Hola!
Ya regrese por estos lares...
Como todos saben, dentro de muy poco vamos a tener el sexto libro oficial (en ingles)... ¡pero no preocuparse! yo voy a continuar con esta historia hasta que la termine (aunque creo que se va a convertir en Universo Alterno, me parece que se denomina así :P cuando ya no sigue la historia original)
Y ahora, para no alargarme mucho más, pueden empezar a leer el nuevo capitulo.
Como siempre, espero que les guste, y mi agradecimiento eterno a todos los que leen (y más a quienes dejan comentarios, estoy muy contenta – como siempre, a continuación del capitulo están las respuestas :D Muchísimas gracias de nuevo.)
Sin más, besos miles
¡A leer!
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Capitulo 3 Duras decisiones
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La puerta se cerró fuertemente dando un terrible golpe que la hizo temblar varios segundos.
Todos los objetos de la habitación oscilaron peligrosamente en sus lugares e incluso algunos libros cayeron con gran estrépito al suelo: como si un gran terremoto hubiera pasado por allí, tal era la magnitud de su enfado. Rabioso y desesperado empezó a andar en círculos por su dormitorio.
¿Por qué le trataban así?. ¿No se daban cuenta de que había dejado de ser un niño?. ¿Por qué le hablaban de esa forma?. ¿Por qué no le daban una respuesta clara y real, y no una de esas estupideces que se decían normalmente a los crios para quitarlos de en medio?... como le estaban haciendo últimamente a él.
Pero es que… ¡no se daban cuenta de nada!
Le faltaban unas pocas semanas para cumplir diecisiete años, y para todos ellos era como si todavía tuviese once, mejor aún, como si todavía fuese aquel bebé que veía en sus sueños, aquel niño indefenso…
¡Y no era cierto!
Había crecido y había madurado tremendamente rápido.
E incluso, se atrevía a pensar, que había sufrido bastante más que la mayoría de ellos.
¡No podían tratarle de esa forma!
¡No era un niño!
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Harry se tiró enfurecido a la cama, todavía con su garganta enrojecida de tanto gritar.
Estaba harto de que le tratasen así, de que no pudiese hacer nada. De ser apartado de las reuniones de los "hipotéticamente" adultos y responsables miembros de la Orden. Estaba harto de que le obligasen a permanecer en la habitación cuando todo lo importante ocurría fuera, incluso bajo su misma ventana…
¿Por qué no se daban cuenta?
¿Qué querían que hiciera?. ¿Qué se quedase sentadito y esperando a que Voldemort llegase y le matase allí mismo?. ¿Qué fuese obediente y se quedase de brazos cruzados cuando veía a la gente luchar bajo su mirada?. ¿Morir por protegerle?...
No, él no era así.
Sabia que había dicho palabras muy fuertes en medio de todo el dolor del enfado, pero quitarle la varita y confiscársela "hasta quien sabe cuándo" era motivo más que suficiente para hacerle reaccionar, puesto que le estaban obligando realmente a permanecer impasible… tal y como veía en sus sueños, por la noche: impotente al ver como sus padres morían por protegerle. Ira y rabia al ver que no podía hacer nada, tan sólo mirar y observar, para su desesperación.
Su odio hacia Voldemort aumentaba cada día que pasaba, con cada ataque que observaba impasible desde su ventana, con cada noche que soñaba con sus padres… cada pensamiento que tenia, cada pensamiento que se dirigía a buscar maneras de acabar con él, con todo el mal que causaba al mundo mágico, a las personas que quería…
Odio hacia todo lo que le rodeaba.
Aunque, en medio de todo ese dolor que le embargaba, todavía quedaba lugar para el amor, recordó su mente al ver en el suelo un pergamino que había terminado de escribir minutos antes de ser llamado a la planta de abajo, antes de que su mundo se desmoronase…
¿Cómo no se daban cuenta de que había dejado de ser un niño ya hacia mucho tiempo?
Maldita sea, tenia casi diecisiete años, casi era un adulto… y todos le trataban como un niño pequeño…
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No supo en que momento del enfado se durmió pero al despertar, el sol ya estaba escondiéndose: el día había pasado completamente. Era mañana cuando Moody había llegado a la casa y le había pedido la varita¡su varita, para revisar unos detalles. En ese momento había creído que la supervisarían como lo hicieron en el Torneo de los Tres Magos, allá tan lejos en el tiempo…
Pero se había equivocado, desgraciadamente.
Tras un par de florituras en el aire, el auror se puso serio, parecía que interrogaba con su ojo de cristal el largo trozo de madera (y a él mismo: había notado como lo escudriñaba fugazmente), y transcurridos unos minutos de silencio sepulcral dijo la frase que para Harry había sido como un puñal en el estomago: frías y duras palabras que se habían clavado muy profundo dentro de él.
.-. Tengo que llevármela Potter. Hasta nueva orden no tendrás varita.
.-. ¿Qué? – supo que dijo atónito al ver desaparecer su más querida y apreciada posesión en la túnica del auror. Y después…
Explotó: le habían quitado lo único que podía servir para protegerse.
Sabia que había dicho cosas muy fuertes a todos y cada uno de los que estaban en la habitación con él: Moody, Tonks, Remus e incluso Sirius… Todos tuvieron su ración de calificativos y palabras que ahora le dolía recordar: la rabia se había apoderado de él como nunca antes lo había hecho. Ni siquiera cuando vivía con los Dursley se había sentido así de enfurecido.
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No recordaba muy bien cómo había empezado todo, exactamente que había dicho después, pero las palabras empezaron a salir a borbotones de sus labios, sin pasar por su cerebro antes. Quizás, y eso era lo que más le dolía, que ya pensara antes todo lo que había dicho de ellos. Si, quizás inconscientemente, en lo más profundo de su corazón, sentía eso mismo. Y ahora le daba miedo.
Miedo de que fuera una persona diferente de lo que siempre había creído ser…
Quizás fuera más Slytherin que Gryffindor.
Quizás el sombrero seleccionador había estado en lo correcto al haberle querido asignar a la esa primera casa, y no a la que él había querido.
Maldición¿Por qué le atacaban esas dudas ahora?
Con ambas manos se agarró la cabeza, enterrándosela en la almohada.
¿Qué le sucedía?
¿Por qué le trataban como un valioso tesoro?
¿Por qué le encerraban en la habitación cuando empezaba un ataque?
¿Por qué le habían quitado la varita, arrebatándole el único medio con el que defenderse?
¿Por qué le trataban como un niño cuando, en casi todos los asuntos, era casi un adulto?
¿Por qué no podía ser, sencillamente, una persona normal como el resto?
¿Por qué él tenia que ser tan importante?
Acalló sus gritos de desesperación en la almohada.
No podía hacer otra cosa.
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Y ahora, tras un rato desahogando su dolor silenciosamente, escuchaba en la planta de abajo ruido de pasos, murmullos de conversaciones… pero no alcanzaba a distinguir nada más que su nombre dicho de vez en cuando, nada más: como siempre estarían hablando de él a sus espaldas.
Eso era lo que más le fastidiaba: que hiciesen planes para él, que planificasen cada segundo de su existencia sin contar con su aprobación. Como un niño pequeño que tiene que dejarse llevar de la mano…
¡Y él no era así!
Ya era lo suficientemente mayor como para poder tomar decisiones por su cuenta.
Lo había demostrado, una y otra vez en Hogwarts.
Pero, como siempre, en verano era cuando tenia que acatar lo que le ordenasen: vivir con sus tíos, estar en casa de Sirius, estar ahora allí, en un paraje perdido Dios sabia dónde sin poder salir de la habitación…
¡Es que no se daban cuenta de que ya estaba harto de todo eso!
¿Por qué no podían dejarle hacer lo que quisiera?
Desesperado, volvió a enterrar la cabeza en la cama, maldiciendo todo lo que sucedía a su alrededor.
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Alguien llamó a la puerta, primero despacio, pausadamente, y después, al no recibir respuesta, la misma persona cogio el pomo y lo giró decidida. Con un ligero movimiento, el pestillo cedió, y la entrada a la habitación quedó expuesta. Dentro parecía no haber nadie, pero sabia que allí, en la cama, donde se veía un bulto quieto de ropas, se encontraba él. Y si agudizaba los oídos, podía oír los sollozos silenciosos que provenían de ese mismo lugar.
No le culpaba por estar así. Hubiera sido demasiado terrible para todos si no hubiera sucedido ese derrumbe psíquico y moral… al menos, demostraba que todavía tenía en su interior algo de humanidad…
Suspiró, la oscuridad no solía ser buena compañera….y más cuando no sabias que estaba a tu lado… Por eso estaban ahora vigilándole tan de cerca, sabiendo lo que hacia en cada momento… intentando buscar soluciones para lo que le sucedía…
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Sus ojos recorrieron el dormitorio. No estaba revuelto, tampoco estaba perfectamente ordenado, símbolo de que allí vivía alguien, que se sentía a gusto en el lugar: se había adaptado rápidamente. Inconscientemente recordó su propia casa, siempre en perpetuo desorden, mostrando claramente la personalidad de su propietario. Si, después de varios días se podía saber si una persona estaba a gusto en el lugar donde duerme y vive.
Su habitación se había convertido en su refugio.
Y era el único lugar donde se podía sentir una persona a salvo
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Al ver que Harry todavía no se había percatado de su presencia (sollozaba en sueños silenciosamente), se acercó a la cama y se sentó de forma imperceptible a su lado, en un lateral, para no inquietarle ni perturbarle su descanso. No quería que se notase su presencia.
Parecía tan pequeño tumbado en la cama, tan indefenso, tan inocente…a pesar de cumplir dentro de poco diecisiete años ya…
Desechó esos pensamientos al recordar lo que le había llevado a subir a la habitación, a descubrir cómo se había tomado su decisión, esa decisión que tan difícil le había llevado tomar, pero necesaria de hacer.
No había tenido otra alternativa.
Seguro que le guardaría muchísimo rencor, quizás nunca le perdonase en toda su existencia, pero había sido necesario… por y para su bien.
La varita de un mago era como una parte más de la persona, y él, sin explicaciones, se la había arrebatado, le había arrancado lo más importante de su existencia.
Le había condenado a no poder utilizar la magia.
Le había condenado a ser un simple observante, sin poder intervenir en lo que veía.
Ahora se estaba arrepintiendo poco a poco de lo sucedido…pensando si devolvérsela o no…
Meditó si había hecho lo correcto, pero un segundo después, un escalofrío le recorrió entero al oír, de los labios del durmiente, una palabra concreta. Y, si antes había tenido serias dudas sobre su decisión, ahora todas se le habían disipado rápidamente.
Si, había hecho exactamente lo correcto… y en el mejor momento.
Un poco más y quizás…
Sacudió la cabeza, intentando alejar esos pensamientos de su mente adulta. A pesar de haber presenciado muchas guerras, muchos desastres, muchas peleas a lo largo de su extensa vida, no pudo que menos que sentir compasión sobre aquel joven y el destino que estaba llegando a su puerta implacablemente. Demasiados sufrimientos, demasiadas muertes…
Que mal se portaba la vida con algunas personas
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Sintió como Harry se movía en sueños, conocía que era lo que le ocurría por las noches, en que sueños vagaban su mente, en la razón por la que lloraba silenciosamente, aferrándose desesperado a la almohada (era de los pocos que lo sabían, y también, por ello, era que había tenido que comprobar su varita… y confiscársela al comprobar que su compañera invisible estaba demasiado cerca de él) y supo que se tenia que ir antes de que se despertase: no podía verle allí, a su lado, si no tendría que dar muchas explicaciones, y eso era algo de lo que no podía hacer.
Así que, rápidamente, se dirigió a la puerta, cerrándola tras de sí.
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No dijo a ninguna de las personas que le esperaban abajo que había sucedido en la habitación, pero en todos veía Moody la preocupación latente, reflejada en sus rostros. Con un gesto les indicó que no molestasen a Harry hasta el día siguiente, que estaba bien… y que él… tenia que marcharse durante un tiempo… llevándose el objeto que había causado tanto alboroto: la valiosa varita…
Y, al ir a desaparecer de la habitación, volvió la vista hacia las escaleras, hacia el lugar de donde había bajado, y dirigiéndose a los demás ocupantes de esa planta baja, dijo la frase que repetía reiteradamente, pero que, en esta ocasión, tomaba un sentido más significativo:
.-. Alerta permanente.
Dicho esto desapareció del lugar, dejando a todos los demás atónitos ante lo que había ocurrido en ese día, en esa casa…
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Un segundo después de que la puerta se cerrase, Harry se despertó bruscamente en la cama, empapado de sudor, abrazándose, en un vano intento de entrar en calor, que el frío saliera de su cuerpo: acababa de soñar, una vez más, con la noche en que sus padres fueran asesinados…
Fuera, las estrellas brillaban, ausentes de la compañía de la luna esa noche.
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o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
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Alastor "Ojoloco" Moody aparecía, en esos momentos, en su hogar situado en un humilde y desastroso barrio muggle. No sabia muy bien porqué, pero le gustaba ese ambiente, ya que no soportaba estar rodeado de las mansiones o casas provistas de magia de las que hacían gala la mayoría de los magos que conocía (había casos excepcionales, como en todo, casos de familias a las que apreciaba bastante… pero la mayoría no le resultaba, lo que se podía decir, agradables). Le gustaba la comodidad y la seguridad que le proporcionaba las cuatro paredes. Nada de magia, sólo lo indispensable y sólo cuando era necesario.
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Su ojo mágico se movió frenéticamente mientras comprobaba los alrededores de la casa en busca de algún signo de peligro, de algún indicio de ataque… pero nada: la guerra todavía no había llegado a ese rincón perdido donde vivía, y era un alivio que todavía quedara gente viviendo en paz, ajena a las amenazas que prendían sobre sus cabezas, ajenas al horror, sólo viviendo y trascurriendo su vida pacíficamente, sin pensar en si ese seria su ultimo día de vida…como estaba pasando no muy lejos de allí.
Aunque…
Algún día también ese rincón de paz terminaría sucumbiendo a la guerra, al terror y al horror de los que se consideraban más que los demás. Algún día podría todo dejar de existir por el simple hecho de que un ser (pues no se podía considerar persona, no, ya había perdido todo rasgo humano que le hacia poseer ese rango) quería imponer sus ideales, sus creencias…
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Eso si le dejaban, concluyó malhumorado Alastor en sus pensamientos mientras se acercaba a su baúl mágico y abría uno de sus múltiples y variados compartimentos secretos.
Rebuscó y rebuscó concienzudamente hasta que logró encontrar lo que andaba buscando. Su ojo normal mostró un azul más vivo que antes a la vez que sacaba ese objeto del baúl, le costaba debido a su peso (pues a pesar de tener un tamaño reducido, era tremendamente pesado), pero el esfuerzo valía la pena: era indispensable.
Al acabar, su rostro, surcado de cicatrices y huellas de todas batallas sufridas a lo largo de su extensa vida, mostraba un gran cansancio. Su pelo, muchísimo más canoso que al comienzo de esa segunda guerra que había empezado oficialmente hacia varios meses, le caía lacio y débil por la cabeza… Pero seguía siendo un gran auror (según algunos un poco excéntrico, paranoico y loco, pero según él, la precaución era lo más indispensable en su trabajo, y si le tildaban de esos adjetivos… allá ellos, a él no le importaba nada) y, sobretodo, seguía teniendo algo con lo que hacer frente a cualquier peligro.
Su boca, o lo que había sobrevivido de ella, se curvó en lo que podría parecer una sonrisa de triunfo al depositar aquel objeto en la mesa.
Si Voldemort quería vencer en esa guerra… antes tendría que ser más listo que ellos… tendría que empezar a pensar…
Un sonido, que podría definirse como risa (aunque no lo pareciera en un primer momento) empezó a escucharse en esa habitación. ¡Era tan obvio todo ahora que habían descubierto a qué intentaba jugar!
No, no conseguiría derrotarles.
No mientras él, Alastor Moody, estuviera vivo.
A él no le podía engañar. Conocía todas las artimañas y trampas de las Artes Oscuras… y ésta lo era. Vaya si lo era. Aunque, eso si, les había costado un valioso tiempo, unas preciosas cuarenta y ocho horas descubrir la trampa… pero ahora que la habían destapado…
Si, Voldemort tendría que empezar a reorganizar sus planes para intentar destruir la magia del chico.
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Con muchísimo cuidado, sacó la varita confiscada a Harry de su bolsillo. La agarraba con dos dedos, como si quemase, pero en realidad lo que sucedía era que quería tener el menor contacto con ella. No quería tocarla, sólo lo indispensable, lo mínimo. Y, con un rápido gesto, la depositó en el objeto que había sacado de su baúl unos segundos antes: una pequeña caja rectangular, diseñada específicamente para contener ese tipo de objetos y, además, frenar los hechizos que pudieran llegar a ellos.
Había sido tan obvio una vez que se pusiera a examinar la varita.
Se puso a recordar el estallido de dolor y rabia que había invadido a Harry una vez que se confiscó: no había sido él realmente quien hablara, sino Voldemort, que veía como uno de sus planes se venia abajo irremediablemente… Menos mal que habían llegado a tiempo, quien sabe qué tipo de control habría podido ejercer el otro sobre su magia.
El seco sonido de la caja al cerrarse se pudo escuchar en la habitación.
Ahora, sólo quedaba esperar y ver en que medida le había afectado a su propietario la influencia de la oscuridad proveniente del rival que el destino le había impuesto: Lord Voldemort.
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Ójala Tonks, Remus y Sirius hubieran seguido sus instrucciones al pie de la letra. Ojala estuviesen haciendo todo y cuanto él les había ordenado y dicho. Ahora sólo faltaba confiar en esas tres personas.
Por ahora ya no había ningún peligro… ninguno que ellos, Dumbledore o él, desconocieran.
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o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
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Noche sin luna.
Sólo con las estrellas como compañía.
Un suave y ligero viento corriendo libre por el lugar donde se encontraba: en la puerta de la casa.
Allí estaba ella, ausente, mirando sin ver. Perdida la mirada en la distancia. Llorando silenciosamente, dejando que sus lágrimas corriesen libremente por su cara…
Solamente en la soledad de la noche se permitía esa debilidad.
Solamente, cuando se escondía el sol, dejaba caer su duro escudo que se había auto impuesto y dejaba asomarse su rostro verdadero…
Y ahora…
Miraba a la oscura noche, miraba a las millones y millones de estrellas que poblaban el extenso cielo.
Miraba y sentía el aire a su alrededor, jugando débilmente con su pelo.
Observaba la noche y añoraba el brillo de la luna, añoraba su presencia en el cielo… la echaba de menos pues, esa noche sin luna, no podría estar a su lado, sentirle un segundo siquiera a su lado… como todos los días desde que les habían separado.
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Ginny levantó la cabeza llorando.
Entre sus manos aferraba su última carta.
Si, estaban en contacto, se escribían sin cesar, cruzaban sueños, ilusiones, promesas… cosas que harían juntos cuando ya nadie les pudiera separar, pero mientras tanto… estaban separados.
¿Cuándo podrían estar juntos y ya nunca más separados?
No lo sabía.
Cerca de su cama tenía un calendario, y tachaba los días que pasaban desde que terminase el curso, y contaba, esperanzada, los que faltaban para que comenzase uno nuevo. Pero siempre… esa fecha estaba demasiado lejos, demasiado tiempo faltaba. Todo trascurría demasiado lento…
Sólo tenia, como único vestigio suyo, esas cartas que día a día se mandaban.
¿Cuánto tiempo más podría resistir así?
Nunca antes se había sentido de esa forma: tan enamorada, tan deseosa de estar a su lado, de no separarse nunca. Nunca antes había sentido esa sensación de querer siempre estar junto a alguien. Nunca. Y ahora, su corazón le dolía cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo que estaba lejos de él. No podía resistir estar tantos días separados. No, no podía.
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Sintió que sus piernas no le sostenían, y al segundo siguiente, estaba de rodillas, en el suelo, con las manos apoyadas en un vano intento de no derrumbarse del todo.
Llorando, siempre llorando.
¿Por qué le ocurría eso?
¿Por qué sentía que tenía que ir a su lado?
¿Por qué su corazón le instaba a desobedecer, a rebelarse, e ir a donde estaba él?
¿Por qué sentía que estaba en peligro?
Pero… no podía ser.
Estaba demasiado protegido.
Encerrado, eso si, se lo contaba en todas sus cartas: sin posibilidad de salir de la casa donde se encontraba. Sin posibilidad de que Voldemort pudiese atraparle en ese lugar. Sin posibilidad de peligro.
Todo el mundo le estaba protegiendo… pero ella, únicamente ella, sentía que estaba en peligro
¿Qué peligro?. Se preguntaba siempre, y su mente racional no le daba respuesta, aunque su corazón le indicaba que era vital para ella, para él, para ambos, hacer algo. Y esa sensación aumentaba día tras día, cada hora que pasaba lejos de Harry.
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Estrujó la carta contra su pecho al levantarse del suelo.
¿Qué le estaría pasando tan alejado de ella?
¿Por qué sentía el peligro acechando cada vez más cerca de él?
Más lágrimas cayeron por su rostro mientras daba un último vistazo a ese cielo sin luna y se dirigía, entristecida, hacia su habitación…
Una noche más, separados, acababa de pasar.
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o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
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Parpadeó al sentir los primeros ratos de sol entrando por la ventana: un nuevo día empezaba.
No sabía a que hora había podido finalmente dormir, pero en esos minutos se sentía radiante, totalmente lleno de energía, con infinitas ganas de saltar, de correr, de hacer mil millones de cosas. Hinchado de vida… y sin querer parar nunca de hacer algo.
De un salto salió de la cama y sintió, bajo sus pies, el frío suelo: no le importaba. Ya no le disgustaba el frío, se sentía tan lleno de vida y calor que, pensó, podría caminar descalzo por el polo norte sin sentir el hielo bajo sus pies. Tan renovado se sentía que no se dio cuenta de los destrozos de la habitación, causados la noche anterior, cuando subiera a su cuarto lleno de ira.
Se sentía cambiado, renovado, como si una gran y pesada carga hubiera sido quitada de su espalda.
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Mientras se estiraba después de salir de la cama, recordó con dolor y pena lo sucedido un día antes. Tenia que solucionarlo… pero más tarde bajaría, ahora tenia algo que hacer, algo que había dejado de lado durante mucho, mucho tiempo.
Con decisión se inclinó hacia su baúl y, esparciendo la ropa a su alrededor, encontró al final lo que buscaba, nada más y nada menos que unos trozos de cristal. Si, aquellos en los que se había convertido el espejo que le diera Sirius en su quinto año, y que había descubierto días después de que éste desapareciese tras el velo. Parecía que había sucedido todo hacia tanto tiempo, pero no, sólo había pasado poco más de un año, y también, sólo había pasado unos muy pocos meses desde que regresara junto a él.
¿Cómo había podido decirle esas duras palabras?
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Juntando todos los fragmentos, se sentó en la cama y empezó a recomponerlo poco a poco.
Ojala ninguno de ellos se hubiera tomado sus palabras al pie de la letra, pensaba mientras esparcía y miraba todos los trozos de cristal.
Ojala hubieran comprendido que estaba tan enfadado con la perdida de la varita que no pensaba en lo que decía, que nada de lo que había dicho era realidad (porque no lo era ¿verdad?... las dudas acudieron a su cerebro pero enseguida las desechó, no, él no era así, nunca lo había sido, era el mal quien había hablado por su boca…)
Ojala…
Una pequeña lágrima se deslizó por su cara recordando las caras tristes de su padrino, de Remus y de Tonks mientras arremetía contra ellos con sus hirientes y enfurecidas palabras.
¿Le perdonarían algún día?
No lo sabía.
Y tampoco le apetecía mucho averiguarlo.
En esos instantes sólo necesitaba estar allí.
Si, se sentía lleno de energía, pero inconscientemente intuía que no debía salir, no todavía, de ese lugar.
Se sentía seguro entre las paredes de su habitación.
Seguro y a salvo.
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Un piso por debajo de él, en el comedor, se encontraban dos de esas tres personas hablando.
.-. ¿Por qué no puedo subir todavía? – refunfuñaba uno de ellos sentado en uno de las sillones – Se lo que le sucede, y se también que ahora lo que más necesita es a alguien a su lado.
.-. Sirius, siéntate – Remus, el más racional de los dos le apoyó una mano en el hombro y le retuvo a la fuerza en su lugar – Acuérdate de lo que nos dijo Moody…
.-. No me importa
.-. A mi sí.
.-. Lunático – dijo la palabra en tono suplicante, tal y como hacia cuando estaban en el colegio y lograba que hiciera la "vista gorda" como cargo de prefecto con sus travesuras… que lejos quedaban aquellos tiempos
.-. Ya no estamos en Hogwarts Canuto – concluyó éste con nostalgia – Ya somos adultos, no sirven esas zalamerías conmigo ahora. Es hora de que entiendas lo que significa la palabra responsabilidad. Si Moody dijo que…
.-. Si, ya se lo que Moody dijo, pero me acuerdo también de lo que dijo Harry y de su estado. Y se que ahora me necesita más que nunca. Necesito verle y hablar con él – le interrumpió bruscamente.
.-. Sirius, no vas a subir – de nuevo le obligó a permanecer sentado en el sillón.
.-. ¿Necesitáis otro café? – en ese instante aparecía por la puerta de la cocina Tonks, con su llamativo y corto pelo rosa y esa vitalidad propia de la gente de su edad… además, de con su torpeza innata en ella, pues por poco termina en el suelo la bandeja que llevaba en las manos.
Toda la noche la habían pasado los tres despiertos y atentos a cualquier cambio bien dentro de la casa como fuera (donde las escaramuzas con los aspirantes a mortifagos continuaban día tras día), pero más la preocupación iba dirigida a una habitación situada por encima de ellos y a una persona en concreto: Harry
.-. ¿Otra vez peleando? – preguntó la recién llegada mientras se sentaba en otro de los sillones del lugar, cogia una taza de la mesa, y miraba a los otros dos presentes.
.-. Si
.-. No – dijo rápidamente Sirius a la vez que se cruzaba de brazos.
.-. Ya veo – afirmó divertida ella. Llevaba conviviendo en la casa, junto a ellos, dos varias semanas, y cada día que pasaba les conocía más y más: hubiera sido estupendo tenerles de compañeros en el colegio, eran inigualables. Al oír que comenzaba, de nuevo, la discusión de si ya podían subir o no por las escaleras, se concentró en la taza que tenia humeante en sus manos. Toda la noche habían estado igual e incluso podía adelantar cada palabra que se dirían uno al otro y en que momento Remus sacaría la varita para atar a su amigo al sillón. Sabía también en que instante concreto Sirius se arrepentiría de lo sucedido, consiguiendo que le quitasen el castigo impuesto…
Y al cabo de una hora o menos, todo empezaría de nuevo.
.-.
.-. Lunático, te lo prometo, no voy a subir, pero… quitame estas cosas – dijo Sirius señalando la cuerda que le rodeaba entero, y poniendo cara de pena.
Pero, por desgracia, Remus le conocía demasiado bien y no sucumbía tan fácilmente al chantaje. Con la varita en lo alto, vigilaba a su amigo y a dónde dirigía éste sus ojos inconscientemente: las escaleras. No, ahora ya no seria tan fácil ceder ante sus suplicas… y más cuando se encontraban tan cerca del limite, tan cerca del final. Un paso en falso ahora y los esfuerzos de todos no servirían de nada. No, ahora más que nunca debía contener las ganas de Sirius de ir a ver a Harry, de querer hablar con él, de consolarle…
Él también habría corrido detrás de él una vez que le vieran subir frenéticamente las escaleras, para perdonarle, para decirle que las palabras que había pronunciado no las tomaba en serio, que todo era fruto del enfado… pero Moody les había impedido seguirle, les había obligado a permanecer lejos del chico.
Y si, todos sus argumentos, todo lo que había expuesto para que no le siguiesen y le dejasen tranquilo durante veinticuatro horas exactas, eran claramente certeros y validos: había tenido sobre él un hechizo muy fuerte, uno lleno de oscuridad y maldad… y para solucionarlo, además de llevarse el objeto que había propiciado tal efecto (la varita, la conexión con Voldemort), debían dejarle, por desgracia, solo… sino, no serviría de nada, el hechizo regresaría más fuerte que antes. Durante ese día entero necesitaba estar solo… con la seguridad que le daba solamente su habitación.
Ahora ya sólo quedaba menos de una hora para que se cumpliese el tiempo impuesto… pero vaya últimos minutos le estaban dando Sirius.
Se sentó con cansancio en un sillón mientras veía los esfuerzos que hacia éste por liberarse de las ataduras que le rodeaban. A su lado Tonks se había dormido ya con la taza caliente en las manos: no le había servido de mucho.
Bostezó largamente, pero no podía dormirse. No podía. Tenia que permanecer despierto y atento a lo que hacia Sirius, no podía dejar que subiese. No podía dejar que la cura completa, tan al alcance de la mano, se malograse… No podía dormirse…. No podía….dor…mir…se…
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Un súbito ruido (una taza cayendo al suelo y rompiéndose en cientos de pedazos) le despertó sobresaltado¡se había dormido!
Desesperado miró el sillón vacío que había enfrente de él.
.-. Sirius. No – dijo incorporándose rápidamente y subiendo las escaleras de dos en dos o de tres en tres, rumbo a la habitación de Harry. No podía hacer eso. Todavía no se había cumplido el plazo de cura. No podía condenar de esa forma al hijo de James…
Se paró exhausto al final del pasillo: le faltaba el aliento… y las fuerzas.
Mientras su respiración se normalizaba poco a poco frente de la puerta de la habitación de Harry, escuchó voces dentro…
Y entonces supo que no hacia falta llamar ni entrar a verle: ya estaba curado y en compañía de la persona que más necesitaba en esos momentos, Sirius, su padrino.
Despacio, bajó por las escaleras con una manta en las manos y la echó encima de la joven que dormitaba en uno de los sillones. Seguidamente, subió a su dormitorio, se tiró encima de la cama tal como iba vestido, y en cuanto su cabeza sintió la almohada, se sumergió totalmente en el dulce y tranquilo mundo de los sueños, sabiendo que todo estaba bien… por ahora.
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.-. Cuando tu padre y yo íbamos al colegio nos comunicabamos con este tipo de espejos – decía Sirius mientras colocaba, con cuidado, un trozo cortante de vidrio en el lugar correspondiente.
Junto a él, sentado en la cama, se encontraba Harry con las piernas cruzadas.
.-. Si, eso fue lo que escribiste en la nota que venia con él – dijo a la vez que recolocaba la parte que estaba más cerca suyo – Y que lo hacíais cuando estabais castigados y lejos uno del otro.
.-. Exacto. Así es cómo los castigos de Filch se hacían más amenos. No es por nada, pero limpiar a mano las armaduras del tercer piso es un duro y extenuante trabajo. James solía bromear con ello – recordó el adulto a la vez que miraba de reojo la cara de su ahijado y veía, con tremendo asombro, como cada día que pasaba, Harry se parecía más y más a su mejor amigo, a su padre. Y ahora, más que nunca: el pelo le caía de idéntica forma, y la expresión, de profunda duda e incertidumbre oculta, también le hacia semejante a él… no por nada, James había sido más que su mejor amigo, había sido su hermano – Y dime¿para que quieres reconstruirlo? – se atrevió a preguntar cuando sólo faltaban unos pocos trozos por colocar.
.-. Yo… bueno… había pensado que… - el titubeo se apodero de su voz: sabía porque lo quería hacer y para qué, pero no encontraba la razón por la que había continuado rehaciéndolo una vez que le viese aparecer por la puerta. Al ver como éste esperaba la respuesta, tomó aire y lo dijo en un tono tan bajo que Sirius tuvo que agacharse hasta su altura para escuchar la frase entera – había pensado que así me perdonarías…
.-. ¿Perdonarte el qué?
.-. Lo que te grite ayer.
.-. Yo no oí nada…
.-. Sirius – replicó el adolescente – Me acuerdo de lo que dije, y se que fueron palabras muy duras. Y que tú no te mereces que te llamen de esa forma… Y más después de lo que has sufrido a lo largo de todos estos años…. Y… - varias lágrimas, mezcla de arrepentimiento y pena, salieron inconscientemente de sus ojos. En sus manos aferraba un trozo de vidrio que apretó tan fuerte, a causa de la rabia al acordarse del día anterior, que de no ser por Sirius, se habría hecho una herida.
.-. No Harry. Yo no oí nada que merezca la pena recordar. Se que todo lo dijiste sin pensar – depositó con cuidado la ultima pieza del espejo roto (aquella que le había quitado unos segundos atrás de las manos). Después, continúo hablando – Y sé también que, cuando se está tan enfadado por algo, se actúa sin pensar en las consecuencias. ¿No lo crees?. Según tú, y cito tus palabras, soy un "asesino", yo maté a tus padres… Shh, no hables – le puso un dedo en la boca para que comprendiera que ahora era su turno de hablar, que le tendría que dejar continuar hasta el final – Y si, es verdad. Soy un asesino. Y si, yo mate a Lily y a James, a mis amigos, a tus padres. Yo fui quien les convenció de cambiarme como guardián secreto. Yo fui quien dijo que no podíamos confiar en Remus. Yo fui quien propició todo para que Peter nos traicionara a todos. Y yo fui, directamente, quién les mato. No fue Peter, no fue él quien les mató. Fui yo. Yo soy el verdadero artífice de sus muertes. Yo y sólo yo.
.-. Cuando me atraparon en el callejón, cuando ya me llevaban a Azkaban sin juicios, sin defensa posible, yo mismo sabia que era el justo castigo por haberles matado. Si, bueno, no habían sido mis manos, no había sido yo quién dijera a Voldemort – un escalofrío le recorrió entero ahora que se ponía a recordar todos aquellos funestos sucesos – No había sido yo quién traicionara… pero sentía mis manos llenas de sangre inocente, de su sangre, y sentía sus muertes como si yo fuera su asesino. Era mi justa condena. Y fue por eso que me salve: porque me sentía culpable. Allí los más cuerdos se vuelven locos enseguida, y los que piensan que algún día se salvaran son los primeros en caer… pero yo... yo sabía que era mi castigo por haber matado, de alguna manera, a dos personas que me importaban muchísimo, casi más que mi propia vida.
.-. Si Harry, lo que has dicho es cierto, soy un asesino, y esa culpa la tendré siempre en mi mente. Pero ahora, ahora no le des más vueltas a la cabeza buscando la forma de pedirme perdón, porque no hay perdón que pedirme. Yo no oí nada que no me mereciera – le revolvió el pelo, algo que a él le hizo recordar aquellos sueños que tenia por las noches… aquellos en los que aparecían sus padres – Comprendo lo que has sentido, y la razón de tu comportamiento ayer, y todo está olvidado. ¿De acuerdo?.
.-. Eh, si – asintió ausente éste las ultimas palabras, pues, en esos momentos, veía en el recompuesto (pero todavía no del todo arreglado) espejo, la imagen que le devolvía: era James… No… era él. Eran los dos. Su padre estaba ahí, siempre junto a él, y ahora más que nunca sintió su presencia. Inconscientemente, una de sus manos ascendió hasta su pecho, allí, donde se encontraba su corazón. Si, siempre estarían a su lado. Los dos. Más que nunca les notaba junto a él. No importaban las pesadillas ahora, no importaba nada… sólo sus recuerdos felices, los tres juntos…
.-.
El momento mágico se rompió cuando una segunda cabeza apareció en el espejo: ahora ya no mostraba a una sola persona, ahora era un joven y un adulto quienes aparecerían en la pulida superficie. El tiempo, ese amigo y enemigo invisible, le hizo regresar al presente. Sólo tenía dieciséis años y un desconocido futuro por delante. Pero sabía que, pasase lo que pasase, siempre tendría personas muy importantes para él a su lado. No tendría porqué temer… mientras estuviesen ahí.
.-. Te lo habrán dicho muchas veces, pero si, eres exactamente idéntico a James.
.-.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
.-.
.-. ¿Cómo ha reaccionado?
.-. Tal y como habías previsto.
.-. ¿Seguirás con tu plan entonces?
.-. Es necesario.
.-. Le hemos arrebatado una parte importante…
.-. Tendrá que aprender a defenderse por otros medios.
.-. ¿Y si no lo hace?
.-. Lo hará, confió en él.
.-. Tienes mucha confianza en el chico.
.-. En estos tiempos, hay que pensar que lo imposible e improbable se puede hacer realidad.
.-. Pero creo que nos estamos excediendo con su entrenamiento. Es demasiado joven…
.-. La guerra no entiende de edades.
.-. Entonces… ¿Continuarás?
.-. Por su bien y por el nuestro, si…
.-. Si antes no le rompes. Todo el mundo tiene un límite…
.-. Harry es muy fuerte. Conseguirá hallar la manera.
.-. Todavía no hemos empezado en serio y ya has visto como ha reaccionado a las primeras pruebas.
.-. Confío en él. Lo logrará.
.-. Espero que si.
.-. Así será… sino… habremos perdido para siempre
Silencio.
Los dos hombres se estudiaron concienzudamente, y ambos sabían que el otro tenia parte de razón. Las cosas no eran nunca totalmente blancas o negras, siempre existía el gris en medio.
.-. Bien – asintió el segundo en intervenir, el que había ido allí para hablar y dar sus impresiones – y ahora ¿Cuándo y cómo daremos el siguiente paso?
El otro no respondió, sino que se giró ligeramente hacia la derecha, se inclinó y abrió uno de los múltiples cajones que poseía su mesa. De ahí sacó una especie de caja rectangular y muy alargada, cubierta de oscuro y desgastado terciopelo rojo… demasiado tiempo guardada, eso era lo que significaba su aspecto.
En cuanto la abrió, mostró a su acompañante el contenido, y éste no pudo reprimir una expresión de asombro en cuanto miró en su interior.
.-. Tanto tiempo preguntándome dónde estaba, y la tenías guardada tú.
.-. Siempre confiaron en mí. Y ahora es cuando Harry recuperará toda su herencia. Ya la ha tenido en las manos antes. No será tan poderosa como su propia varita, pero seguro que le dará un buen uso.
.-. Hasta que pueda manejar la oscuridad de su interior.
.-. Exacto. Ya has comprendido lo que pretendo con este regalo.
.-. Pero… no se que tiene que ver esto con su entrenamiento.
.-. Lo comprenderás en su momento
.-. ¿Y después…?. Le quieres apartar de lo que más quiere… de lo que más le importa… Le quieres separar de todo lo que ha significado algo para él ¿que pasará entonces?
Las palabras flotaron en el aire unos segundos.
Después…
Después quedaba lo peor.
Esperaba que comprendiera que todo era para que mejorase.
Una leve brisa movió los papeles que se encontraban encima de la mesa.
Si, después quedaba lo más complicado.
Ojala no ocurriese lo que había profecitado Moody si lo forzaban al máximo: que se llegase a quebrar totalmente y le destruyesen de tal manera que quedase irreconocible… Que se rompiese y que sus pedazos de alma quedaran esparcidos a los cuatro vientos…
Por ahora… sólo quedaba esperar.
Confiar en él ciegamente.
Y vigilar atentamente cada uno de sus movimientos y reacciones.
No estaban decidiendo sólo sobre la vida del chico, sino también sobre el destino del mundo entero.
Vigilar y esperar.
Sólo quedaba eso.
Muchas duras decisiones quedaban todavía por tomar… y la última había sido la menos dolorosa de todas las que habían previsto.
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Contestaciones a los comentarios/reviews (de nuevo, muchas gracias por ellos)
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Witchmin Muchas gracias por el comentario :D Espero que te siga gustando la historia y que te sigan arrastrando las palabras para imaginarte bien lo que sucede (me ha gustado eso que has dicho, gracias mil) Y, bueno, no se que más comentarte, pero de nuevo, muchísimas gracias por dejar tu review y espero que te haya gustado este capitulo. Besos miles.
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Celina Saludos! Sobre lo que comentas al principio… lo siento, no puedo abrir la boca sobre ello :p (pero si te puedo decir que hay muchas pistas sobre ellos – demasiado ocultas algunas, aunque te darás cuenta enseguida cuando suceda :P) Y si, yo también soy sentimental (a pesar de que no lo parezca, jajaja) Y, bueno, ya no me preocupo mucho ahora de los estudios, ya que queda por delante unos meses, y hay que disfrutar al menos unos días de fiesta :D (además, con este calor agobiante… ¿Quién le apetece quedarse encerrado y estudiando?) Por allí no se que tiempo hará (cuánto calor) pero aquí, después de unas semanitas con un rico aire y no mucho calor, hoy han subido las alertas de ola de calor, así que nos espera unos días… uhm… mejor no me los quiero imaginar, que me entra muchos sudores (menos mal que me voy una semana a Jaca –Pirineos- y allí seguro que no hace tanto calor como por aquí) Ejem… creo que ya me estoy desviando del tema, así que creo que sólo me falta por decir que muchas gracias por tu review (muchísimas gracias!) y que espero que te haya gustado el capitulo. Un saco de besos para las islas. Muacks.
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belen Saludos! Muchas gracias por tus dos reviews :D Y me alegra que te gustase el capitulo (espero que este nuevo también) Lo de actualizar pronto, ya ves, aquí estoy otra vez :D (y creo que más o menos cada dos semanas me tendréis dando la lata, jaja) Bueno, no se que más decirte, pero me alegra ver tu/s reviews, y me alegra ver lo que pones en ellos. Muchos besos.
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Mariet Malfoy Saludos! Si, ya he visto que no has tardado mucho en encontrar un ordenador :D Gracias, gracias mil. Y, bueno, si, la historia es un poco triste al inicio, pero todo tiene un porqué (ago de eso se sabe en este nuevo capitulo). Pobrecillos, separados uno del otro y sin poder hacer nada :(… ya veremos cómo se soluciona todo. Lo de Dumbledore, bueno, no es que se muera, es que sabe que "le queda poco tiempo" y por eso está forzando todo al máximo (vaya, que ha vuelto a las andadas en manipular a la gente)… aunque no descartes nada :P Muchas gracias de nuevo por el comentario y espero que este nuevo capitulo te guste también. Besos miles.
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Kaiser-kun Saludos! No me molesta para nada que comentes lo que quieras, es más, puedes hablar, señalar, criticarme, tirarme tomates… todo lo que se te ocurra, pues eso es exactamente lo que ayuda a mejorar. Por cierto, vaya, psicología, una carrera interesante. Yo, aunque no lo creas, estoy estudiando (¡y terminando ya!) informática de sistemas… lo se, suena extraño, pero yo misma soy muy rara :p
Ahora pasemos a lo que comentas (así te doy mis impresiones también ;D)
.-. Combates: en ese primer capitulo no aparecen en primer plano (como tu dices) por una razón: porque quería que se "intuyesen" e imaginasen, pero no mostrar que sucede. Quería que se sintiera la frustración de Harry al verlas y no poder participar… ponernos en su piel, así que sólo se intuían. Se que aparecía otra "batalla" en el capitulo, pero sólo era una referencia nada más. Además, todavía no es la hora de mostrar batallas, ya llegaran :D Gracias por decirme eso (aunque te diga todo esto antes, no sabes lo que me has hecho reflexionar :D)
.-. Conversaciones: Esta bien tu sugerencia de comillas ("") pero estoy acostumbrada a empezar los diálogos con guión (o, en su defecto, con .-. ya que esta pagina si pones un solo guión – al inicio lo borra) Creo que es un mal habito que va a ser difícil de quitarme :P (además, en cuanto vi que la pagina borraba cosas, enseguida busque la forma de evitarlo, no por nada soy informática, o un intento de ello jaja)
.-. Aspecto visual: Sipi, las rayas y separaciones. Como utilizo al inicio las líneas de la pagina (separaciones html) para separar la historia del resto de comentarios y cosas al margen, no me gusta utilizarlas por en medio, y también, cuando normalmente estoy separando sucesos/escenas, utilizo asteriscos, pero como esta pagina se los come… pues ya buscare otra forma de evadirlo. Lo de (.-.) lo suelo utilizar para dar más espacio entre los párrafos (lo se, queda un poco extraño, pero es lo único que se me ocurrió :P) Ya veremos que podemos hacer con esto.
.-. Momentos emotivos: Sobre lo que comentas en este aspecto, bueno, realmente esa escena era más larga (más detallista y describía más), pero al final borre parte… no se, a veces, cuando no me gusta mucho como ha quedado, lo quito, a pesar de ser algo importante… aunque, como comprobaras más adelante, no lo descarto del todo :D Muchas gracias por comentar eso también, así me lo pensare más de veinte veces antes de eliminar algo, jajaja
.-. Diálogos y comedia: Esta es la parte del review que más me ha gustado (cuando dices lo que tiene que tener una historia) Y si, has conseguido que piense mucho en los diálogos, y en los detalles de estos (tengo mucha fijación en todo lo que se dice) Aunque este capitulo ya estaba escrito (o en su mayor parte) cuando vi tu comentario, igualmente lo repase bastante antes de darlo por terminado totalmente. Muchas gracias de nuevo
Y de nuevo, aunque ya te lo he repetido muchas veces a lo largo de la contestación, muchísimas gracias por todo lo que has dicho. Es muy alentador ver este tipo de comentarios, pues te hacen fijarte en detalles que pueden pasar por alto muchas veces. Mil gracias y espero que este capitulo también te guste (y no dudes, puedes decirme todo lo que quieras) Besos mil.
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Syringen Hola mi queridisima Andrea! Muchas gracias por tus dos comentarios (y, bueno, eso me lleva a recordarme a mi misma el poner el tuyo al final de tu fic :P… sólo te adelanto que me gusto mucho una cosa del final… no del epilogo :P, ya veras el qué) Me alegra que te haya gustado el primer capitulo (no sabes la guerra que me dio algunas partes, pero creo que es uno de los que más me gustan ahora) Lo del segundo capitulo, de nuevo muchas gracias :D Me alegro de que te gustase todas esas partes (casi no dejas nada que no te guste, jaja) Y si, ese capitulo es a una semana del final de curso… y este nuevo ya lo veras en cuanto lo leas… ¡creo que vuelvo a ser una lenta con el transcurso del tiempo! Ya veremos cuantos capítulos tendrá al final, jajaja. ¿Dónde están?. A ver, Harry y demás (en este nuevo capitulo veras quien más vive con él) están en la casa de Remus (que sabremos más de ese lugar próximamente) y los Weasley y las familia de Hermione están juntos en la Madriguera. ¿Aclarado? Eso espero :D Lo del cumpleaños, pues ya veremos cuando llega :D De nuevo, muchos besotes y suerte con lo que estas haciendo! (ya sabes qué :D)
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Nimmy Hello! Aunque no se si ya has llegado hasta aquí, te voy a responder y ya lo leerás cuando sea :P (lo se, soy rápida actualizando, pero esto de tener una musa tan hiperactiva es lo que tiene, jajaja) Como deduzco del final, te refieres al final de la antorcha. Muchas gracias por decir que te ha gustado :D (aunque a mi no me termino de convencer cierta parte del final) Lo de Dumbledore, ya lo iras viendo y comprobando a lo largo de esta historia, no puedo decir nada más :p… Sin más, espero que te siga gustando la historia, y muchos besos. Ciao.
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Muchas gracias por leer.
Nos vemos!
Lady Lily
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Pd: Ya muy pronto el sexto libro en ingles, a ver que sorpresas nos da JK :D Unbeso muy grande a todos/as.
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