Ya estoy por aquí de nuevo Muchas gracias por esperarme.
Ahora mismo intento no tardar tanto en actualizar pero me está resultando un poco complicado (supuestamente tendría que tener tiempo libre, pero sólo supuestamente, que parece que ese concepto ha desaparecido de mi vida… Nada más estoy por casa para comer y dormir, el resto del día se me pasa volando entre unas cosas y otras, léase practicas, clases y cursillos… todavía no me explico cómo lo hago para ponerme tan llena de cosas en unos días, soy lo peor XD)
En fin, que aunque no tenga mucho tiempo, sigo encontrando huecos libres para ponerme al ordenador y poder seguir pasando esta historia para que la podáis leer (mil gracias por hacerlo) Y, como no todo son malas noticias, decir que tengo muchas, muchas hojas para pasar, aunque me falte el tiempo :P
Y, ahora, como no os quiero aburrir más, demos paso ya al capitulo nuevo… que tiene una nota importante que se debería leer antes de empezar :P
Como siempre, espero que os guste y muchísimas gracias por leer (y dejar comentarios, mil millones de agradecimientos, contestaciones al final, esta vez no lo dejo para otra ocasión, jeje)
Nota: El capitulo se desarrolla un poco atrás en el tiempo, como se podrá comprobar al estar leyendo. Concretamente, las cosas suceden la noche antes de lo que se cuentan en el capitulo 21 (creo), llamado "Aquel día". Creo que es un poco necesario porque así vamos a entender un poco más el comportamiento de algunos personajes (y por qué actúan como actúan en ese capitulo y el siguiente, es decir, en el ultimo día de colegio antes de las vacaciones y en el de la boda :P) Después, en el siguiente a éste ya regresaremos al "presente" por así decirlo y veremos cómo transcurren las cosas.
Muchas gracias y ahora a leer y descubrir que pasó en "aquella noche"
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Capítulo 23 Aquella noche
La habitación se encontraba en completa y absoluta oscuridad. Ninguna luz iluminaba el lugar. Todo era sombras, se mirara hacia dónde se mirara. Ni siquiera un débil rayo de luna podría penetrar en aquella espesa negrura, nada que transmitiera luz o calor tenía cavidad allí. Y, en medio de todo, de aquella inhóspita habitación, se encontraba, orgulloso y erguido en un imponente sillón, él, el mago más tenebroso y oscuro de todos los tiempos. Sus ojos rojos, llenos de venganza, de poder, de maldad, relucían como ascuas ardientes en medio de todo lo que le rodeaba. El mal corría por sus venas. El poder era su meta. Y la venganza su ansía.
Una sonrisa le cruzó fugazmente el rostro.
Ahora tenía más poder que antes. Ahora era más que antes. Ahora había dejado atrás todo lo que hubiera significado debilidades, pocas en su caso porque ya desde que recordase había sido inquebrantable y despiadado. Ahora ya había dejado atrás su escasa humanidad. Los que antes, años, décadas antes, habían opinado que no era humano, ahora tendrían toda la razón. No era humano. Ya no. Y no le importaba. Nunca le había importado. Si eso le daba más poder, era lo que necesitaba.
Sus labios se curvaron de nuevo maliciosamente.
El pacto con el Príncipe de las Sombras le había ido mejor de lo esperado. La unión, cerrada tras haber bebido ambos de la sangre mezclada en el cáliz de las Sombras, les había hecho que tanto uno como el otro obtuvieran las cualidades del contrario. La Sombra había obtenido un control increíble sobre la magia y él… él había obtenido la inmortalidad. Nadie le podría matar nunca porque las sombras nunca desaparecen. Y nunca moriría.
Insensatos. Cuando todo empezase de nuevo, cuando la tercera y definitiva guerra diese lugar, no quedaría nadie que se le pudiese oponer. Ganaría. Acabaría con todos. Uno a uno. Les mataría. Y empezando por él en concreto. Las sombras que le rodeaban parecieron agitarse a pesar de que no existía viento ni brisa en el lugar (de hecho, había una inusual y opresora calma) Si, él sería su primer objetivo. Él su primera víctima. Esta vez no habría nada que le protegiera. No, esta vez que se avecinaba no tendría la protección del amor. Encontraría la manera de acabar con aquel absurdo sentimiento que parecía protegerle tan fuertemente. Además¿qué era el amor? Tan sólo un insignificante sentimiento que no servía de nada. Él nunca lo había conocido y no le importaba. Es más, había conseguido llegar a ser el más grande mago oscuro de todos los tiempos. Por lo que había observado, el amor hacía que los hombres cometiesen grandes locuras. Mejor así. En lugar del amor, el ansía de poder era y siempre sería lo que recorriese por completo su ser.
Súbitamente sus manos se crisparon sobre los brazos del sillón. De pasar de un estado casi relajado, ahora estaba totalmente tenso. Sus labios dibujaron una delgada línea recta en su rostro. Sus ojos centellearon de ira. Estúpidos humanos. Pero los necesitaba. No podría ganar la guerra sólo con sombras. Necesitaba a los mortífagos, sus seguidores humanos, a pesar de todos los problemas que causaban. Al fin y al cabo, eran sólo humanos. Estúpidos humanos. Un segundo después, esa expresión de ira desapareció de su rostro, no así de su cuerpo. No tenía ninguna duda de que castigaría a alguien por lo que había pasado. Estúpidos humanos.
Como si fuese una réplica a sus pensamientos, la puerta de la habitación se abrió, dando paso a una persona totalmente vestida de negro, donde lo único que la distinguía de las sombras que le rodeaban era la máscara blanca que llevaba. Un mortífago. Uno de los cientos que estaban allí, en las profundidades de la tierra, escondidos, agazapados… y preparándose para atacar y destruir cuando él decidiese. Una estúpida decisión, pensó Voldemort mientras veía como el hombre caminaba poco a poco hacia él. No había ninguna duda de que la ausencia de tantas persona se iba a notar tarde y temprano, y si la mayor parte (por no decir la mayoría) ya tenían sospechas de ser mortífagos… No, no había ninguna duda de que tarde o temprano sabrían que se estaba preparando algo en el bando del mal.
Bueno, algunos más pronto que más tarde. Recordó el encuentro con el actual Primer Ministro. Qué débil que era. Qué predecible. Qué fácilmente manipulable. Ya lo había hecho una vez, dándole aquel ligero y casi imperceptible empujón hacia el puesto dónde se encontraba ahora. Y, aunque no lo viera y notara todavía, aquella habría sido una jugada maestra. Cuando llegase la ocasión la aprovecharía. Ahora ya le había metido el miedo en el cuerpo, la certeza de que el mal no se había ido, que la paz de la que disfrutaban ahora no era más que una simple ilusión. Recordó con regocijo los temblores que se habían apoderado del hombre. Si, no diría nada. Nunca lo haría para no perder todo lo que había ganado. Temblaría. Esperaría. Pero no movería ni un dedo para no reconocer sus enormes y desafortunados errores. Era demasiado cobarde para eso. Esa parte ya la tenía controlada. El Ministerio sería fácil de controlar cuando empezasen a actuar. No les quedaba ya mucho…
- Mi Lord – escuchó decir a la persona recién llegada a su lado, así que dejó los pensamientos a un lado y le echó una rápida y fulminante mirada. Sabía a lo que había venido, pero no estaba de más prestar un poco de atención, al menos para disimular… y divertirse un rato con el nerviosismo que desprendía. El hombre, al ver que había atraído la atención de su maestro, prosiguió sin levantar la vista del suelo, apoyándose en una rodilla – Mi Lord, tenemos… tenemos… - una de las cejas de Voldemort se alzó, lo cual hizo tartamudear aún más al hombre. A duras penas logró continuar – Te-tene-tenemos… un serio problema – finalizó rápidamente, quedándose casi sin aliento al final, deseoso de terminar cuánto antes e irse de aquella presencia tan inquietante. Desde que había vuelto el Señor Oscuro, pocas personas podían permanecer a su lado mucho tiempo. Parecía que había regresado cambiado, de una forma que no podían explicar, que no podían definir. Era más despiadado. Más maligno. Más inhumano. No era el mismo. Pero estaban ahí, con él… todavía creían en sus ideales de sangre pura y ansía de poder.
- ¿Qué tipo de problema? – preguntó Voldemort despreocupadamente, sin hacer caso del patente sudor frío que impregnaba a la otra persona.
- Es… - el hombre intentó no mirarle a la cara, quedarse agachado… y aún así podía sentir los ojos rojos clavándose en él, traspasarle la piel, internándose en sus pensamientos – Mi… mi… señor… es… es… Ha… desaparecido… No… no… no le encontramos y….pe-pensamos que…ha… ha… estado… pasando… pasando… información…
- ¿Quién?
- Malfoy – logró balbucear finalmente, deseando con todas sus fuerzas salir del lugar, desaparecer… y no volver a ser jamás portador de malas noticias, de tan malas noticias como aquellas. Era algo inaudito. Nadie se lo había esperado. Y más de él.
Un pesado silencio llenó la habitación tras pronunciarse aquel apellido. La tensión era tan tirante que se podría haber llegado a cortar si se hubiera querido.
- Así que… Draco Malfoy – comentó con patente frío en su voz. Estúpidos humanos. Bueno, en ese caso su destino final ya estaba decidido. Sabía lo que había que hacer con los traidores. Quizás debería haberle observado más profundamente. La cercanía que parecía haber tenido con aquel traidor de Severus Snape puede que le hubiera llevado a esa situación. A traicionar a su propia familia, a su propia sangre, a su propio maestro y señor. Aunque fuera el hijo de Lucius Malfoy no tendría piedad. Los demás mortífagos aprenderían de una vez por todas que el castigo por la traición era la muerte, algo que tenía que haber hecho con aquel mortífago renegado que había dejado encerrado en la mansión. Él mismo se encargaría de ello, de matar a ese nuevo espía. Sonrió ante la perspectiva. En todas las familias siempre existía alguien que era la oveja negra.
Hizo un gesto con la mano para despedir al emisario. Un segundo después la puerta se cerró tras él.
Al menos, aunque hubiera conseguido algo de información, la importante, la que sería decisiva para la guerra, no la tenía. Nadie la tenía. Tan sólo él. Era demasiado importante para que unos insignificantes humanos la supieran. Cuando todo empezase ya daría órdenes, mientras tanto, que se siguiesen entrenando, aprendiendo nuevas técnicas en aquel lugar perdido entre las sombras, bajo suelo, a varios metros de él, escondidos para la sociedad. Aguardando para salir y acabar, de una vez por todas, con ella, con todos aquellos muggles y magos que caminaban por las calles. Esta vez el golpe sería rápido, inesperado… y mortal.
Sus ojos, rojos, sedientos de sangre, llenos de maldad, centellearon ante la perspectiva.
---------------
Draco Malfoy se encontraba en esos instantes en una de las estancias superiores de la guarida subterránea. Una de las más cercanas a la superficie. Ya no se acordaba de cuándo había sido la última vez que viera el brillo del sol, o el cielo. Incluso el más insignificante color se le hacía ahora casi necesario. Allí abajo era todo oscuridad y sombras. Nada agradable.
Dio un vistazo a su alrededor. Todo era igual: sombras por doquier. Se encontraba, como tantas veces, solo, sentado y apoyando su espalda contra la fría pared de roca, rodeándose las piernas con los brazos, apoyando la cabeza sobre las rodillas. Pensativo.
Llevaba allí… ya no sabía cuánto tiempo.
Y siempre era lo mismo. Siempre lo mismo. Añorando todo lo que había perdido entre las sombras.
Si meses atrás le hubieran dicho que llegaría a añorar el colegio, Hogwarts, le hubiera matado de inmediato. Ahora eso no ocurriría. Era demasiado complicado de definir. Había algo, no sabía qué, por lo que echaba de menos de ese lugar. Aquí, junto al resto de mortífagos, sólo había encontrado frialdad. Allí tenía, no sabía como explicarlo, calidez, sensación de pertenencia a algo. En ese lugar nada. Bien era verdad que allí se encontraban todos sus compañeros, la mayoría de los Slytherin, pero no era lo mismo. Sólo se dedicaban a entrenar y a aprender Artes Oscuras. Era cierto que un tiempo atrás le había gustado todo aquello, humillar, hacer sentir inferior a la gente, ser más que los demás, alzar la cara orgulloso y altivo… pero ahora… ahora no le encontraba el sentido a todo lo que hacía.
Aquello no había surgido de repente. Llevaba tiempo meditándolo. Echó atrás sus recuerdos y no supo decir en qué momento exacto había cambiado para ser lo que era ahora. Aquella persona llena de dudas sobre su ser y su futuro incierto. Aquella persona que no sabía cuál era su lugar en el mundo. Tan insegura como completamente segura era antes. Todo lo que había sido se había transformado en otra cosa distinta. Y todo era tan raro e inquietante…
¿Empezó cuando no volvieron a la escuela en Septiembre¿O fue quizás antes¿En ese verano¿En ese año¿O incluso antes? Entonces, un rayo de entendimiento cruzó por su mente: mucho antes, bastante antes de aquellos últimos años. Desde que era más pequeño y parecía no entender lo que sucedía a su alrededor, cuando se dejaba llevar por la corriente de la vida, cuando hacía todo lo que le exigía, lo que le ordenaba, lo que le dictaban sus padres. Y ahora, que había llegado a la edad en la que se pone en duda todo y se empezaba a dar cuenta de su propia y absoluta existencia, se daba cuenta de todo aquello. Y no era eso lo que quería. No, definitivamente no. Ese no era el hombre que quería ser. Tenía ya casi dieciocho años y toda la vida por delante. Tenía que empezar a elegir su camino por sí mismo, sin dejar que los demás lo hiciesen. Las cosas había que hacerlas por uno mismo, no por los demás.
Pero era tan duro.
Escondió la cabeza entre sus brazos.
Tremendamente duro y más cuándo había sido tan obediente siempre. Cuándo siempre había seguido las órdenes de los demás, de sus profesores, de sus padres, de toda su familia. Intentó no pensar en eso. Tan sólo conseguiría hacerse daño. Lo primero era él, su felicidad, los demás después. Pero qué duro era.
Se dio fuerzas mentalmente, recordando la persona que le había inspirado tantas preguntas sin respuestas, tanta incertidumbre sobre lo que quería hacer con su vida. ¿Estaría vivo todavía Severus Snape? No tenía noticia alguna o, mejor dicho, no tenían noticia alguna de lo que sucedía en el exterior.
¿Se alegraría por saber que estaba siguiendo sus pasos, de que estaba jugando, peligrosamente, a dos bandas¿De que pasaba secretamente informes de todo y cuanto veía y observaba a su alrededor a un enlace que tenía en el otro bando, otro mortífago que era espía, pero de un grado más inferior que él, y por lo tanto con menos posibilidades de averiguar lo que ocurría?
Recordó la primera vez que le había visto: una sombra negra que se deslizaba por los pasillos adoptando la forma de un gato. Un animago. Le había reconocido de inmediato: unos meses antes de esconderse en las profundidades le había visto en compañía de una joven de pelo violeta chillón, la cual sabía que pertenecía al grupo de Dumbledore, a la llamada Orden del Fénix. Parecían tan felices juntos, tan enamorados. Por suerte para él, nadie más le había acompañado en esa visita al callejón Diagon, donde les había visto. Por suerte, porque de lo contrario ya estaría muerto. Y parecía bastante astuto y fuerte mentalmente. Debía serlo para arriesgarse a tener a Voldemort tan cerca de él y no desvelar su identidad.
Al principio se había visto tentado de descubrir su juego, de actuar de acuerdo a las normas establecidas… pero algo dentro de él le hizo detenerse. Quizás allí había sido la primera vez que era conciente de su existencia. De la diferencia entre lo que tenía que hacer y lo que quería hacer. Y eligió lo que quería hacer: una noche le atrapó en una esquina oscura pero en vez de hacer lo que se esperaba de él, le ofreció su ayuda, la ventaja de ser él quien era.
Pero ahora…
Llevaba días sin verlo.
Nunca hablaban de lo que hacían, tan sólo le daba informes de lo que podía interesar en el exterior.
¿Dónde había ido¿Quién era realmente¿Qué estaría haciendo?
¿Quién sabía?, esas cuevas eran tremendamente grandes y laberínticas. Y no todo el mundo estaba en el mismo lugar a la vez. No se preguntaba nada. Nadie se preocupaba de lo que se estuviera haciendo. Al menos, pensó, aquella había sido una gran ventaja para recolectar datos y poder pasárselo.
Dejó caer la cabeza hacia las piernas un poco más, hasta que su pelo le tapó la visión de la oscuridad y de las cuevas. ¿Qué debía hacer¿Qué iba a hacer¿Qué quería hacer?
Unos pasos se escucharon en la lejanía…
---------------
- ¿Dónde estamos?
- En casa – pronunció Harry, todavía sin poder creerse que, de todos los lugares donde podían haber llegado, estuvieran precisamente allí. A lo lejos se veía una casa tan increíblemente extraña que parecía que se mantuviera en pie por arte de magia (que era exactamente así). De todas las veces que había visto de lejos La Madriguera, el hogar de la familia Weasley, ésta era definitivamente la mejor. Y, en cuanto pronunció esas palabras, supo la razón de haber llegado a ese lugar. Si, aquella era su casa. Aquella era su familia. Daba igual los lazos de sangre, daba igual porque lo que les unía a ellos era más poderoso – Estamos en casa…
A pesar de estar mirando tan detenidamente el lugar, tan lleno de emoción, percibió voces a lo lejos. Tan sólo unos segundos más tarde supo a quienes pertenecían. La sonrisa que tenía en el rostro se agrandó todavía más.
- ¿Quiénes son?
- Mi familia – dijo Harry, dirigiéndose a su acompañante. La cara de Sianna todavía mostraba signos de temor e inseguridad por lo sucedido momentos antes. Le apoyó la mano sobre el hombro para darle confianza – No te preocupes, ellos son estupendos. Te acogerán como a una más. Conmigo lo hicieron – sonrió un poco más, intentando trasmitirle seguridad – Además… - volvió sus ojos al camino, los gemelos Weasley ya se encontraban casi a la vista – Seguro que estarán alegres de verme… después de lo que hice… - una nota de tristeza revistió sus últimas palabras. No, no quería recordar el día que había dejado atrás la casa, en compañía de Dumbledore. Aquel día en que había destrozado varios corazones, aquel día en que su mejor amigo le había dado una fortísima bofetada llena de rabia. Si supieras Ron lo que me ayudó a recordar, a encontrarme a mí mismo, pensó mientras se llevaba la mano a la mejilla que le había herido. ¿Se encontraría en casa en ese momento? Por el tiempo que hacía, despejado, no creía que hubiera pasado muchos días desde que se había ido. Cinco, seis, tal vez una semana. Hacía demasiado calor, como a mediados de Agosto, cuando les dejó.
- ¿En qué piensas?
- En la noche que me fui – le respondió casi ausente. ¿Cómo estarían todos¿Qué estaban haciendo? Su mente voló a los momentos felices pasados a su lado, aquellos días de antes de abandonarlos. Todo parecía tan pacifico, nada hacía presagiar lo que iba a suceder más tarde…
Pensó en una persona en concreto. Desde unos días atrás, desde la última ocasión que se habían visto en aquel prado irreal en las tierras de Ensueño, sentía una sensación difícil de describir. Unas enormes ganas de tenerla a su lado, de rodearla con sus brazos, de no dejarla nunca… y otras veces, otras veces se decía a sí mismo que era mejor así, que era mejor tenerla lejos, alejarse para protegerla, no volverla a ver. La amaba tanto que si tenía que hacer eso último lo haría, a pesar de que su corazón se rompiese en mil pedazos irrecuperables. Sentimientos contradictorios que luchaban en su interior sin cesar…
- No te preocupes. Todo saldrá bien – la mano de Sianna sobre su brazo le sacó de sus amargos pensamientos. Ahora era el turno de ella de consolarle. Sus ojos parecían más oscuros que de costumbre – Ella te comprende. Sabe que no tienes otra opción. Comprende el mensaje. Te espera. Verá más allá de las apariencias… - se interrumpió de repente. Después, con una sonrisa nerviosa apartó la mano y su mirada de él – El amor que os une es poderoso. No lo olvides. Están cerca – dijo de repente, cambiando el tono de voz, al ver a Fred y George aparecer por el camino - ¿Vamos? – las voces de los gemelos sonaban casi a su lado ya.
- No, espera un momento. Se me acaba de ocurrir algo – una chispa de diversión apareció en sus ojos verdes – Vamos a sorprenderles. Esta vez nosotros seremos quienes gastemos la broma y ellos las victimas – al ver la expresión interrogante de ella, prosiguió – Son los mayores bromistas del mundo, así que un poco de su propia medicina les irá bien.
- ¿Estás seguro de…?
- Habla más bajo, nos pueden oír – ahora las voces estaban más cerca y, por lo que estaban diciendo entre ellos y los gestos y miradas que dirigían a su alrededor, parecían que no estaban muy seguros de estar completamente solos.
- Pero no comprendo. Si ellos son…
- Si, lo son – el tono de su voz sonó increíblemente alegre – Pero quiero observarlos un poco más. Sólo un poco más… Quiero disfrutar un poco más de este momento… Después… - una sonrisa enigmática apareció en su rostro mientras volvía de nuevo la mirada hacia el camino…
Harry escuchó la conversación que mantenían, agradeciendo profundamente la severidad de Molly Weasley: pillarlos desprevenidos y sin varitas era más de lo que había previsto. Observó como, al fin, se habían percatado de que había alguien cerca de ellos (Fred estaba girándose rápidamente hacia los matorrales cercanos a dónde se encontraban, poniéndose de espalda a ellos)
Tuvo que hacer uso de su autocontrol para no soltar unas pequeñas risas al ver los esfuerzos (vanos) que estaban haciendo para intentar desenmascarar a quién fuera que se escondía en la oscuridad, en este caso a ellos dos. Según estaban comentando venían de una fiesta en el Ministerio, o eso era lo que había entendido ¿fiesta por qué¿Qué había sucedido en su ausencia? Parecía que el mundo se había puesto al revés. Lo parecía verdaderamente.
Vio como Fred cogía un pequeño objeto en su mano y se dirigía en tono amenazador hacia unos arbustos (aunque eso sí, se le notaba un poco de miedo en la voz). El momento se acercaba. Sonrió ante la perspectiva. Con señas, indicó a Sianna que le siguiese. Fred todavía seguía con aquel objeto en la mano… así que estaba descartado por lo que pudiera suceder, nunca se sabía muy bien que efectos podrían producir sus bromas, si es que eso era una de ellas.
Avanzaron silenciosamente un poco más, hasta encontrarse a la misma altura que George, que estaba viendo a su hermano con cara resignada y deseando que todo terminase cuanto antes…
Sin hacer nada de ruido salieron de su escondite de hojas. Nunca se le iba a olvidar la cara que puso George al verlo: había tanta sorpresa, tanta incredibilidad, tanta alegría, todo mezclado, que por un momento pensó que se le había olvidado casi de respirar a causa de la impresión. Un segundo después se encontró rodeado de sus brazos.
- Sal o… - seguía diciendo Fred, sin saber lo que estaba ocurriendo a sus espaldas… aunque la ignorancia le duró bastante poco.
- Fred – casi le costaba a George pronunciar el nombre de su hermano: la impresión por lo ocurrido le había dejado sin palabras. Tomando aliento, continuó diciendo lo que quería decir – Fred, creo que sí tenías razón al decir que había alguien. Mejor dicho – añadió, al darse cuenta de que Harry no estaba solo – son dos personas y…
- Sal o te lanzo un dado con polvos pica-pica que te…
- ¿Me escuchas Fred? Te estoy dando la razón…
- ¿Qué estás qué? – preguntó Fred atónito dándose la vuelta rápidamente… para encontrarse con lo que menos podía imaginar.
------------
- Lord, todavía no le hemos encontrado – de nuevo se encontraba delante de él, agachado, deseando acabar cuanto antes para irse… y, sobre todo, cuando todo lo que estaba transmitiendo esa noche eran malas noticias – Hemos… hemos… - su lengua se trababa y sentía sus ojos clavados en él, fuertemente, despiadadamente. Continuó – Hemos… buscado por todas las cavernas de entrenamiento… y… y… todavía no hemos hallado rastro de él… - tragó saliva y siguió con la cabeza agachada, sin querer enfrentarse a la ira de su seños.
- Eso sólo confirma las sospechas – dijo lentamente Voldemort, mirando con aquellos inquietantes ojos de reojo a la persona que tenía a su lado, la cual se mantenía rígida y casi sin respiración. Tan sólo sus dos ojos grises mostraban la gran ira que bullía en su interior – El chico Malfoy está con ellos – prosiguió sin dejar de observar las reacciones del hombre – El castigo para la traición es la muerte. Encontrarle y traérmelo – pronunció cada palabra como si la saboreara. El mortífago que se encontraba arrodillado creyó intuir (¿o acaso se lo imaginó?) el ligero e imperceptible temblor que recorrió al hombre que se encontraba de pie. Sabía quién era, aunque se escondiera tras aquella máscara blanca. No había duda alguna…
Más rápido que el rayo, en cuanto pudo levantarse salió de la estancia para cumplir su misión. No podía permanecer más allí, con aquella atmósfera tan cargada de maldad. Ojalá no tuviera que dar más malas noticias, había algo en la mirada del Lord que daba auténtico pavor…
-------------
No supo cuánto tiempo había pasado. Allí el concepto de tiempo no existía. Trascurrían los días de la misma forma y, al no tener luz alguna que identificarse el día y la noche, se perdía la noción de las horas. Aquella era la primera señal de la que se daban cuenta de la influencia de la oscuridad y de aquel exilio voluntario. Después… era lo demás: la sensación de perder la humanidad en detenimiento de la búsqueda de poder, de perder la cuenta de los días, los recuerdos…. Y, poco a poco, al final, la identidad. Si uno se descuidaba un poco, tan sólo un poco nada más, dejaba de ser él mismo para convertirse en una sombra más, en una persona sin aspiraciones, sin deseo alguno, nada más que el del servir a su señor. Un soldado perfecto.
Lo había visto: uno a uno, sus antiguos compañeros y amigos habían ido cayendo en aquella trampa fatal y mortal. Él era de los que parecía librarse, de momento. Pero ¿por qué motivo¿Cuánto más podría aguantar sin caer en la desesperación¿Cuánto más para que descubrieran sus verdaderas intenciones¿Cuánto tiempo más estaría a salvo?
A veces se preguntaba si no sería demasiado joven para jugar a ese juego tan peligroso…
Pero… no. Era el momento, si no lo hacía ahora se arrepentiría toda la vida. Era justo ahora. Tenía que hacer algo… y podía hacerlo si se lo proponía: salir de aquella oscuridad sin salida. Quizás, por eso, por haber vislumbrado una débil luz al final del túnel no había caído en las garras implacables de la oscuridad.
Los pasos que se oían en la lejanía se acercaban cada vez más….
------------
- Y ahora ¿Qué hacemos?
- Quedaos callados… especialmente tú, Black – refunfuñó Severus Snape volviéndose y dándole la espalada bruscamente. ¿Cómo había logrado pasar, en el mismo lugar, tanto tiempo con él? Cuando quería (y cuando no) era demasiado irritante y desquiciante.
Dio un paso adelante, mirando fijamente lo que tenía enfrente, o, mejor dicho, lo que no se veía: la barrera que les había impedido salir era invisible a sus ojos. Una gran protección… siempre y cuando uno no esté obligado a pasar semanas y semanas encerrado junto a una de las personas que menos había deseado. Y ahí estaba, a minutos de la ansiada libertad… y preguntándose todavía cómo había logrado sobrevivir con esa compañía.
Dio un ligero vistazo hacia atrás. No le interesaba que estaba haciendo el siempre desquiciante Black, sino la otra persona con la cual había compartido la forzada privación de libertad. Si, ahí estaba, sentada en las ruinas de la que había sido una pared, por dónde había entrado aquel cegador y salvador torbellino rojo, que se había transformado después en el salvador fénix. Los recuerdos estaban difusos en su mente, aunque lo que sí tenía claro era que en sus manos tenía la varita del mago oscuro más poderoso de todos los tiempos. No acertaba a comprender como podía haber sucedido, que llegase a su poder, pero de lo que no había duda era de que, si él tenía la varita, su propietario no tendría vida. Una ligera sonrisa aleteó en sus labios, lo suficiente ligera para que ninguno de los que le estaban vigilando se diera cuenta. No quería perder la fama de rígido e impasible… sobre todo enfrente de esos dos.
A dos pasos de la barrera volvió a mirar de reojo hacia las ruinas de la pared. Tampoco tenía ninguna duda de lo que significaba la presencia del ave allí: él también estaba muerto. ¿Cómo había sucedido¿En qué momento de su encierro¿Se habían matado mutuamente? Era lo más lógico, puesto que ambos eran los dos magos más poderosos de la actualidad, de todos los tiempos. Cualquier otra combinación no era posible. Ni siquiera aquel criajo de Potter podría acabar con el mago oscuro. No sabía que tenía de especial. Vale, si, era verdad que era el único que había sobrevivido a la maldición asesina. Vale, también había una especie de profecía que le relacionaba con Voldemort pero… de ahí a que tuviera la fama que tenía… Era demasiado. Ese tema era el único con el que no estaba de acuerdo con Dumbledore, por más que éste se lo intentará explicar. Para él, Severus Snape, el destino no estaba escrito. Cada persona se construía el propio, sin tener profecías o adivinaciones que lo determinasen. Nunca había creído en aquellas tonterías. Y nunca lo haría. Cada uno se escribía su propia historia.
Llegó finalmente al límite que les separaban de la anhelada libertad. Sabía que estaba ahí, aunque no se pudiera ver., Con cuidado, levantando la varita, la dejó a escasos milímetros de la barrera, sin llegar a tocarla. Después, pronunció las palabras que la harían desaparecer, abrirse, desvanecerse. Esperaba poder resistir, se requería mucha fuerza y poder para hacer aquello… pero fue más fácil de lo que había pensado. Quizás era porque la varita ya era poderosa, quizás porque deseaba con todas sus fuerzas marcharse… quizás por todo aquello o por nada, pero sintió como una corriente de energía le recorrió por dentro de manera gratificante.
La barrera que les había mantenido separados del resto del mundo todas aquellas semanas y meses sucumbió al fin, volviéndose, lentamente, de múltiples colores: desde blancos, amarillos, rojos, hasta finalmente fundirse en un azul oscuro, tan oscuro como el mismo cielo que ahora, ya sin trabas, visibles o invisibles, tenían sobre sus cabezas. Al fin habían recuperado la libertad. Al fin ya estaban libres de poder coger de nuevo las riendas de sus propias vidas…
Aunque, eso sí, lo que tenían que hacer ahora era conocer exactamente todo y cuanto había sucedido en su ausencia forzada. Ponerse al día, volver a ver a la gente querida… aunque todos ellos tenían funestos pensamientos… Como si fueran una sola persona, los tres desecharon aquella sensación tan pesimista y miraron al futuro y al horizonte que tenían delante con optimismo y energía renovada. Por delante les quedaba un largo viaje de vuelta a sus vidas ¿Por dónde iban a empezar?
----------------------
Harry observó como la lechuza desaparecía en el oscuro y cerrado cielo. Sabía que McGonagall entendería el mensaje y mandaría a gente a la casa. Lo único que le había costado bastante era disimular su letra, más o menos deseaba haberlo conseguido… Según le habían dicho los gemelos, todo el mundo le daba ya como oficialmente fuera de circulación. Esperaba que siguiese así. Cuando lo pensaba, tras haber estado meditándolo casi todo el camino, así estaba muchísimo mejor. Menos presiones, menos explicaciones, más libertad…
Volvió la vista hacia el interior de la habitación. No sabia si iba a regresar una vez más a ese lugar, a esa casa que tantos recuerdos encerraba para él, tanto buenos como malos. Cerró los ojos y rememoró uno de aquellos sueños, visiones o lo que fuera, que había tenido a principio de ese curso escolar, aquellas imágenes que mostraban a una familia alegremente unida, a una joven pareja que disfrutaban de su pequeño hijo, de él… Abrió los ojos: quería que el recuerdo quedase ahí, no avanzar más. Ya sabía lo que venía a continuación, lo conocía muy bien. Inconscientemente se tocó la cicatriz de su frente. Si, en esa casa habían sucedido tantas cosas, tanto buenas como malas…
Se dirigió hacia la entrada: tocaba dejar atrás todo aquello.
Agarrando el baúl con todo su equipaje, abrió la puerta para salir a la noche… sin saber si algún día volvería a ese lugar… ¿Quién sabía lo que le depararía el futuro?
------------
Los pasos se acercaban cada vez más rápidos a su posición. Las paredes de la cueva multiplicaban fuertemente el eco de las pisadas. Draco alzó la vista ligeramente. Nunca antes había escuchado tanto alboroto en aquel lugar, justo por eso lo había elegido para dar sus informes, amparado en la misma oscuridad, escondido entre las sombras, pero sin llegar a ser una de ellas. Por un impulso escondió la máscara blanca entre los pliegues de su capa negra y se echó totalmente la capucha, cubriéndose de manera completa.
Fundido así con las sombras pudo observar la llegada de dos personas. Se detuvieron a escasos metros de dónde él se encontraba. Sin tener que levantar la vista les reconoció: habían compartido tantas horas juntos en la sala común en aquellos días tan lejanos de colegio… Era increíble lo mucho que todos ellos habían cambiado.
- ¿Estás seguro de qué era por aquí? – gruñó uno de ellos a la vez que se detenía
- Si tanto te quejas, haberte fijado mejor en el camino, Crabbe – le replicó el otro bruscamente – Yo no tengo la culpa de que estemos perdido de nuevo
- No, tú no tienes nunca la culpa de nada, Goyle – dijo irónicamente.
Al cabo de unos segundos, volvió a hablar
- ¿Crees que le encontrarán? – preguntó dubitativo
- Casi espero que no. Ya sabes lo que va a suceder… - una nota de tristeza se pudo percibir en su voz
- Todavía no me explico por qué lo ha hecho. Y más siento él quién es – empezó de nuevo a andar, aunque lentamente, como si sus pasos fueran dudosos, igual que dudosos sus pensamientos.
- Yo tampoco lo sé. Pero no me gustaría encontrármelo – al ver la sorpresa que apareció en el otro rostro prosiguió – No pienses mal. No le delataría… al fin y al cabo fuimos compañeros y, en cierta medida, amigos… pero, ya sabes lo que se comenta de los interrogatorios de Voldemort: puede leer la mente y si encuentra algo que no le agrada… - hizo un elocuente gesto con la mano sobre su cuello.
- También pienso lo mismo. A partir de ahora es un renegado, un traidor. Sólo le espera la muerte si algún mortífago le ve… pero en el fondo, era nuestro compañero… No, no me gustaría traicionarle…
La conversación continuó, pero ya se hallaban demasiado lejos para entender lo que decían. A pesar de las escasas palabras que había oído había comprendido todo: solo le quedaba una opción, y era huir. Correr y huir.
Escapar de las sombras sin mirar atrás, pues si lo hacía sólo le quedaba la muerte…
Ya no le quedaba nada, ni nadie atrás.
Correr, correr y correr hasta que se encontrase exhausto, y entonces, seguir corriendo, en busca de un lugar seguro donde esconderse.
Correr teniendo la vida en juego.
Escapar de las sombras.
Dejar de ser lo que nunca, en lo profundo de su alma, quiso ser….
---------------
La calle se encontraba desierta. Ninguna sombra que alterara el silencio de la noche. Tan sólo los ruidos de los animales nocturnos y el leve susurro del viento al pasar entre las ramas de los árboles de aquella calle desierta. Y, en medio de todo eso, un joven se encontraba arrastrando un baúl, su equipaje para ser más exactos.
Harry había esperado encontrar su varita, pero por más que la había buscado por toda la casa, no había encontrado ni rastro de ella, ni de ninguna otra. Un misterio. Al menos le quedaba la escoba que le habían prestado los gemelos Weasley, algo era algo. Lo único que tenía que hacer ahora era decidir a dónde quería dirigirse exactamente ¿debería ir directamente al colegio, a Hogwarts? Si, eso era lo que quería, lo que deseaba con toda su alma pero… agachó la cabeza pensativo. ¿Debería hacerlo?
El ruido de un motor le sacó de sus pensamientos. Al volverse ligeramente observó como un coche de color azul claro se detenía justo a su lado.
- Eh, chico. Si, te estoy llamando a ti – de dentro salió la voz de una mujer. Harry se paró, sintiendo una súbita curiosidad, aunque sabía que no debería hacerlo, no podía arriesgarse a ser descubierto aunque… - Por fin encuentro a alguien – continuó diciendo ella, inclinándose ahora hacia la ventanilla que estaba bajando para observar mejor el exterior. La cara que apareció tras el cristal no se distinguía mucho puesto que la luz de dentro de coche era bastante débil y la de la calle igual, pero a pesar de eso, el rostro parecía joven, no muy joven, quizás por la treintena o un poco más, por la experiencia que mostraban sus ojos oscuros (no podía decir de qué color los tenía, no se distinguía mucho) – Llevo… más de dos horas conduciendo perdida por estas calles – seguía comentando y quejándose la mujer – No he visto a nadie, ni una sola alma. Menos mal que te he encontrado a ti… Y espero que me puedas ayudar, si no… no sé lo que voy a hacer – terminó rápidamente. Tras eso, se permitió tomar algo de aire. Sin tiempo para que Harry pudiera hablar y preguntarle, se puso a hablar de nuevo - ¿Dónde estoy¿Cuál es este pueblo? Te juró que no la había visto antes en el mapa, aunque, bueno, no me extrañaría nada no haberme fijado, a veces, mejor dicho, la mayoría de las veces, soy un despiste con patas – rió ante aquél chiste interno. Después, eso si, le dio tiempo a para que pudiese contestar, mirando expectante a través de la ventanilla.
- Es… - Harry volvió la vista atrás y, allí a lo lejos, ya casi confundida con las sombras de la noche, se encontraba la casa que había dejado unos minutos antes. Por lo que sabía y podía intuir, ninguna persona que no fuera mago la podía ver, y sólo las personas que sabían dónde estaba exactamente podrían llegar a ella y entrar… - El Valle de Godric – aclaró unos segundos después, regresando a su posición inicial, de cara a la ventanilla del coche. No, no tenía que pensar en lo que dejaba atrás, en el pasado.
- ¿Qué estabas mirando, chico? – Ahora le tocaba a ella el turno de poner cara de no saber que estaba pasando – Allí no hay nada. Es sólo un solar vacío….
- Nada, sólo pensaba – le respondió rápidamente Harry con una ligera sonrisa. Si, no había duda, era una muggle. Los nervios que hasta entonces le habían agarrotado ligeramente el estómago desaparecieron de repente. Por una vez no tenía que estar pendiente de que le reconocieran. En ese mundo era totalmente anónimo.
- ¿Te has escapado de casa? – en ese momento la mujer entrecerró los ojos al darse cuenta de que llevaba algo arrastrando en las manos, un gran bulto.
- No, no es eso – tenía que encontrar alguna excusa rápida porque… si supiese la verdad… - He venido a visitar a unos parientes, pero no estaban en casa – bueno, en realidad era casi toda la verdad ¿no? Sonrió interiormente.
- ¡Que irresponsables! – exclamó ella, al ver la cara de pena que ponía Harry para enfatizar aún más sus palabras – En fin, de todo tiene que haber en el mundo. Y, por desgracia, nos ha tocado vivir en éste – la mujer apoyó las manos y la cara sobre el volante, como si estuviera sopesando algo y se debatiera entre varias ideas - ¿Cuántos años tienes? – preguntó al fin, levantando la cabeza y mirándole por primera vez con mucho detenimiento.
- Diecisiete
- Menor de edad. Que parientes más irresponsables – murmuró para sí, después, en tono normal siguió hablando - ¿Tienes algún sitio a dónde ir? – Harry negó con la cabeza. En realidad si que tenía bastantes lugares a dónde podía dirigirse pero… no sabía explicarlo muy bien, era que…todavía no se había decidió por donde empezar… - Lo sabía. Tienes unos ojos que no engañan – señaló de repente la mujer – Tienes una mirada de estar algo perdido y sin saber que hacer. ¡Casi como yo! – Exclamó riendo ligeramente – Vaya dos náufragos sin rumbo que estamos hechos. En fin – sacudió ligeramente la cabeza – Sé que puedo parecer un poco ingenua pero… sube al coche. También tienes una mirada que transmite confianza – añadió al ver su expresión asombrada – Te llevo a mi casa. Mañana ya pensarás a dónde vas a ir. Ya sabes lo que se dice: hay que consultar los problemas con la almohada, es una gran consejera – volvió a reír de modo ligero – Además, así no me siento sola conduciendo – No veas lo aburrido que es esto.
Sin darle tiempo a protestar ni a replicar, la mujer ya estaba a su lado y le acompañaba hacia el maletero.
- Que curioso – comentó mientras le ayudaba con bastante esfuerzo a levantar el baúl y meterlo atrás – Desde que era muy pequeña no había visto un baúl… Además, pensaba que habían desaparecido las escobas de esa forma – añadió señalando el objeto que metía Harry ahora en el maletero.
- Es sólo un recuerdo de familia – le interrumpió rápidamente, antes de que pudiese ver más, sobretodo las marcas y los nombres grabados en la madera (casi todos los miembros de la familia Weasley habían dejado su huella grabada allí). Era otra verdad a medias.
- Pues si que es curiosa tu familia Por un momento se me ha pasado por la cabeza que podía echar a volar de un momento a otro – puso los ojos en blanco – Imagínate. Volar con escobas, sobre todo con escobas como ésa, como se dice en los cuentos. Aunque… - continuó con melancolía - … ya sabemos que la magia no existe. Ojalá no fuera así – suspiró – Si te molesto, dímelo, queme pongo a hablar y no paro – añadió rápidamente la mujer a Harry, abriéndole ahora la puerta el copiloto. Después ella se sentó en su lugar, frente al volante. Con un gesto rápido se puso el cinturón, instándole a que hiciera lo mismo.
Mientas ponía el coche en marcha, continuó con su charla ininterrumpida durante unos momentos
- Es decir, hay gente que hace magia en las ferias pero… eso son sólo trucos baratos, de brillantina. Nada de auténtica magia. Y, si lo piensas bien, la magia debería existir – recalcó las dos últimas palabras – Es un mundo muy gris, tendría que haber algo de color, algo irreal que diese chispa a la vida. ¿Tú que piensas? – Se volvió para preguntarle aunque antes de que pudiera abrir la boca sonó el teléfono – Disculpa – con una mirada de incredulidad, Harry vio como ella cogía el móvil con una mano mientras que con la otra dominaba el volante (no muy bien, que digamos). Con un gesto inconsciente, se aferró fuertemente al asiento.
- ¡Alice! No, no. Todavía no he llegado a casa – tapó con cuidado el teléfono y se dirigió a Harry unos segundos, antes de volver a contestar a lo que le estuvieran diciendo – Es una amiga. ¿Si? Vale, vale. De acuerdo, tienes toda la razón – puso los ojos en blanco – Siempre acabo perdiéndome – menos mal que a esta hora no hay nadie en la calle, pensó Harry al notar como el coche estaba yendo de un lado a otro, en aquella conducción a una mano – Un momento – de nuevo repitió el gesto de tapar el móvil para poder dirigirse a él - ¿Cómo te llamas? Lo siento, pero no me acuerdo si te lo he preguntado o no, aunque si lo hubiera hecho no me acuerdo. Lo que digo, soy un auténtico desastre – se disculpó con una sonrisa.
- Harry. Me llamo Harry.
- Harry. Bonito nombre. En Francia conocí a una persona que también se llamaba así aunque es un nombre raro por allí. Eh… si, si Alice, si que te atiendo – sacudió ligeramente la cabeza de lado a lado riendo de nuevo – No te preocupes, que todavía no he estrellado el coche. Sólo estaba preguntándole una cosa a… - pareció pensativa un instante - … a Harry. No, no. Te equivocas – pareció que se mordía ligeramente el labio inferior como para no dejar escapar una risa más grande – No pienses mal – una nota de diversión apareció en su tono. De nuevo se dirigió hacia él. Harry, intuyendo la pregunta, le dijo su edad de nuevo. Los labios de la mujer se curvaron en una amplia sonrisa divertida mientras seguía escuchando lo que le decían por el móvil en la distancia – Alice, no sigas desvariando. Además, me dobla la edad… más o menos. Si, si, yo también te quiero. Que si, que si… Vale, de acuerdo, algún día lo conocerás. Y verás como, por esta vez, yo tengo la razón – volvió a tapar el teléfono – Piensa que miento, que eres un atractivo, encantador y maduro autoestopista que he recogido por la calle – movió la cabeza – De todas las cosas que piensa Alice de ti, tan sólo una es verdadera: que te he recogido en la calle – destapó el móvil – Hasta mañana, Alice. Nos veremos pronto. Si, si, de acuerdo. Entendido. Te lo presentaré. Nos vemos – terminó divertida al tiempo que apagaba y cerraba el aparato, tirándolo después a los asientos traseros. En ese instante giraron a la derecha, tal y como indicaban las flechas blancas dibujadas en el suelo.
- En fin, hay veces que me gustaría matarla – dijo la mujer entrando despacio y con calma en la calle – Mira a ver si encuentras cómo se llama esta avenida y sabemos más o menos dónde estamos… o si seguimos igual o más perdidos que antes. Harry miró hacia fuera. Todas las calles y las casas le parecían iguales, completamente calcadas de una postal. – Tengo que encontrar la avenida "West" o algo así parecido me ha dicho Alice. Después es bastante sencillo de encontrar mi calle. O eso creo, aunque no me fío mucho de mí misma. Bueno, nunca lo hago, a decir verdad.
- Ésta se llama "Norest" – acertó a leer Harry en un cartel – Vamos por los primeros números – señaló al ver un buzón.
- Entonces estamos en buena dirección. Hemos acertado a la primera. Harry, eres mi talismán de la buena suerte. Sin ti, creo que hasta mañana por la mañana no hubiera encontrado la calle – le sonrió – Ahora, si no recuerdo mal, tenemos que coger la segunda calle a mano derecha, después de la rotonda. Perfecto. Está ahí. Ahora… - el coche entró en la calle señalada y, tras pasar algunos buzones, se detuvo en el numero 21 – Perfecto. Es esta casa – Harry miró hacia fuera para verla: todas las casas seguían siendo iguales que las que habían visto antes, todas como recién sacadas de una postal… aunque ésta, justo dónde se habían detenido, destacaba ligeramente con su puerta pintada de intenso rojo.
- Bienvenido a mi nueva casa – le dijo con una sonrisa resplandeciente y orgullosa siguiendo la dirección de su mirada.
----------
- ¿Qué esperabas¿Un recibimiento con fuegos artificiales y confetis? – se burló Severus al llegar a la casa. Sus ojos miraron alrededor antes de entrar y se fruncieron al ver las malezas descuidadas del jardín - ¿No sabéis que existen los elfos domésticos? Aunque, teniendo una linda mascotita…
- Cállate, Snape – le cortó bruscamente Sirius – Remus no es partidario de la esclavitud de ninguna de las maneras. Ni yo.
- Pues bien que tenías a Kreacher en casa. – comentó Severus, acordándose del elfo del número 12 de Grimmauld Place, cuartel general de la Orden del Fénix durante un corto espacio de tiempo.
- Kreacher no era mío, sino de mi familia. Y ya ves que "bien" hizo – recordó con un deje de amargura en la voz – Y sobre la "mascota" que dices… - ahora sus ojos destellaban con un poco de odio: bien sabía que se estaba refiriendo a él y a su forma de animago.
- ¿Ya estáis de nuevo discutiendo? No se os puede dejar solos – proclamó una voz por detrás de ellos
- Ha empezado él – dijeron los dos a la vez, señalando al otro.
- Sois como un par de niños pequeños. Comportaos como adultos. Se supone que lo sois, en teoría – Remus sacudió la cabeza – En teoría, porque cuando os juntáis…
- Todavía no sé cómo he logrado dejarme convencer para venir aquí – protestó Severus, entrando en la casa, detrás del hombre lobo. Si, todavía no se podía explicar por qué había accedido a permanecer un rato más cerca de él. Debo de ser masoca, se dijo a sí mismo. No ha sido suficiente permanecer encerrado con aquel engendro varios meses, ahora que estaba libre seguía a su lado. ¿Quién me comprende? Ni yo mismo lo hago, pensó mientras sus ojos se acostumbraban a la débil luz del salón.
El lugar, no había ninguna duda, había estado abandonado durante el mismo tiempo que ellos habían estado fuera: aquí y allá se veía el polvo acumulado y el paso del tiempo.
Vio a Remus cruzar rápidamente el salón, y haciendo ronda por toda la casa. No parecía nada afectado, es más, quizás mucho más entusiasta y optimista que siempre, casi como…
No, por favor, otro que siempre encuentra el lado bueno de todas las situaciones no, pensó Severus mientras se dejaba caer en uno de los sofás (que levantó una pequeña nube de polvo al sentir a alguien después de tantos meses abandonado) Se llevó una mano a la frente y echó hacia atrás la cabeza. ¿Por qué no podía rodearse de personas normales y corrientes? Meditó mirando al techo.
Un destello rojo cruzó por arriba. Fawkes también parecía de buen humor. Severus murmuró una maldición por lo bajo. ¿Por qué todo el mundo parecía estar bien cuando él tenía un extraño presentimiento en su interior?
Se pellizcó el puente de la nariz y cerró los ojos, pensativo.
- Nada que una buena tarde de limpieza no pueda solucionar – le dijo Remus a Sirius cuando ambos se juntaron en la cocina – Aunque también debería añadir una tarde de compras – agregó al abrir la nevera – Excepto por el agua, creo que lo demás habrá que tirarlo.
- Creo que tienes razón – comentó Sirius agarrando entre sus manos un trozo de queso un tanto mohoso que había sacado de ahí. Puso una cara extraña mientras sacaba la cabeza después de su inspección exhaustiva – Parece que no han tocado nada. Es como si se hubieran ido después de que desapareciéramos…
- ¿Y qué esperabas? Era lógico que se fueran. Lo que no sé es dónde los podrían haber mandado hasta empezar el colegio – dijo Remus pensativo, recordando los últimos días que habían pasado en la casa, antes de ser secuestrado. En la casa, aparte de ellos dos, había estado Harry solo durante unos días, y después de su cumpleaños se añadieron Ron y Hermione también, además de Ginny. Sonrió al recordar que ésta última había formado parte del regalo de cumpleaños que hiciera Sirius a su ahijado. Que lejanos quedaban ya esos recuerdos.
- ¿En qué estás pensando?
- Nada. En tu motocicleta – dijo finalmente al ver la cara que le ponía Sirius en su primera contestación (una de "no me creo lo que estás diciendo")
- Ah, mi querida moto. Hace tiempo que no tengo una cita con ella – exclamó antes de desaparecer por la puerta de atrás, rumbo al garaje. Remus no tenía ninguna duda de lo que iba a hacer. Esbozó una ligera sonrisa antes de encaminarse hacia el salón para ver lo que estaba haciendo la otra persona que les había acompañado a la casa.
- ¿Aquí es dónde vives?
- Si
- Es un poco oscuro – dijo la niña apretando ligeramente su mano – Y parece tenebroso – añadió en voz baja mientras se juntaba más al cuerpo del adulto que la acompañaba.
- No todo es como parece – comentó el hombre, asombrándose a sí mismo por estar pasando protectoramente un brazo alrededor de los hombros de la pequeña – Las cosas pueden mostrar una cara y por dentro ser completamente diferentes…
- Como tú – sonrió ligeramente al escuchar aquel comentario.
- Si, como yo.
- Tú pareces tan frío y tan reservado – empezó de nuevo a hablar ella, un tanto dubitativa – Pero en cambio… - sus ojos se iluminaron al mirarle a la cara – No eres lo que pareces.
- ¿Sabes? – el hombre se agachó hasta quedar a su altura, apoyando sus manos en sus hombros y mirándola cara a cara – Eres una de las pocas personas que realmente ha sabido ver más allá de la apariencia que muestro a los demás…
- Claro – ella sonrió interrumpiéndole – Al fin y al cabo eres mi padre…
Severus se despertó de golpe. ¿Por qué, en ese preciso momento, ese recuerdo le había venido a la mente: el día que habían llegado a su casa, el primer día de vacaciones del anterior verano¿Por qué sentía que la inquietud estaba creciendo más y más en su interior¿Por qué estaba presintiendo que algo malo iba a suceder? Intentó alejar esos pensamientos de él pero, por más que lo intentaba, más clavadas tenía las imágenes, la sensación de absoluta y completa felicidad que le había embargado el estar a su lado, junto a ella, a esa recién descubierta hija. Nunca lo había sospechado hasta el año anterior, pero desde que había averiguado todo, era como si siempre hubieran estado juntos, tal era de fuerte el lazo que los unía como padre e hija.
¿Dónde estaría ahora?
En el colegio, en Hogwarts, a salvo, se respondió a sí mismo…
Y, después, volvió a cerrar los ojos para intentar dormir un poco, aunque todavía le molestaba aquella extraña sensación en su interior que no hacía más que aumentar cada vez más…
----------
- ¿Te encuentras bien? – la voz sonaba preocupada. Sabía que tenía que responderle algo pero no podía. Un nuevo gemido salió de su garganta sin que pudiera evitarlo. Se acurrucó todavía más entre las sábanas.
- Deberíamos llevarla a la señora Pomfrey. Está claro que no se encuentra bien – ahora era otra voz la que se añadía a sus oídos. Creyó reconocerla también. No había duda: sus compañeras de habitación estaban terriblemente preocupadas por ella y por lo que le ocurría. Intentó moverse para mirarlas pero el más mínimo esfuerzo le dolía. Se mordió ligeramente el labio inferior, intentando en vano ahogar una nueva queja. Sólo podía quedarse quieta en la cama.
- ¿Los has encontrado? – la pregunta no iba dirigida a ella sino a la persona que debía haber entrado en esos momentos en la habitación, puesto que había oído la puerta abrirse. A pesar de estar tan ovillada en la cama, tan encerrada en sí misma, sentía totalmente todo lo que sucedía en el lugar.
- No, nadie sabe dónde están. Además, he entrado en la habitación de la prefecta y sus compañeras tampoco saben dónde se puede haber metido. Lleva toda la tarde y toda la noche desaparecida.
- ¿Y el otro?
- Igual. Desaparecido desde la tarde.
Se escuchó un bufido.
- Justo cuando les necesitamos, desaparecen los dos. Parece que no son ciertos los rumores
- ¿Qué rumores?
- Que habían cortado. Esto tiene todo el indicativo de que están juntos y bien felices… - empezó a burlarse una de las chicas, pero un nuevo quejido desde la cama le interrumpió - ¿Te encuentras bien, Liz? – Ésta no dijo nada, pero sintió como alguien se sentaba en la cama, junto a ella y le ponía la mano en la frente – ¡Está ardiendo! – Exclamó apartando los dedos rápidamente – Tenemos que llevarla urgentemente a la enfermería…
De repente, un raro silencio se adueñó de la habitación. Todas las voces, todos los murmullos, incluso el más leve ruido, todo ello se había desvanecido, desaparecido. No quedaba nada. Tan sólo una sensación de vacío. No tenía nada. No estaba en ningún lugar. Todo era una nada llena de oscuridad, de ningún color.
Cuando sus ojos se acostumbraron, parecía estar en el borde de un precipicio del que no veía el final, si es que sus pies estaban en suelo firme, cosa de la que dudaba. Se sentía débil, indefensa. Se rodeó el cuerpo con los brazos, en un vano intento de protección, pero ni siquiera así logró que esa extraña sensación se fuese de su interior. Perdida. Sin rumbo.
Quiso gritar al sentir como algo tiraba de ella hacia el borde, hacia la profundidad más negra y oscura que nunca antes hubiera conocido… pero su garganta se negaba a pronunciar sonido alguno. Quería luchar, pero su cuerpo se negaba también a resistir esa atracción.
No supo cómo, pero logró caer al suelo, aferrarse con todas sus fuerzas a lo que parecía ser el suelo. Sintió un agudo dolor en sus dedos, sintió como se despellejaba la piel mientras intentaba no moverse del sitio. Algo dentro de ella le decía que, si caía, nunca más volvería ni saldría de ahí.
Esa extraña sensación.
Esa inquietante sensación que se apoderaba de su cuerpo, que intentaba atraparle también la mente.
Luchó, luchó con todas sus fuerzas mientras sentía como sus dedos se empezaban a deslizar sin remedio, a soltarse de lo único que la mantenía a salvo… a salvo de aquel vacío que se abría ya a sus pies.
Pataleó, pero lo único que encontró fue la nada que ya la estaba esperando.
Se aferró más fuerte a lo que fuera que se estuviese aferrando. Ya no recordaba qué era o porque causa se encontraba allí. Todo lo que había sucedido antes había desaparecido. Sólo existía un único pensamiento en su mente en esos instantes y era no caer. No tenía que caer. Si lo hacía…
No, no, no… quiso gritar, pero estaba demasiado débil para que saliese su voz, sin fuerza para hablar, sin fuerzas para luchar, sin fuerzas para protestar…
No quiero morir, pensó en un último intento de aferrarse a algo mientras sentía ya más de la mitad de su cuerpo en el vacío, en la oscuridad que la llamaba, que la atraía sin remedio. Si, era eso lo que ocurría si dejaba un solo instante de luchar… y si caía finalmente.
No quiero, no quiero, no quiero morir… fueron los últimos pensamientos que tuvo antes de sentir como sus manos perdían la fuerza y se separaban de la superficie rápidamente….
Después…
No sintió nada…
De repente aquella oscuridad se estaba transformando. En realidad nada había cambiado: seguía siendo negra e insondable pero tenía un algo que no podía identificar. Era la misma y era completamente distinta. Como más cálida, más agradable, más placentera…
Cerró los ojos, encogió su cuerpo mientras sentía como parecía flotar. Todo aquel miedo que la había invadido anteriormente estaba desapareciendo, como si nunca antes hubiera existido. Además, ahora también se sentía protegida, a salvo de todo mal. Sus manos tampoco le dolían, ni su cuerpo. Y aquella sensación de caer, de miedo ¿dónde había quedado? No le importaba. Se sentía protegida. Se sentía bien.
Empezó de nuevo a escuchar, a percibir sonidos, voces airadas… pero no le importaba lo que decían, sólo quería dormir, dormir, dormir…
Dormir sin temor y sintiéndose segura y a salvo.
Alcanzó a abrir ligeramente los ojos y entonces comprendió que no estaba cayendo, pero tampoco estaba en su cama. Ni siquiera le sonaba que estuviera en su habitación. Y no, eso no era la enfermería.
Movió ligeramente la cabeza, aunque antes de hacerlo ya presentía que iba a encontrar. Una débil y cansada sonrisa apareció en sus labios cuando miró la cara de la persona que la sostenía entre los brazos, protegiéndola: se encontraba sentado en uno de las mullidos sillones del despacho… y se había quedado dormido, pero no por ello había debilitado su agarre a su alrededor. Era como si no quisiera soltarla, no ahora que de nuevo estaban juntos.
Apoyó la cabeza en su pecho y, a pesar de la túnica negra que llevaba (raída y algo rota, desgastada), encontró lo que buscaba: al ritmo de los latidos de su corazón se quedó dormida con una felicidad que nunca hubiera imaginado. Que cerca había estado de perder absolutamente todo y que feliz era ahora entre sus brazos, entre los brazos de Severus Snape, de su padre…
---------------
- ¿Qué te parece? Es la habitación de invitados – preguntó la mujer abriendo los brazos como había hecho en las demás estancias de la casa… y, como en todas las que había visto, también en ésta las cajas de mudanza estaban amontonadas por doquier y sin orden concreto. Aunque era verdad que había algo diferente, al menos en esta habitación estaba montada la cama. - ¿Te parece bien entonces¿Si? Decidido: esta noche vas a dormir aquí. Es mejor que el suelo – terminó soltando una divertida risa.
Harry no supo qué decir. Era todo tan abrumador y tan repentino. Había pasado de estar perdido en la calle a estar… en una casa ajena, de una persona que no conocía pero que la trataba como si la conociera de toda la vida. Le recordó un poco a una familia que conocía. Quizás, en un tiempo lejano podían haber sido parientes. Sonrió levemente por tener esa extraña idea.
Se giró ligeramente para observarla mejor. Aparte de la vitalidad y optimismo que parecía desprender por sus ojos aparentemente negros (le habían parecido marrones, aunque ahora que los veía a la luz, bien podían ser un poco como oro oscuro), también parecía tener energías sin limites. Y despistada total, se recordó. Debía de tener más o menos su misma altura, no muy alta pero tampoco muy baja. Normal. Y el pelo, bueno, del pelo no podía decir mucho porque no sabía mucho de él. Bueno, si, que era castaño, según parecía a través del revoltijo con el que se lo ataba detrás de la cabeza (al principio le había parecido un moño, pero después, mirándolo más de cerca, no sabía decir muy bien lo que era… o cómo se lo había hecho, que eso era otra cuestión)
- Bien, de acuerdo. Esta va a ser tu habitación – escuchó como decía ella, sin percatarse de su estudio – Eh… Harry, me vas a tener que ayudar a subir tu baúl. Pesa bastante para mí sola – dijo ya desde las escaleras y haciéndole un gesto para que la siguiese.
- ¿Por qué te has mudado? – preguntó mientras entraban de nuevo al salón, donde habían dejado todas las cosas.
- Siempre he querido regresar. Antes, cuando era pequeña, vivía aquí con mis padres. No en esta casa – aclaró – Ya no puedo recordar exactamente dónde era. Pero si que tengo recuerdos muy felices por aquí, de estas calles, de ir a la escuela, de estar jugando con mis amigos fuera…
- ¿Y qué pasó? – dijo Harry, aunque más o menos podía intuir que había sido
- No lo sé. De repente un día mi padre decidió que nos mudamos… y eso hicimos la semana siguiente. Era como… No sé cómo explicarlo. Como si de repente existiera una atmósfera rara en la calle, o mejor dicho, en todo el país. Así que abandonamos Inglaterra y nos mudamos a París. Eso fue hace unos treinta años. Pero no te creas que he estado fuera todo ese tiempo. Una vez, hace dieciséis años, como regalo de mi veinte cumpleaños, regresé para verlo todo de nuevo… - en ese instante se quedó callada, como si recordase algo – No, no es algo que te interese.
- ¿El qué?
- Nada, sólo algo que me sucedió pero… no sé si lo vas a llegar a creer. Todo el mundo dice que me lo imagine aunque… A decir verdad, yo incluso pienso que puede que no llegara a ocurrir. Es demasiado fantástico… y extraño.
- Prueba.
- Después no digas que no te lo avise – dijo la mujer sentándose en uno de los sillones y señalando el que tenía enfrente para que se sentase él – Vine para estar una semana. No sé porqué, pero tenía nostalgia de las calles, de las cosas que había pasado aquí. Y era como volver a ver a un viejo amigo – sonrió – La ciudad estaba igual, esperándome – cerró los ojos para recordar mejor – Todo estaba exactamente igual, la única que había cambiado era yo, que era más mayor. Ya no era la niña que había caminado por las calles, sino que era una adulta que regresaba y paseaba por ellas. Y, de repente, sucedió todo. Es difícil, incluso ahora, de explicar – sus manos se retorcieron nerviosamente por encima de su regazo – Vi a una mujer por la calle. Tenía la pinta más rara que hubiera visto en toda mi vida, incluso más que esas gitanas que se ponen a adivinarte el futuro en las ferias. Salía de un bar, casi tambaleándose, así que la ayude a sentarse en un banco. Lo primero que pensé era que había bebido demasiado, pero lo deseché enseguida: su aliento no olía ni pizca a alcohol. Pero parecía estar confusa y balbuceaba palabras extrañas, aunque en tono de alegría. Por más que intentaba comprenderla, no podía. Pensé que sería extranjera, pero tampoco, porque algunas veces decía cosas con sentido, además de que tenía acento claramente de por aquí.
Estuve con ella bastante rato. No sé cuánto. Lo suficiente para que se clamara y dejara de temblar, a pesar de que no hacía frío. Estábamos en Agosto, ahora no sé si era uno o dos, pero era muy, pero que muy primeros de mes. Mientras esperaba a que la mujer se calmase empecé a pensar en que la ciudad, en esos instantes, no parecía tener la misma sensación que había tenido unos días atrás, cuando había llegado. Era como, no sé explicarlo, una sensación de tranquilidad y paz, cuando antes había tenido una opresión. No sé si me entiendes. Es difícil explicarlo – se disculpó ligeramente, aunque Harry estaba entendiendo muy bien de qué estaba hablando, eran unas fechas que nunca podría olvidar. Inconscientemente se llevó una mano a la frente. Además… algo le decía que le dejase hablar y terminar la historia. Le hizo un gesto para que continuara – Si, era una tarde-noche de principios de Agosto. Al final esa mujer se recobró de lo que tuviera. Me miró. Vi un extraño brillo en sus ojos… y como su mano se dirigía hacia un bolsillo de la extraña ropa que llevaba. Parecía que buscaba algo, aunque lo que fuera no lo llegó a sacar…
- ¿Crees en la magia, muchacha? – le preguntó la mujer en un tono curioso, manteniendo la mano escondida dentro del bolsillo.
- Si.
- ¿Y crees que pueda existir?
- Ojalá. Pero sé que no – la joven sacudió ligeramente la cabeza – El mundo sería un lugar menos aburrido si existiera. Poder volar, poder desaparecer…
- ¿Y si lo hiciera¿Si existiera realmente?
- Sería estupendo pero… no, no es posible – la mujer sacó la mano vacía del bolsillo y murmuró algo para sí.
- No hay nada imposible, muchacha. Tan sólo improbable.
- Entonces, es improbable que la magia exista – comentó con pesar la joven.
- Me ha alegrado conocerte, Sarah
- Lo mismo digo – se despidió ella… dándose rápidamente la vuelta al percatarse de repente de que la mujer había dicho su nombre aunque ella no se había presentado… pero ya no había nadie en la calle. Estaba sola…
- Pero eso no fue lo único extraño que sucedió esa noche – prosiguió Sarah desde el sillón – Unos minutos después pasó un hombre corriendo. Era bajito, un poco rechoncho. Si pudiera describirlo como un animal, diría que se parecía a una rata – Harry apretó ligeramente los brazos del sillón – Después, a unos metros de él también iba corriendo otro hombre. Éste era diferente, completamente diferente. Por un momento me quedé sin respiración al verlo. Si creyera en los flechazos a primera vista hubiera jurado que eso fue lo que me sucedió. Era muy guapo, terriblemente guapo. Sus ojos grises relampagueaban. Era alto y con el pelo no muy largo, casi se podría decir que un poco corto para mi gusto, pero eso no importaba. Me quedé prendada de él. Estaba persiguiendo al primer hombre como con desesperación y mucha, mucha ira… Después… no recuerdo más. Me desperté en mi habitación al día siguiente con una extraña sensación en mi interior, como si me faltasen recuerdos. A partir de entonces, tuve una temporada que sólo soñaba con ese rostro e imaginaba que podía haber sucedido en la persecución. Intenté buscar en los periódicos, pero no apareció nada. Al cabo de tres días ya me tuve que volver a Francia… hasta hoy, que regreso de nuevo a mi verdadero hogar – terminó de contar la mujer – Ya ves, una historia increíble.
Y tan increíble, pensó Harry una vez tumbado ya en la cama de la habitación que ella le había asignado. Increíble las coincidencias que pueden suceder en la vida. Increíble lo conectado que podía estar todo.
Sin darse cuenta se quedó dormido.
---------------
- ¿Vas a entrar a casa o no? – preguntó Remus desde la puerta.
- Sólo un poquito más – le suplicó Sirius desde el aire – Hace tiempo que no disfrutaba de esta monada…
- De acuerdo – Remus puso los ojos en blanco, conocía demasiado bien a su amigo para saber que se podía pasar todo lo que quedaba de noche y todo el día siguiente volando y dando giros sobre la moto. Le comprendía, cuando uno era feliz con algo era difícil abandonarlo.
Entró en la casa… para darse cuenta a los pocos segundos de que se encontraba solo en ella: el salón estaba ahora vacío. Así que al fin se ha cansado de nosotros y se ha ido, pensó mientras se sentaba en uno de los sillones, quedándose dormido a los pocos segundos del agotamiento que tenía.
---------------
Harry se despertó de repente.
No sabía que había soñado. Bueno, no era completamente cierto, sentía un raro recuerdo del sueño. Una extraña sensación. Intentó recordar, pero por más que lo hacía, sólo alcanzaba a recordar unas formas difusas que no llegó a reconocer. Al principio le habían parecido runas pero presentía que no era eso. Y se estaban dibujando en un lugar que le sonaba de haberlo visto antes. No sabía dónde. Luego, vio Hogwarts de lejos. Después, nada más.
Tenía que volver.
Ahora.
Se incorporó rápidamente de la cama. Por fortuna se había tumbado en ella completamente vestido así que no perdería el tiempo con eso. Se dirigió hacia su baúl y sacó aquello que le habían dado los gemelos para hacerse invisible: se lo metió en los bolsillos, tenía que pasar desapercibido cuando estuviera allí. Cogió del suelo la escoba y, antes de salir por la ventana, pensó que sería bueno dejar una nota a Sarah, para que le cuidara el equipaje y también agradeciéndole todo lo que había hecho por él. Esperaba que le comprendiese. Tenía que irse ahora, no podía esperar más.
De nuevo, como había hecho unas horas antes, surcó el cielo.
------------
Aquel sería el último vuelo y después…descansaría para otro día.
Sirius se posó en tierra y miró hacia el cielo, las estrellas le guiñaban desde lo alto. Desde el primer día que estuvo fuera de las paredes de Azkaban, apreciaba aquellas pequeñas y valiosas luces de la oscuridad. Giró el acelerador y la moto se deslizó por la hierba rápidamente. Con un gesto rápido, la movió ligeramente y empezó a despegar del suelo. Volaba. Volaba hacia lo alto. Más alto. Intentar alcanzar la luna…
Rió al sentir el viento en su rostro. Rió al recordar las competiciones que había hecho contra una escoba cuando era más joven, junto a James. Rió al sentir como el suelo quedaba cada vez más atrás y subía, subía hasta lo más alto. Ojalá James estuviera allí con él y así podrían volver a apostar quien de los dos aguantaba más y subía más alto…
Y, como si su deseo se convirtiera en realidad, vio a lo lejos una escoba.
Al principio le pareció la persona en la que había estado pensando pero… no, sacudió la cabeza, no podía ser, estaba muerto, y si no recordaba mal él mismo no había muerto, no todavía. Sólo quedaba una posibilidad, aunque era imposible, él tendría que estar en el colegio…
Puso la moto recta y se dirigió hacia un lugar para cortarle el paso. Tenía que averiguar quién era.
Ambos se quedaron parados en el aire por la sorpresa al ver y reconocer al otro…
- Esa es toda la historia – terminó de decir Harry mientras acariciaba a Fawkes. No podía decir cuál de los dos relatos que se habían escuchado esa noche en esa casa era más increíble: si su odisea en aquel extraño mundo y su regreso (no dijo nada de la última parte, de lo que le había contado Sarah); o que su padrino hubiera sobrevivido tantos meses junto a la persona que más había odiado en la escuela. Decidió que ambos eran igual de insólitos y sorprendentes.
Miró la cara de su padrino: era una mezcla de sorpresa y de alivio, además de otros muchos sentimientos que no podía ponerles nombre concretos.
- Así que, de nuevo has sobrevivido a la maldición asesina – la voz de Remus cortó el silencio que se había formado en la habitación – Eres realmente impresionante – el merodeador le puso la mano sobre el brazo – No hay duda de que eres digno hijo de James y Lily. – Hizo una pausa y luego prosiguió - ¿A dónde te dirigías?
Entonces Harry le contó su extraño sueño, sus temores. Le habló sobre el presentimiento de que Voldemort había sobrevivido también (Remus asintió, él también notaba lo mismo). Le contó que había decidido buscar información en el colegio, en la sección prohibida…
- Te acompañaremos – en ese instante habló Sirius de nuevo, tras haber estado pensativo desde que Harry contara toda su historia – Además, tenemos que dar la noticia de que hemos vuelto. De que la Orden del Fénix ha vuelto – señaló al ave que descansaba sobre el regazo de su ahijado – Y presentar al nuevo líder – añadió con una gran y amplia sonrisa.
- Enhorabuena – le felicitó Harry a Remus, a pesar de que Sirius no le había señalado. No había dudado ni un momento en quién era de los dos. Había que estar muy mal de la cabeza para dar un cargo de tanta responsabilidad al animago, pensó y rió al ver la cara de impotencia que ponía su padrino porque no había caído en su trampa. La risa de Remus se añadió a la suya y, tan sólo unos segundos más tarde, se pudo escuchar entre las paredes de esa casa como tres personas reían dichosas.
En lo alto, el cielo empezaba su recorrido hacia el amanecer.
Empezaba un día que cambiaría muchas cosas en el mundo.
-------------------
Contestaciones (mil millones de gracias por comentar)
hermioneyron Muchas gracias :D Si, a veces Ron es un poco tonto, pero es su carácter y hay que disculparle, jejeje. Además, no tiene la agilidad para conectar lo que sucede y suponer las cosas como lo hace Hermione (chica lista :P), así que actuar un poco a "lo loco" pero, en el fondo, es un chico muy bueno con todos De nuevo, muchas gracias y espero que te guste este nuevo capitulo (ayy, ya estoy empezando a notar los colores, eso de "lindo capitulo" me ha gustado mucho, gracias, gracias) Cuídate tú tambien mucho y nos vemos. Besos
Helen Nicked Lupin Gracias por el comentario :D Bueno, lo de no tardar en actualizar, se hace lo que se puede (sorry, pero como digo, ahora mismo sólo estoy por casa para comer y dormir, el resto del día lo paso fuera, aunque siempre estoy buscando un pequeño hueco para ir pasando la historia al ordenador… de momento sobre el papel crece más rápido que sobre la pantalla, para mi desgracia :(
Te entiendo, eso de hacerse un lío entre tantas cosas que se están leyendo (ahora mismo yo no… porque no tengo tiempo casi ni para leer, pero hubo una época que si que seguía muchos a la vez y era un poco caótico o… buff, ya me estoy imaginando el caos que se formara en mi mente cuando tenga un poco de tiempo libre y decida empezar a actualizarme… uhm, mejor no quiero ni pensarlo :S) Bueno, no te preocupes de no acordarte de los detalles XD, es lógico (y más con lo que se tarda en actualizar el fic, mea culpa :P) Pero si que estoy muy agradecida (eternamente) porque continúes por aquí
Sobre tus queridos ídolos… creo que en este capitulo han aparecido más (aunque en sus "escenas" sea otro quien tenga un poco el protagonismo) Ya veremos que tal le va a Remus ahora, con el cargo que tiene (que, por lo tanto, le veremos más )
Muchísimas, muchísimas gracias por decir que te sigue gustando (buff, ya estoy notando cada vez más las mejillas enrojecidas XD) Besos mil y nos vemos!!
Liessa Metallium Saludos querida!!! Buff, problemas técnicos, eso me sucedió a mi hace unas semanas y fue… que si las miradas matasen, mi ordenador estaría fulminado. No veas e mal, mal, mal rato que pasé (nada, que no se encendía ni a la de tres… y no se lograba arreglar) Pero como, supuestamente, soy una chica informática, estuve trasteando con él durante toda la tarde (y noche) ese día y al final logré hacer unos apaños (bueno, sigue teniendo el "apaño" encima, que todavía está en fase de pruebas) Justo una tarde que tenía libre y va el ordenador y me la fastidia completamente. Si es que… la ley de Murphy, jajaja.
Bueno, creo que ya es hora de pasar a la contestación propiamente dicha XD.
Si, Ron… digamos que es Ron, no hay otra definición XD (y si, así pasa lo que pasa, jajaja… yo sólo le deje que hiciera lo que quisiera y salió eso… si es que… es su carácter XDDDD)
Sobre tu "niño querido"… creo que este capitulo te habrá gustado bastante (creo yo ) Al fin vemos una faceta de él que no conocíamos XD (y, además, volvemos a ver a un personaje que parecía que estaba un poco olvidado :P… pero no te preocupes, que no, no está olvidado, sólo estaba esperando su momento, por decirlo de alguna manera, jejeje) Si, son una fuente inagotable (y ahora más, que cada uno tiene algo que hacer diferente :P)
Draco… Draco… uhm… ¿seguro que piensas que no te lo voy a decir? Vaya, que mala fama que tengo XD Pues… creo que te voy a sorprender, jejeje, y decirte que "puede" que haya algo :P Tienen más cosas en común de lo que piensan (ambos están en un lugar extraño, ambos han perdido su "mundo" y su familia… por unas cosas o por otras… ya has visto la razón de Draco en este capitulo y la de Sianna ya la sabíamos) Jejeje, además, esa escena ya la habíamos "visto" antes ¿no recuerdas? Aunque en esa ocasión no sabíamos quién era el chico, ahora si (justo el día en el que "volvieron" Harry y ella) Te puedo decir que hay algunas "escenas adelantadas" como esa puestas por ahí :P (no, no te voy a decir cuáles, que hoy estoy de buenas, pero la lengua no se me va a desatar tan fácilmente XDDD)
Vaya, poder de premonición. Que curioso
Y si, mujer, seguro que tarde o temprano te contratarán… sobre todo, tú piensa que no vas a hacer nada… y seguro que te salen miles de cosas por hacer, jajaja (justo lo que me ha pasado a mi, que quería tener un poco de "vacaciones" después de dejar el trabajo y me ha durado un suspiro XD, ahora estoy menos en casa que antes: por las mañanas colaboro en la uni, después a comer, un poquito para ver las noticias y corriendo a las clases practicas de conducir – menos mal que no estás por Zgz, que de momento hay un peligro publico suelto XD- Después, en cuanto he acabado a un cursillo que tengo – que yo no pensaba que me iban a coger, el examen de acceso era bastante difícil, pero bueno, lo dicho, cuando piensas que vas a hacer las cosas de una manera, siempre es al contrario, jajaja) Así que, cuando regreso de nuevo a casa, lo justo para cenar y casi a la cama, de lo agotada que estoy (ir a los diferentes sitios, excepto la autoescuela, es casi una hora en bus, así que echa la cuenta de cuanto trote hago :S) En fin, a aguantar hasta que todo termine (y, si las cuentas no me salen mal, para mi cumpleaños… y eso es dentro de poco, buff, buen regalo, tiempo libre y descanso XD, o eso espero XD)
Efectivamente, lo que dices es cierto, las neuronas al final hay que dejarlas a su aire, que si no nos pueden llegar a volver locas… más de lo que estamos XD (ay, me ha gustado el testamento, jejeje, y ya ves que yo también soy muy peligrosa para esos XD)
Un gran, gran, gran besico y nos vemos/leemos prontito
Pd: Quién pudiera estar en la situación que se describe en el capitulo , jejeje (deben de ser muy reconfortantes los brazos de SS ¿no:P)
Celina Hola guapetoniiiisima!!! Pues bueno, ya estoy por aquí, estresada otra vez (parece que es la tónica de mi vida XD, no poder descansar unos días seguidos) Como ya te comenté, pues regresé a mañolandia, y supuestamente, quería tener unos días de descanso para luego, ver lo que sucedía… pero ni eso, que de repente se me empezó a acumular cosas y cosas… y hoy todavía sigo así XD ¿Cómo lo consigo? Ni idea, ni yo misma lo sé XD (y sobre lo de continuar cuerda, bufff, ese es otro misterio sin resolver XD) En fin, que justo a los tres días de estar en la ciudad, me llaman y que si quiero colaborar con la universidad en un proyecto que tienen (una beca), que sólo es estar la mañana allí haciendo cosas… y acepté casi de inmediato (y un pequeño sueldito, no tanto como antes, pero lo importante es estar a gusto, y yo lo estoy, y mucho ) ¿Y sabes? Me lo estoy pasando muy bien, jejeje. Además, una vez que acabo todo, mientras espero que termine mi turno, me pongo en una mesa y escribo (un tiempo muy bien aprovechado, jejeje) No veas lo que estoy avanzando con todos mis proyectos (sobre todo, con uno "especial" que tengo ) Lo único malo, que luego no tengo tiempo para pasarlos al ordenador, pero no pasa nada, ya lo encontraré (la mitad de este capitulo lo escribí de esa manera)
Pero eso no es todo, después de acabar y volver de la uni a mi casa, a comer y casi sin descaso a la autoescuela (clases practicas ya …. Bufff, vaya peligro al volante estoy hecha, menos mal que el profesor está a mi lado "por si acaso" XD). De ahí, al bus e ir a un cursillo que empecé también unos días después de regresar a casa (eché la solicitud por echarla, sin esperanzas de que me pudieran coger, es bastante avanzado y los requisitos de acceso eran un poco complicados… pero como ya he comprobado que la suerte se alía en contra mía, pues me llamaron XD) Ya ves, sin descanso y lo justo para estar en casa para comer y dormir, porque para otra cosa XDDDD Menos mal que para mi cumpleaños (mediados de mayo) empieza todo a terminar (cursillo de por la tarde, examen de conducir)… y cruzo los dedos para que mi regalo sea ese: tiempo libre, que lo echo de menos XDD (los fines de semana también son/han sido un no parar continuo… y todavía siguen… también hasta más o menos esas fechas XDD)
Bien, me alegro de que no te cansen mis comentarios XDD (lo dicho, cuando cojo el teclado soy tremendamente peligrosa… y aunque intente solucionarlo, no puedo, jajaja) Y si, sigo afirmando que, a pesar de la distancia, es genial sentirse así con una persona (bufff, y no veas cómo, que a veces, con motivo de comidas familiares me he sentido tremendamente mal por las presiones y demás comentarios un tanto, digamos, que malos por su parte, pero el pensamiento de que hay personas que me comprenden, que me apoyan, que están ahí, que me valoran por lo que soy, no por lo que quieren que sea…. es más fuerte que los pesimistas y he logrado salir de esos "bajones" más pronto de lo que pensaba y esperaba (creo que hay cierta parte en este capitulo que es más personal de lo que debería…). Es algo… complicado de explicar, aunque creo que lo puedes comprender muy bien, o eso espero… Muchas gracias por tu apoyo inconsciente)
Pasando a otra cosa (buff, he tenido que ir a por un pañuelo, mis ojos a veces actúan por su aire) Me alegra que todo vaya mejor con tu amiga, y si, es algo que cuesta, que como bien dices tú, cerrar la puerta de esa etapa es lento… pero normal. Seguro que teniendo a personas como tú a su lado mejora :)
Me alegra ver que por tu parte, el tema trabajo va viento en popa (¿Qué tal te fue en la presentación?, conozco demasiado bien esa sensación de no sentir que vales para eso, el desanimo y la desmotivación, si te puedo contar un secreto, a punto estuve de dejar todo el año pasado, es decir, dejar la carrera cuando tan sólo me quedaban tres asignaturas… no encontraba el motivo por el que seguir… y bueno, con un poco de esfuerzo logré superar esa prueba: ahora soy una ingeniera que no sabe que hacer XD Y si, a veces pienso que me equivoque de carrera, aunque en otras ocasiones el pensamiento es "todo sucede por algún motivo" así que, adelante con lo que sea (y si lo pienso seriamente, si no llega a ser por la carrera, por una asignatura de ella, no hubiera descubierto que me encanta el diseño grafico… y que me gustaría dedicarme a ello… y sabiendo lo que sé más o menos de los ordenadores, puedo optar por muchos caminos mientras tanto … el cursillo que hago por las tardes es más o menos sobre eso, es un cursillo de certificación, y vaya, si que es bastante avanzado y concentrado :P)
Efectivamente, tienes toda la razón del mundo, somos jóvenes y podemos hacer lo que queramos (me encanta cuando estoy así de optimista, y últimamente estoy así la mayoría de las veces, jejeje…)
Y buff, no te preocupes de explayarte mucho o no, que aquí ya ves que la que se pasa de trascendental soy también yo (y más cuando, como hoy, me siento con ganas de comerme el mundo… o al menos un cachito de él, jajaja) Por cierto, que antes de que se me olvide, te comento que el "proyecto especial" en el que estoy trabajando… lleva ya unas ciento y pico hojas, va por la mitad… y no es un fic :P Ya te comentaré más detalles según vaya avanzando en él (pero es algo que me encanta, es más, a personas que se lo he enseñado me han comentado que a ver cuando lo acabo y lo mando a una editorial que se lo merece… algo que hacen que consiga sonrojarme de mala manera XDDD)
Y ahora… aparte de agradecerte que continúes por aquí aguantando mis desvaríos XD, decirte que me alegra mucho que hayas elegido precisamente esa escena del capitulo (hablemos un poco de él ¿no? Jajaja) Si, es muy preciosa… me encanta todo ese trozo (la mayor parte del esbozo lo escribí hace meses, justo cuando estaba con los capítulos de la "separación"… vale, para rara yo XD pero si, me encantó imaginarla, escribirla y repasarla… y leerla y asombrarme de que tales cosas salgan de mi mente, bueno, eso siempre me pasa XD)
Y creo que no me olvido de nada más, sólo agradecerte de nuevo que estés por aquí, por esta parte de la ancha red. Muchos besos y espero poder leernos pronto y saber que todo en nuestras vidas va estupendamente. Ya se sabe lo que se dice, cuando has tocado fondo sólo te queda un camino: subir Besos miles!!!!
Quid Morgan Hola de nuevo mi queridita Camila
Si, si, jejeje, ya he vuelto al ataque (y ahora de nuevo, jejeje) Y ya sabes, que no tienes que disculparte ni nada de eso por retrasos en comentarios/lecturas y todo eso, que todo el mundo tiene vida detrás de la pantalla XDD (la "real life" que la suelo llamar yo, jejeje)
Ay, quien tuviera un giratiempo o algo parecido para parar y moverse por el tiempo como se quisiese ¿no? Como he explicado un poco en la "introducción" ahora mismo el término "tiempo libre" para mi no existe, estoy como podríamos decir, de cosas hasta el cuello, y un poco más, si es que… no estoy quieta, a mi pesar (en casa, comer y dormir, porque otra cosa no puedo) Y lo malo, que estoy avanzando en la historia pero no tengo tiempo para pasarla al ordenador :S (y en algunos proyectos que tengo por ahí… secret, busca el nuevo sitio de fic, heredero de harrylatino, y mira a ver si hay algo "especial" en mi ficha :D… un poco de excusa tengo que tener para tardar tanto tiempo, jejeje) En fin, que se hace lo que se puede y ya las cosas se arreglaran algún día de éstos (ojalá XD)
Pasando al capitulo… si, jejeje, muchos capítulos y muchos meses hasta este momento tan esperado (otro secret, cuando estaba con la "separación" estuve a la vez con el esbozo del encuentro :P… y no veas la de veces que me tenía que morder la lengua para no decir ni desvelar nada sobre lo que iba a suceder :P a veces, las contestaciones son un poco de suplicio, jejeje)
Ron… si, bueno, como digo, Ron es Ron, no hay otro término para él XD Sobre lo que comentas de tanta preguntita de esos dos… uhm… digamos que "todo tiene consecuencias" y más si se actúa "sin pensar" (pista: el próximo capitulo a éste lo sabremos exactamente… aunque no está de más recordar "cierta" escenita de un poquito atrás, en un habitación… cierta escena no apta para menores XDDD…. Lo sé, lo sé, pero que mala soy XDDD)
Sianna y Draco, también sabremos más de ellos y lo que sucede con y entre ellos (ya sabes lo sorprendente que soy a veces XD, aunque puedo decir que esa escena ya la habíamos "visto" antes, pero sin saber quién era el chico, jejje) Uhm… sobre esos tres (Sirius, Remus y Severus), no te preocupes, que cada uno va a encontrar su rinconcito de felicidad (es más, en este capitulo vemos un "momento tierno" de uno de ellos, y justo creo que el más inesperado XD) ¿Y quien dice que se van a quedar solos? (Lily con sonrisa maquiavélica :P) No te preocupes, que de momento (creo) no van a sufrir mucho (me encanta Sirius, sobre todo en la moto XDDDD)
Y, bufff, dios, que no voy a aprender a no ponerme colorada contigo (y con los demás XD, sois tremendos). Creo que ya te lo comenté (creo, aunque no me fío mucho de mi memoria, debe de ser cosa de la edad, jajaja) pero esa historia también es una de mis favoritas (tengo varias favoritas, por diversos motivos, ya sea por la situación, por lo que sentía o por algunas cosas que no sé explicar XD) pero si, y vaya, que lo has explicado muy, pero que muy bien: tiene como un poder extraño (hay veces que me lo dicen o… eso y lo de que hay textos míos que "desprenden" como música, vaya 0.0, yo ya te digo que no me entero, sólo escribo lo que siento… creo que demasiado mundo interior tengo XDDD)
Y bueno, creo que ahora me merecería un gran tirón de orejas XDD. Si, la trilogía, uhm… si, creo que debería estar con ella un poco. Además, que tenerla la tengo toda planeada (desde el inicio hasta el final) pero estoy como demasiado vaga para ella (o, mejor dicho, que no encuentro el momento XD, a ver si para verano, o algún siglo de éstos me pongo "manos a la obra" y acabo esa serie y la otra que tengo XD… además de todas las cosas que hago, que algún día tendré que desestresarme o algo parecido XD… amén de hacer que mi musa deje de darme ideas, algo que creo que es casi imposible, que se le va a hacer XD
Ay, eso de ganarse el respeto por los "desvaríos" de esta historia XDDD, Gracias miles!!!! Y eso que tampoco sé cómo lo hago (lo de escribir tanto… lo de tan bien, bueno, creo que eso lo puedo poner en duda XDD) Lo de ponerse bien colorada, bueno, que se le va a hacer, siempre lo hago, siempre lo conseguís… y es más, colorada y tremendamente feliz, agradecida a todos vosotros por mil razones y porque conseguir destellos en mi vida que hacen que pueda seguir adelante en los momentos más oscuros (vaya, ya me he puesto filosofía, pero es que es la verdad, a veces tengo algunos momentos un poco duros y venir, volver a leer, recordar vuestras palabras… hacen que la vida merezca la pena y el pesimismo se desvanezca )
Un gran, gran, gran beso y un enorme abrazo.
Pd: Lo dicho, buscame en la nueva pagina de fics, que hay algo en la sección de originales que te puede sorprender ;) (voy por la mitad y ya me están chinchando por aquí para que la termine pronto y la mande a algún sitio "oficial" ¬¬… vaya, y eso que para mi no es nada especial, sólo uno más de mis desvaríos mentales, jajajaja) Besos mil ¡!!!!!!
Mariet Malfoy Snape Saludos amor!! (si, si, esta vez no estás castigada al final, jajajaj) Sobre lo que comentas… no sabes lo bien que te comprendo. Yo a veces también estoy algo mal por algunas cosas…últimamente, en las comidas familiares y otras situaciones los "cuchillos" y malos comentarios suelen tenerme como destinataria… es que… no me comprenden, no comprenden cómo he dejado el trabajo y me he vuelto a casa, no comprenden que estoy buscando mi sitio… que estoy buscando mi propio camino… que quiero ser la persona que yo quiero ser, no la que quieren ellos que sea… buff, te comprendo si no lo comprendes :P Pero, bueno, a lo que íbamos, que recordando este apoyo que tengo en la red, algunas veces internadome en "mis mundos e historias", etc, etc… lograba encontrar esa luz que me guiase en los momentos más duros (y vaya, cierta parte de este capitulo no deberia ser tan personal, pero parece que él y yo hemos estado en idéntica situación, jajaja) Creo que son momentos por los que tenemos que pasar y son los que nos hacen auténticamente más fuertes ¿Verdad? A veces, me alegro mucho de saber que tengo un "mundo de tinta" en el que vivir y personas que lo comparten conmigo (gracias mil)
Jajaja, si, puede que algún día la contestación sobrepase la longitud del capitulo XDDD (bueno, a decir verdad, hay veces que juntando todas es más o menos igual y eso que los capitulo no son precisamente cortos XD)
Pasemos a lo siguiente (si, al comentario del comentario XD) Me alegro de que todo te esté yendo estupendamente y si, seguro que para noviembre te sale todo estupendamente (vaya, me parece que somos almas muy parecidas XD el tema de la ansiedad, de no dormir muy bien por las noches, de preocuparse demasiado por las cosas… también lo conozco muy bien… y bueno, no tomo nada (a veces me gustaría), pero si que a veces voy a una psicóloga que me hace pensar profundamente en las cosas… según ella, tengo mucho "mundo interior" (a saber lo que significa, bueno, más o menos lo sé XDD), ahora sólo me falta tener más confianza en mí misma y todo eso tan complicado de la vida (vaya, otra racha de filosofia que me ha dado XD)
Uhm… creo que volvamos a centrarnos en el capitulo, que si no ya veo que empiezo a desvariar de lo lindo, jajaja. Si, digamos que… hay ciertas consecuencias por ahí :P (vaya, y una gran enhorabuena, creo que eres de las pocas personas que han atado los cabos sobre ese tema) Creo que va a tener que aprender la lección de seguridad por las malas XDD Si es que… no se puede, no se puede XDDD Te puedo adelantar un poquito del capitulo siguiente (¿se nota que hoy estoy de muy buen humor y de muy buenas? Ay, si, hoy estoy raramente entusiasmada, y eso que no es nada especial XD, nada, que me ha dado un "subidon" de energía de las buenas XD… creo que icluso, dentro de un rato, iré a "saludar" a "cierta personita" para ir a cenar y al cine y por ahí :P, ay, cuantos meses y que bien sientan ) Bueno, vale, desvaríos aparte, el siguiente capitulo se va a llamar "Consecuencias" (original ¿no? XDD) y sabremos más sobre eso y sobre cierta profecía que se hizo recientemente :P… ya sabes que aquí nada es porque si :P… nada, nada, que me parece que va a ser un capitulo bastante interesante)
Jajaja, sonrojante, sonrojate (no voy a ser yo la única, jajaja) Y si, la reacción de Ron fue estupenda XD (de imaginar y de escribir… si es que… Ron es Ron, no hay otra explicación, jajaja) Y vaya, espero que no te hicieras mucho daño al caerte de la silla (yo casi, casi XD)
¿Capitulo corto? Vaya, y eso que últimamente son algo largos XD pero bueno, si es verdad que se pasan en un suspiro o Jajaja, ese chillido de niña caprichosa me ha llegado perfectamente hasta aquí, jajaja ¿Qué tal el inicio de las clases? Espero que bien :D Y vaya, creo que dentro de unos meses, ya tendremos que ir a la tienda para comprar tu disco pero que artista que estás hecha, y si, creételo, porque si te dicen eso es por algo :D
Me gusta, me gusta lo que vas a cocinar, jejeje. También habrá que hacer una visita a la cocina :D Y Draco… parece que este capitulo va sutilmente dedicado a algunas personas :P (Draco, Severus :P) Espero que te haya gustado su parte, así conocemos que le ha llevado a hacer lo que ha hecho (es decir, correr y huir…) Y si, no te preocupes, que no creo que Draco tarde mucho en "dejarse" ver, aunque él no quiera XD (si, alguien tendrá la culpa, jajaja, ya lo verás) Lo que he estado comentando, esa escena (Draco y Sianna) ya la habíamos "visto" antes, lo único que no sabíamos quién era él… hay muchas escenas de ese tipo, es decir, "adelantadas al presente" pero no te voy a decir cuáles, jejjeje, que hoy estoy de muy buena chica, pero no demasiado, jejeje)
Efectivamente, tienes toda la razón, además, este año seguro que se pasa muy rápido y ya veréis que, cuando menos te lo esperas, estáis de nuevo juntos (mientras tanto, los ratos que os encontréis, ya verás como disfrutas mucho) tengo una amiga, con la que estuve dos años viviendo en el piso de estudiantes, que lleva la friolera cifra de casi siete años con su chico y más o menos fue como tú , es decir, un tiempo juntos, después se tuvieron que separar (esos dos años que estuvo fuera) pero ahora… digamos que ya estamos pinchándoles para que vista de blanco, jajjaa (se les ve totalmente complementados y estupendamente juntos) (Y me encanta esa frase "el tiempo es sólo tiempo", no me acuerdo cuando la oi, si hace meses o por ahí, pero es que… me enamoró la primera vez que la escuché… y sobre todo, el significado que tiene
Por cierto¿te llegó mi correo? Espero que si (aunque no aparezca en el review tu mail, ya me llegó por otro camino, muchas gracias por la lista de nombres, jejeje) Ah, y muchísimas felicidades por ese año juntitos, bueno, ahora ya casi sería por ese año y un mes juntos, jaja)
Jejeje, otra vez la niña caprichosa XDDD, bueno, a veces me sorprendo de que "averigüéis" cosas que van a suceder sin que lo sepáis XDD (es decir, en este capitulo tenemos y conocemos un poco más a nuestros queridos Draco y Severus, cosa que has estado pidiendo, jejeje… ay, quien estuviera en brazos del profesor de pociones )
Y gracias por decir que te gustaron todas esas partes y que son muy especiales, si, la verdad es que son muy, pero que muy especiales (veremos próximamente más conversaciones Sirius-Tonks… sobre todo, una mención muy especial sobre algo que te está preocupando de ella XD, es decir, de nuestros queridos gemelos, si, son los dos niños. De nuevo muchísimas gracias por la lista de nombres
Y no, ya sabes que para nada me molesta lo largo que sea el review/comentario (es más, me lo paso genial igualmente desvariando…. Y creo que la contestación es un poco más larga que el comentario, de nuevo, jajajaj)
Muchos, muchos, muchos besitos y que todo te vaya estupendamente en la vida
¡¡¡Nos leemos!!!
Pd: Uhm… besos de chocolate, suena bien. Un montonazo igualmente para ti :D
CC Muchísimas gracias por el comentario Y si, ahora mismo continuo, lo siento por la tardanza, auqneu espero que la espera (XD) haya merecido la pena. Besos y espero que te guste. Nos leemos
r-lucy No te preocupes, ya estoy actualizando, jejeje. Ya me gustaría a mi tener tiempo libre, pero parece que ese término ha desaparecido de mi vida últimamente, jejeje. Pero hago lo que puedo… y espero que el capitulo compense la espera Muchos besos y muchas gracias por leer. Nos vemos!!!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
