Kuroko no Basuke pertenece a Tadatoshi Fujimaki


Anteriormente…

Tetsuya hizo todo lo posible por levantarse, su muñeca estaba entumecida y sentía una punzante sensación de dolor en la parte inferior de la mandíbula, una de sus muelas se había movido de su lugar, pero decidió encargarse de ello una vez cumplida la orden de Seijuro


Capítulo 3

El comienzo del fin

Tetsuya emitió un suspiro de agotamiento mientras desviaba la mirada a su reloj de pulsera, que marcaba las 6:00 PM "Tan tarde…" Murmuró con decepción al percatarse de que su día libre se había desperdiciado, pero después de la actuación de Seijuro no podía permitirse desobedecer su orden, no hasta encontrar una forma de hacerle frente, por lo menos

Ya solo quedaba una habitación por limpiar en la casa, y era el dormitorio de Seijuro. Tetsuya alzó los nudillos hacia la puerta de caoba para advertir de su entrada, pero se detuvo en el último segundo. Su mente barajó la idea de simplemente ignorar su habitación, después de todo, él estaría tan ocupado con sus cosas que ni siquiera se daría cuenta de ello

Finalmente, Tetsuya decidió evitar el encuentro con su hermanastro, bajó la mano y dio media vuelta por los pasillos

Realmente ya no quedaba mucho de su tiempo libre, de modo que simplemente se dirigió a su dormitorio, esperando que nadie le molestase


Tetsuya estaba demasiado agotado como para hacer la cena, pero sabía que Seijuro le obligaría de todos modos, de modo que prefirió hacerlo por sí mismo sin sufrir ningún tipo de reprimenda por su parte

No estaba de humor para hacer nada complicado, pero al mismo tiempo, no se le ocurría nada lo suficientemente sencillo como para no pasar demasiado trabajo y al mismo tiempo agradar a Seijuro

Suspiró en derrota, dirigiéndose hacia uno de los armarios cercanos donde había un libro de cocina que podría serle útil, siempre había querido intentar algo nuevo, y este era el momento perfecto. Posó el libro en la encimera y empezó a pasar las páginas, asombrado por lo increíbles que parecían los platos mostrados en las ilustraciones, pero aún así, ninguno de ellos era lo que buscaba exactamente

Decidió seguir buscando de todos modos, ocasionalmente doblaba la esquina de las páginas que contenían recetas de su interés, incluso algún que otro postre, después de todo Tetsuya era un gran amante de la cocina. Se sintió un poco decepcionado cuando el libro llegó a su fin, no encontró ningún plato de preparación sencilla, así que finalmente se vio obligado a hacer cualquier otra cosa a pesar de su agotamiento

Tetsuya cogió el libro y se dispuso a guardarlo en el armario una vez más, fue entonces cuando sintió la presencia de alguien justo detrás de su espalda, pero antes de poder reaccionar, su espalda fue obligada a curvarse hacia delante, siendo inmovilizado sobre la encimera "Tetsuya...~ Tetsuya… ~"

La voz de Seijuro le provocó un escalofrío, intentó resistirse, pero el pelirrojo sujetó sus brazos detrás de su espalda con fuerza

Por otra parte, Seijuro disfrutó cada segundo de los quejidos del adolescente "¿Realmente pensabas que no me daría cuenta?" Cuestionó con voz maliciosa muy cerca de su oído, haciendo estremecer a Tetsuya cuando su aliento cálido rozó su piel sensible "No has completado tu tarea adecuadamente… Serás castigado por ello"

El cuerpo del adolescente se tensó por esas palabras, no sabía qué era lo que tenía planeado hacerle, pero viniendo de ese demonio, no podía ser nada bueno

Seijuro llevó su mano a la parte superior de la camisa de Tetsuya, donde empezó a desabotonarla lentamente "Ha pasado mucho tiempo desde la última vez…" Susurró seductoramente mientras retiraba el último botón, descubriendo su torso desnudo

Tetsuya dejó escapar un grito tembloroso cuando Seijuro acarició uno de sus pezones con dureza, enviando subidas de tensión por su columna vertebral"¡S-Seijuro!" Se quejó mientras su cuerpo se retorcía ante la sensación conflictiva, no era la primera vez que le hacía eso, y sabía cómo esto iba a terminar

Los labios de Seijuro se curvaron en una sonrisa maliciosa, él continuó con sus atenciones en los puntos sensibles del adolescente, deleitándose con sus súplicas mientras seguía hablando a su oído. Sabía lo que le excitaba, conocía todos sus puntos débiles, y con la ausencia de su padre, ya no había nada que le detuviese, disfrutaría humillándolo hasta que rompiese en lágrimas, tarde o temprano conseguiría doblegar su voluntad hasta hacerla pedazos "Ahora no eres más que un chucho callejero sin dueño…" Habló una vez más, esta vez con odio evidente en su voz. Seijuro volteó su cuerpo y sujetó su barbilla con brusquedad, obligándole a mirarle a los ojos "…Considérate afortunado de conservar todavía un hogar en el que vivir"

Tetsuya rogó una y otra vez, pero sus súplicas fueron ignoradas, toda su ropa fue retirada hasta quedar completamente desnudo, estaba aterrorizado, su hermanastro le había abusado y humillado de incontables formas a lo largo de su vida, pero nunca había llegado tan lejos

La sonrisa de Seijuro se profundizo mientras sus ojos se ampliaron en una expresión sádica, no se había dado cuenta de lo mucho que el cuerpo de Tetsuya había cambiado desde la última vez, su figura esbelta y su piel pálida logró nublar su visión con la lujuria, podía sentir su erección crecer dentro de sus pantalones "Has crecido mucho, Tetsuya…" Declaró con lascivia, relamiéndose los labios de forma inconsciente

El adolescente vio como Seijuro desabrochaba sus propios pantalones, sus ojos se ampliaron cuando reveló su miembro erecto "No… no puedes estar hablando en serio…" Susurró horrorizado de forma casi inaudible. Su piel palideció cuando el pelirrojo separó sus piernas con fuerza, situándose entre ellas "¡No, esto es ir demasiado lejos, no puedes!" Gritó en estado de pánico

"¿No puedo?" Seijuro cuestionó de forma retórica, inclinando su espalda hacia delante hasta que sus rostros se encontraron a escasos centímetros de distancia "Yo soy tu amo ahora, por supuesto que puedo" Esas fueron sus últimas palabras antes de introducir su miembro violentamente en su interior

Su grito de dolor sonó en toda la casa, pero nadie podía oírle además de Seijuro. Nunca había sufrido algo así antes

El pelirrojo ni siquiera le concedió un momento de descanso antes de empezar a moverse en su interior, su sonrisa nunca abandonó su rostro, la expresión de sufrimiento de Tetsuya fue lo mejor que había visto nunca, sabía que no tardaría en hacerse adicto de su dolor, los abusos menores ya no eran suficientes para él, le torturaría cada día hasta que cayese inconsciente en el acto

Sus gritos, sus lagrimas, sus súplicas, nunca estaba satisfecho, quería más, mucho más.