Niños… ¿Otra vez?

¡He vuelto! :3 asdadasd Hoy tengo el día libre (:D) así que aprovecharé para escribir :3

ACLARACIONES:

Cursiva: pensamientos.

Disfrutad la historia :3

Capítulo 3: Amy Kristel y Leia Kailan.

—Eh... me dijeron que tenía que venir a vivir con los Mukamis y ella — señaló con la cabeza a la de cabellos azules — con los Tsukinamis.

3...2...1...

—¡¿Qué?!

—Oh, es cierto — Karl se levantó del sillón — tuve que llamar refuerzos.

—¡¿Qué hiciste qué?!

—La situación es desesperada, Ayato. Necesitamos ayuda — las chicas se quedaron en la puerta, confundidas. ¿De qué hablaban? ¿Porqué tan desesperados? Se quedaron paradas en la puerta, viendo como el peliverde y el pelirrojo peleaban.

—Ujum... — la chica de cabellos azules se carraspeó la garganta, haciendo que Karl y Ayato dejaran de pelear — mis disculpas por la interrupción, me llamo Leia Kailan y según lo tengo entendido vengo en busca de los Tsukinamis, ¿están presentes?

Esta tipa se cree Yui...

—Sí — contestó Shin levantándose — él es Carla y yo soy Shin Tsukinami, ¿pasa algo? ¿Para que nos solicitas?

Leia sonrió.

—Creo que ya lo dije, ¿o acaso estás sordo, Tsukinami? — Leia dijo el apellido Tsukinami con tanta amargura que casi parecía que escupía las palabras.

Shin frunció el ceño.

—No, no estoy sordo mujer. Sólo preguntaba — Shin y Leia se miraron a los ojos, había tanta tensión que el aire se podía cortar con un cuchillo. Yui miraba la escena confundida. Claro, su inocencia no le hacía comprender que esos dos no se llevarían bien ni en un millón de años. Pero para ella, era amor. Todo lo que la rodeaba para ella era amor. Sonrió y se acercó a Leia, la tiró del abrigo. Leia miró abajo y Yui le sonrió con esa típica sonrisa suya, que podía calmar cualquier corazón agitado.

Leia suspiró, repentinamente incómoda.

¿Porqué se sentía... culpable? Leia sentía que los orbes rosados de Yui le estrujaban el alma y veían sus secretos oscuros. Miró hacia la izquierda y se encontró con Shin mirándola. Se quedó viendo las iris doradas de Shin (lo prefirió antes de ver los rosados de Yui) Se quedaron viendo un buen rato hasta que
Yui decidió romperlo.

—Señorita Kailin — Leia respiró hondo.

—¿S-sí?

—¿Le gustaría sentarse? — Yui sonrió con ternura y el corazón de Leia dio un vuelco. Tanta ternura en un cuerpo debe estar prohibida pensó. Leia se agachó y cargó a Yui en brazos.

—Por supuesto pequeña.

Yui rió y agitó los brazos. Leia se sentó y empezó a juguetear con su cabellera rubia. Shin miraba la escena, ¿en serio Yui hizo que Leia se transformara a eso? Era fascinante.

Mientras tanto, Amy se había sentado y tomaba una fresca limonada, cortesía del pequeño niño de cabellos verdes que tenía en las piernas. Azusa le sonreía tímido a la ojigris, la cual estaba a punto de sufrir un sangrado nasal extremo. ¡Estos niños son tan kawaiis! pensó sonriendo. Karl silbó y llamó la atención de todos los presentes.

—Muy bien, ahora que estamos todos reunidos, presentémonos — Karl apuntó a Amy. La cual se levantó, aún con Azusa en brazos, y se sacudió las piernas.

—Me llamo Amy Kristel, tengo 17 años y ahora vivo con los Mukamis — Sonrió viendo a Yuma el cual medio asintió. Leia se levantó con una sonrisa de oreja a oreja con Yui en brazos.

—Yo me llamo Leia Kailan, tengo 18 años y vivo... — se quedó callada un momento — ¿aquí? ¿O con los Tsukinamis?

A todos les salió una gota en la cabeza.

—Nah, no importa. — terminó sonriendo y se volvió a sentar. Luego, Karl explicó con paciencia la situación. Mientras que ambas chicas reían.

—Así que, ¿me estás diciendo que estos niños...? — hizo un gesto vago hacia Raito, Kanato y un dormido Shuu — ¿son adolescentes?

—Exacto.

Leia y Amy se miraron, para luego explotar en carcajadas.

—¡¿Cómo pasó esto?! — preguntó entre carcajadas Amy.

—Todavía no sabemos — Shin frunció los labios y se acostó en el sillón. Ayato miró afuera y se dio cuenta que era de noche. ¿En serio el tiempo pasó tan rápido? En medio de un suspiro dijo que iba a dormir, y todos decidieron hacer lo mismo. Ayato subió siendo perseguido por Yui. La cual daba brinquitos diciendo "¡Ayato-nii, caballito, caballito!" Ayato tuvo que ceder, porque estaba más que seguro que si volvía a escuchar la palabra "Ayato-nii" o "caballito" alguien saldría herido.

Fue a su habitación y se dejó caer en su cama. Al menos, hoy no dormiré en la Iron Maiden pensó. Yui aún seguía parada allí, viendo confundida como el pelirrojo dormía. Caminó hasta donde estaba y lo sacudió con fuerza.

—Ayato-nii, Ayato-nii — Yui vio que el vampiro no se despertaba y lo agitó más fuerte — ¡Ayato-nii!

—¡¿QUÉ MALDITA SEA, QUÉ?! — Ayato se levantó ardiendo de furia y miró a Yui, la cual empezó a retroceder completamente asustada. Cuando se detuvo cayó arrodillada al piso y...

Se puso a llorar.

Ayato no sabía que era esa presión en el pecho que sentía, antes, si Yui hubiera llorado de esa forma, él se hubiera reído. Pero ahora era diferente. Se levantó de su cama y tomó a Yui en brazos. La pequeña seguía sollozando y se estremecía levemente. Ayato se revisó los bolsillos y tenía un pañuelo blanco, con este le limpió las lágrimas. Yui se sorbo la nariz y miró a Ayato.

—Lo siento — murmuró el pelirrojo.

—Ayato-nii... ¿prometes no volver a gritar? — Preguntó Yui en voz baja.

—Sí — sonrió — lo prometo.

Yui sonrió con ternura y abrazó el cuello de él.

—Te quiero Ayato-nii — musitó Yui pegada al cuello de Ayato. Éste dio un respingo, pero luego, rodeó a Yui con los brazos y puso la cara en la curvatura de su cuello, embriagándose con su aroma.

—Yo... yo también te quiero...

(Mientras tanto a otro lado de la mansión)

Leia y Amy iban a dormir juntas, como la mansión estaba literalmente llena (cosa que jamás pensé que pasaría) tenían que dormir juntas. Ambas desempacaban las maletas calladas. Hasta que un toque de puerta tímido las interrumpió. Leia abrió la puerta y se encontró con Azusa, el cual traía puesta una pijama de dormir de lobo, con el gorro que tenía orejitas y todo. Leia y Amy cayeron al piso mientras que sufrían un sangrado nasal que las dejo K.O en el piso. Cuando se reincorporaron Azusa explicó que no quería dormir solo y que venía a dormir con Amy, la cual aceptó gustosa.

—¡Buenas noches! — dijo medio dormido Azusa.

—Buenas noches — respondieron Leia y Amy al unísono.

Continuará :L

¡Konichiwa! :3 creo que este capítulo tiene una sobredosis de kawaiiedad (?) / de tan solo pensar en Azusa vestido de lobito *sangrado nasal* xDDD