¡Buenas! Ya estoy por aquí. Pensaba que iba a tardar más, pero por suerte, no ha sido así :) (creo que menos de un mes desde la última actualización, si no me equivoco) Muchísimos agradecimientos a todos los que estén leyendo la historia, ya sabéis que siempre estaré en deuda eterna con todos vosotros) Y me alegra ver que el capitulo anterior ha gustado … Sobre éste nuevo, sólo decir que es algo cortito en relación a los anteriores, pero es justamente como quería que saliera (además, tuve una buena ayuda con una escena, thanks, una maravillosa persona y yo estuvimos a "dos manos" con ella XD) Ah, y antes de empezar a leer, una buena noticia, quizás más pronto de lo esperado haya nuevo capitulo :D
Ahora si, de nuevo muchas gracias por leer (y miles más de gracias a todos los que escriben comentarios), y como siempre, espero que os guste el nuevo capitulo.
¡¡Besos miles!!
Pd: Si, esta vez, las contestaciones al final… que ya era hora ¿verdad? (y si me descuido un poco… casi supera al capitulo XD)

Capítulo 19 Esperanzas y confianzas

Poco a poco la luz se disipaba de la habitación y las sombras a ocupar sus lugares. Todo volvía a ser como antes y todo ahora era también diferente. Había cambiado. Ellos tres. La habitación. El lugar. El mundo. Era el mismo y era distinto. Un cambio apenas imperceptible pero tremendamente importante, pues, además de la Orden, la esperanza que había abandonado no hacia mucho los corazones de aquellos tres hombres, había vuelto y con fuerzas renovadas. La esperanza de saber que nada está perdido, de que todo puede cambiar, de que hay solución a todos los problemas, aunque parezca imposible que incluso existiera. Si, es verdad: la esperanza elige formas diversas de renacer, de volver, de hacerse de nuevo sentir… y en este caso, ella les observaba desde el suelo a través de los diminutos ojillos de una avecilla recién nacida.
Los tres hombres miraban, al suelo, a su alrededor, al lugar, a la habitación… sin poder articular ni una sola frase. También era verdad que no existían palabras que pudieran describir exactamente lo que sentían en esos momentos. Eran tantas y tantas sensaciones, sentimientos encontrados o vueltos a hallar. Eran tantos temores, miedos, errores dejados atrás, borrados de su alma. Tantos sufrimientos sanados, tantas heridas cerradas. Era todo ello y mucho más. Era la esperanza que se había colado dentro de su ser, en su interior, quien mandaba ahora, quien gobernaba su vida.
Al principio sólo ella estaba, luego empezaron a volver los recuerdos: quienes eran, dónde estaban, qué hacían… Y, sólo entonces, se dieron cuenta de sus propios nombres, de la prisión (no, nunca más prisión, sólo paredes a su alrededor), del encierro que les habían impuesto, de las sombras que les rodeaban y asediaban, sacando sus propios miedos y temores…. No, eso último no… eso último nunca más.

Fue uno de ellos, el que se encontraba más apartado de todo, quien hizo el primer movimiento, quien se atrevió a romper la quietud del lugar, y hacer la realidad presente. Agachándose, recogió la varita que el fénix les había lanzado a sus pies y se puso a observarla detenidamente. La reconoció de inmediato. La había visto tantas veces en su vida y ahora… ahora la tenía entre sus manos. Ahí, sin su dueño. Increíble pero cierto. Totalmente imposible pero totalmente real. Una ligera sonrisa apareció entre sus labios, un leve esbozo de alegría que se colaba en la siempre presente expresión inquebrantable de aquel hombre. Después, como si todo ello no fuera suficiente, la risa del triunfo salió de su boca.
- Es increíble – logró articular al cabo de unos segundos Severus Snape, calmándose – Es increíble – repitió, como si a él también le constase creer aquellas palabras. Pero era cierto: ahí tenía la certeza. La innegable realidad… - Es increíble – dijo por tercera vez, sosteniendo entre sus manos aquella varita, antes tan temida y ahora tan vacía e indefensa. Después, se sentó en una de las pocas sillas que habían quedado intactas y apoyó la cabeza entre sus manos, pero esta vez ya no era de pena, de dolor, no, esta vez la alegría le dominaba por dentro, la increíble y tan deseada liberación de todo, de absolutamente todo…
Lloraba, pero esta vez era de pura y auténtica alegría.

Como sacado de un sueño, Sirius miró a uno y otro lado incrédulo. Todavía no podía creerse lo que había visto, lo que había sucedido, lo que había ocurrido justo enfrente de sus ojos. No, todo era demasiado increíble, demasiado… demasiado real para ser real. No podía ser… pero era cierto. Su interior lo sabía. Su corazón lo sabía. Él lo sabía. Se negaba a reconocerlo, pero en lo más profundo de su ser sabía que era totalmente cierto.
Ahí estaba. La esperanza. La libertad. Sus deseos tantas veces negados se hacían realidad en un instante, en un segundo increíblemente cegador. Observó el fénix. Tan pequeño, tan delicado, tan indefenso, pero a la vez, tan grande, tan fuerte, tan protector. Era todo eso y mucho más. Renacer de sus cenizas. ¿Cuántas veces había pensado en el significado de aquella frase? ¿Cuántas? Realmente pocas, muy pocas. Quizás alguna vez que otra cuando estudiaran esos animales en el colegio, y poco más… Pero renacer de sus cenizas significaba mucho más que lo físico, que lo material… ahora lo sabía y nunca lo olvidaría
Cerró un momento los ojos, recordando la imagen que el fénix le había hecho ver cuando les había observado y estudiado tan atentamente uno por uno, justo antes de… justo antes de renacer de sus cenizas. No era gran cosa. Ni siquiera un suceso importante. Sólo un recuerdo, una imagen de hace mucho, mucho tiempo, cuando era un niño muy pequeño…

- ¿Por qué te escondes? – un muchacho de pelo negro se agachó junto a él. Su mirada preocupada se escondía tras unas redondas gafas – No pasa nada – le dijo, pero él le apartó furiosamente de su vista con el brazo. No, no quería hablar. No quería que nadie le viese así – No pasa nada – volvió a insistir el chico a su lado, pasándole un brazo alrededor de su hombro. Aunque intentó de nuevo apartarlo, él no se dejaba, seguía a su lado, aferrándose a su cuerpo, dándole ánimos silenciosamente.
Al cabo de un rato, empezó a llorar. Primero débilmente, luego las lágrimas salieron sin descanso, libres ya de su prisión. El otro muchacho intensificó su abrazo, reconfortándole, permaneciendo a su lado.
- No comprendes – dijo lloroso – Tengo que ser como ellos, como él… Pero no puedo… – agregó al final entre sollozo y sollozo. Intentó deshacer el contacto, pero por más que lo intentaba, el otro era más fuerte. Parecía ser más débil, más pequeño que él pero a pesar de ello tenía una gran fuerza y una gran decisión de ni dejarle solo.
- Si no quieres, no tienes que hacerlo – le contestó el niño al cabo de un rato, dándole otra mirada entre curiosa y decidida por detrás de sus gafas – No te pueden imponer tu futuro. Tú tienes que ser capaz de encontrar tu propio camino. Levantarte y enfrentarte a los problemas siempre de frente. Tienes que ser como el fénix, que renace de sus cenizas. Me lo enseñó mi abuelo antes de morir… - terminó susurrando apenado y tristemente.
- ¿Qué edad tienes? – preguntó curioso, ya recompuesto de su llanto. Aquellas palabras sonaban maduras, tremendamente maduras para alguien de su edad. Esas frases le habían hecho reflexionar y ver la verdad.
- Siete años – respondió, esbozando ahora una gran y divertida sonrisa que dejó al aire el hueco de sus dientes – Dentro de unos años entraré en Hogwarts.
- Yo también. Me llamo Sirius – no le dijo su apellido. ¿Para qué? Desde aquel instante había decidido renegar de ellos. Siempre querían que se comportase creyéndose más que los demás, que fuese un Black, que fuese importante…
- James Potter – dijo el otro chico, ayudándole a levantarse del suelo – Ójala nos veamos en el colegio. Me pareces una estupenda persona.
- Yo también lo deseo – le contestó, y luego observó como desapareció corriendo, saliendo del callejón donde había estado consolándole, al escuchar cómo alguien gritaba su nombre buscándole.
Si, él lo deseaba con todas sus fuerzas.
Y, quizás, una estrella fugaz aquella noche escuchó su deseo, tan dicho de corazón, tan verdadero, que finalmente, después de varios años, aquellos dos muchachos se reencontraron y se volvieron más que buenos amigos, se volvieron hermanos…

Sirius abrió los ojos. Aquel recuerdo… Si, había sido real. Había sucedido. Ahora lo recordaba nítidamente, cada ligero detalle, cada sombra del callejón. Su miedo, su desesperación… La llegada de aquel muchacho y la llama de la esperanza de un futuro mejor que se encendió con aquellas palabras dichas por un niño de siete años al que le faltaban los dientes superiores.
Hasta entonces lo había olvidado. Sabía que conocía a James antes de verle en la estación, que un lazo les unía, incluso antes de sentarse juntos y empezar a hablar como si se conocieran de toda la vida. Él también lo había olvidado. Ninguno de ellos dos recordaba. Claro, eran demasiado pequeños, demasiado niños, pero el profundo lazo que se había creado entre ellos, lazo invisible, había quedado y permanecido irrompible.
"Como el renacer de un fénix" había dicho él entonces. Ahora Sirius lo había visto con sus ojos y también con su corazón. Sabía lo que era, lo que significaba. En ambos sentidos. Cambiar, seguir siendo el mismo, pero totalmente diferente. Sin miedos, sin temores, con la esperanza como bandera del futuro…
Cayó al suelo de rodillas, con la alegría llenándole el corazón. Ahora comprendía. Ahora más que nunca sabía lo que significaba la esperanza. Y lloró, lloró de alegría. Su pelo, que se había vuelto ligeramente grisáceo a causa del encierro, se volvió más brillante y negro como nunca antes lo había tenido.

A veces las verdades tardan en llegar y en comprenderse, y otras veces llegan y te golpean de repente, tan fuertemente que el impacto nunca se llega a olvidar. Ya le había sucedido una vez, cuando era pequeño, cuando aquel hombre lobo le encontrase indefenso en medio de la calle y le convirtiese en uno de ellos. Las imágenes estaban grabadas a fuego en su interior. El dolor, la sangre, los gritos, la pérdida de su vida como era hasta entonces. El miedo a la aceptación. Las cadenas a su alrededor en las noches de luna. El miedo reflejado en los ojos de sus padres, de los demás. Era tan sólo un niño y había tenido que crecer de golpe y madurar más que ninguno…
Pero ahora, ahora lo que tenía frente a él, lo que se le había ofrecido... la decisión de aceptar o no estaba en sus manos. No como entonces. Nunca sería como entonces. Esta vez podía elegir, podía decidir si quedarse con aquello que se le daba o, en cambio, dejar que otro llevase esa carga tan pesada…
En los breves instantes en los que el fénix le estudió, observó y evaluó se le ofreció aquella posibilidad. Aceptar o no. Decidir que era lo que quería. No se le imponía, se le dejaba elegir.
No como entonces.
Además, esta carga era distinta.
Reconfortante, agradable, cálida…
Lo contrario a la oscuridad que le habían querido imponer de niño, de las sombras del lobo, aquella que había logrado mantener a raya la mayor parte de su vida… no toda, por desgracia…
Pero esta vez era diferente…
Luz y sombras en un mismo ser, pensó irónicamente cuando ligeramente asintió con la cabeza, aceptando la carga del destino que se le imponía. Si, esta vez quería aquello. Esta vez lo aceptaba de buen grado…

Escuchó, como si estuviera lejos, muy lejano en el espacio, risas de alegría completa, de felicidad auténtica. Eran dos personas muy distintas (vaya si lo eran: les conocía muy bien a ambos y siempre se habían llevado como el perro y el gato, con sus más y sus menos), pero en esta ocasión, sus sentimientos eran idénticos: lloraban, reían y disfrutaban de aquel momento sin nombre.
Lejanos, muy lejanos también, mucho más alejados de ellos, de ese lugar, pudo sentir como varios lazos invisibles que se alzaban del árido suelo y buscaban… le buscaban y le encontraban. Raudos y veloces como el rayo, aquellas cuerdas invisibles llegaron a él y se enrollaron a su alrededor. Pero no tuvo miedo. No tuvo temor. Les conocía. Eran parte de él ahora, desde el momento en que había aceptado aquella carga. Había muchas, pero no tantas como otras veces. En otros tiempos eran multitud, ahora sólo el recuerdo de lo que fueron una vez. Un leve recuerdo… pero todavía estaba allí, todavía existían.
Sin miedo, Remus rozó uno de los lazos, cuerdas invisibles que le rodeaban, y sintió lo que sentía su propietario: al principio miedo, luego asombro y finalmente esperanzas. Todavía no tenía una imagen clara de aquella persona, de su nombre, pero conforme se asentara a su nuevo destino, les conocería muy bien, sabía diferenciarlas una por una.
Miró con curiosidad a su alrededor, buscando algo en especial, y al final lo encontró, mejor dicho, los encontró. Vio como los lazos casi invisibles, como rayos difusos de luna, surgían tanto de Sirius como de Severus… y llegaban a él. Estaban unidos. Los miembros de la Orden del Fénix siempre estaban, invisiblemente, unidos a su líder. Antes ya había experimentado aquella extraña sensación: se sentía unido de algún modo en especial a Albus Dumbledore… y ahora sabía porqué, ya que se encontraba él otro lado. Ahora era su sucesor. Lo único a lo que temía ahora era poder estar a la altura de él. A pesar de su miedo, lo intentaría de todas formas y con todas sus fuerzas, tal y como sus antecesores…

La visión de las cuerdas a su alrededor se fue difuminando poco a poco, pero él sabía que estaban allí, siempre que lo necesitase estarían allí, siempre que surgiese algo, o sucediese algo a alguien, siempre lo notaría… Estaban unidos. Vio como la sombra, mejor dicho, la luz de los hilos que le unían a las personas más cercanas se fundía con el aire, pero no quiso tocarlas, no quiso invadir su intimidad, la de esos dos compañeros de desventuras y alegrías. Les dejó tal y como estaban: llorando de alegría, uno en el suelo, otro en una silla.
Dio un paso adelante, luego otro.
Poco a poco se acercaba.
El polluelo de fénix se movía ligeramente, intentando sacudirse las cenizas de su progenitor, de sí mismo.
Remus sonrió al agacharse y sujetarlo delicadamente entre sus manos. Con leves y suaves caricias le limpió los últimos restos de ceniza y polvo y le tapó un poco con su túnica. Le miró y vio entonces como el pequeño pájaro cerraba los ojos despacio y, con seguridad, se apoyaba en su pecho y se dormía tranquila y pacíficamente.

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Ginny sujetó el colgante fuertemente mientras veía como aquel objeto misterioso se aproximaba rápidamente hacia el lugar donde se encontraba.
No tenía temor.
No había miedo en su corazón.
Si tuviera que ponerle un adjetivo, una definición, sería esperanza.
Un ligero estremecimiento le recorría su interior sin detenerse desde el momento en que sus ojos se habían posado en aquel objeto sin forma definida todavía.
Esperaba, deseaba…
En esa noche, que en esos momentos empezaba, las estrellas fugaces de nuevo comenzaban a surgir. Como aquella noche. Noche de recuerdos tristes, de lágrimas interminables en la almohada. Pero ahora nada de eso quedaba. Varios meses habían trascurrido entre una y otra… parecidas pero totalmente diferentes. Muy diferentes.
Alzó más la vista, sus ojos empapados de lágrimas de alegría al recordar su más sincero deseo de corazón.
Ójala…
La luna apareció por entre las nubes, grande, espléndida, con un brillo especial que pocas noches tenía…
Ójala…
Aquel objeto se acercaba…
Volaba jugando con las nubes…
Ójala…
Tuvo que limpiarse con la manga de la túnica la cara, las lágrimas de alegría que caían por sus mejillas, que empañaban su visión. Quería distinguir aquello sin que nada lo impidiese…
Pero no pudo.
En cuanto vio su forma, en cuanto distinguió lo que era, el velo de sus ojos se hizo opaco totalmente, tal era su alegría y felicidad.
Abrió sus brazos para acoger entre ellos el objeto de su alegría.
Le abrazó con todas sus fuerzas.
Pudo sentir en su pecho el pequeño corazón de la lechuza blanca latiendo a toda felicidad, la felicidad también de ésta por el reencuentro. No se habían visto desde… desde…
Intentó recordar el momento exacto, pero había sido días después de la desaparición de su dueño…
Y las lechuzas eran fieles a sus amos, todo el mundo mágico lo sabía. Sólo hacían lo que él o ella les pedía. Iban donde iban ellos, y si desaparecían, algunas volvían a buscar un nuevo dueño, o trabajo, las menos cambio volaban libremente por los bosques… y otras, esperaban si sabían que había que esperar…
Pero Hedwig… ella no había optado por la libertad. Tampoco por una nueva búsqueda de dueño, o algún quehacer… No, ella sabía muy bien que pronto le encontraría, así que sólo tendría que esperar. El instinto animal, el más profundo que existía, se lo decía. Sólo había que esperar, y eso es lo que había hecho hasta un rato antes…
Se dejó estrujar por aquella pelirroja que tanto cariño le tenía. Aquella muchacha por la que su dueño tanto amor sentía. Dejó que disfrutara del tacto de sus plumas, de ese reencuentro…
El mensaje… cuando estuviese ella calmada…

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- ¿Y desde que hemos empezado el curso has estado…? - Ron dio un vistazo a su alrededor anonadado y tremendamente culpable, culpable por no sabido comprender, culpable por haber puesto siempre sus intereses, aunque sólo fuera inconscientemente, por encima de los de ella… y cuando más le necesitaba. La habitación estaba llena de libros, de cientos y cientos de libros, de apuntes, de pergaminos, desperdigados por doquier… Información e información por todas partes… pero no con la respuesta se quería… Tras ellos, habían cerrado de nuevo la puerta. Se encontraban solos…
- Si – contestó Hermione, agachando la cabeza. Tanto y tanto tiempo de secreto, de encerrarse en ella misma… Después, sintió como él le rodeaban con los brazos protectoramente y le acercaba a su pecho.
- Que tontos fuimos – dijo Ron, al cabo de un rato, rompiendo el silencio de la habitación.
- Que tontos somos – le contestó ella esbozando una tímida sonrisa y dejando que sus lágrimas incesantes empaparan la túnica en la que se apoyaba – Creyendo que lo importante está lejos cuando está cerca – se hundió un poco más en su pecho – mucho más cerca de lo que se imagina.
- ¿Me perdonas?
- ¿Me perdonas tú a mi?
- ¿Cuándo no lo hago, Hermione? – con cariño, le cogió la barbilla y le levantó ligeramente el rostro hasta que sus ojos quedaron conectados. Amor profundo en ambos, amor verdadero. Y arrepentimiento en los dos, tristeza por haber perdido tanto tiempo, por la separación que a punto había estado de acabar con ellos dos, con aquel sentimiento tan precioso que les unía tan fuertemente…
Pero el amor, ya se sabe, no es un camino de rosas, no es perfecto. Está lleno de trampas ocultas, de pasos en falso, de caminos inciertos… Y, cuantas más dificultades se pasen, cuanto más se sufra, más fuerte se vuelve. Si es de verdad, si es auténtico… no hay que temer, que sobre el abismo más profundo, tiende un puente invisible para que los dos amantes puedan pasar sin temor para reunirse.

Las miradas lo decían todo: perdón, arrepentimiento, tristeza, culpa, lo siento, calle cuando no tenía que hacerlo, me hice el fuerte y no supe pedir ayuda a tiempo… no pasa nada… perdóname… Que tontos fuimos, que tontos somos… El perdón. El amor de verdad lo perdona todo si el arrepentimiento es de corazón… y en este caso es también del alma.
Perdóname.
No, tú a mí.
Miradas.
Ninguno cede, ninguno da el primer paso aunque lo desean, lo llevan deseando desde hace tiempo.
¿Cuándo fue nuestro último beso?
No lo recuerdo, pero si me acuerdo de la sensación: tú eras la única que estaba conmigo en el universo. Tú eras el único. Ambos lo fuimos en ese momento…
Temen que no vuelva a ser lo mismo.
La mano de él todavía está en su barbilla. Los ojos todavía se sostienen, perdiéndose en la mirada del otro. Ahora ya no hay nada más que amor en ellos. Y deseo.
¿Cuándo fue?
Poco a poco, las dos bocas se abren ligeramente.
Tiemblan.
Pero ya no temen.
Sus rostros se aproximan.
¿Cuándo fue?
Ya no les importa…
Es ahora.
Sus labios se funden en uno solo.
El instante se queda congelado en el tiempo. Todo desaparece a su alrededor. Sólo ellos existen en el universo ahora, en este preciso instante. Es más de lo que habían esperado, mucho más. El presente supera los recuerdos. El ahora al pasado.
Disfrutan, se dejan llevar.
Exploran aquellos lugares ya casi olvidados…
Pero ahora el deseo es más fuerte también…
Se siguen mirando, sus ojos nunca han dejado de observar al otro.
Siguen fundidos en un cálido abrazo…
Te amo
Te quiero
Con toda mi alma
Con todo mi corazón
Palabras que no pronuncian pero que escuchan ambos del otro. No importa quien las pronuncia. Puede ser uno, puede ser otro, o puede que los dos lo digan a la vez. Quien sabe. No importa. Las escuchan en su interior…
Siguen con los tan añorados besos, tan deseados besos.
Están en medio de la habitación. Sólo unas débiles velas iluminándoles…
También algunos cojines por el suelo, desparramados… él descubre porque algunas noches ella no ha ido a dormir a su habitación… y dónde. Se siente culpable. Cierto que estaba preocupado por ella, pero nunca se había atrevido a reconocerlo, sólo a preguntar a sus compañeras. Nunca a enfrentarse. Miedo en sus ojos, arrepentimiento.
Ella le ve. Comprende. Intensifica su abrazo. No, ahora estamos aquí, juntos. No temas.
Apoya su cabeza en su pecho, su pelo castaño extendiéndose mientras escucha el sonido del corazón del chico. Late deprisa. Como el de ella.
Hacia tanto que no se sentía así de bien.
Siente los brazos de Ron en su espalda, su cabeza apoyada sobre la suya.
- No te preocupes. Nunca más lo volveré a hacer – dice él culpable, respirando el olor de su pelo.
- Ni yo tampoco. Una relación es confianza. Nunca más secretos – susurra ella apoyada en su cuerpo.
Ambos se sienten muy culpables… y ambos se perdonan mutuamente sus errores.
Al fin y al cabo, no son perfectos, tan sólo son seres humanos.
Se quedan ahí, uno junto al otro, abrazados fuertemente, iluminados por la débil luz de las velas, en medio de una habitación llena de libros… pero ya no de secretos. Nunca más.

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- … Y entonces… llegó mamá y nos confiscó las varitas… Con lo a gusto que nos hubiéramos quedado lanzándole los dados al Ministro… – terminó de contar Fred entre grandes gesticulaciones, sentado como estaba a la mesa de su casa y apoyado en el respaldo de la silla, a la que había dado la vuelta.
- Una gran pérdida – rió su acompañante, tanto por la anécdota como por estar ahí, en ese lugar, con esa persona… Un par de lágrimas a causa de la risa escaparon de sus ojos.
- Oh, no tanto… Me ha gustado ver la cara de George al atrapar casi en el límite el dado…
- ¿Estáis hablando de mi? Creo que me pitan un poco los oídos – interrumpió de repente en la habitación el recién nombrado…
- Sólo un poquito – dijo entre risas la persona que se encontraba sentada frente a Fred.
- ¿Sólo un poco? Si parece que me van a estallar los oídos – continuó la broma él, abalanzándose sobre esa persona y estrujándole entre sus brazos – Pero bueno, todo eso lo cambio por verte aquí, Harry – añadió deshaciendo el abrazo y revolviéndole todavía más el pelo al muchacho. Después, cogió una silla vacía y se sentó a la mesa, junto a él – La he dejado durmiendo en la habitación de Ron… espero que no le importe a él. ¿Quién es, por cierto? – preguntó intrigado.
- Si, eso. No nos has dicho nada… y si no te acuerdas, Ginny tiene… bastantes hermanos mayores – dijo Fred, inclinándose hacia él, con una indescriptible sonrisa en la boca, que bien podría decirse que intentaba parecer amenazadora, aunque indudablemente no lo era, no en su cara.
- Sólo una buena amiga. No os preocupéis…
- ¿Seguro?
- ¿Os mentiría yo, chicos?
- Bueno… pues… empezando con lo que has mentido sobre… - Fred se quedó pensativo, mirando hacia el techo, como si no encontrase la palabra exacta… o como si no la quisiera decir.
- Sobre mi muerte – terminó de decir Harry, sabiendo a que se refería – Pero no os preocupéis por ella, sólo es una buena amiga que me ha ayudado en los momentos duros. Es como una hermana para mí… - agregó luego refiriéndose a la muchacha que le había acompañado hasta la casa. Ahora dormía, exhausta, después de tantas emociones vividas en tan poco tiempo, unos metros más arriba de dónde se encontraban ellos tres hablando.
- Exacto. Sobre eso – los dos gemelos hablaron a la vez, refiriéndose a su "desaparición" – Precisamente hoy. Cuando "oficialmente" ya has pasado a los anales de la historia. Cuando… cuando… - empezó a decir George, pero se calló de repente… - Pero me alegra verte de nuevo en el mundo de los vivos – de nuevo, revolvió su pelo, como si todavía no terminase de creer que estaba allí, que no era un fantasma, que era real.
- Ni yo mismo me lo acabo de creer todavía – les confesó él, mirando a su alrededor, observando. Tan igual a siempre. Tan exactamente igual. Como si nada hubiese sucedido… - ¿Qué día es hoy? – preguntó finalmente con curiosidad, al no encontrar ningún calendario ni periódico al alcance de la vista
- ¿Dónde has estado? – Fred se puso encima de la mesa y apoyó la mano en la frente de Harry – ¿No sabes a que día estamos? Estamos a mediados de Diciembre…
- Así que…
- Han pasado cuatro meses – dijo rápidamente George al ver su cara de desconcierto.
Harry bajó la cabeza abatido, apoyándose en sus manos. Miraba a la mesa todavía sin poder creer lo que estaba escuchando…
- ¿Cuatro meses? – preguntó susurrando, esperando, no, deseando que tan sólo fuera una broma de los gemelos, una de sus muchas y variadas bromas… Una broma cruel, pero en el fondo una broma. El pesado silencio que siguió a su pregunta confirmó sus miedos y temores – Cuatro meses – volvió a repetir sin poder creerlo… - Pensaba… pensaba… que era menos… que… que… - no pudo continuar: las palabras se negaban a salir de sus labios. Era imposible. Era terriblemente imposible… No hacia frío. No podía ser casi invierno. No podían estar en Diciembre…
- Todavía no ha nevado nada – dijo uno de los gemelos con pesar, como si hubiera adivinado sus pensamientos al ver como él miraba por la ventana – Dicen que por el cambio climático o algo así parecido… Por eso hace un tiempo de principios de otoño. Algunos árboles todavía siguen con sus hojas y… - Fred calló al sentir en su hombro la mano de su hermano.
- Vámonos. Creo que es mejor dejarle solo. Harry, si nos necesitas, estamos en nuestra habitación ¿de acuerdo? – dijeron antes de desaparecer por la puerta y dejarle solo en la cocina.
Pero él ya no les escuchaba, tan sólo se repetía una y otra vez aquella cifra. Cuatro meses. Había pasado tanto tiempo desaparecido… y ahora todo el mundo le consideraba como oficialmente fallecido…

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- ¿Dónde estabas, Arthur?
El señor Weasley se volvió ligeramente para encontrarse con la mirada preocupada de su esposa. Ante él muchas personas salían del Ministerio… pero por más que había buscado y buscado ya no encontraba rastro alguno del viejo auror.
- He visto a Alastor y me ha dicho que… que siempre la Orden estará viva. Que siempre los fénix resurgen de sus cenizas… Y que… - dudó en desvelar la otra parte, pero era ella, era Molly, era su esposa, la persona en la que más confiaba. La duda se disipó en un segundo. Acercándose a ella, le susurró en el oído – También ha dicho que estemos atentos, que hay que seguir vigilando porque algo se aproxima… No, no ha dicho el qué – añadió al ver la pregunta en sus ojos – Creo que ni él lo sabía, pero si sentía la sensación en el aire… Y creo que yo ahora también. Hay algo extraño.
- No sé de qué me hablas, pero si tú piensas eso, será verdad – dijo ella sincera. Después de tantos años de matrimonio e hijos en común, le conocía muy bien para saber cuando estaba en lo cierto… y ahora se mostraba tremendamente preocupado - ¿Crees que debemos decírselo a los demás? – preguntó al ver como se aproximaban hacia ellos varias personas conocidas, todas de la antigua Orden del Fénix.
- De momento no. Creo que debemos esperar a que pase la boda de Tonks – añadió al verla a ella, agarrada cariñosamente a la mano de su prometido. Ya faltaba poco, tan sólo unos días. Sería en las vacaciones de Navidad cuando estaba marcada esa celebración tan especial.
- Si, creo que será lo mejor. Sabes, me hubiera gustado que Sirius estuviera presente. A pesar de que la última vez que se vieron se pelearon por la boda, creo que a ella le hubiera gustado que fuera su padrino. Es la única persona de la familia que tiene, y aunque ambos lo nieguen, se adoran mucho.
- ¿Se lo llegó a decir?
- No – negó con la cabeza Molly. Aquel día ya tan lejano de Julio, cuando todo parecía tan perfecto, tan alegre y familiar, cuando estaban celebrando el cumpleaños de Harry (un peso apareció en su corazón al recordarlo), los dos primos se pelearon por aquella casi insignificante tontería. A Sirius no le caía bien el novio de Tonks, y cabezón como era él, se enfadó y ya no le quiso volver a dirigir la palabra… y luego sucedió lo que sucedió: fue raptado por los mortifagos y ahora se encontraba quien sabía dónde.
Al día siguiente, Molly Weasley recibió la visita de una llorosa Tonks. A partir de entonces se había convertido en una especie de madre para ella, y ella como una hija. Tan sólo unas semanas después le confesó aquello que tanto le angustiaba, el no haberle podido decir también la otra buena noticia a Sirius y la culpabilidad de no saber si lo iba a poder hacer algún día. Fueron meses muy complicados.
Pero ahora, por fin, pensó Molly observándola sonriendo, ya estaba bien, y conforme crecía su alegría antes los dos hechos más importantes de su vida, conforme veía su cuerpo cambiar y adaptarse al nuevo estado, las penas se estaban dejando atrás. Ya era hora de volver a empezar y ser feliz.
Todavía recordaba la cara de ilusión de la joven muchacha en la primera ecografía que le hicieron, por supuesto, siempre acompañada de su "nueva" madre. Fue quizás entonces cuando había decidido dejar de mirar hacia atrás y concentrarse en el futuro. El ver que dos seres dependían de una misma le había hecho replantearse su vida completa.
Y en esos momentos, aparte de la belleza mágica que poseían las embarazadas, también parecía irradiar de ella alegría incontrolable, como aquella que le había caracterizado desde siempre. Aquella despreocupación por los problemas. Llevaba, Molly había sonreído al verla entrar en el serio y austero Ministerio de esa forma, un peinado como no había llevado desde unos años atrás: pelo corto y totalmente rosa, despeinado. Sin preocupaciones, disfrutando de cada segundo.
Se alegró de nuevo al verla tan feliz, hablando, divirtiéndose, llevando inconscientemente su mano a su abultado estómago y dejando escapar ligeras sonrisas al sentir el movimiento en su interior. Ella misma sabía lo que se sentía, y se alegraba de que la joven y alocada muchacha hubiera encontrado aquel rumbo correcto de su vida.
- ¿Vamos a casa? – dijo Tonks alegremente, apareciendo de repente junto a ella, arrastrando a su prometido detrás. A veces, pensó Molly al verla con toda aquella vitalidad, no parece que esté embarazada, de gemelos, y de casi siete meses, inclusive.
- Un momento querida, en cuanto estemos todos – le respondió Molly observando a uno de sus hijos lejos, despidiéndose de una muchacha que había conocido en la fiesta.
- Veo que Percy no ha perdido el tiempo – comentó riéndose Tonks al dirigir la mirada al mismo lugar que la matriarca Weasley.
- En cuanto estemos todos regresamos a casa ¿Quién sabe lo que habrán hecho Fred y George solos allí?

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Cuatro meses.
Aquellas dos palabras le martilleaban en la mente una y otra vez.
¿Cómo había podido pasar tanto tiempo? ¿Cómo era posible?
Pero si, podía ser. Ella se lo había dicho, le había comentado un día que el tiempo transcurría de forma diferente en ese lugar alejado de la realidad. Que todo allí se regía por diferentes normas para cada una de las personas. Según sus deseos, según sus necesidades. Todo era distinto. Y las puertas misteriosas…
Harry levantó la vista de la mesa. Allí todo seguía igual que siempre pero, a la vez, había cambiado.
Dio un vistazo a su alrededor, y observó el periódico de aquel día que ya estaba terminando. El periódico que ahora empezaba ya a amarillearse a causa del tiempo, en una esquina, tirado en el suelo. Si, era verdad, reconoció al tenerlo entre sus manos, al observar la fecha que estaba allí impresa.
También las noticias habían cambiado. El mundo había cambiado. Todo había cambiado mientras él estaba ausente. Todo había seguido girando y avanzando poco a poco desde aquel día.
¿Qué le habían dicho los gemelos?
Que todo seguía igual… pero no, todo era diferente.
Estrujó entre sus manos el periódico y lo tiró al suelo. En cuanto había observado aquellas declaraciones, aquellas noticias del gran acto de inauguración, de la gran farsa que el Ministro había hecho… Algo andaba mal, lo presentía. En ningún lado se hablaba de juicios, de encarcelaciones, de mortifagos… No, en ningún sitio aparecía que el bando del Mal se había disuelto para siempre, que habían abandonado sus actos de maldad. Bueno, si era cierto que desde aquel día no habían aparecido pero…

Harry recordó por un instante un día en esas tierras alejadas y perdidas en medio de ninguna parte, apartadas del tiempo y del espacio. Ese día que parecía ser tan perfecto, tan irreal… y luego una tormenta tan fuerte, tan inesperada y tan devastadora que pensaron por un momento en que no sobrevivirían. La gran calma antes de la gran tempestad había dicho Lianna antes de entrar en la casa, tras mirar el cielo despejado… segundos antes de que todo estallase.
Si, justo parecía ahora lo mismo. La misma quietud en el aire, la misma confianza en aquellos rostros que sonreían felizmente desde todas las fotografías. Además, si él había sobrevivido, que no tenía un gran poder ¿Qué habría sucedido con Lord Voldemort, que reunía en él todo el poder de la pura maldad?

Un ligero ruido en la cocina le sacó de sus pensamientos. En medio de tanto silencio, aquel leve sonido parecía que se había ampliado y rebotaba por las paredes, por su alrededor.
Giró rápidamente y se llevó la mano hacia uno de sus bolsillos… para darse cuenta de que no tenía la varita, de que ésta se había quedado abandonada en aquel lugar, donde todo había sucedido, donde Dumbledore había muerto… Ahora aquel recuerdo le llenó la mente: el rayo dirigiéndose implacable hacia el director. Su caída. Su muerte. Las imágenes que se mezclaban con las que había observado en sus sueños: su padre sacrificándose, su madre protegiéndole.
Antes de desaparecer corriendo por las escaleras ya había tomado una decisión.
Atrás quedaba, sin que él lo hubiera averiguado, el causante de aquel inesperado ruido: el reloj de la cocina. Sus varillas, aquellas que marcaban la situación exacta de cada miembro de la familia, estaban moviéndose… Ahora la mayoría se encontraba desplazándose lentamente hacia la casilla "Viajando"

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Contestaciones
No me cansaré de repetirlo, miles y miles de gracias por leer y comentar. Por estar aquí. Por permanecer aquí. Por seguir aquí. Siempre y eternamente gracias :D

Celina Muchas gracias. Si, el mundo laboral tiene muchos pros y muchas contras, pero es lo que hay. Eso si, hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Siempre hay que disfrutar de todo ¿verdad? Ya me contarás que tal y si te han cogido en la oferta esa que comentas (la del banco) Espero que si, y que ya hayas empezado a trabajar… y si no, pues que sea pronto, que la buena suerte acaba contagiándose :) (por lo menos, a las personas que me rodean, parece que todo va bien… que siga así por mucho, mucho tiempo) Y no, para nada me aburres (ya sabes que no) Además, con esas noticias, ¿Qué hay de malo es expandirse un poco? (espero que las vacaciones en septiembre te hayan sentado fantásticamente)
Sobre mi, pues a mi nueva vida acostumbrándome poco a poco, pero como ya estuve viviendo sola y lejos de casa durante una época de la universidad, pues el cambio no ha sido duro. De nuevo estoy con gente… y digamos, que mis compañeras se portan genial (aunque a veces pienso que de todas ellas yo soy la más normal, jajaja, y eso es complicado XD) Pero bueno, nos lo pasamos muy bien. Todas trabajamos más o menos en lo mismo (informática) así que conversión y entendimiento hay :P
Bien, si, creo que ha llegado la hora de dejar de hablar de mi (si, ya sabes que lo que me gusta escribir y desvariar mucho) y pasemos a comentar los capítulos (el anterior, y el anterior a ese, que faltaba también)
Efectivamente, ya nuestro querido Harry salió del reino de los sueños (acompañado) pero… sin saber a lo que se tiene que enfrentar (ya en este capitulo habrás visto una parte de sus efectos) Imaginate, has estado fuera tantos meses y al volver… te puedes sentir un poco fuera de lugar y no encontrar tu sitio, y no saber que hacer… poco a poco veremos como resuelve todo ;)
Y si, Fred y George efectivamente (como has podido ver también en el capi) fueron los que encontraron a Harry (vale, vale, que soy muy sutil en las pistas, jejeje, pero con un poco de imaginación se podía dar en el clavo XD)
Espero que este nuevo capitulo te haya gustado (a pesar del "experimento" que hay en una parte de él)… y no te vayas muy lejos, que quizás muy pronto tengamos actualización (ya el siguiente está casi listo :P)
Desde la capi (si, toy aquí, en la tierra donde nací… es una historia larga XD, pero digamos que a pesar de estar lejos de Madrid desde que tenía un año, "las raíces tiran" y me siento ahora como en casa… bueno, en una segunda casa, que Zaragoza es también muy especial para mi)
Besitos miles, miles y miles y que no os haga mucho frío en las islas afortunadas!

Sabrina Hola guapa!! Espero que los estudios te hayan ido fenomenal, quiero enterarme de esas buenas notazas (a estas alturas seguro que ya sabes resultados XD) Y si, el final de mi carrera y las vacaciones que he tenido han sido fantásticas (y más, con lo inesperado de mediados de verano… que ahora cumple varios meses… toy llenísima de alegría) Uff, y una nueva vida… acostumbrándome. Es lo que tiene el crecer, que hay que hacer muchos cambios XD
Sobre el capi… si, efectivamente, nuestros dos gemelos preferidos los han encontrado (a Harry y a Sianna… que están juntos… pobrecilla la niña, no la iba a dejar sola por el mundo :P) Y de si salen de algún lugar, bueno, en un capitulo futuro se dice, pero te puedo adelantar que salen del reino de los sueños, a través de esa bruma que siente el fénix :P
Y no sé que más comentarte, sólo esperar tu comentario cuando sea… y quiero que me digas que todo te va estupendamente en la vida, mi querida Sabrina
Un gran, grandísimo beso y un abrazo enorme.

Liessa Metallium Hola guapísima!! Si mi intuición y memoria no me falla, creo que tenemos a una "chica voladora" entre nosotros (sii, dime que has aprobado, que todo te ha salido estupendamente Jooo, hace tiempo que no sé de ti… vale, esto de tener que pelearme por la red es lo que tiene, jajaja)
Me alegra que te hayan gustado los dos capítulos (y vaya, el comentario del capi 17 bastante largo para venir de ti, jajajja) Si, es un poco triste lo que pasa con la mamá de Sianna… pero ella pertenece totalmente, en cuerpo y sangre, a esa tierra y no puede traspasar las fronteras… pero si puede ayudar (si, Lianna/Lyanna, se admiten las dos formas XD)
Jajaja, bueno, del Destino, que se le va a hacer, él es así y por mucho que luchemos contra él no se puede hacer nada… ¿o sí? Depende XD
Y tú habla, habla sin miedo, ya sabes lo que me gustan a mi los comentarios largos, jejeje.
Sobre Sev, sabía que te iba a gustar su aparición (tendría que haberte mandado unos baberos, jajaja) Además, es mordaz como siempre… y sensible (aunque sólo sea en la intimidad, jajaja, que a los ojos de los demás siempre quiere aparentar ser frío :P) Cuida a tu neurona, que no babee mucho, que vaya panda sois las dos XD
Muchos, muchos, muchos besicus y espero que te guste / haya gustado el capitulo

Dark Lady Evans Hola mi queridísima Mary!!! Vaya, un comentario muy largo y otro… vale, se admite la falta de tiempo como excusa, jajajaja. Pero ya sabes que espero ansiosa tus palabras y comentarios
Vaya, que curioso eso que cuentas de que te olvidaste de que te encontrabas malita mientras leías, me he quedado con los ojos abiertos 0.0 (espero que ya no estés con ningún resfriado ni nada de eso… yo espero, cruzo los dedos, para no pillar ninguno, que ahora en Spain es cuando está empezando el frío de verdad y parece que estemos en el polo norte :S)
Sobre eso de que la familia no entiende cuando llega la inspiración… ni la familia, ni el trabajo, ni nada XD No veas a mi musa, que está revolucionada últimamente y en ningún sitio me deja tranquila (no, no respeta siquiera cuando estoy en medio de un trabajo mala bicha que es)
Bufff, menos mal que todo se solucionó con tu amiga, que en cuando se mete un chico por en medio y empiezan los líos es lo peor (y no te preocupes, tú habla, habla de lo que quieras ;D que aquí estamos para escuchar… o mejor dicho leer … ay, gracias, me has vuelto a poner colorada cuando has dicho que te inspiro confianza. Miles y miles de gracias) En fin, espero que ahora, ya a estas alturas, con tu amiga estés estupendamente… y que el chico que te gusta se haya dado cuenta :P
Jejeje, si, muchas gracias por la felicitación. Ni en mis más locos sueños podía imaginarme un final de carrera así XD (uhm… creo que ni en los más disparatados y extravagantes XD) Ahora sólo deseo una cosa y es que todas las personas tengan la misma suerte (bueno, de esfuerzo… podría decir que un poco más de esfuerzo por mi parte y podría haber terminado un año antes… pero sigamos que se "metió" por medio la escritura, para suerte de los demás XD, y se relajaron un poco las neuronas en plan de estudio, jajja, pero no mucho)
Ya me contarás y pondrás al corriente de tus estudios, que quiero saber que te van muy, muy bien… y todo lo demás igual ¿ok?
Por cierto, antes de que se me olvide ¿te gustan las leyendas artúricas? Ya te diré más adelante porqué :P (de momento es un secreto, no puede decir más, jejeje)
Ay, y de nuevo muchísimas gracias, ya sabes que pienso que no me merezco vuestras hermosas y magnificas palabras… jooo, yo no creo que escriba genial, tan sólo… bueno, dejo que mis dedos hagan lo que quieran encima del teclado XD Me voy a poner colorada perdida con tantos halagos.
Cuídate tú también mucho y miles de besitos.
PD: Creo que del ultimo capitulo, me alegra que te haya emocionado tanto XD (parece que te has quedado sin palabras… pero la esencia de tu emoción se nota mucho XD) Y si, ahora es cuando todo empieza a mejorar… y de qué manera :P (sonrisa intrigante… sólo decir que posiblemente… dentro de poco… habrá que cambiar el rating a la historia XD, jajjaja) Ciao y un enorme abrazo.

Rosy Carmen Hola Rosy!! Muchísimas gracias, enormes gracias por tu comentario. Sobre lo que dices, el fic sigue en esa pagina, suelo actualizarlo en los dos sitios a la vez (eso si, en HA, tarda un día más que aquí en aparecer) Si quieres, puedes poner tu mail y cuando actualizo, suelo mandar un correo con la dirección, y así es directamente :)
Me alegra mucho que te haya gustado todo lo que has estado leyendo :D Y sobre el capitulo… bueno, lo de encontrarse esos dos… creo que van a tardar (pero no mucho más, pobrecillos… y pobrecilla la autora, que ya ve los instintos asesinos de los lectores, jajaj) Hay una sutil pista de cuando sucederá, pero no falta mucho :P Muchas gracias por decir que los encuentros son muy lindos, me has hecho sonrojar
Y, aquí, ya el siguiente capitulo. He tardado menos de lo que pensaba en actualizar Espero que te haya gustado.
Un gran, gran besico y espero verte por aquí pronto

Flo Muchísimas, muchísimas gracias. Me alegra que te esté gustando el fic Sobre lo que preguntas… pues más o menos no me he planteado su duración exacta. Sé lo que tiene que pasar, y cómo se va a desarrollar, pero número de capítulos… buff, eso ya es bastante complicado de definir. Así, a ojo, te puedo decir que más o menos, aún no hemos llegado a la mitad, aun faltan unos cuantos capítulos para eso (si, va a ser muy extenso… la versión que hice del sexto libro tuvo al final… creo que si no me equivoco, casi 50 capítulos, y creo que esta historia va por ese camino :P) Espero haberte respondido bien.
Ahora si, muchos besicuus y espero que te siga gustando el fic.

Mariet Malfoy Snape Hola guapetona!!! Bufff, no sabes lo que echaba de menos tus mensajes… y como saltaba cuando los veía en el correo, jejeje (creo que es de los que más espero… y me gustan por todo lo que escribes :P Ahí, comentándolo todo, todito)
Pasemos al primer mensaje de hace, un poquillo de tiempo: De mi vida, ya ves, sin esperar nada, y me encuentro, creo que genial en todos los sentidos (bueno, el trabajo es lo que menos, pero es lo que hay que hacer XD)
Siento lo de tu musa, ojala regrese pronto (a mi, últimamente, la mía no me deja mucho en paz, bien por vosotros pero dolor de cabeza para mi, jejejeje) De los sentimientos, uhm… como digo muchas veces, tan sólo me pongo en situación e intento describir que es lo que puede suceder… (además, un secret, ahora como tengo ayudita, me va mejor, mucho mejor en las escenas de amor :P)
Si ya has leído este ultimo capitulo verás que aún tendremos que esperar algo para que estos dos se reencuentren pero desde ya te puedo decir que va a ser inolvidable (o eso espero… se me pone la piel de gallina cuando leo esa escena… que ya tengo escrita, jejeje) De momento, a darle a la imaginación a ver que es lo que puede suceder :P
Sobre la peque (vale, aceptamos peque para siempre) si, lo que vio es que su madre cayó en las sombras… (tiene un poco de poder de ese tipo, de ver el futuro como ella) pero… quizás no vio lo que sucedió después… que fue muy bonito el sacrificio para que ellos dos (Harry y ella) pudieran salir de los limites. Y quizás no sea la última vez que veamos ese lugar :p (ay, ya sabes lo inesperada que soy yo, jejeje)
Si, salieron (me hubiera gustado ver esa danza de felicidad, jajaja) Ya averiguaremos quien es ese chico misterioso que le dio fuerzas a la peque para salir :P
Y, uhm… creo que me voy a tener que preparar para una sesión de tortura por tu parte :p… parece que aún tendremos que esperar para que nuestra parejita feliz se reencuentre (que hay pistas de cuando y donde, sólo que soy muy sutil, ya lo sabes, jajajaj….)
De respuesta al comentario de mi comentario (XD un poco de lío, jajja) pues bueno, ahora estoy y sigo estando en el séptimo cielo Si, es un amor y aunque se ponga rojo cuando se lo digo, es la persona más maravillosa que existe para mi :P Ya son más de cuatro meses y nunca me había sentido así de bien con una persona… y aunque ahora cada uno estemos en un ciudad (culpa del trabajo, malo trabajo) no desaprovechamos el tiempo en los findes, que o él viene o yo voy XD Además, es un maravilloso corrector de textos (ey, mi beta particular XD) y colaborador (jejeje, aquí, en este capitulo y en el siguiente hay cierta parte que la escribimos juntos, abrazados y sentados al lado de un árbol, una tarde libre :P) Creo que ha quedado muy bien :P (o al menos, a mi me encanta… y su continuación, que será en el capi siguiente) Cuando le comente lo del hacha tuya… creo que te va a hacer caso, que no es bueno tenerte de enemigo xDDD
Me alegra ver que tu tambien vas bien en asuntos de amores (es lo mejor ¿no?) Ahora… ya llevaras más meses, y para olvidar la fecha, no está mal de recordatorio (principios de mes)… el nuestro, casi, casi, un poco después de la quincena XD (el 24… wiii, me acabo de dar cuenta que cumpliré cinco meses el día de nochebuena XD)
Jajajja, espero que saltes mucho, mucho por la casa. Me pongo roja al leerlo XD (y que te gusten mis contestaciones / desvarios también, jajajja) y si, aunque no es muy bueno para los kilos :P los chocos chocos blancos me suelen llegar por una fecha en especial del mes XDD (y cuando nos vemos, uhm… buen sabor)
Ya sabes que sin problemas me puedes agregar :D Ya estoy deseando poder encontrarme contigo para hablar por la red… aunque últimamente tengo poco tiempo para hacerlo con tranquilidad, es lo que pasa cuando se vive en un piso compartido, que hay que tener horarios de internet XD pero bueno, ya sabes que las esperanzas nunca desaparecen (joo, quiero hablar contigo…) Me alegra saber también que los comentarios largos tuyos no desaparecen, si es que yo también me pongo a saltar por la casa cuando los veo, jejeje. (no, por desgracia no era el primer comentario de ese capitulo, creo que alguien te adelantó XD… creo que es el peligro de escribir tanto, pero no me quejo, jejjee)
Segundo comentario (al capi 19, o sea, el anterior capitulo, ese ya no hace mucho tiempo, por fortuna, jajaja) Oh, muchas gracias por decir que te hacia falta un capitulo mío para recuperar las ganas de leer (jooo, me pongo rojilla perdida) Si, bueno, yo debería ponerme a leer también actualizaciones de fic, pero entre que tengo poco tiempo libre de conexión y una musa rabiosa, pues se me acumulan… a ver si algún día puedo ponerme al día XD
Joooo, no me digas que estás mal de salud, pobrecilla (espero que ya estés mejor, o en caso contrario, que te mimen mucho, mucho, mucho – y de dejes mimar, que en esas situaciones se agradece toda esa gente a tu lado :D)
Sobre mi vida, creo que ya te he relatado muchas cosas en la contestación del mensaje anterior, jejeje. Todo a las mil maravillas y que siga si (crucemos los dedos, jejeje)
Bien, ahora si, pasemos a comentar un poquillo el capitulo anterior (me encanta que comentes mientras vas leyendo ) Si, empezamos con nuestros tres queridos prisioneros (y en este capitulo también… pero, un secreto, en el siguiente no, el siguiente es "propiedad" de otras personas :P). Jejej, si, es cierto que Remus investiga cada cosa que encuentra XD… creo que eso ya lo hacía en el colegio (creo que había un recuerdo donde aparecía con un libro… XD) Además, le va a servir mucho lo que averigüe, que tiene una gran misión por delante :D Del querido fénix… ya vemos que tiene una misión importante (y Sev, bueno, que se puede decir de Sev, él es así, jajaja, no hay que cambiarle de carácter, ni a ninguno de los tres XD)
Sobre Fred y George… digamos que sus escenas son… son así, ellos son así, dan el toque de humor y alegría. De Tonks, bueno, hace tanto tiempo que paso que es lógico que se haya olvidado XD (mucho, mucho, mucho tiempo, jajajaj, eso me pasa por las actualizaciones tan alejadas en el tiempo) Y sobre todo para ti, he añadido una breve explicación :P (bueno, en el capitulo que se refiere, sabemos que está embarazada – eh, la boda estaba planeada antes de saber que está así XD) Lo que si es una sorpresa es que esté de gemelos :P (anda, pobrecilla si le salen como Fred y George, jajajaj)
Si, Ginny… eso de estar esperando (en el siguiente capitulo sabremos más sobre porqué se encuentra allí y no en otro lugar :P) Y tienes razón, lo único que puede hacer es esperar, sólo esperar… pero ¿mucho tiempo? Ya veremos!!
De Ron y Hermione… digamos que van a mejorar… ya verás cómo (uhm… espero que guste – cara pensativa y esperando tener un respuesta afirmativa…)
Sobre el nuevo ministro… mira que parecía simpático cuando lo conocimos (si, salió un trozo antes de ser ministro… cuando Harry consigue la "custodia" de su casa, es decir, cuando recibe su herencia)… ¿Qué esconderá? Ah, por cierto, hay una ligera referencia al sexto libro (en cuanto a homenajear a Dumbledore y todo eso :P)… pero, acuérdate, todavía no han encontrado el cuerpo… ¿pasará algo? (jejej, poniendo los dientes largos, lo sé, soy muy mala XD)
¿A quienes han encontrado Fred y George en el camino? ¿No lo has adivinado? (cara muy feliz) Pero… si era muy fácil (jajaja, vale, no soy muy fácil de entender) Pero si, son quienes te imaginas que son XD Aunque ahora… falta lo duro (ya vemos un poco de esto en el capi)
Nuestros tres prisioneros, ya has visto lo que les ocurre (lo de salir… veremos… pero no creo que se queden mucho más en ese lugar, que ahí algo que hacer fuera :P)
De nuevo, muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias por tus hiper-mega-comentarios. Ya sabes que me encantan… leerlos y comentarlos.
Muchos besos y espero que te guste y fascine el nuevo capitulo (aunque sea un poco más corto que el anterior :P)
Pd: Uhm… espero no haberte aburrido mucho. Vaya, me he dado cuenta de lo larga que es la contestaciones. Y si, mantenme al corriente de tu estado de salud, que quiero saber que te has recuperado muy pronto. Mimitos y chocolatinas blancas
Pd2: Como la respuesta era bastante larga, pues castigada al final XDD