Capítulo 2: A la luz de la Luna.
Se dirigió hacia su habitación. Dejó su bolso en un sillón cercano a su cama y en el tocador dejó sus lentes y los collares de cuentas. Se sentó en la cama y se sacó las sandalias y acto seguido se recostó hacia atrás quedando boca arriba mirando el techo… comenzaba a cerrar sus ojos cuando sintió una corriente de viento chocar contra sus brazos desnudos, esto provocó que la carne se le pusiera de gallina.
-No recuerdo haber dejado la ventana abierta –pensó.
Perezosamente se puso en pie y se dirigió al ventanal de su habitación, que estaba justo frente de su cama. Cuando se disponía a cerrarla su cuerpo tembló al ver una cabellera dorada con destellos plateados que la observaba a orillas del mar. La luz de la luna sobre aquella persona le daba un aspecto celestial, cual ángel recién caído del cielo. El viento marino provocaba que sus largos cabellos ondearan y los rayos de la luna le sacaran destellos plateados.
Quién sería esa criatura?
Siempre pensó que era solo producto de su imaginación, puesto que no era la primera vez que la veía… estaba segura que aquella persona fue quien le salvó la vida la noche pasada… pero estaba segura de que esa no fue la primera vez que le veía.
Corría un viento fresco, aquella persona aún seguía en pie observándola desde la playa. Corrió hacia su armario y cogió un chaleco para abrigarse un poco y poder bajar. Apenas lo tuvo en sus manos se dirigió nuevamente hacia el ventanal el cual abrió apresuradamente saliendo a una terraza amplia, por la cual también habían escaleras de piedras que daban a la playa (ya que su casa se encontraba en la cima de un risco no muy elevado). Mientras bajaba las escaleras iba poniéndose el chaleco; sus descalzos pies hacían contacto con la fría loza de piedra, pero aquello no le importaba… quería acabar con la duda… quien sería aquella persona?
Finalmente toco la húmeda y blanca arena. Ahora el viento marino jugaba con sus cabellos alborotándolos y cubriéndole un poco la visión. Su vestido también ondeaba.
-Dónde estará?... si estoy segura que aquí estaba… lo vi!
Con ambas manos se tomó la cabeza y miró al océano.
-Pretendes volverme loca no es así?... ahora me haces ver cosas que no están ahí! –le gritaba al oleaje.
No pudo soportarlo, una lágrima corrió por su aterciopelada mejilla mientras caía de rodillas en las arenas. Ahí se quedó unos segundos cuando se sintió observada… miró hacia su derecha y… si, ahí estaba aquella persona, estaba sentada en unas rocas en donde rompían algunas pequeñas olas. Su magnífica cabellera ondeaba mientras le miraba a los ojos. Hermione se estremeció de pies a cabeza… su mirada, aquellos ojos grises la llenaron de temblores y sensaciones.
Como pudo se puso en pie, y como si estuviera bajo un profundo trance se dirigió hacia la persona en la roca.
Hermione se sintió consumida por aquella mirada gris… toda ella temblaba.
-Quien eres –se atrevió a articular después de segundos de conexión entre sus miradas.
La persona no respondía.
Aquella imagen la morena jamás la olvidaría, era todo el tan celestial, la Luna se bañaba sobre el arrancándole destellos dorado-plateados a sus cabellos y hacía que su blanca tez brillara como por cuenta propia.
La persona se bajo de la roca y quedo de pie frente a ella.
-Se que lo conozco… se que lo conozco… se que le he visto antes… como pudiste olvidar algo Hermione! –se auto reprochaba mentalmente la chica.
-Si me conoces… no te equivocas.
Sí! Finalmente había hablado… pero…
-Cómo…
-No, no leo la mente si es eso lo que pensabas decir… pero por tu expresión facial, se nota que te estabas atormentando por una duda interna… no es así?
Hermione calló, pero luego habló.
-Quien eres entonces?
-Vaya! Ya me has olvidado… y como no querer hacerlo verdad?
Hermione estaba mucho más que confundida… se aguantaba para no tomarse la cabeza y sacarse los cabellos, por que aquella duda la estaba matando. A cambio de eso se mordió su labio inferior y apretó sendos puños.
-Que graciosa te ves! –dijo la persona formando una amplia sonrisa dejando ver sus perfectos y blancos dientes.
-Que tengo de gracioso? –dijo molesta la morena.
-La forma que tienes de expresarte… no has cambiado nada Granger.
Sí, el la conocía… pero no quería decirle su nombre y ya las ansias la carcomían!
-Pero dime quien eres!
-No tardarás en saberlo y mandarme a la mierda.
-A la mierda? Porque habría de hacer eso?... es decir…
-Es decir nada Granger… yo soy yo y tu eres tu… y solo por ese hecho me mandarás a la mierda –dijo sin sacar aquella sonrisa de sus labios… pero era una sonrisa muy cálida y verdadera.
-Tú fuiste quien…
-Si… lo que hacías era una estupidez y me alegro que hayas desistido en hacerlo.
-Que sabes tu de eso!
-Mucho se! Más de lo que crees.
Al decir esto el rubio se llevó una mano a sus cabellos (por que el viento los comenzaba a alborotar nuevamente) para tratar de ordenarlos, parecían tan sedosos… fue entonces cuando Hermione se dio cuenta de que en su mano algo brillaba.
-Un anillo –pensó.
Pero su corazón se detuvo y sus ojos se abrieron como platos al notar cual era la figura de aquel anillo. Pronto se le vinieron a la cabeza mil imágenes de cuando ella estaba en Hogwarts… y recordó ese anillo, un día de tercer año.
Impactada por lo que acababa de recordar se distancio del muchacho que la observaba con sus grises ojos.
-Ya era hora… me preguntaba por que te habías tardado tanto.
Hermione llevó su mano a la cintura, ya que generalmente solía poner ahí su varita cuando llevaba vestido… pero…
-Maldita sea! La dejé en el bolso –pensó.
-No te preocupes que no pienso hacerte nada malo Granger.
-Aléjate de mi imbécil!
-Uyyy… y empezamos con los insultos. Que te quede claro que yo no te he dicho nada –decía mientras acortaba la distancia.
-Que te alejes te digo!
-Esa es la forma que tienes de agradecer a quien te salvo la vida?
-Nadie te lo pidió gusano!
-Ok, ese comportamiento tuyo me está comenzando a enervar.
-Que mierda haces aquí Malfoy?... Que quieres?... Qué buscas?
-Lo siento Granger, pero eso no te lo puedo decir.
-Entonces vete de aquí! –le ordenó apuntándole con su mano extendida hacia el otro lado de la playa, lejos de su propiedad.
Draco caminó hacia ella con ambas manos dentro de sus bolsillos de tela negra y quedar de pie frente a la morena, solo unos escasos centímetros los separaban, pero la chica no se movió un solo centímetro, no quería demostrar que sentía algo raro en ella… pero no era necesario demostrarlo, por que el rubio se dio cuenta de que ella estaba nerviosa… tanto como el lo estaba.
Aquella sonrisa amistosa se volvió a dibujar en la comisura de sus labios… la morena no podía entender que era lo que le pasaba a el, por que ese no era el Draco Malfoy que ella recordaba… pero de pronto su corazón se detuvo al ver que por un instante hubiera jurado ver a Draco con un semblante triste, lleno de soledad, de la soledad más profunda.
-Buenas noches. –le dijo el rubio y paso junto a ella rozándole su brazo derecho, lo cual hizo que su piel se pusiera de gallina… luego sintió un leve aroma embriagador, aroma a hombre, un aroma que por muy dentro de su ser le recordaba algo que no podía entender que era… un aroma que quería que la abrazara.
Con el corazón a mil por hora, la chica se volteo a mirar por donde el rubio se había ido, pero no vio a nadie. Una extraña sensación de soledad la invadió de pronto.
Al volver a su casa en la cima del risco y observar todo tan desértico en cuanto a presencias, no pudo evitar sentirse más sola de lo que se sintió allá abajo. Pero eso era otra cosa que no podía entender, aquellas sensaciones varias que su cuerpo comenzó a tener con Malfoy… pero que demonios era?... algo no estaba bien.
-No puedo creer que me esté ocupando de cosas tan insignificantes. Mejor me voy a la cama.
Y así lo hizo, se sacó sus prendas y cogió su pijama, una pijama larga de seda rosa clara. Abrió las ropas de su cama y se metió en ellas. Pero no podía conciliar el sueño, no tenía una sola pizca de sueño.
No lo pudo evitar y algo molesta se puso en pie, más no prendió ni un tipo de luz, con la luz de la luna bastaba y sobraba… y estaba tan hermosa, como no querer admirarla de más cerca, por lo cual decidió salir a la terraza y contemplarla. Antes de salir se percató de que Malfoy se hubiera marchado, y así lo comprobaron sus ojos cuando no vio a nadie en las orillas de la playa… extrañamente al comprobar de que el chico no estaba, un leve sentimiento de tristeza se apoderó de su corazón por unos instantes.
-Pretendes volverme loca! –le volvió a decir a la mar que dulcemente acariciaba la orilla de la playa, apenas emitiendo ruido.
Ahora la luna se bañaba en las saladas aguas de la mar.
-Que es lo que querrá… por que está aquí, por que me salvó la vida… por que ese comportamiento… y por que esa extraña sonrisa… PORQUE!?
Esas eran las preguntas que tenía en su cabeza en aquellos momentos.
Finalmente, recordando su tiempo en Hogwarts y lo miserable que le había hecho la vida Malfoy en aquel colegio, decidió cerrar el tema bajo candado, no pensar más en el y por sobre todo, no contárselo a nadie.
-Es lo mejor no?
Bostezó. Finalmente el sueño había llegado, ahora se iría si o si a la cama.
Pero antes de entrar a la casa, sintió que alguien la observaba de algún lugar. Rápidamente volteo, pero sus ojos no se encontraron con nadie.
-En serio! Me estas volviendo loca! Pero no te daré en el gusto! –le gritó al océano y que repentinamente este hacía chocar una gran ola justo en la roca donde minutos antes había estado Draco sentado.
Hermione no se equivocaba, alguien efectivamente la había estado mirando desde un punto que ella no podía llegar a ver con sus ojos… Malfoy no se había ido, más ahí estaba el, sentado en unas rocas con un rostro demacrado por la soledad. Tomó una piedra y con fuerza la arrojó al mar.
-Maldita sea! Que estás planeando hacer!... Sabes que esto está mal! Sabes que ella no debía saber de tu maldita existencia! MIERDA!
Era increíble presenciar como el rubio, con gran furia se auto castigaba con sus propias palabras. No pudo contener las ganas, puesto que lo llevaba haciendo desde que la vio.
-Mi Señor –dijo una voz a las espaldas del rubio. Se puso en pie y se encontró con la figura de un hombre encapuchado que permanecía agachado en una reverencia frente a Malfoy.
-Habla –le dijo fríamente Draco.
-Mi Señor, tenemos algunos problemas con…
-Que no puedan hacer nada sin mi! Tan auto insuficientes que son! –dijo con rabia. –Levántate y llévame.
-Si mi señor.
Bueno, aquí mi segundo capítulo... ahora quiero avanzar un tanto rápido para que nose me aburran P ... gracias a la persona que me dejo mi único review, apenas sepa como responderlos (si es q se puede) lo haré P... y gracias tmb a la gente que me agregó a sus favoritos ) ... soy nueva en todo este mecanismo que hay que hacer para ir subiendo los capítulos, espero no haberme equivocado en los pasos a seguir xD
Besos a todos y... háganme feliz!!!!
Acepto reviews siendo buenos o malos, da igual, necesito saber la opinión de uds. para ir mejorando cada vez que escribo )
Atte a uds... Angellore.Malfoy
