Días pasaron y su relación se estaba haciendo más... unida, por no decir completamente melosa, no por parte de Saitama, no, si no por Genos.

– "Después de todo, es un adolecente"– Se dijo a si mismo Saitama mientras se lavaba los dientes con Genos pegado a su espalda abrasándolo muy profundamente – "Y soy su primer amor" – No había duda eso, Genos se comportaba como un adolecente en su primer amor, siempre pegado a su maestro y pareja queriendo estar junto a él hasta en los momentos más ridículos, era un milagro que no siguiera a Saitama cuando iba al baño.

Salir con un adolecente era complicado, en especial cuando tú ya eres un adulto ya que eres el responsable de todo lo que le suceda al menor y a la relación en general, sonaba injusto pero era verdad. A Saitama nunca le gusto estar al mando de nada, ya que ordenar, supervisar y cuidar no era lo suyo, pero ahora ¿Qué podía hacer? Ya todo estaba hecho.

– El Dr. Kuseno dijo que tendrá lista la actualización en un par de días más, Sensei – Comento Genos a su maestro mientras se sentaba atrás de el en el suelo en una posición en la que podía seguir abrasado y pudieran ver la televisión cómodamente.

Aunque esa Actualización también podía ser la razón a su empalagamiento.

Tal vez Genos solo se sentía impaciente por tener relaciones íntimas con su maestro, pero también puede ser el hecho de que cuando las actualizaciones estén listas, tenga que separarse de su maestro por un par de días para que sean instaladas. Sea cual sea la razón, Genos no se sabía controlar y, aparentemente, su mente había eliminado el significado de la frase "espacio personal".

Bueno, esa situación no era tan mala si tuviera que ser honesto consigo mismo. Saitama nunca estuvo en una relación, por lo que se podía decir que, aunque Genos no haya sido su primer amor, en definitiva era su primera experiencia romántica, por lo que esas muestras de amor indiscreto y empalagoso le resultaban extrañamente cálidas.

Pero... a pesar de todo, Saitama creía que faltaba algo. No sabía que era, pero podía saber que aunque no fuera gran cosa, si era… algo. Habían hecho muchas cosas juntas, comer juntos, estar juntos, hablar entre ellos, incluso algunas cosas realmente íntimas y subidas de tono, pero algo faltaba.

[Noche Romántica! Venga usted y su pareja a una velada inolvidable en "Akane" Restauran de Remen] El sonido del televisor le llamo totalmente la atención a Saitama.

– ¡Una Cita! – Exclamo Saitama en voz alta y llamando la atención de Genos – Oye, Genos – Genos no respondió mas si le prestó total atención – ¿Qué tal si salimos a comer? – Propuso Saitama con una sonrisa no enorme pero si brillante.

– ¡Por supuesto Que Si Sensei! – Respondió firmemente el adolecente y mirándolo con ojos brillantes.

– ¡Bien! Y… nivela las luces de tus ojos, no es navidad – Si Genos pudiera ruborizarse, ahora estaría rojo, pero como no podía, solo se limitaba a ladear el rostro y controlar sus luces.

– Pero ¿Por qué la pregunta tan repentina, Sensei? – Pregunto Genos de nuevo regresando a su tono de voz firme y característico.

– Por nada realmente – Contesto regresando su vista al televisor como si nada – Solo pensé que ahora que somos novios, deberíamos de hacer cosas de novios – Comento haciendo que Genos se quedara pensativo.

Novios… No-vi-os... Novios… ¡Novios! ¡NOVIOS!

Saitama empezó a sentir una especie de brisa húmeda y cálida de su espalda y al voltear a ver a Genos, lo encontró con sus luces apagadas y con su cuerpo sacando vapor a todo lo que daba.

– ¡Oye! ¡Genos! ¿Qué sucede? Estas sacando vapor de nuevo ¡Genos! – Trato de hacerlo reaccionar, pero Genos estaba totalmente perdido al no poder controlarse a sí mismo ni a su cuerpo.

Saitama tardo alrededor de diez minutos para que Genos pudiera regresar en sí y otros cinco para que Genos pudiera controlar su cuerpo.

Ese mismo día fue la cita a tempranas horas de la tarde y ya en la zona comercial de ciudad B, los dos héroes divagaban por las calles buscando como empezar la cita, todo sería normal… si alguno de los dos supiera como comenzar. El hecho era que como ninguno de los dos ha tenido pareja o experiencia en esas cosas, sus conocimientos en el ámbito de pasar un "Momento Romántico" con alguien más eran nulos, por lo que todo era nuevo para ellos.

– "¿Qué tal cine? No, el cine está demasiado oscuro y debemos estar en silencio, no podremos disfrutar de nosotros en esas condiciones" – Genos estaba dando todo de sí mismo en una idea por encontrar el lugar perfecto para empezar la cita.

– "Me pregunto si ir de comprar se considera una cita… creo que hoy había oferta en la zona de vegetales" – A diferencia de Genos, Saitama no estaba intentando tanto.

– "¿Ir a caminar al parque?".

– "Quizás podemos empezar yendo alguna pelea con algún monstruo"

– "¿Un helado?"

– "¿Buscar organizaciones secretas?"

En un momento, un aura de color oscura rodeo sus cabezas a manera de depresión, por alguna razón, los dos sentían que estaban desincronizados en ideas para citas.

Entonces, como si la vida escuchara su dilema, un trozo de papel atravesó a la gente de los alrededores con una elegancia y gracia tan bella, que inclusive parecía que solo existía para terminar en la cara de Saitama con un sonido seco y sin que el sujeto se molestara en tomarlo en cuanto percibió el objeto yendo hacia él. Poco y nada fue lo que tardo Genos en quitarle el trozo de papel del rostro a su maestro y leerlo solo por curiosidad.

– ¿Qué es? ¿Alguna boleta de ofertas? – Pregunto Saitama con cierto interés.

– No, la propaganda de un parque de diversiones – Los dos abrieron los ojos al sentirse iluminados.

Un parque de diversiones era amplio, colorido, alegre, con comida (aunque chatarra) barata y con la libertad de hablarse tranquilamente y rodeados con muchos temas de conversación. En resumen: Un sitio perfecto.

La caminata duro poco tiempo y al llegar, era exactamente como se lo imaginaban; Sujetos con botargas ridículas, colores pasteles y chillantes en los diferentes puestos de comida, olores dulces y empalagantes, las risas y los gritos de los niños ante los juegos mecánicos. Todo era lindo.

– ¿Que te gustaría hacer primero, Genos? – Pregunto Saitama con una sonrisa a lo que Genos no hizo ninguna reacción facial.

– ¿Qué… quiero hacer? Lo que usted quiera – Saitama no estuvo feliz con la respuesta.

– No te preocupes por mí, yo estoy de acuerdo con lo que sea – Le respondió.

– Lo mismo digo.

Esto no está funcionando.

– Genos, No pongas como prioridad lo que digo o quiero hacer cuando no es necesario, vamos, elige libremente lo que tú quieras– Trato de razonar el superhéroe y, aparentemente, funciono ya que Genos separo la vista de la suya por un par de segundos pensando en que hacer.

– Entonces, elijo libremente ignorar su consejo y seguir insistiendo en hacer lo que Sensei quiera hacer – Respondió robóticamente y haciendo que a Saitama se le inflara una vena de enojo.

– Genos… No, olvídalo – Quería regañarlo e insistir, pero no quería perder tiempo, Genos no elegiría por si mismo – Vamos a la casa de los sustos, creo que es buen inicio – Genos asintió y siguió a su maestro. Los dos no necesitaron caminar mucho para llegar a la casa de los sustos, durante el corto camino, hablaron y observaron un poco el ambiente, Genos definitivamente recordaría sobre el premio al que Saitama había dado su atención durante muchos segundos.

– Recuerdo que estos lugares me daban mucho miedo de niño – Comento Saitama viendo la casa de los sustos junto con Genos, era una vieja casa negra con morado de cuatro pisos de alto, daría mucho más miedo si las pancartas de demonios, monstruos y fantasmas no se encontraran rodeando el primer piso de la mansión a modo de propaganda ya que lo hacían ver cargado y con un sobre-esfuerzo para verse atemorizante bastante jocoso.

– Nunca he venido a un lugar como este ¿De qué trata? – Pregunto Genos subiendo los primeros escalones junto a su pareja.

– ¿Eh? ¿Nunca has ido a una casa embrujada? Bueno, solo caminas y monstruos falsos salen para asustarse – Resumió Saitama pagando el boleto de entrada y Genos haciendo lo mismo para después quedar a oscuras ya que la puerta del lugar se había cerrado a sus espaldas con un agudo chirrido.

– ¿La gente paga para asustarse con monstruos falsos? ¿No les bastan los reales? – Saitama sonrió un poco con el comentario de Genos.

¡AHAHAHAHA! – Antes de que Saitama pudiera responder al comentario de Genos con palabras, un animatronico con aspecto de bruja se asomó desde el techo haciendo que Saitama diera un salto como un gato y se agarrar de la cabeza de Genos mientras sus ojos se mantenían en blanco por miedo.

– ¡Uwa! Recordé porque deje de venir a estos lugares – Comento Saitama mientras veía el animatronico ahora en el suelo, aparentemente, Genos había dado un acto reflejo increíblemente rápido en el momento que Saitama se asustó que termino por romper el cuello de la bruja y dejando su cuerpo en el suelo con cables visibles dejando salir su última electricidad almacenada desde las puntas de cobre cortadas y haciendo ahora parecer el cuello roto como un montón de bengalas.

– ¿Quiere que salgamos de aquí? – Pregunto Genos y sintiendo como Saitama se bajaba de sus hombros.

– No, ya pagamos el boleto, sería un desperdicio – Respondió y Genos no dio oposición en su decisión – Pero no vuelvas a romper algo, nos podríamos meter en algún problema – Genos asintió y siguieron recorriendo el lugar.

Uno que otro monstruo salió de las esquinas, techos e incluso suelo, en todos ellos, Saitama salto y se agarró fuertemente de Genos quien permaneció con una cara absolutamente dura e impasible, pero en el fondo, estaba realmente feliz por sentir como su Sensei se aferraba a él tan fuerte y necesitado de protección. El cyborg sintió un culpable placer con el sufrimiento de su maestro.

– Por fin salimos – Después de cuatro pisos, ahora los dos pasaban por la salida en la cual se podían ver varias pantallas de televisor mostrando muchas fotografías en las que mostraba a Saitama completamente aterrorizado y sujetándose de Genos con un gracioso rostro mientras que Genos seguía con su aspecto de estatua.

– Sensei, ese letrero dice que por noventa yenes nos imprimen las fotos y por dos mil trecientos nos la imprimen en una camisa – Comento Genos con una pequeña sonrisa y Saitama frunció el ceño. No era de aquellas personas que se reían de sí mismo cuando se miraban siendo humillados.

– Mejor salgamos del lugar y vallamos a la montaña rusa – Dijo algo molesto por saber que fue captado por cámaras escondidas en esa situación mientras abría la puerta de salida dando como vista una escalera en forma de caracol que decencia cuatro pisos de manera directa. Genos lo siguió.

– Pienso que debimos imprimir las fotos – Expreso Genos ligeramente triste mientras bajaba las oxidadas escaleras y manteniéndose detrás Saitama.

– No me molesta que quieras tener recuerdos del lugar, pero si cuando son este tipos de recuerdos – Respondió Saitama tratando de ignorar el hecho de que alguien lo estaba fotografiando desde las sombras, desde aquel incidente comenzó a detestar las cosas de espías y acosadores, sobretodo acosadores.

– Pero, Sensei – Genos tomo la mano de su maestro entre las suyas y lo vio con ojos brillantes y expresión necesitada – Ame verlo aferrado a mí – De su rostro, brillo y rosas imaginarias salían disparados haciendo que Saitama se viera entre enojado y maravillado por tan apuesto rostro.

Eventualmente, termino por ceder con un suspiro pesado en señal de derrota.

– Esta bien, regresa a la mansión y ve a imprimirlas.

– No es necesario, hackee el sistema y ahora tengo todas las fotos en mi disco duro – Respondió velozmente y Saitama se quedó en blanco un par de segundos.

– ¿Qué tu qué?... ¿Puedes hacer eso? – Estaba más sorprendido por el hecho que Genos haya podido hackear el sistema de esa casa de brujas que el hecho que lo haya podido hacer en menos de un minuto y sin que se diera cuenta.

– Así es Sensei, puedo hackear casi cualquier computadora y aparato inteligente mientras tenga una seguridad despreocupada – Respondió Genos y Saitama abrió un poco la boca de sorpresa.

– Eh… ¿Y lo haces seguido? ¿As Visto lo que tengo en mi celular? – Aunque la segunda pregunta estaba más de broma que cualquier otra cosa, no le agrado para nada el hecho de que Genos se haya quedado en un peligroso silencio y su rostro se oscureciera a modo de tención.

– Bueno… Yo lo he visto conversar mucho con King por celular, y, bueno, no es como si, emm, no me malinterprete, respeto su espacio y no voy más allá de lo-

– ¿Eh? ¿Saitama? ¿Eres tu? ¡Me alegro verte! Estas acompañado… de… ¿Genos? – Genos se sintió realmente aliviado de que alguien interrumpiera esa vergonzosa situación. No era nada más y nada menos que Mumen Rider quien aparentemente estaba en su día de descanso ya que, aunque traía su bicicleta consigo, lo delataba su ropa casual que consistía de una camisa blanca debajo de una camisa de botones a cuadros verde oscuro y opaco, llevaba unos pantalones de mezclilla azules y unos tenis azul oscuro con un poco de blanco.

– Mumen, no pensé encontrarte aquí – Saitama regreso el saludo con expresión cordial y dejando el tema de las fotografías en el olvido – ¿Es tu día de descanso? – Mumen se removió algo incómodo.

– Si, pero, no pienses que lo hice porque deje a los civiles de lado o estoy cansado de ayudarles, lo hice porque Stinger y Lightning Max me convencieron a tomarme un día de descanso – Mumen era un sujeto extremadamente amable, de honesto corazón y sentido de la justicia admirable, a pesar de ser débil, lucir patético y no tener posibilidades sobre ciertos monstruos, él siempre se enfrentaba a ellos porque ayudar era para lo que él siempre quería vivir, no era de extrañar que, a pesar de ser un héroe clase C, los héroes de la clase A quisieran amistarse con él.

– ¿Eh? No tienes que dar excusas, está bien tomarse un descanso de vez en cuando, te esfuerzas mucho – Le respondió Saitama con una sonrisa y poniéndole su mano en el hombro del amable sujeto. Pero, como inesperada consecuencia, eso puso celoso a Genos.

– Sensei ¿de dónde conoce a Mumen Rider? – Pregunto Genos sin tratar de sonar entrometido o enojado, pero una que otra fracción de descontento, Saitama no percibió eso, pero Mumen si, ahora se encontraba removiéndose un poco nervioso mientras sufría de la discreta mirada de desprecio que le brindaba el poderoso héroe de clase S.

– Bueno, antes de enfrentarme al monstruo marino de la otra vez, él me dijo dio un pequeño aventón al lugar – Empezó a explicar Saitama.

– Ah, sobre eso, quería disculparme por no haberte esperado cuando te fuiste por un momento, fue realmente grosero de mi parte – El sujeto era bondad pura.

– No te preocupes, creo que fue mi culpa por ignorar la misión, además, dejaste tu celular tirado en la calle cuando te fuiste, los tipos de la asociación me dieron la dirección del lugar, así que no es como si fuera un completo desastre – Le respondió Saitama amenamente poniendo a Genos un poco más celoso y desconcertado por aquella actitud, no era como si Saitama no fuera amable, claro que no, pero solía ser amable de manera silenciosa y con acciones, no con palabras – Resumiendo las cosas, no somos amigos pero buenos conocidos – Termino de explicar Saitama con una sonrisa.

– Si, pero tengo que agradecer mucho haberte encontrado en el camino, no suelo dudar del poder de los héroes en la asociación, pero con los rumores rondándote, verte pelear fue increíble – Ante las palabras de Mumen, Genos se quedó un poco sorprendido.

– ¿Usted sabe del verdadero poder de Saitama-Sensei? – Pregunto Genos con ojos abiertos y aun manteniendo su rostro sorprendido.

– ¡Por supuesto! Aunque es mucho decir, creo que Saitama es el héroe más fuerte de la asociación, creo que es muy injusto que no esté en la clase S – A Genos le brillaron los ojos, este sujetó era de confianza, aunque aún estaba celoso por el hecho que Saitama le hablara con una sonrisa, sabía que podía confiar en él.

Pero entontes, todo se volvió opaco.

Su amena conversación había sido interrumpida por lo que parecía una bomba de humo que fue a aterrizar en medio del trio de súper héroes y dejándolos en una nube oscura y envolvente, su visión se volvió nula, no sabían lo que pasaba hasta que lo escucharon.

– ¿Me extrañaste, Saitama? – Una voz conocida y una silueta delgada se empezó a ver en el centro del pequeño grupo en cuanto el humo se empezaba a dispersar, ese sujeto no era nadie más que Sonic, el autoproclamado némesis de Saitama quien se aferraba al deseo de retarlo y vencerlo cada vez que pudiera.

– ¡Oh! ¡Hey Sonic! Tiempo sin vernos – Saludo amigablemente Saitama e ignorando completamente la espada del ninja que se apuntaba a su cuello de forma mortal para cualquier otro ser humano, aunque para él, para él era como uno de esos niños con espadas de plástico queriendo jugar a ser los villanos.

– ¡Tú de nuevo! ¡Deja a Sensei en paz! ¡Está demasiado ocupado como para perder el tiempo en ti! – Le grito Genos encendiendo las luces de sus cañones haciendo que en ambiente se volviera más tenso de lo que ya era, los civiles del alrededor miraron la escena y empezaron a retroceder del lugar hasta terminar huyendo, incluso los dueños de los puestos salieron huyendo tan pronto vieron el potencial peligro.

– ¡Haha! No me hagas reír, desde cuando estar en un parque de diversiones es "ocupado", o es que acaso interrumpo su cita – La voz de Sonic se volvió cínica y burlona, cosa que no soporto Genos ni un instante más.

Genos empezó la pelea contra Sonic, le había lanzado disparos directos desde sus cañones, pero fue en vano, Sonic podía esquivar sus ataques con apenas esforzarse.

– Nope, fallaste, sigue intentando – Se burlaba Sonic mostrando su cuerpo un milisegundo solo para desaparecer otra vez y dejarse ver en un lugar totalmente diferente, era increíble su velocidad, pero eventualmente dejo de esquivar y también ataco.

La pelea entre ellos fue bastante pequeña, no poca cosa, solo que no era como si saltaran de aquí para allá, muy apenas se habían separado diez metros de donde Saitama se había encontrado con Mumen.

– Ese sujeto llamado Sonic… ¿Es algún villano? – Pregunto Mumen muy desconcertado por la repentina aparición del ninja y la violenta pelea que Genos le brindaba.

– Nha, es un poco ruidoso y solo tiene problemas conmigo, nada de qué preocuparse – Le respondió Saitama, pero Mumen casi no lo escuchaba, su mente había sido hipnotizada por los movimientos fluidos de aquel esbelto ninja.

Mumen no era un hombre al que le gustaban otros hombres, en lo absoluto, no recordaba ni siquiera un momento en el que le haya dicho "guapo" a otro hombre, quizás a uno que otro amigo cuando estos estaban nerviosos para una cita o cosas así, pero decirlo por sí mismo, porque realmente creía que un hombre era apuesto, no lo recordaba. Y ahora, ahora la palabra "Sexy" no podía dejar de salir de su mente al ver a ese delgado ser. Esbelto, peligroso y sensual, esas palabras servían perfectamente para describirlo.

– Cuidado Mumen – Advirtió Saitama pero Mumen no reacciono, como consecuencia, Sonic había aterrizado en su tórax cuando Genos lo tomo de una pierna y lo lanzo sin mirar a donde. Para desventaja de Genos, no logro dañar en lo absoluto a Sonic, este se había preparado y amortiguo el golpe al ser sus pies lo único que tocara y golpeara el pecho de Mumen haciéndolo perder el equilibro y caer en el suelo, en cuanto a Sonic, él se mantenía de pie sobre Mumen.

– Mira nada más, el gran y popular héroe Demon Cyborg no le importa para nada la integridad de los civiles y lanza a sus enemigos hacia ellos, no solo da lástima tu poder de pelea, si no que tu hipocresía y tosquedad también – Burlaba Sonic apuntándole su espada y sin aun moverse de Mumen.

El ciclista ahora miraba al ninja desde otra perspectiva, el en el suelo y Sonic sobre él, ahora mismo, aquel ninja se miraba increíblemente alto, inalcanzable y brillante, parecía como un ángel, un ángel en un mono de látex negro increíblemente pegado a su cuerpo dando a denotar cada musculo que poseía y remarcando ese gran y perfecto trasero.

– Sonic, bájate de Mumen – Saitama se acercó velozmente a Sonic y le dio un golpe en la cabeza, no fue lo suficientemente fuerte como para hacerlo desmayar, pero si para dejarlo realmente adolorido y desconcertado.

– ¡Hoy… hoy ganaste Sai-Saitama! – Empezó Sonic desconcertado y apuntándole a lo que él creía que era Saitama, pero en realidad era uno de esos medidores para niños en forma de payaso – Pero la próxima vez, yo, Speed of sound Sonic te venceré – Y con eso, salió del lugar en un salto que termino por estrellarlo en un poste y posterior mente continuar su huida.

– Sensei, eso fue increíble, tardo absolutamente nada en derrotarlo – Genos se acercó a su maestro el cual empezó a ayudar a Mumen a levantarse del suelo.

– ¿Pasa algo? Estuviste muy concentrado en Sonic – Pregunto Saitama ganándose desconcierto al ver como Mumen tartamudeaba un poco y se sonrojaba.

– N-no es na-nada, solo es que, ese chico era peculiar y, bueno, me agarro desprevenido y…. umm – Era completamente patético, daba pena ajena de tan solo verlo, Removiéndose como lo hacía y con un sonrojo tan enorme como sus gafas. Ciertamente risible.

– Sensei – Genos se había cansado de escuchar los tartamudeos sin rumbo del ciclista que opto por terminar ese tema – Durante el enfrentamiento, Sonic dejo caer su celular – Informo mostrando un muy bonito celular completamente negro y brillando en su propio lustro – Sugiero que le planeemos una trampa para terminar con Sonic de una vez por todas – Saitama pensó que Genos estaba realmente arto de Sonic, él también lo hacía, pero un plan cliché y usando un celular de carnada, era ciertamente extremista.

– Genos, nosotros somos héroes, y los héroes no hacemos esa clase de cosas – Ante la leve reprimenda, Genos se tensó e hizo una ligeramente exagerada reverencia.

– ¡Si Sensei! ¡No se cómo pude ser tan torpe! ¡No se repetirá! – Exclamo en voz alta y dejando a Saitama un poco extrañado e incómodo como cada vez que Genos se comportaba tan formal con él.

– Si, bueno, es… genial que lo entiendas, pero aún tenemos que regresarle el celular a Sonic – Recalco Saitama tomando el celular ajeno de las manos de Genos.

– Yo podría– Ejem – Había empezado muy entusiasmado, por lo que trato de corregir su tono – Digo, no tengo mucho que hacer y me gusta ayudar, yo podría devolvérselo – La proposición de Mumen hizo sonreír ampliamente a Saitama, Mumen era un sujeto al que le podría confiar cualquier cosa por lo que su ofrecimiento le salvo la molestia.

– ¿Enserio? Gracias, me quitas un peso de la espalda, no puedo hacerlo yo porque Sonic terminaría peleando con migo, y me quiero ahorrar la pelea, enserio lamento molestarte – Mientras explicaba, le dio el teléfono al ciclista.

– No te preocupes, no es nada, me gusta ayudar – Respondió, pero era la verdad a medias, sus motivos tenían otras razones – Bueno, me retiro – Se inclinó al suelo y recogió su bicicleta la cual había caído con el golpe de Sonic para después retirarse a paso veloz.

Cuando Mumen estuvo realmente lejos, Genos hablo con Saitama.

– Le gusto Sonic.

– ¿Tú crees?

– ¿Cómo no lo noto, Sensei?

O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O.O

Mumen Rider X Sonic

Unas cuantas horas pasaron, el atardecer se hacía ver, el teléfono aun no sonó.

Mumen se encontraba en su pequeño hogar con el corazón en la garganta y el celular ajeno en la solitaria mesa que se encontraba a pocos pasos de él, esperando algo, lo que sea proveniente de ese objeto. Una llamada o mensaje, un tono musical o una vibración, lo que sea, pero que tan solo pasara.

Aun así, aun a pesar de permanecer ansioso por el momento, la verdad era que, cuando pasara, no sabría cómo reaccionar, y eso lo sabía de antemano. Durante las últimas tres horas ha pensado en cómo responder y que diría, el ninja claramente lo citaría a algún lugar para que le regresara su pertenencia ¿y después qué? Preguntaría un "¿Quieres ir a una cita?" o un "Ya que estamos aquí ¿Qué tal si pasamos el tiempo juntos?" de una u otra forma, sabía que sería rechazado. Sabía que era un sujeto patético. Sabía que cuando hiciera cualquier pregunta, no podría controlarse y tartamudearía tanto que entender lo que decía sería una tarea titánica.

Y aun así seguía intentando… como siempre.

Era pésimo para afrontar una derrota, claro que lo era, aun cuando tiene cero posibilidades, aun cuando está al borde de la muerte, aun cuando sabe los resultados, sigue intentando, porque no sabe afrontar que ya no hay nada por que luchar. Pero ningún monstruo o maleante armado le han causado tales ganas de seguir intentando como aquel ángel en mono de spandex negro de nombre Sonic.

– Así que aquí estaba – Mumen se sobresaltó ante la inesperada voz proveniente de su ventana – No suelo perder las cosas, pero me alegra haberle puesto ese rastreador por si se perdía – Sin pedir invitación o dirigirle alguna mirada de interés al residente del hogar, Sonic entro a la vivienda desde la ventana y sin prestar ninguna atención a nada más que no fuera su pertenencia, tomo su celular y abrió la pantalla – No parece roto – Guardo su celular en el bolsillo de su pantalón el cual ahora, junto el resto de su vestimenta, era algo más casual, aunque mantenía su kanata en la espalda.

– ¡Di-Disculpa! – Empezó Mumen pero como era de esperarse, los tartamudeos lo acompañaron. Tan patético.

– ¿Hm? – Sonic volteo aburrido a aquel sujeto, tenía el pelo castaño y la tez solo un poco bronceada, lo más resaltable de su persona eran las grandes gafas semicirculares que llevaba, pero aparte de aquello, era un sujeto de apariencia extremadamente común – ¿Eres el sujeto que encontró mi celular? ¿Habías pensado que ahora tenías un nuevo teléfono? Siento decepcionarte, pero este aparato ya tiene dueño, y si eres de los que crees esa vulgar frase de "Quien lo encuentra se lo queda" pues – Saco su Katana y amenazo al ciclista con la velocidad del aleteo de un colibrí – Creo que tendremos que pelear, o mejor dicho, Creo que te tendré que matar – Su ceño fruncido y su voz amenazadora podrían intimidar a quien sea, Mumen no fue la excepción, pero no se haría atrás solo por eso.

– No, no es eso, yo solo – El tartamudeo comenzó. Era tan patético, daba pena ajena, encogido en sí mismo mientras se tambaleaba un poco, empezando a sudar y con el rostro ardiendo en vergüenza.

– Das pena – Aunque ya lo sabía, el hecho que eso se lo haya dicho de quien el creía estar enamorado lo hacía mucho peor – No entiendo lo que dices, solo sacas balbuceo tras balbuceo, eres patético – Las palabras de Sonic dolieron incluso más que el golpe de cualquier monstruo que haya recibido, creía que iba a llorar en cualquier momento – Si todo lo que vas a hacer es quedarte y decir nada, es mejor que me-

– ¡No! ¡Espera! – Exclamo como si estuviera pidiendo piedad por su vida, y Sonic lo noto, había escuchado ese grito muchas veces, eso llamo su atención y decidió hacer caso para saber en que terminaba todo – Yo, solo… solo quería saber si quisieras… ir a una… ci-cita – Después de tanto, por fin lo logro, por fin lo dijo, ahora solo había que escuchar la respuesta.

El zumbido de la naturaleza era lo único que acompañaba aquel incomodo silencio, Mumen se quedaba en silencio esperando una respuesta sonrojado y mirando el suelo mientras que Sonic miraba a Mumen como si fuera alguna clase de loco, no lo conocía de absolutamente nada, ni siquiera recordaba haberlo visto alguna vez en su vida, entonces ¿Por qué le estaba pidiendo una cita?.

– Tu… ¿Eres alguna clase de idiota? – No parecía una pregunta a la que necesitara respuesta – No te conozco, ni siquiera recuerdo haberte visto ¿Por qué me haces tal pregunta? – Mumen se movió un poco incómodo, pero decidió ser honesto.

– Yo… es cierto, no te conozco, y sé que estoy siendo un idiota al pedirte una cita cuando ni siquiera sabría tu nombre de no ser por Saitama – Comenzó el castaño

– ¿Saitama? ¿Eres conocido de Saitama? – Pregunto Sonic con total sorpresa.

– Algo así, pero a lo que voy es que… Verte pelear de la forma en la que lo hiciste contra Genos, verte mover y sentir cuando me golpeaste en el pecho con todo tu cuerpo… me sentí realmente increíble – Mumen siguió hablando cosas cursis como "Me sentí atraído hacia ti", "Creo que esto es lo que llaman amor a primera vista" y esas cosas, Pero Sonic ya no escuchaba.

– "Es amigo de Saitama… eso quiere decir que sabe sobre él, puede contener información valiosa, pasatiempos, familia ¡Debilidades! Esto es perfecto, puedo sacarle tanta información quiera con tan solo preguntar ¿Eh? ¿Sigue hablando? Parece colegiala meneándose de esa forma con esa sonrisa y ese bochorno" – Como siempre, Sonic pensó a su beneficio, sonriendo de manera falsa para ocultar su desdén hacia aquel castaño chico respondió.

– Claro, me encantaría salir contigo – Su voz alegre era evidentemente falso, pero Mumen no lo noto, su mente no podría detectar ninguna mentira obvia ya que se encontraba muy ocupada teniendo una fiesta en su cabeza.

– ¿En serio? ¡¿Lo dices en serio?! – Mumen se acercó al ninja velozmente y lo tomo de las manos mientras lo veía con ojos brillantes, pero claro, sus grandes gafas no dejaban verlo así.

– S-si – Sonic deslizo su manos fuera del alcance de las del ciclista con cierto asco y aun manteniendo su sonrisa – Vendré el sábado – Eso era en tres días, Mumen no creyó que podía tener dos días libres en la misma semana y de forma tan seguida, pero si se trataba de ese bello ángel negro, creía que podría hacerse con tiempo.

– ¡De acuerdo! ¡El sábado será! – Repitió Mumen con una enorme sonrisa.

– Si, bueno, adiós – Y salió por la ventana, antes de que Mumen pudiera llegar a ella y verlo marchar, este ya se había desaparecido de cualquier vista.

¿Cómo podría esperar hasta el sábado cuando ya estaba al borde de la locura por la espera?

X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X.X

Por alguna razón, este capítulo me hace sentir miserable y bien al mismo tiempo.

Bueno, aquí esta, el capítulo que tanto quería escribir, MumenXSonic (¿Speedal?) De hecho, esta fue solo una introducción, el próximo capítulo será el cómo creo yo que funcionaria la pareja.

Comentarios, opiniones, errores, ideas, criticas, todo está bien recibido y me alegraría saber que las personas están interesadas en lo que hago.

Los links de mis redes sociales se encuentran en mi perfil, pueden ir y seguirme/agregarme/loquesea si quieren.