TITULO: Descendientes.

AVISO: Historia basada en la película de Disney con el mismo nombre. Los personajes no me pertenecen, son de la gran autora Stephanie Meyer y de Adam Horowitz y Edward Kitsis.

Aclaraciones: La historia es narrada por Bella, el cabello de Bella no es morado.

Gracias a todos(as) por los comentarios del capítulo anterior y a quienes agregaron a favoritos.

Las palabras en Cursiva son contadas por otro lado.

Letras en negritas son pensamientos, en negras, subrayadas y cursivas narrado por otra persona

La coronación

Te lo traje es un pequeño bocadoLe entrego la cajita a EdwardPor si e da hambre después de la coronación.

¿Después? No, yo creo que lo comeré ahora.Intento evitarlo pro ya se ha metido un bocado en la boca.

Me quedo con la boca abierta como pececito fuera del agua, el frunce el ceño saboreando el pedazo.

¿Chispas o nueces?Intento relajarme, pero no puedo.

Me encojo de hombros.

AmbasMi voz sale como un gemido débil.

GenialDa otro mordisco, giro la mirada hacia otro lado. Dios si surge efecto lo más seguro es que me mande a encerrar a uno de los calabozos y me deje ahí durante mucho mucho tiem…—¿Quieres decirme algo o esperamos hasta que la poción surja efecto?Lo volteo a ver como si le hubieran salido tres ojos. Él suelta una carcajada.

¿Qué? ¿mo lo sa.? ¿Desde cuándo?Cambio mi pregunta. Él me sonríe de medio lado y me toma la mano.

Nuestra primera y única cita.

Yo puedo explicarlo todoLe digo poniéndome nerviosa cada vez más.

No te preocupes, ya lo sé.Abro los ojos.Estabas enamorada de mí, creíste que nunca te haría caso porque salir con Tessa. Y la única manera que encontraste para que yo te hiciera caso fue una poción de amor.

Exactamente eso.Me muerdo el labio y bajo la mirada.Entonces… ¿fingiste todo el tiempo?

Me toma la mano y de su pantalón saca una caja de terciopelo negro, me toma con ambas manos la mía.

Nada fue fingido.Abre la caja, bajo la mirada y me encuentro con un anillo idéntico al suyo, solo que más femenino.Yo realmente te amo.Me quedo sin palabras, intento decir algo pero solo logro soltar una pequeña exclamación sin palabras.Estos anillos pertenecían a mis abuelos; mi madre y mi padre los tenían cuando eran jóvenes y ahora nosotros.Lo volteo a ver sorprendida.

Eres muy amable, pero creo que es mejor que no lo utiliceCierro la caja y él me la da de nuevo.

No, es tuyo.Lo saca de la cajita y lo pone en el dedo.Ya vez, te queda perfecto.

Es muy hermoso EdwardLe digo y me lanzo a sus brazos.Gracias.Me aprieta contra él muy fuerte.

Te amo.Me lo susurra al oído, saco la daga y se la clavó en el estómago. Él se separa de mí y me mira fijamente, le sonrió y aplaudo.

Yo no.Le digo sacando la daga, esta resplandece de sangre. Le vuelvo a sonreír a Edward y eso es lo que ven sus ojos antes de cerrarse para siempre.

Me despierto tocando mi pecho, este late con rapidez y haciendo que me duela el pecho. Me siento apoyándome con las palmas en la cama, tomo mi celular de la mesita de noche. Las 6:30 a.m, en dos horas quede de verme con Edward enfrente del castillo. Las chicas ya se están arreglando para el evento.

El vestido de Tanya es entallado de maga larga con una abertura en su panza, obviamente de su color favorito... Morado. El de Rose es de escote de infarto, es corto y largo; color rojo. Los zapatos de ambas con sandalias negras. Me levanto de la cama y ellas me voltean a ver, ya están peinadas, Rose con un chongo elegante en lo alto de su cabeza, Tanya una trenza tipo cola de caballo, ninguna lleva maquillaje, pero aun así se ven realmente preciosas.

—Pensé que estarías todavía en cama, te dejamos descansar un poco más. Ya sabes, para lo del plan —Asiento y camino hacia la otra habitación, una de ellas me sigue.

Me acerco a la mesa y veo que todavía sigue ahí, bien. Me giro hacia Rose, ella me sonríe.

—En el baño está tu vestido y los zapatos, espero que te guste—Asiento e intentó sonreír, fallo notoriamente.—Todo saldrá bien.

—Eso espero—Digo antes de entrar al baño.

Busco el interruptor en la pared, cuando logró presionarlo me quedo de una sola pieza. Un vestido con muchos holandés en tonos negros, grises y blancos; la parte de arriba es de color nude, a su lado hay sandalias negras con una tira de piedras. Me acerco al vestido y pasó mi mano por él; siento la tela bajo mis dedos, es muy bonita y fina. Suelto un suspiro, me acerco a la regadera y la abro no espero a que salga el alguna caliente, me quito la ropa y entro a la regadera rápidamente.

Dejó que el agua fría me dé en todo el cuerpo, es una sensación buena para mi salud mental. Me toco el cuello y noto que sigo trayendo la cadena que mi padre me dio; esta hirviendo. La desprendo de mi cuello con un solo jalón, lo levanto a la altura de mis ojos, la cadena esta roja y pulsa, el dije está completamente negro, sin una pizca de color; frunzo el ceño preguntándome por qué está así, niego con la cabeza nunca se había puesto así. ¿Será la pesadilla que tuve? ¿Quizá la angustia de que los planes no salgan como queremos? ¿Qué es lo que está pasando? No tengo tiempo para esto, abro la cortina y dejó el collar en el mueble que hay cerca. En todo el tiempo que me tardo bañando no dejo de pensar en el collar, no sé porque razón sucedió eso... Pero tengo que averiguarlo sea como sea, cuando termino salgo de la regadera, me enrollo en mi bata, pisó la alfombra, me plantó frente al espejo.

Mi cabello está escurriendo, parece ser lacio aunque yo sé que no es así. Mis ojos están brillando a más no poder, cierro los ojos intentando relajarme. El ritual que ya llevo hace varios días, tomó tres respiraciones y por fin logró abrir los ojos; ya están más normales. De un solo chasquido mi cabello ya está más seco, y mi maquillaje ya está listo, en el tocador del lavabo están los perfumes. Tomo el primero sin ver la marca, lo roció por todo mi cuerpo.

Volteo la mirada hacia el vestido, tan dramático y tan hermoso, justo para la ocasión.

Colocó la ropa interior que Rose ha dejado ahí, bragas negras, sostén nude y una licra negra. Ajustó las correas de las sandalias, con un chasquido ya traigo puesto el vestido. Me vuelvo acercarla espejo, tenía pensado llevar el cabello suelto, pero eso no sería muy apropiado; lo quiero agarrado. Pienso en cada uno de los peinados que me enseñó Tanya. Escojo uno estilo Frida Kahlo,solo que las trenzas van hacia abajo y deja algunos de los mechones sueltos, suelto un aplauso y ya tengo el peinado, me aliso el vestido y salgo de baño, cuando entro al cuarto veo el reloj de la mesita 7:30, he tardado una hora en estar lista. Escucho que las chicas sueltan una exclamación de sorpresa.

—Bellas estas...

—Radiante—Termino por Rose, la voltea a ver. Ella abre la boca sorprendida.—Lo sé—Le sonrió de manera arrogante, ella asiente aún sorprendida.

—Pensé que nosotras te íbamos a arreglar el cabello y el maquillaje —Dice Tanya, me encojo de hombros y me acerco con elegancia al closet.

—Decidí hacerlo yo, espero que no les importe —Saco mi capa negra, la abrocho encima de mis hombros.

—Te ves muy bien, Bella—Me dice Tanya, se acerca a la mesa de noche y toma la caja en donde está la galleta de Edward, me congelo al recordar mi pesadilla.—Toma—La agarro como la garra de una máquina de juguetes y no la suelto hasta que logró meterla en el bolso de la capa.

—Espero que ya todo esté preparado—Ellas asienten tratando de sonreír.

—Con la repasada y cambios que hubo anoche todo quedó claro—Me dice Rose con voz clara.

—Bien—Me acerco a la mesa de noche y abro el cajón con un movimiento de mano, este se abre y sacó la caja del collar de Edward. Lo giro en los dedos una y otra vez, lo colocó en mi cuello y ahí lo dejo. Guardo de nuevo la caja, y cierro el cajón con magia de nuevo.

Vuelvo a entrar al cuarto en donde guardamos los objetos, veo hacia la meso y tomo los objetos que yo necesitaré, los muevo en mi mano una y otra vez viéndolos fijamente. Pasó mi mano arriba de él y lo desaparezco, lo cuelgo de una parte del vestido, solo necesitaré volver a pasar mi mano para que aparezca de nuevo. Es un encanto de invisibilidad.

Salgo de la habitación, ya han llegado los chicos, Jace ya trae puesto el abrigo de su madre, lo tiene combinada con un traje negro, camisa roja y corbata negra. Jasper va elegantemente con un traje blanco, chaleco plata, camisa blanca y corbata gris. Jacob va de traje verde botella, camisa blanca y un moño negro.

—Supongo que han utilizado un encantamiento para esconder los objetos—Les digo caminando hacia una de las ventanas, veo hacia el horizonte, el castillo de mi padre es iluminado por los rayos del sol.—Jasper.

—Encantamiento de encogimiento, Ness me ayudo con eso al igual que a Jacob en lo suyo—Asiento sin voltear a verlos.

—Jacob—Él se aclara la garganta

—Un encantamiento Glamour, las personas pensaran que es un reloj de bolsillo—Me giro hacia él, saca la caracola.

—Bien—Les digo caminando hacia el centro de la habitación.—Esta es la oportunidad que han estado esperando nuestros padres—Ellos asienten acercándose.—No nos podemos permitir fallar, así que las reglas son sencillas—Bajo la mirada hacia un lado —No vayan por lo seguro—La muevo al otro lado—El corazón no nos sirve aquí—Y por último subo la mirada y pa la pasó por cada uno de ellos—Lo más importante, no fallen—Ellos asienten con una sonrisa en el rostro.

—Ellos creen que los ayudaremos a escapar.—Dice Rose con una sonrisa traviesa, le sonrió de igual manera.

—Claro que lo haremos, pero a nuestra manera—Suenan las trompetas reales—Es hora.

Salgo de la habitación con los chicos detrás de mí, camino en silencio. Nuestras pisadas no producen sonido alguno, somos gatos al momento de caminar.

Veo a los lados y noto que ya casi no hay nadie, solo la gente que se atrasó, la cual nos mira sorprendida, sonrió con arrogancia al imaginar sus pensamientos. Esto es tan... Poco usual, y a la vez tan común. Poco usual porque somos hijos de los villanos, y tan común porque somos unos adolescentes que van camino a la coronación de alguien importante. Como pueden darse cuenta el único problema son nuestros padres.

Cuando nos encontramos a fuera del castillo esperamos con ansias la llegada del carruaje de Edward. Nos miramos unos a otros compartiendo los mismos sentimientos. Estamos realmente tensos, nerviosos y , por alguna extraña manera; ansiosos porque llegue el momento.

—Todo saldrá bien—Les susurro tratando de calmarlos, no logro mucho. Pero lo poco que sirvió hace que el ambiente se suavice un poco, estoy apunto de abrir la boca de nuevo para hablar, cuando las trompetas suenan anunciando la llegada del carruaje. Este está siendo empujado por caballos blancos, los colores típicos del reino de La Bestia cubren todas las decoraciones, desde las rosas azul cielo y algunas en amarillo, predomina el azul, por dios hasta Edward va en azul.

Lleva un traje azul rey en metálico con corbata negra, luce realmente... Bien. Le sonrió y levanto una de mis manos agitándola, me devuelve el saludo bajándose del carruaje. Volteo a ver a los chicos.

—El show a empezado—Asienten disimuladamente, camino hacia Edward. Él me recibe en sus brazos y me levantan dando una vuelta en el aire.

Río con él, me deposita en el suelo y da un beso en mi frente. Ya se acostumbro a mis desplantes.

—Amor, te ves...—Se hace un poco hacia atrás para verme bien, me muerdo el labio cuando vuelve a mis ojos—Simplemente hermosa —Bajo la mirada por sus palabras.

—Gracias, Edward—Susurro, él me levanta el mentón y delinea con su dedo mis labios.

—Ansío el día que me dejes besarte—Sus palabras me hacen tensarme, ese día nunca llegará.

—Solo dame tiempo—Él asiente, me toma del brazo, juntos caminos al carruaje. Me ayuda a subir, me sonríe notando que casi me caigo con una de las decoraciones. Niego con la cabeza mirándolo fijamente, él sube y se sienta a mi lado.

Toma mi mano entre las suyas; hay varias cámaras al rededor; las cuales no había notado.

—Se está transmitiendo en todas las partes—Me dice notando mi cara de confusión.

—¿Todas partes?—Pregunto viendo las cámaras con curiosidad.

—Hasta en la isla—Lo volteo a ver sorprendida, en la isla no nos permitían ver la tele porque no había cable—Mande a poner internet, cable, y telefonía en la Isla. Es una sorpresa que te tenía preparada, así podrás hablar con tu papá las veces que quieras.

—¿Estás tratando de decirme que la coronación la verán en la isla... La vera mi padre?—Él asiente con una sonrisa en el rostro, hago un intento de sonrisa que más bien sale como una mueca de horror—Genial.

¿Qué fue todo eso?

¿Porque MI hija está con el hijo de Esme y Carlisle?

Y porque él chico la alza en brazos puedo decir que son más que simples amigos, será que... ¿Isabella se enamoró de él?

No no creo que haya sido eso, cuando tuve mi racha de bueno aprendí que en las coronaciones solo las personas más cercanas a los Reyes y príncipes (A los que pertenecía el reino) podían estar al frente, así que o Isabella es muy amiga del hijo de Carlisle o es que ya sabe la verdad (Cosa que realmente dudo)

Ahí queda nuestra conversación, puedo sentir la mirada de Edward sobre todo el tiempo. Lo miro de reojo, de momento se cuelgue a saludar a todos los ciudadanos; ellos lo vitorean y gritan su nombre. Vuelvo la mirada hacia uno de los extremos, la gente me saluda; no les importa quién soy me saludan y no entiendo eso. Vuelvo la mirada hacia enfrente, ya va siendo momento en que le entregue su "obsequio" lo saco del bolsillo de la capa, hago un carraspeo de garganta para que me voltee a ver.

—Te lo traje es un pequeño bocado—Le entrego la cajita a Edward— Por si te da hambre después de la coronación.

Mira la caja con una ceja alzada y niega con la cabeza divertido, abre la caja y mira la galleta.

—¿Después? No, yo creo que lo comeré ahora. Se ve realmente apetitosa.—Intento evitarlo pero ya se ha metido un bocado en la boca.

Me quedo con la boca abierta como pececito fuera del agua, el frunce el ceño saboreando el pedazo. Hace un gesto de desconcierto, me mira a ver y su rostro no revela ninguna emoción, me tenso... El efecto ya ha de haber pasado.

—¿Chispas o nueces?—Intento relajarme, pero no puedo.

Me encojo de hombros.

—Ambas— Mi voz sale como un gemido débil, siento mi cuerpo frío como el hielo. Esto está tomando el rumbo de mi sueño.

—Genial— Da otro mordisco, giro la mirada hacia otro lado. Dios si surge efecto lo más seguro es que me mande a encerrar a uno de los calabozos y me deje ahí durante mucho mucho tiem…—¿Quieres decirme algo o esperamos hasta que la poción surja efecto?—Lo volteo a ver como si le hubieran salido tres ojos. Él suelta una carcajada.

—¿Qué? ¿Cómo lo sa….? ¿Desde cuándo?—Cambio mi pregunta. Él me sonríe de medio lado y me toma la mano.

—Nuestra primera y única cita.

—Yo puedo explicarlo todo—Le digo poniéndome nerviosa cada vez más.

—No te preocupes, ya lo sé.—Abro los ojos.— Estabas enamorada de mí, creíste que nunca te haría caso porque salía con Tessa. Y la única manera que encontraste para que yo te hiciera caso fue una poción de amor.

—Exactamente eso.—Me muerdo el labio y bajo la mirada.—Entonces… ¿fingiste todo este tiempo?

Me toma la mano y de su pantalón saca una caja de terciopelo negro, me toma con ambas manos la mía.

—Nada fue fingido.—Abre la caja, bajo la mirada y me encuentro con un anillo idéntico al suyo, solo que más femenino.— Yo realmente te amo.—Me quedo sin palabras, intento decir algo pero solo logro soltar una pequeña exclamación sin palabras.— Estos anillos pertenecían a mis abuelos; mi madre y mi padre los tenían cuando eran jóvenes y ahora nosotros.—Lo volteo a ver sorprendida.

—Eres muy amable, pero creo que es mejor que no lo utilice—Cierro la caja y él me la da de nuevo.

—No, es tuyo.— Lo saca de la cajita y lo pone en el dedo.—Ya vez, te queda perfecto. Tenía miedo de que no te quedará, sinceramente no sabía que iba a hacer si no lo hacía.

—Es muy hermoso Edward—Le digo y me lanzo a sus brazos.—Gracias.—Me aprieta contra él muy fuerte.

—Te amo.—Esas palabras me destruyen por completo, ahora sé que mis acciones traerán más repercusiones de las que creía.

—Lo siento mucho, Edward—Susurro por lo bajo tratando que él no me escuche, al no tensarse se que no lo ha hecho.

No, no, no. Esto no puede ser real, ella realmente lo ama.

Conozco realmente ese sentimiento como para saber que la puede cegar de su cometido, yo mismo he mirado como ella lo mira a él, a mí me han mirado como él la mira a ella. Ambos se aman y eso es algo que no permitiré. Me levanto de mi lugar y camino hacia la mesita de noche, tomo la daga entre mis manos. La giro y la miro con decisión, ella resplandece su nombre: Isabella...

Si ella no toma la decisión correcta me veré obligado a manejarla desde aquí.

Miro a la pantalla, ya ha llegado a donde será la coronación, él niño de Carlisle la ayuda a bajarse y ella le sonríe con tristeza; conozco demasiado a mi hija para saber que está dudando de su meta.

—Rey Carlisle, lamentó mucho lo que sucedió ayer. No era mi intención—Por la mirada del rey sé que me ha creido el arrepentimiento en la mirada.

—No te preocupes Bella, mi hijo hablo conmigo y me explico todo. Le dije que todo estaría bien—Se que no fue así, pero no soy quién para reclamarle nada.

—Y también dijiste que las decisiones que toma un rey tienen un motivo—Le replica Edward ahora calmar la tensión en el lugar.

—¿Enserio dije eso?—La reina le da un puntapié —Que sabio de mi parte haberlo dicho.

—Si querido—La reina toma la rienda de la conversación—Es hora de que pasemos a nuestros lugares.—Edward me toma de la mano cuando sus padres se van.

—Después de la coronación te tengo una sorpresa. —Deposita un beso en mis nudillos.—Carlos te llevará a tu sitio, nos veremos pronto—Asiento sin decir nada. —Deséame suerte—Me muerdo el labio.

—No la necesitas—La tendrás Edward, tendrás esa suerte. Pienso , me giro y veo al tal Carlos sonreírme, le devuelvo la sonrisa.

—No olvides que me gustan tus ojos—Escucho que dice Edward, mi sonrisa se hace más grande. Eso es lo que dijo en la entrevista cuando le preguntaron que era lo que pensaba de mi.

—Sígame señorita—Carlos me da su brazo, lo tomo con firmeza. Ambos caminamos rodeando el castillo, tengo que entrar por otra puerta no por donde entrará Edward.

Es una de las puertas laterales, me guía a mi lugar, es hasta adelante a lado de Tanya, ella me sonríe con nostalgia, se la devuelvo.

—Gracias Carlos—Le digo soltándome de su brazo, hago aparecer unos diez dólares, se los tiendo. Él se queda sorprendido—Por tu servicio.

—M..u..muchas gracias señorita—Toma el dinero con manos tiemblantes, le hago un gesto ahora que se vaya. Me giro hacia el palco, los chicos ya están en su posición. Asiento con la cabeza, ellos imitan mi gesto, apartó la mirada viendo a mi alrededor, Miss Belle va de amarillo, a su lado está el hada madrina, la está ayudando a colocarse en el lugar debido, junto al rey y a su hermana. La reina la toma del brazo sonriendo, el Hada se acerca al pedestal quita una tela de seda; es la varita... Levanto una de mis cejas y vuelvo la mirada hacia Tanya. Ella asiente, él plan es que ella arrebate la varita cuando estén nombrando a Garret príncipe.

Suenan las trompetas reales, tomos se levantan de sus asientos, hacemos lo mismo, giramos el cuerpo. Va entrenado Edward y detrás de él viene Garret, los soldados hacen una reverencia con los dos cuando pasan a su lado.

Cuando era niña mi padre me explico que en las ceremonias de coronación se avista vea que cuando el próximo rey este a tu altura des una pequeña reverencia. Yo se los explique a los chicos ha una semana, así que no tiene que ser tan difícil seguirlo.

Sonrió con malicia cuando sigue los protocolos que le enseñe cuando era solo una niña, siempre ha hecho lo debido y correcto.

Así que espero; por su bien, por el de sus amigos y por el del hijo de Carlisle; que esta vez haga lo que he dicho, las pantallas la enfocan cuando el chico pasa a su lado, puedo ver una mirada cómplice de él hacia ella... Pero ella no se la devuelve. El hada madrina da unos golpecitos con la varita en el pedestal. Alcanzó a ver un intercambio de miradas entre Tanya y Bella.

El hada da su discurso de siempre haciendo el bendito ritual de coronación la cuando está apunto de lanzar el hechizo del reinado eterno una mano blanca le quita la varita, sonrió y aplaudo.

—Por el poder que me concede ser el ser más mágico de todo el lugar—Muchos individuos me voltean a ver—Te nombro a ti Edward Anthony De Cullen Masen, el rey legítimo de nuestro reino... Cullen's.—Da un golpe en cada uno de los hombros de Edward—Alabado sea nuestro re...—Cuando está apunto de soltar un encantamiento la varita es arrebatada de su mano, todo el mundo suelta una exclamación, volteó hacia arriba, los chicos salen corriendo. Niego con la cabeza Tanya a adelantado las cosas, volteo a verla y veo que ella también tiene los ojos abiertos de par en par y niega con la cabeza, vuelvo la mirada...

Clary sostiene la varita hacia su madre.

—Nunca quisiste hacerme hermosa—Le dice con rabia—Yo lo tendré que hacer.—Se prepara para lanzar el hechizo.—bibidi babidi bú—Un relámpago sale volando de la varita, Clary no puede manejar la fuerza de la vara y esta hace que se descontrole. Edward corre hacia mí , me cubre con su cuerpo. Garret hace lo mismo con Tanya, busco a Tanya de reojo, ella asiente. Seré yo quien consiga la varita.

Por un espacio que deja Edward salgo al enfrentamiento con Clary.

—Bella cuidado—Escucho la voz de la reina, ella es la que debería de tener cuidado.

Con un simple empujón logró hacer que Clary suelte la varita, la tomo con rapidez. Ella me mira con pánico y sale corriendo hacia su madre, giro y veo a todos mirarme con pánico en el rostro, muchos están completamente blancos.

—Bella...—Intenta decir Edward, lo apunto con la varita, él sube las manos en modo de defensa.

—Aléjate—Escucho las pisadas de los demás chicos, Tanya logra quitar a Garret y se pone a mi altura, miro a Edward mientras quito el encantamiento de la daga, escucho la sorpresa de todos los presentes. Subo la daga a la altura de la vara. Apunto a Edward con ambas.

— Baja eso, se que no eres malvada.

—¿Como puedes estar tan seguro de eso?—Le grito a la cara mientras sostengo en una mano la daga de mi padre y con la otra la varita del Hada Azul.

—Solo lo sé.—Me mira directamente a los ojos, hay algo en su mirada, empiezo a bajar la varita. Hasta que un estruendo nos hace sacudir a todos de nuevo. Uno de seguridad entra.

—Se rompió la barrera.

Volteo a ver a los chicos, sus miradas demuestran terror... Nuestros padres.

Vuelvo la mirada hacia él y niego con la cabeza, bajo por completo ambas cosas.

—Ya es tarde Edward, no puedes garantizar que estaremos a salvo. No con ellos utilizando su magia—Camino hacia los chicos—Por qué aunque a Jace estar con su perro lo hace feliz, Jacob comer pizza después del partido lo hace feliz, a Jasper pasar tiempo con sus tías lo hace feliz, Rose que se divierte aprendiendo cosas nuevas todos los días, a Tanya que le fascina ayudar a los demás con su estilo. —Me giro hacia él—Y a mí que tú eres la cosa que más feliz me ha hecho en esta vida—Escucho el murmullo de todos los presentes—Porque te amo Edward, amo estar contigo. Amo estar aquí, amo las cosas tal y como están. Y aunque los seis queramos la paz, no es lo que debemos hacer. Nosotros...

—Son unos idiotas—Un escalofrío recorre mi espalda, giro la mirada hacia la entrada del castillo. Cruella de Vil esta parada negando con la cabeza, camina .—¿Escuchaste eso Maléfica? A tu nena le gusta ayudar a las personas.

Maléfica aparece detrás de uno de los pilares.

—Pero no debo de sentir tanta vergüenza como la que siente Ursula... Comer pizza y divertirse con los niños de los buenos, que mal gusto—De otro pedestal aparece Ursula, escucho como Jacob traga fuerte.

—Creo que las únicas que no sentimos vergüenza somos nosotras.—La voz de la Reina Malvada llena el lugar, atraviesa las puertas con naturalidad y con eleganci.—Mi hija disfruta aprendiendo cosas nuevas, yo le puedo enseñar.

—Y el mío adora pasar tiempo en familia. Bueno pues ya estoy aquí.—A Ingrid la identificamos rápido, el pasillo de dónde viene se empieza a congelar. Un escalofrío recorre mi espalda, solo falta mi padre.

—Utilízala por primera vez Bella, tu padre dijo que esa sería la manera de invocarlo—Bajo la mirada hacia la daga. La subo hacia mi vista.

—Rumpelstiltskin, por el poder que me concede esta daga yo te ordeno que te aparezcas. —Una nube verde cubre el sitio delante de las reinas, esperamos con inquietud para que se quite. La nube se va desvaneciendo, enfocó la mirada bien, no hay nada.

Escucho unos aplausos detrás de mí, todos volteamos asustados, él está ahí. Acostado en el pedestal de la varita.

—¿Yo me debo de sentir decepcionado de que mi única hija se haya enamorado?—Aplaude incorporándose , niega con la cabeza—No, no tengo porque. El amor no es impedimento para esto—Muchos gritos de terror se escuchan por todo el lugar, en su mano sostiene.—Tu daga querida hija, no quiero verme en la necesidad de usarla.—La deja en el pedestal.—Sabemos que si te utilizo contra todo el reino, tú ganarías. Así que... Dame mi daga y la vara—Bajo la mirada hacia la daga y la vara, la levanto de nuevo hacia él. Luce impaciente. Chasquea sus dedos, suelto un suspiro. Me acerco y le doy ambas cosas, escucho la exclamación de Edward y de los Reyes.—Aparte de que no creo que siguieras enamorada de él cuando te dijera quien es.

—¿A qué te refieres?—Él levanta su mirada hacia mí con burla.

—¿Qué no te lo han dicho?

—¿Decirme que?—Pregunto curiosa, me acerco más.

—Rumple, no—La voz de Miss Belle hace detener a mi papá.—No lo hagas, te lo suplico.

—Tienes razón querida—De su chaleco saca una pequeña luz—Tu mereces ver cómo sufre al saber la verdad.—Suelta la luz y esta sale disparada hacia Miss Belle, entra por sus ojos haciendo que ella parpadee, ha recuperado la vista. En otro momento la felicitaría pero ahora no es el caso¡ quiero saber qué verdad

—¿De qué verdad estás hablando?—Le preguntó de nuevo a mi padre.—No te quedes callado, solo dilo.

Él me sonríe con arrogancia.

—Desde que eras una niña me preguntaste sobre tu madre, yo nunca te dije el nombre.

—Dijiste que me había abandonado, eso fue todo—Él asiente y suelta una risita.

—Querida, déjame presentarte a tu madre...—Me tiende la mano, yo la miro con desconfianza pero la terminó aceptando.—Isabella Gold, esta es tu madre. Belle Masen—Mi corazón se detiene cuando escucho ese nombre.— A tu hermano Garret Masen—Volteo la mirada hacia Garret, el mira hacia otro lado. Niego con la cabeza, si el es mi hermano, los Reyes Carlisle y Esme son mis tíos.

—Eso quiere decir que...—Volteo a ver a Edward, él está igual que yo —Me enamore de mi primo.—Mi padre asiente con una sonrisa en el rostro, le alegra ver mi dolor.

Siento una presión en el pecho, los ojos me pican de las ganas que tengo de llorar, mis manos tiemblan de furia, y mi corazón se rompe en mil pedazos. Giro la mirada hacia mi... Madre. Su semblante de dolor inunda mi mente, sus ojos llenos de lágrimas me hacen tomar una decisión.

En esa decisión está mi destino escrito.


Eso ha sido todo.

!Ya falta cada vez menos! Unos dos capitulos y esto acaba.

Dios...

¿Como vieron que Edward y Bella si son primos? Y Bella que ya acepto sus sentimientos, eso si es mala suerte

Espero les haya gustado, dejen en sus comentarios quejas y sugerencias.