Chiquillxs, ténganme paciencia *reverencia profunda*. A veces no tengo el estado de ánimo adecuado para escribir algunas escenas, y si lo hago forzadamente, me sale muy feo el asunto. Pero me alegra mucho que les guste la historia :)

Hay tal vez mucha información en este capítulo. Además, aquí se muestra el lado oscuro de esta Isla. Toda buena sopa tiene su mosca.

Gracias a todxs por seguir leyendo. La Comandante Kuvira se pone de mal humor cuando no dejan reviews… y nadie quiere ver a Kuvira de mal humor, nop, nadie...

Capítulo 13

La comitiva era bastante grande. Asami no se había despedido de Korra al salir de la aldea. La verdad es que era lo último que quería hacer. Aún estaba muy molesta.

Las soldados llevaban al hombro el grano para comerciar. La resistencia física de estas mujeres era realmente impresionante ya que Zaofu estaba lejos: dos días enteros de camino. Hacían recorridos de cuatro horas, tomando descansos cada vez para comer, tomar agua y estirar los músculos, hasta que empezó a oscurecer.

La ruta estaba bien definida, y en el tiempo previsto llegaron a una parte llana en la espesura de la selva y se detuvieron.

-Preparen el campamento- ordenó Kuvira, y las mujeres dejaron su cargamento, tomaron posiciones de vigilancia y empezaron a preparar el fuego. El clima ya empezaba a ponerse ventoso y frío.

Cuando acabaron de comer, se prepararon para dormir, aún les quedaba un día de camino por recorrer. Asami jamás había caminado tanto en un sólo día, y a pesar del cansancio, no podía dejar de pensar en Korra. Le estaba carcomiendo el cerebro. Así que para mantener la mente ocupada le pidió a Kuvira que le describiera la aldea de Zaofu.

Kuvira sonrió, al tener tan gratos recuerdos del lugar hacia donde se dirigían.

-Es… diferente- dijo la Comandante -las mujeres de Zaofu son más relajadas. Debe ser porque están más lejos que nosotras de la Isla de Vaatu-.

-¿Porqué Zaofu está tan lejos de la aldea principal?- preguntó Asami

-Hace algunos años, Zaofu era conocida como la aldea del exilio- respondió Kuvira.

-¿Exilio?-

Kuvira suspiró sabiendo que no había manera de decirle que no a la curiosidad incontenible de la extranjera, así que se preparó para contar la historia de Zaofu. Una historia que había aprendido de los relatos de las ancianas de la aldea, y de las historias de la propia Suyin.

-Bien, la aldea se Zaofu…- dudó un momento, pero al final decidió contar la historia con todas sus aristas- ...la aldea de Zaofu esta llena de todo lo que la aldea principal no quiere tener. Se le llama la aldea del exilio porque todas las mujeres exiliadas de la aldea principal, por el motivo que sea, terminan ahí.

A veces hay mujeres que no se adaptan al ritmo de la Aldea, que se apropian del alimento común y lo acaparan; o riñen muy frecuentemente, o hacen daño a otras. A esas mujeres, después de ser sometidas al juicio del Concejo de Sabias, son condenadas al exilio- explicó Kuvira

En la mente de Asami se formó la palabra criminal. Zaofu era una aldea de criminales, por decirlo de alguna forma. Pero mencionarlo hubiera sido descortés, y además, no conocía la traducción de la palabra 'criminal'.

-¿Y si alguna mujer mata a otra?- preguntó Asami.

-Oh, la pena de muerte es el castigo por matar a otra mujer- respondió la Comandante -En Zaofu no encontrarás asesinas. Sólo mujeres un poco… complicadas. Algo temperamentales- rió Kuvira suavemente.

-Al principio- continuó Kuvira- cuenta el relato, que Zaofu era un lugar muy pequeño, hasta que estalló la guerra, hace más de tres generaciones-

-¿Qué tiene que ver la guerra con Zaofu?- preguntó Asami.

-Cuando estalló la guerra con la Isla de Vaatu, muchas mujeres fueron atrapadas y violadas. Las que lograron escapar volvieron a la Aldea con gran deshonor- dijo Kuvira -Esas mujeres fueron enviadas al exilio, en Zaofu. Zaofu está poblada con las nietas y bisnietas y tataranietas de esas mujeres-.

-¡¿Deshonor?!- se sorprendió Asami- pero no ha sido su culpa que les ocurriera algo así!, ¿Cómo puede ser eso un deshonor?- preguntó escandalizada.

Kuvira parpadeó ante la reacción de Asami.

-Se considera un deshonor ser tocada por un hombre, y toda mujer que hubiera sido violada por uno se consideraba impura- dijo Kuvira.

-¡Qué terrible!- exclamó Asami -¿No tenían ninguna otra opción?- preguntó.

-El suicidio honorable era la otra opción- respondió Kuvira- pero la que decidía no suicidarse, debía ir a Zaofu- explicó- muchas mujeres trataban de esconder el hecho para no ser exiliadas, pero cuando había embarazo no había manera de ocultarlo-.

Kuvira hizo una pequeña pausa esperando otra pregunta de Asami, pero la extranjera sólo miraba a Kuvira esperando más información sobre esta costumbre que le parecía inverosímil. Así que continuó explicando:

-Si se sabía que una mujer había sido violada, se le ponía en aislamiento para saber si había embarazo. Si no lo había, se le enviaba sola a Zaofu. Si paría una niña se enviaba a ambas al exilio- dijo la Comandante- La idea era alejar la deshonra de la Aldea principal y evitar que las mujeres mezclaran su sangre con las hijas de hombres- terminó de explicar Kuvira.

-¿Y si la mujer paría un varón?- preguntó Asami con algo de espanto.

-Se mataba al niño de inmediato. No deben haber hombres en la Isla- respondió Kuvira.

Asami suspiró abrumada al imaginarse la terrible desgracia que debió ser para todas esas mujeres el haber sido violadas y, como si eso no fuera lo suficientemente malo, ser exiliadas lejos de su hogar.

-Pero eso ya no es así.- dijo Kuvira notando el semblante entristecido de Asami- Cuando la sabia Katara era Jefa de la tribu, decidió que no era justo condenar al aislamiento a las mujeres que habían sido tomadas en contra de su voluntad. Y convenció al entonces Concejo de Sabias de olvidar esa norma y no usarla nunca más. Desde entonces las relaciones entre ambas Aldeas ha sido más justa, y a Zaofu ya no se la llama la aldea de exilio, sino la Aldea del metal-.

-Pensé que el metal lo sacaban de la Isla de Vaatu- dijo Asami, recordando sin querer el disgusto que se había llevado con Korra.

-Así es, los hombres nos venden hierro en bruto. Y aunque ellos también hacen armas, las mujeres de Zaofu forjan mucho mejor el metal: Las armas son más livianas, más fuertes y más durables que las que hacen los hombres- dijo sonriendo Kuvira, mostrando su hacha favorita de la cual nunca se separaba- Por eso compramos el hierro a los hombres, y luego lo traemos hasta Zaofu para que ellas lo forjen-.

Asami bostezó. Estaba cansadísima, y su curiosidad había sido suficientemente saciada. De hecho, era mucha información para procesar. El bostezo era contagioso, y Kuvira notó entonces lo cansada que estaba ella también. Se fueron a dormir, bajo la luz de la luna casi llena, y rodeada del susurro de los grillos.

Actualizaré el viernes. El capítulo 14 será más interesante y un poco más largo.

Por cierto. Recientemente participé en un amigo secreto, y como resultado, estoy escribiendo un fic de la Leyenda de Korra llamado La ficha ganadora. Iroh senior y Aang se las arreglan para visitar el mundo de los vivos por un día. Pasen a leerlo si les llama la atención.

Salud!

N.A.: La leyenda de Korra, pertenece a sus respectivos autores. Este es sólo un trabajo de ficción meramente recreativo.