Al final de este capítulo hay una escena explícita. Si no les hace gracia este tipo de cosas, pueden dejar de leer cuando vean H (HHH), por que en realidad la escena no es importante para nuestra historia. Salud!
Capítulo 10
Como todos los días, se levantó temprano para ir al encuentro de Zhu Li. Estaba cansada, no había dormido bien las últimas tres noches: extraños sueños mojados le asaltaban mientras dormía. Y al despertar no podía darse gusto: masturbarse era imposible cuando había que dormir junto con otras quince mujeres en una choza sin ninguna pared! «¡La privacidad aquí no existe!» pensó molesta.
Al pasar frente al altar vió a la anciana Katara junto a Toph, llenando la pileta con agua y reacomodando la piedras que se encontraban en ella. Asami no aguantó la curiosidad y detuvo su camino para observar un rato lo que estaban haciendo este par de viejitas.
En realidad nunca le había prestado atención al altar, ni a la forma en la que estaba dispuesto todo el conjunto. Pero ahora lo notaba: aquellas piedras representaban un sistema solar: esto era un calendario. Observando todas las piezas en su lugar, se dió cuenta de que mañana era luna llena. Luna llena como el día en el que despertó en la enfermería. Eso significaba que ya tenía un mes de haber llegado a la isla.
Katara notó su presencia y alzó la mirada.
-Buenos días, Asami-
-Buenos días Maestra- respondió haciendo una reverencia a ambas viejas.
-Te ves cansada- observó Toph.
«Sí, he estado soñando que tengo sexo salvaje y cuando despierto no puedo desquitarme. Eso frustra, ¿sabes?» pensó, pero no dijo nada.
-Debe ser la influencia de la luna llena. Algunas mujeres tienen noches intranquilas por su causa- explicó Katara sonriendo pícaramente.
Asami se sonrojó pero para su fortuna Korra se aproximaba cargando dos cubetas de agua sobre sus hombros, distrayendo la atención de las viejas.
-¡Asami!- dijo alegremente
-¡Hola Korra!- respondió Asami
Y se quedaron viendo por unos segundos...
-Korra, ¿vas a echar el agua en el altar o vas a cargar esas cubetas todo el día?- dijo Toph
-Oh, sí, lo siento!- dijo llevándo el agua hasta el "pebetero".
-Debo irme. Nos vemos más tarde- dijo Asami abrazándola y dándole un suave pero profundo beso en la boca, y luego se fue con el corazón acelerado y extrañando ya desde temprano el calor de esa piel morena: las imágenes del sueño de anoche venían a su mente.
Desde el día en que se besaron por primera vez, habían repetido la experiencia en varias ocasiones. Cada una más acalorada que la anterior. Cada vez era más difícil despedirse al anochecer, cuando tocaba ir a dormir.
Zhu Li la traía de aquí para allá acomodando cosas, llevándo flores y frutas. Ningún trabajo de contabilidad para hoy. El festejo de la noche era más importante y los preparativos debían estar listos al caer la tarde.
-No entiendo- dijo Asami- ¿Por qué el festejo empieza hoy si la luna llena es mañana?- preguntó
-Cada día del festejo tiene una finalidad- respondió Zhu li- El primer día es en honor a Raava; el segundo día es el único fértil, por que la luna está completamente llena: es en este día cuando ocurre el embarazo; el tercer día es para las hijas de Raava, es un día para el placer; Y el cuarto día es de descanso.- explicó Zhu Li
-...Oh...-
Presenciar el festejo de luna llena de forma conciente, y más aún, la posibilidad de participar en él, tenía al estómago de Asami dando vuelcos todo el día mientras ayudaba a Zhu li en los preparativos. Sólo el hecho de recordar a Korra, su aroma, sus fuertes brazos y sus labios suaves y hambrientos, lograba agolpar la sangre en sus mejillas y hacerla suspirar somo una chiquilla enamorada.
HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Al medio día, antes de ir a almorzar, Asami buscó un lugar en dónde pudiera estar sola siquiera por un momento. La ansiedad provocada por el festejo de esta noche la estaba llevando al límite, y se sentía inusualmente... excitada. Necesitaba liberar algo de tensión antes de que anocheciera o se volvería loca.
Lejos de la tribu se sentó a la orilla del río bajo la sombra de un árbol, y comenzó a recordar el sueño que había tenido anoche:
Korra se acercó a sus espaldas y olfateó su nuca, inhalando el aroma de su sudor. Asami, sorprendida se volteó y cuando se encontró de frente con Korra no pudo evitar sentir cómo su corazón se aceleraba. Iba a decir algo, un saludo, cualquier cosa, pero la intensa mirada de Korra parecía demandar silencio.
Se recostó al árbol y metió su mano por debajo de sus pantalones, acariciando su vello mientra continuaba reproduciendo las imágenes de su sueño:
Korra se acercó todavía más y la rodeó con sus brazos, estrechándola. Besó su cuello y mordió. Asami se estremeció, sintiendo una ola de calor recorrer todo su cuerpo hasta llegar a sus mejillas. Contuvo la respiración cuando sintió el falo de Korra contra sí.
Asami se separó un instante, mirando hacia abajo el miembro que Korra acababa de producir bajo su ropa, y fijó su mirada en aquellos ojos azules llenos de impaciencia y aquella sonrisilla jactanciosa. Tomó con cuidado su brazo derecho. -¿Duele?- preguntó. -No, ya no- respondió Asami en un susurro, incapaz de encontrar su voz. De inmediato Korra tiró del brazo con fuerza e hizo girar a Asami, trayéndola hacia sí, presionando su duro miembro contra sus nalgas y manoseándo sus pechos con ambas manos.
Aquel sueño había se había sentido tan real, y el sólo recordarlo hacía que su cuerpo reaccionara por sí solo. Podía sentir como su sexo empezaba ahumedecerse e introdujo dos dedos entre sus labios, hasta su entrada, mojándolos con los fluidos que empezaban a salir. Presionó con firmeza su clítoris, haciendo movimientos circulares, lentamente.
Asami no perdió tiempo y empezó a despojarse de sus pantalones y ropa interior. Korra prácticamente le arrancó la camisa y Asami se encontró desnuda en cuestión de segundos. Podía sentir todavía la ropa de Korra rozando su piel.
La mano de Korra descendió e introdujo sus dedos entre los labios de Asami, acariciándola con lujuria, luego los llevó a su boca y los lamió. Gimió suavemente al probar el sabor. -hmm... mi hembra está en celo- dijo. Asami empujó sus nalgas contra Korra en un movimiento casi involuntario. Por extraño que pudiera parecer, se sintió deliciosamente dominada. La morena rió suavemente.
Había pasado todo el día, desde que despertó esta mañana, reprimiendo esta desesperante necesidad. Ya había sido suficiente. Aceleró el ritmo, frotando más duro sobre aquel punto tan sensible de su sexo. Su respiración se hacía más fuerte y sus mejillas estaban rojas de excitación mientras se masturbaba.
Miró, de reojo, a Korra sacar su pene de entre sus pantalones y sin mayor aviso, en un acto imperioso y posesivo, se sintió penetrada, mientras su amante mordía su nuca. Asami dejó salir un gritillo de sorpresa. Estaba tan mojada que el miembro resbaló con facilidad en su interior. Era grande: sintió las paredes de su vagina estirarse para darle cabida al grueso falo.
Bajo el peso de Korra, Asami tuvo que inclinarse y apoyarse sobre sus manos y rodillas en el suelo. Gemía desvergonzadamente cada vez que Korra embestía dentro de ella, mientras la sostenía con fuerza de las caderas. Literalmente la estaba montando como un animal.
El sonido de su pelvis chocando contra sus nalgas era excitante, y sus pechos se balanceaban cada vez que Korra la penetraba con fuerza. Los brazos de Asami comenzaron a cansarse y apoyó la frente contra el suelo. Quiso flexionar también sus rodillas, pero el firme agarre de Korra se lo impidió. En esta postura tan vergonzosa podía sentir todo el dominio que Korra tenía sobre ella, haciéndo entrar y salir su miembro salvajemente de aquella abertura húmeda y flexible, que empezaba a chorrear fluidos a lo largo de sus muslos.
Era ahora o nunca. Tener tiempo para estar a solas en esta isla era casi imposible. Asami estaba cerca, muy cerca. Un poco más de fuerza, un poco más de fricción y liberaría toda esta presión acumulada en las últimas noches. Ya casi, estaba apunto de llegar...
- ¡Hey! ¿Qué haces aquí?- Interrumpió una voz.
Asami se detuvo, petrificada. Un frío recorrió su cuerpo mientras toda su excitación era reemplazada por vergüenza en su estado puro.
- ¿No deberías esta almorzandooOooh, jojo!- dijo Kuvira sonriendo al ver lo que Asami se traía entre manos.
-¡Vete!- gritó Asami sin mirarla a los ojos, en una combinación de frustración, vergüenza y enojo.
-Bien, bien, ya me voy- dijo Kuvira riendo, -puedo llamar a Korra para que te ayude con eso- sugirió.
- ¡Vete de una vez!- volvió a gritar.
Y Kuvira se alejó entre carcajadas.
«¡¿Es que acaso en esta puta isla una simplemente no puede estar sola por un maldito segundo?!» pensó Asami.
N.A.: La leyenda de Korra, pertenece a sus respectivos autores. Este es sólo un trabajo de ficción meramente recreativo.
