Saludos a todo/as
Aquí vengo con un nuevo capitulo bajo el brazo… y creo que es uno de los más esperados (no sé porqué, si no tiene nada de especial ¿o si?, ya veréis, jejeje) Sólo decir que suceden cosas como… bueno, no, no digo nada, tenéis que leerlo para saberlo ¿será lo que esperáis¿Sucederá lo que estáis pensando¿Si o no? La respuesta está dentro de unas líneas.
Como siempre, antes de empezar, agradeceros un montonazo el que estéis leyendo, tanto si dejáis comentarios como si no (aunque lo dicho, el botón de responder no muerde ¿o sí? Creo que tendré que comprobarlo… uhm… creo que no, que no muerde ni hace nada extraño XD) Un gran, gran agradecimiento eterno a todos los que dejáis vuestra opinión (y si, está vez, al final, unas "breves" letras para cada uno, que ya era hora, a este paso, parece que cada dos/tres capitulo toca contestar (o casi, cada tres meses XD), espero poder quitarme la costumbre… porque se me acumula de mala manera el trabajo… pero como no es nada duro, pues se hace con agrado )
En fin, ahora si, sin más dilación, podéis ver y comprobar si lo que estáis pensando es cierto o no.
Espero que os guste y muchos besos.
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Capítulo 22 Navidad, blanca Navidad
Nada se escuchaba por los pasillos.
Tan sólo, quizás, el sonido de un ligero viento que discurría por entre las piedras del castillo, buscando cualquier recoveco que descubrir, cualquier lugar por donde pasar. A excepción de eso, ningún ruido destacaba. Todo estaba vacío. Vacío y solitario desde una semana atrás. Siete días desde que los alumnos habían abandonado el colegio para empezar unas tempranas vacaciones de Navidad. Además, no hubiera tenido sentido continuar allí varios días más después de aquel multitudinario y emotivo funeral. Todo el mundo se había marchado, junto a su familia, a sus casas, a sus hogares… O puede que todos no.
Desde una semana atrás una sombra recorría incesantemente aquellos pasillos. Sin dejarse ver. Sin dejarse notar. Ya antes había recorrido aquellos mismos lugares, de otra forma, de otra manera bien diferente, pero ahora, el sigilo y el silencio eran sus compañeros. Sin nadie, tan sólo él. A veces extrañaba los tiempos pasados, el querer que todo fuera como una vez había sido… pero él lo sabía: el pasado nunca puede volver, nada puede ser como antes.
Caminaba y caminaba, dejando que a veces sus recuerdos de tiempos lejanos le alcanzasen, aquellos tiempos en los que lo único en lo que tenía que preocuparse era de los exámenes, de los deberes, de la extensión de los trabajos… Aquellos tiempos en los que, en la medida en la que podía, era un joven como los demás. Nunca lo había sido, eso lo sabía seguro, pero, por unos años, se había sentido parte de algo, parte de una comunidad. Ahora, nunca más. Voldemort le había arrebatado ese derecho de nuevo. Ya nunca más volvería a ser como los demás, ya nunca más podría recuperar aquel tiempo que había perdido en el transcurrir de la vida cotidiana. Sin duda alguna su vida ya era diferente en todos los sentidos.
Pero no le vencería tan fácilmente, se dijo a sí mismo Harry mientras se encaminaba, otra vez, rumbo a la biblioteca, a la sección prohibida. Llevaba una semana vagando por el castillo, escondiéndose de las miradas que pudieran delatar su presencia, incluso de los fantasmas. Nadie, absolutamente nadie, sabía que había vuelto, que estaba ya por allí… Bueno, nadie era un término muy amplio. Quizás era mejor decir que, excepto un par de personas, todo el mundo todavía no conocía su retorno.
Sonrió al recordar la cara de sorpresa que habían mostrado, el reencuentro entre ellos tres. Se habían puesto al corriente muy por encima, con sólo algunos detalles básicos: las explicaciones largas serían en otro momento. Ahora, lo importante, era encontrar aquello que había ido a buscar. Después, ya habría tiempo para detenerse y disfrutar.
No había previsto que sucediera de aquella forma, que el reencuentro tan largamente esperado todavía tuviese que retrasarse varios días más… pero aquello sólo lo podía hacer en ese momento, cuando no había nadie en el castillo, cuando no había ningún alma que pudiera descubrirle. Esperaba que ella comprendiera. Si, seguro que lo haría. Todavía sentía pena por haber tenido que pasar a su lado sin decirle nada, sin darse a conocer. Por la cara de tristeza que ella llevaba… pero, eso le alegró un poco el alma, ahí estaban sus más queridos amigos, Ron y Hermione, a su lado, apoyándola. También los echaba terriblemente de menos. Eso era lo que más le dolía de la soledad que ahora tenía: su compañía, la compañía de aquellas tres personas que eran todo para él… y por ellas era por lo que estaba ahí, ahora, a solas en el castillo vacío. Buscando. Investigando. Abriendo uno tras otro los libros de las secciones más oscuras y temibles para buscar alguna solución al problema que ahora tenía, él y el resto del mundo, problema que sólo unos pocos conocían¿Cómo se podía derrotar a alguien que no puede ser derrotado?
Remus le había hablado de unos tomos, casi desconocidos, casi olvidados por lo peligrosos que habían sido en el pasado, cuando el mundo mágico estuvo a punto de desaparecer para siempre… y que gracias a un mago como nunca se había visto antes, a Merlín, se había podido salvar. Pero aquellos eran otros tiempos, y no era tanta la amenaza como la que tenían que hacer ahora frente. Aunque, por algo había que empezar. Por aquello, esos tomos, los que había localizado primero, ya se encontraban en el lugar que había elegido como lugar de descanso y estudio para esos días. Y, uno tras otro, iba localizando cosas, hechizos, encantamientos, pociones, que le podían servir, que les podrían servir. Todo lo anotaba. Todo lo que le parecía importante. Luego ya vendría la hora de ordenarlo y ver que servía y que no, pero para eso esperaba contar con la ayuda de otras personas y sabía que lo harían juntos. De momento, sólo era investigar en la soledad y el anonimato que le proporcionaba el castillo vacío.
Era verdad que tanto Sirius como Remus le habían ofrecido su ayuda pero aquello podría haber levantado sospechas, así que una vez hablado decidieron que ellos dos regresarían a la escena pública (en la medida en la que podían hacerlo) mientras Harry se quedaba buscando y apuntando durante un tiempo en el colegio. Para Navidad tendría que tener todo listo… y sólo quedaba ahora ya unos días.
Harry llegó finalmente a la entrada de la sección prohibida de la biblioteca y, como las tantas veces anteriores, sintió la sensación de ser observado por los miles y miles de tomos que se encontraban en los estantes. Del movimiento imperceptible de magia que había entre ellos, de la gran acumulación de conocimiento que se encerraba bajo las hojas dispuestas y ordenadas de los libros. Tantas letras, tanto saber acumulado… en algún sitio tendría que existir alguna solución.
Pasó las primeras estanterías, llegó al medio de esa sección y empezó a revisar los libros, dejando atrás los que ya había revisado los días anteriores. Al final llegó a un tomo sin titulo ni letras en su superficie, de color negro y tan oscuro y profundo como la oscuridad misma, al igual que sus páginas. Ya, al pasar por encima sus dedos, había sentido un extraño escalofrío en su interior, casi igual que cuando recordaba a Voldemort, o del dolor de su cicatriz. Era una sensación rara. Extraña y conocida. Tomándolo en sus manos, se dispuso a sentarse en una de las muchas mesas vacías del lugar.
Antes de abrirlo, como siempre hacía desde que había empezado aquel ritual en soledad, recordaba la razón por la que estaba haciendo aquello, recordaba un rostro en particular y una esperanza prometida…
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"Sólo es tiempo"
Con aquellas tres palabras empezaba la nota que llevaba en sus manos. Ya había perdido la cuenta de las veces que la había leído. Incluso la podía recitar de memoria: se sabía cada frase, cada palabra, cada signo. La conocía entera: desde el principio hasta el final. Pero, una y otra vez, la necesitaba leer, necesitaba verla con sus ojos. No ya por lo que decía sino por las formas en el trozo de pergamino, por la tinta que formaba las palabras, por la escritura. Había pasado meses sin verla y ahora, aunque tan sólo fuera en un pequeño pedazo de papel, en una pequeña nota, necesitaba verla. Y sonreía cuando la veía. E imaginar que el tiempo era tan sólo eso, tiempo, un concepto de medida, que lo importante era que ellos dos se querían con toda su alma y todo su corazón.
Ella no lo había dudado ni un instante, y por eso desde el principio se había negado a aceptar su supuesta pérdida, porque sabía en lo profundo de su ser que él no había muerto, que se encontraba vivo de alguna forma y en algún lugar que estaba lejos. Pero que regresaría. Y lo había hecho.
Ginny cerró los ojos y recordó el último día que habían estado en el colegio, cuando llevaban sus baúles al despacho de la directora para regresar a casa con su familia para las vacaciones de Navidad. Tenía que haber sido ahí, en aquel trayecto, cuando la nota había aparecido en su bolsillo. No podía haber sido otro momento: tras el funeral se había cambiado de ropa. Si, tenía que haber sido allí, exactamente en esos instantes, cuando estaban hablando entre los tres sobre el hechizo Incontable. Una medio sonrisa apareció en su cara al recordar aquello. Hablando sobre dónde podía estar Harry y él se encontraba más cerca de lo que pensaban, mucho más cerca. Aunque, todavía quedaba la incógnita de quién le había ayudado con el hechizo. Quizás nunca lo sabrían…
Echó un vistazo por la ventana y distinguió la forma de varias escobas volando de aquí para allá: desde que habían llegado, tanto Ron, Fred como George pasaban más tiempo en el aire que en el suelo. Miró hacía abajo y distinguió a dos personas sentadas bajo los árboles, leyendo, tal y como habían hecho todos los días desde que llegasen a la casa. Hermione parecía a veces ausente, y Ginny había notado que en muchas ocasiones no pasaba la hoja que tenía delante hasta mucho rato después, como si se hubiera olvidado de la lectura y pensara en otras cosas. Y la otra persona… bueno, realmente no sabía que pensar. Tenía una vaga sensación de que la niña le conocía y muy bien, pero al revés no, tan sólo sabía de ella lo que sus hermanos le había contado, y tampoco era mucho. Sianna parecía que era un misterio para todo el mundo excepto para Fred y George, y éstos tampoco desvelaban mucho de ella. Su llegada a la casa y de dónde provenía parecían estar ocultos por un velo de misterio.
Bajó de nuevo sus ojos a la nota que tenía en las manos. No se la había enseñado a nadie. Era su secreto, su más preciado secreto. Aquella promesa de que el tiempo era sólo tiempo y que pronto, quizás más pronto de lo que se imaginaba, se volverían a encontrar… y nunca más se separarían de nuevo. Se lo había prometido. Aquellas palabras estaban puestas en el papel. Llevó una mano al colgante que portaba desde su cumpleaños, aquel anillo que le había regalado. Ojala que pasara rápido todo aquel tiempo, y terminase de una vez por todas la espera. Su corazón le decía que el momento se acercaba.
Con una sonrisa repleta de esperanza traspasó la puerta, y dejó atrás su habitación
Tan sólo era tiempo…
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Las letras se dibujaban frente a sus ojos a la vez que las iba leyendo. No podía avanzar más rápido, no podía pasar simplemente las hojas y buscar lo que quisiera en cualquier parte del libro. Le era completamente imposible: tenía que empezar siempre desde el principio si quería llegar a una parte en concreto. Y, de nuevo, como tantas veces le había ocurrido en los últimos días, tuvo que volver a ver los primeros capítulos, las nociones de pociones para principiantes, las que eran para iniciados, pasar por las intermedias, llegar a las avanzadas… para poder leer las expertas, las que le interesaban en concreto.
A su lado se encontraba un pergamino donde las iba apuntando, ya llevaba una docena, y unas cuantas más le faltaban. Pero estaba seguro que, una de todas ellas, le ayudaría. No tenía que olvidar nada. Y por ello, cada noche sin falta, desde que habían encontrado aquel libro misterioso, volvía a empezarlo para llegar al lugar que le interesaba y copiaba sin descanso aquellas pociones tan extrañas y complicadas.
Finalmente terminó de escribir en el pergamino la última de las extrañas formulas y cerró el libro ¿quién hubiera pensado que tras esa simple fachada escondiera aquellos secretos sobre la vida y la muerte? Demasiadas cosas terribles había tenido que leer y ver todos aquellos días, demasiadas imágenes que nunca en su vida se hubiese podido imaginar… pero, ya había acabado. Al fin.
Harry añadió el último pergamino a la pila que tenía enfrente y se estiró en la silla, tremendamente contento y satisfecho con todo lo que había hecho. En todos aquellos días había hecho mucho, muchísimo, y ahora venía el feliz y anhelado descanso. Después de las vacaciones de Navidad empezarían a estudiar todo aquello que había estado investigando… pero, de momento…
Cerró los ojos y echó la cabeza hacía atrás, sonriendo tanto por dentro como por fuera.
Sería un viaje un poco largo, con todos aquellos papeles que tenía que transportar… pero iba a merecer la pena. Se imaginó la cara que pondrían todos cuando le vieran aparecer…
Sin duda alguna, sería toda una sorpresa…
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Corrió. Corrió lo más rápido que pudo. Con todas sus fuerzas, con toda su desesperación. Corría para dejar atrás todo aquello. Corría sin descanso y sin pausa. Y, cuando sus piernas ya no podían continuar, seguía y seguía. No podía parar. Ya no. Tenía que llegar hasta el final porque, de lo contrario, significaría la muerte. Y no era una opción. O correr o morir. Pararse y esperar la muerte o correr y vencer, buscar la libertad al final del camino. Correr por su vida.
Las sombras de la oscuridad le acechaban tras cada esquina, amenazándole con ese trágico destino. Sombras. Siempre sombras. Y él había sido una de ellas hasta hacía poco. Pero ya no. Ahora iba a luchar. Luchar por lo que quería, por huir de ese destino que, desde su nacimiento, le había sido marcado. Iba a ser libre… si llegaba al final. Si lograba escapar. Tenía que huir.
Siguió corriendo, ya mordiendo sus labios para no sentir el dolor en las piernas, para no sentir el cansancio abatiéndose sobre él. No podía parar. No tenía opción.
Tampoco había lugar para el miedo. Ya no. Había aguantado todo lo que podía haber aguantado durante esos meses, pero ahora… ahora ya no podía más. Era un ahora o nunca. Elegir entre la libertad y la muerte en vida. Seguir siendo una sombra como todos los demás, obedeciendo órdenes ciegas, infringiendo castigos a los demás, o luchar por lo que realmente quería, por lo que merecía la pena vivir.
"No es fácil elegir lo correcto" sonó en su mente mientras corrió con total desesperación "No es nada fácil pero se puede intentar" Ahora le comprendía "Si dejas que todo transcurra sin más, algún día te darás cuenta de que has perdido todo y nunca lo podrás recuperar. Hay que arriesgar" Si, aquellas palabras ahora le parecían las verdades más absolutas que había escuchado…
Si tan siquiera estuviera aquí, ahora, con él.
Pero no, no estaba, y puede que quizás estuviera muerto. No lo podía saber. Habían pasado tantos meses desde que le viera por ultima vez, en aquella celda, tan maltrecho, tan herido… y, a pesar de ello, con aquel orgullo en sus ojos, con aquella satisfacción de que había estado y estaba haciendo lo correcto. Nunca antes le había visto así, tan satisfecho consigo mismo, sin que le importara que su vida y su muerte estuvieran en juego. Le torturaban, le hacían sufrir hasta límites insospechados, pero nunca, nunca parecía rendirse. Nunca ceder. Nunca desfallecer.
Y él lo había contemplado todo impasible, sin hacer nada, desde las sombras con el resto de sombras a su alrededor. Siendo uno más, no sintiéndose conforme con lo que sucedía, pero sin poder hacer nada. No sabía que hacer, que podía hacer.
Intentó contener la rabia y la ira ante estos recuerdos. Intentó olvidarlos, pero no podía. La imagen de su padrino, de la persona que más apreciaba en el mundo (incluso más que su propia familia) siendo torturado, siendo despreciado, siendo humillado, con todas aquellas risas y carcajadas de los que habían sido una vez sus compañeros. Los gritos de "Traidor" sonando por doquier a su alrededor. Las acusaciones de espía, de su doble y peligroso juego entre el bando del bien y del mal, entre Dumbledore y Voldemort…
Y, mientras, él no podía hacer nada, tan sólo observar, ver manar la sangre de las heridas, tanto de las nuevas como de las antiguas que se abrían… Siendo una sombra en medio de sombras. Siendo uno más y no sintiéndose parte de ellos.
Recordó una vez más aquellas frases que él le había dicho una vez, justo antes de empezar todo aquello, hace años, durante el descanso de una clase ¿sabía que no era como los demás¿Podía prever que un día seguiría su camino¿Qué traicionaría a su padre, a sus amigos, a los mortifagos, a Voldemort, volviéndose espía como él? Y uno no muy bueno. Por mucho que había intentado recopilar información, tan sólo había logrado unas migajas… y ahora que el Señor Oscuro había vuelto, se había aventurado a indagar un poco más… con escasos resultados y la sospechas sobre su cabeza, sospecha que cada día aumentaba más.
Por eso estaba huyendo, corriendo. Conocía los castigos para su acción. Ya no había ningún otro: o huir o morir.
Ni siquiera importaba que fuera el heredero de uno de los apellidos más reconocidos del mundo mágico, ni de que su padre fuera uno de los más importantes mortifagos, ni tan siquiera de los servicios que él había prestado en el pasado. Ahora era un espía, un traidor… y a los traidores había que matarlos.
Sabía que, una vez traspasada la línea, no habría vuelta atrás, que todo lo que una vez había tenido (familia, poder) se desvanecería como una ilusión barata. Sólo le quedaría su nombre. Tan sólo eso. Nada más que eso. Le borrarían. Le olvidarían. Le marginarían. Ya no sería más un Malfoy. Nunca más. Aunque… tampoco le importaba. Para lo que le había servido hasta ahora. Mejor ser un nadie que ser un alguien que se desprecia a sí mismo.
No sería ni el primero ni el último en ser repudiado de su familia. Lo había visto tantas veces, tantos huecos quemados en los árboles genealógicos, tantos comentarios despectivos hacia los que se habían salido de las "normas", hacía los que ya no pertenecían a los "sangre limpia" exclusivamente. Ahora se encontraba en el otro lado. Por elección. No era una opción fácil, ya se lo había dicho Severus, pero… a veces no era fácil hacer lo correcto: había que pagar un precio. Y él, Draco, lo pagaba y pagaría mil veces sin arrepentirse.
Corrió y corrió.
Siguió corriendo.
Escapando.
Huyendo de las sombras.
Hacia la salida, hacia la libertad.
Escapaba de la actual guarida de los mortifagos para nunca más volver. No, nunca más sería una sombra, una cara blanca inexpresiva, nunca más se quedaría de brazos cruzados sin hacer nada. Nunca más se escondería en una fachada que le habían inculcado desde niño. Dejaba atrás familia, amigos, vida. Dejaba atrás todo y cuanto había conocido. Frente a él, un nuevo mundo y una nueva oportunidad de futuro.
La oscuridad y la noche, por una vez, eran sus aliadas más preciadas.
Fuera, una luna llena, tan blanca y tan radiante como el sol mismo le esperaba.
A veces, para llegar a la auténtica luz hay que pasar por la más absoluta oscuridad.
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- No esto segura – balbuceó Tonks por enésima vez aquella tarde mientras rodeaba con sus manos una humeante taza de chocolate, sentada, medio tumbada, en el sillón. Cada día que pasaba, cada segundo que se acercaba a ese momento tan soñado y deseado, más miedo tenía. Y no era porque no le quisiera. Vaya que lo quería, le amaba con toda su alma. Deseaba con todas sus fuerzas esa boda, lo había deseado desde siempre: el formar una familia, el estar al lado de la persona que se amaba… pero… No podía explicarlo. No sabía cómo explicarlo. Lo deseaba tanto y a la vez lo temía tanto. Eran sentimientos tan contradictorias en su corazón que no sabía a cuál hacer caso y que sería lo correcto. Lo deseaba. Lo temía.
No se lo había dicho a nadie hasta ese mismo momento… Ya no podía más, quería contárselo a alguien, y esa persona era la que más cerca de ella había estado en todos aquellos últimos meses.
- Es normal, cariño. Todos pasamos por lo mismo – le dijo Molly, apoyándole la mano en uno de sus brazos y dedicándole aquella sonrisa de madre y protección que tanto le tranquilizaba – Incluso yo, días antes de la boda con Arthur, quise cancelar todo y no seguir adelante. Y ya nos ves, camino de casi treinta años de casados.
- Pero…
- Son los nervios, querida. Sólo son nervios. Se te pasarán cuando le veas esperándote en el altar. En ese instante, nada importará salvo vosotros dos. Los protagonistas de una bella historia de amor que, en ese momento, llega a su culminación…
Tonks calló y bajó la mirada hacia la taza de chocolate. Tampoco aquello, que siempre le había animado, podía hacer que la seguridad y la alegría volviera a ella. Un mechón de su pelo cayó sobre sus ojos. Ahora lo llevaba oscuro, castaño oscuro, al igual que su estado de ánimo. Odiaba cuando su cuerpo actuaba así, dando muestras de cómo se sentía ella por dentro. Quizás por eso Molly le había invitado a la casa pues, desde casi la compra del vestido de novia, no se habían vuelto a ver. Ni siquiera había podido ir al funeral de Dumbledore. No había tenido fuerzas para enfrentarse a eso. Se había quedado en la cama sin levantarse. Abatida. Quizás entonces había sido cuando empezase con aquel decaimiento sin sentido. Y lo sabía… pero no podía hacer nada.
- No lo sé – volvió a decir, cabizbaja.
Frente a ella, Molly seguía sonriente.
- En tal caso… creo que habrá que buscar alguna solución ¿no crees?
Tonks no contestó: continuó mirando el contenido de la taza ausente, sin ganas de hacer nada, de decir nada, de opinar nada. Escuchó como la puerta que tenía detrás suyo se abría pero no tenía ni curiosidad de ver quien había entrado. Quizás uno de los gemelos, Ron, o alguna de las chicas. Tenía que ver a Hermione y a Ginny para elegir los trajes de las damas de honor… pero ya lo haría. Aún quedaban unos días antes de la boda… eso si no la suspendía, que no lo sabía seguro. La esperaba tanto. La temía tanto…
- Ojalá Sirius estuviera aquí… - susurró débilmente, sin saber de dónde había partido aquel pensamiento ni porqué razón… pero ahora que lo pensaba, se daba cuenta de que aquello era lo que sentía. No quería casarse sino estaba su querido y adorado primo, si él no estaba a su lado…
- ¿Y quién dice que no lo está? – dijo una voz en su oído. A pesar de los meses transcurridos, a pesar de todo el tiempo que habían estado separados, a pesar de que todo eso… la reconocería en cualquier circunstancia y lugar. Se quedó sin habla… y de no ser por los rápidos reflejos de Sirius, la taza de chocolate se hubiera caído al suelo. Ahora ya se encontraba a salvo en la mesa.
- No es posible.
- Claro que lo es. ¿O qué soy yo¿un fantasma? – comentó él, abrazándole con fuerza desde detrás del sillón y limpiándole con delicadeza las lágrimas que empezaban a surgir de sus ojos. Tonks se aferraba a sus brazos sin poder ni querer soltarlo. Cuando se quiso dar cuenta, Molly les había dejado solos en la habitación.
- Pero ¿cómo¿Cuándo?... – logró balbucear al final, tras varios minutos de silencio.
- Hace unos días, la noche que encontraron el cuerpo de Albus Dumbledore. El cómo no te lo puedo decir… de momento – Sirius continuaba abrazado a ella. Había imaginado tantas veces aquel reencuentro que ahora que estaba a su lado no quería soltarla. Le había costado varios días reunir el valor para proponerle a Molly que la invitase a la casa. No sabía cómo iba a reaccionar, después del enfado con el que se habían separado. Y todo por aquella boda que estaba tan cerca. Pero, ahora, a diferencia de entonces, estaba al cien por cien a su lado. La apoyaba. Le comprendía. Si él encontrara a alguien a quien amase tanto, no dudaría ni un segundo, y más en los tiempos en los que estaban, en aquella calma tan extraña que precedía a la tempestad más dura. Él se lo había dicho y le creía. Tanto Remus, Severus como él, Sirius, sentían que no había acabado todo, como parecía pensar todo el mundo. Y él se lo había confirmado. Cerró los ojos un momento y recordó otro reencuentro, de unos días atrás. Uno muy inesperado y por el cual tenía que fingir durante un tiempo. No le importaba, con tal de protegerle, como había prometido desde su nacimiento.
En ese mismo instante fue cuando se dio cuenta. No estaban solos los dos, tal y como parecía en un primer momento…
- No puede ser – exclamó al sentir la hinchazón del vientre de Tonks - ¿Cuándo¿Cómo?
Ella sonrió divertida, la primera sonrisa llena de alegría desde hacía días. Su rostro se le iluminó totalmente al ver que Sirius seguía siendo Sirius, el mismo que siempre.
- ¿Quieres que te explique el cómo?
- Creo que mejor no – Tonks se apartó un poco, recogiéndose las rodillas como podía y dejándole un poco de sitio en el sillón para que se sentase a su lado, cosa que hizo inmediatamente… igual que volverle a coger de la mano sin querer soltarle – Pero ¿Cuándo?
- Unos días después de que desaparecieras lo confirmamos. Ya tenía mis sospechas en la fiesta… - quería añadir en qué fiesta, de quién era el cumpleaños aquel día de finales de Julio, pero todavía le dolía aquel recuerdo. Era tan joven. Como todas las veces anteriores, se concentró en el presente para no pensar en aquel hecho tan amargo…
- Y yo, como siempre, metiendo la pata hasta el fondo. Siento haberme enfadado contigo por la boda. Tengo que decirte que he aprendido una cosa estas semanas que he estado preso y es que cada persona tiene que seguir su propio camino – le depositó un beso en la mejilla mojada totalmente de lágrimas de felicidad – Espero que seáis felices los dos juntos. Los tres – rectificó inmediatamente, todavía sin poder creerse que Tonks, la pequeña Tonks, su querida prima pequeña, iba a ser madre.
- Los cuatro. Van a ser gemelos – dijo ella, apoyando la mano de Sirius encima de su abultado vientre. Al cabo de unos segundos, se atrevió a preguntar - ¿Te gustaría ser el padrino de uno de ellos?
- Sin ninguna duda. Creo que estamos ante la nueva generación de Merodeadores – añadió al sentir una patada en su mano.
- No si yo puedo impedirlo…
- Oh, no le quites la gracia antes de empezar… - le interrumpió divertido Sirius, recordando que casi dieciocho años atrás había protagonizado una escena similar, en ese caso con su mejor amigo y con su mujer como protagonistas. Cómo había pasado el tiempo.
Pero siempre se podía volver a comenzar. Y eso es lo que haría.
Sonriente, abrazó de nuevo a Tonks, feliz y radiante por estar de nuevo a su lado.
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Al fin había llegado el día más esperado por todos los habitantes de la casa.
Desde primeras horas de la mañana el ruido no cesaba y el ajetreo tampoco. Se mirara donde se mirara, siempre se encontraba a alguien portando rosas blancas, llevando alguna silla al exterior o, simplemente, admirando la decoración de la que hacia gala el lugar en ese día. Todo era mágico, extremadamente mágico si se puede decir en un lugar donde la magia era cosa cotidiana. Pero lo era. Todo era radiante y mágico en esa fecha, en ese día, por aquel acontecimiento increíblemente bello y hermoso.
No se recordaba tal alegría y algarabía en la casa desde muchos años antes, desde el bautizo de la más pequeña de la familia, y ella ahora ya casi era mayor de edad. Si que habían pasado los años rápidamente. Y ahora, una boda que se iba a celebrar en los jardines Una boda que, aunque no fuera de ninguno de sus hijos de sangre, si que lo era de una persona a la que había llegado a querer como una hija más.
Molly Weasley miró desde la puerta de la cocina como el jardín, antes tan verde, tan normal, se transformaba por obra y gracia de los adornos, de la ilusión, de la magia, en un fantástico e idílico marco donde una pareja que se amaba se casaría aquel día de Navidad. Todo era rosas blancas, adornos blancos, claridad que destacaba sobre el paisaje tan cotidiano como especial. No había nieve, todavía no había nevado desde principios de año, desde muchos, muchos meses atrás. Estaban en diciembre y no se había visto ni un copo. Ya llegarían las nieves, siempre lo hacían tarde o temprano, aunque, ahora, viendo el jardín decorado, casi parecía que ya estaban ahí.
- Es hermoso – dijo una voz a su lado. Se dio ligeramente la vuelta para encontrarse cara a cara con Sianna, que llevaba unas pocas rosas blancas en sus manos. Como todos, ayudaba en lo que podía. A pesar de llevar unos pocos días en la familia, se había integrado bastante bien con ellos, aunque todavía existían muchos misterios alrededor de ella.
- Si – asintió Molly – Aunque siempre he pensado que Charlie o Bill serían los primeros… Bueno, ya les llegará su turno. Las cosas hay que dejarlas que sean, sin forzarlas. Quizás la próxima boda si que sea de uno de mis hijos, quien sabe – añadió con una medio sonrisa, después le cogió las flores y le hizo un gesto para que le acompañará fuera.
No muy lejos de allí, en una de las habitaciones, dos personas estaban hablando, o mejor dicho, una de ellas llevaba hablando desde hacía bastante rato.
- Y como me enteré que no la cuidas…
- … me encerrarás en la celda más profunda del océano y tirarás la llave. No te preocupes. Le amo con todo mi corazón. Quiero cuidarla y quiero hacerlo durante mucho tiempo. Hasta que me muera…
- Aún así… - dijo Sirius acercándose a él y colocando la corbata bien al que, pronto, sería el marido de su querida prima – Te estaré vigilando.
- No esperaba otra cosa de ti. Además, los niños necesitarán a su padrino cerca – contestó, mirándose al espejo y no creyendo todavía que aquel, si, aquel hombre que veía tan formal y tan bien vestido con traje negro fuera él. Pero si, era él, y aquel era el día de su boda.
- En eso tienes toda la razón. Les voy a convertir en unos grandes muchachos…
- Sirius – una cabeza asomó por la puerta.
- Si, Ron.
- Te están buscando. Tienes que ir a la cocina – agregó.
- Por aquí ya está todo terminado – dio un ligero vistazo al espejo y asintió al verse con el traje puesto, no recordaba cuando había sido la última vez que se viera así de elegante. Nadie diría que era el mismo que unos años atrás había escapado de Azkaban – Y no te olvides, te estaré vigilando – dijo en dirección a la persona que quedaba sola frente al espejo antes de salir de la habitación.
- ¿Nervioso? – preguntó Ron entrando en el cuarto.
- Mucho. Pero también muy seguro. Es lo que había soñado siempre y ahora se está haciendo realidad – contestó Jonathan pasándose ligeramente la mano sobre el pelo engominado
- ¿Cómo es?
- ¿Cómo es qué?
- Saber que vas a ser padre dentro de poco – titubeó nervioso Ron sentándose encima de una de las camas de la habitación.
- Es una sensación indescriptible. Aunque… - se dio la vuelta, tras terminarse de arreglar completamente - … todavía eres demasiado joven para eso– sonrió de manera amigable - ¿Cuántos años tienes?
- Diecisiete. Cumplo los dieciocho dentro de tres meses.
- Lo dicho: demasiado joven. Todavía te quedan muchas cosas por hacer. Todo llegará a su momento. No te preocupes.
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- Estás increíblemente hermosa – dijo Hermione de nuevo, ayudándole a colocarse el velo del vestido de novia.
- Gracias – le respondió Tonks, con una gran sonrisa en el rostro – Tú también lo estás – añadió al verla con el traje de las damas de honor. Ella y Ginny estaban muy hermosas con los vestidos que habían elegido entre las tres un día atrás. Eran de un bonito color verde claro, más oscuro cerca de los pies, más claro en la zona superior. Aunque no era tan recargado como su vestido, también en su sencillez era especial y hermoso – Y creo que a Ron le va a gustar mucho – añadió picaramente al observar los hombros al descubierto y sus brazos sin mangas. Hermione se sonrojó ligeramente – Sólo espero que no haga frío… aunque no me importaría un poco de nieve – dijo mirando por la ventana y viendo el cielo totalmente libre de nubes.
Se encontraban solas las dos, Ginny ya se había ido a seguir ayudando con los preparativos en cuanto habían acabado de vestirse. Quedaban ya pocas cosas que hacer y poco tiempo en realidad también.
- ¿Qué se siente?
- ¿Sobre qué?
- Sobre ser madre
- Es una sensación indescriptible – dijo sentándose en la cama y apoyándose las manos sobre el abultado vientre – Saber que otra persona, o personas en este caso, – rió al notar unas ligeras patadas, aquel día los gemelos estaba casi tan nerviosos como ella – te necesitan. Que dependen de ti… No sé, no lo puedo explicar. ¿Por qué lo dices? – le preguntó al ver que se sentaba a su lado.
- Por nada. Simple curiosidad – murmuró Hermione evitando su mirada.
La llegada, en ese preciso momento, de Sirius hizo que la conversación terminará ahí.
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Desde lejos observaba todos los preparativos. No se atrevía a acercase más. Miraba y observaba a todo el mundo tan alegre, tan feliz, que, por un momento, deseó formar parte de aquella familia, deseó ser uno de ellos. Pero no lo era. Nunca lo sería.
Se encontraba a suficiente distancia para poder ver todo con claridad y sin peligro de que le vieran a él. Escondido. Una sombra entre las sombras. Alguien que prefiere no darse a conocer. Alguien que siempre ha estado creciendo entre las sombras y que ahora, con la simple visión de un poco de luz, se asustaba. Era tan difícil empezar de cero. Pero ya no había marcha atrás. Lo había decidido el día en que dejó atrás todo lo que una vez había conocido, a todos los que había conocido, a todo y a todos. Ya no era su mundo y, si volvía, algo que nunca haría, sólo le esperaba la muerte.
Quizás si él estuviera aquí, con él, puede que le ayudase algo. Pero no lo estaba. Había ido a la mansión, al lugar donde le dejase tantos meses antes, pero allí no quedaba nada, tan sólo la celda vacía y un inexplicable agujero en la pared. Nada que le ayudase a esclarecer lo sucedido. Severus Snape había desaparecido sin dejar rastro, igual que sus compañeros de prisión.
Por aquello estaba hoy allí, en aquel lugar que nunca hubiera creído estar. Cerca de esa casa que emanaba tanto amor, tanto espíritu de familia y unidad que hacia que les envidiara cada segundo que pasaba un poco más. Puede que ellos tuvieran la respuesta, que supiesen dónde se encontraba.
Pero había llegado en mal momento, ahora lo sabía: en medio de la celebración de una boda.
Draco Malfoy se quedó allí, esperando, aguardando, observando en silencio y con melancolía aquel cuadro de familia unida.
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La música empezó a sonar, a deslizarse lentamente en el aire. Era una melodía suave, cálida, increíblemente hermosa y bella. Tremendamente conocida pero a la vez estremecía como si fuera la primera vez que se escuchase. Las notas subían y bajaban, se deslizaban por la hierba, por las rosas, por los adornos, por los invitados… hasta llegar a la puerta de la casa, donde una joven agarraba nerviosa un ramo de flores.
- No me digas ahora que no quieres continuar.
- Es sólo que…
- Dame tu brazo. Te aseguro que en cuanto traspasemos la puerta, el miedo se quedará atrás.
Y así, en compañía de Sirius, la protagonista de aquel día, una novia radiante y nerviosa como todas en su propia boda, se dirigió al exterior, al altar donde su futuro marido le estaba esperando. Todos sonríen a su paso. Son unos pocos invitados, pero los importantes, los más cercanos, los imprescindibles, los queridos.
Mientras caminan se adentran en un paisaje repleto de flores blancas que da la sensación de estar en primavera y no en invierno. No hay una sola nube en el cielo y el sol resplandece en todo lo alto. Todos están alegres y ahora, con cada paso que da, ella cada vez más. Sucede lo que le ha dicho Sirius: los nervios han desaparecido. Mira enfrente y sólo ve a una persona. No existe nadie más. Tan sólo él. Los demás han desaparecido.
No acierta a decir en que preciso momento han llegado al altar, a estar enfrente del sacerdote. Sólo tiene ojos para su pareja, el que va a ser su marido. Se dan la mano, entrecruzan sus dedos y juntos miran al futuro. La ceremonia empieza…
Ginny esboza una ligera sonrisa al mirar a la pareja que tiene enfrente. Desprende tanto amor que siente una ligera nostalgia… pero enseguida la aparta. Hoy no es día de lamentaciones ni tristezas, hoy toca sonreír y disfrutar. Agacha ligeramente la cabeza y ve el ramo de rosas que lleva entre las manos, Tonks se lo ha dado para que lo guarde durante la ceremonia. Sonríe. Una dama de honor no tiene que estar triste, además, es una de las promesas que le ha hecho hacer.
Recuerda las letras, las palabras de aquella nota tantas veces leída y aprendida.
"En el momento más inesperado" decía en una de sus partes y ella le espera. No quiere que le vea triste. Siempre hay que estar alegre aunque todo lo que se sienta en el interior sea tristeza.
Sonríe oyendo las palabras del sacerdote y viendo las promesas de amor eterno que ahora se hacen.
E imagina que ese momento inesperado se encuentra cerca.
Una ligera brisa mueve los pétalos de las rosas que ella lleva en las manos, una leve caricia, casi imperceptible que se podría confundir con viento ligero si éste existiera. Pero no se da cuenta de ello: sus pensamientos están en otra parte.
Cerca de ella, otra pareja tiene sus manos entrelazadas y, desde que se viesen, no se han separado. Ella lleva un vestido idéntico al suyo, no por nada es la otra dama de honor, pero a diferencia suya tiene a alguien que le acompaña. En un momento dado unas lágrimas de emoción escapan de sus ojos y él le presta su pañuelo para que se las limpie. No han hablado mucho entre sí pero sus miradas lo han hecho por ellos. Le pasa su mano por los hombros y le acerca a él, acariciándole su pelo castaño con cariño. Lo ha decidido y ahora estaba completamente seguro: siempre estaría a su lado pasase lo que pasase. Ya no tenía ninguna duda en su interior. Y no importaba nada lo que pensaran los demás.
El atardecer empezaba, las palabras más esperadas se escuchan y el beso que cierra la ceremonia aparece también. En los dedos de los dos resplandecen unas alianzas de oro blanco. Ya están casados, ya son marido y mujer. Ya han cumplido uno de sus sueños. Sonríen alegremente. Están radiantes de felicidad. Reciben las felicitaciones por doquier… y una lluvia de pétalos de rosas mientras caminan hacia la zona donde va a tener lugar la cena y el baile. Todo es risas y música. Música que empieza a sonar alegre y festiva, celebrando el feliz acontecimiento.
La comida aparece y desaparece enseguida, las conversaciones son constantes, las felicitaciones interrumpidas, y en un abrir y cerrar de ojos, el recién inaugurado matrimonio inaugura la pista de baile con un vals lento y suave. Todos les observan pero ellos sólo tienen ojos para el otro. Y antes de que se den cuenta, muchas otras parejas les acompañan en la pista. La noche es joven y ellos también.
Ginny se encontraba en un lateral del lugar, apoyada en una columna. Desde ahí podía mirar todo y ver, por ejemplo, los intentos de sus hermanos, de Fred y de George, en coordinar los pies en los bailes, de sus vanos esfuerzos por no pisar a sus respectivas parejas (cómo habían conseguido invitar a Angélica y a Alicia, antiguas compañeras suyas de quiddictch, no lo sabía). Podía ver también el baile de Tonks y Sirius, la novia y su padrino. Del novio y de la pequeña Sianna. De Remus y de Tonks. De Sirius y de Sianna… De otras parejas ya formadas como eran sus padres, o incluso a Hermione y Ron, que aquel día parecían más unidos que nunca y no se habían separado para nada desde que se habían visto antes de la ceremonia…
Había muchos más invitados a la boda, como eran algunos miembros de la Orden del Fénix (con la excepción de OjoLoco Moody, que nadie había encontrado de nuevo desde hacia semanas), de los señores Granger (desde el año pasado ya eran parte de la familia). Bill, Charlie y Percy también estaban por ahí, en un grupo de varias personas, todas de confianza y cercanas a los ideales y valores de la Orden. A todos los conocía… o a casi todos pues, de repente, le pareció observar a una persona que no había visto antes. Estaba vestido como los demás: con un traje negro y elegante, pero había algo diferente en él, no podía decirlo. Sus ojos, en cuanto le vieron, no se apartaron de él. En un momento dado, pues se encontraba al otro extremo del lugar, le vio hablando con George (¿o podía ser con Fred?) No estaba muy segura.
Se movió ligeramente: quería observarlo mejor. Había algo en aquel chico que no podía explicar. Vio como reían juntos, como parecía preguntarle algo… y como su hermano señaló en su dirección, justamente hacia donde se encontraba ella y sonreía ampliamente. No había ninguna duda: le estaba buscando a ella.
Y antes de que se diera cuenta, estaba a su lado.
Al tenerlo tan cerca tuvo la sensación de haberlo visto antes pero no podía ser. Lo recordaría. Le observó bien: tenía el pelo corto y oscuro, prácticamente negro. Sus ojos eran marrones, aunque de un oscuro tan extraño e intrigante que daba la sensación de que podía uno reflejarse en ellos y perderse para siempre. Una extraña sensación se apoderó de ella.
- ¿Bailas? – preguntó, y su voz tenía algo también a lo que era imposible resistirse, o al menos ella no podía. Antes de que se diera cuenta asintió – Tendrás que disculparme si te piso. Hace mucho que no bailo… - dijo antes de cogerla por la cintura y apartarse ligeramente de la pista de baile, hacia las sombras, lejos de la gente pero no de la música.
Sin embargo no la pisó: se desplazaba con tanta levedad como una brisa y al cabo de poco tiempo, Ginny se entregó a la música y al puro gozo de la danza (libre de las preocupaciones que le atormentaban, libre de la tristeza que tenía su corazón, libre de la añoranza y de la melancolía) Sin sentir ni un atisbo de culpa por lo que hacía…. Hacían buena pareja y tras moverse al unísono con ritmo perfecto durante unos minutos, Ginny levantó la vista y le sonrió.
Durante un brevísimo instante sus miradas se encontraron y sintió una alegría inexplicable al ser absorbida por esos ojos que le miraban ¿podría ser con amor? Aquellos dos profundos pozos en los que se veía reflejada y de los cuales no quería salir… Sentir de nuevo la sensación de ser los únicos habitantes sobre la faz de la Tierra, ser los únicos, ser dos nada más… Entonces, sin advertencia, él cambió su mirada, haciéndola impenetrable, como si no quisiera que ella leyera en su interior, perdiendo todo el encanto que ella había visto un instante atrás… volviendo a ser el joven misterioso e intrigante que había visto por primera vez. La conmoción la dejó sin aliento: el cambio había sido demasiado duro, demasiado radical. Tuvo que echar mano de todo su autocontrol para no abandonar el baile, para no rechazarle en ese preciso instante… pero no haría eso, no después de haber intuido algo en las profundidades del alma de aquella persona. Así que se limito a sonreír y a seguir disfrutando del baile, del movimiento, de la sensación de sus cuerpos en perfecta armonía.
Pero por dentro se sentía aturdida y perpleja a causa de un algo que no podía explicar, de algo que empezaba a nacer en su interior, de algo que pensaba que había perdido hacia días y semanas, y meses… a finales de verano, en el día de su cumpleaños. El contacto real de una persona especial a su lado…
Con aquellas preguntas en la mente siguió sonriendo mientras bailaba con el desconocido, mientras la danza se hacia más lenta y romántica, mientras todos los bailarines en la pista se acercaban, bailando mejilla con mejilla, casi besándose… y ella, instintivamente, se acercó a él. Por un instante él se puso rígido, como si quisiera negar ese acercamiento, como si no fuera correcto, como si dos sentimientos se pelearan en su cabeza: el querer y el no querer, el deseo y la precaución… pero al cabo de unos instantes de duda, el brazo del desconocido la atrajo hacia sí. A través del contacto, a pesar de las dudas iniciales del joven, ella sintió el hambre de amor que tenía en su interior, como si hubiera deseado eso mismo desde mucho, mucho tiempo atrás.
La música se hizo más lenta, la luz más penumbrosa a su alrededor y Ginny sintió que las parejas se abrazaban más y más. De la pista parecía fluir una corriente de sensualidad, casi como una niebla visible. El desconocido la abrazó más estrechamente e inclinó la cabeza: ella alzó el rostro y sus labios se rozaron. Ginny sintió que una lenta y cosquilleante excitación la invadía mientras ambos se besaban… la misma sensación de su primer beso de amor verdadero, la misma sensación de sentirse únicos en el universo… la misma sensación que tenía con…
Cuando se separaron, él sonreía ligeramente, pero sus ojos aún mostraban una profunda tristeza… y un destello especial, un destello de ternura, de esperanza… de amor.
Y a pesar de ello, con todo lo que había ocurrido tan sólo unos instantes atrás, de aquel cambio en sus ojos, en su expresión, ella pudo ver más allá de la material, más lejos de la realidad, en las profundidades de su alma, y supo la verdad. Y sonrió. Y le abrazó más fuerte, dejando que su largo y rojo pelo se esparciera por su espalda, apoyando su cabeza en uno de sus hombros, dejando que todo volviera, por un instante, a ser como era antes…
El desconocido (aunque para ella ya no lo era) miró a su alrededor: la pista cercana colmada de parejas, muchas de ellas entrelazadas como lo estaban ellos dos, en un gesto de alerta, vigilante, buscando, intentando que nadie se hubiera dado cuenta de lo sucedido… y por fortuna, no vio a nadie mirando en aquella dirección, lo que le relajó profundamente, y disfrutó aún más del abrazo y de la sensación de estar con ella. Había tanta gente pero allí, en las sombras, estaban solos los dos.
Ginny sonrió al sentir entre sus brazos como se relajaba él y se acurrucó contra su cuerpo todavía más: no quería que se acabase el baile, no quería separarse de él, no ahora… que lo había encontrado de nuevo…
Al cabo de unos segundos, la música lenta paró, pero ellos dos todavía seguían bailando, en su danza particular de amor. Y cuando se dieron cuenta de que el ritmo de la música había cambiado, ambos sonrieron, una risa compartida y casi silenciosa. Se miraron a los ojos, entendiendo a la perfección los pensamientos del otro, los mismos, y él, en un gesto repleto de ternura, le rozó las sedosas puntas del cabello.
- No quiero que termine – dijo finalmente, y su voz sonó llena de dolor.
- Ni yo. Yo tampoco quiero que esto acabe – dijo ella, acurrucándose de nuevo más hacia él, a pesar de que la música no demandaba ese tipo de baile.
Bailaron juntos gran parte de esa canción, abrazados, acurrucados uno contra el otro, sin querer terminar, sin querer separarse… no otra vez.
En un impulso nacido de lo más profundo de su alma, Ginny miró hacia los lados, hacia la puerta de su casa y pensó en su habitación, allí nadie les molestaría: una estancia privada donde poder estar a solas con él, ambos necesitaban estar más solos de lo que lo estaban ahora… donde poder ser ellos dos mismos… lejos de miradas indiscretas.
Sin decir una palabra, tras comprobar que nadie les vigilaba, Ginny arrastró a su acompañante hacia la casa, sonriendo esperanzada y repleta de alegría, mientras sus manos no se separaban, mientras sentía la corriente de vida y deseo y amor que tenían ambos.
Cuando la puerta de su cuarto se cerró tras ellos, en la oscuridad del lugar, de nuevo se fundieron en un beso, tan mágico como el del baile, tan mágico y único como el primero.
- Te he echado de menos Harry – dijo cuando se apartó de él, cuando ambos recuperaban el aliento. Ahora, en la oscuridad, no podía ver su rostro, no podía ver sus ojos, pero percibía su alma, su amor, como la había percibido a mediados del baile, cuando había reconocido finalmente quien era.
Harry se quedó mirándole, con los ojos llenos de amor, el mismo amor que él había intentado esconder para no delatarse, pero… el amor es algo que no se puede esconder, y las dos mitades de un mismo alma se reconocerían en cualquier lugar y situación.
- ¿Qué ocurrió¿Por qué tantos días sin noticias¿Dónde has estado desde…desde…? – Ginny no pudo terminar la frase, y se aferró fuertemente a él, como si quisiese cerciorarse de que era realidad, que no era un sueño lo que sucedía. No, no era un sueño: él estaba ahí, ahora, con ella. Había vuelto.
- Nada, nada – confundido sacudió la cabeza – No… no lo puedo explicar. Necesitaba hacer algo… – dijo, y su voz sonó derrotada – Pero, no soportaba más tiempo sin verte. Tenía que verte, tenía que verte aunque sólo fuera por un solo instante, Ginny – y de nuevo, su mano rozó su cabello, sus mejillas, el contorno de su rostro – No imaginas lo que he sufrido todo este tiempo sin poder verte. Sin saber siquiera quien era yo. Estaba perdido y sin rumbo…
Su rostro volvió a contraerse y rompió a llorar con quedos sollozos roncos, con el rostro enrojecido, procurando ocultarse para que ella no lo viera, ocultando su rostro entre las manos, sentándose.
- He visto… demasiado dolor… demasiado sufrimiento… Ginny… y fue sólo el principio… No sé como terminará todo esto… Ni cuando… No lo soporto más…
Ella extendió los brazos y le abrazó atrayéndole contra su pecho, sentados ambos ya en su cama. Por un momento, él se resistió con un poco de fuerza. Después, permitió que le abrazara, que estuviera a su lado, que le consolara. También ella lloraba.
- Nunca supimos que había pasado. Pensamos que habías… que habías… - susurró la joven – La muerte de Dumbledore, tu desaparición… Todos te consideran muerto también. Fue todo tan repentino. Después los sueños, la esperanza. Te buscamos con mapas pero no aparecías… ¿Qué sucedió?
- Dumbledore – recordó él. Ese nombre le traía tan buenos recuerdos, recuerdos de los tiempos en que él era tan sólo un simple muchacho – Dumbledore murió para salvarme, para que pudiera escapar de Voldemort… De algún modo hago daño a todo lo que tengo cerca. Por eso me fui, como os dije, para que no os hiciera daño, para que estuvieseis a salvo del mal…
- Es demasiado tarde – dijo ella, sosteniéndole, sintiendo su dolor en todo el cuerpo, las angustias pasadas… Harry alzó la mano hacia el rostro de ella y le tocó los ojos húmedos, y la muchacha sintió que volvía a ser él mismo, el chico que debería haber sido si nada de aquello hubiera sucedido; pero era diferente, estaba ahora insoportablemente herido, y esa carga no podía soportarla él solo mucho más tiempo.
- ¿Te hice mucho daño? – preguntó él mientras su mano se demoraba sobre su mejilla
Ginny no respondió: si, era verdad que había sufrido, pero todo aquello ya quedaba atrás, todo había sido borrado tras este nuevo encuentro. Harry, entonces, le tomó la mano y se llevó los dedos a los labios, con aquella oscuridad no se veían muy bien, pero no hacia falta: estaban juntos y aquello era lo que importaba. Sin saber muy bien por qué, Ginny volvió a sentir ganas de llorar.
- ¿Tú sufriste mucho? – le preguntó mientras sentía la suave caricia de sus labios en la mano.
- Demasiado… estaba lejos, en un lugar extraño… - y su voz sonó tremendamente sombría – pero ahora eso no importa…
Ginny exhaló un profundo suspiro cuando Harry la atrajo nuevamente hacia él y sus labios se unieron en aquella dulce y única danza del amor. Casi era como ser un único ser.
Alzó el rostro hacia él. Sus brazos la rodeaban con ternura, con la sensación de no querer separarse de ella, con agradecimiento por haber borrado aquellos sufrimientos de un plumazo… Sus frentes se juntaron, y en los ojos del otro podían verse reflejados, con un halo alrededor de amor profundo e indestructible. Volvía a tener esos ojos color esmeralda, aquel verde mágico y profundo. Una vez, alguien había opinado que eran dos mitades de un mismo alma, y en ese instante era verdaderamente lo que eran, los mitades de una única cosa, dos personas destinadas a estar juntas a pesar de todo lo que ocurriese en el futuro…
Los dos se fundieron en un abrazo tierno y desesperado, estrechando al otro contra sí… Amor… Dos mitades de un mismo alma que finalmente se juntan en una sola en el espacio y en el universo.
Por un instante Ginny se vio reflejada en su mente, cálida, resplandeciente y por un momento se amó por lo que había llegado a ser para él: la razón por la que seguía, la razón por la que no se rendía en aquella lucha desesperada, la razón por la que se entrenaba para poder llegar a vencer al mal… La mitad de su alma…ahora ya completa.
Se recostó en su pecho, dejando que la protegiese, disfrutando de la sensación de volver a estar a su lado y que ya nunca más desaparecería. Se lo había prometido. Nunca más volverían a estar separados. Nunca más se separarían. .Luego, un beso… la sensación de viajar al ultimo rincón del universo… una sensación que duró un instante y duró cien años… una sensación que llegó y se retiró como una marea, dejándola con lágrimas y una ternura y un amor que nunca disminuía. Escuchó y sintió como sus corazones latían al unísono…
Sólo entonces, cuando ambos volvieron a la realidad, cuando ya no se encontraban en aquel lugar fuera de los limites del espacio y del tiempo… sólo entonces él la volvió a besar con infinita ternura, y mientras Ginny sonreía y aceptaba el beso, dijo en un susurro, apenas audible, y Harry, que estaba junto a ella, pudo escucharlo pues él pensaba exactamente lo mismo.
- Ojala durara esto para siempre
- Ojala se pudieran hacer realidad los deseos – dijo él, antes de estrecharla nuevamente contra sus brazos y depositarle varios besos sobre el pelo, sobre la frente, sobre sus ojos… hasta llegar a la comisura de los labios…lugar donde detuvo su camino unos segundos antes de besarla de nuevo dulcemente…
Aun cuando sabían que todo aquello había sido una agradable y placentera pausa había oscuridad delante de ellos, un futuro incierto, y ambos se dirigían hacia ella, dispuestos a afrontarla y luchar contra todos los obstáculos que el destino les tuviera preparados. Más allá de la oscuridad existía aquello que todos deseaban, la paz tanto añorada… si tenían la fuerza y el valor para no rendirse, para no cesar en la lucha.
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La fiesta seguía y seguía en el interior de la carpa que se había habilitado para la celebración y el baile. Fuera, varios bancos de piedra se encontraban ocultos por las sombras, y en uno de ellos empezaba una conversación entre dos personas que nunca antes se habían visto aunque parecían conocerse muy bien. Él estaba escondido tras una oscura capa, pero varios mechones de cabello rubio escapaban de la capucha. Ella estaba sentada en un banco y había dejado la chaqueta a su lado. Respondía sin miedo ni temor a ese desconocido, casi como si supiera lo que iba a suceder a continuación.
- Sianna. Curioso ese nombre – comentó él, de pie, junto al banco, entre las sombras, después de haberle preguntado como se llamaba. Era noche cerrada y en el cielo brillaban multitud de estrellas radiantes.
- No más que él tuyo – le respondió la joven sentada, a pesar de que él no se había presentado - ¿Qué haces aquí? – le preguntó señalando el jardín y la oscuridad secreta que les rodeaba.
- Observo lo que nunca seré capaz de alcanzar.
La joven movió la cabeza de un lado a otro.
- Yo tampoco pertenezco a este mundo – susurró comprendiéndole
- ¿Me puedo sentar? – dijo él dudoso, señalando el banco, como si no supiese muy bien como hacerlo.
- Hay sitio para los dos – con un gesto se apartó ligeramente para hacerle hueco - ¿Hace mucho que estabas mirando?
- Lo suficiente para darme cuenta de que nunca me aceptarán.
- En eso creo que estás equivocado
- No, nunca lo estoy
- Ni yo – murmuró ella pensativa en voz muy baja mirándose las palmas de las manos – Va a empezar a nevar. Vamos, entremos.
- Un momento – y en el mismo segundo en que vio que se levantaba le puso la chaqueta encima – Así no tendrás frío.
- ¿No entras conmigo? – Él negó con la cabeza – Entonces, me quedaré contigo aquí fuera – añadió agarrándole de las manos y acercándose a él. Un instante después estaba siendo rodeada por sus brazos y se apoyaba en su pecho, justo en el mismo momento en que empezaban a caer unos copos de nieve.
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Harry creía haber olvidado que era ser feliz, y ahora, mientras estaba apoyado en la cama, observando, escuchando la otra respiración de aquella habitación a oscuras, supo lo que era la felicidad pura: el estar junto a la persona amada, sin que nada importase, ni el pasado, ni el futuro, tan sólo el presente y el ahora.
La guerra que se cernía sobre ellos (pues lo sabía, lo sentía, lo de ahora era tan sólo la calma antes de la tempestad) hacia crecer a todas las personas antes de tiempo, habían madurado más incluso que muchas de las personas que no sufrían aquellos tormentos. Eran jóvenes y habían vivido multitud de vidas diferentes.
Con pesar, acarició su rojo y brillante pelo hasta acariciarle las mejillas y recordar, de nuevo, aquellos rasgos que tanto tiempo había perdido. Ella era, era la persona por la que daría su vida llegado el momento, la persona que amaba más que su propia existencia. Ginny abrió los ojos. Sonrió: se había quedado adormecida por el suave y dulce sonido de sus corazones y de los brazos que le rodeaban protectoramente. Y, una vez más, ambos se fundieron en un beso y un abrazo tan mágicos que les hacia sentirse los únicos en el mundo.
Fue entonces, cuando sus labios estaban rozándose, jugando, acariciándose, cuando la puerta se abrió estrepitosamente, y Harry fue impulsado hacia atrás, hacia una de las paredes de la estancia por la persona que había irrumpido ahí.
- ¡Ginny!. Pensé que eras de otra forma – dijo Ron con cólera en su voz a la vez que miraba de uno a otro, y señalaba amenazadoramente con la varita la figura caída – ¿No estabas esperando…?. ¿No llevas meses y meses, semanas y semanas, esperando… y ahora… ahora que está tan cerca de que suceda, que ya tienes tu mensaje, que sabes que algún día… bailas y te besas con… con cualquiera? – al ver como el otro se intentaba levantar, hizo un gesto elocuente y Harry se dejó caer de nuevo hacia el suelo, sin poder hablar ni moverse mucho a causa del hechizo que su amigo le había lanzado al no saber quien se escondía tras el disfraz que llevaba, disfraz que sólo una persona ya no veía, tal era la naturaleza de la poción que se había tomado antes de llegar y del hechizo que se había aplicado.
- ¿Cómo te atreves a decirme eso? Tú no eres mi padre Ron…
- ¡Eres mi hermana!. ¡Y Harry es mi mejor amigo!. ¡Pensaba que no eras tan descarada para…!
- ¡Contén tu lengua! – Estalló Ginny con rabia - ¡Me estas insultando¡Bailo una noche con una persona y ya me estas llamando de todo…! Como te dije hace años: haré lo que quiera y cuando quiera¡y ni tú ni nadie me lo podrá impedir!
- Hermione – rogó Ron a la persona que estaba a su lado y que acababa de llegar - ¿no puedes hacerla entrar en razón?
Pero Hermione miraba a Ginny con atención, y también a la persona que estaba arrinconada por el hechizo de Ron y que no lucía muy combativa, más bien a la espera de ver lo que sucedía, con curiosidad, más bien con diversión… algo dentro de ella empezaba a sospechar, no por nada en esos últimos meses había conocido muy bien a la pelirroja, juntas habían pasado muchas cosas y se sentían unidas como si fueran hermanas de sangre… y si conocía como conocía a…
- Ron, déjala en paz – dijo finalmente paseando su mirada desde Ginny al desconocido, hasta su novio.
Ron sacudió la cabeza, furioso "¿Cómo le podían hacer eso a Harry?. ¿Cómo?"
- ¡Tu también!. ¡Siempre estáis las dos contra mí!
- Por supuesto – dijo Hermione con una medio sonrisa, parte dirigida hacia la pareja, pues había comprendido finalmente el engaño, y la razón de éste no era muy difícil de adivinar. Si, les conocía a ambos muy bien, bastante bien. Sonrió y decidió hacer sufrir un poco más a Ron - ¿No somos las dos mujeres? Nos tenemos que apoyar mutuamente – Y se acercó a él, y le besó ligeramente riéndose – Diviértete Ginny, que la noche es joven, y nosotros también – añadió con un guiño cómplice mientras acallaba las protestas de Ron colocándole un dedo sobre los labios.
- No – de repente, Ron se puso serio – Esto no es una simple broma. No quiero que te comportes así Ginny. ¡Maldición! Escúchame, Harry volverá algún día. Sólo está desaparecido en quién sabe dónde, y me gustaría veros juntos de nuevo. Formabais la pareja perfecta¡aunque me costó aceptarlo! Tú y él estáis hechos el uno para el otro, no me gustaría que os separaseis por una… ¡chiquillería tuya, Ginny! – terminó Ron desafiante, señalando a la persona que se encontraba en el suelo.
- No es una chiquillería – se burló ella, mirándole fijamente – Ni estoy engañando a Harry…
- ¿Cómo que no? – estalló de nuevo Ron – te vi a su lado en el baile… desaparecisteis… Tonks me dijo que entraste en la casa con él hace ya un buen rato… Si vuelves a hacer un gesto, te juro que te lanzo una maldición que te enviará a San Mungo de por vida, te lo aseguro – dijo seguidamente al ver los esfuerzos del desconocido por levantarse, por desasirse de la maldición que tenía encima (aunque pocos esfuerzos hacía, puesto que tenía curiosidad por ver como acababa todo eso)
- Si le tocas tan sólo un pelo te las tendrás que ver conmigo – desafiante Ginny se interpuso en la trayectoria de la varita.
- ¿Y todavía me dices que no le engañas?. ¿Y esto qué es?
- Ron, creo que deberías dejar que hablase – dijo Hermione persuasiva, acercándose a su varita, y finalmente, quitándosela de las manos. Después, con un rápido gesto, deshizo la maldición de silencio y parálisis que había lanzado él al entrar.
- Y bien ¿Qué tienes que decir? – preguntó Ron frente a él, cruzando los brazos, en claro gesto de desafío.
Sin decir ni una palabra, Harry alzó una de sus manos y la pasó sobre su rostro… y mientras pasaba, la cara se transformaba… y a pesar de la débil luz que irradiaba la varita de Hermione, las dos personas recién llegadas pudieron distinguir una marca inconfundible en la frente… la marca de un amigo hacia semanas perdido, de un amigo que no esperaban volver a ver en ese preciso momento y lugar.
Hermione, aunque lo había intuido al ver la cara y actitud de Ginny al entrar, sintió una alegría tan inmensa al verle de nuevo que corrió hacia él y le abrazó estrechamente, en un profundo abrazo. Ron todavía seguía perplejo por la sorpresa, pero cuando se recuperó de ella, también se acercó sin vacilar y se unió al abrazo. Al fin, después de tantas penurias, volvían a estar juntos.
Fuera, la nieve seguía cayendo aquel día de Navidad… y la noche se volvió completamente blanca en un instante…
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Contestaciones (muchas, muchas, muchas gracias a tods, ya sabéis que siempre estaré en deuda eterna)
Nimmy-isil Hola Nimmy!!! Bueno, lo de felices fiestas creo que ahora mismo no (mala cabeza, lo sé, esto de contestar casi tres meses después, jejeje) Me alegra que hayas vuelto… y espero que te pongas al día pronto… (bueno, a decir verdad, cuando leas estas letras seguro que estarás al día, jejeje) aunque haya tanto y tanto por leer. Nada, ya esperaremos (si antes no te dan ganas de matarme o asesinarme XD… uhm.. a saber por dónde irás y que opinarás, bueno, me quedo con la duda :P) En fin, que espero que todo te vaya bien en la vida y espero leerte pronto por aquí, ya de vuelta para quedarte.
Muchos, muchos, muchos besos)
DrAcOeYeS ¡¡Saludos¡¡¡ 0.0 !!! Me alegra mucho verte, volverte a ver/leer (no sabes cuánto). Si, efectivamente, estaba en fanautores aunque ahora mismo… si no recuerdo mal o está cerrada o no funciona muy bien (algún día de estos tengo que mirarlo), pero desde que empecé a colgar fics, estoy por aquí… y más o menos, aquí están todos los que tengo (cosa que creo que en fanautores no) Y vaya, me has puesto colorada perdida, esto de que me recuerdes después de tantos años por las emociones de esas historias, buff, no tengo palabras para describir lo que siento (por una vez, y mira que es complicado XD)
Y si, el nick me suena me acuerdo de todos los que he ido conociendo a través de toda esta andadura en este mundo (y eso que son unos cuantos, pero todos tenéis mi rinconcito en el corazón) Si es que, ya lo digo, sin vosotros, no sé lo que haría. Muchas gracias por entonces y muchas gracias por ahora :)
Como no me quiero enrollar más, espero que te guste/haya gustado esta historia y las demás que hayas leído. Espero volverte a leer. Besos miles
hermioneyron ¡Hola! Muchas gracias por leer y porque te esté gustando el fic (vaya, eso de lindo me ha hecho empezar a sonrojar) De las actualizaciones, se intenta lo que se puede… y hoy toca una de nuevo. Espero que te guste. Muchos besos y hasta pronto.
Dark Lady Evans Saludos mi queridísima Mary Vaya, vaya, a este paso voy a tener que comprarme una máscara porque el rojo de mi cara no se quitara fácilmente (y más con los comentarios como los tuyos mil gracias) ¿De tus favoritos? Me alegro, es que ocurre varias cosas que son muy bonitas… (jou, ahora se me escapan un par de lagrimas de emoción) Sobre Ron y Hermione, no veas lo que pensé en cómo hacer esa escena porque… no es muy fácil, además, que había que ser sutil y concisa (y, bueno, que tienen diecisiete años… y son muy inocentes… ya veremos que consecuencias puede tener eso, si las hay :P, vale, vale, puedes darme una colleja por mala, te lo permito XD) Harry, bueno Harry… no hay nada sencillo y fácil ¿no? Pero puede que haya una muy buena recompensa después (si ya has leído el capitulo… y no te has quedado sin palabras, comprenderás … espero que guste, al menos a mi me gusta mucho como ha quedado)
Leer el próximo capitulo, después de éste a ver si me pongo las pilas y actualizo cuanto antes, que llevamos una época un poco estresante (y más cuando tengo algunos proyectos más en mente y en producción… de los que ya hablaré más adelante ... si, a veces pienso en cómo sigo cuerda después de todo, jeje) Pero se intentará actualizar cuanto antes, no te preocupes.
Muchos besos, muchos abrazos y un cuídate mucho muy grande. Nos leemos Ah, y que todos tus deseos se conviertan en realidad y que todo vaya bien en tu vida
Pd: Me acabo de dar cuenta de que tampoco te había contestado el anterior comentario (anterior a éste, es decir, el de diciembre, tampoco lo había contestado – en fin, la edad es lo que tiene, esto de ser mayor, jejeje) Asi que, allá vamos (si, si, como dices que te gusta leer mis desvaríos a tus comentarios, pues vamos un poco más, jejejej) Reitero en decir que mi cara está completamente roja. Si es que, no se puede volver a leer un comentario de ese tipo sin emocionarse. No me lo merezco, en serio, que sois maravillosos todo y yo tampoco me considero que merezca ese tipo de halagos (vale, ahora te doy permiso para darme unas buenas collejas, pero es la verdad XD) Eso de que las historias locas y sin sentido que salen de mi mente te alegran el día, te hacen evadirte de los problemas… bufff, me has dejado anonadada 0.0 (aunque, a decir verdad, a mi me pasa lo mismo cuando las imagino… si, mucho me quejo de mi musa, pero en el fondo la adoro un montón) Y si, a veces me sucede que salen cosas sin pensar siquiera en ellas antes (justo lo que dices, lo del recuerdo de Sirius y James, te juro que no estaba ni planificado, que surgió de la nada, como algunas otras cosas, es como si "necesitarán" ponerse… y esas reflexiones salir de mi alma… - si no lo comprendes no pasa nada, que a mi me pasa lo mismo, jejeje) A veces me pregunto incluso a mi misma de dónde saldrán, que es imposible que yo haya escrito eso (y eso que lo he hecho, que ha nacido de mis dedos 0.0) En fin, que no hay quien me comprenda, y yo la primera, jejeje.
Pasando al tema de la escuela, espero que ahora vayas estupendamente (y si que tienes un gran motivo para que te vaya bien, que si no ya sabes que la amenaza de tu madre es muy dura :P). Me alegra que el tema de ese chico ya esté solucionad, no sabes cuanto me alegro :D (y si, ojala existieran muchos chicos como los de la historia, y si lo hacen, son tan difíciles de encontrar… bueno, yo no debería quejarme, que ya lo tengo desde hace meses pero me gustaría que las demás lo tuvieran también, por desearlo)
De la extensión de los reviews, pues ya sabes que me gustan los largos, los cortos, los medianos, desvariados, serios, etc, etc, de todos los tipos
¿Sonrisa intrigante? Me parece a mi que has puesto una cámara en mi habitación, jejeje, no sabes bien lo que hay preparado por aquí… pero, de momento, espero que te haya gustado el reencuentro tan largamente esperado (no, esta vez no he sido mala, por una vez :P)
Ahora si, un gran, gran y fuerte besazo y nos leemos espero que pronto, muy pronto
Celina Hola guapa. Hoy desde la ventosa mañolandia… si ya algunas veces nos quejamos del cierzo, hoy no sé cómo se puede denominar esto que tenemos (vaya, si incluso ha arrancado varios árboles y bastante grandes… el tiempo está cada vez más loco, loco y loco) Ahora mismo (hoy) he empezado unas minis vacaciones que tenemos que tener en el trabajo (días libres que puedes elegir) y luego no sé si volveré o no, andamos últimamente un poco "quemados", la empresa ha cambiado de dueño… y todo está patas arriba, ya no hay el ambiente que había antes, la sensación de trabajo y compañerismo… y yo soy de las pocas que estoy durando bastante (de los que entraron conmigo) pero no sé si va a seguir mucho más siendo así. Además, que para quedarse hasta las miles de la noche y no tener vida, como que es mejor pasar a otra cosa (ya no hay la alegría por el trabajo de antes) En fin, cosas que pasan y de todo hay que tener experiencia, quién sabe si dentro de unos días/semanas/ meses encuentro el trabajo de mis sueños o lo que sea (creo que lo de volver a estudiar, seguir con la especialización de diseño gráfico me está llamando un poco más que antes… y ese mundo si me apasiona más que lo que estoy haciendo ahora) Ya iré informando y siempre me queda pensar que no hay mal que por bien no venga (si, hay que ser siempre positiva, aunque cueste un poquito darse cuenta )
Ahora, repasando (me dejé de contestar el comentario de diciembre, sorry) espero que tu visita a la capi fuera estupenda. Hay muchas cosas que hacer, que ver, que descubrir (sabes, casi todos los veranos he estado, tengo familia, y después de estos meses aquí… todavía hay sitios que descubro… como, opr ejemplo, en diciembre mismo, un parque con un templo egipcio que no había visto hasta entonces, y eso que ese mundo me apasiona) Hay que ver lo que esconde la ciudad.
Vaya, me pongo a hablar y no hay quien me pare (como siempre) pero ya sabes que también tú me das mucha confianza y parece que no me cuesta nada comentarte estas cosas (buff, espero no haberte aburrido con mis desventuras en el duro camino del trabajo)
Espero que el panorama que me comentabas (eso de epidemias y rupturas) ahora esté mejor, o mejorando poco a poco. Se nota que eres una persona muy especial y en la que los demás aprecian y valoran mucho (por lo menos a mi me da esa sensación ) Y lo de ser fuerte y estar en medio, es duro (lo sé, también me ha tocado estar en medio en algunas situaciones parecidas), pero seguro que das a cada uno el apoyo que necesita/ha necesitado… y si alguna vez tú lo necesitas, seguro que hay muchas personas a tu lado. Y, como dices, que se la va a hacer, es lo que hay…
Pobrecilla tu amiga, que pena más grande, espero que ahora se esté recuperando porque eso es algo muy duro y triste, y seguro que contigo a tu lado se recupera rápido y recobra la vitalidad y las fuerzas. Si, seguro que si, en la vida hay que seguir siempre hacia delante y con personas y amigos maravillosos como tú se hace muchísimo más facil
Uhm… pasando a otro tema (es muy malo esto de ponerse a escribir/hablar sin control, jejeje), creo que lo que estabas pidiendo se ha cumplido (y espero que te haya gustado… ) No veas los "dolores de cabeza" y "peleas" que he tenido con esa escena, y eso que ya estaba mayormente esbozada desde hace meseeeessss (digamos muchos meses, casi desde que sucedió la separación, y eso es mucho) Creo que, excepto un par de cosillas, no ha cambiado mucho y, al menos, a mi me gusta mucho. Espero que a ti también. Ya me dirás.
Un gran, gran, grandísimo beso desde la ciudad del viento (y nunca mejor dicho)
Liessa Metallium Hello mi querida Liessa, mi chica voladora (espero que ya te hayan contratado… porque, como sabemos, tu sitio está en las nubes XD) Por cierto, que cuando te aburras y quieras desvariar (más), mandame un mail :P (espero el que me prometiste, jejeje) Y si, ya sabes que puedes desvaríos todo lo que quieras en los reviews, no te cortes, jejjee.
Ya sabes que lo de tardar en leerlo no pasa nada (dspués, con tal de dejar comentario se perdona, jejeje) Si ese capitulo te ha parecido largo, éste no sé lo que será XD, pero si, a veces depende de lo que pase son más largos o más cortos (i´m sorry, tu "niño" no aparece aquí, pero creo que no tardará mucho… aunque si que es verdad que se le "recuerda" en algún sitio… si es que estas "serpientes" son todas muy simpaticas y una fuente inagotable de historias) No te preocupes, que pronto lo veremos por ahí.
Y, oh, que pena, no hay testamento. No importa, otra vez será, seguro que estás ocupada intentando mantener a la neurona bajo control, jejeje (las mías, bueno, las mías digamos que ya son casos imposibles, jejeje) Un gran, gran, gran besazo y nos leemos.
Sabrina Saludos Sabrina Si, mucho tiempo. Espero que las vacaciones las hayas disfrutar mucho, mucho, mucho y que, ahora, en marzo, estés con las energías renovadas y dispuesta a comerte el mundo. Y seguro que los exámenes te han salido muy bien, totalmente estupendo… y que ahora puedas disfrutar de tus viajes (vaya, que envidia, ya me gustaría a mi ver Chile, pero creo que lo tengo un poco lejos, jejeje) Ya sabes que la historia seguirá aquí cuando vuelvas, no hay problema, lo importante ahora es que disfrutes de tu vida. Muchos besotes y ya nos veremos cuando regreses ;)
Quid Morgan Hola mi queridísima Camila ¿Qué tal te va todo? Buff, cuanto tiempo, pero me alegra que me hayas encontrado, me acuerdo de ti mucho Y si, la pagina de fanautores ya no es lo que era (¿sigue funcionando? Ni idea, desde antes de navidad vi que estaba cerrada y desde entonces ni idea pero según me han comentado, no ha sido muy buen regreso, por desgracia)
Vaya, ya estoy otra vez con la rojez en la cara, si es que sois demasiado buenos conmigo, jou. Me alegra que te siga gustando la historia ¿atraparte? Espero que no tanto para no descuidar tus estudios, el gimnasio y todo eso de la vida en general ;)
Ay, ay, ya estoy otra vez colorada. No me digas esas cosas… si yo tan sólo , ya sabes, que estas cosas son desvaríos de mi mente, peleas con mi musa y todo eso 0.0 ¿todavía recuerdas con todo detalle ese fic "El valor de las cosas"? Por si no lo he comentado, ese es uno de mis preferidos (si mal no recuerdo, fue el segundo, y siempre tendrá un rinconcito en mi corazón por todo lo que me hizo pasar, de cómo me gustó escribirlo…) Si, después de ese ha habido muchos, muchos más, pero creo que ese es muy especial para mi también (todavía recuerdo el lugar y cómo se me ocurrió, con todos los detalles y todo exactamente… y como tenía que escribirlo en cuanto llegase a casa – estaba de viaje- y bufff, muchas cosas más) Lo único, que todavía, después de tantos y tantos años (porque, mira que tiene tiempo ya) no esto convencida del titulo, pero que se le va a hacer. Así fue y así se quedará. Buff, me gustaría haberte escuchado. Debió ser una experiencia inolvidable :D
En fin, que si sigo un poco más, seguro que mañana me levanto todavía con la cara colorada, así que sólo me queda desearte que todo, absolutamente todo, me vaya estupendamente en la vida. Un gran, gran besote y nos leemos.
chio.ginny ¡¡¡Hola!!! Y creo que bienvenida al fic ¿no? Me alegro que te guste y ya sabes, sin problemas puedes comentar, que esta loca aspirante a escritora, persona normal, no muerde, tan sólo desvaría un poco en las contestaciones, jejeje. En fin, gracias por el comentario sobre el primer capitulo. Si, esa noche (y creo que es dónde comienza toda la historia de los libros) es bastante trágica y triste. No sé como debió suceder o si JK lo contará algún día, pero al menos, ahí está como me la imagino yo (apoyándome en los datos que tenemos) Muchas gracias de nuevo.
De subir otro capitulo, no hay mucho más que esperar, los deseos son órdenes y aquí tenéis otro (y creo que debe de ser uno de los más esperados, no sé porqué XD) Espero que te guste.
Muchos besotes y hasta pronto.
Pd¿Mucha inspiración? Buff, lo que me gustaría a mi es menos, pero con la musa loca que tengo, creo que eso es un tanto imposible. No veas lo revoltosa y mala que es (si, digamos que como la dueña, jejeje) Bueno, es lo que hay. Nos vemos.
Helen Nicked Lupin ¡¡Saludos!! Muchas gracias por el comentario. Espero que hayas seguido leyendo y llegues a este capitulo (si mal no me salen las cuentas, unos diez más adelante del que comentas) Como habrás podido leer, ya verás lo que ha pasado con cada uno de los que dices, es decir, con Harry y con los otros tres. Espero encontrarte y leerte pronto. Y, de nuevo, muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias por leer. Besos miles.
Mariet Malfoy Snape Hola mi queridísima niña Buff, me despisto un poco (nada, tan sólo unos tres meses, jejeje) y cuando me toca ponerme a contestar tus reviews… me imagino el tiempo que tendré que pasar contestándote… con una gran, grandísima sonrisa en la boca y alegría en mi interior (y, como sé que nos va a ocupar mucho trocito – como te mereces – pues al final, jejeje)
Bueno, ahora si, empecemos, que si no nunca terminaremos.
Lo primero, me alegro un montón que todo aquello que te ocurrió se quedara en anda. Vaya susto (para ti y para toda tu familia) Pobrecilla, si es que cuando son cosas del cerebro ya se sabe que hay que tener cuidado. Pero menos mal que ya está solucionado, que no fuera nada grave… porque te queremos aquí muuucho tiempo
Respecto a los comentarios del capitulo. Vaya retransmisión en directo, jejeje. Me encanta que te gustase todo: nuestro querido, en apariencia duro, profesor de pociones que se muestra un poco humano, el recuerdo de antes del colegio de Sirius y James (en principio ni siquiera planeada, echar la culpa a la musa, que a veces (muchas) hace lo que quiere)... y si, has leído bien, nuestro hombre-lobo es el nuevo lider de la orden ¿Quién se lo habría imaginado? (yo si :P)
Sii, la blanca y querida lechuza ha vuelto… si es que Hedwig es muy lista y sabe mucho … y quizás más de lo que se ve (¿de donde habrá sacado el "mensaje" :P) Y eso de ir directamente al colegio, a una persona en concreto, puede que fuera con otra intención también, jejeje. Ya se verá (o ya lo has visto)
Ay si, Ron y Hermione, muy bonito reencuentro (y no veas los "dolores de cabeza" que habia que hacer "eso" sutil y tierno y bonito y romántico y… y muchas cosas (me gusta como ha quedado… auqneu me gusta más otra reconciliación… o, bueno, las dos, es que son taaaannn diferentes XD) Aunque… puede que traiga consecuencias :P (si, lo sé, soy muy mala ¿o no?)
Jajaja, pobrecilla tu madre, imagino la cara de "¿Qué me está contando esta chica¿y por qué esta tan feliz?" XD Pero si, ya me imagino los saltos hasta el techo que habrás dado (como para no imaginármelo) Y, sobre si se juntarán pronto o no, ya creo que lo habrás leído
Efectivamente, es la segunda vez que los gemelos se encuentran con Harry antes de los demás (una gran ovación y aplauso por la buena memoria, vaya, no creía que todavía se recordase. Oh, my god, me has dejado sin palabras)
Pasamos a Tonks. Si, debe de ser una bonita sensación. Y buff, no tengas prisa, que todavía somos muy jóvenes (tú más que yo XD) y hazle caso a tu novio, que tiene mucha razón, que un niño exige mucho sacrificio… y hay que disfrutar de la vida y de todo (sipi, a mi también me gustaría, pero lo dicho, somos jóvenes y con mucha vida por delante :P)
¿Reacciones ante el reencuentro? Digamos que, si has leído ya el capi (seguro que si) ya habrás visto un par… y hay alguna más, pero no descrita (vaya, no veas lo que me ha gustado escribir la escena de Ron… y las risas que me pegaba al imaginarlo, jajaja) Ahora que lo leo, creo que todas las personas que has dicho ya lo han visto, de una manera o de otra :P. Ya veremos lo que sucede a partir de este momento.
Gracias, muchísimas gracias de mi parte y de él Ya dicen que las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas y donde menos te las esperas… y es verdad, jejeje. Por cierto, que hay ciertas partes escritas a cuatro manos :P (no voy a decir cuales… aunque, mejor dicho, a dos manos mías, y con cierto aporte de ideas de otra persona)
Reviews de Enero (así no me confundo :P) Bueno, no te puedo felicitar la Navidad y todo eso porque… está un poco lejos, jejeje pero si que espero que la hayas pasado estupendamente y con muchos, muchos regalos. Ohhh, por lo que leo, no ha sido buena, ha sido buenísima. Pedazo celebraciones, que bonitas y hermosas (no le dejes escapar, jejeje, que por lo que cuentas parece un amor ) Eso de comer ya con la familia política, reconciliarse con un amigo, celebrar la nochevieja, vaya, pero que bien te lo pasaste… y, al final, como broche especial, esa declaración. Yo me hubiera derretido tambien en ese mismo momento. Creo que no lo vas a olvidar nunca
Por mi parte, estuve de viaje en esos días (nochevieja) y fue el regalo de mi "niño" A decir verdad, estábamos el grupo de amigos juntos (seriamos unos quince o por ahí, y tres parejas) y estuvimos en un albergue en las montañas, con mucha nieveeee. De los diez días, dos de ellos estuve en una tienda de campaña fuera :P y eso de salir de la tienda y ver un palmo de nieve alrededor está muy bien, jejeje. Y más lanzar bolas, hacer muñecos, Ángeles y todo eso, jejeje. No sé cómo no vinimos resfriados por todas las locuras que hicimos, pero si, unos dias inolvidables (además, tuve un buen profesor de esqui, que ya puedo permanecer mucho más rato de pie, esquiando y sin caerme, jajaja, y no pague nada, bueno, a decir verdad, unos cuantos besos nunca iban mal :P… y unas cuantas caídas a la nieve también)
Me alegro mucho que sobre el tema salud vaya todo fenomenal. Si es que, con los apoyos que tienes, seguro que irá siempre mejorando y viento en popa y a toda vela
Pasando a los comentarios del capitulo. Si, jejeje, la escena de Ron y Hermione… muy tierna, muy hermosa (vaya, que los dos se merecían una escena así después de lo que han pasado :P) y sobre los problemas a la hora de escribirla, creo que te puedo comentar lo de antes (de la respuesta de antes), que había que ser muy sutil pero muy deliciosa :P (y dejando lugar a la imaginación, que todavía por ahí hay mentes jóvenes, jejeje). Bien, sobre Harry, ya habrás visto (leído) lo que se proponía hacer ¿quien lo hubiera imaginado? Pero si, nuestro querido niño ha madurado y ahora se piensa las cosas mil veces antes de hacerlas :P
¿Reviews largos? Ya sabes que no me quejo en absoluto, y no veas la sonrisa de absoluta alegría que se me pone en la cara (y también los colores) cuando los leo… y a la hora de contestar también, para que negarlo, jeje.
Continuamos con la ultima contestación, ya, por fin, de marzo (me alegra mucho que también te gusten mis contestaciones, a mi también me gusta hacerlas… y no veas lo triste que me pongo cuando debo apartarlas y dejarlas para otro momento… y luego pasa lo que pasa, jajjaa, que casi ocupan lo mismo que el capitulo, bueno, en este caso, la mitad creo que va a ser, que el capi es bien largo, aunque me parece a mi que os va a resultar muy corto XD)
Uhm, viendo el calendario (que lo tengo al lado) seguramente vas a empezar o has empezado ya tu último curso de cocina Habrá que probar los deliciosos platos que preparar (y si, ojala muchos sean muy, muy, muy dulces, se me derrite la boca de pensarlo ) Y vaya, que curiosa combinación, una cocinera y un arquitecto. Me alegro que los dos estéis estudiando lo que os gusta :D (y, bueno, siempre se puede encontrar tiempo para estar juntos… aunque no hace falta, a "cierta" carta del capitulo te remito. Si es que el tiempo es sólo eso, tiempo, lo importante es lo que se siente :D) Si te digo que yo sólo veo a mi "niño" los fines de semana o, a veces, en dos semanas cuando no son vacaciones y hay trabajo… esto de vivir lejos es lo que tiene. Eso si, te hace valorar mucho lo que tienes (y la asombrosa capacidad de la tecnología de ahora, que aunque se esté a muchos kms de distancia se está muy cerca por teléfono o por internet )
¿Extrañas mis contestaciones? Bueno, espero que ésta no te aburra y compense los silencios de antes XD
Vale, ahora si, pasemos a comentarte los comentarios del capitulo XDDDD
Tienes toda la razón en el tema de Harry, pero es lo que tiene, es lo que es, y las responsabilidades que, sin quererlo ni desearlo, tiene. Pero no te preocupes, que disfrutará (como ya has visto/leído) En la vida hay tiempo para todas las cosas (y, de momento, la felicidad de volar ya la ha recuperado, jeje, ya va volviendo a ser él mismo de nuevo)
Siguiente. Si, jejeje, Ginny se dio cuenta de lo que había sucedido en la habitación (y si, creo que tuvo que contenerse mucho para no ponerse (muy) roja… aunque no lo consiguiera, jajaja) Que bonito es el amor¿a que si? (nada, canta, canta sin problemas)
Como has visto/leído, la pareja de Molly y Arthur (más ella, que entre las mujeres se entienden mejor) ayuda mucho en el tema boda. Y Tonks, bueno, ella es… especial, me gusta como personaje… y como piensa y actúa (pobrecilla, a ver como se las arregla con gemelos XD menos mal que ahora tiene a dos hombres a su lado… ojala no salgan como Fred o George, jajaja… se admiten propuestas para los nombres :P)
Dumbledore. Si, tenía, merecía tener un gran funeral (esa parte del sexto libro me gustó bastante… aunque en este caso, si hay confirmación y se sabe seguro XD) Yo también creo que ya está en un lugar mejor, ya descansando en paz.
Jajaja¿tres mosqueteros? Me gusta el apodo Efectivamente, están fingiendo… y no, no te has saltado ninguna parte, sólo decirte que "cierto" hecho ha sucedido junto con otro (ya, en este capi hay más referencias a que es, quizás más adelante se diga que ha sido exactamente, pero con un poco de imaginación se puede averiguar… y más, con lo listos que sois, enseguida espero)
¿Te tiene sorprendida lo de Ron y Hermione¿Qué es lo que piensas que es? XD (menos mal que alguien ha hecho una referencia a eso, pensaba que nadie se había dado cuenta… y más con lo que conlleva… y hasta aquí puedo decir, jejeje, si, lo sé, soy muy mala… y no dejo tranquilos a los personajes XD) Aunque, puede que no sea lo que piensas, puede que si, puede que… (ya me callo, que mi musa me está mirando con cara muuuy rara y mirada asesina si me atrevo a decir más)
Ahora si, al fin llego al final… y espero que te haya gustado mi contestación (yo he disfrutado mucho) y el capitulo… creo que, por esta vez, estoy a salvo de hachas, amenazas de muerte y demás instintos malignos que suelen manifestarse últimamente por aquí XD
Muchos, muchos, muchos besotes, abrazos gigantes y sacos inagotables de energía positiva.
Cuídate mucho
Pd: De nuevo castigada para el final… aunque no creo que te quejes mucho, que así me puedo alargar lo que quiera y un poco más. Muchos besos de choco, choco, choco para todos.
