Natsu sabia que ya no iba a ser el mismo. Desde correr por el estadio con sus compañeros de equipo hasta quedar postrado en una cama sin poder caminar, el ya no iba a ser el doctor le había dicho que había tenido un Accidente cerebrovascular.

Natsu no quería saber lo que significaban esas palabras, lo que significaban para su vida. Había estado cuatro días en coma, después de escuchar esa terrible frase que el doctor anunció. Pero aun así, el se entero de lo que Accidente cerebrovascular significaba.

El golpe le había ido directo a la cabeza, haciendo que un pequeño vaso sanguíneo se rompiera en su cerebro, derramando sangre en los espacios que rodean las células del cerebro. Y sufrió pérdida del flujo sanguíneo en el cerebro. Y para el colmo, la parálisis es una consecuencia muy común en los accidentes cerebrovasculares, o en un termino mas "científico", Pérdida de la función muscular.

Esto se debía a que las células cerebrales les faltaba oxigeno y/o nutrientes debido a un flujo sanguíneo inadecuado, causando la muerte de células cerebrales.
Para Natsu esa información era difícil de asimilar, pero de lo único que estaba seguro, era que no podría caminar, no podría correr, no podría jugar al baseball nunca más, no podría levantarse de la cama ni aun que su vida dependiera de ello.

Lo único que Natsu quería hacer era despertar en su cama, en la habitación donde había dormido desde que se había unido al equipo. Despertar, levantarse y darse una ducha fría para borrar este mal sueño. Salir, patear la puerta del la molesta adolescente e irse a entrenar.

Pero cada vez que el abría los ojos lo que veía era una habitación fría, bañada en blanco. Con varios pares de ojos mirándolo con pena, haciéndolo sentir a Natsu patético e inútil. Había despertado aproximadamente hace tres horas. En esa fría habitación estaba Lisanna, y un montón de personas más que no tenia ni las mínimas ganas de ver.

Todos hablaban y lamentaban que Natsu ya pudiera hacer las fiestas de antes, que no pudiera estar en el equipo, por que aun que aun no hubiera sido decidido oficialmente, Natsu estaba fuera, era mas que obvio que no jugaría más. La rabia quemaba dentro de Natsu, dirigiéndola hacia la injusticia y al destino por haberle jugado esa mala pasada. La envidia de ver como todas las personas de la habitación despreciaban sus piernas sentándose en una silla, cuando el estaba postrado en una cama por el resto de su vida.

Quería beber agua, pero no dejaría ver a nadie cuan bajo había llegado, aun que se muriera de sed no dejaría que nadie de sus conocidos se dieran cuenta en que se a convertido, en una patética molestia, incapaz de dar un paso.
Dios santo ¿Qué haria con su vida? Aun no había rescatado a nadie, no había sido campeón mundial, no había batido ningún record, no había asistido a una final de Liga de Campeones de Europa, aun no había acampado un fin de semana en una isla, tampoco se había lanzado en un paracaídas, no había escalado ni la montaña que estaba a dos horas, no había nadado con ningún maldito delfín. No había echo ninguna puñetera cosa en toda su vida. Y ahora todo había terminado.

Quería llorar de frustración, quería gritar y gritar. Se estaba ahogando en sus propios sentimientos,yquería a todo el mundo fuera ¡YA!

-Salgan- Dijo Natsu en voz baja, intentando controlarse, pero nadie le escuchó, o simplemente no le habían prestado atención, a que el nunca había echado a nadie de su casa ni de ningún lugar- Fuera- Dijo esta vez en un tono más alto, todo el mundo lo miro esta vez, pero nadie se levantó. Ni siquiera Lisanna lo entendía, no entendía su necesidad de estar solo, de que tenia que aclarar sus pensamientos y tranquilizarse un poco, no entendía que toda esa gente lo abrumaba y lo quemaba de una horrible manera- Fuera- Dijo firmemente.

-Natsu, ellos son tus amigos, vienen a apoyarte, han venido desde mu lejos, se más comprensivo- Dijo Lisanna con una dulce voz, demasiado angelical como si le estuviera diciendo que tienen que ir a la iglesia a rezar.

¿Comprensivo?¿¡Comprensivo!? ¿¡Su vida estaba arruinada y tenia que ser "comprensivo"!? - ¡Fuera de aquí de una puñetera vez! ¿¡Tengo que repetirlo!? ¡FUERA!- Reventó en rabia, quería que todo el mundo lo dejara en paz, que no lo hicieran sentir lamentable y miserable.

-Natsu, no tenias por que tratarlos así- Dijo Lissana cuando todos salieron de la habitación- No es como si se te hubiera acabado el mundo, solo estas paralitico, podrías haber muerto. Deberías de estar agradecido.

¿Acaso Lisanna no había escuchado como lo insultaban al salir de la habitación? "El golpe en la cabeza lo ha vuelto loco", "El no era tan genial como se creía", "Mierda, sus fiestas eran buenas", "Nos quedamos sin comida gratis, amigo", "Que patético", "Pobrecito" "Ya no vale la pena", todo eso y mucho más ¿Y Lisanna los estaba defendiendo?
Encima tenia que estar agradecido, el hubiera estado agradecido si nada le hubiera pasado. Para Natsu estar incapacitado era un dolor horrible, era como si estuviera muerto, incapaz de hacer nada. Y el simple echo de que Lissana no lo entendiera le daba aun más rabia, tantos años que había estado con ella, y aun no lo entendía.

-Lisanna, vete- Dijo Natsu.

-¿Pero que dices? Te estoy ayudando a que entiendas las cosas- Explicó Lissana con cara de ofendida.

-Me va a reventar la cabeza como no salgas-

-Pero encima que yo-

La enfermera encargada de Natsu entro por la segunda vez en la habitación, después de haber salido al terminar de responder todas las preguntas de Natsu al cobrar la consciencia. La enfermera se dirigió a Lisanna y le pidió con delicadeza- Señorita, le ruego que se marche, el ritmo cardiaco esta aumentado en el paciente y puede recaer.

-Pero si yo soy su novia, no le puedo hacer ningún mal- replicó.

-Por favor, no me obligue a llamar a seguridad, le esta haciendo daño al paciente- Volvió a repetir la enfermera, con esto, Lisanna se fue sin dirigirle la palabra.

*-*-*-*-*-*-*-*-* Dos semanas después *-*-*-*-*-*-*-*-*

Natsu por fin estaba llegando a casa, con una enfermera de una agencia, Lisanna y sus amigos. Por cada día que pasaba, Natsu se deterioraba más y más, no aguantaba la compañía de nadie, poco a poco se volvía más arisco, y ayer fue la cuarta vez que una enfermera renunciaba a su trabajo por cuidarlo.

-Ayúdame a bajar, maldita sea- Gruñó Natsu, a la enfermera. Ya era suficientemente vergonzoso llegar al edificio en una camioneta especializada en discapacitados, y bajar en una silla de ruedas como para caerse y no poder levantarse en la puerta de casa.

-Ya voy, señor- Respondió la enfermera entre dientes, ayudándolo a bajar. La camioneta había aparcado detrás de dos coches de policía. ¿Qué estaba pasando? Los policías solo venían en las madrugadas para ordenarle que detuvieran la fiesta, Natsu nunca los había visto aparcados en frente del edificio excepto en esas ocasiones.

-¿Qué hacen los polis aquí?- Preguntó Lisanna curiosa, pero nadie respondió, ya que obviamente, nadie sabia. La enfermera empujaba la silla de ruedas de Natsu, el no pude abstenerse a pensar que la ultima vez que había estado en casa aun podía caminar, aun poda correr, aun era dueño de su vida, aun era dueño del mundo.

Quería salir de esa silla de ruedas, la realidad y verdad se fijaba en ese objeto. Aun no podía aceptar que era paralitico, aun que cada maldita persona que había visto esas dos semanas no paraba de repetirle lo mismo, simplemente no podía aceptarlo, que su vida se había vuelto en eso. Todas las puñeteras noches soñaba con el accidente, pero en cada sueño hacia algo distinto, giraba a la derecha en la calle anterior, reducía la velocidad, o la aumentaba, iba caminando, pero en cada pesadilla moría por el mismo camión, la misma luz que lo cegaba lo perseguía cada noche, y despertaba sudando con el acelerado beep-beep del la maquina que marcaba su condición cardiaca. Estaba confundido por que lo habían dejado salir tan rápido del hospital, era como si ya no tuvieran nada que hacer con el.
Todos subieron al ascensor, mientras que la enfermera sacaba las llaves de la casa de Natsu. El silencio era incomodo para todos, excepto para el. Natsu primero lo escuchó antes de verlo.

-Los vecinos me llamaron por que estaban escucharon ruidos provenientes de mi departamento, y para cuando llegué aquí todo ya estaba destrozado- Dijo un voz femenina e inmadura.

-Señorita ¿sus padres aun no llegan?- Preguntó una voz masculina antes de que las puertas se abrieran por completo.

-Mis padres no viven conmigo, yo soy la dueña del lugar- Respondió la voz femenina.

Para cuando las puertas se abrieron completamente, lo único que podía ver Natsu era un hombre uniformado de policía tapando completamente a la niña con la que estaba ablando, pero Natsu ya tenia una idea de quien era. Ella era la ultima persona con la que quería ver, que quería que lo viera así, siempre habían "jugado" juntos, pero ahora el rebosaba de pena lastima, sabia que hasta la persona más insignificante de su vida lo trataría así. Pero a pesar de eso, el sentimiento de preocupación cubrió todo lo demás. La policía estaba en el departamento de Lucy porque alguien había entrado yestrozado todo,ygracias a Dios que ella no había estado, podrían haberla echo daño, algo permanente, como a el.

-Señorita, tomaremos las cintas de video del edificio como evidencia y material de investigación para averiguar quien fue el agresor, discúlpenos pero no podemos hacer más- Dijo el policía-

En ese momento Natsu y los demás ya estaban en frente de su puerta, poniendo en descubierto el lamentable estado de Natsu, y el se dio cuenta como los ojos de Lucy se abrieron ligeramente por la sorpresa al verlo de esa manera, pero al instante su rostro sin expresión regresó.

-Hola perro- Dijo Lucy.

-Hola mocosa- respondió Natsu, sonriendo por primera vez desde el accidente, y pensar que su fría actitud lo calmaría, que era como una invitación para reanudar la guerra que siempre tenían, como sin nada hubiera cambiado, como el quería que nada cambiara, al menos, su molestosa vecina adolescente seria igual que siempre.

-Oye –Dijo uno de los amigos de Lisanna- ¿No te das cuenta de la lamentable situación en la que esta tu vecino?

Natsu lo mandó a callar con una mirada, irritado que se metieran en sus asuntos y arruinaran el único momento "normal" que había tenido, cuando Natu giró la cabeza para volver a ver a Lucy, pero ella ya les estaba dando la espalda seguía hablando con el policía, ellos también, la enfermera dio la vuelta a la silla de ruedas entraron al departamento.

*-*0*-*0*-*0*-*0*-*0*-*

Lucy cogió el bus mientras que los nervios se la comían viva, la vecina del piso de abajo le había llamado en la mitad de la clase de mecánica cuántica para decirle que estaba escuchando varios golpes fuertes que provenían de su departamento. Al llegar todo estaba destrozado, habían arrancado las cortinas, cortado con un cuchillo los muebles, habían roto su televisor y mesa de cristal, los espejos estaban rotos al igual que los cuadros. El suelo de la cocina estaba cubierto por los cristales rotos de los vasos y platos, habían rasgado su ropa y cortado el colchón por la mitad.

Por suerte Happy había escapado, ya que a esa hora normalmente iba a la pescadería a comprar algo de pescado, pero estaba preocupada por Picasso, era imposible que pudiera escapar a toda velocidad. Comenzó a buscarlo, debajo de los muebles rotos, en los armarios, estanterías, cajones, repisas, detrás de cada pedazo roto que encontraba, pero nada. Le parecía increíble como podía haberse encariñado tan rápido con el, y ahora lo había perdido, podían habérselo llevado, o incluso matado.

Esta vez no dejaría que su padrastro se saliera con la suya, ese maldito, era obvio que el había sido el que había contratado a esas personas para que destrozaran su departamento. Los mensajes que recibía eran cada vez más seguido, queriendo que ella regresara a su casa con el, algo que nunca haría aun que le pusieran una pistola en la frente.
Y eso le había costado la vida a Picasso, podían ponerle una pala entre ceja y ceja, pero no sobreviviría si le hacían daño a Happy o a Picasso. Un ruido sordo la sorprendió, giro la cabeza para ver que lo había provocado, el gatito azul estaba de pie en frente de ella, con olor a pescado proviniendo de el y una tortuga verde y viva, boca abajo en su boca.

-¡Happy!¡Picasso!- Gritó Lucy de la emoción al ver a su lindo gatito, y a la tortuga sana y salva- ¡Gracias a Dios que estáis bien!- Se lanzó a abrazar a las dos criaturitas hasta que tocaron la puerta.

-Es la policía- Gritó un hombre desde afuera- Estamos aquí por un caso de atraco.

Lucy se levantó con los dos en brazos, abrió la puerta y explicó lo poco que sabia, sin contar que estaba segura que su padrastro había sido el atacante. Dejó a Picasso y Happy en el sueloydejó que entraran a su paso a la casa mientras que hablaba con el policía en la puerta.

-Acaban de llamar al ascensor- Dijo un hombre del grupo de patrulla- Nosotros bajaremos por las escaleras a que esta tomando tiempo. Un gusto señorita- e inclinó la cabeza levemente hacia Lucy y se fueron, dejando al agente y a ella. Cuando el ascensor se abrió ella nunca hubiera esperado que Natsu entrara sobre una silla de ruedas, fue un impacto fuerte para Lucy, pudo ver el dolor que brillaba en los ojos de Natsu. El tenia sueños, y grandes sueños, pero le seria muy difícil. Lucy no lo había visto en casi tres semanas, y se había preocupado ya que no había día en el que el no le diera una patada en la puerta de "buenos días/tardes/noches". Nunca se le había cruzado por la cabeza que había sufrido tal tragedia, pero Natsu tenia que ser fuerte, sino nunca pasaría ese obstáculo, tenia que ver que podían hacer, evitar que se sumergiera en la depresión, a que Natsu siempre había sido un chico optimista y juerguero, ese era un fuerte golpe para el.

-Hola perro- Dijo Lucy, intentando hacerle ver que su vida no tenia que cambiar por completo, que había gente que si estaría a su lado que no cambiaria. Natsu era un hombre con orgullo, y el verse lamentable doloroso para el, y para Lucy. Ella nunca había iniciado la guerra, siempre era Natsu, pero esta vez lo haría por el.

Y pudo ver como una sonrisa de alivio se escapó de los labios de Natsu antes de decir - Hola mocosa – Un hombre desconocido dio un paso al frente con cara de pretender ser un héroe y dijo- Oye...- Y Lucy se dio la vuelta, no tenia nada que decirle a un desconocido, y menos aun a un hombre como ese.

Se despidió del policía y decidió que tenia que irse a un Hotel, pero tenia que ver con quien tendría que dejar a Happy y Picasso, y Natsu fue lo primero que llegó a su mente. Podría ayudarle de muchas maneras tener compañía que no esperaba nada de el, además había entrenado a Happy para que pudiera comprar comida, todos los empleados del mercado de enfrente lo conocían. Happy siempre tenia una mochilita pequeña atada a la espalda con $10 para comprar alimento, como los empleados lo conocían, le daban el cambio del dinero y todo.

Iría a preguntar a Natsu que le parecía la idea y se le podía ayudar. Cogió a Happy y Picasso en brazos y tocó la puerta de Natsu. Le abrió una enfermera castaña.

-Buenos Días, soy Lucy, La vecina de enfrente y me gustar..-Lucy fue cortada por la enfermera cuando comenzó a hablar.

-El accidente le provocó un accidente cerebrovascular, que es cuando un vaso sangine...- esta vez Lucy se vengó e interrumpió a la enfermera.

-¿No han hecho la operación de células no especializadas para remplazar a las células cerebrales o neuronas, como quieras llamarlo, que están muertas por la falta de oxigeno y/o nutrientes para que pueda ayudar su pérdida de la función muscular? ¿O esa operación aun no a sido probada y aprobada?- En el instante que la enfermera había mencionado el accidente cerebrovascular Lucy entendió que había pasado.

La enfermera y la gente que estaba detrás de ella se habían quedado boca abiertos al ver como una chica de 17 años había entendido el estado de Natsu en solo dos palabras, no solo eso. La enfermera había sido recién informada sobre la hipótesis de que las células no especializadas podían mezclarse con ADN de la victima afectada volverla una célula especializada, como las neuronas y así curar la parálisis y otras enfermedades, ni siquiera había sido aceptada como hipótesis aun, solo era una idea. Pero esa chica lo sabia.

-ARGGGGG- Se escuchó un grito desde el piso de arriba, donde la habitación de Natsu estaba y en ese momento todos subieron a ver que estaba pasando, excepto Lucy, que tenia las manos llenas con un gato y una tortuga en la puerta. Lucy escuchó más gritos cuando las personas entraron a la habitacion.

-Dios que es ese olor- escuchó a un hombre gemir.

-Señor, tranquilícese-

-Natsu ¿Qué te ...Puajjj-

-FUERA HE DICHO, MIERDA- Escuchó gritar a Natsu con dolor, y en ese momento Lucy decidió subir a ver que estaba pasando, a medida que subía la gente bajaba, primero el chico que había visto antes, después otros mas, murmurando obscenidades y por ultimo a la enfermera.

-No pienso aguantar a ese mal nacido ni un minuto mas- dijo la enfermera empujando el botiquín que tenia en las manos con una bolsa de plástico contra el pecho de Lucy, por encima de las cabezas de Picasso y Happy- Ya que sabes de medicina te encargaras de ese hombre, todo tuyo ¡Dimito!- y terminó de bajar las escaleras- el se puede morir ahogado en su propia mierda- se fue.

Lucy termino de subir las escaleras con el miedo que se le cayera todo al suelo. Al entrar lo primero que vió fue como un vaso volador se estrellaba contra la pared, a unos centímetros de Lisanna, reventaba en mil pedacitos, mojando todo con el liquido que contenía.

-¡Ya aguanté toda tu mierda por un buen tiempo!-Gritó Lisanna- Quieres que te deje en paz, pues no me veras jamás, puedes quedarte en esa maldita cama por el resto de tus días y no le importara a nadie!- y con eso, se dio media vuelta y salió por la puerta donde había entrado.
Lucy avanzó unos pasos hasta que logro ver a Natsu, que estaba rojo de la ira, con la respiración fuerte e irregular, con la cabeza agachada. Al segundo, Lucy se dio cuenta que estaba pasando. La habitación apestaba a heces , y el único culpable era Natsu, se le arrugó la nariz al aspirar ese horripilante olor y agradeció tener las manos ocupadas por que sino Natsu hubiera visto como se tapaba la nariz la boca.

-¿Y tu que quieres?- Dijo Natsu irónicamente al levantar la cabeza y le lanzó la lámpara de porcelana que tenia en la mesita de noche- ¡Fuera!- Esquivo el objeto por poco, y la lámpara se estrello a su izquierda.

Lucy supuso que se lo decía a ella porque era la única que estaba ahí, y pensó en dirigirse hacia la puerta, cuando sintió un pequeño escozor en la mejilla izquierda y un liquido rojizo resbaló hasta la mandíbula. Sangre. Lucy no sintió la rabia venir, simplemente apareció de repente cuando vio la sorpresa de Natsu al ver su herida en el rostro. ´Caminó hacia el baño de la habitación dejó el botiquín, la bolsa, a Happy Picasso en el suelo para que no se hieran con los cristales, abrió el grifo de la bañera lo más que pudo y regresó donde Natsu para darle la cachetada que se merecía.

¡Plaf!

Lucy lo sujetó del cuello de la camiseta lo atrajo hacia su rostro, hasta que sus narices se rezaban, podía ver el arrepentimiento, la vergüenza, la ira, en su mirada, pero eso no la detendría.

-Escúchame- Dijo Lucy en voz alta- Y escúchame bien, estas paralitico, tus piernas no te funcionan, y no puedes levantarte solo ¿Qué piensas hacer ahora?¿Estar sentado sobre tu propio excremento hasta que llamen a los bomberos por el olor a muerto en un mes?¿ O acaso te vas a levantar, ir al baño y lavarte el culo?

-Déjame en...-Dijo Natsu.

-¡Te eh dicho que me escuches!- Gritó Lucy cuando Natsu intento soltarse de su agarre- No puedes hacer nada solo, simplemente porque estas apartando a todo el mundo de tu lado, ni aunque tuvieras tres mil piernas podrías hacer algo si estas solo. Pero ahora estas postrado en una cama por que tu quieres, no por el accidente.

-¡Déjame en paz!- Gritó Natsu esta vez. Lucy le dio otra cachetada, y con el dolor en la mano por el duro golpe lo galo de la cama, intentando sentarlo en la silla de ruedas.

-¡Muévete!- Dijo Lucy, ya que Natsu se resistía ayudar.

-¿Qué no ves que no puedo?- Gritó Natsu con desesperación.

-¡Estas paralitico de las piernas, no del cuerpo entero!- y con el ultimo jalón logró poner el culo de Natsu en la silla de ruedas. Retrocedió y las piernas de Natsu cayeron fuera de la cama con brusquedad.

-¿¡A donde me llevas!?- Dijo Natsu intentando detener las ruedas con las manos. Lucy metió a Natsu en el baño, la bañera ya estaba medio llena.

-Desnúdate- Dijo Lucy

-¿¡Quien te dijo que puedes entrar a mi casa y decirme que hacer!?- Gritó Natsu reusándose, aun con la rabia dentro de el.

-¿¡Quien te dijo que no puedo entrar a tu casa y decirte que hacer!?- Respondió Lucy con un grito más alto, Natsu no estaba siendo fuerte, se estaba desmoronando en frente de ella, sumergiéndose en desesperación, y ella tenia que sacarlo. Agarró las tijeras que estaban en el botiquín y comenzó a cortarle la camiseta del hospital que tenia puesta, Natsu a gritos intentaba quitársela y detenerla- ¿Quieres que te corte el estomago?- de un tirón fuerte le dejó el torso desnudo.

-Mierda ¡Déjame en paz!- Vivió a gritar Natsu, pero Lucy no le hizo caso, intentando no reaccionar al horrible olor que venían de sus pantalones, se los cortó con el mismo forcejeo con Natsu que tuvo con la camisa, pero se los arrancó también, completamente manchados de un feo color marrón.

-Natsu, estas desnudo y sucio, a menos de medio metro ha una bañera llena de agua caliente- Dijo Lucy al ver su cuerpo completamente desnudo, y la cara roja de Natsu en vergüenza e ira- Dime, ¿Qué quieres hacer?

Y Natsu se rindió- Ayúdame, por favor- Y extendió las manos hacia ella- Por favor- Lucy intentó cargarlo, pero le fue difícil, gracias a la rabia que ella también tenia logró levantar al hombre que era veinticinco centímetros más alto que ella, y lo metió a la bañera, salpicando el agua hacia fuera.

-¿Mejor?- Preguntó Lucy más calmada, agarrando el champo para hombre vertiendo un poco en su mano. Comenzó a lavarle la cabeza con ambas manos, pero Natsu las aparto de un manotazo.

-Puedo hacerlo yo solo- Dijo Natsu.

-Si no quieres que te ate las manos con hilo dental, déjamelo a mi- Y regresó a su tarea frotándole la cabeza, con la espuma aumentando. Le lavó los hombros, el pecho y el resto del cuerpo con delicadeza, y Natsu se quedo callado hasta el final. Le enjuagó el pelo el cuerpo.

-¿Estas bien?- Preguntó Lucy en un tono suave

-Mejor que nunca- respondió Natsu irónicamente, con dolor en su voz.

-Ven aquí- Y por primera vez en tres semanas, alguien abrazó a Natsu, alguien abrazó su corazón herido.

Lucy sabia que se le mojaría la ropa al abrazarlo, pero no esperó que se mojara con sus lagrimas. Natsu la abrazó, la abrazó de verdad, hasta el punto en el que pudo sentir su dolor

NOTAS DE LA AUTORA: /Hello! aqui el segundo cap, la verdad que no se como responder los comentarios, que hasta creo que reporté a uno, bueno. Gracias por el apoyo y espero que os haya gustado el cap...besos

p.d. la letra "y" esta que falla asi que sorry si se me pasaron algunas

Aria