿Qué quieres? – le dijo una vez que le dejó un sitio en la cama a Ron para que se sentase. En la otra cama de la habitación se encontraba Ginny profundamente dormida.

.-. Sólo… sólo quería que me acompañases… un momento… - le respondió. La valentía que le había embargado unos instantes antes se había esfumado de repente – Afuera. Ya sabes. Al jardín. Te quiero enseñar algo. Y…

.-. ¿Y no puedes esperar hasta mañana? – Hermione le interrumpió, dándose la vuelta, tumbándose en la cama y disponiéndose a dormir de nuevo. Acababa de ver la hora en el reloj de la mesilla: más de medianoche, esas no eran horas de salir de casa y menos de la cama. Al no recibir respuesta, se volvió y comprobó como Ron todavía permanecía sentado a sus pies - ¿Es muy importante?

.-. Mucho – respondió éste con absoluta y completa sinceridad.

.-. De acuerdo… pero si no es tan importante te aseguro que te echare una maldición de la que tardarás en recuperarte. Por despertarme tan tarde – aclaró mientras se sentaba, aferrando las sabanas todavía – Y ahora, date la vuelta – le indicó a la vez que se levantaba de la cama y se ponía una ligera bata por encima para abrigarse de la brisa nocturna.

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Una vez fuera de la habitación, y bajando con cuidado por las escaleras, Hermione se dio cuenta de que Ron estaba todavía con la ropa que había llevado esa tarde, y por el cansancio en su rostro, que había estado hasta entonces haciendo lo que fuera que le quisiera enseñar.

Llevaban una semana ya de vacaciones, y desde el año anterior en el que sus padres se habían mudado a la Madriguera por seguridad, Hermione dormía en la habitación de las chicas, junto a Ginny, cuando no tenían colegio, es decir, en vacaciones de verano, como lo estaban ahora.

Al principio había sido extraño, vivir las dos familias completamente diferentes en la misma casa (una en la que todos eran magos, y la otra dos dentistas muggles con su hija bruja), pero poco a poco, la convivencia llegó a tal extremo que ninguna de las dos imaginaba ya su vida sin la otra. Los dos hombres compartían sus conocimientos mientras que las mujeres parecían hermanas de toda la vida. Tal era la conexión conseguida… quien lo hubiera dicho de personas tan diferentes.

Y ahora, volvían a estar otro verano juntos en la casa.

Pero ahora había una leve diferencia respecto al año anterior…

Apretó la mano de Ron mientras bajaban juntos la escalera sin hacer ruido.

Ahí estaba la diferencia.

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La luz de la luna le hizo parpadear al salir por la puerta: esa noche estaba muy brillante y destacaba sobre la bóveda celeste, restándole brillo a las más importantes estrellas. Sólo por esa visión ya no se acordaba del sueño ni de la cama. Pero aun quedaba algo más importante…

.-. Mira abajo – le señaló Ron, contento al ver un destello ilusionado en los ojos de la chica, de su chica.

Hermione bajó los ojos al césped, y su rostro se llenó de completa y absoluta felicidad y sorpresa: allí, en la hierba, estaba escrito su nombre, brillando con la misma intensidad que la luna.

Con cuidado, se aproximó hacia el lugar y descubrió, asombrada, que se trataba de pequeñas flores de fuego que se alzaban a pocos milímetros del suelo, y que sutilmente, cambiaban de color poco a poco, pasando de un blanco a un azul muy claro y así repetidas veces… No ocuparía todo más de unos centímetros pero era digno de verse. Lo recordaría toda su vida, pensó.

.-. ¿Te gusta? – dijo dubitativo Ron al ver que no decía nada. No sabía si había acertado, por más que Ginny le aconsejara sobre las cosas y detalles que les gustaban de regalo a las mujeres, y sobretodo, lo que le gustaría a Hermione.

Él quería hacer algo especial una vez que retornasen a la Madriguera, a su casa, al lugar donde había comenzado todo… Y donde se había dado cuenta de que nada servía esconder los sentimientos si se estaban seguros de ellos. Le había costado dar el primer paso, pero ahora estaba muy satisfecho de haberlo hecho, y nunca se arrepentiría de ello. Nunca jamás.

Le había costado una semana encontrar las flores y planificar todo, pero ahora, viendo el resultado, y oyendo el silencio de Hermione, sentía un nerviosismo como nunca antes había tenido¿le gustaba?. ¿Era de su agrado?. ¿Había acertado?

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Poco a poco, recuperándose de la impresión y de la sorpresa, Hermione volvió a la realidad. No era que no le hubiera gustado, si no que le había maravillado esa acción, y más cuando no se esperaba eso de Ron.

.-. Si – dijo finalmente, agachándose y cogiendo una de las flores de fuego entre sus manos. Estaban hechizadas para que la llama fuese una leve cosquilla entre los dedos – Me encanta – terminó de decir al levantarse. Después, se acercó hasta Ron, le rozó con la flor en los labios y le abrazó fuertemente, agradeciéndole el detalle. Estaba gratamente agradecida.

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Y finalmente, ajenos a todo, se sentaron juntos en la hierba, disfrutando de los últimos parpadeos de las flores, que se apagaban poco a poco. Abrazados, apoyados uno contra el otro, y enamorados como el primer día en que habían reconocido finalmente lo que sentían mutuamente. No sabían cuando duraría la tranquilidad que tenían ahora en medio de la guerra, allí, en ese lugar donde estaban ellos, ni si ocurriría algo que les pudiese separar para siempre, pero aquí y ahora iban a disfrutar de la compañía del otro tanto como pudiesen.

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A unos metros de ellos, desde una ventana de la tercera planta de la casa, Ginny les observaba con envidia y melancolía. Ella sólo tenía unas cartas, unas letras, desde que había acabado el curso.

No podían verse, no podían estar juntos, no todavía….

Y deseaba tanto estar como ellos dos estaban ahora: abrazada a su lado y sintiéndose feliz por tenerle junto a ella, sólo con su presencia…

También a ella le había costado aceptar lo que sentía por él y dar el primer paso, pero ahora, igual que Ron, no se arrepentía de haberlo hecho, y los pocos meses que estuvieron en Hogwarts como pareja, habían sido los mejores de su vida.

Suspiró, le echaba tanto de menos.

Y sabía que Harry estaba igual que ella: añorándola, deseándole a su lado…

Esos siete días que habían transcurrido desde que empezasen las vacaciones, desde su separación forzosa, le estaban pareciendo tremendamente eternos. Los segundos se convertían en días, las horas en años, y los días en siglos… Y tan sólo llevaban una semana separados.

Todavía quedaba mucho más hasta que se encontrasen de nuevo, pero no sabía si lograría resistir tanto tiempo. Varias lágrimas cayeron por sus mejillas mientras miraba la luna resplandeciente en el cielo, la misma que estaba observando él en esos momentos… Y, en ese mismo instante, sus almas se conectaron levemente, al converger sus miradas en el mismo objeto en el mismo segundo.

Ambos sintieron la presencia del otro fugazmente a su lado.

Tan lejos y a la vez tan cerca se encontraban…

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Bajó la mirada hacia el suelo, su vista borrosa a causa de las lágrimas, hacia la cruel y dura realidad y vio como los últimos destellos del fuego se apagaban, y como la conocida pareja volvía a entrar en la casa.

Un momento de intimidad.

Solos ellos dos.

Solos mientras se abrazaban nada más. Solamente con la única compañía del otro a su lado…

Como deseaba que pasase el tiempo rápidamente y llegase ya el día de regresar al colegio y volverle a ver, y estar juntos de nuevo, disfrutando de la compañía del otro, de su pareja…

No sobrevivir solamente con sus recuerdos.

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Muy deprisa, al sentir pasos que se acercaban, se metió en la cama y se hizo la dormida: no quería desvelar que les había estado espiando y llorando por lo que ella no podía tener en esos momentos.

Después, al escuchar como todo volvía a la normalidad y oyendo la suave y monótona respiración de su compañera, dio gracias a la oscuridad, pues sentía como las lágrimas seguían cayendo en la almohada mientras el sueño le invadía: estaba volviendo a recordar todos los días que pasaron juntos en el colegio, días que se repetirían cuando las vacaciones acabasen, días junto a él siempre…

Como deseaba que el tiempo trascurriese más rápidamente.

Como deseaba ya volver a verle…

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oooooOOOOoooooo

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De nuevo, un grito se escuchó en el jardín.

Y ruido de pelea, mucho ruido de pelea y alboroto.

A través de la ventana Harry no podía ver nada más que muchas figuras moviéndose por el patio, unas corriendo, otras huyendo de esas primeras… algunas cayendo, quietas, al suelo… heridas o muertas…

Un escalofrío le recorrió el cuerpo: la gente podría estar muriendo por defenderle.

Se sentía impotente al observar todo aquello.

Con rabia, golpeó el cristal de la ventana. Quería salir, ayudarles…

Pero como siempre, el encantamiento que habían lanzado a la habitación, le imposibilitaba salir y arriesgarse. No querían perderle.

Se sentó en el suelo furioso al no poder hacer nada con lo que sucedía fuera: él tampoco quería perder a nadie. Ni a Sirius (que estaba luchando fuera, le había oído claramente), ni a Remus, ni a ninguno de los miembros de la Orden que estaban viviendo allí con él. No quería volver a sentir la pérdida de alguien que le importase. Ya tenia suficiente con recordar, desde hacia una semana, la muerte de sus padres.

Con rabia, aunque sabiendo que no serviría de nada, lanzó uno de sus libros a la ventana.

El cristal ni se inmutó, permaneció inalterable, sin una sola raya, sin una sola marca de las veces que había sido golpeado, rasgado, rayado… Nada.

Y la puerta.

Maldita sea, habían pensado en todo.

Esa vía de escape también había sido encantada.

Encerrado en su dormitorio cuando se sintiera la más mínima señal de peligro.

Y por desgracia, en esa semana que llevaba de vacaciones habían sido demasiadas, demasiadas, demasiadas veces. Ya no se acordaba de cómo era la parte exterior de esa casa, ya no se acordaba de cómo era realmente el jardín (a excepción de la zona que podía ver desde su ventana), ya no se acordaba de en qué ciudad, o en qué parte de Inglaterra se encontraba.

Había sido todo tan rápido.

Lo único que tenia de recuerdo de la llegada a la casa había sido el reencuentro con Remus, pues esa era la casa donde vivía ahora, y uno de los lugares donde los componentes de la Orden se reunían. Allí cerca también se encontraba, escondido en un bosque cercano, el medio hermano de Hagrid (llevado allí casi un par de semanas antes de terminar el curso). Y, aunque eso no se lo había confirmado nadie, intuía que deambulaban lobos por las cercanías. A veces podía oír sus aullidos en el silencio de la noche.

Y mortifagos, muchos mortifagos.

Como le desesperaba no poder ayudar.

Los gritos seguían oyéndose, pero cada vez más lejanos.

De nuevo les habían ahuyentado, aunque no tardarían en regresar: Voldemort sabia que se encontraba allí.

¿Cómo lo había averiguado?

No era muy difícil de deducir, no le quedaba otro sitio a dónde ir: Privet Drive estaba destruida, la mansión Black estaba demasiado cerca de una zona habitada… Sólo les quedaba ese lugar, apartado y en medio del campo.

Y seguramente Malfoy le había visto perfectamente en la estación junto a Sirius. Tal y como había dicho Hermione al verle, su padrino era un irresponsable… si no¿como explicar su presencia en medio del tumulto y sabiendo que Lucius Malfoy le reconocería? Respecto a éste, no sabia que pensar.

Efectivamente, hubo un ataque a la llegada del tren. No fueron más de una docena de negros encapuchados, de jóvenes mortifagos (pues se veía que no tenían mucha experiencia y a la primera señal de derrota salieron huyendo… como siempre lo estaban haciendo últimamente)… y Malfoy no había hecho absolutamente nada. Sólo apartarse y observar ausente como se desarrollaba todo desde una de las paredes de la estación, igual que el resto de los padres y los alumnos que, como él, ya habían descendido del tren.

Al final, cuando ya no se vio peligro alguno, a todos los alumnos que todavía quedaban por bajar les permitieron reunirse con sus familias. Un año había terminado, y ahora quedaba un verano y unas vacaciones llenas, de nuevo, de incertidumbre en medio de la guerra en la que se encontraban…

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Cuando ya no oyó más gritos en la noche, Harry se incorporó de nuevo y miró por la ventana.

Nada.

Ya había acabado todo.

El bando ganador, los miembros de la Orden, regresaba a la casa, recogiendo por el camino a los compañeros heridos (muchos), a los caídos (ninguno esta vez, por fortuna) y a los mortifagos que se habían rendido (algunos pocos, los demás habían huido… como siempre)

Aprendices, pensó Harry, al verles entrar con la cabeza gacha y abatidos, conducidos por algunos aurores.

Como siempre en todos los ataques que se habían producido en los últimos meses.

Parecía que Voldemort estaba desesperado al inducir a sus recién llegados a atacar… aunque… no podía ser tan sencillo todo, tendría que haber otra razón para ese comportamiento.

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Vio como el jardín se quedaba vacío.

Y oyó ese ya tan familiar sonido: el de un candado al abrirse.

Estaba libre.

Podría salir de la habitación y reunirse, si quería, con las personas que acababan de entrar. Podía hacer lo que quisiera siempre y cuando no saliera de la casa. Hasta ahí llegaba su recién recuperada libertad.

Y bien, pensó tumbándose en la cama de nuevo¿Para que quería escuchar el relato del ataque? Siempre seria lo mismo: los mortifagos atacaron por la zona sur (¿o era por la norte? no importaba mucho, siempre era por la misma), los interceptamos, los acorralamos, y los capturamos. Así día, mejor dicho, noche tras noche. Sólo en las sombras es cuando se sentían a gusto los servidores del mal al atacar esa casa.

Además, ninguno de ellos le haría caso. Nunca se lo hacían. Parecía que su presencia era invisible (a pesar de ser una de las causas por la que se reunían en esa casa) Nadie le saludaba, sólo se limitaban a relatar lo sucedido e irse a descansar a sus respectivas casas, pues por la mañana tendría que irse a combatir y a evitar más ataques en las ciudades.

Por las noches estaban en esa casa, por el día en el resto del mundo mágico… igual que Voldemort.

Y hoy, justamente hoy, no habría nadie con quien le apeteciera y quisiera hablar: Hagrid de nuevo estaba de viaje y no se preveía que volviera antes de comienzos de curso; Tonks estaba en el hospital recuperándose de las heridas producidas en uno de los ataques al Londres Mágico; Dumbledore estaba en el colegio organizando todos los movimientos de la Orden;… y, finalmente, Sirius y Remus, las personas que más le apetecía ver, estaban fuera, en el jardín, corriendo, disfrutando y gozando en la tranquilidad de después del ataque… y de la luna llena.

Eso era lo ultimo que había conseguido ver antes de tumbarse en la cama: el cómo un enorme lobo salía del sótano de la casa (justo casi debajo de su ventana), dónde había estado encerrado hasta entonces, y corría a internarse en el bosque, acompañado de un gran y negro perro: su padrino, que disfrutaba ahora de la calma tras el combate que había disputado.

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Ahora el viento le traía sonidos de aullidos, gruñidos, ladridos, golpes, roces, peleas… pero todo en un ambiente total de alegría y tranquilidad, como si no hubiese ocurrido ninguna escaramuza anteriormente en el mismo lugar, tal y como había sucedido.

Todos los que conocía estaban ocupados en algo, mientras que él no.

No podía hacer nada.

Sólo dejar que transcurriera el tiempo, que llegase su cumpleaños.

Tenía tantísimas ganas de que llegase ese día y pudiese hacer magia legalmente.

Entonces… sabrían lo que podía hacer.

Desactivaría las defensas que le encerraban en su habitación.

Saldría y ayudaría a la gente…

Empezaría a practicar encantamientos y hechizos que se había anotado en los últimos días de colegio para las vacaciones, de los libros que existían en la sala de requerimientos. Hechizos de ataque y defensa poderosos.

Entonces…

Sabrían que no lo podrían dejar encerrado, que no se conformaba con ver las cosas sin poder actuar…

Se volvería más fuerte de lo que era ahora.

Demostraría que podría combatir a los mortifagos, tal y como lo estaban haciendo el resto de la gente de la casa...

Demostraría que tenía el suficiente arrojo para no permanecer de brazos cruzados en medio de esa guerra

Demostraría…

Con estos pensamientos Harry se sumergió, poco a poco, en el mundo de los sueños, volviendo a las imágenes que tan insistentemente le visitaban todas las noches de esa última semana… y que empezaban en el salón de una casa, con una joven pareja y su pequeño hijo de poco más de un año…

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Contestaciones a los reviews/comentarios (de nuevo, muchísimas, muchísimas gracias por todo)

Kaiser-kun ¡muchísimas gracias por el halago! Sobre el primer capitulo, hace meses, cuando estaba ya en la recta final de mi fic de sexto año, supe que el comienzo de este seria exactamente así… y aun así, me costó un poquillo escribirlo, ya que es tan dramático y tan triste… pero a pesar de ello, creo que no esta mal ¿no?

Sobre lo que dices de pasarme por tu historia¡sin problemas! Me pasaré a leer lo que lleves escrito cuando tenga un poquito de tiempo para ponerme tranquilamente al ordenador solamente para leer (cosa de lo que escaseo) No te preocupes si tardo, pues tengo muchas historias de las que actualizarme, pero ten por seguro que pasare (algún día) Y lo que dices de ideas, buff, mi musa es muy suya, y ya tengo (mas o menos) que sucederá :p Y de nuevo gracias, siempre intento esforzarme en cada capitulo (e historias) que realizo. Lo que dices de la pagina (fanfiction), bueno, hace tiempo ya que sólo busco y leo fics por recomendación, ya que si me pongo a mirar… no encuentro nada. Mucha suerte a ti también, y nos vemos. Besos miles. Pd: Espero que éste capitulo también te haya gustado. Ciao.

CaNaLla Saludos! Muchas gracias por decir que te gusto la otra historia, estoy altamente feliz y contenta (aunque el final no es que me gustase mucho… pero en fin, así se quedo, y así será) También me agrada mucho que digas que este primer capitulo te ha gustado. Y si, espero que esta historia sea, no igual, si no mejor que la otra (o eso espero, crucemos los dedos, jajaja) Muchos besos y espero que todo te vaya a las mil maravillas. Pd: Pues claro que me acuerdo de ti :D

Witchmin Gracias! Me alegra que te haya resultado interesante el primer capitulo (a pesar de que todoooo el mundo sabe lo que sucede al final, ese era mi gran reto: ver de que forma narrar algo que todo el mundo conoce) En fin, espero que te siga gustando la historia y que te resulte todo interesante. De nuevo, gracias. Mil besos.

belen Saludos! muchísimas, muchísimas gracias también por decirme que otra historia te la leías y te gusto (no pasa nada porque no pudieras poner nada, con tal de que te gustase yo ya estoy satisfecha :D) Sobre lo de contar el inicio… digamos que hay una muy buena razón (que ya se sabrá a su debido tiempo) y que, tal y como pone al principio del fic "Todo lo que tiene un comienzo tiene un fin" y por lo tanto, hay que saber lo que sucedió al principio para saber que va a pasar al final (uhm, creo que me he liado yo sola, pero básicamente es que la historia tenia que empezar así, jejeje… como ya te he dicho, todo tiene una razón :D) Bueno, terminando ya, espero que este capítulo te haya gustado. Nos vemos. Un montón de besos.

Gabriela Luthien Black Hello! Muchas gracias, pero creo que no merezco todo lo que me has dicho (aquí icono de una carita ruborizándose, jejeje) No se, yo sólo aporreo las teclas, y sale lo que sale :p (y bueno, si, mi musa tiene mucho de culpa, que no hay quien la pare ;D) De nuevo, muchísimas gracias, y seguro que tu también lograras transmitir los sentimientos de los protagonistas con el tiempo :D (y te vuelvo a repetir, yo no se cómo lo hago :p) Por cierto, si, sobre Sirius sabremos mas cosas ;D Besos miles.

Celina muchísimas, muchismas gracias (no me canso de repetirlo) Como bien digo por ahí atrás, en alguna contestación anterior, ese era mi gran reto: ver de que forma narrar algo que todo el mundo conoce. Y, ademas, cómo puedes ver, lo ocurrido, esas "imagenes", van a estar algo presentes a lo largo de estos primieros capitulos, ya veremos que sucedera a partir de ahora. Espero que te haya gustado este segundo capitulo :D Un besazo muy grande desde Zaragoza (que después de una semana asandonos de calor, hoy ha caido una pedazo, pedazo tormenta, que ganas de ver la lluvia ya :D) Pd: Espero que no paseis mucho calor por alli. Ciao.

SabriWeasley Saludos! Muchas gracias por preguntar :D Tal y como cuento al princpio, suspendi mi ultimo examen (icono muy, muiy, muy triste) y voy a pasar un verano un poco malo, jo. Ya me contaras que tal tú, seguro que todo fenomenal :D Y tambnein muchas gracias, me alegra un monton que te haya gustado ese primer capitulo, ahora el segundo, a ver que tal :D Un besazo muy grande y nos vemos! Pd: Lo primero son los estudios, asi que cuando acabes, ya se pensara en lo demas. Ciao.

Mariet Malfoy Lo primero, muchas gracias por el comentario; y lo seguindo, no te preocupes, que como digo siempre, con tal de que te guste la historia ya me doy por satisfecha (auqneu si dejais comentarios muhco mas, pero no es importante ;D) Como le digo a Sabri, lo primero son los estudios, asi que a estudiar mucho y tener excelentes notas (no como alguien que conozco – yo misma- que ha ido a suspender el ultimo examen de todos y ahora tiuene que estar "castigada" casi todo el verano, jooo) Sobre el capi, muchísimas gracias, y si, es muy triste e inesperado, pero como todo, era necesario, muy necesario como habras visto en este segundo capitulo, que espero te haya gustado…. Y no te preoicpues, cuando puedas, ya dejaras tu coemtnario). De nuevo, muchísimas gracias por todo. Un besazo gigante. Nos vemos.

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