¡Maténme!...! ódienme!...!ahoguenme!..pero sólo mentalmente, porque si no esta historia quedaría incompleta y yo me puedo tardar, pero jamás dejar abandonada una historia. ¿Por qué les escribo antes del capítulo y les hago perder el tiempo para leer este cap? Simple: ¡Extrañaba interactuar con esas personitas que se toman unos minutos para leer esta historia!, y que supieran que a menos que muera o por ultimo uno de ustedes me asesine hahaha no dejaré de escribir hasta darle un buen final.
Y como tenía mucho de no publicar, al final del cap, volveré a aburrirles con otro parrafito.
Ahora disfruten!
Capítulo 3
Más que una mujer
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"Dojo Tendo"
siete años y meses atrás
—Ranma, ¿cuándo vas a pedírselo?—el chico de la trenza yacía de piernas cruzadas, distraído en un manga.
El miedo se descargó desde la punta de sus pies hasta la punta de su trenza. Desde que había visto a Akane con ese vestido, se preguntaba cuanto más pasaría para que sus padres pusieran en acción sus artimañas para casarlos.
— ¿De qué ha-hablas?—perdió la vista en algún punto de su lectura, pero no pudo evitar comenzar a ponerse nervioso. Seguramente su mamá le iba a presionar a que le pidiera la mano a su prometida.
Nodoka se puso frente al joven de diecisiete, con katana en mano y con seria intención le habló.
—Akane… ¿Cuándo la invitas al baile?—y cuando terminó su oración, Ranma suspiró alivio.
El dichoso baile, ¿qué no eran artistas marciales? ¿para qué necesitarían ir a una tonta fiesta por el fin de la preparatoria?
Sí, había que celebrarlo, pero bien podía ser una cosa más discreta, sin tanta pomposidad, formalidad o tanta gente desconocida.
—Ella…—pronunció sonrojado—dudo que alguien como ella…"una marimacho"—susurró para sí mismo; se aclaró la garganta para hablarle a su madre—, no creo que esté interesada en este tipo de cosas.
—Ranma—reprochó Nodoka—, a todas las chicas les gusta tener una cita para el baile y Akane es muy bonita, ¿sabes lo que significa?—dijo, haciendo razonar las únicas neuronas que le funcionaban al muchacho cuando se trataba de temas amorosos.
Ranma se sentó en pose recta y ceremonial, y golpeó ligeramente su palma con el puño.
—Con lo popular que es, estoy seguro que ella…—se detuvo, mientras se daba cuenta de la estupidez que iba a decir—, ya ha sido….—se calló antes de llegar a pronunciarlo.
—Hijo, si sigues perdiendo el tiempo, estoy segura que ella terminará aceptando la invitación de un chico que no es el indicado—aconsejó la experta.
—¿Indicado?— Ranma pestañeó muchas veces.
—Estoy segura que eso es lo que Akane piensa de ti, pero ¿qué piensas tú de ella?—Ranma tragó duro la saliva, comenzando a sudar por todos lados.
—Bu-bu-bueno…tú sabes—Nodoka lo instó a seguir con la mirada—e-lla es…más que—otro nudo en la garganta lo bloqueó.
—Yo ya lo sé—accedió a que se detuvieran en pleno colapso nervioso—, pero ella necesita escucharlo—Nodoka se levantó para salir de la habitación.
—Hijo—lo llamó para que le prestara atención—hazlo pronto, sino ella se cansará y dudo que te guste que vaya con otro joven guapo al baile.
¿Guapo? ¿quién demonios era más guapo que él?
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"En alguna calle de Shinjuku"
actualidad
—¿Puedes creerlo?—chilló en plena avenida, repiqueteando sus tacones por doquier.
—Es solo una chica que conoció en la preparatoria—dijo su amiga, quitándole importancia a un asunto que muy poco le importaba.
—No es sólo eso. Yo lo sé. Desde que lo conozco, él nunca ha salido con ninguna chica, y créeme que muchas lo han intentado, y de repente llega esta chica haciéndose la tonta con que sólo soy una vieja amiga—dijo Mei, imitando a Akane—¡vieja amiga! ¿quién le cree eso?
—De todas maneras, creo que estás creándote una historia de algo que no tienes idea. Tal vez de verdad es una vieja amiga que lo estaba buscando.
Pero Mei, lo sabía, la forma en que la muchacha actuaba no era por cualquier cosa.
—Y además… ¿por qué quieres con tanto afán a Saotome?—preguntó aburrida—si hay tantos como él en tu piso—le recordó.
—Ranma es un hombre trofeo, cualquier mujer lo querría.
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Después de aquel intervalo de compañía en silencio, Ranma le ofreció ir a un pequeño lugar donde pudieran estar cómodos y sin frío.
Al final la llevó a un lugar que Akane sólo había podido admirar de lejos. Sabía que era muy costoso tan solo poner un pie dentro, y aunque se opuso muchas veces, Ranma la terminó por empujar delicadamente dentro.
Suspiró, antes de quedarse completamente muda de la impresión. El lugar estaba conformado solo por tatamis privados, de esos que necesitan reservación. No hubo mucho más duda que responder, cuando vio a Ranma hablar con la administradora; una mujer mayor de forma cordial. Pensó que de seguro no era la primera vez que iba allí o conversaba con esa persona, al menos no por la forma en que la mujer le apretaba las mejillas como reprensión.
Ranma regresó a ella, mientras le sonreía avergonzado de que fuera testigo de esa escena y se borraba con intención la leve marca del apretón.
—Es por aquí—le indicó, tomando su mano hacia el elevador.
Cuando llegaron al décimo piso, Akane tragó saliva con nerviosismo. Se sentía tan impropia a esa clase de lugar.
Ranma la hizo entrar.
El cuarto era tan vasto, que hasta cabrían veinte sin pensarlo. Cada detalle era bien cuidado, además de bien equipado, era demasiado lujo para una noche.
Lo mejor era la magnífica vista del frente, donde toda la pared no era más que una amplísima ventana. Era obvio por el inmobiliario de que se trataba de un tatami privado sólo para dos.
—Ranma, esto es demasiado—la muchacha pelirroja fue hasta el estante donde encontró una toalla, luego se dirigió al tatami para tomar asiento. Akane entendió su intención; a continuación Ranma vació una elegante tetera con agua caliente sobre su cabeza.
—Pero ya estamos aquí, ¿acaso no te gusta?—su voz masculina resonó por toda la estancia, haciendo que Akane respingara, después de todo, había pasado un tiempo de no escucharla.
Negó con la cabeza.
—No. De hecho es un lugar bonito...demasiado—admitió un poco amedrentada por tanta opulencia.
—No te preocupes, no es un lujo que me dé todos los días—le sonrió de medio lado, mientras secaba su cabello azabache en un álgido movimiento para secarlo.
—Lo dices tan tranquilo—suspiró, dándole una ojeada a todo a su alrededor, sin poder creérselo.
Dentro se sentía muy feliz, por el hecho de que a Ranma le fuera tan bien en ese aspecto.
—Es probable que me asciendan en cualquier momento—contó, sin darle importancia.
—Pues me alegra—confesó, tomando asiento a su lado—y me asombra que lo tengas tan fácil; vaya, ¿quién diría que el Ranma de la preparatoria se convertiría en un importante ejecutivo?—bromeó pícaramente. Ranma se picó, pero no se quedó con las ganas.
—¿Qué me dices de ti? Estoy seguro que sigues siendo tan marimacho como antes—la fastidió en tono infantil.
—Vaya y tú sigues igualito… todavía necesitas que te enseñen a hablar con modales—dijo, mientras graciosamente se remangaba la blusa, en señal de arremeter contra él.
—Y mira esas expresiones tan grotescas—dijo imitándola exageradamente—sólo las he vuelto a ver en gorilas del zoológico—Akane le sacó la lengua.
Luego ambos se rieron como un par de niños.
—Extrañaba estas cosas—aceptó Akane.
—También yo.
—¿Cuánto crees que hayamos cambiado en realidad?—echó la pregunta al aire.
Ranma la examinó, en una laboriosa búsqueda de diferencias entre la Akane de su recuerdo y la del presente.
—Pues para mí sigues siendo tan bonita como antes—dijo natural, sin darse cuenta que le había hecho un cumplido.
Akane removió sus labios, para luego demostrar una sonrisa y un leve sonrojo que el muchacho notó de inmediato, lo que le hizo darse cuenta de lo que acababa de decir.
—Yo-yo…—trató de expresar, —bueno, lo siento, no quería incomodarte—admitió, sobándose la cabeza—pero tú sabes…sigue siendo cierto.
Akane se rio con ganas, y movió su cabeza en negación.
—Es sólo tan raro escucharte decirme…—rebuscó la palabra correcta—, algo lindo.
Ranma le sonrió, comprendiéndola. Se daba cuenta de que todo esto era completamente nuevo y diferente a lo que habían vivido más jóvenes.
A ser cierto, él no se hubiera atrevido a decirle algo como eso frente a frente, por lo tanto era emocionante ver como reaccionaba ante sus halagos.
—Pues tú tampoco—dijo más calmada Akane, poniendo un mechón de su cabello detrás de la oreja.
Ahora era mucho más evidente la atracción y el ligero coqueteo entremezclados para Ranma. Se sentía poco listo para estar con ella, porque no tenía ninguna clase de experiencia que lo preparaba, sin embargo no le importaba.
Era muy desconcertante, el no saber qué esperar y el querer saber todo de una vez.
Se sentía como un niño viviendo una etapa adulta, ansioso y curioso por descubrir toda esa clase de sentimientos que se desarrollaban en las relaciones amorosas.
No deseaba que todo fuera como antes. Que todo estuviera medio dicho, medio entendido o desentendido. Quería que Akane tuviera claro que quería experimentar por primera vez todo lo que incluyera estar juntos.
—Me refiero a que sigues siendo igualito al Ranma que recuerdo—le guiñó el ojo, mientras servía el té.
¿Desde cuándo ella tenía esos gestos tan intensamente femeninos dedicados para él?
—Ya sabes, eras el chico más solicitado de la preparatoria—recordó, dándole su taza.
—No, por mi propia elección—aclaró, dando un sorbo a la bebida.
—Imagino que las cosas ahora tampoco han cambiado—dijo gentil, soplando el té—doy por seguro que tienes a media docena de chicas detrás de ti—Ranma tosió fuerte.
—Veo que también sigues siendo tan celosa como antes—contratacó, recuperándose de la tos.
—Hey, a ti tampoco te gustaría saber a cuantos maniáticos tuve que apartarme—esta vez, Ranma se rio con ganas.
—Y estoy seguro que por eso ninguno se te volvió a acercar—Akane lo miró fatal.
—Si tu suerte tampoco cambió, entonces ¿por qué nunca le diste la oportunidad a alguno? ¿Acaso ninguno pudo superar la expectativa de la señorita Tendo?—bromeó, haciendo que otra vez sonriera.
Akane volvió a la calma, y suspiró para contestar.
—Es sólo que ninguno me gustó lo suficiente como para tener una relación.
—Eso quiere decir que nunca me superaste—dijo con sorna. Akane no se lo tomó a pecho, sabía que estaba jugando.
—Y porque todos eran tan egocéntricos como tú—Akane lo señaló, a la vez le inquirió responder.
—¿Qué hay de ti? A estas alturas, pensé que ya tendrías a alguien—Ranma negó con la cabeza, luego se quedó callado, esperando a que ella no volviera a insistir, pero lo hizo.
La respuesta estaba delante de sí mismo.
—Supongo que…es lo mismo que tú—Akane asintió.
—Bueno, pero en la vida hay más que amor, ¿cierto?—levantó su taza optimista, dirigiéndola hacia él.
—Cierto—dijo, acercando su taza, para brindar por ello.
—Si hay más que eso…¿qué ha sido de tu vida desde entonces? ¿Qué has estado haciendo?— preguntó haciendo la conversación más íntima.
—Casi nada. Ya sabes...lo típico… estudié, me gradué, y conseguí un trabajo, mientras me graduaba, trabajo que sigo teniendo hasta el día de hoy—respondió con templanza.
—¿Y qué pasó con lo romper la maldición?—preguntó, cambiando de tema.
—Cuando empecé a estudiar, tuve que asentarme en un solo lugar—dijo con una tranquilidad que incomodaba a Akane.
—¿Nunca volviste a Jusenkyo?—Ranma sacudió la cabeza en negativa.
Akane se sintió terrible. De una forma u otra, creía que el hecho de haberse separado de esa forma tan inesperada era la verdadera causa de revocar a las artes marciales. Claro que no se lo diría, y mucho menos, Ranma se lo reprocharía.
Permitir que Ranma se enterara de lo que hacía ahora no ayudaría a mejorar su relación. Pero ocultarlo tampoco la permitiría avanzar. Sin embargo, lo mejor que podía hacer era esperar a que pasara el tiempo, hasta que se sintiera lista para contárselo.
Por otro lado, el muchacho creía ser el culpable de la situación actual de Akane.
¿Por qué estaba trabajando como mesera?
Él sabía todo el potencial que tenía, sin embargo, también pensó que era demasiado precipitado abordar ese tema ahora.
—Y dime, ¿qué pasó con tu familia?—dijo Ranma, ahuyentando los malos pensamientos.
—Haber—respondió la peliazul con una franca sonrisa, mientras recordaba, — Nabiki ha empezado a trabajar para un bufete de abogados de Korea, que tiene sede en Tokio. Por cierto, ella fue quien me dio tu dirección— a Ranma le dio un ataque de risa.
—Esa Nabiki—suspiró feliz—supongo que algún día tendré que pagarle el favor.
—Incluso me dio la fecha—siguió la peliazul—me dijo que te invitara a la boda de Kasumi y Tofú—Ranma dejó de respirar por un momento.
—Espera… ¿enserio por fin ellos…?—Akane asintió con gravedad—a decir verdad, ya era hora que esos dos se decidieran.
—Si eso te sorprende, es que no has visto con quién sale Nabiki—Ranma pasó el té de forma áspera.
—Creo que el tipo no puede ser otro más que Kuno, ¿cierto?—Akane asintió con gusto.
—No sabes la forma ridícula en la que se hablan cuando creen que nadie les escucha—Ranma se carcajeó .
—Era muy lógico que esos terminaran juntos, ya sabes—Ranma le miró cómplice, Akane alzó una ceja sonriente.
—Lo creas o no, Nabiki realmente ama a Tatewaki. Su papá y ella, fueron quienes le convencieron para que comenzara a estudiar algo, tu sabes… él creía que podía vivir para siempre con el dinero de sus padres.
—Típico niño rico—comentó.
—Así que por eso su padre decidió darle una lección, y dejarlo sin un solo yen, excepto lo necesario para la universidad. Nabiki lo obligó a conseguir un trabajo de medio tiempo, y lo mantiene a raya en sus estudios. Su suegro realmente la quiere— Ranma recreó en su mente la historia.
De pronto se acordó de una persona importante de su pasado. Lo mucho que extrañaba a ese hombre en particular, que le abrió las puertas de su casa y le dio cobijo, comida, pero sobre todo una familia y un propósito para mantenerse vivo.
Lamentaba que sus padres hubieran perdido toda conexión también, sobretodo, porque eran los mejores e inseparables mejores amigos. Lástima que todo se hubiera terminado.
—¿Qué hay del tío Soun, Akane?—preguntó más serio. La nostalgia lo traspasó, y Akane lo sintió. Sonrió de medio lado, no quería preocuparlo.
—Papá está un poco enfermo. Después de…—lo recordó, justo después de que se fueran los Saotome, él había comenzado a enfermar, pero no lo mencionaría, —… de hacerle unos exámenes, Tofú descubrió que tenía diabetes, entonces Nabiki y yo podíamos cuidarlo, pero…nos mudamos, y Kasumi se quedó con él. Tofú es quien se encarga de medicarlo, y papá ya se acostumbró demasiado al cariño y atención de Kasumi, así que le pidieron que se mudara con ellos después de la boda —Ranma asintió.
—Lo lamento—dijo bajito, concentrado en su recuerdo de aquel hombre.
Así que el pobre Soun estaba enfermo, al menos su padre tenía salud de momento. Siempre lo había visto como una figura paternal fuerte y recta, alguien en quien poder contar como señor de la casa…de su verdadera casa.
—¿Van a dejar el dojo?—preguntó inseguro, pero curioso. Akane le dirigió una mirada consternada y luego la bajó.
—Sí, Tofú aceptó una buenísima oferta de trabajo. Además…—dijo con mejor humor— es lógico que no quieran vivir en una casa tan vieja. Ya sabes, es probable, que comiencen a formar su propia familia y no es seguro…—Ranma la interrumpió.
—Entonces, ¿qué pasará con él?…—dijo, sin poder filtrar su preocupación, luego se sonrojó por su intromisión. Debía recordarse que ese tema era muy delicado—lo siento, tal vez no debí preguntar.
—Está bien. Ranma yo…—respondió volteando, para no verlo—no lo sé, por el momento.
—Lo siento, sé que es un asunto que no me concierne—dijo afligido, y en cierto humor negro—sólo me gustaría que un lugar tan importante como ese permanezca en buen estado y en buenas manos—dijo en alto su pensamiento.
Akane se acercó hasta tomar su mano.
—Te lo prometo por todo lo que hemos vivido allí—la peliazul miró a través de sus ojos, como si pudiera encontrar la respuesta en ellos, sí, la respuesta estaba allí. Siempre allí.
Lo abrazó repentinamente, con intensidad y aletargando el tiempo en sus brazos.
Ranma asintió despacio. Luego, la estrujó mucho más cerca de su cuerpo, perdiéndose en su calor y su aroma.
¿Cómo había podido vivir sin ella?
No quería dejarla ir por algo tan estúpido como la última vez. Le pediría que fuera su novia, y tal vez algún día…muy cercano…podría de verdad…
— Hagámoslo bien esta vez, Ranma—pronunció, anclada a su cuello—si comenzáramos de cero como siempre debió ser, entonces podríamos…—el celular de Ranma vibró interrumpiendo su íntima conversación. Akane se soltó de inmediato.
Lo escuchó maldecir bajo, y lo vio cortar la llamada con un humor de perro. El muchacho suspiró, el móvil resonó de nuevo y un mensaje apareció. Al parecer había una importante reunión que requería de su asistencia inmediata.
—Lo siento, Akane—se disculpó sincero—tengo una reunión de emergencia— Akane asintió, entendiéndolo—te llamaré, lo prometo—Akane, sin quedarse atrás cogió un papel cercano, y escribió su número. Ranma lo observó por buen tiempo.
—¿qué esperas?—interrogó ella, empujándolo cariñosamente—¡ve ya!—le gritó cómicamente molesta.
Ranma se apresuró a la salida, y se fue. Akane suspiró un poco tensa
—Enserio…!lo marimacho jamás se te quitará!—la fastidió, asomándose por la entrada. Se lamentó no poder pasar más tiempo con ella, pero de algo estaba seguro, tendrían mucho tiempo para recuperar los años perdidos.
—Y tú, tan insensible como siempre, idiota—gritó azorada.
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"Escuela Furinkan"
Siete años y meses atrás
—¿No están emocionadas? —Yuka dio varios saltos de la alegría.
—Ya falta menos de un mes para que se termine todo—exclamó Sayuri con pena,—las voy a extrañar tanto—enfatizó en tono cariñoso Sayuri, mirando a sus dos amigas.
—También yo—dijo Yuka con tristeza.
—Bueno ,pero no nos pongamos tristes, eh—dijo Sayuri, levantando el ánimo de la conversación— además aún hay mucho que planear—miró a Yuka conteniendo un grito de emoción.
—El baile—contestaron con ojos brillantes.
—Pero lo más importante chicas—dijo bajito como advertencia—los chicos; estoy suponiendo que esa parte ya está lista, ¿verdad?—Yuka iba a responder emocionada, pero cuando cruzo mirada con Sayuri, se dieron cuenta de la triste muda del lado…Akane.
Ni siquiera había hecho notar su presencia en toda la conversación{on, como si su mente estuviera perdida en otro lugar.
—Oye, Akane— Yuka le tocó el hombro, haciéndola respingar—,¿Qué Ranma no te ha invitado aún?
—No—giró rotundamente la cabeza, pero antes que siguieran, les respondió—vamos, ustedes saben—hizo la mueca de una sonrisa forzada—simplemente no es el estilo de ese idiota, además—se giró para verlas de frente—, aun así les prometo que por nada del mundo me perdería mi última noche con ustedes.
—Akane—dijo Sayuri apenada.
—Pero, es decir…aun así, ¿no quieres que te invite?—preguntó Yuka temerosa, sintiéndose agujereada por la mirada matadora de Sayuri sobre ella.
—Bueno, dudo que sea capaz de invitarme— sus amigas la notaron extraña. Luego Akane, les declaró algo que las conmocionó.
—Aunque no estaría mal si al menos ese idiota pudiera escribirlo—confesó, mientras caminaban de frente por el pasillo directo a su próxima clase, la sonrisa maléfica de sus amigas no pudo ser más enorme y emotiva a la vez.
—¿Algo como una declaración de amor, verdad?—Yuka tomó sus manos y sus ojos se convirtieron de repente en corazones.
Akane asintió comprometida e insegura de su confesión. Jamás olvidaría a sus melodramáticas amigas.
"…no estaría mal si al menos ese idiota pudiera escribirlo"—recapituló Ranma en su cabeza, mientras inhalaba el aire que perdió en la carrera que tuvo que hacer para no cruzarse con Akane segundos atrás.
"Escribir no puede ser tan difícil, ¿cierto?"—pensó, mientras fraguaba su plan para invitarla al baile
Al llegar a casa, se puso manos a la obra. Agradeció que todo el mundo estuviera ocupado en sus propios asuntos. Recordó que su madre le había obsequiado un libro de poemas cursis, tal vez ni siquiera se atreviera a escribir algo romántico como eso, pero sí podía aprender a cómo escribir algo sensato.
Se escabulló hasta el tejado, y sacó el dichoso librito.
Y después de ilustrarse lo que su poca paciencia para con los libros le daba, cogió el bolígrafo.
"!Vamos!, piensa que esto es una competencia…de amor, bueno, pero si no ganas, ella se irá con otro"—se echó porras, mientras escribía su segunda línea.
Garabateó lo que había escrito. Así como estaba, dudaba mucho siquiera poder escribir una oración coherente.
"Akane para mí eres más que una amiga, más que una hermana"—emitió un sonoro puaj. Pasó la tinta sobre la línea.
"Akane, para mí, eres más que una chica que conocí por eventualidad y fue sometida a ser mi prometida, por eso quiero pedirte que vayas al baile conmigo"—se golpeó la frente, para aclarar ideas…nada.
—Ranma, ¿estás ahí?—preguntó de lejos Akane, mientras terminaba de subir las escaleras del tejado.
Rápidamente ocultó la hoja de papel , el librito de poemas y el bolígrafo en algún espacio de su camisa ; daba gracias que Akane no pudiera subir tan rápido.
—¿Qué te crees que haces aquí arriba?—interrogó Akane en su típica pose de niña molesta.
—No te interesa—respondió Ranma, volteando el rostro para que no viera su lúcido y ferviente sonrojo.
—Pues sí que me interesa—expresó la enojada marimacho—, mientras sea yo a la que obliguen a subir para llamarte.
—Pues te negabas y ya, boba—le gritó todavía furioso al verse sorprendido justamente por ella.
En vez de hacerle caso y ponerse a pelear, Akane se sentó pacíficamente a su lado, soltando un suspiro que buscaba aliviarla.
—Qué rápido vuela el tiempo, ¿verdad?— preguntó relajada, mirando la noche.
—Sí—dijo Ranma, sintiendo que ella estaba en un estado sensible. ¿Qué sería…?
"¿Qué pasaría si se lo dijera ahora…ya que estamos a solas?"
—¿Te imaginas como estaremos dentro unos años?—preguntó nostálgica su prometido, interrumpiendo sus cavilaciones.
—No te preocupes—respondió Ranma con media sonrisa—,estaremos bien, después de todo soy el mejor artista marcial de Japón—se señaló a sí mismo orgulloso, mientras Akane lo aniquilaba mil veces por incluirse a él solo en un futuro, al que inevitable y deseablemente estaban unidos—lo cual te convierte en ganadora—pronunció antes de darse cuenta del trasfondo de sus palabras.
Akane se lo tomó a broma, y lo golpeó cariñosamente en el hombro.
—Idiota, no quiero a ninguna clase de chico trofeo—Ranma tragó saliva, e inmediatamente trató de darle otro significado a sus palabras.
—Me-me refería a hacerte mi discípula—se apresuró a corregir, Akane se carcajeó de su ocurrencia.
—Sólo en tus sueños, Saotome.
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"Compañía Fukudaiyama"
Desdobló el papel para ver el número de Akane. Lo observó por un rato, para luego comenzar a jugar nerviosamente con él.
"¿Cómo es posible que te dé miedo invitarla a salir?" —pensó enojado.
—Tenía razón, en parte, sigo siendo el mismo tímido bobo, vaya que no he cambiado en ese aspecto—renegó de sí mismo, por no atreverse a marcar.
Tomó el celular y comenzó a marcar las cifras, cuando hubo terminado, se quedó un rato pensando en que le diría y a donde la invitaría a ir…¿cómo es que pensaba esto en el momento crucial?
Suspiró.
"Bien…improvisemos" —dijo, modulando su voz, y cuando se sintió listo, marcó para llamar.
Al tercer timbre, Akane respondió.
—Aló—respondió alegre, era probable que supiera que era él.
—Soy…—se aclaró la garganta. Akane se rió a través de la línea.
—Eres Ranma, eso ya lo sabía—Ranma se vio sonreir como tonto, luego se concentró.
—Claro que sí, si no fuera por mí, no tendrías nadie con quien hablar por telefono—dijo, tratando de hacerle chiste. Akane se rió con más ganas.
—Sí, porque se nota que el Sr. Saotome, importante ejecutivo, tiene mucha fluidez para hablar—bromeó, jugando con el tono de su voz.
—Usted, Srta. Tendo, debería dejar de fingir que tiene voz de mujer—bromeó, de forma que ella no lo tomara como ofensa, pero escuchó su risa otra vez Ranma.
—Eso debe ser, Sr. Saotome, porque realmente soy una chica—dijo en un tono confiado, que le daba un toque sexy—, una que por cierto, lleva dos días esperando su llamada—reclamó juguetona.
—Lo siento—se disculpó, cogiendo su nuca—es la primera vez que me he sentido nervioso por una llamada—admitió completamente avergonzado.
—Está bien, ya estamos hablando al fin y al cabo—respondió contenta.
—Bueno…tú sabes…—contestó, tragando saliva—,deberíamos salir…un día que ambos podamos—aclaró.
—¿te parece el jueves por la noche?
—El jueves…sí, es perfecto, puedo apartar algunas cosas—acordó, sonriendo—cierto… ¿a dónde te gustaría ir?
—Estaba pensando que podríamos ir a un restaurant-bar de esos que están de moda aquí en Shinjuku.
—¿de verdad quieres ir allí?
—Para serte sincera, nunca he ido al lugar, pero me han dicho que es bueno, incluso si el alcohol no es lo mío.
—Bien, ¿a dónde te paso a recoger?
—No te preocupes, está bien si nos encontramos allí, a las seis ¿bien?
—Sí—respondió corto.
—Nos vemos dentro de dos días, bobo—se despidió con voz cantarina. Ranma sonrió.
—Prefiero tu voz de marimacho—emitió un tono dulce a través de su voz.
—De acuerdo, Ranma, te estaré esperando—dijo tranquila.
—Y yo a ti—respondió, mientras colgaba la llamada.
"Así lo hacen los adultos" —se felicitó.
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"Dojo Tendo"
Siete años y meses atrás
Había escrito algo bastante decente para ser él, además había pasado la simple frase como tres veces, y practicar llevarlo en su mano, sin que el sudor de nerviosismo llegara a humedecer el papel, incluso le había comprado uno de esos sobre bonitos que vendían.
"Akane, ¿te gustaría ir al baile?
Ranma"
De puntillas, trató de escabullirse hasta la habitación de su prometida. Siendo la hora que era, dudaba mucho que alguien estuviera despierto. El escenario era perfecto, la única luz era la de la luna que lo acompañaba para llevar a cabo su plan. Se hinchó su pecho de orgullo, si hasta podía lograr ser un espía.
Una vez más miró de derecha a izquierda, fijándose de no encontrar ningún espectador de su propio espectáculo. Decidido, se agachó rápidamente para poner el sobre con su nota dentro…
Un momento, el sexto sentido de Ranma prendió la alarma.
¿Qué hacía Nabiki despierta a esa hora? Ah sí, estaba tomándose un vaso de leche, sin poder ser inevitable, ella lo vio.
—¿Qué hace mi cuñadito a esta hora cerca de la habitación de mi hermanita? ¿pensabas adelantar la luna de miel?
—Pe-pe-pero, ¡¿de qué hablas?—dijo ofendido por llamarle pervertido—yo solo venía a…tomar agua, eso es todo—se excusó, tratando de engañar a la arpía, sin embargo la vio afilar su mirada…!Lo sabía!
—Entonces, ¿qué es eso que escondes?—preguntó mordaz.
—No es posible, ¿acaso tú…?—dijo Ranma totalmente expuesto. Nabiki lo señaló con seriedad.
—Lo sabía, sabes que no puedes ocultarme nada, Saotome—puso su mano al frente y pidió su contribución—pero por una módica cuota de 2000 yens, prometo no decirle a nadie—Ranma rebuscó sus bolsillos, encontró un billete de mil y se los entregó desesperado.
—Es-es- lo único que traigo—Nabiki asintió con pesadez.
—Lo sé, es difícil ganar dinero cuando no haces nada por la vida—Ranma la miró mal.
"Tú solo tienes porque estafas a la gente" —pensó el joven Saotome.
—¿No lo dirás? ¿Lo prometes, Nabiki?—preguntó Ranma desesperado. Nabiki asintió con fuerza.
—Lo prometo—Ranma tragó saliva y se fue corriendo de regreso a su habitación. Nabiki le sacó la lengua, pero él ya no la veía.
" Tonto, en realidad no vi nada, tu nerviosismo te delató. Pero es bueno obtener ganancias, igual".
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Restaurant-bar
"Día de la cita"
—Señorita, ¿cuánto tiempo piensa quedarse allí?—la removió el bartender del brazo, la peliazul rumeó. Había muy poco que hacer en tal estado.
—¿Y ahora qué?—le preguntó, mientras limpiaba una copa—¿no tiene nadie que venga a recogerla?—gritó cerca de ella, la muchacha levantó la cabeza sólo para negar, y la volvió a dejar caer.
—Oiga, tampoco puedo dejarla aquí, mi turno ya terminó—dijo, terminando de guardar sus cosas. La miró otra vez, la muchacha era una belleza, de pies a cabezas.
—Venga ya, lo mejor será que la lleve a mi casa—dijo, intentando cargarla, una decepcionada Akane se puso de pie. El hombre se sonrió a sí mismo, pensando lo suertudo que era al tener a una muchacha así a su merced, total era probable que no recordaba nada de esa noche, ¿a quién podía culpar de lo que le pasara?
—Ya está bien. Puedo irme yo sola—dijo, arrimando el brazo del muchacho, pero éste hizo otro intento por asirla más.
— ¿Qué está loca? Lo mejor será que venga conmigo, podría ser peor para usted—Akane se soltó con fuerzo, trastabillando un poco hasta salir a la calle; el muchacho molesto por su acción decidió seguirla y capturarla con brusquedad.
— ¡Suélteme, ¿con qué derecho se atreve a obligarme?—dijo Akane luchando en contra de su agarre.
—No se preocupe, señorita, que lo que pase esta noche nadie lo sabrá—dijo, torciendo su brazo, hasta lograr hablarle cerca al oído.
—Idiota pervertido—gruñó más molesta que nunca, y tan potente y sonora como el rayo, se hizo llegar la cachetada de Akane. El tipejo idiota se quedó atontado unos segundos.
—Estúpida zorra—dijo el muchacho repuesto, mientras pretendía llevársela a la fuerza.
De la nada y sin esperar, el bartender sintió como se le escapaba el aire de los pulmones. Aún así, desde su altura pudo observar al trasgresor, un muchacho de ojos azules con la rabia más palpable que había visto jamás.
Y cuando sus ojos hicieron contacto con el de él, el trajeado hizo mucho más tenso y apretado el agarre contra su cuello, quiso tragar saliva, pero ya nada que le quedaba.
Comenzó a sentir que los ojos le ardían, y que lastimeras lágrimas comenzaban a brotar.
—Si eres capaz de insultar a la señorita, seguro eres capaz de armar una disculpa decente—gruño, mirándolo directamente.
El bartender no hizo ni el esfuerzo de moverse; de todas formas no podía hacerlo, Ranma lo estaba asfixiando con una sola mano.
—Ranma—dijo, Akane un poco más dispersa de alcohol, con tal susto ya había despertado un poco.
—Quiero escucharlo—ordenó Ranma. El tipo morado miró a Ranma, apenas boqueando como un pez fuera del agua.
—¡Díselo a ella!—dijo furioso, haciendo un ademán con la cabeza a la dirección de Akane ;el bartender comenzó a ponerse de todos los colores.
—Lo-lo—la desesperación lo invadió, pero no pudo completar la frase.
—¡Ranma, suéltalo!—dijo Akane, yendo hacia él, y cuando Ranma vio los ojos del tipo, decidió por fin dejarlo.
El tipejo cayó al suelo, y comenzó a toser grotescamente, cogió aire de donde pudo y aunque le dolió en el orgullo, su mente le ordenó que lo dijera.
—Lo si-en—sobó su garganta—si-ento tanto. No lo eres…—dijo más tranquila, Akane lo entendió—tú no eres…
Ranma no esperó más tiempo y tomó la mano de Akane, tal cual fuera una niña pequeña. La apretó con fuerza, caminando a pasos agigantados, imposibles para alguien como Akane.
La arrastró hacia un auto aparcado cerca a un callejón.
—¿En qué estabas pensando para hacer algo como eso?—la reprochó soltándola de repente, cuando rebuscó algo con desesperación en su saco negro.
¿Desde cuándo Ranma sabía de buen vestir y combinar la ropa? ¿desde cuándo había comenzado a verlo de esa forma tan sexy con su camisa roja tan formal?
Tenía toda la pinta de haber salido recién de una reunión de trabajo, excepto por la corbata negra floja y unos cuanto botones abiertos de esa camisa roja.
—¡Mierda! —exclamó para sí mismo, exacerbado por no encontrar la llave del auto—¿estás escuchándome, Akane?—preguntó acercándose a ella. La peliazul parecía estar mirándolo, pero a la vez también perdida. Ranma se paró al frente de ella, esperando su respuesta.
Akane se puso más nerviosa, teniéndole expectante. Luego recordó lo que había hecho el muchacho.
—Ni siquiera te tomaste la molestia de avisar que tenías una reunión—Akane vio a Ranma cambiar de expresión, mientras empezaba a gritarle.
—¿Sabes cuánto tiempo me tuviste esperándote?—Akane le mostró el número con las manos,—tres endemoniadas horas, ¿qué querías que hiciera? ¿Qué me quedara sentada como tonta sin consumir en un bar?—preguntó irónica con las manos en la cadera.
—¡No!—respondió en defensa el muchacho—¡eres una mujer sola en un bar, debiste cuidar la cantidad de alcohol!—expuso Ranma.
—Sé cómo cuidarme en lugares como esos, idiota; no es la primera vez que voy a uno—Ranma gruñó con impotencia, y de un segundo a otro, se echó a Akane al hombro, para meterla con cuidado al asiento de copiloto.
—¿Qué te crees que haces conmigo?—pataleó Akane, pero Ranma le cerró la puerta, para subirse por el otro lado, Akane intentó impedirlo.
—¿qué derecho tienes de tratarme así? ¿cargándome como si fuera un paquete?—dijo molesta, forcejeando con Ranma.
—No seas boba, no soy un tipo machista—respondió a cambio.
—¿Por qué insistes en que porque soy mujer no puedo aventurarme a ir sola a sitios así?—Ranma dejó de insistir en abrir la puerta. Akane finalmente la cerró la puerta, y cerró los ojos por un momento, el muy idiota nisquiera había osado responderle de inmediato.
—Te olvidaste de cerrar esta puerta—dijo Ranma, abriendo de improviso, Akane se dio cuenta de su error.
—Escucha—dijo tranquilo, Akane se cruzó de brazos y volteó el rostro. Ranma tuvo que agacharse para quedar a su altura.
—No seas boba—trató de apaciguar el ambiente—no tiene que ver con el hecho que seas mujer—hizo una pausa, para que ella lo mirara. Akane volteó hacia él.
—Sólo pensé en el hecho que me contaste—dijo lo más obvio—tú no tomas alcohol con frecuencia y menos tanto. Siendo un adulto, deberías haber sido más responsable, además—dijo un poco molesto—también tiene que ver con que seas mujer—Akane comenzó a perder la paciencia de nuevo— Es peligroso para cualquiera ir sola a un lugar frecuentado en us mayoría por hombres; incluso para una mujer que es lo suficientemente bruta y fuerte para cargarse a todos. Y no es porque piense que los hombres son mucho más fuertes, pero sí lo suficiente malintencionados como para aprovecharse de una mujer que está ebria—Akane se calmó, y se quedó un rato callada. Se pasó hasta el asiento que le pertenecía a Ranma, y éste tomó el asiento de copiloto.
—Si aún así, piensas que no confio en ti, entonces…conduce—dijo calmado, encogiéndose de hombros. Akane abrió lo más que pudo sus ojos.
—¿Qué estás demente? Acabo de tomar—exclamó exaltada, antes de abrir la puerta y pasarse hasta el otro lado. Ranma se rió con ganas tomando el volante.
—Claro, yo sabía que todavía podías usar la razón—dijo divertido, con Akane cruzada de brazos a su lado.
—No creas que me voy a olvidar que me dejaste plantada allí en primer lugar—Ranma comenzó a poner al auto en movimiento, saliendo por una vía.
—Lo siento, tenía un trato que cerrar, me tardé demasiado y le dije a mi secretaria que te avisara—dijo más serio, Akane pensó en la chica que se había encontrado saliendo de su oficina.
"No vale de nada pensar en tonterías" —sacudió su cabeza, para despejar su mente.
—Pues deberías invitarme de nuevo—dijo recostada en el asiento con la vista perdida en algún punto fuera, mientras se le cerraban los ojos.
Ranma la observó y sonrió para sí, luego recordó que era él quien manejaba el auto.
—Tienes razón, además todavía tenemos algo pendiente—dijo recordando lo que habían hablado la última vez—entonces…—preguntó sin dejar de mirar al frente—¿a dónde te gustaría ir en nuestra primera cita?
El semáforo dio rojo, justo para que pudiera verla responder, pero la respuesta nunca llegó, porque la señorita había comenzado a roncar.
Ranma decidió que lo más sensato era llevarla a su apartamento, de hecho, era su única opción, desde que no sabía dónde vivía y Akane estaba desfallecida en el asiento contiguo.
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"Departamento de Ranma"
—No has cambiado nada. Sigues siendo igual de pesada para dormir—dijo con Akane en brazos, cerrando la puerta con esfuerzo.
—Hola C-chan—su amiguito lo recibió a la entrada de la puerta, acariciando su pierna como de costumbre, sin poder saludar a su pequeña mascota, siguió adelante, depositando a la peliazul sobre su cama.
Le retiró las botas que traía, al igual que el saco y la cartera, para acobijarla. Luego se dirigió a su pequeño amigo y le negó con la cabeza, mientras el mismo se deshacía de la corbata de su cuello.
—Si estoy muerto en la mañana, señálala como la culpable—jaló su patita, jugando con él, el animalito pareció sonreírle con gracia como si entendiera su broma.
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Parecían ser las seis de la mañana cuando Akane por fin abrió sus ojos. El sol apenas estaba asomándose por la ventana detrás de la cama, y un rayo caía exponencialmente en el rostro de Ranma.
—Ranma—lo llamó suavemente. El muchacho abrió ligeramente sus ojos para encontrarse con la cálida sonrisa de ella.
—Muévete un poco hacia mí—mencionó dulce con la voz un poco ronca, de recién levantada. Ranma se ruborizó por su petición, no por nada había puesto las almohadas que encontró entre ellos como protección. Sabía lo rigurosa que era la muchacha respecto a eso.
—¿Qué dices…?—dijo nervioso, encontrándose de cara a cara con la muchacha, despertando más rápido. Akane se rió bajito.
Sus ojos seguían siendo tan hermosamente iguales a como los recordaba.
—El sol…te está dando directo. Creí que te fastidiaba—pronunció como si hubiera sido lo primero que le había venido a Ranma a la mente, con ella halándolo ligeramente hacia su cuerpo.
—Lo siento. Pensé que me matarías. Te quedaste dormida en al auto, y no sabía dónde vivías—se excusó Ranma nervioso. Akane sonrió, comprendiendo el asunto—, así que te recosté en mi cama y fui a domir al sillón, pero entonces…—recordó sonrojado—comenzaste a cantar y a… llamarme—Akane se abochornó de inmediato.
—Lo siento—se disculpó ruborizada. Sabía que hacía eso cuando tomaba en exceso. Era lo típico, su cuerpo no lo había resistido y se había quedado dormida, igual que cuando salía con sus amigas al terminar sus exa….
¡Diablos! ¿Cómo había podido ser tan irresponsable?
De inmediato se levantó, alarmando a Ranma. Buscó sus botas, y rápidamente comenzó a ponérselas.
— ¿Qué pasa? ¿estás bien?—le preguntó preocupado por su acto.
—Sí, lo estoy. Lo siento, no es por esto—dijo velozmente. Pensó en algo rápido—, tengo que trabajar—mintió.
—Yo pensaba que solo trabajabas en la noche—dijo confundido.
—Sí, bueno…—dijo, terminando de acomodarse el calzado—, no, lo que pasa es que…—dijo levantándose para afrontarlo.
Tragó saliva, tal vez no era justo mencionarlo, ¿qué iba a pasar cuándo se enterara de lo que en realidad hacía?
—¿Qué?—preguntó curioso, refregándose los ojos.
—Tengo un nuevo trabajo—su mentira se la iba a comer viva, y luego Ranma.
—¿Dónde…?—preguntó extrañado.
—Te lo contaré luego, ¿si?—dijo, volteando para coger su bolsito, Ranma lo adivinó y le señaló fuera del cuarto. Akane salió en busca de él. Ranma se levantó para seguirla, mientras la veía moverse por todo el espacio, se quedó recostado en el marco de su puerta a brazos cruzados.
¿Acaso podía hacer que se quedara?
—Puedo llevarte en al auto—ofreció, Akane dio un respingo, pero luego siguió en labor.
—Si decides quedarte un poco más, hasta podría ser capaz de preparar un desayuno decente—Akane no supo que contestar, así que Ranma continuó hablando sin poder parar—, además podríamos terminar de hablar sobre lo de antes...ya sabes.
¿Desde cuándo era él quien quería tocar esos temas antes que la misma Akane?
Tal vez de verdad quería que se quedara.
—Es mejor que lo guardemos para nuestra cita, ¿si?—cambió de tema, poniéndose mucho más nerviosa, y cuando por fin vio su bolso…
Se congeló en su sitio cuando vio una bola peluda sentada frente a ella.
—¿Qué se supone que es esto?—dijo Akane con la mano en el corazón, Ranma le sonrió detrás.
—Pensé que habías visto un gato antes—Akane le miró entre divertida y ceñuda.
—No es eso. Es que tú…—le señaló, mientras lo veía tomar al gatito entre sus brazos.
—Te presento a C-chan—dijo, mostrándoselo—, y esta muchachita en apuros, es Akane, C-chan—extendió su patita para que Akane lo saludara como si fuera un humano. Akane se sintió rara en la situación. ¿Ranma con un gato?
— ¿tú enserio tienes un ga…?—la preguntó murió en su garganta, cuando sintió su móvil vibrar en el bolso.
—Dejémoslo para la próxima que nos veamos. Enserio tengo que irme. Gracias por todo Ranma—dijo plasmándole un rápido beso en la mejilla, dejando a Ranma totalmente confundido.
¡¿Cúal era el punto de besarlo en la mejilla, si ya lo había besado en los labios?!
Akane corrió desesperada, hasta abrir la puerta, y salir por ella.
—¡Cinco citas.!—gritó Ranma desde la puerta.
—¿Cinco citas qué? —gritó de lejos.
—En cinco citas, te pediré que seas mi novia y te volveré a besar—expresó seguro de sí mismo. Akane soltó una risa, cuando comenzaba a bajar las escaleras.
¿Desde cuándo Ranma era tan espontáneo con sus sentimientos?
—¿Eso crees?—volteó Akane, sin dejar de avanzar, para ver a Ranma con C-chan todavía en los brazos, mientras agitaba la patita del mismo, en son de un sí.
Cuando llegó afuera, llamó a un taxi, apenas se subió sintió su celular vibrar otra vez. Debía ser una de sus compañeras.
Su sonrisa se borró por un momento.
"No puedo decírtelo, Ranma"
the-girl-of-pig-tailed
Lo sé, gracias a ti lo aclaré, besos!
nancyricoleon
Sí..¿no?! ¿Puedes creer que ESA lo dejó ir?! ¡¿A ÉL? Yo hasta le hubiera rogado hahha..mmm okey no (dignidad perdida)
Maggy P-Chan
Gracias! Me alegras que leas y espero que sigas disfrutando. Besos!
karlarodsal
sí, quería que probaran un poco del universo mundano del que somos partes, a ver si se animan y nos cambian sus vidas hahaha un beso, gracias por leer!
janny5
Dispárame ya! Lamento haber demorado un siglo espero y poder tenerte enganchada. Poco a poco se irá aclarando el pasado solo yo tengo el poder muajajaja(risa de maléfica o mejor-dicho-intento- de -una), mentira..besos!
Jannika
Muchas gracias por leer, te prometo que no lo dejaré, estoy comprometida. Besos!
Guest.
Lo sé, error de principiantes, pero ya lo arreglé
Sia
This will be a complete story. Yeah, theyre always like that. Just the story of their own lifes. I, know, one tell a thing and the other doesnt get what it means. I hope you keep Reading, Darling. Besos!
Tis
Gracias a ti linda, y espero y te mantenga interesada hasta el final!
AkaneMaxwell
Muchas gracias! No te preocupes estaré hasta las ultima. Besos!
zabitamt1975
Gracias, te mantendré intrigado un poco más. ¿tosca con Akane? (explícame). Besos y espero tu respuesta!
Guest
Muchas gracias! Ojala sigas leyendo. Besotes!
Sav21
No me detendré hasta el final, no te preocupes y gracias por leer. Besos!
ar30982
Muchas gracias, yo espero lo mismo para ellos, pero ¿quien sabe lo que mi mente retorcida hará? Hahaha sólo broma. Gracias por leer, y te prometo que ellos darán su mejor esfuerzo ¿sera suficiente? Besos!
Haro Adrianne
Todo paso a paso, solo no te impacientes ¿si? Espero y te siga entreteniendo. Un beso y gracias por leer
¡Ajá! Si leen esto llegaron hasta el final…sólo quería comentarles algo sobre la demora, algo muy típico y odiado por todos los escritores o como yo aficionados, es que se te borre lo que tenías escrito porque mandas a resetear tu pc Síiii, y más si es alguien muy descuidada(YO!), que no tiene un back up. Lo lamento de verdad, incluso yo me desespero cuando no suben algo que quiero leer. Reescribí todo el cap sin tener ni un fragmento de lo que había escrito, sólo en mi mente, pero sufrimiento aparte!
Ahora sobre este cap: algunas cosas que me gustarían desarrollar más adelante; primera, la importancia de Soun para Ranma, siempre he pensado que aunque realmente no lo ha demostrado abiertamente, él le tiene un cariño especial como padre-hijo (vamos, ¿quien no querría a alguien que te da comida, casa, futuro trabajo, y además al amor de tu vida?),Soun, es en parte lo que Genma no es como padre, si lo ven así, él siempre se preocupó que Ranma fuera un chico de bien tanto como para el dojo, como para su pequeñita (igual lo quiere por ser como es), por lo que yo creo que el muchacho no sólo lo respeta y escucha sus consejos, sino lo quiere como padre, y es una relación que quiero desarrollar más , un tipo importante como el Tío bigotes merece su protagonismo(sí, les he adelantado un poquito), bueno, segundo, la relación de los "adultos-aunque no-tanto" Ranma y Akane, ¿ponerse nervioso por un cumplido, mirada o hacer una llamada a su edad? Claro, eso solo le puede pasar a ellos, aunque tienen los tintes infantiles de antes, ahora se entremezclan con los de la etapa adulta que ambos viven, pero no les podemos pedir más, ya que nunca han tenido pareja! ¿lindo esperar a ese alguien especial, no? Já llevo esperándolo 19 años de mi vida y no quiere aparecer hahahha ¿qué estará ocultando akane? Eso les dejo pensar a ustedes …en fin, y tercero, que se me ocurrió deseando algo divertido, el seguro ya muy querido y pequeñito Cichan(así se pronuncia su nombre)..¿C-chan..P-chan? Sí, en realidad su nombre viene de la transformación de Ryoga, ya saben, si P-chan es pig de cerdo, entonces se me ocurrio que como era un gato se tenía que llamar c-chan (Cat chan), fue para demostrar que aunque Ranma se haya mudado del barrio, no se olvida de esos amigos de la juventud, además si Akane tuvo su mascota de adolescente, ¿Por qué no Ranma de adulto? Y bueno, ¿como supero su miedo a los gatos?, claro que lo explicaré. Además, ¿kuno y Nabiki? Nah, todos se lo esperaban y yo no quería separarlos. Ya creo que hablé demasiado, espero haber cumplido mi misión de entretenerlos, y nos vemos dentro de un tiempo indeterminado, pero no muy lejano ¿quieren dejarme un castigo en los comentarios?
Y ahora me despido con un sonoro y cariñoso MUA!
