"¿Terminaste?"

"Ya casi", dijo Sam mientras terminaba de mezclar los 'ingredientes'.

"¿Me parece o he oído sarcasmo en su voz?"

"Quizá presiente que nos vamos a deshacer de ella"

"¿Tú crees que esto sea peligroso… para ella?" Dean no podía dejar de pensar que esa narradora, por más fastidiosa que fuera, quizá era inocente y temía que sus acciones la lastimaran. No quería volver a sentirse culpable por la muerte de inocentes, no otra vez.

"De acuerdo, no me importa lo que le pase, terminemos esto de una vez," dijo Dean haciendo una mueca de disgusto y mirando hacia arriba.

"Bueno, de acuerdo al libro, aquí tenemos las hierbas molidas, la tierra, las flores, la sangre…"

"Sí, sí, todos los ingredientes, ahora qué hacemos, faltan 20 minutos para la medianoche"

"Entonces debemos empezar. Primero debemos quemar el 'palo santo'"

(El 'palo santo' fue mencionado en el primer capítulo de la tercera temporada. Es la madera de un árbol que crece en Perú y según la mitología de la serie, es como el agua bendita para un demonio. Por cierto, ya que soy de Perú puedo decirles que he quemado 'palo santo' en mi casa, nada relacionado a demonios, simplemente porque tiene un olor muy rico cuando se quema)

"Sí, sí, aquí tengo lo que nos regaló Tamara. ¿Tenemos que quemarlo todo?, ya sabes que es muy útil si nos enfrentamos a un demonio"

"Tendremos que conseguir más en cuanto podamos."

"Por supuesto, en mi próximo viaje a Perú traeré todo un tronco, ¿te parece?"

"Dean, ¿quieres deshacerte de la narradora sí o no?"

Dean dudó un momento. Por supuesto que quería deshacerse de ella, ¿o no?

"Estás cavando tu propia tumba", dijo mirando arriba y le dio el 'palo santo' a Sam.

Sam colocó los ingredientes en un tazón de metal, colocó el trozo de 'palo santo' al centro y lo encendió. Un agradable olor llenó la habitación conforme el humo del 'palo santo' ascendía.

"Hey, huele bien", dijo Dean asombrado. Justo en ese momento las luces empezaron a parpadear.

"¿Un demonio?"

"No," dijo Sam, "eso significa que esto está funcionando. De acuerdo al libro, conforme se acercara la medianoche y los ingredientes se fueran consumiendo, la conexión entre los usuarios de los anillos se haría más fuerte por un momento, incluso mencionaba algo sobre un usuario dominante y uno recesivo"

"¿Usuario dominante?, ¿a qué te refieres con eso?"

"No lo sé, no me quedó muy clara esa parte pero…"

Sam no pudo continuar, el nudo que se había formado en su garganta se lo impedía.

"¿Nudo en la garganta?", dijo Dean riendo, pero entonces… él también tuvo que callar. Luchó para evitar que las lágrimas cayeran de sus ojos pero ya no podía esconderlo más y lloró, lloró como no lo había hecho en mucho tiempo.

"Dean, ¿qué está pasando?"

"No lo sé, pero no puedo controlarme"

"Yo tampoco", dijo Sam llorando, y a pesar que sabía que a su hermano no le agradaría lo abrazó, y Dean le devolvió el abrazo.

"Sam, creo que ya entendí lo del usuario dominante."

"Por lo visto ahora ella puede controlar lo que hacemos, pero no controla lo que pensamos ni lo que decimos."

"Pero esto es solo temporal, ¿verdad?"

"El hechizo no está terminado. Exactamente a la medianoche debemos echar al fuego esa bolsita con las semillas de manzana y las lágrimas de la viuda, sólo entonces se romperá la conexión"

"Perfecto", dijo Dean molesto. Pero, ¿contra quién estaba molesto?, ¿contra su hermano?, no, estaba molesto consigo mismo. Esta era sólo una de las tantas veces en que le había fallado a su hermano, a su padre, a sí mismo…

"Te juro que yo no he estado pensando eso", dijo Dean mientras abrazaba con más fuerza a su hermano.

"Creo que ella está escribiendo un libro o algo así. Quizá se puso el anillo y cuando yo lo quemé de alguna forma establecí la conexión, posiblemente todo lo que hemos estado viviendo y nuestras conversaciones han estado resonando en su mente y ella debe haberlo tomado como inspiración para su historia. Sin embargo, sólo ahora es que ella escribe por cuenta propia, y lo que escribe, nosotros lo hacemos."

"Pues déjame decirte algo. Como escritora, ¡APESTAS!"

"Dean, ella cree que eres un personaje de ficción"

"¿Qué acaso no se da cuenta de que sus personajes están tratando de deshacerse de ella?, además, ¿por qué ha hecho que nos abracemos?, ¿por qué nos hace llorar?"

"Creo que es muy cursi, quizá le gustan esa clase de historias"

"¡Pues no pienso convertirme en su diversión personal, voy a alcanzar esa bolsa y tirarla al fuego!"

Dean se esforzó por mover su brazo derecho para alcanzar la pequeña bolsa que descansaba junto al tazón donde se quemaban los ingredientes pero su esfuerzo fue en vano.

"Dean… hay algo que debo decirte."

"¿Más malas noticias?"

"Dean, lamento no haberlo dicho más a menudo pero en verdad aprecio todo lo que has hecho por mí. Sé que tuviste que madurar muy rápido, sé que tuviste que cuidar de papá y de mí toda tu vida, sé que renunciaste a todo por nosotros y que cuando me fui a la universidad rompí tu corazón pero… nunca te olvidé, ni a papá ni a ti, y ahora, después de todo lo que ha pasado no puedo estar más agradecido por tenerte a mi lado."

Sam había dicho lo que su corazón sentía, sabía que Dean lo golpearía si pudiera pero era algo que necesitaba decir.

"Sam, ¿ese fuiste tú?"

"No, siento que… siento que… no puedo… controlar… lo que digo"

Le había costado mucho esfuerzo a Sam decir esas pocas palabras. Sentía que perdía el control sobre su propio cuerpo. Ahora, sólo su mente le pertenecía.

"De acuerdo, esto se está poniendo cada vez peor. Faltan sólo diez minutos para la medianoche, si no echamos la bolsa al fuego a tiempo entonces… No quiero ni pensarlo pero me temo que quedaremos al control de esa loca de las telenovelas. Quién sabe qué nos haga hacer… puede que hasta… no quiero ni pensarlo, momentos cursis por el resto de nuestras vidas."

Sam respiró con dificultad, parecía que había vuelto a ganar control sobre sus palabras.

"Sam, ¿estás bien?"

"Sí, sí, hombre, fue raro, las palabras salían de mi boca sin que pudiera controlarlas, era como si… como si estuviera poseído."

"Esto es mi culpa, siempre es mi culpa. Se supone que debo protegerte… tal parece que no he estado haciendo un buen trabajo últimamente. Desde que… desde que moriste he sentido terror por no poder protegerte. Y ahora, ahora que me queda poco tiempo tengo miedo por ti... cuando estés solo… yo no voy a poder cuidar de ti…" Dean hundió su cara en el pecho de su hermano.

"¿Ese no eres tú verdad?", dijo Sam preocupado.

Y entonces, todas las barreras se rompieron y ambos hermanos se dijeron lo que no se habían dicho en mucho tiempo.

"Te quiero hermanito"

"Yo también te quiero Dean"

Se miraron a los ojos y los segundos se convirtieron en toda una vida de amor fraternal resumida en esa mirada.

"Sam, no creo que pueda vivir así. Me niego a convertirme en el títere de esta mujer, ¡es capaz de hacernos llorar todos días y decirnos cuánto nos amamos!"

"Bueno, por lo menos fue sólo un abrazo, unas cuantas lágrimas y unas frases cursis… pudo ser peor"

"Sólo dos minutos, dos minutos para la medianoche. Tenemos que tomar el control aunque sea sólo por un segundo."

"Dean, lo que dijiste… cómo supo ella sobre mi muerte, el pacto y… bueno, todo eso de que tu responsabilidad es protegerme… ya sabes"

"Sam, ella podía leer nuestras mentes. Quizá toda nuestra vida. El resto fue su imaginación y lo que ella quisiera que pasara."

"¿Eso quiere decir que todo lo que dijiste no era verdad?"

"Sam, por favor, ¿eres tú o te está controlando otra vez?"

"Sólo digo que… aunque ella me obligó a decirlo pues… lo que dijo sí era cierto, casi todo por lo menos."

"Sam, se nos acaba el tiempo. Sólo queda un minuto"

"De acuerdo, creo que por un momento pude mover un dedo, quizá pueda tomar la bolsa y lanzarla al fuego."

Sam concentró toda su energía en mover su brazo. Los segundos pasaban y su futuro dependía de un solo movimiento de su mano.

"Sam… lo que dije… también fue cierto, no todo pero… la idea general fue cierta."

Sam sonrió, después de todo algo bueno había salido de toda esa historia. Y aunque los hermanos habían sido forzados a decir lo que sentían el uno por el otro las palabras habían salido desde el fondo de su corazón.

"¿Sam?"

"Ya casi Dean, ya casi."

Aún estaban abrazados junto a la mesa que tenía el tazón de metal y la bolsita con el final del hechizo, entonces, tras un largo esfuerzo y cuando el reloj estaba por dar las doce de la noche, Sam pudo mover su brazo, tomó la pequeña bolsa y la lanzó al fuego.

FIN

Bueno chicos, qué puedo decir, por lo visto Sam tuvo éxito ya que la conexión se rompió y ya no pude saber qué ocurrió con los chicos, pero estoy segura que decidieron no hablar de lo que había pasado nunca más, ya saben, siempre vistiendo esa máscara de "somos hombres, somos cazadores, nosotros no lloramos y mucho menos demostramos nuestros sentimientos", j aja, pero en fin, por lo menos por un momento los obligué a hacerlo. En fin, espero hayan disfrutado la historia. Ya será hasta otra "conexión".