Mi primer y único verdadero amor
Capítulo 6: La cita.
-Ah... eh... lo... lo siento, se me escapó es nombre, jeje.- rió nerviosa.
-Solo por curiosidad, quien ese tal Inuyasha?-
Eso puso nerviosa a Kagome, hacía muchos años que no hablaba de él con nadie...
-No, fue un chico que no tendría que recordar... un mal recuerdo de mi adolescencia.- por lo visto había algo interesante en el suelo que, Kagome, no dejaba de mirar.
Esas palabras llenaron los ojos de Inuyasha de una gran ira. Un mal recuerdo? Daba gracias a que Kagome no lo mirara porque la estaba mirando con tal odio... que seguro que lo descubriría.
Pero tubo que guardarse ese rencor hacía dentro porque sonó el timbre y tuvieron que volver a clase.
-Te paso a buscar a las seis?- preguntó antes de marcharse.
-De acuerdo.- y se fue para su clase.
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Ding-dong, ding- dong
-VA!- gritó Sango acercándose a la puerta. La abrió dejando ver a un alto chico, de pelo negro y ojos azules.- Daisuke?-
-Correcto.- contestó burlonamente, sacándole a Sango a un divertida sonrisa. Cuantos años hacía que no la veía...
-Pasa, Kagome se esta arreglando.- dijo amablemente.
-De acuerdo.-
-Siéntate de mientras esperas.-
-Si no es molestia?-
-Claro que no, siéntete como en tu casa.- dijo entrando a la cocina.
Rin asomó la cabeza desde la puerta de la cocina.
-Así que tu eres el famoso Daisuke? Eeh?-
-Cómo?- preguntó confundido.-" Así que Kagome ya esta..."- pensó con una sonrisa de satisfacción en sus labios.
-Nada.- se apresuró a contestar Sango tapándole la boca a Rin y llevándosela al interior de la cocina.
-Que haces?- susurró confundida.
-No digas nada, se supone que Kag no nos habla de él.-
-Pero si no hace otra cosa.-
-Ya, pero calladita estás más mona, Ok?-
-Que mujeres estas...- y volvió junto con Sango a prepararse sus palomitas y refrescos.
La puerta sonó.
-Yo abro.- se ofreció Inuyasha.
-De acuerdo.- le dijo Sango desde la cocina, pero aún así tanto ella como Rin pusieron oído para ver quien era.
Inuyasha abrió la puerta para encontrarse nada más y nada menos que con su mejor amigo.
-Hombre, Inuyasha que tu haces aquí?- en un desliz, Miroku, lo llamó así, mientras veía como su amigo le hacía señas negativas para que se callara, pero era demasiado tarde. De la cocina salieron unas confundidas Sango y Rin.
-Inuyasha?- preguntaron al unísono.
-Mierda...- murmuró mirando al cielo.- Miroku tu eres tonto.-
-Lo siento.-
-Cómo ? Cómo ? A ver? Que tu eres... que tu eres Inuyasha ?- Sango estaba a cuadros.
-Jaja... que fuerte... jajajaja.- Rin se carcajeaba.
-Dónde le ves la gracia, Rin ?- preguntaron al unísono Sango e Inuyasha.
-Dios, que ganas tengo de ver la cara de Kagome cuando se entere.- dijo con una sonrisa en la cara.
-No. No digas nada. – pidió Inuyasha.
-A ver, explícate Daisuke. O sea, Inuyasha, ay, como quieres que te llame?- preguntó una hastiada Sango.
-En publico y delante de Kagome; Daisuke, solo espero que no la cages como el idiota éste. – dijo señalando a Miroku.
Y unos minutos más tarde ya les había explicado todo.
-No, me niego.- dijo Sango.
-Yo no, yo te apoyo Inuyasha.- dijo Rin.
-Y tu Miroku? Como eres capaz de hacerle eso a tu propia prima?-
-Yo...- Miroku estaba cada vez más nervioso.
-.-
-Que retorcido se volvió papá, no?- comentó la niña.
-Si, creo que aprendió de mi, sino no se entiende...-
-.-
-Por favor Sango, no le digas nada a Kagome.- pidió.
-No, se lo diré, y tanto que se lo diré.-
-Sango, por dios, no seas así.- pidió esta vez Rin. – Imagínate que te lo hacen a ti. Tu luego harías lo mismo, ponte en su piel. Yo estoy totalmente de acuerdo con él. Después de que él que estuvo perdidamente enamorado de ella, y ella no supo apreciarlo y le hizo aquello se merece lo que él quiere hacerle.-
-Eh... y tu no dices nada, Miroku? – le exigió a su novio.
-Él ya lo sabe, no quiero, pero es mi mejor amigo...-
-O sea que aquí yo soy la única que no esta en contra de Kagome, no?-
-Si.- contestó retante Rin.
-YA CASI ESTOY!!- gritó Kagome desde su cuarto.
Eso hizo poner más nervioso a Inuyasha, le quedaba poco tiempo para convencer a Sango.
-Tranquilo, eso significa; me falta media hora.- intentó tranquilizarlo Rin que vio lo nervioso que se puso Inuyasha.
Este se tranquilizó.
-Por favor Sango...- le pidieron los dos a unísono, Inuyasha y Rin.
-Ah... esta bien, pero que conste que yo no tengo nada que ver. Si pasa algo yo me desentiendo, Kagome es mi mejor amiga y no quiero enfados, de acuerdo?- les mandó una mirada de advertencia.
-De acuerdo.- contestaron Inuyasha y Rin.
-Ya estoy.- dijo Kagome apareciendo en el comedor.
Inuyasha se quedó embobado mirándola, se veía preciosa. Llevaba unos pantalones de pitillo azules, bastante ajustados. Unas manoletinas negras y una camiseta, color blanco, holgada que se agarraba solo de un hombro dejando al descubierto el otro y la rosa tira del sujetador. Sin maquillaje, solo con brillo en los labios y una cola bien alta sujeta al lado de su cara. Sencilla pero hermosa.
-Nos... nos vamos?- preguntó Inuyasha saliendo de su anonadamiento.
-Si. Adiós chicas, adiós primito.- se despidió.
Sango hacía grandes esfuerzos para no soltarle la verdad a su amiga ahí delante. Todo gracias a Rin que le estaba pellizcando el brazo para que se callara.
-Adiós Kagome.- contestaron los tres.
Y ambos salieron del piso.
-Buf...- Miroku se dejó caer sobre el sofá.
-Ay, ay, ay. Rin, porqué me pellizcaste?- preguntó enojada.
-Para que no abrieras la boca.-contestó de manera borde dejándose caer sobre el sofá junto a Miroku.
-Desde que se fue Kimiko estas muy extraña, y pareces resentida con Kagome, que te pasa?-
-Nada.-
-Que mujer esta.-murmuró fastidiada.- Miroku te quedas con nosotras a ver una peli?-
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Iban dentro del coche, un poco incómodos, extrañamente, no había motivo, pero por algo estaban nerviosos.
-Son muy majas tus compañeras de piso.- comentó rascándose la nuca nerviosamente, sacando algún tema del que hablar, ya que no soportaba más ese incómodo silencio.
-Si.- asintió.- Una es mi mejor amiga, y la otra es la borde de mi prima.- dijo rolando los ojos.
-Déjame adivinar, la morena es tu prima?- vio como Kagome asintió.- Os parecéis mucho, pero borde por qué?- preguntó curioso.
-Pues no se chico, pero desde que Kimiko se fue... Kimiko es otra de nuestras mejores amigas, pero se tuvo que ir.- explicó.
-Aaah.- exclamó, ya sabía quien era Kimiko, no se le iban a olvidar las amigas de esa víbora, que no tenían nada que ver con ella.- Bueno, donde quieres ir?-
-No sé, donde quieras tu.-
-Mujer, si te he invitado yo, tienes que elegir tu.-
-Pues... no sé... llévame a tomar algo donde quieras, y luego damos un paseo, no?- propuso.
-De acuerdo.-
Estuvieron tomando algo en la terraza de un bar cercano. Como aún hacía un poco de calor y el frío no mataba, las terrazas aún estaban abiertas. Estuvieron charlando mucho rato, contándose cosas el uno del otro, del colegio, de sus vidas...
-Ya esta anocheciendo, no crees que debería llevarte a casa?- dijo responsablemente Inuyasha.
-Dai, no soy una cría, además, aún quiero ir a un lugar, si no te importa llevarme, claro.- dijo con una sonrisa traviesa en sus labios.
-Uy... miedo me das...- dijo burlón.- Dónde?-
-Al mar.-
-Al mar?-
-Si, al mar. Si esta anocheciendo... yo quiero ver el mar de noche. Por favor?- pidió juntando las manos en plan rezo.
-No hace falta que me lo digas así, tu sabes que yo te llevo donde haga falta.- al parecer su mentira... tenía tela.
-Gracias.- exclamó tirándose a sus brazos y besándole la mejilla.
-De nada.- subieron al coche, y él la llevó al mar, por capricho de la niña.
Al llegar, salió del coche escopeteada, emocionada. Estaban en un mirador desde donde se veía todo el mar y el oscuro horizonte.
-Que hermoso...- La vista de Kagome era espléndida. Todo era oscuro, pero la luna y las estrellas se reflejaban en el oscuro mar y creaban una imagen preciosa.-... el mar parece un lujar misterioso y tenebroso, incluso asusta, y el cielo, tan lejano... pero la luna reflejada en el mar se ve hermosa...-murmuró.
-No tanto como tú.- dijo seguro, captando la atención de la chica.
-Que?- dijo nerviosa al ver como Daisuke se le acercaba cada vez más, con claras intenciones de besarla...-Eeh...-
La agarró firme pero delicadamente de la cintura, acercando más sus cuerpos.
-Dai... Daisuke, por favor... no lo hagas.- eso decía su corazón, su mente quería besarlo, ese hombre la volvía loca, la hacía salir de sus casillas tenerlo tan cerca, pero no, no podía besarlo... no después de aquel día...
Quería apartar la cara, pero la visión tan sensual y atractiva que tenía ahora del chico no se lo permitía.
-Por qué?- preguntó burlón acercándose más, viendo como la chica se estremecía entre sus brazos.
-No...- lo logró, logró apartar la cara.- Lo siento... pero no puedo. No por ahora...- dijo volviéndolo a mirar. El estaba con cara de confundido y decepcionado.- No te enfades, por favor, no es que no me gustes, porque me gustas, y mucho, pero... hay algo en mi pasado que me impide dar este paso contigo...- comenzó a ponerse nerviosa.- De verdad lo siento, es que no te lo puedo explicar y...- pero se calló de repente al notar como él la agarraba de las mejillas y la tranquilizaba juntando sus frentes.
-Tranquila, no tienes porque darme explicaciones... yo te esperaré el tiempo que haga falta... de acuerdo?- y le besó la mejilla.
-Gracias...- susurró abrazándose fuertemente a él.
De repente, y sin saber porque sintió una horribles ganas de protegerla. Por mucho que ahora la odiara esa sensación de protección... eso no le gustaba nada, pero lo único que pudo hacer fue corresponder al abrazo, y deleitarse del placer de volver a tenerla entre sus brazos.
Volvieron al coche y él la regresó a su casa. No hablaron en todo el trayecto, hasta que llegaron, y ahí se despidieron.
-Gracias por todo Dai.- dijo besándole la mejillas.- Me lo he pasado bien...-
-Y yo.- por cortesía, cogió la mano de Kagome y la besó, provocando un leve sonrojo en la chica, la cual salió del coche rápidamente, susurrando antes un "adiós", para que el no viera las lágrimas que se estaban acumulando en sus ojos.
-A-Adiós...- susurró y la observó entrar al edificio con la cara baja.
Subió al ascensor, las lágrimas no paraban de bajar descontroladas por sus mejillas. Pero no sollozaba, eran lágrimas silenciosas, pero mejor así, si sus amigas no la escuchaban estaría todo mejor.
Al llegar, se secó las lágrimas, y entró.
Dejó las llaves sobre la mesita de la puerta y entró al salón encontrándose con una sorpresa.
-¿Hojo? Qué haces tu aquí?- sus ojos se habían abierto de la sorpresa, dejando ver más lo rojos que estaban.
-Venía a buscarte para salir, pero tus amigas me dijeron que habías salido. Podemos hablar, a solas?- su tono se notaba extrañamente celoso.
-Claro, ven.- fueron a su cuarto, y en el trayecto pasaron por delante de la cocina, donde estaban sus amigas, y empezó a ponerle caras raras. Sango y Rin no entendían nada.- Dime.- habló una vez entraron en el cuarto.
-Has salido con él, verdad?- si, estaba celoso.
-Perdón?-
-No, no te hagas la loca, has salido con Daisuke, cierto?- dijo seguro de sus palabras.
-Hojo... si así fuera, eso no es de tu incumbencia, de acuerdo? A ti no te importa con quien salgo a con quien dejo de salir. Además, no vallas diciendo por ahí que soy tu novia cuando eso no es verdad, de acuerdo? Así que si me haces el favor y te retiras. Estoy cansada.- dijo educadamente.
-No Kagome, tu sabes bien lo que yo siento por ti.- dijo abrazándola.
-Si, lo sé, lo sé perfectamente.- que irónico, esas palabras ya las dijo una vez.- Pero comprende, lo nuestro no puede ser.-
-Por qué no?- insistió.
-Por que no. No puedo estar ni contigo, ni con nadie, ya no me interesan los hombres. "Mentirosa..."-pensó.
-Cómo que ya no?- preguntó abrazándola más fuerte al ver que ella quería soltarse.
-Mira, mi pasado es la respuesta a esa pregunta, y no tengo ni tiempo ni ganas de contártelo, así que por favor, vete.- pidió quedándose quieta para ver si él la soltaba.
-No, no me iré sin antes hacer una cosa.-
-Tu harás.- y vio como el se acercaba rápidamente a sus labios, pero ella fue más rápida, los esquivó y le pego tal guantazo al director que este cayó de culo a la cama.- -Ni se te ocurra intentarlo de nuevo, Ok?- amenazó.- Si no lo siguiente será peor.-
Y sin decir nada, Hojo salió del cuarto, se despidió de las amigas de Kagome y salió por la puerta.
-Aaaah... maldita sea, un poco más y...- se dejó caer pesadamente sobre su cama y cerró los ojos, dejando que las lágrimas salieran de sus ojos. Así se quedó dormida.
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Hola!!
No tengo mucho tiempo, ya que mi padre me a clausurado el ordenador, y esto lo estoy haciendo a extranjis xD
Solo espero que os haya gustado el cap, perdón por la faltas que haya y –a mi opinión- este cap me quedó pésimo y más corto de lo normal (y seguro que alguna falta de ortografía hay, lo siento), pero últimamente no se que me pasa, no estoy en mi mejor momento, aiis si no fuera por vuestro apoyo incondicional este fic estaría por lo suelos, de verdad gracias a todos.
Agradecimientos a:
Kooriitha
Aio-chan
Yukino14
Kikyo-dono
Aome22
Setsuna17
Sonia sandria
Serena Tsukino Shiba
Ryomahellsing
The princess Izayoi
Son todas las que me han comentado desde siempre, espero que mas gente se anime a leerme, plis. Espero con mucha ansia más reviews
Y ya, ya no puedo entrtenerme más, hasta el próximo cap n.n
Muchos besos, bye.
Atentamente:
Lady YuKiiKo
