Casa de huéspedes:

-¡¿termitas en la casa de mis padres?!- exclama Miles, después de escuchar la confesión de Lila a Arnold.

No sabe si los niños están realmente dormidos, pero sus padres ya les dieron de cenar (por suerte encontraron una caja de cereal) uno de los inquilinos decidió irse, pero el otro fue a su departamento sobre una tabla que se puso sobre la escalera destruida.

-lo siento, Papa, si no hubiera estado obsesionado con Lila esto no hubiera pasado- se disculpa Arnold.

-eso no lo sabes, cariño- dice Stella dándole una taza de chocolate caliente- si no hubiera pasado así, lo tri-cuates no hubieran nacido- trata de ver el lado positivo.

-tampoco perdona como he ignorado los sentimientos de Helga- dice cabizbajo.

-pues hay que reconocer que es una chica decidida… no piensas en él hubiera, cariño, concéntrate en el presente- dice acariciando su cabeza.

-gracias Mamá, tienes razón- dice tomando el chocolate.

-la casa de mis padres, creo que ya me voy a dormir-dice Miles mientras se retira.

Arnold hace un ademan de querer disculparse otra vez, pero su madre lo detiene- no es tu culpa, Arnold, vete a dormir, mañana pensaremos como combatir a las termitas- da una mirada a la casa-… y arreglar la casa… para tus niños…-

Arnold toma lo último que queda de chocolate caliente, y se dirige a su habitación, no quiere despertar a los niños, tal vez la casa está hecho un desastre, pero por fin sentía su alma ligera, no más Lila (ella está decidida a dejarlo atrás como un mal recuerdo), y Helga…

Al dia siguiente: el termino correcto es "dormir como tronco", no soñó nada, apenas se acostó durmió, durmió, durmió y…

Toc toc toc -¿uh?- la cama se siente bien, déjenlo 5 minutos.

¡toc! ¡toc! Es más insistente… no quiere moverse…

¡TOC! ¡TOC! ¡TOC! -¡papá tienes que despertar! ¡Es urgente!- exclama Stella.

La conciencia regresa de golpe, los tri-cuates, Lila, sus padres, termitas…-¿Stella?- la voz de su hija lo asusta, lo que hace despertar completamente, abre la puerta para encontrar a su castaña y un par de cabezas de balón -¿Qué sucede?-

-los oficiales de ayer y otros agentes están fuera, quieren hablar contigo- dice Phil todavía con su cabestrillo.

-¿ahora? Pero es temprano- dice Arnold.

-… Papá, son casi las 12, te dejamos dormir porque ayer fue un día muy pesado- responde Gertie.

-¿las 12? Yo…-

-no hay tiempo para vestirse, Papá- lo jala Stella fuera del cuarto- son gente impaciente y se ven muy serios-

-los abuelos los están distrayendo- dice Phil, también jalando su pijama.

Arnold no tuvo remedio que bajar por el tablero, apenas se dio cuenta que un par de personas miraban con ojo crítico la tabla, los niños bajaron deslizándose con cuidado siendo atrapados por Arnold que los baja con cuidado

-¿Cuándo se rompió la escalera?- pregunta la mujer.

-ayer-

-la madera se ve realmente mal-

-ejem, buenos… días… -saluda uno de los oficiales que estaba ayer- lamentamos esto señor, pero mientras estuvimos tomando declaración a los niños, no pudimos evitar… ver… las condiciones de la casa y pues… -está algo apenado- no es lugar para que estén los niños.-

-ella es de servicios sociales y él es algo así como una analista de casas, si dice que la casa no está en condiciones le van a quitar los niños-dice el otro oficial

Comúnmente un padre perdería la cabeza o se pondría a llorar, pero Arnold ni se alteró –no hay problema, los chicos pueden ir con sus otros abuelos, los Pataki ¿conoce a Big Bob Pataki? ¿El de los localizadores?-

-oh si-

-y si la señora quiere puede acompañarlos hasta la casa- dice

La señora del servicio social no lo pensó mucho y acepto.

Las maletas que trajeron el día anterior por suerte seguían en el piso inferior, Arnold y miles condujeron autos diferentes, para llevar a los niños y las maletas.

La mujer del seguro social no tardó en dar básicamente "casi" el visto a la casa de los Pataki para que se quedaran los niños.

-¡¿casi?!- Bob replica

- esta es una casa de 3 habitaciones, evidentemente fue remodelada para un pareja, 3 niños en una casa, no es espacio suficiente- dice.

-tranquila señora, -dice Arnold- cuando su madre salga del hospital, retomara su trabajo de escritora, no tardara en encontrar una casa propia-

-¡¿que?!- exclaman los tri-cuates.

-debí decírselos ayer, pero era tarde, finalmente encontraron lo que había mal en Helga y ya se está recuperando-

-¡siiiiiiiiiiiiiiiiiii!- los niños se lanzaron sobre Arnold, quien termino en el suelo abrazando a sus pequeños.

Sin embargo, las buenas noticias acabaron al regresar a la casa de huéspedes -¡¿inhabitable!?- pregunta al escuchar al evaluador.

-señor, el ataque de las termitas fue muy grave, se necesitara una fumigación realmente seria, antes que pasen a otras casas, la fumigación será por cuenta de la alcaldía… pero como sabe, nada es fácil, se lo cobraran a largo plazo, y pues, aunque acabe la fumigación la casa quedara totalmente inhabitable toda la madera está siendo comida, está viniendo no tarda en venirse abajo, usted podría quedar seriamente lastimado o muerto si se queda dentro, de verdad lo siento, le sugiero que tome sus pertenencias antes que ponga la cinta de peligro, por favor- pide el evaluador.

Arnold no tiene más remedio que tomar todo lo que puede, incluso toma lo del inquilino, para que no tenga problemas para pasar después.

Él y sus padres fueron a un hotel cercano a la casa Pataki.

-perdón Papá-repite Arnold.

-está bien, Arnold, de todas formas la casa de huéspedes ya duro mucho tiempo, y por suerte sacamos todos los álbumes de fotos, para recordar- dice Miles más calmado.

-creo que es hora de ir a ver a Helga- dice Stella después de revisar las maletas y poner algunas en su bolsa general.

-es verdad Helga quiere contarles personalmente-

Hospital.

-Gracias por la audiencia, cabeza de balón, pero no es una historia larga: al parecer algún enfermero no reviso bien, después que nacieron de tri-cuates, se supone que debían quitarme de encima el equipo médico que usaron conmigo, pero alguien olvido un pedazo de algodón y un pequeño escalpelo en mi matriz, al parecer la placenta logro envolver ambos objetos, pero hace un años se rasgó o termino su tiempo de utilidad, así empecé a sentirme mal-explica Helga.

-ah ya veo-dice Stella- la placenta debió evitar que pudieran ver los elementos en los aparatos de los hospitales-dice.

-muchas gracias, señora Johanseen- dice la pequeña Stella a Phoebe.

-es lo menos que podía hacer por mi mejor amiga, por favor, dime Tia Phoebe- responde la doctora.

Los tri-cuates tenían los ojos como platos, voltearon a su Madre, quien asintió con la cabeza.

-¡si! ¡Gracias tía Phoebe!-antes de que cualquiera se diera cuenta, los Tri-cuates, se lanzaron abrazar a la "Tía" Doctora y caer en el suelo.

-¿eso significa?-pregunta Annie mirando a Helga con ojos suplicantes.

-… dime Tía Helga- dice la rubia extendiendo un brazo.

Annie también abraza a Helga pero con más cuidado.

-es maravilloso, que tú y los niños regresen a casa, Helga-dice Bob.

-Bob, ya hablamos de esto, Arnold tienen la… ¿Qué pasa?- la paciente se da cuenta que algunos tienen extrañas miradas.

-Helga… tuve que regresar a los… niños con tus padres…-empieza Arnold.

-¿las termitas?- pregunta Helga recordando el último aviso de Lila.

-sí, declararon la casa inhabitable…mis padres, y yo tuvimos que salir de la casa a un hotel, la fumigaran, pero creo que hay que declararla pérdida total, estoy quebrado.-

-eso sin duda, cabeza de balón-responde Helga evidentemente enojada.

-¿uh?-

-no, no voy a romperte Arnold, pero debería darte vergüenza que nuestros hijos te vean así, derrotado, listo para ser usado y desechado.-

-Helga- Gerald habla con un tono de advertencia, Phoebe lo empuja un poco para dejar en claro que no se meta.

Pero ni la amenaza oral del mejor amigo de rubio para la boca de Helga- dime Arnold, de pura casualidad, ¿podrías decirme que harás ahora? ¿Qué tipo de trabajos tomaras para mantenerte?-

-eh… cualquier trabajo es bueno, Helga- dice Arnold un poco confundido por la molestia de Helga.

-¡JA!-la risa burlona es señal de esta apunto de soltar su veneno más fuerte. –"cualquier trabajo es bueno"- hace una mueca-eso no significa que TU seas bueno para esos trabajos, déjame adivinar, político, no, eres demasiado honesto, cargador, no, no tienes suficiente musculo para durar 3 días, ¡oh! Tal vez trabajo humanitario, espera, ahí no te pagan y estarías en partes del mundo bajo amenaza de muerte, negociador, no, tienes que aprender ser un tiburón y pensar más en el dinero que en la gente que le quitas el dinero…-

-¡Hey!- se queja Bob.

-carpintero, menos, te habrías dado cuenta antes de las termitas, plomero, no he oído que hayas comprado un tubo nuevo para tu casa, en años… te lista de opciones es muy limitada, al menos que te contrate un gobernador para que le hables bonito al público, y desvíes las cosas sucias del jefe, solo te veo como lava trastes, portero o…-

-¡ya basta!- pide Arnold.- si te parece que no sirvo para nada, ¿Qué se supone que haga? ¿Qué quieres que haga?-reclama.

Las últimas palabras cambian las facciones de Helga, se toca el mentón viendo para otro lado, con los ojos entrecerrados -¿Qué quiero que hagas?... ¿estás seguro que quieres saberlo?...- pregunta con voz retadora.

Arnold casi le da un escalofrió, y sin embargo, sus opciones son reducidas, y tal vez necesita escuchar más-…uh, si-

La madre de tres lo mira con determinación –bien, lo que yo quiero que hagas, es que tú y tus padres salgan de ese hotel y vayan a casa de mis padres…-

-¡¿Qué?!- exclaman los Pataki y los Shortman, los Johanseen observan con expectación y preguntarse porque ningún programa de televisión es tan bueno como esto.

-lo segundo que quiero que hagas, es que llames a nuestros amigos, Rhonda, Lorenzo y Alan (dueño de Dinolandia) y les pidas prestado dinero para que puedas reparar y prácticamente recuperar tu casa y asi darle un patrimonio y mantener a tus hijos como es debido (señala a sus pequeños, quienes preferirían no ser incluidos en la discusión).-

-Helga-replica Arnold- estamos bien en el hotel, y… no voy a pedirle dinero a mis amigos, para eso esta el banco…-

-Arnold- Gerald interviene pero ahora de un bando distinto- lamento decirte esto, pero dudo mucho que el banco quiere prestarte dinero, y estamos hablando de mucho para lo que necesitas, si no tienes nada que dar a cambio… la opción de Helga es buena…-

-¿Qué hay del "no presto dinero porque pierdo amistad"- replica el rubio.

-en realidad se dice "no fio porque pierdo dinero y amistad"- dice Miriam

-ellos no se negaran, Viejo, haz hecho tanto por tantas personas, que te presten dinero, no será gran cosa, lo se- dice Gerlad.

-pero no está bien- trata de defenderse.

-Arnold- Helga habla casi con voz de ultratumba- tampoco está bien que hallas acosado a lila desde los 9 años, no está bien que ella hay soltado termitas en tu casa, no está bien que en un solo día, los 3 niños estuvieran en el hospital, tampoco está bien que ignoraras mi amor y tuviera… ejem… ya me desvié- pero en su ojo se podía ver una pequeña lagrima asomándose- el punto Arnold, es que nuestros hijos te necesitan, y más te vale que te tragues tu orgullo y exagerada moral, para ser lo que ellos realmente necesitan

Arnold empezaba a odiar como Helga usaba a los niños para que tomara acción, y sin embargo; tiene razón. –yo… necesito pensar-.

La hora de comer, otra vez en el buffet económico cerca del hospital.

Arnold apena lograba comer, las palabras de Helga seguían rebotando como ecos en su cerebro.

-cariño- lo llama su Mamá.

Levanta la cabeza para verla y de paso ve a los demás que lo ven, sus padres, los Pataki, sus niños, Gerald y Annie.

-¿sabes? Todavía tienes otra opción- dice ella.

-¿Cuál?-

-podrías venir con nosotros a casa paraíso, y tomar trabajo como empleado, es de esos lugares que nunca falta la paga- dice Stella.

"esa sería una opción…"

-¿quieren llevarse a Papá?- reclama Gertie tomando un brazo de Arnold.

-pero…-intenta explicarse la abuela Stella.

-gracias Mamá, pero no puedo alejarme de mis hijos- responde Arnold.

-¿y ustedes porque no le prestan dinero?- pregunta Phil a sus abuelos Shortman.

-no quiero dinero prestado- dice Arnold un poco cansino.

-puedo contratarte en mi tienda- dice Bob mientras come una pierna de pollo.

Arnold tiene escalofríos al recordar cierto sueño de casado "con los Pataki", y sin embargo- eso sería algo-.

-espera-espeta Stella- ¿Dónde lo pondrás?- pregunta a Bob.

-tiene que empezar a descargar cajas…-

-¡eso no!- replica Gertie.

-Papá no aguantara cargar cajas todo el día, deberías darle un puesto más alto con buen salario- dice Phil.

-oigan, los únicos que tienen puestos altos y buen salario somos yo y Miriam… tiene que ganarse su puesto en la empresa.-

-nop, no hay trato- responde Stella negando con la cabeza.

-¿estamos negociando?- pregunta Bob sorprendido, haciendo que casi todos se rian.

En el hotel.

-Arnold, lo del dinero…- empezó a decir Miles.

-está bien Papá, sé que el dinero de su jubilación, no hubiera alcanzado para la recuperación completa de la casa, hubiera sido peor- da un vistazo por la ventana antes de decir-realmente odio esto-

-¿a qué te refieres exactamente, Arnold?- pregunta Stella.

-odio cuando Helga me gana-

Una hora más tarde en la residencia Pataki

-¡están aquí!- exclaman los Tri-cuates al ver al resto de los Shortman en la puerta de la casa azul. Stella, Arnold y Miles cargaba maletas, los niños no tardan en jalarlos dentro de la casa.

-con calma, chicos-

-¿Cómo quieren? ¿Todos los hombres en el cuarto de Mamá y mujeres en cuarto de la tía Olga?- pregunta Gertie.

-oh señores Shortman, están aquí-saluda Miriam sorprendida de verlos.

-si… eh… realmente…-

-eso es genial, acomódense, yo debo ir con Bob, que parece haber olvidado como dirigir su emporio, los niños quieren ir a ver a Helga antes que anochezca, nos vemos en la noche-todo esto lo dijo mientras se ponía sus lentes, aretes, su chaleco, sus llaves y salía.

Los Shortman de por sí ya se sentían incomodos en casa ajena, ahora en menos de un segundo eran los niñeros.

Media hora después. Llegando al hospital, tienen otra sorpresa, en el cuarto, al parecer los esperaban los 3 amigos ricos.

–A mí no me veas, Gerald los llamo- se defiende Helga aun con una gran sonrisa y mejor apariencia.

-Arnold, Arnold, Arnold- dice Rhonda mientras se acerca con un vestido rojo y sombrero elegante (rara forma para visitar a un conocido al hospital) – los amigos están para ayudar, debiste decirnos- se queja.

-pero no es correcto- se defiende Arnold en realidad no se preparó para esto.

-Arnold, no es caridad, si es eso lo que te molesta-dice Alan.

-sí, cuando Gerald nos habló, no pudimos creer que no pensaras en nosotros- dice Lorenzo.

-pero…-

-¡Arnold!-Rhonda levanta la voz, para dejar en claro que deben ir al punto- ya hicimos un sistema para los préstamos, yo te daré el primer cheque, (porque fui tu primera amiga de los 3) conociéndote te sentirás muy abrumado con mucho dinero, así que supongo que podemos empezar con unos 10,000, los anotaras- de pronto saca una nueva libreta azul de su bolso y se lo da- le darás el uso que se requiere, cuando necesites otro cheque vas con Lorenzo y después con Alan- sentencia.

-¿se dan cuenta que puedo tardar años en pagarles?- replica el rubio.

-Arnold, en serio- dice Rhonda empezando a molestarse.

-somos ricos, el tiempo de paga no importa-dice Alan.

-puedes tardar 20 años- dice Lorenzo.

-¡¿Qué?!- exclama Arnold, el resto exhalo.

-no me hagas que me arrepienta- dice Rhonda quien finalmente hace el cheque y se lo extiende, con una mirada "pobre de ti, si no me lo aceptas" sin mencionar que tiene Helga detrás con la misma mirada.

Una parte de él sabe que está de luto por su dignidad, y sin embargo, vuelve a tener la esperanza de recuperar su casa, lo único que puede heredar a sus hijos.

En la noche. En la casa de los Pataki.

-¡Helga!- exclama Miriam al ver a su hija en la mesa para cenar.

-hola Mamá, por fin me dieron de alta- dice Helga mientras su hija Gertie pone en la mesa un plato con pedazos de carne.

-y te ves muy bien, como si nunca hubieras estado enferma- dice Bob al observarla-¿cena?-

-por nuestra cuenta- dice Stella dejando en claro que compro los ingredientes e hizo la cena.

-nuestra primera cena familiar Shortman-Pataki- murmuran los Tri-cuates con emoción, pero aun así es escuchado por el resto de la familia