Consultorio de Phoebe johanseen.

Una melodía japonesa suena en su celular-¿mmm? ¿Gerald? Qué raro, nunca me llama en horas de trabajo… espero que no sea nada grave- se dice a misma mientras contesta.-Gerald, querido, ¿Qué pa…?... ¿Helga?-.

"¿mmm? Qué extraño sueño, Helga aparecía de pronto, como una mujer hermosa, y 3 niños que son una combinación perfecta de nosotros dos, no había necesidad de preguntar su edad, es obvio que eran de 9 años… por fin tendría la oportunidad de ser el padre que siempre quiso desde hace 10 años, ¿Qué importa que compartan lo genes Pataki…?

-¡Oigan! ¡Esperen!- escucha la voz de Gerald.

Arnold no quiere despertarse de ese bonito sueño, pero Gerald suena alarmado.

-¡espagueti para el pelos de espagueti! ¡Espagueti para el Pelos de espagueti! ¡Espagueti para el Pelos de espagueti!- corean unas voces infantiles.

-¡esperen! ¡Esperen!- repite Gerald.

Arnold por fin abre los ojos, a pesar de casi nunca haber estado en esa casa, reconoce la sala de los Pataki.

-¡Criminal! ¡Niños! ¡Bajen la voz! ¿No ven que estoy hablando por celular?- se asoma Helga por la cocina.

-¡pide un rescate, Mamá!- dice Gertie.

-¡´pide mantecado!- dice Stella.

-esta olla se está poniendo pesada- dice Phil tratando de mantener la olla en alto.

Arnold se levanta para ver como 3 niños mantienen a Gerald sentado en el suelo, está seguro que podría huir fácilmente, al menos que de verdad las niñas tengan fuerza para mantenerlo abajo, Phil se balancea con una olla en los brazos.

-… no fue un sueño-murmura para sí mismo-

-Phoebe, por favor, no llores… no se te entiende nada…- dice Helga regresando a la cocina.

-¡allá va!- exclama Phil echando la olla sobre Gerald.

-¡Ah! ¡n…!... la olla esta vacía...-dice Gerald al comprobar la cruel broma.

-JAJAJAJAJAJA-lo niños estallan en carcajadas. Es un sonido hermoso para los oídos del cabeza de balón.

-¡Que bajen la voz!-Helga vuelve a salir de la cocina, pero ahora nota a Arnold despierto-oh, señor shortman ya está despierto- le habla cortésmente.

"¿Señor… Señor Shortman? ¿Por qué me habla de manera formal?" se pregunta Arnold, por alguna razón, le provoca escalofríos como le habla Helga.

-oye Phoebe, te llamo después ¿ok? Seguro te encuentro en la sección de "saca-cerebros" ¿no?- cuelga el teléfono con culpa, da un profundo respiro antes de volverse a los hombres en la sala de sus padres. –que suerte que el señor Johanseen estuviera para detener su caída Señor Shortman. Si se hubiera golpeado en la cabeza, mis niños se habrían traumado-

-tus… ¡oye Helga!- se levanta Gerald indignado por la ultima oración, pero no se para completo porque Gertie, lo alcanzo del cuello y lo obliga a bajar hasta su cara.

-Señorita Pataki, para ti, o hasta que diga lo contrario-

Gerald odia admitir que los genes pataki en la cara femenina de arnold (excepto por la nariz) le intimida un poco.

-ten paciencia Gertie, los adultos de esta zona son de lento aprendizaje- dice Helga divertida.

-peeero, nos conocemos desde la primaria-dice Arnold, que por fin se sento el sofá, Phil y Stella aprovechan para sentarse de cada lado.

-si, apuesto que seria una historia interesante, pero tenemos hambre- replica Phil, sacando el control remoto, pero sin decidirse a prender la televisión.

-antes que ustedes llegaran a hacer su teatrito dramático, comprobamos que no hay nada en la cocina-dice Stella que recostó la espalda.

-ya oyeron a mis hijos, Señores, no puedo atenderlos, sea lo que vinieron, deberá esperar, estoy muy ocupada- dice Helga busca su bolso y le da una revisada-sus suéteres-.

Arnold entiende que deben salir a comer, por lo tanto el ya no puede quedarse. Gerald en cambio parece dispuesto a entrar a una discusión.

-Tienes razón, Hel… Señorita Pataki-

-¡¿Arnold?!-

-ya los oiste, Señor Johanseen-los niños rien.-deben salir a comer-.

Arnold apresura a Gerald a salir, y pronto salen Helga y sus trillizos.

-supongo que te veremos por ahí y a tus trillizos…-dice Gerald solo por hablar.

-ups… no debiste decir eso- dice Helga con pose de asustada, pero en su cara se notaba muy divertida.

Los niños que se habían mantenido con risas traviesas, cambiaron a unas muy furiosas, los 3 se volvieron a Gerald.

El pobre se siente un poco patético de temblar ante 3 niños de 9 años, pero asi es.

-¡no somos trillizos! ¡los trillizos son exactamente iguales! ¡Nosotros no nos parecemos! ¡Somos tri-cuates! ¿Captas? ¡Tri-cuates! ¡Nunca nos llames trillizos! ¡Nunca!- vociferan al mismo tiempo perfectamente.

Gerald se impresiono tanto que cae de espaldas, sintiendo el sudor por su frente.

Arnold en cambio no deja de estar fascinado por la coordinación de voz, las expresiones de enojo se le hacen tan tiernas, que no puede evitar sonreír.

-jeje- Helga ríe bajo-bien, chicos eso le enseñara, pero vámonos ya, o el abuelo Bob cambiara de opinión de llevarnos a comer si llegamos tarde-dice mientras se sube al auto rosa.

Los tri-cuates también suben al auto, cuando se pone en marcho, sacan las cabezas-adiós pelos de espagueti, ¡adiós Señor Shortman!- se despiden del ultimo con más entusiasmo.

-¡adios chicos! ¡Espero verlos muy pronto!- exclama Arnold inconscientemente que el mismo se sorprende.

-¿una ayudita?-pide Gerald desde el suelo.

-¿eh? Ah, claro- Arnold por fin quita la mirada del auto rosa.

-pues, felicidades Arnold, eres padre… -dice, un poco inseguro.

-yo… gracias- hace tiempo que su sonrisa no era tan grande que empieza a dolerle.

-sacaron el carácter explosivo de Helga, y tu necedad de hablar correctamente, a Helga no le habría importado lo de "trillizos"- comenta.

El comentario de su amigo solo aumento la sonrisa de Arnold que ya parece anormal.

Gerald realmente odia romper su burbuja -¡Arnold! ¿No la oíste? ¡Todo el tiempo los llamo sus hijos! ¡Como si no existieras! ¿Qué tal si no te reconoce como padre de los tri… tri-cuates- ese grito de verdad lo afecto.

Arnold no deja de sonreír. -¡pero ellos lo saben! ¿no viste como me veían? ¡Saben quién soy!-

-pues… si, eso parece… ¿pero qué onda con Helga? ¿Señor Shortman? ¿Señor Johanseen? ¿Por qué tanta formalidad? nos hablo como si fuéramos extraños- esto último lo dice bastante desconcertado.

-no lo sé… pero tampoco nos rechazó- dice Arnold, sin perder su sonrisa.

-es verdad… uh… Arnold…-

-¿si?-

-¿Qué le dirás a Lila?- pregunta Gerald, sintiendo un escalofrio al hacer la pregunta.

Finalmente pierde la sonrisa, ¿Cómo se le pudo haber olvidado su esposa?

-¡oh rayos! ¿Es la hora de comer? ¡Voy tarde a recoger a Annie! ¡Tengo que irme!... eh… ¿puedo dejarte solo, amigo?-

-… sí, claro, Gerald… gracias por traerme a verlos- dice con una leve sonrisa, pero cargada de gratitud.

-ya sabes dónde encontrarme- dice antes de irse corriendo.

-Lila…- el mismo se asombra al pronunciar el nombre de su esposa con total falta de cariño… y muy poca vergüenza al recordar lo bella que se ve la nueva Helga maternal.