Sam había estado despierto toda la noche investigando en internet cualquier cosa que pudiera ayudarlos a resolver el misterio que los estaba enloqueciendo.

"Oh, no, ya empezó esa loca", dijo Dean desde su cama sacudiendo el sueño de sus ojos.

"Bueno, por lo menos esta vez nos dejó tranquilos varias horas" Sam bostezó y se restregó los ojos, empezaban a arderle de tanto ver la pantalla de la laptop.

"Quizás deberías dejar la investigación por ahora. Ya sabes, toma una ducha, descansa un poco, voy a ir por el desayuno." Dean se sentía un poco culpable por no haber podido colaborar en nada hasta el momento así que quería ayudar a

"¡Suficiente!, no pienso soportar esto otro día más, si no te callas juro que voy a descubrir quién eres, voy a cazarte y golpear tu estúpido trasero hasta que …"

"¡Dean!, ya basta, es sólo una chica, no debe ser mayor que tú, quizá ni siquiera es real"

"¿Sigues con la teoría de que ella no es real?", dijo Dean olvidando por un instante su ira hacia la narradora. "¿Sabes qué?, voy por el desayuno." Dean salió golpeando la puerta y dejó a Sam solo con sus pensamientos.

"¿Problemas, pequeño Sam?"

Sam volteó al escuchar la familiar voz femenina que parecía haber entrado a la habitación sin que lo notara.

"Ruby, ¿qué haces aquí?", preguntó Sam muy serio. Aún recordaba la última vez que la había visto, en otra habitación de hotel después de la masacre provocaba por Lilith.

"Sólo vine a ver cómo estaban, y por supuesto, a asegurarme que Lilith aún no los hubiera encontrado"

"No, gracias a lo que nos diste parece no haber podido rastrearnos aún."

"Sin embargo, parece que tienen otros problemas, ¿verdad?"

Sam miró fijamente a Ruby. ¿Estaría ella detrás de lo que estaba pasando? Por otro lado, ella los había ayudado ya varias veces así que, quizá esta vez también podría ayudarlos.

"¿Puedes ayudarnos?", preguntó Sam finalmente con cierta desconfianza.

"Parece que es para lo que vivo últimamente… ayudarlos", dijo Ruby acentuando la última palabra.

"¿Qué es lo que sabes sobre esa voz?"

"Quizá es una vieja amiga mía, quizá no, lamentablemente yo no puedo escucharla así que no sabría decirte"

"Entonces, ¿es un demonio quien está causando esto?" Por supuesto que Sam y Dean se habían planteado esa posibilidad pero, lo que pasaba era más bien parecido a un trickster que busca divertirse que a un demonio que busca destruir.

"Sam, creo que ya es hora de que ustedes traten de arreglar sus problemas solos" Ruby cruzó los brazos y se quedó mirándolo fijamente, como si estudiara su reacción. Fue entonces cuando Dean entró llevando un par de cafés y donas.

"¿Sabes qué Ruby?, nosotros hemos podido vivir perfectamente sin ti todos estos años. ¿Qué te hace pensar que no podemos manejar esto solos?", dijo Dean sin sorprenderse de encontrar a Ruby en la habitación. Sam lo miró extrañado pero no dijo nada. Ya le preguntaría después.

"Quizás el hecho de que están vivos ahora gracias a mí. No habrían durado tanto enfrentándose a todos los demonios que salieron de la puerta si no hubiera sido por mi ayuda."

"Sí, pues nunca te la pedimos y no te la estamos pidiendo ahora así que puedes irte", dijo Dean. Sam lo miró preocupado. A él tampoco le gustaba la idea de pedirle ayuda a Ruby pero Dean mismo había manifestado estar harto de esa voz, así que, si Ruby podía hacer algo, ¿por qué no aprovechar su ayuda?

"Sam, no puedo creer que en serio estés considerándolo. Y además, ¿cómo te enteraste de todo esto pe…" Dean no terminó el insulto. Aún recordaba que Ruby le había salvado la vida y le había exigido que dejara de llamarla 'perra'.

"Bueno, tengo mis medios. Ahora, ya que no me necesitan creo que puedo irme." Y diciendo eso Ruby se dirigió a la puerta. Sam miró a Dean con ojos suplicantes. Ahí va nuestra única esperanza. Dean podía saber exactamente lo que Sam pensaba, la narradora lo había dicho, además, él ya no soportaba a la narradora y si Ruby podía deshacerse de ella entonces quizá, sólo quizá podría dejar de lado su orgullo… o quizá no. Finalmente fue Sam quien detuvo a Ruby justo antes de que saliera.

"Ruby…" No dijo nada más pero esa palabra lo decía todo. Ruby volteó y suspiró dudando sobre su siguiente paso.

"En verdad creo que deben resolver esto solos. Así que sólo les daré una pista. Si yo fuera ustedes, revisaría cuidadosamente mis últimas acciones antes de que esa 'voz' entrara en la escena, y … si yo fuera ustedes, iría a White Gates en Kansas a visitar la biblioteca local. Quizá podría encontrar algo interesante."

Ruby no esperó ninguna respuesta y salió de la habitación esfumándose como era su costumbre.

"¿White Gates?, ¿en Kansas? ¿Eso es lo único que puede darnos?"

"Bueno, no ayudó mucho tu actitud, Dean."

"Como sea, será mejor que partamos cuanto antes. Nos va a tomar todo un día llegar hasta allá y no quiero seguir escuchando esa voz."

Los chicos alistaron sus cosas lo más rápido posible y partieron rápidamente hacia el pueblo que, según Ruby, podría darles algunas respuestas.

Bueno, un par de capítulos más y esta historia estará completa.