Capítulo 2
"Más que hoy"
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"Departamento de Akane"
5:30 a.m
—Sí, lo sé…es demasiado temprano para ti, lo siento, solo quería saber ¿Cómo está papá?—enredó la cuerda del teléfono en su mano, y puso la toalla alrededor de su cuello; como era su costumbre regresaba de correr.
—Ayer vino Tofu a revisarlo, y dijo que era cuestión de tiempo para que mejorara.
—Bueno si se trata de tu prometido…—dejó la palabra suelta al aire, suspirando internamente.
"prometido"…la dichosa palabra ya no le hacía gracia en lo más mínimo.
—Akane, ¿estás bien?—sonrió; a pesar de estar lejos de ella, su hermana podía adivinar su estado con facilidad.
—Sí, yo estoy bien—Kasumi se quedó callada por unos segundos, como esperando a que ella se animara a decirle la verdad. Estaba con sueño, pero no dormida.
—Está bien...—suspiró a través de la línea—Oye, Akane—dijo, cambiando de tema—¿Crees poder venir en algún momento?
—Claro que sí, tú sólo dilo y yo me aparezco.
—Bueno…es decir la cita para la prueba de vestidos es dentro de tres semanas—Kasumi sonaba insegura.
—Creí que habíamos hablado de eso—dijo Akane un poco molesta.
—No sería capaz de hacer algo como eso, tu sabes…tal vez cuando llegue…—Kasumi se arrepintió, sabía que no era un tema a tratar con su hermana menor.
—Yo no me casaré nunca más—dictaminó con voz seria Akane —fue el regalo de mamá para la primera de nosotras que llegara a casarse, y el hecho de que nunca lo usara no significa que tu no puedas, ¿entiendes? …Kasumi, ese vestido no me pertenece—trató de hacerla entender.
—Lo siento —Kasumi trataba de sonar firme— no lo usaré. Yo respeto tu decisión, pero también la de nuestra madre, así que no lo usaré.
—¡Rayos, Kasumi!, ¡¿Qué no lo entiendes?! Ese vestido no es mío; úsalo!
—Akane, escucha… realmente no me gusta discutir sobre estos temas y mucho menos me agrada que hables así. Eres una mujer buena, noble y hermosa, además de inteligente… eres una chica independiente, y completamente capaz de volver a enamorarte, así que…—de repente hubo un agónico silencio entre las dos. Akane se separó de la línea mientras un dolor palpitante en su pecho mellaba en su interior deseando explotar.
—Akane—la llamó con suavidad—¿qué pasa?—Kasumi escuchó un sollozo lejano, y deseó estar a su lado. De pronto, Akane se puso al teléfono, y con voz trémula le dijo:
—Yo… lo ví—y las palabras salieron con tanta claridad, que Kasumi supo de inmediato de quien se trataba. Llevó las palmas hasta su boca; sus ojos se le empañaron.
—¿Qu-qué…pasó? —preguntó Kasumi con miedo a descubrir lo que había sido de su encuentro.
—Nosotros hablamos—hizo una pausa—Todo es muy difuso ahora, ¿entiendes? No sé ni que hacer, es decir, a pesar de todo lo dejé ir, tal vez era lo mejor, ¿no?
—Akane, ¿no crees que… tal vez sea hora de que arreglen las cosas?—y de repente la línea se entrecortó y otra voz habló en su lugar.
—Yo sé lo que tienes que hacer, Akane—la mediana de los Tendo habló.
—Nabiki, ¿estabas despierta…y espiándonos? —pateleó por unos segundos, luego se puso al teléfono otra vez.
—No se puede llamar espiar, si casualmente vas al baño, alzas el teléfono y te encuentras a tus hermanas enfrascadas en una divertida conversación de la que tú no formas partes—le respondió ella en respuesta.
—No lo puedo creer—se palmeó la frente de la verguenza.
—Pues, una cosa, hermanita—hizo una pausa exasperante para el gusto de su hermana—busca a Ranma Saotome ahora mismo, ¿me entiendes?
—Pues…yo no sé si debería…ni siquiera me dijo como contactarlo—se detuvo a pensarlo, pero era demasiado tarde, ya se lo había confesado; al final le dio igual—¡Rayos!...no me puedo creer que te lo dije—se acorraló a sí misma en la pared cercana.
—Estoy segura de que Ranma está tan confundido como tú—respondió seria.
—Como sea—el peso de su abatimiento interior la hicieron resbalar hasta el suelo— no tengo su número ni su dirección, ni una pista de dónde diablos está.
—Sí, ya contaba con eso—dijo Nabiki con una voz entre divertida y distraída, contenta de escuchar a su hermana maldecir, como siempre un paso adelante, y mientras pasaban los segundos, Akane pensó en otra posibilidad.
—¿Y que tal si yo solo era algo que tenía que sacarse?…ya sabes—se paró impaciente y caminó de un lado a otro pensando en las desventajas que habrían de buscarlo y mientras lo hacía y jalaba cada vez más la cuerda del teléfono hasta caer sentada; la duda más grande se hizo presente— ¿Qué tal si…ya tiene a alguien más? Yo no podría contra eso.
—¿Y qué si así fuera?...¿quieres rendirte como…?—respondió una furiosa Nabiki— Mira, Akane—dijo frotándose la sien y llamando a la calma— tal vez no soy la persona correcta para hablar sobre amor, pero sí sé cómo conseguir algo que deseas, así que deja de ser tan terca contigo misma y luchar en contra de tus sentimientos… hazle un favor a ambos… ¡Encuéntralo! Ambos lo merecen. Aten los cabos sueltos de una vez y que sea lo que tenga que ser. Como sea, estaré aquí para ti, hermanita—y Akane sonrió para sí misma, aveces Nabiki sabía exactamente qué decir.
—Está bien, Nabiki, tienes razón—se rindió a la merced del maquiavélico plan de su hermana—aún así no sé donde empezar a buscarlo.
— Bueno, y tu pequeñita necesitas saber que no necesitas esa información cuando me tienes a mí—dijo orgullosa de ella misma.
—¿Esto me va a costar? —dijo una frustrada Akane.
—Bueno hay unos zapatos muy bonitos guardados en tu armario—dulcificó su voz.
—¿los que me regaló…?—recordó.
—Sí, las sandalias de Swarovski; quedará perfecto con el vestido de dama de honor—Akane escuchó el crujir de las tablas del dojo a través de la línea.
—Está bien…son tuyos—aceptó.
—Genial, hermanita. Es un gusto hacer negocios contigo—regocijándose.
—¿Algo que no me hayas dicho ya? —dijo Akane revoloteando sus ojos.
—Te acabo de mandar la dirección a tu móvil, pero…sé que ya te llegó—Akane asintió para sí misma.
—¿Cómo supiste en dónde…? —preguntó a su hermana; sobresaltada.
—Jamás lo perdí de vista.
—¿Y no me lo dijiste?
—Bueno, la última vez que te lo mencioné hace años, dijiste que me ahorrara mis palabras si te iba a contar sobre él, así que…—Akane le dio la razón, lo recordaba perfectamente.
—Lo siento…gracias por todo, Nabiki—le agradeció a pesar de todo; alzándose a colgar el teléfono.
—Akane…—la llamó por última vez—una cosa más para pedirte…—Akane le prestó atención.
—¿Que? —pronunció despacio; Nabiki sonrió.
—Dile a mi cuñadito que está cordialmente invitado como tu pareja al matrimonio de Tofu y Kasumi…!ah! y no olvides decirle que me traiga un regalo.
—Pensé que… eso era para los esposos—farfulló no tan sorprendida ante tal pedido.
—Es lo que me debe por conseguir que se reúnan— Akane se rio—… también mándale mis saludos— se despidió Nabiki con una sonrisa como no tenía desde hace mucho.
Después de colgar, decidió hacer algo diferente a lo que hacía todas las mañanas; se quedó con la ropa deportiva sudada y se tiró al sofá, dejándose a sí misma recordar.
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"Dojo Tendo"
Siete años y medio atrás.
—Pensé que sería un bonito gesto con mamá, si usaras su vestido de bodas—dijo su hermana Kasumi, desempolvando el largo traje de un armario donde guardaban las pertenecías de su difunta madre.
—Yo…Kasumi…—dijo, ayudándola a desenfundar el vestido. Y cuando lo tocó y vio fuera, se preguntó cómo se sentiría usar el vestido de bodas de su madre y luego se permitió imaginarse dentro de él. Seguro sería una de las cosas más satisfactorias que podría hacer, sin embargo…
—¿No crees que tú deberías usarlo? Es decir….Kasumi, eres la mayor, por lo tanto la primera a la que se le concede el honor—su hermana que en ese entonces le llevaba media cabeza, acarició su cabello como solo una madre puede hacer.
—No seas ridícula. Nuestra madre verbalmente dijo: "La primera que se case puede usar mi vestido de bodas. Ya sabes…no se vería bien tener a tres Tendo en sus fotos de matrimonio con el mismo vestido."
—Es lo mismo para mí. Quiero que tú lo uses. Además no tengo planes de casarme con nadie—su hermana le sonrió como si supiera un secreto que ella no.
—Por supuesto que no —la llevó frente al espejo del pasillo y puso el vestido delante de su silueta—estoy segura que en cualquier momento, él te lo pedirá— los ojos de Akane resplandecieron y sus mejillas se enrojecieron.
—No, él no está pensando en…—removió su cabeza nerviosa—además no soy tan bonita como tú o mamá para merecer usar este vestido.
—Akane…—dijo en tono de reproche Kasumi, mientras se percataron que cierta persona se había quedado estupefacto mirándolas como un espía.
Unos ojos azules y avellana se cruzaron a través del espejo, y Akane pudo ver a Ranma, totalmente sonrojado; a punto de caerse, y atinando a decir.
—Boba, ¿Qué acaso no ves lo que está frente al espejo?—Akane se quedó en shock; su prometido le estaba diciendo entre líneas que era…bonita…a su manera, claro, pero le estaba dando la razón a Kasumi.
—Ranma…—el dulce tiñó por completo su voz. Y puso al muchacho más nervioso de lo que ya estaba.
—Por-por…supu-es..to—dijo Ranma a punto de explotar de y retractarse de su halago. Estaba a punto de morir de la vergüenza, pero como siempre encontró las palabras perfectas para ocultar sus sentimientos—¿no ves que desperdiciaríamos dinero aumentando tela para que te entre?
—Ranma—dijo, antes de hacerlo probar de primera mano y en asiento de primera clase Aerolíneas Tendo. Kasumi sonrió al ver a los prometidos discutir.
—Incluso Ranma a su manera sabe que te verás hermosa con él puesto—Akane enmudeció, totalmente perdida en sus pensamientos.
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Y cuando despertó de ese agridulce recuerdo, respiró hondo antes de armarse valor. Dándose cuenta que ya había perdido demasiado tiempo.
"Hoy" —pensó por última vez antes de prepararse.
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Departamento de Ranma
5:30 a.m
Un bulto arrebujado se movió de entre las sabanas y con fuerza suficiente mandó a callar el despertador; era una pena que el televisor estuviera tan lejos.
Para su pesar, éste era uno de esos días en los que deseaba mentir, y decir que se encontraba enfermo, sin embargo… lo pensó dos veces, en los cuatro años que tenía en la compañía su excusa para faltar jamás había sido una médica, y no estaba dispuesto a manchar su historial de saludable solo por sentirse decepcionado de su vida. Y hoy como otros días, tenía planeado seguir su rutina. Con todo…
No se levantó de la cama… como otras veces ya había hecho, se permitió soñar con el momento que habían compartido casi cuatro semanas atrás, y tuvo el mismo sentimiento… dolor; físico y emocional.
Se reprochó, sintiéndose tonto; probablemente Akane jamás había sentido lo mismo, incluso si años atrás a él le había parecido que sí, incluso si ella nunca lo había aclarado. Ni antes, ni ahora. ¿Cuánto había esperado escuchar la verdad? ¿Cuánto…?—pensó, recordando.
"Antes no había tenido la posibilidad de saberlo, y ahora que ya se lo había confesado…yo-yo…salí huyendo" —jaló las sabanas de sí mismo, y se golpeó repetidas veces con la almohada.
"Tenía miedo de escuchar su respuesta…sólo soy… un cobarde idiota" —pensó, consciente de esa reciente verdad.
Saltó de la cama en un tirón impulsado por una fuerte e inesperada motivación.
Y cuando por fin se dio cuenta, supo que hoy sería el primer día que haría algo diferente en su rutina.
"…por eso si salen hoy, deberían llevar un paraguas" —aconsejaba la reportera del clima.
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"Compañía Fukudaiyama"
4:28 p.m
"Octavo piso en una compañía tecnológica" —con facilidad había podido ingresar dentro, sin que nadie notara su presencia. Suspiró aliviada cuando había llegado a su pase para llevarla hasta donde estaría Ranma, según Nabiki.
Lo había practicado, y cuando cerró las puertas del ascensor; repasó, pensando una y otra vez como se enfrentaría a él.
Se acomodó las ropas en un minucioso trabajo que no le tomó más de lo que al elevador, subir.
Su corazón dio un vuelco cuando por fin el ascensor llegó al piso, y ella tuvo el coraje para hacer que sus pies se movieran. Lo siguiente era preguntar por él a alguien, o encontrarlo directamente .
"Veamos…Ranma Saotome" —caminó unos cuantos pasos, buscando con la vista, y vio el pasillo con puertas cerradas.
¿Cuánto había pensado ese momento?¿realmente estaba bien interrumpir todo lo que había construido sin ella? ¿Qué tal si lo mejor para él era no buscarlo?
Avanzó dos pasos…y retrocedió
"! Simplemente genial! no puede ser…llegaste muy lejos y …¿ahora te vas?" —bufó mentalmente. No podía dejarse engañar por el miedo. Debía hacerlo. "¿pero que tal si…?"
Y tan rápido como su cuerpo giró, se dio de cara con una muchacha de cabello negro muy largo recogido en una cola y escote muy pronunciado que salía de una de las tantas puertas del pasillo.
Se examinaron unos segundos antes, que la muchacha hablara.
—Hola—dijo con una simpática sonrisa practicada—imagino que tiene cita con alguien, ¿cierto?—preguntó con una insoportable falsa dulzura. A Akane no le dio tiempo de inventarse una excusa así que habló por inercia.
—¿Qué?...!No!, yo me equivoqué d-de…—entonces enrojeció hasta las orejas, y la muchacha volvió a sonreírle.
—¿Está segura? Si puedo ayudarla; el nombre de los ejecutivos está en las puertas, podría leerlos—le señaló gustosa el letrero de ejemplo, y a Akane literalmente se le desencajó la mandíbula
No era posible… había esperado un pequeño cubículo compartido, pero…tuvo que pestañear tres veces para creerse lo que decía: "Ranma Saotome" burlándose del recuerdo del niño de dieciséis, y entonces lo supo; Ranma se había convertido en alguien diferente al que ella conocía, probablemente alguien feliz y próspero…sin ella. Se sintió mareada, y retrocedió unos pasos; cuando se recuperó, sin querer preguntó:
—¿Ra-ranma…es un ejecutivo?—sonó alarmada a la vez que sorprendida, sin embargo Mei lo estuvo más, ¿quién era esta chica?
—Disculpe, no quiero ser inoportuna, pero…¿ es algún familar de él? —Akane asintió, sintiéndose de pronto invadida por el nerviosismo, y con los pies hormigueándole por marcharse.
—Ya veo, Señorita…—siguió ella, queriendo indagar por más información.
—So-soy Akane. Akane Tendo; vieja amiga—explicó, sin tratar de dar la vuelta con algo de dignidad; había cavado su propia tumba justo frente a la oficina de Ranma.
Mei pareció querer grabarse el nombre.
—Claro, Srta. Tendo, es un gusto conocer a una amiga de Ranma-chan—¿Por qué se refería a él con tanta confianza?, Akane asintió condescendiente, por dentro comenzó a temblar ligeramente.
—Lamentablemente, el Sr. Saotome salió hace unos momentos, y dijo que no volvería hasta mañana—Akane se sintió 'la mujer más suertuda del mundo'. ¡Justo hoy tenía que salir temprano!
—¿Usted es…?—le preguntó intentando saber quién era en realidad esta chica y sino era una posible novia de él o algo parecido.
—Soy Mei, su secretaria, o bueno…en proceso de serlo, estoy tratando de hacer puntos extras por el puesto—¡Genial! —dijo su mente.A Akane le sonó a zorra encerrada. Seguro el mismísimo Ranma había exigido que fuera la niña de pechos grandes ¿cómo si fuera…?¿qué estaba pensando? ¿celos a esta edad?...Bien, era un hecho, no iba a rendirse.
—Yo —dudó otra vez, sin embargo su orgullo de mujer la forzó a decirlo—yo regresaré de nuevo; vendré a buscarlo mañana — a Mei le apareció un tic en los labios.
—Bien,¿quiere que le diga algo de su parte?—esforzándose en ocultar su molestia.
—No. No le diga nada. Lo que tenga que decirle, se lo diré…a solas—y antes de que Mei pudiera contraatacar; Akane ya se había ido.
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Restaurant Kazimoto
4:57 p.m
—Este es el lugar—se dijo a si mismo. Era el pequeño restaurant en el que se habían encontrado hace semanas, y la única excepción con la vez anterior, era el letrero en la puerta que anunciaba :"cerrado".
Suspiró…
—¿Es enserio? —renegó, dándose la vuelta; luego tocó la puerta despacio.
"Cobarde idiota" —se dijo otra vez, recordando lo que había ido a hacer, tal vez pudiera al menos preguntar por su horario de trabajo o alguna dirección para buscarla.
—¡¿Hay alguien?! —gritó, mientras golpeaba más fuerte. Sintió que algo rozó ligeramente su hombro, cuando volteó pudo ver la humedad en la manga de su traje.
¡Diablos! —dijo internamente, la lluvia había comenzado de manera inminente y lo único que lo cubría era el pequeño techo fuera.
—¡¿Hay alguien?! ¡Yo necesito…!Abran! —golpeó exasperado.
—¡Akane! ¿Dónde estás maldita sea? ¡Akane! Soy capaz de…—gruñó furioso, echando puños a la puerta, dejando salir a flote su desesperación—¡Maldición! Akane…¿Cómo voy a encontrarte? —vociferó sin esperanzas, lanzando el último golpe.
La ventana del segundo piso se abrió, y un robusto anciano lo buscó con la mirada, y gritó:
—¡Esto es propiedad privada, ¿Quién se cree que es para gritarle a mi puerta?! —Ranma se asomó un poco fuera del techo para responderle.
—No…yo…—comenzó a titubear Ranma, dejándole oportunidad al viejo.
—¿Qué busca aquí? ¿no ve que perturba la armonía del lugar? —¡pero si el lugar estaba completamente vacío!... Igual se disculpó.
—¡Lo siento señor! Soy Ranma Saotome… busco a Akane Tendo, ella trabaja aquí, pensé que…—le explicó hablando fuerte para que lo escuchara a pesar de la lluvia.
—Si quiere buscarla, ¿por qué no fue a su apartamento? — dijo el anciano, encogiéndose de hombros.
—¡Eso es justamente lo que quiero saber, ¿dónde vive?! —respondió rabioso e impaciente porque el anciano le interrumpiera.
—Mire, yo soy el dueño de este local, si usted quiere buscar a la Srta. Tendo, que sea en horario fuera de trabajo. Le advierto, si viene otra vez a alterar la paz, le pondré una denuncia, así que será mejor que no lo vea por aquí, Sr. Ranma Saotome—lo amenazó, sin dejarle tiempo de respuesta o para despedirse. Después de procesar la nula información que tenía sobre ella, se fue caminando arrepentido de no haberle hecho caso a la reportera.
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Restaurant Kazimoto, Tokio
8:10 p.m
—Hasta que por fin llegas—dijo el anciano hecho una furia.
—Lo siento, me retrasé—lamentó, agachando la cabeza; a la vez que ponía a descansar su paraguas en el suelo.
—Escuche, Srta. Tendo, no pienso soportar sus retrasos ni tampoco que traiga sus problemas personales hasta este humilde establecimiento—le señaló el viejo, yendo al grano.
—¿Qué quiere decir? —dijo Akane sin entender.
—Por poco y su lío de una noche destruye la puerta—la muchacha boqueó indignada— le advierto—pausó— si me sigue causando problemas, la despediré— le indicó.
—¿Lío de una noche…? ¿con quién cree que…? —dijo por fin, Akane molesta y aturdida por su comentario.
—Sí, se atrevió a gritar fuera su nombre, —respondió, interrumpiéndola. Akane frunció el entrecejo ante lo que el sinvergüenza de su jefe insinuaba sobre ella—,y para colmo, el estúpido se atrevió a darme el suyo; recuerde Srta. Tendo—la miró directamente, tratando de parecer amenazante—, que puedo denunciar a Ranma Saotome—la alarma de su mente sonó. Había escuchado tan claro ese nombre, que apenas su corazón lo reconoció, sus piernas echaron a correr sin importar lo que el viejo reclamara a gritos o que la lluvia la empapara por completo.
Debía de encontrarlo. ¡Maldición! ¿Dónde estaba?
¿Cómo había podido pensar que ya se había olvidado por completo de ella? O ¿hasta cuándo iba a huir de algo que vivía ocultando a sí misma?¿Dónde empezaba a buscarlo?
Se detuvo, mientras aclaraba sus ideas, bajando las escaleras con lentitud, para cruzar hasta la estación, sin embargo aunque la lluvia le estorbara los ojos, observó con claridad, que escalones más abajo, una cabizbaja pelirroja sin trenza; con chorreantes y anchas ropas de hombre se encontraba minúscula en todo el panorama.
El aire salió de su pecho parsimoniosamente, como si hubiera estado corriendo una maratón sin rumbo y de pronto hubiera encontrado una razón necesaria y elemental por la cual detenerse; se sintió en calma y pensó que el mundo era justo con ella otra vez.
Bajó hasta él, procurando no ser notoria, sentándose con suavidad a su lado.
—¿Sabes? —dijo mirando al frente con una sonrisa melancólica—siempre quise saber que se siente estar tanto tiempo bajo la lluvia, pero nunca lo hice — la pelirroja volteó a verla; y la miró con alivio, como solo se puede mirar a una ensoñación— supongo que siempre fui demasiado aburrida para no mojarme.
—No—dijo negando con la cabeza— créeme, no es para nada divertido…menos si eres yo—susurró con una sonrisa patosa, desencogiéndose de su pose.
—Pensé que no te volvería a ver—dijo ligeramente abochornada—debí haberte respondido en ese instante, en vez de haber perdido todo este tiempo—dijo ofuscada, mientras unas lágrimas resbalaban hasta confundirse con la lluvia—, pero también pensé…¿está bien si interrumpo la vida que tiene ahora?Es tan…
—Es patética—murmuró con amargura al espacio.
—¿patética? —dijo ella sin entender.
—Esta vida—respondió, señalándose, jalando el esmoquin formal que en sus años de artista marcial jamás había considerado usar—¿puedes llamarla incluso así?
—No es cierto—expresó mientras escuchaba el sonido de las gotas de lluvia estrellarse contra del traje del muchacho—Ranma —lo llamó, captando su atención—te fui a buscar; te has…
—¡¿Tu…. me fuiste a buscar? ¡—preguntó él completamente sorprendido; ella asintió con brusquedad—¡¿cuándo?! —articuló sin mudar su asombro.
—Hoy…pero al parecer tenemos mala coordinación de tiempo—bromeó sobre su histriónico desacierto, haciendo que Ranma sonriera también—todo lo que tienes…tú te lo has ganado.
—No—la sonrisa se apagó de inmediato; negó con su cabeza—Todo lo que tengo ahora… solo fue producto de mi resignación—le confesó a Akane avergonzado.
—¿De qué hablas? —dijo en son de broma—seguro te va de maravillas con las artes marciales también—Ranma no pudo mirarla. Era un golpe directo a su orgullo, y a su corazón, pero a esas alturas y con la cantidad de años que habían pasado, era innecesario ocultarlo.
—Las dejé— reveló, encogiéndose de hombros, como si Ranma Saotome hubiera nacido para renunciar a las artes marciales. Esa sí era un broma cruel.
Akane se quedó perpleja, removiendo los labios una y otra vez.
—No…—dijo, llevándose la mano a la boca y negando con la cabeza—Ranma¿acaso fue por…?—y antes de que pudiera sacar sus conclusiones, él le aclaró.
—No te preocupes—dijo calmándola—fue mi decisión—Akane vio su expresión una mezcla de coraje, tristeza,rabia, desazón y confusión.
—No debiste—dijo al azar, sin poder restringir que esas palabras salieran de su boca—¿Cómo pudiste? Eres un…—se detuvo antes de llamarlo"idiota", sin embargo Ranma lo entendió de inmediato a la perfección.
Su corazón se le partió en dos, ¿cómo podía haber pasado algo así? No había ninguna justificación, ¡Ranma era el mejor! ¡Era el mejor!Debía seguir siéndolo..hasta el final!
—Sé que lo soy—hizo la mueca de una sonrisa vacía—, pero no tenía una buena razón para continuar— no podía mirarla, sabía que la había decepcionado profundamente— y luego me di cuenta… sin las artes marciales en mi vida, cualquier otra cosa a la cual dedicarme era fácil—hizo una pausa—lo comprendía todo, Akane…cualquier cosa que estudiara—Ranma cambió sutilmente su tono de voz a uno mucho más bajo— yo…simplemente no podía promover un arte por el cual ya no sentía ganas de hacer, esa es toda la historia—dijo sin más, poniéndole fin a ese tema—lo siento—musitó encontrando los ojos terracota de la muchacha, pidiendo perdón en silencio como si le hubiera hecho daño a ella directamente, pero no era así; el se lo había hecho a sí mismo, y ella era incapaz de soportarlo; aún no podía asimilarlo.
Akane no sabía que responderle. Sentía una impotencia acumulada en sus ojos, pero no podía atreverse a llorar allí, que él supiera que sentía tristeza y dolor por esa decisión, que únicamente lo había perjudicado a él.
—Lo siento—dijo apoyándose sobre sus rodillas, para que no notara tanto que estaba comenzando a llorar por ello, sabiendo que probablemente era lo que había pasado años atrás, la razón por la que había abandonado todo—para mí siempre serás el mejor—Ranma la admiró por buen rato más; abrazándose a sí misma tan afectada como él se encontraba a diario, responsable de la decisión que había tomado años atrás, a pesar de todo, esas palabras de cariño y conmoción quedarían grabadas permanentemente en su alma.
—No tienes que preocuparte—dijo apaciguando la tensión del ambiente— estoy bien teniendo esta vida—la miró con los ojos empañados, sabiendo que no se vería bien incluso siendo mujer, que llorara por eso; sin embargo Akane traía todo de vuelta; la alegría, la tristeza, los recuerdos de los buenos tiempos, de esa vida que nunca hubiera querido dejar atrás…pero el tiempo ya estaba perdido.
¿Sería bueno empezar de nuevo? ¿olvidar el pasado y avanzar? ¿o qué…?¿qué estaría bien hacer?
—¿Te complicaría…?—preguntó Akane interrumpiendo su meditación, mientras trataba de limpiar los rastros de sus lágrimas.
—¿Qué? —preguntó Ranma, observándola de nuevo con serenidad. Mirándola tan dulce, con tanto amor, guardando ese recuerdo de ella sentada junto a él bajo la lluvia; de ella conmovida; de ella tan humanamente hermosa y perfecta;….de ella con sus sentimientos y sus reacciones…
—Si te digo…—titubeó—si te…digo…que…que me gustas… Ranma—apretó sus labios con nerviosismo— ¿empeoraría tu situación? —Ranma negó con la cabeza.
Siempre se sacrificaba a sí misma por los desgraciados, malaventurados, los pobres o en el caso de él…los infelices.
—No tienes que mentir sólo porque sientes pena de mí—respondió con desazón, mirando a otro lado.
— Jamás haría algo como eso—dijo molesta y ofendida al mismo tiempo—sabes que jamás jugaría con los sentimientos; menos de alguien que me importa—dijo con intención. Ranma posó su vista en ella de nuevo.
—Si fuera como dices…—explicó con un poco de reticencia y timidez—aun así es probable que…—movió sus manos, mientras explicaba—es decir, tal vez no te guste quien soy ahora, tal vez tú…—dijo confesando su mayor inquietud—solo te guste el Ranma de hace seis años; el artista marcial.
Akane pensó en esa posibilidad con nostalgia, pero la descartó de inmediato. Ambos habían elegido caminos diferentes, pero por alguna razón, habían vuelto a reunirse.
"…aten los cabos sueltos de una vez y que sea lo que tenga que ser"—recordó lo que su hermana le había dicho, y tenía toda la razón.
—Ranma…no eres el único que ha cambiado, yo también lo he hecho—dijo, señalándose a sí misma.
—…pero también creo que no importa cuánto tiempo pase—dijo, reflexionando sobre esa situación— nuestra esencia seguirá siendo la misma…antes, ahora y siempre—explicó mirando al cielo—además, desde hace algunos años hasta ahora, estoy segura que la parte más intacta de mí, es… lo que siempre he sentido por ti. —Akane encontró sus ojos, dándole la seguridad de que lo que decía era la única verdad en su corazón.
Ranma no tuvo una palabra para explicar la vorágine de sentimientos que había renacido en ese instante, escuchándole confesar lo que él mismo sentía por ella. Sólo una palabra brotó de su interior:
"Akane "—musitó sacudido y perdido en un mar de emociones. La peliazul se quedó otro momento en silencio, contemplando la felicidad ante sus ojos; le sonrió tiernamente.
Poco a poco, fue acercando su mano hasta el rostro del muchacho, y dejó la palma posando con delicadeza, sintiendo la tibieza de su mejilla; la acarició por unos segundos, antes de cerrar sus ojos, y dirigirse hasta sus labios, para besarlo.
Cuando Ranma se dio cuenta de la intención, retrocedió su rostro, rompiendo la conexión.
—Lo-lo siento—tartamudeó una disculpa—prefiero besarte…—la miró avergonzado—…como hombre—Akane entendió su preocupación, y con las yemas le tocó la dorso de su mano ligeramente. Lo miró con intensidad, y le dijo:
—Y yo solo prefiero besarte…—se acercó rápido, sin darle tiempo a reaccionar, sellando las palabras contra sus labios.
Ranma se quedó de hielo, ni siquiera intentó mover sus labios. Después Akane le sonrió con dulzura, mientras se recostaba sobre el hombro del muchacho.
Hizo el intento por despertar de aquella sorpresa; era la primera vez que no se sentía asqueroso siendo besado como mujer, y todo lo debía contribuir a la magia de esa única mujer.
—¿No te gustaría… —preguntó, mientras veía la cándida mirada de Akane sobre él—ir a algún lugar para secarte?—aclaró.
—No—negó la peliazul, moviendo su cabeza sobre Ranma.
—Pero vas a resfriarte, además…—quiso recordarle para su pesar que ella tenía que regresar al trabajo, pero ella le cortó.
—Quedémonos un rato así—le pidió—quiero atesorar este momento— expresó, mientras bajaba su brazo para enredarlo con el suyo, y tomar su mano. Ranma no pudo objetar nada, sentía tan bien como ella, el deseo de estar juntos un rato más, disfrutando de su compañía mutua como no lo habían hecho en años.
Ambos sabían que hoy sólo era el comienzo.
Notas:
Les debo una gran disculpa por el retraso, pero el tiempo se me va volando con todas las cosas que tengo que hacer. Siento el fallo del segundo capitulo, pero no sabia como subir un segundo, y mientras todavía lo editaba, casualmente sucedió algo raro y se re-subio el primero. En fin...
!Muchísimas gracias por apoyar a esta escritora novata en el mundo de fanfiction!
Un beso para todos y cada uno que siguen leyendo esta novela y han dejado un comentario, por cuestiones de tiempo no he podido tomarme la molestia de responderles, pero lo haré la proxima, se los debo con mucho placer a todos.
Sobre la historia, basicamente iré de flash back y flashback hasta llegar al punto del porque se separaron, espero no aburrirlos con tantos viajes al pasado. Cualquier critica constructiva o destructiva estoy aquí para ustedes.
un agradecimiento enorme por la paciencia que han tenido y nos vemos hasta dentro de dos semanas (eso espero...no me maten, si tardo) :p Mua!
