Mi primer y único verdadero amor
Capítulo 5: Conociéndote de nuevo...
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Todo era paz y tranquilidad en los pasillos del Instituto Nacional de Tokyo. Había algún que otro profesor de guardia vigilando por si pasaba algo, pero nada más. Todo era silencio aparte de los lejanos gritos de los alumnos que hacían educación física en el patio.
Pero toda esa tranquilidad y todo ese silencio se vio perturbado por el irritante sonido – aunque bendito para los alumnos - del timbre, eso significaba cambio de clases.
Segundos después de sonar, todos los pasillos ya estaba llenos de alumnos que se dirigían a su siguiente clase en excepción de una.
Todos comenzaban a recoger sus cosas para dar espacio a las de la siguiente clase.
-Eh, eh, eh, un momento que todavía no he terminado.- exigió Kagome al ver que sus alumnos pasaban de ella y empezaban a recoger.- La clase termina cuando yo lo digo, así que os esperáis.- Unos cuantos quejidos resonaron por toda el aula pero ella hizo caso omiso y prosiguió a terminar su clase.- Todo termina en que Perséfone, después de haber comido algo del inframundo, no podía volver, pero...-hizo a una pausa al ver que el profesor de la siguiente hora ya había llegado. Le echo una mirada de súplica y este le sonrió.-... pero Deméter llegó a un acuerdo con Hades; el mismo nombre de pepitas de granada que había comido Perséfone, que fueron seis, estaría esos meses del año con su madre y los otros seis con su esposo, así todos estaban contentos. Bueno, y para el próximo día quiero el resumen y un dibujo de esta historia, si? Adiós.- cogió como pudo todas sus cosas y salió por la puerta, no sin antes darle las gracias al profesor por haberla dejado terminar.
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-Pero, mamá, una duda hace rato que me come el coco, si tu estudiaste para ser profesora de Mito porque ahora eres escritora?- preguntó.
-Ya lo verás, pero mis libros, que son fantasiosos, de que tratan?- contestó con otra pregunta.
-De los dioses griegos.- concluyó.
-Pues ya esta, solo adapto esos mitos y hago historias con ellos.- explicó.
-Aaah, pero eso por qué?-
-Ya lo verás.-
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Comenzó a correr, ya que llegaba tarde. En todo el pasillo solo se escuchaba el sonido de sus tacones golpear el suelo. Hacía malabarismos para que sus cosas no se le cayeran de las manos, pero al girar una de la esquinas chocó con alguien haciendo que tanto ella coma la otra persona cayeran de culo al suelo y sus cosas se fueran por los aires terminando en el suelo.
-Oh, lo siento, no miraba por donde iba y...- intentó excusarse pero la otra persona se le adelantó.
-No, tranquila, perdóname tu a mi, iba un poco distraído...- se disculpó recogiendo las cosas de Kagome.
-De verdad lo siento ¿Daisuke?- se disculpó ayudando a recoger también sus cosas.
-Si, señorita Kagome.- respondió educado. La visión que tenía de Kagome en esos momentos era un tanto graciosa. Estaba sentada en el suelo a cuatro patas, con el cabello desordenado, recogiendo todas las hojas esparcidas a su alrededor, se veía con un punto sexy.
-Por favor...-comenzó, levantándose del suelo con todas las hojas desordenadas metidas a duras penas dentro de una carpeta de cartón color azul.- No me gustan esa formalidades de Srta. Kagome, dime simplemente Kagome.- pidió amablemente.
-De acuerdo, Kagome...- habló.
-Mejor. Bueno, me tengo que ir, siento lo del choque, hasta luego...- se despidió comenzando a caminar.
-Adiós... "Kagome... tan despistada como siempre..."- pensó con una sonrisa nostálgica.
Las clases transcurrieron tranquilas, sin problemas ni alborotos, aparte de algún que otro alumno que se encontraba mal y se fue a casa, pero aparte de eso nada grave. La campana que indicaba la hora del recreo sonó como miel en los oídos de los alumnos, y dos minutos después ya estaban todos en el patio.
-Al fin...- exclamó en medio de un suspiro, entrando a la sala de profesores.
-Que tal la mañana, Kagome?- preguntó la profesora de Inglés.
-Esos niños estresan de lo lindo, ya he puesto tres amonestaciones en lo que va de mañana.- lo contó mientras dejaba los libros sobre la mesa y la chaqueta en el perchero.
-Que han sido?- preguntó haciendo lo mismo que Kagome.
-La primera a sido porque había una chica en clase que no se callaba ni debajo del agua, la segunda a sido que cuando he entregado el examen a otra niña se me ha rebotado al ver que la he suspendido, y la tercera... a sido porque uno, mientras se pensaba que no le veía, se ha bajado los pantalones y les ha hecho un "calvo" a todos sus compañeros.- dijo indignada mientras veía como su interlocutora se carcajeaba exageradamente.- No le veo la gracia...-
-Jajaja... es que... un "calvo"? Dios mío, eso lo hacían todos los niños de antes... ese niño tiene que ser... jajaja...-
-Pues a mi siempre me ha parecido de lo más vulgar hacer eso...- exclamó rolando los ojos.
-Como eres Kag... me voy a hacer la guardia de los baños, que hoy me toca a mi.- cogió la manzana que guardaba en su bolso y se fue para afuera.
Se había quedado sola, no había ni un alma en la sala. Así que se puso a pensar en los horarios de los exámenes que tenía que dar.
-A ver... el lunes les hago el examen a los de cuarto...- comenzó en voz alta, mirado su horario de sus clases.- Y a mi me gusta entregar los resultados el día siguiente... pero se me junta con el de tercero... y... mierda, también con el de primero de bachillerato... No voy a poder con todo...- exclamó mirando con desgano el horario.
-¿Hastiada?- la sorprendió alguien desde la puerta.
Esa voz hizo girar la cara de Kagome hacía el lugar de donde procedía.
-Daisuke!? Hola!- lo saludó alegre.- Si... me vuelven loca los horarios...-
-Te ayudo?- propuso acercándose a ella.
-Si quieres? Por mi bien, pero no creo que puedas ayudarme, tengo tres exámenes en un día, y al día siguiente tengo los mismo cursos, y no voy a poder entregar todos los exámenes al mismo tiempo... son... noventa exámenes que corregir ¡en una tarde!- se quejó.
-A ver...- cogió el horario y lo leyó detenidamente.- Pues, mujer, no seas tan cruel con ellos y no tan dura contigo. Cuales son los más difíciles? De exámenes digo.-
-Los de tercero y primero de bachiller.-
-Pues pon, por ejemplo, el examen de bachiller el lunes, y para dejar un día mas de estudio a los de tercero pónselo a ellos el martes, y a cuarto pónselo... el jueves, que veo que es el siguiente día que los tienes.- hizo una pausa.- Así puedes decirles la nota a los de bachiller el día siguiente y los de cuarto también a la clase siguiente, al igual con los de tercero, y así no te estresas tanto mujer...- concluyó.
Boquiabierta, Kagome, le quitó el horario de la manos a Daisuke y miró para ver si podía hacerlo como él le dijo.
-Como eres...- murmuró Kagome con una agradecida sonrisa en sus labios.- De verdad, gracias. Si hay algo que pueda hacer, de verdad, no dudes en pedírmelo...- le estaba realmente agradecida, primero le debía lo del choque de antes y ahora este mal de cabeza.
-De nada... aunque, si me gustaría invitarte a un café.- dijo sacando dos cafés de la máquina.- Cargado? Con azúcar? Con luche?-
-Con azúcar y leche, por favor.-
-De nada...- cuando la máquina ya hubo tenido los cafés preparados Daisuke los sacó con cuidado a no quemarse y le pasó el respectivo a Kagome.
Junto a la chica, se sentó en el borde de la mesa soplando su café para enfriarlo antes.
-Cuanto llevas aquí?- preguntó curioso.
-Apenas tres semanas.- contestó inocente.- Y tú, como has entrado aquí?-
-Pues el antiguo profesor de E.F. era amigo de mi padre, y como yo necesitaba trabajar y se me daba bien el deporte me metió aquí.- concluyó.
-Oooh, y que te a parecido el colegio?-
-Es amplio... aunque los alumnos... se nota que es un instituto porque esto es una revolución.-
-Buf...- una sonrisa se escapó de los labio de la mujer.- Revolución? Peor, esta mañana ya he puesto tres amonestaciones y una de ellas... es que aún no me lo puedo creer.- dijo acordándose de la reacción de Ayame cuando se lo contó.
-Por qué? Que pasó?- preguntó divertido al ver la cara de Kagome.
-Pues que uno mientras se pensaba que no lo miraba se ha bajado los pantalones y le ha enseñado el trasero a sus compañeros.- dijo asqueada, pero resultó ser que el nuevo profesor era igual que la de Ingles porque se empezó a reír de lo lindo.- Otro... pero que le veis de gracioso?-
-Jaja... pues es que... "un calvo" se que es asqueroso, pero hace gracia, lo quieras o no, puede que a ti no, pero hace gracia...- la sonrisa burlona no se le despegaba de los labios.
-Oh, todos contra mi, de acuerdo...- terminó dándole un trago al café.
De repente el seco sonido de unos toques en la puerta los hizo mirar rápidamente hacia esa dirección, encontrándose con el seguro rostro del director mirándolos fijamente.
-Nishida, tengo que hablar contigo.- dijo mirando a Kagome como diciéndole "a solas".
-Claro.- contestó serenamente.
-Eh... yo me voy, así... podéis hablar... a solas...- dijo un poco nerviosa Kagome, cogiendo su chaqueta y el café.- Adió Daisuke.-
-Adiós Kagome.- miró al director.- Dígame.-
-Nishida, voy a ser directo. Acabas de llegar y te aconsejo que, si no quieres perder tu nuevo puesto de trabajo, no te acerques a Kagome.- dijo imponente.
-Perdón?-
-No te hagas el loco, he visto como la miras, ahora y antes en el pasillo, así que te conviene no acercarte a ella.-
-Mire, no estoy interesado en ella.- mintió.- Y si así fuera, no es de su incumbencia, así que no me venga con prohibiciones porque no le tengo ningún miedo.
-Claro, solo te lo advierto. Ella esta conmigo, así que no quiero que te le acerques si no es por algún motivo escolar.-
-Usted no me va impedir que me acerque a ella sea cual sea el motivo por el que lo haga, y bien poco me importa si esta con usted, eso es entre ella y usted, pero yo no voy a dejar de acercarme a ella por el capricho de usted, así que bueno días.- y salió de la sala con una triunfal sonrisa.
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-Ya estoy aquí.- dijo entre dientes sacando la llave del paño, soltando sin ninguna delicadeza la mochila deportiva de su mano para después dejarse caer pesadamente sobre el sofá.
-Daisukito mío, como ha ido todo?- dijo burlón, imitando la voz de una mujer, su compañero de piso apareciendo de la cocina.
-Cállate Miroku. Aquí no hace falta que me llames así.- contestó enfadado.
-Lo ago para chincharte, idiota. Ahora en serio, como ha ido?-
-Con Kagome bien, ahora, con el director...-
-Ah, si, el director, ya me lo ha contado Sango, no es el único que va tras Kagome.-
-Ah, que hay más?- preguntó atónito.
-El de matemáticas.- aclaró.
-Joder... esta tía...- farfulló recordando lo ligona que era esa mujer.
-Ya lo sabes... lo sabes de sobra... Por cierto, yo sigo en contra de que le hagas eso a mi prima.-
-No fastidies que ahora te vas rajar y me vas a abandonar?- lo miró con cara de perrito abandonado.
-Tampoco, pero te repito, como se entere yo no tengo nada que ver.-
-Que si... hay algo de cena?- preguntó hambriento mientras su estomago rugía.
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Aparcó su coche, justo bajo su casa. Entró al edificio y subió por el ascensor hasta llegar a la 5ª planta. Abrió la puerta, lentamente. Dejó las llaves en el mueble de al lado de la perta, colgó la chaqueta en el perchero y entró al salón. Sin decir nada dejó su carpeta y libros sobre la mesita y se tiró pesadamente sobre el sofá.
-Buenas Kagome!- saludaron al unísono sus compañeras de piso.
-Malas, chicas...- murmuró.
-Que te pasa?- preguntó su mejor amiga.
-Que vengo de trabajar como una burra.-
-Y nosotras no?- preguntó su prima, comenzando a enfadarse.
-Si, pero vuestro horario es mil veces mejor que el mío.-
-Eso es otra cosa.- interrumpió Sango al ver que las primas ya se comenzaban a alterar.
-Si, pero, mira, hoy, por ejemplo, he dado 2 exámenes, y mañana tengo a esos dos cursos, y yo no voy a aguantar toda la noche para corregirlos y tenerlos listos para mañana.- se reprochó.
-Y porque los tienes que tener para mañana?- Sango cada vez se confundía más.
-Pues porque me gusta ser puntual y entregar la nota al día siguiente.-
-Pues no te exijas tanto, tu eres la profesora, no? Pues los exámenes los entregas cuando quieras, te puedes tirar días, incluso semanas para entregárselos.- cuando su prima se ponía así de tonta por ese tipo de cosas la sacaba de sus casillas.
-Tu también con lo mismo?- preguntó inconscientemente, recordando que Daisuke había echo lo mismo.
-Como que ella también con lo mismo?- preguntó Sango intentando representar también a Rin que se había quedado a cuadros.
-Ah... eh... oh...- valbuceó.
-I, u.- terminó Rin.- A quien has conocido esta vez?- preguntó tranquilamente Rin, sabiendo que eso era lo más normal del mundo.
-Ha entrado un nuevo profesor al colegio.- comenzó estrechando un cojín contra su pecho.
-Cuenta, cuenta.- la curiosidad las mataba. Kagome siempre echaba pestes cuando algún guapo era del que hablaban, pero esta vez se estaba poniendo roja y apretaba fuertemente el cojín, esos eran claros síntomas de enamoramiento.
-Es el profesor de gimnasia, y está..., vosotras no sabéis como está. Vamos, con es profesor me hacía yo alumna de nuevo... eso es un bueno hombre y lo demás son tonrias.- habló cayendo hacía atrás imitando un desmayo.
-O sea, que te has enamorado?- preguntó una entusiasmada Sango, zarandeándola del brazo.
-No me lo creo. Mi prima enamorada? Imposible. En todo caso al revés, él enamorado de ti, si, pero tu de él, no...- habló pensativa.
-Y quien ha dicho aquí que yo estoy enamorada?- preguntó alzando una ceja, pero claramente de enfado.
-No, nadie, nadie.- intentó arreglar Sango.- Y dinos, como es?-
-Pues es alto, corpulento... buf... es que esos músculos... De piel un poco tostada... ojos azules, pelo negro como la noche... y su voz tan varonil... en dos palabras; me fascina.- concluyó.
-Me voy a cenar.- informó Rin. En la voz se le notaba cierto tono de ¿envidia?.
-Espera que te ayudo.- dijo Sango yendo tras ella.
-Me da tiempo a cambiarme?- preguntó Kagome.
-Por supuesto.- contestó su amiga.
-De acuerdo. Ahora vuelvo.- y se internó en su cuarto.-"Un momento, analicemos; y si Rin tiene razón? Y si ya te estas yendo de mis recuerdos, Inuyasha...?"-de su armario sacó ropa cómoda y se la puso.- "Pero por qué Daisuke me recuerda tanto a él?"- entre esos pensamientos salió a la cocina a ayudar para hacer la cena e intentó olvidar ese tema.
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Estaba estirado sobre su cama, totalmente relajado.
Sus manos estaban tras su nuca, y su terso y abdomen descubiertos. Aún estando en pleno invierno el calor no lo dejaba tranquilo. Pero en esos momento no pensaba en el calor que tenía, cierta mujer de su pasado y que ahora volvía a su presente le quitaba el sueño.
-" Sigues tan hermosa como siempre..."- pensó recordándola.-" Pero ahora que he vuelto no será para estar contigo, ahora solo es para devolverte todo el daño que me hiciste... aquel día que me dijiste todo aquello..."-
Flash back-MALDITO, TE ODIO, NUNCA ME GUSTASTES, NO ME GUSTAS, NI ME GUSTARAS EN TU MISERABLE VIDA, Y SI, TE VOY A OLVIDAR. PORQUE ESTE BESO NO SIGNIFICA NADA, ES COMO MUCHOS OTROS ME HE DADO CON CHICOS MAS GUAPOS Y MEJORES QUE TU, ASÍ QUE TRANQUILO PORQUE SI TE OLVIDARÉ, Y NO ME COSTARÁ NADA.-
Fin del flash back
-"Ahora... te voy a seducir, y te juro que te devolveré todo el mal que me hiciste"- y con esos pensamientos se quedó dormido.
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Los días pasaban, y cada vez hablaban más y más, conociendo facetas del otro. Él la ayudaba en todo lo que podía, y estaba con ella en todo momento ganándose su confianza, pasando de las miradas de advertencia que le echaba el director.
Su plan había comenzado, y nadie se lo impediría. Aunque estaba teniendo algunos fallos, pero no hizo caso. Él no se podía estar enamorando otra vez. Es algo que se juró antes de comenzar el plan y eso lo seguiría a rajatabla.
Un día recordó que igual el director le había mentido cuando le dijo aquello el primer día, y la mejor forma de saberlo era preguntándoselo a ella.
-Kag.- la llamó mientras ella tomaba un trago de su café.
-Dime.- contestó mirándolo a los ojos.
-Tu estas saliendo con el director?- preguntó, viendo como Kagome se atragantaba con el café.
-Quién te dijo eso?- preguntó atónita.
-Eso no importa, están saliendo, si o no?-insistió.
-Pues claro que no. Pero dime, quien te lo dijo?-
-Él mismo.-concluyó.
-Qué? Este tío... que morro.-
-Por que?-
-No, ya no es solo él, siempre a sido igual, a los hombres cuando les gusta una mujer ya se piensan que es solo suya.- farfulló enfadada.
-Y eso a que viene?- preguntó burlón al recordar que Kagome tubo es tipo de problemas.
-Ah... oh... nada, perdón.- se sobó la frente al recordar aquellos malos tiempos.
-Somos así por naturaleza los hombres. Es como los animales cuando mean, con eso marcan territorio, pues lo hombres igual. No nos gustan que toquen a nuestras hembras.- dijo filosóficamente.
-Míralo, el macho men.- dijo burlona.
-Mmm...- la agarró suavemente de la cintura y acercó sus rostros.
Sus mejillas estaban cada vez mas rojas, el sentirlo tan cerca la perturbaba, y que hacía? La iba a besar? No, se lo impediría, no podía, no desde aquel día... Pero para su sorpresa no la besó. Lentamente se acercó a su oído y le habló.
-Te apetece si esta tarde salimos a tomar algo?-
-Va... va-vale.- contestó tiernamente.
-Jiji... – una risa burlona y divertida se escapó de sus labios, haciendo enfadar a Kagome.
-Qué? Qué me ves?-
-Pareces una adolescente.-
-Oye!- dijo dándole la espalda.
-Venga, va mujer, no te enfades, era un broma.- cada reacción de la chica le hacía más gracia.
Entonces Kagome notó como las manos de Daisuke se volvieron a posar sobre su cintura, pero de repente... comenzaron a hacerles cosquillas y unas estruendosas carcajadas resonaron por toda la sala de profesores.
-Jajaja... para, jajaja, por favor Inuyasha... jajaja.- sin querer se le escapó ese nombre.
Por un momento Inuyasha se asustó, ya lo había descubierto? No. Era imposible.
-Inuyasha?- preguntó aparentando confusión.
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Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Lo sé, es un delito esto que he cometido, me he tardado demasiado, pero entre los exámenes del instituto, las emociones fuerte, las sorpresas, el ordenador (que me tiene ya hasta los hue...), no sabía como comenzar el capítulo y que no me han llegado todos los reviews que esperaba, pues...
Pero no importa, ya he vuelto, y he comenzado el sexto capítulo, así que seguro no me tardaré tanto, solo espero que me lleguen los reviews que espero, porque me faltaban algunas chicas que no me han comentado ( pero no importa, todo no se puede pedir en esta vida.
Y bueno, agradezco los reviews de:
Yukino14Kikyo-dono
Ryomahellsing
Serena stukino shiba
Y también agradezco a (que aunque no han comentado, agradezco sus otrs reviews):
Setsuna17Aome22
Sonia sandria
Y, vale, se que no he agradecido como antes, si, pero me han dicho que está prohibido, y yo no quiero buscarme problemas, si hay dudas las resuelvo arriba, Ok?? Espero que os haya gustado el capi nn.
(Si hay faltas de ortografía lo siento, lo hago como puedo P)
Besos; Lady YuKiiKo
