Saludos!
¿Qué tal os va? Algunos estaréis todavía de vacaciones de Verano, y otros empezando de nuevo las clases… y creo que también, sumergidos (los que han podido) con el sexto libro (los que no, no os asustéis, que no voy a decir nada, jaja)
Eso si, me alegra que entre todas las cosas que tenéis que hacer, os paséis por el fic y sigáis leyendo y disfrutando de esta humilde historia salida de mi mente :D
Por cierto, y esto si es exclusivo para los afortunados que hayan leído el 6 libro, en mi profile he puesto un mini-fic llamado "Te esperaré siempre". Digo que es sólo para los que hayan leído el 6 libro porque empieza desvelando TODO lo que sucede allí (muy spoilers, por lo tanto) Así que, si os queréis pasar y leerlo, os lo agradecería mucho :D
Ahora si, ya pueden empezar a leer el nuevo capitulo.
Como siempre, espero que disfruten de su lectura y muchísimas gracias a todas las personas que dejan un comentario. Gracias, gracias, gracias (las contestaciones al final)
Besos y disfruten!


.-.

Capitulo 5 Un cumpleaños realmente inolvidable

.-.

30 de Julio. Noche.

El viento jugaba con su pelo.

Sentía como el aire pasaba rápidamente a su lado, siendo un solo ser.

Volaba alto… y muy rápido.

Veía el paisaje cambiar de forma fugaz, sin dar tiempo a identificar las formas… pero no le importaba.

Era sólo un sueño ¿no?.

Apoyó la cabeza sobre la espalda de la persona que estaba con ella. A pesar de la tímida luz de la luna no lograba identificar de quien se trataba, pero sí sabia que era alguien querido para ella, alguien con quien podía sentirse tremendamente segura. Alguien cercano a ella.

Sus brazos le rodeaban entero, y su cuerpo se apoyaba en el de él.

Volaban sentados en algo bastante grande y sólido, se dio cuenta unos segundos más tarde.

.-.

Su acompañante no decía una sola palabra, pero no hacia falta, ella sabia que podía confiar en él de cierta manera. Como si ya le conociera muy bien.

El viento cambió de dirección, y varios mechones de su rojo pelo cayeron sobre su cara, sobre la espalda de esa persona.

Si era un sueño, y seguro que lo era, no había otra explicación (lo último que recordara era estar en su cama, con el espejo entre las manos, con un rostro en sus sueños): volaba sobre las diferentes ciudades de Inglaterra, disfrutando de la magia de la noche, y del brillo de las estrellas… y con él.

.-.

Un débil rayo de luna le hizo descubrir el color del pelo de su acompañante, y una sonrisa se dibujó en su rostro. Si, tenía que ser él: pelo negro y alborotado.

Un dulce sueño tenia que ser entonces.

Y, con cuidado para no perturbar la magia de esa irrealidad, empezó a cerrar los ojos despacio.

También quería soñar en ese sueño.

.-.

El viento seguía jugando con su pelo, sin saber la durmiente que eso no era un sueño, que sucedía en realidad: que volaba por encima de campos y ciudades, que volaba… en una motocicleta bajo la luz de la luna…

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

Mañana del 31 de Julio.

Había estado soñando que una persona se inclinaba sobre él y le depositaba un breve y tierno beso en la boca. Su sabor quedó impregnado en sus labios durante unos segundos.

Había soñado que alguien recorría su rostro una y otra vez, posando sus dedos tiernamente por cada rasgo de su cara. Como si ya lo hubiera hecho antes y ahora estuviese recordando.

Había soñado que, al terminar, esa misma persona depositaba un delicado beso en la cicatriz de su frente, aquella que le hacia tan reconocible, y la que marcaba su destino desde que fuera tan sólo un niño. Desvaneciendo los miedos y temores que azotaban su mente sobre esa funesta profecía que le marcaba desde antes de que naciera.

Había soñado que esa misma persona se apoyaba suavemente en su pecho y repetía una y otra vez su nombre, con infinita ternura y amor, como si quisiera comprobar que no era un sueño. Su olor, su aroma, le envolvía también a él mientras acariciaba y recorría su rostro, delicadamente, en sueños.

Había soñado que, instantes después, esa persona se tumbaba en su cama, junto a él, apoyaba su cabeza en su pecho, y dormía abrazada a él…Le rodeó con sus brazos de forma protectora, intentando que no se desvaneciese el sueño.

Había soñado… y ahora no quería despertar, pues todo había sido tan irreal, y a la vez tan sumamente vivido, que temía abrir los ojos y darse cuenta de que se encontraba solo, en la cama… sin ella, ausente de su compañía, teniéndola a tantos y tantos kilómetros de distancia. Pues… había reconocido, en el portal de los sueños, en las brumas de esa inconsciencia, la identidad de aquella visitante nocturna: su rojo pelo como llamas que le hacia tan especial dentro de su corazón.

.-.

Creyó oír su nombre tiernamente, como lo oyera en ese sueño, como lo escuchaba todas las mañanas al despertar, todas las noches al dormir, proveniente del espejo… pero ahora no quería hacerlo, no quería dejar el mundo de los sueños, no quería perder el recuerdo de ese sueño, las imágenes que, una y otra vez, regresaban como flashes a su mente. Los sueños, los abrazos…

No quería despertar.

.-.

De nuevo su nombre fue pronunciado… y fue tan grande el deseo de ver el rostro amado en esos instantes, que apartó de su mente las imágenes, y todavía con los ojos cerrados a causa del sueño, fue a coger el espejo que se encontraba en la mesilla de su habitación, en el lugar donde Sirius lo dejaba siempre cuando le veía dormido, temeroso de que se cayese al suelo y se rompiese. Su padrino siempre velaba por él, día y noche.

.-.

Entonces, cuando quiso mover uno de sus brazos, sintió algo que se lo impedía: un peso sobre su pecho.

Abrió los ojos, lentamente, comprendiendo la verdad sobre su sueño: que no había sido tal, que había sido una realidad. Una alegre sonrisa se dibujó en sus labios mientras su vista se aclaraba…

Y le vio, vio su cabeza apoyada en su pecho, cayendo su rojo pelo graciosamente sobre su cara. Vio la expresión también de alegría por el reencuentro, la misma que tenía ella ahora, mientras abría los ojos lentamente, igual que lo estaba haciendo él. Ella también había pensado que todo había sido un sueño y no quería despertar… no hasta entonces, cuando oyera su nombre ser pronunciado.

Sus ojos conectaron de la misma forma que hicieran en su primer beso.

Volvían a estar juntos

Y su nombre, su nombre no había provenido del espejo, sino de ella, de sus sueños.

.-.

Ginny se incorporó poco a poco, su pelo deslizándose suavemente sobre el pecho de Harry, y con la complicidad del amor, su cuerpo quedó encima del de él, sus bocas se volvieron a juntar, anhelantes, reclamantes de aquellas caricias de las que habían sido negadas y privadas tantos y tantos segundos, minutos, horas, días, semanas…

Y…

Nada más sucedió en aquella cama, en aquellas primeras horas de la mañana, en ese día que empezaba a nacer, en ese día de su decimoséptimo cumpleaños.

Sólo besos, abrazos y caricias de la persona amada…

Ya no estaban a cientos y cientos de kilómetros uno del otro, sino que se encontraban juntos, sin espacio para que circulase el aire entre sus cuerpos. Sus bocas recuperando el tiempo arrebatado.

Se volvieron a dormir, abrazados, enamorados, eternamente felices por el feliz reencuentro.

El día empezó a amanecer, sol radiante, en esos instantes.

El mejor regalo de cumpleaños que había recibido en toda su existencia.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

.-. Se ven tan tiernos – dos cabezas idénticas miraban a través de una ligera puerta entreabierta, casi totalmente cerrada, a excepción de unos pocos centímetros que les permitían ver lo que había en el interior sin ser descubiertos.

.-. Si. Nuestra pequeña niñita se hace mayor – gimoteó bromeando la otra persona, e hizo como si se quitase una lágrima imaginaria de uno de sus ojos.

Sin que ninguno de los dos se diese cuenta Ron llegó hasta su altura

.-. ¿Qué están mirando?. – preguntó, e inmediatamente los gemelos cerraron la puerta al reconocer de quien se trataba. Él era mil veces más protector con ella que ellos dos juntos.

.-. Nada, no era nada.

.-. ¿De quien es la habitación?. – preguntó Ron con curiosidad, al ver las caras nerviosas de sus hermanos.

.-. Está vacía – dijo Fred, evitando que se acercase a la puerta y mirase dentro – No hay nada interesante.

.-. ¿Y por qué estabais mirando dentro?.

Ante esa pregunta, los dos se quedaron sin palabras por primera vez en su vida, y con terror en los ojos vieron como las manos de Ron aferraban el pomo y lo hacia girar… poco a poco.

.-. Chicos, Remus dice que dejéis de curiosear las habitaciones, y que bajemos a ayudarles – en ese instante una muchacha con un alborotado pelo castaño venia corriendo por el pasillo – Todos – añadió al ver como Ron empezaba a deslizar la puerta unos milímetros. Éste, al ver su mirada reprobatoria, soltó el pomo, y la puerta se cerró con un breve chasquido: no había llegado a ver su interior

.-. No lo sabes, pero le has hecho un grandísimo favor a Harry. Ron le hubiera matado si le hubiera visto de esa manera – le dijo en tono confidente George a Hermione mientras bajaban las escaleras, los otros dos a varios metros de ellos, por lo que no les podían oír. Ésta enseguida se dio cuenta de todo, y esbozó una cómplice sonrisa.

.-. ¿Cómo estaban?. – preguntó, sabiendo que los gemelos si habían visto el interior de la habitación.

.-. Unos durmientes realmente adorables – le contestó de forma sincera George al pisar el ultimo escalón.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

El salón de la casa estaba inmerso en un ordenado caos. Aunque, a primera vista, parecía que todo se hacia y ponía en cualquier parte y lugar, se veía una pauta y un orden concreto: las sillas entraban y salían de la cocina al salón, las mesas se llenaban de manjares inauditos, y todo se llenaba de gente que entraba por la chimenea… sumándose al caos existente.

.-. Cuidado que mancho – anunció Molly Weasley apareciendo, en esos instantes, por la puerta de la cocina y portando un gran e irresistible pastel de chocolate en las manos. Muchas miradas siguieron su recorrido hasta que fue depositada en una de las mesas más apartadas del lugar.

.-. ¿Crees que notará si…?.

.-. Ni se os pase por la mente. Mamá os matará – les interrumpió una voz tras de ellos.

.-. ¡Bill! – se sorprendieron tanto Fred y George cuando se dieron la vuelta y vieron a su hermano mayor. A su lado se encontraba una joven de, aproximadamente, dieciocho años que se estaba sacudiendo las cenizas que la chimenea había dejado en sus hombros. Al terminar, les dedicó un amable saludo.

.-. Fred y George ¿no?. Bill me ha hablado mucho de vosotros.

.-. S… si… efectivamente – contestó tartamudeando Fred y tras unos momentos de indecisión, le tendió la mano y se la estrechó con fuerza.

.-. Yo soy George – intervino éste minutos después, al ver que ninguno de ellos se separaba… parecía que el mundo había dejado de existir para ellos dos mientras se miraban a los ojos.

.-. Aja, de acuerdo – dijo la chica, pero no le dirigió la mirada sino que siguió dando la mano a Fred y mirándole como congelada, suspendida en sus ojos.

.-. Muy bien – añadió éste al verse ignorado de esa forma – Vamonos Bill. Aquí sobramos – dijo George, cogiendo a su hermano mayor del brazo (que parecía mirar divertido la escena) y caminando hacia la otra parte de la habitación.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

.-. ¿Has visto a Ginny?. – le preguntó Ron mientras sacaba los cubiertos de los cajones y contaba los que necesitaban para la comida.

.-. Está en el sótano, con Sirius – mintió a su lado Hermione, conteniendo la risa. Ella si que sabía dónde estaba la hermana de Ron… y era mejor no decírselo. Seguía siendo demasiado protector con Ginny.

.-. Claro. No me acordaba – se dio con una de sus manos en la frente… menos mal que ya había dejado los tenedores encima de la mesa unos instantes antes – Me han dicho que iba a… creo que algo relacionado con su moto ¿no?.

.-. Correcto.

.-. Lo que no se es porque ha venido ella antes que nosotros. Bien podía haber esperado a venir con todos. No se que ha podido hacer aquí desde tan temprano… – dijo Ron, cogiendo los cubiertos y dirigiéndose al salón, detrás de Hermione…que no podía borrar la sonrisa tonta que se le había puesto en la cara. Le gustaba esa mentalidad tan infantil que tenia a veces… si él supiera.

Pues, lo que había ocurrido esa mañana al despertar era que se habían encontrado con la cama vacía de la pelirroja… y sus padres comunicándoles en el desayuno que iban a hacer ese día, para gran alegría de todos y cada uno de ellos.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

El sol entraba tímido, pero decidido, por la ventana, despertando a las únicas personas que todavía permanecían en la cama a esas horas del día. Abrazados y felices por ese agradable despertar. Ambos se miraron a los ojos, y sin más palabras, juntaron sus labios… una vez más.

.-. Uhm… - dijo Harry, en medio de los tiernos y delicados besos que se daban mutuamente – ¿Crees que se darán cuenta si nos quedamos aquí todo el día?. – sugirió acariciando el pelo rojo como llamas de Ginny, y después recorriendo con los dedos ese rostro que tanto le apasionaba.

.-. Creo que si – contestó ésta depositando un breve beso en sus labios – Es tu cumpleaños¿recuerdas?.

.-. No se me ha olvidado. Sólo que… – empezó a contestar mientras acariciaba el rostro una y otra vez de la persona que estaba encima de él, sus cabellos cayendo graciosamente sobre su cara – Sólo que ya tengo todo lo que deseo – terminó de decir mientras delimitaba con sus dedos esa boca que le tenia tan loco.

.-. ¿De verdad?. – dijo Ginny divertida, apartándose unos centímetros para poder contemplar totalmente aquel rostro amado - ¿Y que es?.

.-. A ti - y junto con sus palabras, le acercó hacia él y la volvió a besar dulce y tiernamente.

.-.

.-.-.--.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

Casi todo el mundo se encontraba ya en el salón de la casa: Remus, Tonks con su prometido (que habían llegado juntos sólo unos minutos atrás), Arabella Figg (la antigua vecina de Harry en Privet Drive), OjoLoco Moody, Hagrid (ya sentado y ocupando dos sillas), Mundungus Fletcher (que parecía mirar más la decoración y los objetos de la habitación que a los propios ocupantes), unos cinco miembros más de la Orden del Fénix que llevaban dos años con ellos y, finalmente, Albus Dumbledore.

Además, claro está, los padres de Hermione y la familia Weasley casi al completo, con la excepción de Ginny, que se suponía estaba con Sirius (éste todavía no había aparecido… al igual que Harry)

.-. Es estupendo que te hayan dejado salir del hospital unos pocos días – dijo Charlie a uno de sus hermanos menores. Después del ataque a Privet Drive unos meses atrás (el mismo día en que secuestraran a los Dursley, y le hirieran gravemente al intentar impedírselo), Percy había estado debatiéndose entre la vida y la muerte en San Mungo

.-. Si. Los médicos dicen que pronto me recuperaré del todo. Aunque… - un ligero quejido salió de su boca al intentar coger su vaso de la mesa. Su costado seguía sufriendo las secuelas de los crucios que le habían lanzado tan duramente.

.-. Toma – Hermione, sentada casi a su lado, le acercó el vaso dándose cuenta de lo que ocurría.

.-. Por cierto Percy, me ha contado papá que la enfermera que tienes se pasa más tiempo en tu habitación que en las de los demás – intervino Ron en la conversación, desde el otro lado de Hermione.

.-. Eso no es verdad, Doris no… es decir, la enfermera Strat… - empezó a decir, pero las risas que empezaron a sonar a causa de su tartamudeo y la reacción tardía para intentar corregir lo dicho, acallaron el resto de su frase.

.-.

.-. Que bien se lo pasan ¿verdad?. – dijo Albus Dumbledore a la persona que estaba a su lado mientras ambos miraba al lugar de donde provenían todas las risas. En sus ojos una chispa de diversión al ver la cara completamente colorada y cabizbaja de Percy, uno de sus antiguos alumnos.

.-. Son jóvenes. Pierden la cabeza con el amor – le respondió Moody volviendo la cabeza y fijándose en otra pareja que existía en el salón – Y los adultos también – bufó al ver a Tonks acaramelada con su prometido, el cual le estaba murmurando cosas al oído y ésta reía divertida al escucharlas. Tras unos segundos de observarles, se dirigió de nuevo al director de Hogwarts – Tienes que hablar seriamente con ella. En su estado no puede arriesgarse tanto.

.-. Lo se, he intentado prohibirle que luche pero es tan cabezota como Sirius.

.-. ¿Se lo ha dicho ya?.

.-. Lo de la boda si. Lo otro, no.

.-. De lo que no hay duda es que no tardará mucho en enterarse – concluyó Moody al ver cómo esos dos jóvenes se volvían a abrazar y besar en la otra parte de la mesa.

.-.

.-. ¿No piensas que es muy tarde para estar todavía en la cama?. – dijo Ron al terminar de reír y fijarse en la hora… aunque más eran los sonidos que hacia su estómago al ver tanta y tanta comida junta y no poder ni siquiera tocarla, que se había dado cuenta de lo tarde que era – Deberíamos ir a despertar a Harry

.-. Oh, Ron, déjale dormir un poco más. Estará teniendo unos dulces sueños – le dijo alguien sentado dos lugares más lejos de él, al lado de Hermione. Lo que si se dio cuenta ésta era del énfasis que ponía en la palabra "dulces"

.-. Eh, no te metas en conversaciones ajenas, George. No estaba hablando contigo.

.-. Lo siento hermanito, pero no puedo hacer nada más – se disculpó éste divertido, señalando a su lado, donde Fred y la amiga que había traído Bill (compañera suya de Gringotts, según les había contado él más tarde) estaban teniendo más que palabras – Y¡por Dios, Bill, la próxima vez trae a otra persona. No se, aunque sea a la irritante de Fleur. No soporto estar solo mientras otras personas están… están así – se dirigió recriminante a su hermano mayor, situado a unos cuatro asientos más alejado de él, y señalando a su gemelo.

.-. Yo no tengo la culpa de eso. La próxima vez, se tú el primero en saludar¿no crees?. – dijo Bill disculpándose divertido un momento, tras lo cual reanudó la conversación que estaba teniendo con Charlie y con Percy, las personas que estaban sentadas a sus dos lados. Los tres comentando lo sucedido unos días antes en el callejón Diagon (un ataque en el que se habían capturado a unos cuantos aprendices de mortifagos al invocar la marca tenebrosa)

.-. Y bien¿me acompañas Hermione?.

.-. Ron, siéntate – dijo ella, cogiendole de un brazo e impidiendo que se dirigiera hacia las escaleras – Ya bajará cuando sea. No hay prisa… Seguiremos esperando.

.-. No hay prisa para ti, pero yo me muero de hambre – los ojos de Hermione rodaron incrédulos al escuchar esas palabras, aunque, la verdad sea dicha, ya se estaba impresionando del tiempo que Ron no había mencionado la comida.

.-. ¿No ha bajado todavía?. – en esos instantes aparecía Sirius detrás de ellos dos… proveniente del sótano (se veía que había estado limpiando su moto por las manchas de aceite que llevaba en los pantalones)… y solo.

.-. No, aún no se ha levantado de la cama – dijo Hermione, y mirando por el rabillo del ojo a Ron, que parecía estudiar a Sirius… como si algo le fallase en la visión. Tras unos segundos en los que los engranajes de su cabeza empezaron a funcionar, muy lentamente eso si, Ron se levantó súbitamente de la silla: acababa de darse cuenta de todo

.-. ¡Ginny! – fue la única palabra que pronunció antes de salir de la habitación como alma que lleva el diablo. Hermione, unos instantes después, temerosa de lo que podía suceder, siguió sus pasos. El resto de los presentes en el salón sólo rieron al ver como ellos dos desaparecían por la puerta, pensando que seria una pelea de pareja o algo parecido.

.-.

.-. ¿Qué?. – dijo Ginny, chocando con su hermano, a unos metros de la puerta del salón: había oído su nombre instantes antes de llegar al lugar.

Ron, lo único que hizo fue cogerla de los hombros y mirarla detenidamente, como si la estuviera estudiando, con un reproche en su cara.

.-. Así que era eso ¿no?.

.-. ¿A que te refieres?.

.-. Ya lo sabes – dijo Ron con un ligero enfado en su voz.

.-. No se de qué hablas. Y deja de apretarme el hombro.

.-. ¿Dónde está?.

.-. ¿Dónde está quién?. – preguntó Ginny apartándose furiosa de él y sabiendo muy bien a quien se refería.

.-. Ya lo sabes, al traidor de Harry. No se como mamá y papá lo han permitido.

.-. ¡Ron!

.-. Sólo tienes quince años.

.-. Cumpliré dieciséis dentro de once días, para tu información – replicó furiosa Ginny, entendiendo que había insinuado su hermano – Y tu no eres mi padre.

.-. Pero soy tu hermano mayor.

.-. Eso no te da derecho a entrometerte en MI vida – enfatizó fuertemente el posesivo.

.-. Ron, déjala – en esos instantes, Hermione llegaba a su altura, y le agarraba del brazo.

.-. Tú lo sabias también ¿verdad?. – dijo Ron con ira en su voz mirándole – Sabias que… ¡Harry! – se desembarazó de las manos que le aprisionaban, y se dirigió corriendo y furioso hacia su mejor amigo, que bajaba por las escaleras en esos momentos.

.-. Ey, hola – le saludó Harry un poco adormilado al verle aparecer, sin darse cuenta de lo sucedido antes, ni del estado de rabia e ira que llevaba Ron al dirigirse hacia él.

Un momento después se encontró tumbado en el suelo a causa del tremendo puñetazo que le había propinado éste en la cara al llegar a su altura. Las gafas cayeron por el suelo de forma estrepitosa, rompiéndose los cristales en mil pedazos.

.-. Tú… tú… - y antes de que Ron volviera a descargar sus manos sobre él, Hermione y Ginny le sujetaron, y apartaron con dificultad.

.-. Pero… ¿Qué?. – dijo Harry levantándose, y tocándose la nariz, por la que empezaba a salir bastante sangre.

.-. Sucio traidor. Para eso querías que viniese mi hermana antes ¿verdad?. – Ron le miraba con furia en sus ojos y veneno en sus palabras. Pero antes de que pudiese decir más, Hermione aplicó un hechizo de silencio sobre él, el cual no impidió que se intuyesen la mayoría de los insultos que estaban saliendo de su boca muda y rabiosa. Después, dirigió su varita a las gafas de Harry y las reparó.

.-. ¿Te ha hecho mucho daño?. – dijo Ginny acercándose a Harry y acariciándole la mejilla dulcemente mientras le ponía las gafas recogidas del suelo. Sabía lo que su hermano estaba pensando (y diciendo) de ellos, y no le importaba nada de nada… porque no era cierto.

.-. No, solo me molesta un poco la sangre – le respondió cogiendole la mano que ella había apoyado en su cara - ¿Qué le pasa a Ron?. – dijo mirando la cara enrojecida y furiosa de su amigo, que se debatía en los brazos de Hermione ahora. Ginny, entonces, se acercó a su oído y le murmuró unas palabras que hicieron que a Harry se le subieran todos los colores posibles a la cara - ¿Eso piensa?. – y al ver como Ginny asentía divertida con la cabeza, casi deseó haber hecho lo que su amigo había pensado… para merecerse el puñetazo totalmente. Una carcajada salió de su boca. Después, acercándose a él, se puso a su altura y le miró directamente a los ojos – Ron, no se cómo no confías en mi totalmente. Yo nunca haría nada malo a Ginny, la quiero demasiado. Además, somos demasiado jóvenes todavía…

Hermione sintió como Ron se relajaba instantes después: había visto la sinceridad en los ojos de Harry y había comprendido que todo había sido un absurdo e injustificado arrebato. Si siempre había confiado en él y sabia cuánto se amaban ambos¿cómo había podido pensar eso?.

.-. Lo siento. He sido un idiota – se disculpó Ron levantándose del suelo ayudado por la mano de Harry – No se cómo he podido pensar eso. ¿Te duele mucho?. – dijo al ver la sangre que empapaba la camiseta que llevaba su amigo (Hermione ya había parado la hemorragia con un hechizo unos segundos antes)

.-. Sólo un poco – le respondió éste mientras abría la puerta del salón, las chicas ya habían entrado.

.-. ¿Me perdonas?. – volvió a decir con la voz afligida antes de cruzarla.

.-. Claro que si Ron. ¿Lo dudabas acaso?. – y Harry le sostuvo la puerta para que pasase. Cuando entraron en el salón, vieron como Ginny había añadido dos sillas más entre Hermione y George (Sirius se había sentado junto a Arabella y Mundugus) – Ahora, lo que creo que deberías hacer es disculparte con Ginny.

.-. Es verdad. No se cómo pude pensar eso de ella. A veces creo que es más madura incluso que los gemelos y yo juntos.

.-. Eso… ni lo dudes – rió Harry mientras entraban los dos en el salón y se dirigían hacia sus respectivos asientos.

.-.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

.-.

A bastante distancia de ese ambiente festivo y alegre daba lugar una escena bien distinta. No era la alegría lo que predominaba, sino el ansia de poder lo que se perseguía.

En una habitación atestada de oscuridad, con apenas unas pocas y débiles antorchas en sus paredes, empezaba un pacto entre dos de los seres más poderosos y terribles que hubieran existido nunca en el mundo. Uno de ellos ya era suficientemente conocido por su crueldad y maldad: Lord Voldemort; y el otro… el otro tan sólo era una sombra más oscura en medio de la sala, pero a pesar de ello, irradiaba un poder terrible imposible de descifrar.

.-.

En la Sombra sólo se distinguían dos leves brillos rojizos y sedientos de sangre en el lugar donde deberían estar los ojos si tuviera una cabeza, y una y otra vez parecía mirar a su alrededor, comprobando, con desagrado, que se encontraban solos (ya que… ay de la persona que le mirase siquiera un breve segundo directamente a esos dos pozos de negrura, pues caería fulminada ante la oscuridad que desprendía). Deseaba matar, era su instinto, su naturaleza.

Con un movimiento de su manto de negrura, varias de las antorchas dejaron de iluminar la habitación, quedando tan sólo las dos luces que permanecían al lado del Señor Oscuro.

Lord Voldemort no dijo nada, ni miró con reproche aquel gesto desdeñoso de su invitado, más si cabe, una sonrisa de autosatisfacción asomó por la comisura de sus labios de serpiente. Ambos eran seres de oscuridad e hijos del mal más profundo, por ello él era el único que podía invocarle y verle sin caer muerto a sus pies.

.-.

Después de aquel gesto de apagar las luces, la Sombra se irguió en todo su poder, desplegando su manto de oscuridad por cada rincón de la habitación, haciéndose dueña y señora de los lugares en los que una vez había existido luz y calor. Lord Voldemort seguía sonriendo.

Y, cuando únicamente quedaba a la vista el sillón donde se encontraba sentado, y las dos antorchas que iluminaban quedamente ese lugar, la Sombra dejó de expandirse… y se arrodilló ante él.

La oscuridad empezó a concentrarse en un solo lugar, haciéndose cada vez más densa cuanto más junta estaba. Los destellos de sus ojos estaban fijos en una sola cosa, chispeantes, anhelantes, poderosos… pero sumisos: reconocía a su superior.

.-.

El Señor Oscuro miró directamente a esos dos pozos infinitos de negrura, y en vez de quedar atrapados en ellos (como muchos y muchos habían hecho a lo largo de los siglos que llevaba esa criatura vagando en las tinieblas) logró someterlos a su voluntad: la Sombra bajó la mirada derrotada.

Un chisporroteo se escuchó a continuación cuando Voldemort invocó a sus manos un cáliz (un vaso de cristal finamente decorado con runas), que hasta entonces había estado a sus pies, entre esos dos seres. De él salía un humo denso y espeso, y el líquido que fluía en su interior (creando remolinos y ondas sin el más leve movimiento) combatía en color con la oscuridad de la habitación. Sin decir ninguna palabra (nada se había pronunciado todavía desde que ambos se encontrasen frente a frente, desde que el mago invocase a la Sombra), alargó ese recipiente a su invitado, que sabiendo lo que tenia que hacer, lo rodeó fuertemente con un trozo de su ser casi etéreo.

.-.

Seguidamente, levantó la mirada, y bajo los atentos ojos del hombre, logró crear, en ese mismo lugar de contacto con la vasija, una gota de espesa y concentrada negrura, más incluso que cualquier oscuridad que se haya imaginado nunca. Esa parte de él, destacada imponentemente en su cuerpo, fue depositada en el cáliz, produciendo una muy perceptible reacción en el líquido: las ondas se congelaron en el sitio, y no existió movimiento alguno más cuando fue trasladada a la otra persona.

Lord Voldemort, al recibir de nuevo el cáliz en sus manos, hizo algo parecido a lo que había hecho la Sombra: con un objeto punzante y afilado (una aguja, del mismo material que la vasija, con las mismas runas grabadas a fuego en ese breve espacio que tenia), de uno de sus dedos sacó una gota de sangre que fue depositada en el líquido. El contenido pareció estremecerse un instante… después, no sucedió nada más, aparentemente.

Ambos se miraban a los ojos: la Sombra arrodillada, y el mago observándola con autosuficiencia, sabedor de su gran poder y control de todas las criaturas de la oscuridad.

.-.

Tras unos segundos, en el cáliz volvió a existir movimiento. Ahora los vapores eran más penetrantes y nauseabundos, pero ninguno de los dos se movió de su lugar. Ninguno de los dos sentía ese olor.

Repitiendo el ritual, Voldemort alargó el objeto hacia la Sombra, y ésta lo aceptó.

Sin más dilación, lo llevó al lugar donde debiera existir una boca si tuviera forma humana, y bebió la mitad del líquido, o, mejor dicho, absorbió en su interior, pues éste pareció ensombrecer y desaparecer ante el contacto con la oscuridad. La otra parte del líquido que quedaba en el cáliz, al regresar a su dueño original, también siguió el mismo destino: fue bebido despacio y pausadamente, sin apartar la mirada de la Sombra, vigilante no, anhelante del poder que le iba a otorgar.

A continuación, un estremecimiento en la Sombra: su poder estaba fundiéndose, siendo uno con el mago.

El pacto, entre esos dos seres del mal, se había cerrado.

.-.

La sala pareció temblar un instante, un momento antes de que la Sombra desapareciera del lugar para cumplir la misión que le acababan de encomendar. No costaría mucho, tan sólo era un muchacho. Además, no iría él. No, no se rebajaría a ese trabajo, mandaría a uno de sus súbditos. No merecía su presencia siquiera… Tan sólo era un insignificante joven.

.-.

Lord Voldemort se quedó solo en la gran sala, sonriendo satisfecho al verse dueño y señor de las tinieblas, como nunca nadie lo había hecho. Ahora si que tenía el poder absoluto, ahora ya nada ni nadie le detendría en su conquista por el dominio del mundo.

Alzando una de sus manos, con la varita en la mano, pero sin pronunciar una sola palabra, señaló a las dos antorchas que todavía permanecían tímidamente encendidas a su lado… que perdieron su calor y su luz inmediatamente, volviéndose hielo, y cayendo al suelo estrepitosamente, rompiéndose en mil pedazos, y dejando la habitación completamente a oscuras. Una gran sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.

.-.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

.-.

Albus Dumbledore bebió un sorbo de su café con un gesto de preocupación en su cara mientras observaba la otra parte de la mesa, donde varios adolescentes reían y bromeaban sin cesar. Sus ojos estaban fijos en una única persona de todos ellos, aquella por la que celebraban esa comida y esa fiesta. Aquella que tanto le preocupaba últimamente, pues sabía que él era el único capaz de acabar con la guerra en la que estaban inmersos. Al menos, pensó a la vez que se llevaba de nuevo la taza a sus labios y miraba cómo Harry reía despreocupado, que disfrute un poco de la felicidad… mientras pudiera, ya que pronto todo cambiaría, por desgracia, tal y como habían previsto.

Su observación y ensimismamiento fue interrumpido por un suave gruñido a su lado. Dumbledore giró y, con una breve inclinación de cabeza, asintió ante ese gesto: ambos sabían en que pensaba el otro en esos instantes de profunda reflexión.

.-. No es que desprecie la magnifica bebida – dijo finalmente Moody desenroscando su petaca y bebiendo un largo trago de ella – Pero prefiero estar seguro y preparado ante cualquier imprevisto – concluyó depositando ese objeto encima de la mesa y no quitándole ojo de encima (y con su ojo mágico atento a los movimientos de una persona en concreto) – Además, con esos dos aquí no hay que fiarse de nada – y, acompañando sus palabras, señaló hacia los gemelos Weasley.

.-. No creo que haya que preocuparse mucho. Están demasiado ocupados en sus propios asuntos para molestar a los mayores – le respondió el director de Hogwarts, observando como Fred seguía con la amiga de Bill, y George interviniendo en las conversaciones de las personas que estaban a su lado. – Divide y vencerás – anunció con una divertida sonrisa y dejando la taza vacía en la mesa.

.-. No creía que fueras capaz de eso Albus – murmuró con una divertida voz el viejo auror al darse cuenta de todo – No sabia que te divertía emparejar a los jóvenes.

.-. Fue idea del mayor de los Weasley – señaló a Bill imperceptiblemente con la mano – Estaba un poco harto de las bromas de sus hermanos, así que… yo sólo di un empujón a su idea.

.-. Que mente más retorcida tienes.

.-. No tienes ni idea, Alastor – concluyó Albus Dumbledore triunfante mientras se servia otra taza de café.

Una sombra de preocupación apareció entonces en sus ojos al volver a mirar a su alrededor y ver tanta y tanta felicidad y alegría juntas, en ese día tan especial para una persona. Había logrado disimular muy bien lo que le estaba ocurriendo, esa falta de fuerzas, de energías, que había empezado a experimentar desde finales del curso anterior. Esa sensación, que se incrementaba día tras día, de que muy pronto dejaría de estar ahí, guiando, vigilando porque todo fuese en el rumbo correcto. Como siempre que pensaba en ese asunto (cada día más, como si intuyese que estaba muy cerca), tenia la certeza de que, una vez que él ya no estuviese, todo seria distinto. Pero¿Cuánto de distinto?. ¿Cuánto cambiaria?. ¿Seria para bien?. ¿O, en cambio, al desaparecer él, quedarían como un barco a la deriva, sin rumbo conocido, siendo presa de violentas olas y tormentas desconocidas?. No sabia ninguna de esas respuestas, y eso era lo que le preocupaba enormemente.

Al menos, tenía a Alastor como confidente, y podía confiar en él para que, todo lo que no pudiese terminar, lo hiciera él después. Confiaba ciegamente en que así seria. Con una sonrisa de agradecimiento (por ser su confidente, su mano derecha ahora, su sucesor) Albus Dumbledore volvió a reflexionar sobre todo ello a la vez que bebía, lentamente, el café que se había servido nuevamente instantes antes.

.-.

.-.-.-.-.-.--.-.-.-.

.-.

.-. Nunca había visto antes uno de estos. Es genial poder ver tu propia casa así¿no?. – Ron tenia, entre sus manos, la imagen de la casa que Harry heredaba ese día tan especial: la casa de sus padres, la casa donde había pasado sus primeros meses de vida, la casa que sólo conocía a través de los sueños que habían invadido su mente las primeras semanas de verano.

.-. Si, bastante – asintió contento Harry, pensando en cuando podría ir a visitar el lugar, pues sobre él todavía existía la vigilancia de ambos bandos de la guerra – Quisiera haber ido hoy, pero… ya sabéis, con todo lo que ocurre – dijo alegando a lo que todos conocían.

.-. No te preocupes, seguro que Dumbledore te dejará visitarla este mes que queda – a su lado, Hermione le animó, cogiendo entre sus manos la imagen de la casa y devolviéndosela.

.-. Ojalá. Pero, no se, lo noto más extraño que nunca. Está muy distante conmigo, casi más que hace dos años – los tres miraron hacia la misma dirección y vieron como el director y Moody hablaban entre ellos en voz baja, apartados de los demás, como lo habían hecho casi desde el inicio de la comida.

Harry sintió un escalofrío al mirar al auror, como si el ojo mágico que éste poseía estuviese fijo siempre en él, observándole y estudiándole detenidamente. ¿Por qué lo hacia?. ¿No había tenido suficiente satisfacción al haberle arrebatado su varita unas semanas antes?. ¿No había pensado que, con ese gesto, había hecho nacer en su interior un deseo muy fuerte de venganza hacia él?. No, no había olvidado nada de lo sucedido. Desechó esos pensamientos de su mente con un movimiento de su cabeza. Ahí y ahora estaba con las personas que más quería y no tenia que preocuparse, de momento, de esos actos sin sentido para él.

.-. ¿Y tú que piensas?. – la voz de Ron le hizo regresar al presente. Tanto él como Hermione le miraban en espera de una respuesta.

.-. ¿Que pienso de qué?.

.-. No me digas que estabas de nuevo en las nubes – dijo Hermione, y al comprobar que, efectivamente, su amigo no había oído la pregunta, volvió a repetirla – Del nombramiento del Primer Ministro.

.-. ¿Ya hay uno nuevo?. No lo sabia – en esos momentos se sentaba Ginny a su lado, trayendo dos platos con un trozo de pastel en cada uno. Depositando uno de ellos frente a Harry, aguardó la respuesta de su hermano.

.-. No, pero según papá ya están proponiendo candidatos. Entre ellos está el señor Diggory – la mano de Harry detuvo el recorrido de la cuchara hacia la boca al recordar el Torneo de los Tres Magos y su funesta final: era el padre de Cedric. Su estómago dio un vuelco al recordar esa noche. Ron siguió hablando, sin darse cuenta del efecto que sus palabras habían hecho en él. Al final de la larga lista de nombres de los cuales a Harry no le sonaba ninguno, oyó nombres que reconoció de inmediato – También se supone que hay alguien del departamento de aurores, pero nadie sabe quien puede ser. Yo pienso que puede ser Kingsley Shacklebolt, y Hermione sostiene que es Moody.

.-. Si te fijases más en los detalles, tú también pensarías que él será el próximo Primer Ministro, Ron. No hay ninguna duda en que lo será – dijo la chica cruzándose de brazos y en actitud defensiva.

.-. No comprendo – intervino Harry, sin saber a lo que se refería Hermione. A él no le agradaba mucho ese último nombre para que fuera el Primer Ministro, se sentía bastante cabreado todavía por lo que le había hecho unas semanas atrás – Desde que lo conocemos, todo el mundo opina que es algo excéntrico y que no… - en ese instante sintió más que nunca la mirada fija del auror en él, como si pudiera escuchar todas y cada una de sus palabras. Cerró la boca inmediatamente, pero en los ojos destelleaba una chispa de rabia hacia él mientras le apartó la mirada. No, nunca lo olvidaría mientras viviera.

.-. Por eso mismo – continuó su explicación ella, sin percatarse de lo ocurrido – Porque todo el mundo le conoce, y sabe que ha dirigido las defensas del Ministerio desde el ataque del año pasado. Además, todas las personas piensan que seria bueno tener a Dumbledore cerca del poder, ya que Moody confía últimamente siempre en él sobre los asuntos que tiene que tratar, como las defensas de estos momentos.

.-. Por la trampa del año pasado ¿verdad?. - dijo George, inclinándose hacia ellos. Y todos ellos recordaron la incursión de mortifagos que habían arrasado el ministerio a finales de curso, matando al Primer Ministro, y haciendo creer a Voldemort que también había matado a Dumbledore (cuando la verdad era que éste había ido a su guarida para rescatar a Harry. Todo había sido un engaño creado a través de ilusiones y pociones multijugos, y la inestimable ayuda de un viejo y querido amigo del director, que murió en su lugar) Los cinco recordaban con tristeza a su viejo profesor de defensa. Una vez más, la maldición de esa asignatura se hacia realidad.

.-. En efecto. Voldemort ya no se arriesgará más. Ahora lo que buscará será un golpe certero con el que acabar con todos los que le amenazan. Y contigo, Harry. Pero… no lo conseguirá. No mientras estemos a tu lado – añadió Hermione mirándole a los ojos y posando una de sus manos en la de él antes de levantarse de la mesa. Éste sonrió agradecido, comprendiendo las palabras de su amiga.

Si, mientras estuviese al lado de las personas que quería, Voldemort no podía hacer nada contra él. Con un delicado gesto, rodeó la cintura de Ginny, la atrajo hacia él y la sentó encima de sus rodillas.

Lucharía con todas sus fuerzas cuando llegase su hora, y tenia muchos motivos por los que vencer. Y, al ver como Ron giraba la cabeza para hablar con Percy (dándoles la espalda a ellos dos), Harry no pudo resistir más, y besó con infinita ternura a la persona que más amaba en el mundo y que ahora estaba a su lado, con él, abrazándole también. Era tremendamente feliz en esos momentos, y deseaba que esa sensación durase para toda la eternidad. Que poco sabía entonces de lo rápido que puede cambiar todo.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

.-. Que rápido se hacen mayores¿verdad?. – Arabella Figg miraba en dirección a la pareja que en esos instantes se estaba besando tiernamente.

Sirius, a su lado, asintió a esas palabras un poco dormido. Él también observaba ese mismo lugar y la felicidad que desprendía su ahijado desde el mismo momento en que se había levantado y había descubierto su regalo de cumpleaños. Había viajado toda la noche con la motocicleta largo tiempo hasta llegar a la Madriguera. había hablado con Arthur y con Molly, y al final había conseguido su permiso para volver a la casa de Remus con una persona muy especial, persona que casi todo el tiempo había permanecido dormida, agarrada a su espalda, y sin saber a dónde se dirigía… hasta que llegaron.

Recordó como una sonrisa se había dibujado en el rostro de Ginny al llegar y comprender, y el abrazo de agradecimiento que ésta le había dado sinceramente por aquel gesto. No, nunca podría olvidar esa expresión de felicidad que se había dibujado en su cara al entrar corriendo en la casa, rumbo a un lugar concreto. Todo parecía un dulce sueño… y eso era lo que había pensado Ginny al acostarse hasta que el sol del mediodía disipo todas sus dudas y le hizo comprender que todo había sido una agradable realidad. Un estupendo regalo de cumpleaños que le hacían a Harry.

Eso, el recuerdo de esa noche pasada, le hizo retroceder al pasado, a cuando todavía tenía veinte años y volaba libre y sin preocupaciones por el cielo, con la plateada motocicleta, su orgullo. Y apoyando la cabeza en una de sus manos puestas sobre la mesa, empezó a darse cuenta de que realmente había transcurrido mucho tiempo desde que tuviese a Harry en sus brazos, desde que viese a James orgulloso de su hijo recién nacido en el hospital y a Lily tumbada en la cama y sonriendo ante tal imagen. Si, había pasado mucho, demasiado tiempo. Y ahora, el pequeño bebé era todo un adulto a efectos de la ley. Ya era mayor de edad… Que rápido pasaba el tiempo.

.-.

.-. Si no supiera que es imposible – empezó a decir en un tono bastante borracho Mundugus Fletcher a su lado e interrumpiendo el hilo de sus pensamientos, en las manos un vaso de vino que rellenaba continuamente. Tras una pausa, en la que bebió un largo trago, siguió vacilante lo que estaba diciendo a Sirius –… Juraría que ellos dos son James y Lily cuando tenían diecisiete años. Se parecen tantoooo… - se quejó amargamente al terminar la frase y terminó lo que le quedaba de bebida. Después, alargó la mano para coger la botella de vino que había acaparado enfrente de él en la mesa.

.-. Dung, creo que ya es hora de parar de beber – dijo Sirius, delicadamente, en el tono en que se habla a los borrachos, y sabedor de que éste estaba acercándose peligrosamente a un punto bastante malo para su salud mental a causa del alcohol. Para ello, intentó coger el vaso, pero Mundugus apartó tan fuerte sus manos… que logró tirar el vaso y la botella al suelo, creando un gran montón de cristales a sus pies.

.-. Mira lo que has hecho – medio lloriqueó mirando los restos de su vaso y el charco del suelo – Ahora, ahora, ahora… - durante un instante intentó pensar las palabras que diría a continuación, pero sólo consiguió balbucear unas cuantas incongruencias antes de apoyar completamente la cabeza en la mesa y empezar a roncar fuertemente a causa de la borrachera que había alcanzado.

.-. Está mucho mejor así, le mantendrá un buen rato callado. Muchas gracias Sirius. Hacia falta. Me estaba empezando un dolor de cabeza sólo con oírle hablar – dijo rápidamente la señora Figg satisfecha y agradecida al ver lo sucedido con Flecther. Después volvió a la observación que también tenia ella del resto de los comensales y asistentes a la comida – Por cierto Sirius¿Cuándo dejarás de ser tan cabezota?. – ese rápido cambio de tema cogió desprevenido al hombre.

.- ¿De qué hablas?.

.-. Ya lo sabes. Tienes que hablar con Tonks.

.-. Ella se fue de casa. Yo no la eché – contestó algo malhumorado, al saberse no culpable de esa acusación

.-. Lo sé, ella me lo dijo. Pero tienes que comprender su postura. Está… - empezó a decir, pero en ese instante se dio cuenta de que Sirius todavía no lo sabia. Tonks no se lo había dicho aún, todavía enfadada con él como estaba a causa de su compromiso.

.-. ¿Está qué?. – preguntó al ver cómo la mujer callaba de repente.

.-. Está entusiasmada con la boda – logró decir tras unos instantes. Si Sirius no se había dado cuenta en la comida de que su prima comía más que nunca, de que su humor cambiaba bruscamente, de que a veces apoyaba la mano inconscientemente sobre su vientre… ella no seria quien le contará la verdad. Ya se enteraría más adelante. Sin más, se levantó de la mesa, dejando a Sirius un poco pensativo y reflexivo.

.-.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

.-.

.-. ¿Crees que me dejarán salir de esta "prisión" dentro de once días?. Quiero felicitarte igual que tú a mí – murmuró Harry al oído de la pelirroja que estaba a su lado. Ginny, comprendiendo lo que quería decir, sólo sonrió. Al cabo de unos segundos en los que miró a su alrededor, se aproximó hacia él y le dijo la respuesta en el oído.

.-. Nada me gustaría más – y reafirmó sus palabras apoyando la cabeza en su hombro y abrazándole de forma muy dulce, algo a lo que Harry respondió de la misma manera, añadiendo un leve beso en ese pelo que tanto le gustaba de la persona amada. Sintiendo, también, como ese breve contacto les volvía a evadir del mundo real, estando ellos dos solos, nadie más. No eran dos personas, eran una sola alma, tal y como un día dijera Remus en broma. Y así se sentían ellos dos cuando se abrazaban, se besaban, eran sólo uno, no dos. Uno…

.-. Eh, eh¿que están haciendo?. Dejen pasar el aire – se dirigió Ron hacia ellos dos, después de estar hablando con sus hermanos mayores se había dado la vuelta y se había encontrado con esa escena romántica. Inmediatamente, Harry y Ginny se sentaron derechos en sus sillas, mirando divertidos la expresión que llevaba él, pero sin dejar de sentir el contacto con el otro, sus manos agarradas, sus miradas conectadas…

.-. De acuerdo, de acuerdo, papá – dijo su hermana, sacándole la lengua al concluir – No sabia que no te gustase ver a las parejas felices.

.-. No es por eso Ginny. Sólo que no me acostumbro a que sea mi hermana y mi mejor amigo quienes se están haciendo carantoñas enfrente de mí.

.-. Vaya, eso significa que Hermione no te abraza tanto como te gustaría y… - Ginny empezó a decir, mirando hacia donde estaba su amiga… pero Ron le lanzó una mirada que hizo que desistiera de su intento por continuar – De acuerdo, me callo – anunció, y como venganza, depositó un ligero beso en los labios de Harry antes de sentarse, de nuevo, correctamente en su silla y viendo divertida la expresión de desesperación que ponía su hermano al verles de ese modo. Harry, en cambio, estaba encantado con esas divertidas peleas entre hermanos en ese día, y más con las recompensas que, como en ese caso, solía tener para disgusto de su amigo.

.-. Lo siento Ron, las mujeres mandan – le murmuró unos instantes después con una sonrisa de felicidad en el rostro, antes de continuar con su ración de postre.

.-.

A varios metros de ellos, Hermione se había levantado para preguntarle algo a Tonks, y al ver como ésta le asentía con la cabeza, la joven bruja le abrazó fuerte y alegremente. Después de ese gesto, regresó junto con sus amigos con una sonrisa en la boca. Había acertado en su suposición.

.-. ¿De que estabais hablando?. – dijo Ron intrigado, una vez que se sentó a su lado, señalando a Tonks.

.-. Eso… ya os enterareis dentro de poco – respondió ella alegremente y mirando a la auror que sonreía con una chispa de felicidad en sus ojos y miraba en su dirección.

Si, antes de finalizar el año tendrían dos acontecimientos muy felices que celebrar. Sin saberlo, se habían comprometido unos meses atrás, y justo cuando estaban ya con los preparativos para casarse en Navidad, la otra feliz noticia les había hecho enormemente dichosos a ambos aurores. Tonks no lo habían previsto (y más cuándo estaban en medio de la guerra en la que el futuro se veía difuso e incierto), pero ahora desprendía un aura de felicidad pasase por donde pasase. No le importaba mucho lo que dijera Sirius, ella era feliz, y eso era lo que importaba. Puso su mano encima de la de Jonathan, su prometido, sintiéndose una de las personas más felices del mundo. No importaba ahora ya nada, sólo ellos dos… mejor dicho, ellos tres.

.-.

Así estaban todos los presentes en la casa y en esa habitación: disfrutando de un remanso de tranquilidad en medio de la guerra que ocurría fuera, en el mundo mágico. Hablando de un futuro que se veía borroso, haciendo planes para ocupar la mente y no pensar en lo que podría ocurrir en el mañana. Disfrutando, un día, unas horas, de la compañía de las personas queridas y amadas. Disfrutando de su presencia y riendo sin preocuparse. Disfrutando de un día de paz en medio de la guerra.

Pero… no todo puede ser eternamente perfecto… y más cuando en el destino del protagonista de esa celebración se entrecruzan continuamente el amor y el dolor.

.-.

.-.-.-.-.-.-.--.-.-.

.-.

De nuevo, las dos personas de más rango y poder de la sala se encontraban hablando en voz baja entre ellos, apartados de la mesa, observando las caras felices de unos adolescentes, en concreto a uno de ellos, sobre el cual casi siempre habían trascurrido las conversaciones de ese día que estaba acabando ya (el atardecer se veía a través de las ventanas) Ambos hombres miraban hacia el mismo lugar y discutían, sin que nadie se enterase, lo que tenían que hacer: el cómo, pues eso era lo que más problemas les causaba. El porque hacerlo estaba claro en sus mentes: por y para su bien. Lo único que lamentaban a veces era saber que el chico no les comprendería, no al principio. Era tan complicado de entender.

.-.

En eso se encontraban, discutiendo que fecha seria la más idónea para dar el siguiente paso de su plan cuando, de repente, un grito de dolor se alzó por encima de todas las voces y las miradas de todas las personas del salón se dirigieron hacia el mismo lugar, hacia el mismo punto, preocupadas, angustiadas algunas, desconcertadas otras. Todos y cada uno de ellos habían escuchado el grito de dolor de Harry, rompiendo la alegría y el bullicio de la fiesta… y ahora… ahora se encontraba sosteniendo su cabeza con las manos, tapándose la frente con los dedos, pero los más cercanos a él pudieron ver como varias gotas de sangre (provenientes sin dudarlo de su cicatriz) se deslizaban por su cara poco a poco.

.-.

Después, todo lo que observaba Harry se volvió oscuro: las caras de las personas desaparecían ante sus ojos, todo se volvía grisáceo y terminaba por desaparecer, dando paso a un lugar con un único tono de color, a un lugar repleto de negrura a su alrededor… y, finalmente, se deslizó en un mundo plagado de tinieblas al derrumbarse, desmayado, sobre la mesa. Su mano dejó a la vista su ya tan famosa cicatriz, y el rastro de sangre que salía débilmente de ella…

Ese día que había empezado con amor, terminaba desgraciadamente con dolor.

.-.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

.-.

No sabía que había ocurrido. No recordaba nada. Sólo la sensación de estar deslizándose y perdiendo todo rastro con la realidad. El desvanecimiento de los colores y la agobiante oscuridad que le empezaba a rodear. Tinieblas mirara donde mirara. No había rastro de nada conocido.

Parpadeó, abrió y cerró los ojos varias veces, pero ahí seguía el mismo color a su alrededor: negro por doquier, negrura arriba y abajo, negrura por todos los lados, mirara dónde mirara. ¿Dónde estaba?. ¿Cómo había llegado a ese lugar?. ¿Qué había ocurrido?.

Sin saber el porqué empezó a correr desesperado hacia delante, a pesar de no ver nada, ni siquiera dónde pisaba, o a dónde iba. Confiaba en su instinto como nunca antes lo había hecho (su interior proclamaba desesperadamente que lo hiciera) y si éste le decía que tenia que correr lo haría desesperado, si decía que tenia que saltar, lo haría (como lo estaba haciendo en esos momentos, salvando un invisible obstáculo) confiando como nunca antes lo había hecho en ese extraño sexto sentido que tenia dentro de él.

.-.

Corría y corría sin escuchar siquiera el ruido que producían sus pasos en ese lugar (aunque, tampoco el sonido se propagaba, no existía nada más allí que la oscuridad absoluta), sin saber a dónde se dirigía, pero con un pensamiento en mente: salir de ese lugar cuanto antes.

Quiso invocar un poco de luz en medio de aquellas sombras que se cernían sobre él… y comprendió la cruel y dura realidad: que no poseía varita, que no tenia nada con que encauzar su magia y poder ver dónde se encontraba. Otra vez, en su mente, creció el deseo de vengarse de aquella acción incomprensible del viejo auror. No comprendía cómo le había podido hacer eso, y más en los tiempos de peligro que tenían actualmente (además¿él no era el principal objetivo de Voldemort?. ¡Se suponía que tenia que aprender a entrenarse para vencerle!… pero no, lo único que habían hecho había sido quitarle el único medio que tenia para defenderse, como si quisieran dejarle indefenso ante Voldemort, como si no quisieran protegerle. No, no comprendía esa absurda e incomprensible acción. Esa rabia seguía en su interior por lo que le había hecho. Nunca se lo perdonaría. Nunca)

Siguió corriendo… era lo único que podía hacer en ese lugar.

.-.

Tras lo que le pareció una eternidad corriendo en medio de esa extraña oscuridad y nada (sus piernas casi no le podían sostener, los pulmones a punto de estallar), tropezó y cayó al suelo, dándose cuenta, en el mismo instante en que apoyó las manos en esa superficie, que estaba en peligro, y que el más mínimo error podría acabar con él, como el que acababa de cometer dejándose caer.

Rápidamente, se incorporó y siguió corriendo sin descanso, sin mirar atrás, sin saber a que lugar se dirigía, pero siempre hacia delante, siempre en la misma dirección que le marcaba su instinto. Hacia delante, siempre hacia delante.

.-.

No supo cuanto tiempo pasó más, corriendo sin cesar, pero, de repente, la oscuridad empezó a clarear, a ser menos espesa a su alrededor, a dejar de agobiarle y atosigarle, a ser menos tinieblas… esa simple sensación le dio más fuerzas para seguir corriendo e intentar salir de ese lugar desesperadamente.

Y, como si sus súplicas iniciales hubieran sido escuchadas, sintió aparecer un objeto en su mano derecha, un objeto largo, un objeto poderoso. El material con el que estaba hecho (madera de sauce) hizo que todo su ser se estremeciera con su sólo contacto: conocía esa sensación, había tenido esa varita antes en la mano, aunque no se acordara de cuando ni cómo, pero era conocida, terriblemente conocida.

Sin más dilación, y a pesar de que las tinieblas empezaban a clarear a su alrededor, pronunció el hechizo "lumus", y un gran fogonazo de luz le rodeó… justo a tiempo para protegerse de la sombra que le había estado acechando todo el rato sin cesar… y que ahora se disponía a atacarle, sin que él hubiera estado sospechando nada de su presencia. Sin saberlo, había vencido, por esa vez, a las tinieblas.

.-.

Agotado por el esfuerzo de la huida incesante, pareció vacilar unos momentos, quería escapar de ahí… pero el cansancio ganó al deseo de seguir huyendo y corriendo, y cayó desmayado al suelo… aunque, ya no estaba en medio de esa extraña oscuridad, ya no estaba en peligro.

Sus manos seguían aferrando, sin que se diese cuenta de ello al caer inconsciente, esa varita aparecida de la nada, aquella varita que, sabía, intuía, que había conocido y tocado en algún instante de su vida…

Después, al desaparecer de ese lugar, sus manos quedaron completamente vacías…

.-.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

.-.

.-. ¡Voldemort lo ha hecho¡Ha logrado invocarlo! – exclamó malhumorado Alastor Moody en una de las habitaciones de la casa, a su lado Dumbledore también se lamentaba del descubrimiento que habían efectuado ambos. Nunca se les había pasado por la cabeza que Voldemort llegará a invocar el poder de las tinieblas y utilizarlo a su favor. No, nunca lo habían imaginado. Ningún mago (ya fuera del bando que fuera) lo había conseguido antes. Pero… él, Voldemort, había demostrado que era capaz, que era más poderoso que ningún otro mago antes, y ahora lo estaba utilizando en su beneficio, como desgraciadamente habían averiguado minutos antes, al sentir el poder oscuro que había rodeado a Harry, y el sudor frío que había cubierto su cuerpo mientras había estado desmayado.

Al menos, ahora se encontraba recuperándose ya en la cama, durmiendo pacíficamente, tras relatar lo sucedido en ese extraño lugar… lo cual dejó atónitos a todos y cada uno de las personas que habían estado escuchando, entre ellos, esas dos personas que se encontraban ahora solas, sabedoras de la importancia de ese hecho y las consecuencias para el futuro.

.-. Lo que no puedo comprender – empezó a reflexionar en voz alta el director – es la aparición de la varita. No se puede invocar la aparición de un objeto, y más en el reino de las tinieblas – sus manos se posaron en el alargado estuche que tenia frente a él en la mesa, en medio de los dos. Como últimamente sucedía, él y Moody estaban solos en una habitación, insonorizada con un poderoso hechizo, para que nada ni nadie pudiera escuchar lo que decían (y más, sabiendo que podrían intentar oírles personas que todavía se encontraban en la casa, personas a las cuales no convendría dejar acceso a esa información)

El auror, al ver el gesto de Dumbledore de abrir ese recipiente, pareció comprender a que se refería.

.-. Si. Es extraño, y más cuando dicha varita la tenemos nosotros en las manos – dijo y vio como, efectivamente, dentro del estuche se encontraba esa varita que Harry había tenido y usado en la oscuridad… sin saber que le había salvado la vida – No sabe lo cerca que ha estado de perderlo todo. Ha sido…

.-. Inaudito – terminó el director mientras cerraba el estuche con un seco sonido – No hay duda que la protección de sus padres es más amplia de lo que pensamos en un inicio… A pesar de que este año no ha contado con la protección de sangre de su tía…

.-. Como olvidarlos – dijo irónicamente Moody al recordar la expresión de Vernon Dursley (y familia) cuando fue a invitarles "amablemente" a estar unos días en compañía de su sobrino (en realidad, como siempre todos los veranos, era para reforzar ese lazo de sangre y protección que tenia Harry).

Al principio, los tres accedieron, pero cuando se enteraron de que pasarían ese tiempo en compañía de: a) un hombre lobo; y b) el padrino loco y asesino del chico (a pesar de todos los intentos por aclararles las cosas, seguían pensando eso)… desistieron, también "amablemente" la invitación, es decir, Vernon Dursley gritando todo colorado que, aunque había aceptado varias cosas de ese extraño mundo de… -mejor no poner aquí lo que dijo a continuación-, no permitiría poner en peligro a su queridísimo niño y a su, también, queridísima esposa. Así que, se quedarían donde estaban, y no se moverían de allí.

Si no hubiera sido porque Moody tenia un gran autocontrol (aunque no lo pareciera a veces), instantes después de esa enfurecida contestación, hubiera tenido enfrente a un gran y rechoncho animal rosado. Pero… no hizo nada de eso (por desgracia), sólo se dio la vuelta malhumorado y desapareció de su vista.

.-. Bueno, bueno, la próxima vez ya enviaremos a Lupin para que hable con ellos. Es más convincente en esos asuntos – dijo Dumbledore al saber en lo que estaba pensando su acompañante – Seguro que él consigue que vengan, aunque sólo sea Petunia, a la casa. Todavía necesita esa protección.

.-. Le deseo toda la suerte del mundo. Son terribles esos muggles, mal me pese decirlo de la familia de Lily Evans.

.-.

En la habitación contigua de la casa, tres de las personas más jóvenes que habían estado en la fiesta y en la comida (y parte de las que más cerca habían estado de Harry al producirse aquel extraño desmayo: Ron, Hermione y George… Ginny se encontraba arriba, en la habitación, no se quería separar de él a pesar de que ahora le aseguraban que se encontraba bien) se afanaban en intentar escuchar… A pesar de sus muchos intentos, ni una palabra conseguían oír a través de las orejas extensibles que habían repartido por todos los rincones posibles del lugar.

Deseaban más que nunca saber lo que se hablaba entre los dos hombres, pues habían visto las caras preocupadas de ambos al abandonar la habitación donde dormía Harry ya sin temor. Habían visto el desconcierto en ellos cuando escucharon el relato en el comedor, instantes después de que éste despertará de su desmayo. Habían visto… y ahora deseaban saber.

Pero, por desgracia, y a pesar de todos los intentos infructuosos que hacían, no lograban escuchar ni una palabra de lo que hablaban, lo que decían y comentaban Dumbledore y Moody entre ellos. No lograban oír nada de la conversación que se desarrollaba en el interior, en la sala contigua.

.-.

Y, quizás, tampoco hubieran entendido nada de lo que decían en esos últimos retazos de conversación, cuando hablaban de la localización exacta de una casa. De la localización exacta de un pueblo. De la forma en que tendría que destruir algo valioso. De acelerar, cambiar, modificar, los planes previstos. De ir más rápido ahora que todo estaba cambiando…

No, nada sabían aquellas tres personas que estaban intentando escuchar de lo que se encontraba en esa extraña casa sobre la cual trascurría ahora la conversación. Nada sabían de que, en ese lugar, se concentraba ahora parte del poder del mal. Nada sabían de que, con ese simple y casi imperceptible plan que ahora se concretaba, el futuro seria… distinto.

Además, siempre se ha dicho que las prisas no son buenas consejeras ¿o si?.

.-.

.-.

.-.


.-.

Contestaciones a los comentarios (de nuevo, muchas, muchas, muchas gracias por ellos)

GeneGranger Saludos! Muchas gracias por el comentario. Espero que te siga gustando la historia. Besos.

belen Hola! Lo primero, muchas gracias por el comentario :D. Si, tal y como digo, voy a seguir la trama que había pensado para esta historia (los desvaríos que pueda tener sobre el 6 libro, los pondré aparte, jajaja, así que no preocuparse) Lo que comentas del regalo de Harry, si, evidentemente, incluye a Ginny, y vaya regalo! (como has podido, o vas a leer, en este capitulo) De Dumbledore, también sabrás más cosas sobre él en este capitulo (no, no puedo decir hasta cuando durará, eso es uno de los secretos de mi manga :p) De nuevo, muchas gracias por tu comentario y espero que te guste este chapter. Nos vemos. Besos miles.

Mariet Malfoy Saludos! Buff, vaya reacción. Debes tener a tu madre muy preocupada. No se, para mi opinión, creo que este parece diferente, porque es como mas maduro, mas oscuro, mas impactante (no se si me entiendes, a veces se me va pinza, jajaja) En fin, a mi es uno de los que mas me ha gustado porque muestra más profundidad en las cosas… y se nota como se acerca el final, por desgracia. No se porqué, pero las dos cosas importantes que suceden a esos dos personajes… (no voy a poner nombres para no desvelar nada, pero creo que ya sabrás a quienes me refiero) me lo temía ya desde hace meses ¡era lógico que sucediera! (pero no así, pero algo en mi interior me decía que tenia que ser de ese modo, porque… bueno, teorías locas que tengo).
Sobre lo que dices del capitulo…si, yo también les tengo una envidia (y más con lo que sucede en este nuevo chapter :p) Quien tuviera a alguien a su lado ¿no? Al menos, espero que estés ya bien, que a algunos chicos no merece la pena volver a verles. Además, seguro que muy pronto encontraras a alguien mejor :D
Y, uhm… aquí vas a ver más cosas sobre la varita (algo importante, por cierto) Y Tonks, si quiere damas de honor, ya le daré tu nombre ¿de acuerdo? (jejeje, si, será digno de ver como ira vestida, jejeje) Además, creo que te va a sorprender algo de ella :p
De nuevo, muchas gracias por el (extenso) comentario y espero que te haya gustado el nuevo capitulo. Muchos besossss.

Dark Lady Evans Hola mi querida Dama Evans :p Sobre lo de mandar el correo, es un buen método, ya que así se puede acceder directamente al nuevo capitulo aunque todavía no aparezca en la pagina Ah, y gracias por el comentario sobre el capitulo. Si, se ven muy lindos pero… se ven más en este capitulo (espero no tener reclamaciones por subidas de azúcar, jajaja)… así si que dan ganas de entrar a la historia como tú dices :D Por cierto, muchas gracias por pasarte por la otra historia, en cuanto ponga esta, subo el ultimo capitulo de la otra :) Lo del cambio de escuela… ya lo verás, ya lo verás (es el único tema del que no voy a soltar la lengua, jaja) La varita, poco a poco iras comprendiendo ;D De nuevo, muchas gracias por leer el fic (¡y varios más!) y por estos comentarios tan liiindos y boniitos que haces. De verdad, que me alegra ver tus letras. Un gran abrazo y un gran beso. Nos vemos.

Isaurita Saludos mi queridita Isa. ¿Qué tal por casa? Espero que todo te vaya estupendamente ahora en esta nueva etapa de tu vida ;D Ya me contaras (que pena que no te pueda ver mucho por Messenger ahora, casi no puedo conectarme a él por las noches… esto del cambio horario) A ver si algún día nos vemos, que ya tengo ganas!
Jejeje, buena definición, si soy muy controversida (no se si esta palabra existe, jeje, pero creo que ya sabes a que me refiero :p), y ya sabes que me encanta dar sorpresas y cosas inesperadas. De momento, como puedes ver, están disfrutando mucho entre ellos dos (como dices que te gusto el anterior, seguro que este te encantará) Ah, y como deduzco de tus palabras que ya has leído el sexto libro (¿Cómo ha podido hacerles eso Jk…? Comparto tu opinión) te invito a ir al mini-fic que escribí al terminar el sexto (en el profile, "te esperaré siempre") seguro que te gustará (yo, por lo menos, quiero que termine así, jeje) En fin, regresando a este fic en concreto, de nuevo muchísimas gracias por tus bonitas y agradables palabras a esta loca, como bien dices. Tú sabes cuanto te aprecio. Un besazo muy grande.

Celina Un gran saludo a esas islas afortunadas! Me alegro que te gustase el capitulo anterior pero creo que este te va a gustar mucho más, no sé porqué :D Sobre el otro asunto, pues no abro la boca, ya se verá :p
Ah, y aunque me haya leído ya el sexto libro, tengo muchas ganas de que salga en español y así poder estrujarlo y disfrutarlo mucho más (quieras que no, algunos matices no se cogen al leerlo en ingles… es que mi nivel es mediano tirando a bajo, y ya lo quiero en español, jaja)
Si, como dije, me lo pase muy bien en Jaca (a pesar de ser viaje para estudiar) pero en esos lugares siempre te lo pasas bien. Pero sabes, uno de los lugares donde me gustaría ir seria a las islas afortunadas a ver si algún año de estos me toca la lotería, jaja (de ilusión también se vive :D) Ahora… espero que te haya gustado el capitulo (y que no os haga mucho calor por esos lares, por estos lleva un par de días lloviendo a mares) Nos vemos y un gran, gran, gran besazo.

Gabriela Luthien Black Saludos Gaby! Sabes, me has subido mucho los colores a la cara al decir que te gusta como escribo Gracias, gracias, gracias. Por cierto, no pasa nada, con tal de que leas, te guste el fic, y cuando puedas dejes tu cometario, estoy feliz (las dos primeras cosas son las que importan, la tercera, a gusto, no obligatoria :p)
Sobre lo que dices de responder reviews, eso que has escuchado esta mal entendido (es un rumor que se ha extendido… y completamente falso) según las normas de este sitio (están en ingles, que creo que ha sido eso la causa de que se malinterpretase) se pueden hacer notas de autor, contestar, y todo eso, siempre y cuando, no sea en un capitulo aparte. Es decir, que cuando subo un capitulo pongo lo que sea, no pasa nada, pero si lo utilizo exclusivamente para notificar algo no relativo a un fic, es motivo de prohibición (que puede causar el suspenso de la cuenta, o algo así) Espero que te haya aclarado todo :D
Bueno, ahora si, relativo a tu pregunta… no puedo contestarte. Lo siento :p pero en ese tema no quiero decir nada de nada, porque ya se verá pronto.
En fin, un gran besazo y me alegra verte de nuevo por aquí.
Pd: Espero que te haya gustado también este capitulo. Besos.

.-.