Buenas!

Ya estoy aquí de nuevo :) Como siempre, muchas gracias por estar leyendo la historia (y muchos agradecimientos a todas las personas que dejan un simple comentario, muchas, muchas, muchas gracias, ya saben, las contestaciones al finalizar el capitulo :D)

A pesar de que ya me he leído el sexto libro en ingles, he decidido seguir con el fic… más o menos porque ya lo tengo planeado :D (pd: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, jaja)

Espero que sigan disfrutando de su lectura.

Muchos besos y abrazos…

¡Y a leer!

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Capitulo 4 Corazón que siente

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.-. ¿Todavía no ha llegado?. – le preguntó su madre preocupada, mientras ponía frente a cada uno de los presentes en la mesa el desayuno recién hecho. Eran muchos los que ahí estaban, pero a ella le preocupaba la menor de sus hijos: nunca la había visto tan ausente como hasta ese día.

.-. No, y normalmente Hedwig es muy puntual – respondió Ginny a la vez que fijaba sus ojos en el cielo que se observaba a través de la ventana que tenia al lado… intentando averiguar si aquella mota blanca que se veía en la lejanía era la tan añorada lechuza o, en cambio y como le ocurriera tantas y tantas veces antes, tan solo una nueva nube que surcaba solitaria el inmenso azul.

.-. Ya verás como no ha pasado nada – le dijo Hermione, sentada a su lado en la gran mesa – Harry puede ser todo lo despistado que quieras, pero no se olvidará de ti. Está demasiado enamorado de ti… como tú de él – terminó con un beso en la frente y un abrazo sincero. En esos largos días que habían pasado juntas, se había estrechado el lazo de amistad que tenían ya antes. Ahora, más que amigas, parecían hermanas. Todo lo compartían, todo se lo contaba (bueno, había cosas que no, porque no es muy fácil hablar con alguien de ciertas cosas cuando ese alguien es la hermana de tu novio… exceptuando ese apartado, todo lo demás lo compartían)

La persona que estaba sentada a su lado asintió con la cabeza. Él también estaba de acuerdo con lo dicho por Hermione. Le había costado aceptar esa nueva situación, pero ahora era feliz porque su mejor amigo fuera el novio de su hermana menor… así al menos conocía sus virtudes y defectos muy bien, como no podía suceder con otras personas. Y, además, estaba de acuerdo con ella, ambos se veían tremendamente enamorados uno del otro… ¿cómo se sentiría él si tuviese que pasar tantos días separado de Hermione?. No lo soportaría, y por eso envidiaba la fortaleza de su hermana durante todos ese tiempo…

.-. Hedwig aparecerá de un momento a otro. Seguro que ha encontrado alguna tormenta y por eso se esta demorando. Sólo puede ser eso – dijo finalmente Ron para consolarla. Después, al ver el plato intacto de su desayuno, le dirigió una mirada de súplica.

.-. Todo para ti. Yo no tengo hambre

Fue visto y no visto el intercambio de plato… y la expresión entre divertida, desesperante y derrotada de Hermione ante este gesto de su pareja.

.-. No se donde consigues poner toda la comida – logró decir ésta al ver como atacaba el plato lleno de Ginny como si fuera la primera vez que comiera después de un largo periodo de no probar nada de comida.

.-. Ysa tge go frhne dgicphto wuotn hymvongston tdle tvfecles, wmei gcuoterptbo hnefceysisrta wmoutcha dgcohmeiphda tpsatgrsa brfpunycfiownarr – dijo con la boca totalmente llena, y venia a significar "ya te lo he dicho un montón de veces, mi cuerpo necesita mucha comida para funcionar"… más o menos.

.-. Ey, nosotros también queremos nuestra parte – en esos instantes Fred y George habían advertido el cambio de plato (después de acabar enseguida con su desayuno), así que se abalanzaron sobre su hermano menor para intentar rescatar lo que quedaba del bacón y de las salchichas del desayuno de su hermana.

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Así estaban: un revoltijo de pies y brazos en esa parte de la mesa, cuando hizo su aparición la tan esperada lechuza… llevando un gran paquete.

Hedwig esquivó primero una pierna de uno de los gemelos (cual de los dos era difícil de determinar) que estaba por encima de la mesa, después el brazo de Ron que aferraba con fuerza el plato (defendiéndolo de las dos únicas personas más glotonas que él), y finalmente planeó despacio y pausadamente hacia un rincón vacío de la mesa, justo enfrente de la destinataria del paquete.

Una chispa de alegría apareció inmediatamente en los ojos de Ginny al ver, leer y entender las palabras que contenía la carta, y subió rauda y veloz hacia su habitación: ya no había nada por lo que temer, ya no sucedía nada malo, ya la espera había acabado… ya le iba a volver a ver… aunque sólo fuera a través de un objeto, a través de un espejo…

Este intimo y casi imperceptible gesto (la alegría regresando a sus ojos, la iluminación de su rostro) no lo percibió nadie en la concurrida cocina… nadie excepto la persona que se preocupaba tanto y tanto por ella, la que estaba allí, a su lado, vigilando lo que le ocurría, preocupándose cuando algo grave le ocurría… Su madre, que siempre estaba a su lado.

Hermione, mientras tanto, y al ver como su amiga, su hermana, desaparecía rumbo a su habitación (la de ambas ahora) y como, en su estallido de felicidad, se había olvidado la carta, la recogió de la mesa y la guardó para que nadie más la viera. Después, al ver como todavía la pelea por la comida continuaba, acarició a la blanca y leal lechuza (que se apoyó en su hombro pues no esperaba respuesta el dueño… no de ella, de su servicio como mensajera) y salió de la cocina, al jardín, para poder reflexionar y pensar en todo lo ocurrido desde que terminasen, ya hacia tres semanas, el colegio.

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.-. ¿Seguro que funcionará?. – le preguntó Harry a Sirius. Enfrente de ellos dos, encima de la cama, se encontraba aquel espejo que había arreglado esa misma mañana. Objeto ya entero y reparado al final gracias a la ayuda inestimable de su padrino. Ni una grieta aparecía sobre la pulida superficie – Está muy lejos – dijo un poco derrotado el adolescente. A pesar de toda la buena intención de su padrino, era verdad que estaban tremendamente separados el uno del otro: miles de kilómetros les separaban, y puede que ni siquiera toda la magia y toda la esperanza que había depositado en esos objetos, fuese suficiente para verse… aunque sólo fuera un segundo.

.-. No te preocupes. Los espejos nunca nos fallaron, ni a James ni a mí. Siempre estuvimos comunicados uno con el otro… hasta que… - la voz le falló entonces al recordar la única vez que no pudieron hablarse a través de esos objetos… la noche en la que le asesinaron junto a Lily – Bueno, siempre nos funcionaron – rectificó al final.

Y justo en ese instante, cuando veía como empezaba a aparecer una sombra de preocupación en la cara de su ahijado (debido a sus últimas palabras y a lo que pudo entender sin ser dicho) la imagen medio difuminada de un rostro apareció en ese espejo… un rostro rodeado de un rizado y rojo pelo. Sus ojos castaños, transmitieron una gran fuerza y felicidad, aunque ella no lo supiera conscientemente, cuando vio que la imagen que le devolvía el espejo que tenia en las manos no era ella, no reflejaba nada… cuando vio que le devolvía la imagen de un joven de ojos verdes intensos…

Ambos miraban sus respectivos espejos, y las palabras sobraron en ese instante de eternidad.

.-. Bueno, tortolitos, os dejo solos – dijo Sirius mientras desaparecía por la puerta, sabiendo que su presencia sobraba… pero nadie le llegó a escuchar, pues todo el universo había dejado de existir alrededor del ocupante de la habitación. Nada existía ya excepto la imagen que tenia delante, y la voz que susurraba su nombre una y otra vez, anhelante de una respuesta de confirmación…

.-. Ginny

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Di mi nombre, y tu rostro veré de nuevo.

Di mi nombre y ya nunca tendremos que esperar a que la luna aparezca para sentirnos el uno junto al otro.

Di mi nombre, y tu rostro veré de nuevo.

Di mi nombre, y juntos estaremos.

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Sirius, con una sonrisa en la cara al escuchar las palabras alegres y amorosas de su ahijado (cómo podían cambiar las situaciones en un par de horas, quien lo hubiera imaginado), cerró la puerta y se dirigió rumbo a su habitación. Estaba cansando, completamente agotado y el sueño y el no descanso se abatían de forma repentina sobre él, pero, ahora sobre todo, sabía que de momento las cosas iban bien, todo iba perfectamente y no se tendrían que preocupar de lo que sucediera… durante un tiempo.

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Arrastrando los pies, y con pasos cada vez más lentos (sentía su cuerpo muy pesado, tremendamente pesado a causa del cansancio), se dirigió hacia la siguiente puerta que se veía en el pasillo: su dormitorio, justamente pared con pared con su ahijado.

Sintiendo que no podría mantener mucho más los ojos abiertos, dio un vistazo hacia la siguiente puerta: cerrada, lo que significaba que Remus ya estaba en la cama y descansando. A veces le envidiaba, pues él había conocido durante más tiempo a Harry, había sido su profesor, había hablado sobre sus problemas (aunque sólo fuera en una relación alumno-profesor) y todo durante ese primer año que tuviera de libertad, cuando fue en busca y captura de Peter, cuando comprendió todo el engaño que había sufrido su vida, y como las ilusiones de personas queridas para él, para el grupo entero de amigos, habían sido rotas y deshechas. Pero ahora, varios años después, intentaban los supervivientes seguir adelante, fortaleciendo y recuperando relaciones que nunca debieron de ser rotas.

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Eso le llevaba a Peter. ¿Quién hubiera pensado que hiciera eso para redimir su crimen?. ¿Que diese su propia vida, su propia existencia, y todo para salvar a un amigo?. Algo que no hizo quince años antes… Él no lo podía haber nunca imaginado, por supuesto, y había sido a él, a Sirius Black, a quien había otorgado la segunda oportunidad de vivir dando su existencia y dándole la oportunidad de salir del mundo en el que le habían encerrado al entrar en el velo, en ese extraño lugar.

Si, era verdad que había aprendido bastante de las relaciones insospechadas de las personas, de cómo un insignificante gesto podía cambiar el destino para siempre, pero de ahí a ver una vida dada por la de un amigo… esa fue la última y la más importante lección. Nunca le olvidaría.

Todos cometemos errores alguna vez, todos somos humanos, personas que aprenden a base de fallar, y algún día comprenden que todo sucedió por una razón que no está al alcance de nadie, que el destino juega a su aire, y que lo mejor que se puede hacer es disfrutar de lo que se tiene en el mismo instante… fue lo que pensó Sirius al entrar finalmente en la habitación y dar un vistazo alrededor.

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Y allí, en la mesilla de noche, al lado de la cama, se encontraba una fotografía que mostraba a cuatro jóvenes estudiantes. Cuatro amigos que no sabían lo que les depararía la vida los años siguientes, cuando dejasen Hogwarts y se zambullesen, literalmente, en la gran marea que es la vida real. Una fotografía tomada al final de su sexto curso. Una fotografía que, unos meses atrás, había estado rota mostrando sólo a tres de los protagonistas… Una fotografía que había sido arreglada (como aquel espejo que ahora servia para comunicar a dos jóvenes enamorados). Una fotografía que significaba mucho más que la imagen que mostraba, que significaba que los lazos que habían unido a esas cuatro personas habían vuelto a renacer, pues, a pesar de que sólo la mitad de ellos siguiesen con vida, sabían que nada les haría olvidar la amistad irrompible que una vez tuvieron todos ellos: ya no había un traidor en la fotografía, en el grupo, ahora habían vuelto a ser los cuatro amigos leales que fueran una vez.

.-. Gracias Peter por darme la oportunidad de disfrutar, de nuevo, de la vida – dijo Sirius tumbándose en la cama, y sintiendo que el sueño llegaba rápido a él.

No, nunca olvidaría el sacrificio que su amigo había hecho por él… poca gente daba la vida por alguien a quien había traicionado, y él, Peter, lo había hecho, le había dado la oportunidad de estar al lado de Harry, a quien le había arrebatado, con su traición, a los padres y a un amigo que había sido de los dos.

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Recordó, en la antesala de la inconsciencia, la mirada de Peter cuando ellos dos se pudieron ver (Sirius comprendiendo en unos pocos segundos lo sucedido), y supo que su amigo había sufrido interiormente esas muertes, que se había lamentado día y noche por lo sucedido… y que, con ese gesto de infinita amistad y entrega, había retornado a ese joven que había sido una vez: leal y fiel a sus amigos.

No sabia si Peter y James ya se habían encontrado en los lejanos espacios de más allá de la muerte, pero sabia (pues conocía a su mejor amigo como si fuera su hermano de sangre) que pensaría lo mismo que estaba pensando él en esos momentos: que Peter fue empujado por las circunstancias a la traición, ya que muy poca gente daba su vida a cambio de la de otra persona (si se le daba a elegir entre una y otra)… y, en la siguiente situación en la que se vio con la misma elección, supo elegir lo correcto, lo difícil… por eso él había logrado volver y seguir con vida.

"Gracias Peter" fue lo ultimo que pensó antes de zambullirse en los brazos de Morfeo.

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Miraba sin ver.

Dejaba su mirada posarse tranquilamente hacia una dirección determinada, hacia el sur, hacia donde se encontraban depositadas todas las esperanzas del mundo mágico, hacia una casa perdida en medio de un valle, hacia la casa de Remus Lupin.

Allí, dónde pasaba el verano Harry Potter.

Que joven era, y que destino más complicado le había tocado vivir (demasiado para una sola vida… y menos aún para un joven al que la vida le había deparado tantos y tantos sufrimientos) Y todavía le quedaba mucho por delante que hacer, todavía tenia más que sufrir, gozar, disfrutar, llorar… pues eso era lo que era la vida, un cúmulo de sentimientos, y momentos especiales.

Albus Dumbledore se sentía cansado, no del cuerpo, sino del alma: mucho había vivido, mucho había sufrido y disfrutado de la vida, y ahora, ahora que era cuando más le necesitaban todo el mundo, era cuando sabía que le quedaba muy poco tiempo. ¿Llegaría a poder hacer todo lo que tenia que hacer?.

Con gusto daría su vida por la de su joven alumno, aunque sabía que cada persona tenía que afrontar su propio destino, y nadie podría ocupar su lugar. Así era la vida de cruel.

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Se apoyó cansadamente en el marco de la ventana, sintiendo que su fin estaba cada vez más cerca. Era una sensación extraña, el saber que quedaba poco para su final… y que no podía hacer nada para evitarla. Nada, absolutamente nada, sólo esperar, preparar todo para que, una vez que desapareciese, las cosas pudiesen seguir su rumbo… y esperaba que fuese el correcto.

La espera era terrible. Y el no saber cuando ni cómo sucedería todavía más. Lo que si sabia era que le quedaba poco tiempo, muy poco tiempo. Ya llevaba unos meses con esa intuición de saber que su muerte estaba cercana, y ahora, cada vez más, la sensación de que seria pronto se incrementaba, vaya si lo hacia.

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Fawkes, el fénix que tal leal le era, voló hasta apoyarse en uno de sus hombros, parecía que era el único que comprendía (aparte de él, claro esta) lo que sucedía con el actual director de Hogwarts.

Ambos miraron en una única dirección, hacia el sur, hacia donde se encontraban depositadas las esperanzas del mundo mágico, hacia un joven que, en esos instantes, se encontraba susurrando palabras de enamorado a un espejo.

Dolor y amor que se entrecruzaban en su camino una y otra vez.

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o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

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.-. Ginny

La joven pelirroja sonrió, tumbada como estaba en la cama, al escuchar su nombre pronunciado por aquel al que tanto quería: la persona a la que había dado su corazón meses atrás, ya sin miedo a ser rechazada, pues los dos sentían lo mismo que el otro: amor infinito.

Se sentó rápidamente y sacó de debajo de la almohada aquel espejo que había recibido hacia varios días. Desde entonces lo había llevado siempre con ella, un tesoro incalculable, pues le permitía estar en contacto con él, con su pareja. Era la mejor manera de despertar y comenzar un nuevo día, pensó y en su rostro siguió permaneciendo esa sonrisa de eterna alegría y felicidad.

Un rostro se dibujó en la lisa superficie: ojos verdes chispeantes, anhelantes de un nombre, de una confirmación para poder establecer contacto los dos.

Sin más dilación dijo su nombre.

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.-. Harry.

A muchos kilómetros de aquella habitación, el dueño del otro espejo sonreía al oír su nombre, y el saber que, fuese cual fuese la hora del día en que quería hablar con ella (o, simplemente, ver su rostro), siempre lo podría hacer. Miró el rostro enmarcado en rojo pelo, y se sintió tremendamente feliz al saber que, a pesar de estar separados físicamente, a través de un espejo se veían y se sentían uno al lado del otro… como la luna hiciera anteriormente.

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En esa vez, como ya pasara tantas y tantas veces, no hicieron falta palabras, tan sólo sus nombres dichos por los labios del otro. No hizo falta nada más, pues la sola visión de la otra persona era suficiente para estar juntos.

Los segundos y los minutos pasaban rápidamente, observándose, mirando el rostro del ser amado, sintiéndolo a su lado, recorriendo con las manos temblorosas los rasgos que aparecían en el espejo, murmurando tiernas palabras, sin ser pronunciadas, sólo siendo gesticuladas, no dichas.

No hacia falta, ambos sabían lo que el otro quería decir.

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.-. De nuevo están hablando – dijo Sirius a su acompañante ante la puerta cerrada de esa habitación de la casa. Una sonrisa sincera se dibujaba en su rostro – Creo que vamos a tener que esperar un buen rato hasta que acaben. Lo siento. Ya sabe, el amor es lo que tiene – terminó como disculpa y condujo al recién llegado al comedor.

.-. Si, lo comprendo. Los jóvenes tienen que disfrutar de lo que tienen – el hombre se acomodó en uno de los sillones. – Esperaré. No se preocupe – en su rígida e imperturbable cara pareció brillar una chispa de diversión.

.-. Y bien – dijo Sirius tras un largo silencio - ¿A que ha venido exactamente?.

.-. Lo siento, es algo oficial. Sólo puedo hablar con el señor Potter. Asunto del ministerio – y señaló el negro maletín que le acompañaba.

.-. Claro, había olvidado que las reglas eran así. Hace tanto tiempo que no voy por allí…

.-. ¿Usted estuvo trabajando en el ministerio?. Parece bastante joven, en comparación conmigo digo – el hombre era, educadamente hablando, bastante mayor: el pelo hacia tiempo que había abandonado su cabeza, y las arrugas surcaban su cara de forma interminable, haciéndole parecer muy, pero que muy viejo – Tengo ciento veintiún años – aclaró al ver como su anfitrión le miraba de arriba abajo. En su rostro se dibujo una sonrisa divertida, parecida a la que Sirius había visto en la puerta de la habitación de Harry cuando le fueran a buscar.

.-. Bueno, en realidad tengo algunos conocidos en ese lugar – rectificó a tiempo, pues no quería que empezara a pensar de quien se trataba él en realidad. Pocas, muy pocas personas sabían de su regreso, y la mayoría era de la Orden del Fénix, gente conocida ya antes por él. Los aurores que normalmente estaban allí por la noche para evitar las escaramuzas sólo lo conocían bajo su forma animaga. Era una suerte poder esconderse de esa forma… aunque ahora tenía que tener mucho cuidado para no desvelar su identidad. Justo el único día en que se encontraba solo con Harry… y tenían que recibir una visita del ministerio. Ya hablaría con Remus y con Tonks sobre eso cuando viniesen, de momento tenia que lidiar el sólo con todo aquel asunto.

.-. Sabe, su cara me resulta conocida – ahora el hombre se inclinó ligeramente hacia delante, como si le estuviera observando más atentamente – Ahora que lo pienso, creo que le he visto antes en algún sitio.

.-. No creo. Sólo llevo unos meses en Inglaterra – y no era del todo mentira, había pasado casi todo el curso anterior alejado del país… en un lugar lejos de los limites del tiempo y del espacio – Además, siempre me han dicho que mi cara recuerda a alguien, pero no se de quién se puede tratar – se acomodó como pudo en el sofá, enfrente del hombre. Menos mal que, desde ese día que volviese de detrás del velo, se había empezado a arreglar un poco, y ya no parecía aquel preso fugado de Azkaban de años atrás. Su aspecto era, notablemente, distinto al de las fotografías publicadas en los periódicos en esos tiempos, aunque eso si, seguía conservando aquel aura de salvajismo que poseían los de su familia.

.-. Si, puede ser eso. Pero no se, tiene un aire familiar que me hace pensar en que le he visto en algún sitio. Oh, bueno, será mi memoria, que empieza a fallar un poco…

.-. ¿Que querías Sir…?. - en esos instantes hacia su aparición Harry, y en el momento en que empezó a pronunciar su nombre, Sirius se abalanzó sobre él, y le estrechó en su brazos, susurrándole al oído que no dijera su nombre o tendrían graves problemas. Éste asintió con la cabeza, casi mordiéndose la punta de la lengua al ver que podía haber puesto en peligro a su padrino: a pesar de la casi tranquilidad de la que disfrutaba todavía seguían investigando su paradero… y ahora estaban en una situación delicada.

.-. Soy Edward Gop, empleado y coordinador de la administración del ministerio de Magia – el hombre le estrechó la mano fuertemente levantándose del sillón y acercándose a él.

.-. Encantado. Yo soy…

.-. Si, lo se, Harry Potter – sus ojos enseguida habían visto la cicatriz que le hacia único entre los magos – Y por esa razón estoy aquí.

.-. ¿Ha pasado algo con mis tíos, señor Gop?. – dijo Harry preocupado al ver que sacaba varios papeles del maletín y al escuchar el cargo del hombre. A su lado, Sirius le apretó la mano izquierda para transmitirle ánimos. No habían visto a los Dursley desde que… desde que los rescatasen de las manos de Voldemort, de su guarida, desde el mismo día en que también la persona que estaba a su lado, apoyándole, regresase de detrás del velo. Lo último que sabían de ellos era que el ministerio se había encargado de su seguridad.

.-. No te preocupes. Están bien, perfectamente – le aclaró el hombre al ver su rostro angustiado – Mi misión es otra – acomodó los papeles entre sus manos y prosiguió – Como sabes, dentro de dos semanas cumples diecisiete años, la mayoría de edad para los magos – Harry asintió, últimamente había pensado bastante en esa fecha en especial, y en lo que podría hacer para poder viajar y ver a una persona en especial – Por lo tanto, entrarás en posesión de tu herencia. Aquí tengo los papeles que te hacen dueño absoluto de todas las pertenencias de los Potter.

.-. La cámara de Gringotts ¿verdad?. He estado allí –dijo Harry, recordando aquel primer descubrimiento del mundo mágico junto a Hagrid.

.-. Además de la casa de tus padres, en el Valle de Godric – añadió el hombre, y al escuchar ese nombre, y al recordar los hechos que habían ocurrido allí cuando era un bebé (aquellos recuerdos que, a principio de verano, le asaltaran la mente) se giró hacia Sirius, y pudo ver la cara de incredibilidad que tenia éste también al escuchar ese lugar.

.-. Tenia entendido que estaba en ruinas – logró decir finalmente Sirius, recuperándose de la impresión, y del recuerdo que le había asaltado la ultima vez que viera el lugar, cuando sacara al pequeño bebé que era Harry entonces de entre los escombros de la casa. Cómo había pasado el tiempo desde esa fecha y cuantas cosas (malas y buenas) habían sucedido en esos largos y largos años.

.-. Lo estaba.

.-. No lo entiendo – dijo finalmente Harry – Según me han contado – sus ojos se dirigieron imperceptiblemente hacia su padrino – no quedó en muy buen estado. Voldemort destruyó la casa.

.-. Es verdad. El-que-no-debe-ser-nombrado derrumbó muchas paredes y destruyó una buena parte de la casa… pero ahora esta en perfectas condiciones. Nuestros efectivos han estado estos últimos días reparando cualquier desperfecto que tuviera. Cuando se deja una propiedad en herencia es nuestro deber darla en buenas condiciones. Hasta ahora ha estado bajo nuestro cuidado, si se puede decir así. Por eso estoy aquí ahora, para informarte de todo lo que estamos haciendo, y que dentro de unas semanas puedas ir a ese lugar perfectamente, si quieres, claro está – en sus manos apareció, sacada del maletín, una imagen de la casa en perfectas condiciones: exactamente igual a la que aparecía en las fotografías que tenia de sus padres en el álbum que le regalara Hagrid en su primer año – No se si lo conocerás, esto es parecido a un espejo comunicador: te muestra la imagen de un lugar concreto. Esta es la casa – Harry asintió recogiendo la imagen, la reconocía muy bien, pero nunca se la había imaginado de nuevo en pie y como si nada hubiese sucedido – Y ahora… me tengo que marchar. Como ya te he comentado, dentro de dos semanas la posesión de la casa será tuya. En cuanto seas mayor de edad, legalmente, es decir, el mismo día, la imagen te revelará el paradero exacto y se convertirá en la llave de acceso a la casa. De nuevo, encantado de conocerle señor Potter – el hombre le estrechó la mano, inclinó su cabeza, y con un gesto de despedida, desapareció por la chimenea.

.-. Sirius, esto es… es… - una vez que ya se encontraran solos, Harry se volvió hacia él, todavía no se podía creer lo que había pasado en los anteriores minutos, pero el objeto que tenia en las manos era real, por lo que todo lo que había pasado era realidad. Aun así, todo parecía un sueño.

.-. Lo se, yo tampoco me lo puedo creer todavía. No sabía que James y Lily habían hecho testamento, pero… pensándolo bien, es lógico. Aunque no existieran papeles, tú eres el único heredero de su fortuna, no hay más familia…

El silencio apareció en la habitación, cada uno inmerso en sus propios pensamientos: uno recordando las vagas imágenes que tenia del lugar, no sabiendo si sentir alegría o tristeza ante todo eso que le sucedía a unas pocas semanas de su cumpleaños; y otro, recordando a los amigos perdidos y el impacto que le supuso entrar en las ruinas y descubrir la cruda realidad.

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.-. Ya estamos en casa – la voz alegre de Tonks pareció resonar en todas y cada una de las esquinas de la cocina cuando ella y Remus aparecieron por la chimenea. Ambos estaban cargados con varias bolsas, y por el rostro que ofrecía el hombre, había sido una tarde bastante agotadora.

.-. Voy a ver como le ha ido a Harry – dijo Remus tras hacer que la compra desapareciera con un hechizo y se pusiera en los lugares correspondientes para ellos. Antes de salir por la puerta se dirigió hacia su acompañante – Y ya sabes, tienes que decirle eso a Sirius pronto, no creo que le guste mucho que su prima segunda le esconda una cosa como esa tanto tiempo.

.-. De acuerdo, de acuerdo Remus, se lo diré, pero… no se – Tonks se sentó en una de las sillas de la cocina, algo nerviosa, y retorciéndose las manos de forma inconsciente – es que, bueno, los dos estamos muy ilusionados y todo eso. Realmente muy entusiasmados. Estamos decididos a hacerlo antes de que…

.-. Quieres hacer ¿qué?. ¿Antes de qué?. – en esos momentos entraban Harry y Sirius en el lugar provenientes del salón (habían oído su llegada), siendo éste ultimo el que preguntara al ver a la joven levantarse súbitamente de la silla con su aparición.

.-. Ah, hola primo. Hola Harry – les saludó con un par de besos en la mejilla a ambos – En realidad no era nada. Tonterías mías – se escuchó una tos desde el lugar donde estaba apoyado Remus en la pared, con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en el rostro al ver su nerviosismo – De acuerdo, de acuerdo – le recriminó al ver la expresión del hombre, y luego se acercó hacia Sirius y, cogiendole de las manos, le confesó – Me voy a casar…

.-. ¿Qué?.

.-. Lo que has oído, Jonathan y yo nos vamos a casar…… en Navidad – la auror se dio la vuelta, evitando así la cara un tanto enrojecida de su pariente que ya empezaba a alzar la voz.

.-. ¿Jonathan?. ¿Ese compañero tuyo de misiones de la Orden?. ¿Aquel que se infiltró en los mortifagos hace casi unos seis meses?. ¿Qué estaba en el ataque al ministerio cuando Voldemort atacó?. ¿Que parece un poco… - Sirius paró un momento a tomar aire, no, decididamente no le agradaba el joven –… un poco inmaduro?. ¿Qué es tan, tan, tan…?.

.-. Basta ya Sirius – le cortó Remus poniéndose al lado de Tonks y pasándole una mano sobre sus hombros, en gesto de apoyo – No eres su padre.

.-. Te lo dije – la joven se dirigió hacia el que le había acompañado toda la tarde – Sabia que no se lo tomaría bien. Como casi siempre, sólo piensa en sí mismo, no en la felicidad de los demás – después, se volvió hacia Sirius y le dijo – Me da igual que él y tú no os llevéis bien – las peleas entre ambos en los últimos días del curso pasado habían sido bastante fuertes, cuando permanecieron todos ellos juntos en esa casa (antes de que llegara Harry y el otro joven tuviera que irse para cumplir una misión de la Orden… misión que todavía le hacia permanecer lejos de allí, pero seguía teniendo muchísimo contacto con Tonks, por lo que contaba ella siempre) – Me da igual lo que pienses, pero yo me voy a casar con él – y abandonó la cocina corriendo, rumbo a su habitación. Esos últimos días parecía estar mucho más sensible (e irritante, a veces) que nunca antes.

.-. Sirius, creo que esta vez te has pasado con ella.

.-. ¡Sólo tiene seis años más que Harry! Es muy joven para casarse – dijo éste mientras miraba hacia el lugar por donde había desaparecido, calmándose muy poco a poco de su furia.

.-. ¿Y?. - preguntó Remus – James y Lily se casaron cuando tenían diecinueve años, justo cuando dejamos Hogwarts…

.-. No es lo mismo.

.-. Si lo es – le replicó rápidamente.

Harry, sentado en una de las sillas, observaba la situación en silencio y escuchaba atentamente. En sus manos todavía llevaba aquella imagen que le hacia recordar tanto a sus progenitores.

.-. Entonces estábamos en medio de una guerra…

.-. Ah, y lo que hay ahora no lo es ¿verdad?. Normalmente, cuando se está en constante peligro es cuando todo se hace más rápido e inmediato. No se quiere desaprovechar la oportunidad, y se piensa en el ahora, no en el futuro. No le culpes de querer casarse tan rápido.

.-. Es muy joven – volvió a repetir Sirius cruzándose de brazos, y reafirmando su posición ante ese hecho.

.-. Eres incorregible… y lo sabes – dijo Remus abandonando asimismo la cocina.

.-. Yo creo que tiene razón – se atrevió a decir Harry levantando la vista hacia su padrino – Si los dos se quieren tanto para casarse, no creo que sea nada malo.

.-. No lo comprendes. Nadie lo comprende – Sirius se sentó y, apoyando los codos en la mesa, puso la cabeza entre sus manos – Es… Comprendo porqué lo quiere hacer, pero…

.-. Deberías ir a hablar con ella. Disculparte por tu comportamiento entonces.

.-. No es eso Harry, es que… - negó con la cabeza – es la única persona de la familia que tengo a mi lado. Como ya te explique en la Mansión, todos mis parientes me rechazaban por lo que pensaba. Y después… cuando me escape de Azkaban… ella no me preguntó nada. Me dijo que siempre había creído que yo era inocente. En casi todos los días de tu quinto año fue de las únicas personas con las que yo tenía relación. Fue como una hermana para mí… y ahora… No se, pienso que se va a alejar y me va a dejar solo.

.-. No estás solo. Ya nunca lo estarás. Siempre nos tendrás a Remus y a mí a tu lado.

.-. Gracias Harry – le dio un fuerte abrazo – Lo siento, lo había olvidado. A veces me olvido que ya tengo una nueva familia. Una familia compuesta por un viejo y leal amigo… y por un ahijado muy especial – terminó revolviéndole el pelo y arrancándole una sonrisa.

.-. No te preocupes, que yo siempre estaré a tu lado – dijo finalmente Harry, apoyándose en su pecho. Cuando tenia un año, sus padres le fueron arrebatados, obligándole a vivir con sus tíos y su primo en condiciones un poco duras (por no decir casi inhumanas). Cuando tenía once años le revelaron que era un mago, descubriéndole su historia y un nuevo mundo. Cuando tenia trece años descubrió que tenía a un asesino como padrino… pero en ese mismo año también supo que todo eso no era más que un engaño.

En los dos años siguientes descubrió el significado de tener a alguien parecido a un pariente preocupado por uno mismo, como nunca antes lo había sentido. A finales de su quinto año, supo lo que significaba sentir conscientemente, en el corazón, la pérdida de un ser querido. Y, un año después, la alegría de la reconciliación: el conocer que nunca más estarían separados…

Si, tenia, como bien había dicho Sirius, una nueva familia.

Una familia muy especial.

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Esa noche, al tumbarse en la cama para dormirse, lo hizo con la alegría de esas noticias que le habían dado a lo largo del día. Se sentía feliz y dichoso por tener a esas personas tan especiales ahora a su lado. Todos eran, a su manera, diferentes y, a la vez, tan iguales que no parecía existir ninguna diferencia de edad entre ellos (aunque lo era y bastante)

A veces, cuando pensaba que nadie le podía ver, observaba sus reacciones detenidamente y se asombraba al comprobar cuanta similitud existía entre los tiempos actuales y los tiempos en los que, tanto Sirius como Remus, habían terminado Hogwarts (por lo que podía deducir de sus comentarios y reacciones), cuando la primera guerra, la primera aparición de Voldemort, sucediera. Pero… ¿Cómo acabaría ésta ahora?. Ya no existía una profecía que señalara a un inocente niño, a una indefensa pareja. Ahora existía sólo él y las palabras que le marcasen como "el único con el poder de acabar con el Señor Oscuro" Si, como la anterior vez, estaban en guerra, pero en esta ocasión, sólo él, únicamente él, tenia la clave para vencer… o perder.

Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al darse cuenta realmente de lo que significaba eso: si ganaba, si vencía al mago Oscuro más peligroso de todos los tiempos, lograría eliminar una amenaza y la paz retornaría de momento al mundo… pero si no lo hacia… él… él… no, no quería pensar en ello, aunque sabía que era esa la única otra posibilidad… no existía ninguna más.

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Una palabra, un nombre, se escuchó súbitamente en la habitación, algo que hizo que esos pensamientos abandonaran su mente para dejar sitio a un diferente sentimiento: el amor que todo lo podía.

.-. Ginny – dijo Harry en respuesta, felizmente recuperado, olvidada ya toda preocupación. Ella, lo que sentía por ella, su amor por ella, era la única razón actualmente que le hacia evadirse de todo lo demás, que lograba que su mente dejase lo que estuviera haciendo y se centrase sólo en ese rostro que aparecía en el espejo, en ese sentimiento.

.-. ¿Te encuentras bien?. – su voz sonaba preocupada: algo dentro de ella, esa sensación extraña que sentía desde que se habían separado en la estación, se incrementaba día tras día. Al igual que Harry, se encontraba en la cama, con el espejo entre las manos. Siempre se levantaban y acostaban con ese objeto ahora ya tan imprescindible por la imagen que devolvía y tanto anhelaban.

.-. Si, perfectamente – como siempre al verla los males y las dudas que le acechaban se desvanecían - ¿Que tal todo en la Madriguera?. – Harry pudo ver como una sonrisa divertida se dibujaba en el rostro que veía en el espejo. Adoraba ese rostro. Adoraba las expresiones que ponía.

.-. Si te refieres a Fred y George, están con la tienda. Ya sabes como son, siempre experimentando. Ahora lo único que tenemos que hacer en casa es tener cuidado de no tocar algo que ellos hayan traído de ese lugar o, incluso, cualquier cosa que tengan en su habitación – dijo Ginny en referencia a sus hermanos gemelos. Desde el curso anterior, la tienda que había creado gracias al dinero que les diese Harry en su cuarto año iba a las mil maravillas. Por suerte (o por desgracia, según se mire) parte del año anterior lo habían pasado en Hogwarts… por lo que pudieron desarrollar más detenidamente sus "estudios de mercado" con los pobres alumnos. En el curso que iban a empezar ese año seria una de las cosas que echaría de menos, pensó.

.-. ¿Y Ron y Hermione?.

.-. Acaramelados como siempre. No se separan nunca – contestó segundos después, y en su voz existía una pizca de envidia. Su hermano tenía a su pareja a su lado, y ella no podía ni siquiera alejarse unos metros de la casa. No podía hacer lo que más quería, que era estar junto a él…

Harry, al saber lo que sentía (pues él también notaba esa impotencia), decidió cambiar de tema rápidamente, contándole todo lo sucedido en la casa en ese día, como hacia todas las noches.

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.-. Te quiero Ginny – dijo al acabar, susurrando su nombre como si de una valiosa joya se tratara, una muy especial y muy querida.

.-. Yo también te quiero Harry. Te adoro.

De nuevo, las palabras sobraron.

Y una y otra vez acariciaban los dos la suave y lisa superficie del cristal y delimitaban esos rasgos tan amados, sintiendo que las lágrimas duramente se mantenían en el interior…. Ver y no poder tocar realmente. Ver sin poder gozar de la compañía tantas veces deseada…

Después…

El sueño descendió suavemente sobre esas dos personas profundamente enamoradas una de la otra, que se durmieron con la imagen del ser amado en su mente. Sabiendo que ya faltaban muy pocos días para poder tenerlo a su lado, para poder abrazarse, para poder sentir esa sensación de ser lo único que existía en el mundo… ya faltaba menos, cada vez menos.

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o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

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.-. Entonces¿ya no habéis tenido ningún problema más?. – Dumbledore se encontraba, en esos momentos, sentado en el salón de la casa. Frente a él, Sirius y Remus le contaban lo sucedido en esas últimas semanas. Tonks se encontraba, de nuevo, de misión para la Orden (y, para disgusto de Sirius, sabía quién estaba a su lado, era fácilmente deducible)… Todavía no habían hecho las paces, y no se hablaban entre si desde aquel día en el que sucedieran tantas y tantas sorpresas y noticias.

.-. No. Desde que vino Moody parece que ha cambiado bastante – el director asintió al oír las palabras de Remus. Su rostro denotaba bastante cansancio últimamente.

.-. ¿Qué le sucedía?. – preguntó Sirius al recordar ese día en particular – No creo que una varita pueda hacer tanto daño. Es sólo un trozo de madera y…

.-. Subestimas el poder que puede tener – intervino Dumbledore – Además, su varita esta conectada a Voldemort, si no os acordabais. Igual que ellos dos están conectados a través de la cicatriz, las varitas son hermanas…

.-. Ya lo recuerdo, Priori incantatem, eso que sucedió en la final del Torneo de los Tres Magos – dijo Sirius recordando aquella conversación que tuvieran los tres (Dumbledore, Harry y él mismo, en el despacho del primero la noche en la que Voldemort tuvo de nuevo un cuerpo tangible y real)

.-. Efectivamente, el encantamiento invertido. Ya veo que lo recuerdas – asintió Dumbledore con una sonrisa afectuosa, mirando a los dos hombres que tenia enfrente. ¿Quién hubiera imaginado que aquellos rebeldes alumnos que una vez fueran a su escuela, se convertirían en adultos responsables y maduros?. ¿Qué se convertirían en una pieza clave para la derrota del mal?. ...

.-. Entonces… ¿esa era la causa de sus pesadillas?. – preguntó Remus, al comprender rápidamente todo.

.-. En parte si, y en parte no. Desde los últimos días del curso pasado ha estado más influenciado por el mal que hasta ese momento. Si no lográbamos reducir esa influencia (y eso lo hable mucho con Moody), quizás… - paró de hablar: no quería alarmarles más de lo necesario – Pero bueno, lo que importa ahora es que esté bien, porque es así ¿no?.

.-. Totalmente en las nubes, si te refieres a eso. Nunca había visto a una persona tan… - Remus se inclinó hacia delante, como si les hiciera una confidencia que no debiera ser oída por nadie más, excepto por ellos dos - … tan enamorada como está Harry en estos momentos. Ni James, cuando tenía su edad, estaba tan pendiente de Lily. Son como dos mitades de una misma alma.

.-. Está todo el día con el espejo arriba y abajo – se rió Sirius al oír la ultima frase de su amigo – No se como podrán aguantar en Hogwarts, será demasiado duro para los dos estar separados en las clases.

Lo que no se dieron cuenta ninguno de los dos fue del extraño brillo entristecido que tuvieron, por unos segundos, los ojos de Dumbledore tras sus gafas de media luna.

.-. ¿Y ha comentado algo sobre mañana?. ¿Sospecha lo que queréis hacer?. – el cambio de tema sorprendió un poco a los otros dos.

Tras unos instantes de reflexión, Sirius se atrevió a hablar:

.-. No lo creo. Ninguno de los dos creo que sospecha algo. Y mejor así.

.-. Será un regalo de cumpleaños inolvidable – concluyó Remus con una sonrisa cómplice.

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Contestaciones (muchas, muchas, muchas gracias):

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Witchmin Saludos! Muchas gracias. Y si, cada vez será más y más intrigante, ya verás cómo :D (y habrá, como no, unas cuantas sorpresas inesperadas) Me alegra que puedas conseguir el libro seis (aunque sea prestado) merece la pena leerlo (yo ya lo he hecho dos veces :P es genial. Creo que esta vez si ha merecido esperar todos estos meses… ahora a esperar el libro en español, jajaj) En fin, que espero que te siga gustando este fic. Muchos, muchos besos.

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Celina Hola! Un millar de gracias! A pesar de mis "mini-vacaciones" (que no fueron tal, porque estuvimos… lo que se dice, estudiando y aprendiendo) creo que no ha pasado mucho tiempo entre el capitulo anterior y éste :D (y eso también con la lectura –dos veces- del libro 6 en ingles… cosa de la que me sorprendo pues ese idioma y yo no nos llevamos muy bien :p) Lo bueno de Jaca fue que no hacia tanto calor como en Zaragoza, que parece que al termómetro le gusta estar por encima de los 35 grados, y así no hay quien haga algo. Fue un semanita relajante por las temperaturas (y, jo, no había nieve… mecachis, eso me pasa por ir en verano, jajaja) ¡Que suerte tener la playa al lado!. ¡Que envidia! (aunque sólo puedas ir un ratillo, me da una envidia…) En fin, que no te exijan mucho en el trabajo, que eso es malo para la salud y el descanso en verano :p Un gran besote muy grande :x Pd: La pagina no ha salido, pero ya se a cuál te refieres :D… lo malo, que como van a hacer lo que quieran ellos, pienso que hasta finales de año (ojala) o enero/febrero del año que vienen o tendremos el libro en español ¡Nos tienen marginados! Bueno, que la espera sea leve. Pd2: Espero que te haya gustado el capitulo :D

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Syringen Saludos guapetona! (¿te ha llegado mi mail?. Ya me dirás :D) Muchas gracias por decir que te ha gustado el capitulo ¡me alegro! (y, ay, me pones completamente colorada con eso de que dices que te gusta mi forma de escribir :p) Sobre lo del traslado… no, esa es la única cosa de la que no voy a abrir la boca (por mucho que intentéis averiguarlo, jaja) Por cierto, como digo al inicio, a pesar de que me he leído el 6 libro en ingles (y dos veces… siendo que el ingles y yo no nos llevamos muy bien :p) no voy a modificar la historia (la trama, el hilo argumental). No creo que ponga cosas reveladoras más que nada porque hay muchas gente que no se lo va a leer hasta que lo saquen en español, así que no te preocupes si no te lo has leído :D. En fin, espero que este capitulo te haya gustado… y un montonazo de besos y abrazos.

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belen Gracias, gracias, gracias. Ya continúo, ya continúo :D Ya veras las sorpresas que suceden en este capitulo (y en los siguientes...) Sobre lo de mandar las actualizaciones por el correo… normalmente la pagina tarda un día en actualizar las historias (porque hay muchas), y con el mail, creo que va mas rápido ¿no?. :p (con el enlace y todo :D) Sobre Harry y Ginny, en este capitulo te enteraras un poquitin mas de lo que sucede con la pareja (nota: en la parte anterior a ésta, empiezan a salir el mismo día que regresa Sirius… unas semanas antes de terminar el curso ;D) Y… tu deseo esta realizado, aquí tienes un nuevo capitulo. Espero que te guste :D Muchoooos besos. Pd: Aunque haya salido el sexto, yo voy a continuar con la trama tal y como la había pensado :D, así que no preocuparse ;)

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Isaurita Mi queridísima Isa! ;D Que bueno verte por aquí. ¿Qué tal la "vuelta" a casa?. (jo, hace tiempo que no puedo verte por Messenger… también que yo tampoco puedo conectarme tanto como antes / ) Como siempre, muchísimas gracias por tus palabras, me alegra que te este gustando la historia (eso de la magia me ha llegado muy hondo… y eso de que soy una niña mala también, jejeje… porque lo soy :P) Ay, Dios, que ya veo que se prepara un linchamiento por lo que le tengo preparado al pobre Harry (aunque, eso si, va a tener sus cosas buenas… y si no, ya veras el siguiente capitulo, ya) Sobre lo del colegio… que no, que no voy a decir nada (pero… ¿seguro que te fijas muy bien en los detalles?. Hay unas pistillas por aquí y por allá, ya veras :p… lo se, soy muy mala, pero después ya veras que todo encaja perfectamente, o se intentara, jaja) De nuevo, me alegra un montonazo verte por aquí. Que disfrutes un montón de estos días :D. Un gran besazo! Nos vemos!

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Mariet Malfoy Saludos! Si, creo que ya tenemos con nosotros el libro 6 oficial (aunque… en fin, que da pena leerlo…y ahora tendremos que esperar unos muchos meses para leer el 7… Que dura es la vida de los lectores de sagas actuales! – y sobre todo, con JK, que parece que va a tardar unos 2 años en el siguiente… ¿es que no comprende la sed que tenemos de su historia?. ) Lo de la varita, aquí se revela un poco más, pero no te preocupes, que ya se sabrá todo en su momento :D Y si, Moody es una buena persona (aunque vaya par se han juntado :p) Ah, y no te preocupes por la largura del review, lo importante es que te haya gustado el capitulo (y el escribirme algo, eso siempre anima un montonaza :D, gracias miles) Espero que este capitulo te haya gustado. Nos vemos. Un montón de besos.

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Dark Lady Evans Saludos mi queridísima Dama Evans! Ya veo que tú también te has dado cuenta de que esa pagina esta fallando un poco más de la cuenta estos días (la última vez que pase por allí, no se podía entrar a ningún sitio / ) Y me alegro un montonazo ver tu comentario por aquí, echaba en falta a una de mis lectoras favoritas :D Sobre la historia (si no, me pongo a hablar y no paro, jajaja, así que vayamos al "asunto" :p) me alegra ver que te ha gustado esa reacción. Yo creo que es lógico, si le hacen una cosas así a alguien (quitarle algo muy importante para su vida) se pondrá de esa manera (además, es adolescente, y a esa edad, ya sabes… :p) Lo de la varita, como bien he dicho a alguien antes, se ira sabiendo poco a poco y en su momento, no te preocupes (¿no adivinas cual puede ser una de las razones?. ) Y, muchas gracias de nuevo por tus palabras, estoy muy agradecida. Besos miles. Pd: Me uno al grupo! (o, bueno, no se, después de leer el libro dos veces he comprendido un par de cosas importantes… y creo que es lógico que sucediera eso, se veía venir, y además… comprendo porqué Jk lo ha hecho. Ya no estoy enfadada con ella -ni con él- sino con ganas de meterla en un cuarto oscuro para que escriba de una vez el séptimo tomo y nos resuelta la intriga :D… porque según he oído, hasta dentro de dos años no lo tendremos en el mercado… maldita vaga – ups, espero que no me escuche-. En fin, que es muy dura la vida de los lectores de las sagas actuales :p) Nos vemos! Besotes muchotes.

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GeneGranger Muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias! Me alegra que la historia te este gustando. Y… que este nuevo capitulo te entusiasme también. Muchos besos.

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