TITULO: Descendientes.
AVISO: Historia basada en la película de Disney con el mismo nombre. Los personajes no me pertenecen, son de la gran autora Stephanie Meyer y de Adam Horowitz y Edward Kitsis.
Aclaraciones: La historia es narrada por Bella, el cabello de Bella no es morado.
Gracias a todos(as) por los comentarios del capítulo anterior y a quienes agregaron a favoritos.
Las palabras en Cursiva son contadas por otro lado.
Capítulo 8:
Primer cita
—Bella...—Me giro con una sonrisa de lo más falsa en rostro a la voz de Edward.
Ya estamos a martes y no nos habíamos visto, él ha estado muy ocupado en asuntos reales.
Y yo pensando y meditando sobre lo que sucedió con Cenicienta, esa será de las primeras preguntas que mi padre tendrá que resolver.
—Edward—Digo.
— ¿Cómo te ha ido últimamente?—Lo miro con una ceja alzada.
—Bien—Digo cortantemente.
— ¿Te ha gustado tu nuevo horario?—Asiento sin saber que decir. — ¿Los maestros te han tratado bien últimamente?
—Sí, así es—Me giro dándole la espalda—No has ido a clases.
—Tengo que tomar algunas clases para el Viernes, ya sabes la…
—Coronación—Digo interrumpiéndolo—Si, bueno creo que todos están en eso. ¿No?—Saco mis cosas de Bilogía del casillero. —Supongo que hoy no iras.
—No, no. Solo vine a verte y después me voy de nuevo al castillo real.
—Entiendo—Digo cerrando mi casillero. —El señor Swift va a dar un anuncio importante, creo que deberías de ir solo para saber de qué se trata. —Comienzo a caminar el me sigue de cerca.
—Creo que tienes razón, me quedare el día de hoy—Le sonrió
—Perfecto.
Cuando entramos en el salón todos se nos quedan viendo, me aproximo rápidamente a mi lugar con él a mis espaldas, me siento con elegancia. Pongo mis cosas sobre la mesa, Edward mueve el asiento a mi derecha. Abro mi cuadernillo de dibujo, paso las hojas una por una observando con atención cada uno de los dibujos.
El castillo de mi padre.
El espejo del hechizo de Ingrid
El collar que me dio mi padre (El que consiguió gracias a un acuerdo)
La tetera de mi padre.
La llave de un estante de mi padre.
El libro de hechizos.
La varita mágica.
El abrigo de Cruella.
La urna.
El pequeño artefacto en donde está la voz de Úrsula.
—Son muy buenos dibujos—Me dice Edward. Levanto la mirada, está más cerca de mí
— ¿Qué es lo que pretendes Edward?—Le pregunto cerrando mi cuadernillo
—Solo quiero conocerte—Se escusa rápidamente.
— ¿Enserio? No creo que te guste lo que voy a decir. —Le digo con inseguridad, me aterra que no me acepte… Y no sé porque.
—Soy bueno entendiendo. —Su sonrisa me da aliento para que lo diga.
—No soy como las demás…—Coloco mis manos encima de la banca—No sueño con utilizar un gran vestido, coronas, no quiero que nadie me alabe—Veo a las demás que juegan con sus cabellos y coquetean—Mi sueño no es pararme enfrente de un reino entero y saludarlos—Me rio cuando noto que estoy abriendo mi corazón a Edward.—No me gusta pasear en carruaje, no soy de las que montan estilo "princesa"—Lo volteo a ver a los ojos de manera fija—Y el motivo es que… Yo no deseo convertirme reina algún día. —En ese mismo instante el profesor entra en el salón.
—Bueno alumnos, como sabrán este Viernes es la ceremonia de coronación del Príncipe Edward—Todos sueltan un aplauso, el profesor alza una mano para que guarden silencio—Así que junto con otros maestros hemos decidido suspender esta semana los labores escolares. Hoy se presentó el último examen de Química, y con eso se evalúa. Obviamente los que reprobaron no tendrán el privilegio de perder clase.
—Ósea la mayoría. —Digo, escucho la risa de Edward, Jasper y Alice. El profesor me lanza una mirada para callarme.
—Así es señorita Isabella, gracias por instruirnos—El viejo me odia porque aprobé su examen—Así que podemos empezar desde hoy, se pueden retirar. Pero en or…. —Antes que pueda decir que en orden todos salen como vil bestias del salón. Solo quedamos Edward y yo. Él me ayuda a recoger mis cosas.
— Algo me dice que ya sabias lo que nos iban a decir, así que dime ¿Qué es lo que realmente quieres Edward?—Sé que soy grosera pero… No puedo evitar, Edward me pone nerviosa.
—Bueno, yo quería saber si…—Ya hemos salido del salón ahora caminamos otra vez a mi locker. — ¿Me harías el honor de ir conmigo a una cita?—Eso me deja helada, nunca he ido a una cita.
—Yo…
—Sé que tal vez esto es nuevo para ti, pero bueno…. Somos novio así que pensé. Una cita suena bien y porque no…—Me toma de la mano.
—Está bien Edward iré a la cita contigo—Eso lo hace sonreír, me levanta en el aire girando conmigo, suelto un pequeño grito. —Bájame. —Él me baja, se inclina un poco pero yo bajo la cabeza. Nada de besos.
—Gracias, entonces pasare por ti a las cinco. —Asiento, él sale corriendo con una sonrisa en el rostro. Niego con la cabeza si así se puso ahora que acepte ir a una cita… No quiero saber cómo se pondrá cuando acepte ser su esposa…
NO, NO ISABELLA. Mis pensamientos han viajado muy lejos, sé que Edward y yo… Nunca llegaremos tan lejos como al matrimonio. Solo un noviazgo fugaz, a un noviazgo en donde el amor no es real…. Al menos de una parte.
Deja de pensar en eso…Me pide mi subconsciente…Ahora lo importante es la dichosa cita.
Pues tendré que ir con las únicas personas que saben qué hacer en este caso.
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—Tanya, Rosalie—Grito cuando las veo sentadas con Emmett y Garret, me acerco a ellos—Hola, chicos—Pongo mi mejor sonrisa, después la quito y veo a mis amigas—Edward acaba…—Suelto un bufido, volteo a otro lado —De invitarme…. —Las volteo a ver y levanto ambas cejas—A una cita—Todos los de la mesa sonríen.
— ¿Y…?
—Si estoy aquí… Es para algo ¿No creen?
—Nunca pensé que este día llegaría. Isabella Gold acudiría a nosotras para arreglarse a una cita. —Dice Rose tocándose arriba del corazón. Tanya imita su gesto.
— ¿Bueno me van a ayudar o se seguirán burlando de mí?
—No aguantas nada—Ambas se empiezan a levantar.
—Chicos nos vamos, tenemos que hacer un milagro—Dice Tanya con una sonrisa burlona en la cara.
—Como amigas como ustedes para que necesito princesitas. —Les digo cuando ya caminamos al cuarto.
—Bella, tu ropa…—Rose jala mi top-crop.
—Deja la ropa, ese cabello—Le doy un manotazo.
—No toques—La reprendo ella se hecha a reír.
—Ay ya, te vas a dejar ¿Cierto?—Suelto un bufido pero asiento. —Bien eso quería escuchar.
Llegamos a la habitación, nos detenemos ante la puerta.
—Bella—Me dice Tanya, muevo la mano, haciendo que la puerta se abra, hemos decidido esconder las cosas aquí y por seguridad hemos puesto un hechizo de protección. Solo podemos entrar los demás y yo. Entramos y ellas se echan a correr a uno de los closets, yo me quito mi jacketa azul y la dejo en el perchero. Paso a la siguiente habitación, ya no es una sala de estar, parece más una guarida de villanos.
En un maniquí tenemos el abrigo de Cruella, en una mesa a su lado está el libro de Maléfica y encima de esto reposa la caracola que contiene la voz de Úrsula. Solo falta…
—Bella, Bellita…—Empiezan a llamarme me encojo en mi lugar, es hora de que jueguen a Model Bella.
—Ya voy—Mi resignación es palpable en el aire.
—Ponte este conjunto—Me tienden un gancho con un vestido azul, una jacketa negra—Llévate tus botas que te regalo Tanya hace cuatro meses—Asiento, camino hacia el baño. Al entrar cierro la puerta con pestillo, me empiezo a quitar la ropa de manera ropa. Odio utilizar vestido, pero les dije que me ayudaran y si no me lo pongo se van a enojar.
Me visto en tiempo record, gracias a dios. Porque cuando salgo las chicas ya tienen el salón de belleza instalado.
Me sientan en una silla, Tanya empieza aplicando un líquido blanco.
—Esto es la base, sirve para que tu piel no se vea llena de imperfecciones—Le pongo mala cara. —Tú no tienes imperfecciones, solo es para que el maquillaje agarre bien.
—Sí, claro. —Me sonríe, Rose se acerca con un labial un rosa claro. —Odio el rosa—Ella asiente.
—Eso lo sé, pero esto te hará ver adorable—Empieza a ponerme aun en mi contra, no sé cuántas veces embarra esa cosa en mi boca, pero ya fueron muchas, cuando se toma una pausa pare verme mejor aviento la cabeza hacia atrás.
—Creo que ya fue mucho, no quiero espantarlo—Enserio estoy nerviosa, ¿Cierto?, tranquilízate. Edward está bajo un hechizo. No huira.
—Ojo arriba—Miro para arriba y siento como aplica una cosa. —No te tienes que preocupar, está bajo un hechizo. No saldrá huyendo—Golpe bajo de parte de Tanya. —Vamos a aplicar la mascarilla de pestañas, mejor conocida como rímel.
—Nunca oí hablar de ella—Le soy sincera.
— ¿Qué?—Lucen sorprendidas.
—Pero lo primero que te enseñan en la adolescencia es a maquillarte. —Me dice Tanya, yo niego con la cabeza.
—Bueno… A mí lo primero que me enseñaron fue a tocar el violín—Ellas se miran una a otra—Papá decía que el maquillaje solo es una pérdida de tiempo, nunca conocí a mi madre y bueno… No tengo hermanas—A ambas se les han llenado los ojos de lágrimas.
—Ahora tienes dos—Se acercan a abrazarme, yo se los devuelvo.
—Necesitaremos todo el apoyo si esto sale mal—Tanya y yo asentimos, si el plan sale mal… No sé qué pasara.
— ¿Le tienes miedo a tu madre?—Ella niega con la cabeza— ¿Rose?—Ella también niega.
— ¿Y tú… le tienes miedo a tu padre?—Me muerdo el labio.
—No es miedo hacia él… Es miedo a ser una deshonra para él—Nos separamos para eso.
—Olvidemos eso, mejor mira como quedaste—Rose me ayuda a levantarme, me acerca al espejo de cuerpo completo.
El reflejo que este me devuelve es algo increíble, soy yo… Pero diferente. Nunca me imaginé utilizar un vestido, ni mucho menos verme tan.
—Bonita—Dicen las dos al mismo tiempo, las volteo a ver.
—Luzco muy diferente… Gracias—Ellas están a punto de decir algo cuando tocan la puerta. Rose y Tanya se acercan rápidamente.
¿Tan rápido dieron las tres?
—Edward. —Saludan ambas cortésmente.
—Rose, Tan. Busco a Bella—Ellas me voltean a ver, camino a la puerta contando mentalmente los pasos.
UNO.
DOS.
TRES.
CUATRO.
CINCO.
Quedo enfrente de Edward que se queda con la boca abierta, me recorre de los pies a la cabeza.
— ¿Sabía yo lo que es amor? Ojos jurad que no, porque nunca había visto una belleza así.—Las chicas se quedan en una sola pieza al igual que yo, el amor es algo muy fuerte para una oración.
—Supongo que muchas gracias—Es lo mejor que se me ocurre decir. — ¿Nos vamos?—Asiente.
—Espera…—Me dice cuando empiezo a dar un paso fuera de la habitación— ¿Te molestaría dejar tu collar?—Me toco el collar, nunca me lo he quitado. Volteo a ver a las chicas ellas se encogen de hombros, sus caras demuestran angustia. Saben lo que el collar significa para mí.
—Está bien—Lo desabrocho con mucho cuidado, lo dejo en el cajón del tocador, pongo un hechizo rápido. Me acerco de nuevo a la puerta, Edward me tiende su brazo se lo tomo.
—Te ves hermosa—Asiento en modo de agradecimiento. Ya me lo dijo—Nos vemos chicas.
—Pásenla bien.
Les lanzo una mirada, ella me sonríen inocentemente. Niego con la cabeza, con Edward caminamos por el pasillo. Muchos se nos quedan viendo mal. Siguen sin aceptar lo nuestro, otros ya lo aceptan y me saludan con entusiasmo. Como si fuera la persona correcta para él-
He escuchado muchos comentarios sobre si Tessa era hipócrita, mala con Edward o una payasa con todos. Los que nos aceptan solo es por el motivo de que soy muy sincera (Tal vez demasiado), si no me caes bien no te hablo y soy parcialmente distante con los que no conozco. No busco problemas y ellos no me buscan a mí. Y bueno, creen que seré incapaz de herir a Edward… Es increíble ver como se equivocan, porque es posible que sea la persona que más dañe a Edward en la vida.
—Espero que te guste estar al aire libre—Asiento, no es de mis cosas favoritas; pero me gusta convivir con la naturaleza y más si tengo un libro o mi cuadernillo para dibujar conmigo. Aunque esta vez no tengo ninguno de los dos. — ¿Cómo van con lo de la ceremonia con mi tía?
—Bien, creo que es complicado para Nessie, Garret lo tomo muy rápido. Yo ya he hecho varias cosas que a Miss Belle le gustan. Creo que aunque no pueda ver… Percibe bien las cosas. —El asiente.
—Es una mujer muy especial ¿Sabes?—Caminamos hacia un volvo plateado, lo miro con una ceja alzada—El lugar queda un poco lejos. —Pensé que sería mejor en carro… ¿O quieres la moto?—Niego con la cabeza.
—Las motos me dan miedo—Mi comentario lo hace reír, se acerca y me abre la puerta para que suba.
—Madame.
—Gracias joven caballero—Eso lo hace reír.
Se sube del otro lado, me coloco el cinturón de seguridad.
—A mi primo Garret si le gustan, no las encuentro fascinantes pero si son lindas—Asiento.
—No comparto el mismo pensamiento, pero lo respeto—Enciende el carro, se fija muy bien para después arrancar.
—Te decía de mi tía Belle, ella tenía un gran corazón antes de que sucediera lo de su esposo. La segunda Bestia—Eso me hace poner atención. No quiero decir que ya no tenga un buen corazón, pero ya no es como antes. A ella le gustaba estar leyendo libros, a Garret se le pego esa fascinación. —Asiento, me he dado cuenta— ¿A ti no te gusta leer?
—Me encanta leer, pero yo no soy tema ahorita. Estábamos hablando de tu tía. —El me mira de reojo y sonríe.
—Sabes, es nuestra cita, lo correcto serpia que me hablaras de ti—Levanto una de mis cejas.
—No tengo mucho que contar, como que quieres saber. —Él se encoje de hombros.
—No sé tú color favorito, que te gusta hacer, como es tu padre, como te siente ahora que llegaste a Cullen´s, tienes película, canción o libro favorito—El príncipe me resulto curioso.
—Mmmm bueno, mi color favorito es el azul, me gusta tocar el piano, dibujar, y estar corriendo. Mi padre es estricto, muy rara vez lo veras divirtiéndose…— Bueno, de hecho no recuerdo divirtiéndose nunca a mi padre.—Cuando llegue aquí me sentí un poco rara, todas esas princesitas con sus vestidos pastel y todas esas cosas ¿Cómo las llaman? ¿Centros comerciales?—El asiente—Bueno, me sentí realmente rara. No había deportes de chicas, había machismo.
—No es ciert…
—Si lo es, mira; Mientras ustedes los hombres tenían Tiro con arco, defensa personas y esas cosas. Nosotras teníamos lo que era "Diferentes modos de ser una princesa"—Eso lo hace reír—Mi película favorita es El Pianista, mi libro favorito es uno que se llama "Drácula", mi canción…. No me puedo decir entre una canción, pero me gusta la música clásica. Opino que Debussy, Beethoven, Chopin, Haydn y Mozart son asombrosos.
—También me gusta la clásica, adoro el piano, me encanta Drácula, y el pianista es una película muy buena. Haber dime más sobre ti, apuesto que tenemos más cosas en común.
—Tengo un primer nombre, Karanlık*, Isabella es el segundo. Si tengo apellido aunque no lo creas.
—No—Dice en broma.
—Sí, es Gold. A mi papá le decían así, le gusto y se quedó como apellido—Me sonríe.
—Yo también tengo otro nombre, Anthony. Y mi apellido es Cullen, te dije que teníamos muchas cosas en común niego con la cabeza.
—No es así Edward—Susurro por la bajo, en todo el camino que nos falta platicamos de otras cosas.
Edward si quiere saber más sobre mí. Pero a mí me cuesta trabajo contarle todo lo que quiere. Muchas cosas le podrían dar pesadillas por algún tiempo. En un momento decide poner el estéreo. Le pido permiso para conectar mi IPhone. Él me deja y solo me explica cómo. Lo conecto sin ningún problema, pongo mi lista de cuando estoy leyendo. Sonrió cuando por todo el carro empieza a sonar la quinta de Beethoven. Cierro mis ojos e inconscientemente comienzo a mover los dedos sobre mis rodillas. Escucho una suave risita de Edward, abro los ojos y lo encuentro observándome. Bajo la mirada y él la aparta rápidamente no me gusta lo que siento cuando él me mira, me sonrió o incluso, cuando me habla.
Es una sensación de lo más extraña, una que jamás había experimentado.
Aparca el coche en un sendero, lo miro de manera interrogante, se encoge de hombros.
Sale del carro, yo desconecto mi celular. Cuando estoy a punto de abrir la puerta esta se abre, la mano de Edward aparece frente a mí; la miro fijamente por unos momentos para después tomarla con un poco de recelo. Miro a mí alrededor, todo es verde. Parece una de esas pinturas que tiene papá en la Isla, en los arboles hay unos pajaritos que nos observan fijamente, nunca los había visto. En la Isla no hay, al igual que no hay este tipo de paisajes. Me gustaría que algunos niños de la isla vieran esto, los más pequeños; que pudieran correr libremente por un campus cono el del colegio. Una especie de nostalgia me invade, los villanos solo se beneficiaran a ellos… No a los demás.
La mano de Edward en mi cintura me ha voltear a verlo, me mira con interrogación.
— ¿Sucede algo?—Niego con la cabeza.
—Todo está bien—Asiente un poco dudoso.
—Ven—Me toma de la mano, no siento nada. Pero me gusta la sensación de su mano con la mía… Es cálida-
Caminamos por el sendero, él va señalando varias plantas y nombra cada una de ellas, me dice el nombre científico y el común. Me gusta como brillan sus ojos cuando señala cada una de ellas o cuando me dice toda su información; es algo…
—Sorprendente—Digo en voz alta, él me voltea a ver con una sonrisa en la cara.
—Exacto, es sorprendente como una flor tan bella como la noche buena… Es de las más peligrosas.
—Dicen que no todo lo que brilla es oro ¿No?—Digo para salvar la conversación.
—Creo que tienes razón, lo he aprendido de muchas personas aquí. —Asiento con una mueca en el rostro, yo será una más cuando esto termine.
Seguimos caminando llegamos a ¿Un puente colgante?
— ¿Eso es lo que creo que es?—Él asiente.
—El esposo de mi tía lo hizo cuando eran novios. ¿Nunca habías visto uno?
—En la isla no hay—Eso parece sorprenderlo.
—Eso es extraño… ¿Qué mas no hay?—Me muerdo los labios, suelto su mano comienzo a caminar por el puente. Edward camina detrás de mí.
—No tenemos muchas cosas… Bueno, no tienen muchas cosas—Me volteo a él, camino de espaldas. —Si te refieres a los paisajes... No hay ninguno, solo existen perros y gatos en la isla. Nunca había visto un pájaro de cerca. —Me muerdo el labio. —La educación solo la reciben las personas que pueden costearla.
—Pensé que no se cobraba.
—Pues se cobra—Doy media vuelta.
—Muchos niños son huérfanos, viven en las calles. No se puede pagar un orfanato—Pienso en todos los niños que vemos cuando caminamos a la escuela—Cuando las enfermedades nos atacan, ellos son los primeros que las padecen, y al no tener para medicamento… Mueren. —Me vuelvo a girar a él.
— ¿Tu padre te costea la educación?—Sonrió con ironía.
—Sí, solía estudiar en casa Pero decidió que era hora de ir a la escuela cuando cumplí 12 años. —Me detengo—Aunque creo que me dejan asistir al colegio, por el temor que le tienen. —Él me mira con pena.
— ¿Y a ti te tienen miedo?—Me encojo de hombros.
—Creo que al ser la hija del tenebroso… es lo único que pueden sentir por mí—Hace una mueca.
—Tú no eres como él—Me rio.
—Me gustaría que fuera cierto—Murmuro por lo bajo, parece no escuchar.
—Ustedes no son como sus padres. No deben seguir sus pasos—Niego con la cabeza, giro y vuelvo a caminar.
—No nos conoces suficiente, nosotros…—Me toma de la mano deteniéndome.
—No son ellos, ustedes tienen elección—Niego con la cabeza—Tú decides si quieres ser como tu padre… O ser tu misma—Abro mucho los ojos y volteo a otro lado.
Sus palabras con tan ciertas, ¿porque debería seguir los pasos de mi padre? Puedo escoger entre el bien y el mal... No Isabella, tú sabes que el mal es tu destino. No tienes elección.
—Me ibas a enseñar algo—Digo cuando la voz en mi cabeza aparece nuevamente. Escucho el suspiro de Edward.
—Ya casi llegamos—Pasa por mi lado, lo sigo de cerca.
Caminamos en silencio La tensión que se formó se puede cortar con un cuchillo.
—Espera—Me detiene girándose a mí. Se quita la pashmina que trae puesta y con esa me venda los ojos.
— ¿Qué haces?—Le pregunto tocando la cinta.
—Quiero que sea sorpresa—Me toma de la cintura y empezamos a caminar juntos—Confía en mí. —Asiento dejándome guiar, caminamos unos quince pasos hasta que él se detiene por completo. Desamarra la pashmina—Listo. —Mis ojos pestañean un par de veces, hay mucha luz. Logro enfocarlos bien, me quedo sin palabras.
Estamos en un lugar hermoso. Lleno de flores.
—Es un lugar especial—Me dice tomándome de la mano, caminamos juntos al centro en donde hay una especie de kiosco. —Mi tía me lo enseño hace dos años, ha nadie había traído… Eres la primera—Oh Edward.
—Es un lugar muy lindo, gracias por compartirlo conmigo—Él me sonríe, caminamos al kiosco. Edward me ayuda a sentarme en el suelo. Hay varias cosas para comer… Donas, jugo, manzanas, fresas, frambuesas, blueberry, y muchas cosas más.
—Puedes tomar lo que sea—Me dice, él se sienta enfrente de mí y toma una dona, le embarra lo que creo que es queso y mermelada. Se la lleva a la boca disfrutando del sabor. Imito lo que ha hecho, con el primer bocado juro que rodé los ojos… Dios lo más rico que he probado. — ¿Tu primera vez?—Me pregunta, diablos. Se ha de haber dado cuenta que nunca he tenido una cita, y esta es la primera.
—Bueno… ¿Cómo te explico? En la isla no hay demasiados chicos, y todos…. —Me tenían miedo, no puedo decirle eso—Somos amigos—Suelta una gran carcajada.
—Me refería a ¿si es tu primera vez comiendo donas rellenas con mermelada?
Eso me hace reír a mí también.
— ¿Tanto se me nota?—Asiente. —En la Isla no se suele comer así, son donas sin chiste y sin sabor—Eso lo hace volver la cabeza a un lado
Se queda en silencio por unos momentos, no sé en qué piensa pero cuando se levanta de un salto me asusto un poco.
—Te enseñare lo mejor de aquí—Aplaude una sonata que se me hace muy familiar…Como las que hace mi papá, eso es imposible ellos nunca se han visto.
Borro de mis pensamientos a mi padre, volteo a ver a Edward, el me señala a un punto. Sigo la dirección y lo que veo me sorprende.
—Una cascada—Edward asiente, se empieza a quitar la ropa.
—Vamos a nadar un rato—Agua.
—No, mejor que quedo
—No, anda. Vamos—Intenta acercarse a mí, pero niego.
—No, me quedo a probar los blueberry. Nunca los he probado, enserio nunca—Tomo uno lo meto a mi boca. Dios que delicia—Oye saben deliciosos. —Mi comentario lo hace reír. Pero ríe más cuando toma más blueberry.
—Guárdame unos cuantos—Asiento no muy segura. Edward se pierde por un puente de rocas, en todo el trayecto se va quitando prenda por prenda.
Tomo otros cuantos blueberry y me levanto, me acerco un poco a la orilla hay una especie de altar, me recargo en uno de los pilares. Edward aparece ya con su traje de baño, que es color azul con… ¿Coronitas?
— ¿Es enserio?—Le grito para que me escuche niega con la cabeza un poco y se encoge de hombros; suelta un gran rugido para después aventarse al agua. Me echó a reír por las tonterías que hace.
Camino de vuelta al kiosko, me siento en uno de los escalones; observo el diseño justo como el de la daga de mi padre. Niego con la cabeza todo esto es tan confuso miro hacia un punto en la cascada.
A million thoughts in my head
Should I let my heart keep listening?
Cause up 'til now I've walked the line
Nothing lost but something missing
I can't decide
What's wrong, what's right?
Which way should I go?
Empiezo a cantar, mi mente es todo un embrollo. El mal y el bien parecen una y otra vez, la imagen de Edward y de mi padre una y otra vez.
Camino hacia uno de los árboles, me recargo en el.
If only I knew what my heart was telling me
Don't know what I'm feeling
Is this just a dream?
Ah oh, yeah
If only I could read the signs in front of me
I could find the way to who I'm meant to be
Ah oh, if only
If only [2x]
Lo golpeó con fuerza, empiezo a girar a su alrededor me detengo cuando veo a mi padre parado frente a mí, sé que es una alucinación pero no puedo evitar sentir temor. Sé que cuando esto termine, él estará aquí. Y en cualquier lugar, por eso tengo miedo. Detrás de él aparece Edward con su perfecto traje que usaba el día que llegamos, me sonríe de la manera en que lo hizo ese mismo día... Con esperanza.
Every step, every word,
With every hour I am falling in
To something new, something brave
To someone I, I have never been
Levantó la cabeza al cielo con esa frase, estoy preparada para esto, tal vez si, tal vez no. Con todas las cosas que están pasando ahí ya no sé qué es lo correcto, ni lo incorrecto. En ese caso ya sé cuál es la respuesta sobre si puedes decidir entre lo bueno y lo malo...
I can't decide
What's wrong, what's rugby?
Which way should I go?
Me es realmente imposible tomar esa desviación, no es algo para lo que esté preparada. Ya no diferencio entre lo bueno y lo malo.
If only I knew what my heart was telling me
Don't know what I'm feeling
Is this just a dream?
Ah oh, yeah
If only I could read the signs in front of me
I could find the way to who I'm meant to be
Ah oh, if only
Yeah
Camino a la orilla del arroyo, me recargo en el pedestal. Edward sigue nadando como si nada, me gusta verlo así de relajado. Se ve realmente cómodo, no como cuando está conmigo. Conmigo parece como si siguiera un protocolo. Porque aunque mis sentimientos por el están cambiando; los de él nunca han existido. Pero si...
Am I crazy? Maybe we could happen
Yeah
Will you still be with me when the magic's all run out?
Imagino un espacio t lugar en donde Edward no está bajo un hechizo, que me ama solo por cómo soy.
Doy un giro soltándome del pedestal, camino lejos mirando a mí alrededor, sueño con que Edward se quede conmigo cuando el hechizo se acabe... Que me quiera, como yo lo estoy empezando a querer; pero no se puede. Mi padre me lo dejó muy en claro, yo no puedo amar a nadie, solo a mí; las personas a las que amas solo te lastiman y te traicionan; yo no puedo.
If only I knew what my heart was telling me
Don't know what I'm feeling
Is this just a dream?
Ah oh...
If only I could read the signs in front of me
I could find the way to who I'm meant to be
Ah oh...
Empiezo a caminar por todo el Prado mientras me exoneró con mis manos y brazos, giro una y otra vez. Desearía nunca haber venido a Cullen's, así no me estaría debatiendo entre el bien y el mano, esta lucha interna no existiría.
Pero si no hubiera venido no conocería a Edward, no tendría una amiga aparte de Rose y Tanya y ahora tengo a Clary. No conocería más cosas sobre la historia de mis padres. Ya no sé lo que debo hacer.
If only, yeah [3x]
If only
If only.
Me vuelvo a la orilla del río, me siento en la orilla. Busco a Edward por todos lados, no lo veo me empiezo a asustar. Me levanto de un salto.
—¿Edward?—Lo llamo asustada, no sale. Me empiezo a desesperar, miles de preguntas pasan por mi mente.
¿Y si se ahogó?
¿Y si ya no sale?
¿Si le pasó algo?
¿Hay monstruos?
¿Si algo lo mordió?
Niego con la cabeza, tengo que salvarlo. Veo el agua con miedo. Nunca he nadado, ni siquiera sabía que se podía nadar hasta que lo explicaron en biología. Pues ya ni modo, tengo que hacerlo.
Me meto al agua aún con miedo, empiezo a avanzar sin importarme la profundidad. Comienzo a llamarlo desesperadamente, pero como no sé nadar el agua empieza a meterse por mi boca. Escupo todo lo que puedo, empiezo a brincar por busca de aire, dios ¿porque se me ocurrió salvar a Edward si no sé nadar? Solo yo y mis ideas.
En un momento ya no lucho más dejó que el agua me absorba por completo, cierro los ojos esperando mi muerte; pero no me ahogo. Antes que eso suceda unos brazos me sacan sosteniendo mi cintura. Cuando salimos a la superficie agarro lo más que puedo de aire. Edward nada conmigo hasta la orilla. Me sube al pasto, él se queda dentro.
—¿Dónde estabas?—Le preguntó escupiendo todavía agua.
—Estaba en esa cueva—Me señala a un lugar que no había visto.—¿No sabes nadar?—Niego con la cabeza—Vives en una isla...
—Con un maldito campo de fuerza que no permite salida alguna.—Digo con obviedad.
—Pero aun así intentaste salvarme...
—No funcionó—Él baja la mirada.
—Espero que esto pueda servir para que me perdones—Saca una piedra brillante azul me la da.—Pide un deseo y devuélvela al río.
Miro la roca pienso en el deseo y después la lanzó. Me levanto del césped y comiendo a caminar de vuelta al kiosko, Edward me sigue de cerca, estoy empapada de agua dios.
Edward se acerca a una silla y toma dos toallas con ambas me envuelven. Se sienta a mi lado.
—Oye... Lamento lo que pasó. No era mi intención.
—No te preocupes Edward—Le digo tomando ambas toallas con fuerza.
Nos quedamos en silencio por unos mementos.
—Creo que voy a ir por mi ropa—Lo último que necesito es que se tarde mucho en cambiarse. Chasqueo mis dedos y él rápidamente ya tiene su ropa puesta, me imagino seca de nuevo y chasqueo los dedos de nuevo. Ya estoy seca, él se sorprende.
— ¿Cómo...?
—Solo pienso en algo tan y como estaba y ya está—Él asiente. — ¿Nos podemos ir ya?—Asiente, me ayuda a levantarme.
—Quieres caminar, o podemos...—Antes que pueda decir algo nos teletransporto devuelta al inicio del sendero el carro sigue tal y como lo dejamos. Nos subimos en silencio.
El trayecto es en silencio, un silencio muy incómodo. Cuando llegamos le agradezco y me bajo del carro sin esperar a que me abra la puerta. Me detiene cuando pasó por su lado.
—Bella, he pensado... Yo ya te he dicho que te amo—Bajo la mirada— ¿Tú me amas?
—Edward. Yo...—Lo veo directamente a los ojos—No conozco como se siente eso, no te lo puedo decir con exactitud. Pero te puedo decir que si siento algo por ti—Él asiente, me dejar ir sin decir más. Salgo corriendo rumbo a la habitación.
Al entrar las chicas me ven con una sonrisa, niego con la cabeza y me dirijo a la otra habitación... Cierro con seguro, siento escozor en mis ojos. Nunca he llorado y eso no cambiara hoy, contengo las lágrimas con fuerza... Ni se te ocurra Isabella. Escucho la voz de mi padre, y no es la primera vez.
Karanlık*: En turo; Tenebrosa.
Gracias por sus comentarios, y palabras de alentó.
Aquí esta mi primer actualización del año. Espero que les haya gustado. Dejen sus comentarios y feliz año nuevo, que todas sus metas y deseos se cumplan…
Besos, abrazos y muchas felicidades.
Bell Grey
