Lamento la demora... estaba de vacaciones P .. pero como ahora me vuelvo a ir les dejo este capítulo.. no es la gran cosa, pero ya irán viendo...

Capítulo 6: Comienza el Misterio

-Que es lo que esta pasando! Exijo una respuesta!

-No estas en condiciones de exigir nada… y mucho menos a mí. Ahora cállate, necesito pensar.

-No me vengas a callar en mi propia… Ok, ok, me callo.

Hermione se vio obligada a callarse al ver la horrible cara que le ponía Malfoy. Al parecer, de verdad las cosas se estaban poniendo muy feas.

Que era lo que el podría saber de aquel Ángel?

Hermione angustiada se sacó el colgante del cuello y lo tomó con su mano derecha, lo contemplo por largos segundos mientras que en su mente el diálogo con el que había soñado la noche recién pasada se volvía a avivar dentro de ella.

"El Ángel soy yo"

-Pero quien eres tú… por que no recuerdo esto! –se formulaba angustiada en su mente.

Malfoy seguía paseándose lentamente de un lado a otro mientras que afuera una furiosa lluvia se dejaba caer.

Un escalofrío recorrió a la morena, y fue entonces cuando se percató de que estaba completamente empapada, así como también lo estaba el.

-Ve a cambiarte de ropa. Te vas a agarrar una hipotermia así.

-No es para tanto Malfoy.

-Haz lo que te digo, quieres!

De malas pulgas la chica se dirigió hacia su habitación mirando de reojo al chico que ahora miraba hacia fuera por la ventana del living.

-Que se supone que haré ahora?... esto no estaba planeado… pero…

La atención del rubio se dirigió ahora hacia la mesita de café del living, en donde Hermione había dejado la cadena del Ángel encima. Sonreía. Hace tantos años que no lo hacía de forma tan pura. No se había dado cuenta de que la morena le observaba desde las escaleras.

-Está… está sonriendo? –pensaba la chica al verlo… y ella por alguna extraña razón también se alegró de verle sonreír y no pudo evitar hacerlo también hasta que…

-Lo primero que le digo es que lo cuide y lo primero que hace es dejarlo tirado en cualquier lugar.

La sonrisa obviamente se borró.

-Accio cadena!

La cadena voló de la mano de Malfoy a la de Hermione, quien aún se encontraba en la cima de las escaleras.

Hermione hubiera jurado ver al chico mirarla de arriba abajo como anonadado, contemplándola, pero aquella estúpida idea se borró de su mente con el solo hecho de pensar de que era Draco Malfoy.

Pero como es Hermione Granger, la cual rara vez se equivoca, esa vez le había acertado obviamente. Draco la contemplaba de pies a cabeza. Lucía un hermoso vestido negro veraniego. Escote en V, ajustado al busto y cintura y de la cual caía libre hasta un poco más debajo de sus rodillas. Y para completarlo se había calzado unas sandalias planas negras con tiritas amarradas a su pantorrilla de forma entrecruzada. Y justo en el medio de ese escote en V se había colgado el Ángel que acababa de arrebatarle al rubio.

-Mmmm… aún así eso no vale. Te dije que lo cuidaras.

-Y yo te digo que te vayas a secar… estas bajo mi techo y haces lo que te digo.

La chica le arrojó a la cara una toalla.

-El baño esta por el pasillo, la primera puerta a mano derecha. No creo que sea necesario pasarte ropa de hombre ya que he de suponer que sabes usar…

-Se usar el encantamiento secador tan bien como tu. Para de restregarme tu sabiduría por la cara Granger que yo si te llego a los talones y mucho más arriba. Que te quede claro eso.

El rubio salió del lugar dejando a una Hermione con un gran color rojo subiéndole a sus mejillas.

-Como se atreve! Y en mi propia casa!... debería estar agradecido por que le brindo ayuda. –Dijo una parte de su mente.-Pero tú también le tienes que estar agradecida, puesto que te ha salvado la vida más de una vez –dijo la otra.

Ahora fue ella quien se sentó en un rellano de la ventana del living. El día estaba tan horrible, un nublado oscuro cubría la zona y la incesable lluvia no paraba de caer… y ahora que lo observaba, la marea comenzaba a subir y el mar se estaba poniendo demasiado bravo.

Que sería todo eso, se preguntaba la morena con el entrecejo fruncido y de brazos cruzados. Jamás había sucedido algo así… y lo peor de todo fueron aquellas sirenas, aquellas que se hicieron pasar por sus padres… pero por que querer pasarse por ellos, y aún algo más extraño, que hacían sirenas por esos lados, ellas sabían perfectamente que a tierras muggles no debían pasar, aunque fueran de las de mala estirpe… y si se llegaban a pasar, el departamento de regulación de las criaturas mágicas debería de saberlo hace mucho ya, entonces por que aún no llegaban a regular la situación? Ellos saben también que la casa de veraneo de la morena se encuentra en esa zona, por qué entonces no le llegaba ni una sola lechuza notificándole de algo.

-Bien, pues de brazos cruzados no me quedo.

La chica hizo ademán de ponerse en pie, pero una mano en su hombro le hizo seguir sentada en el rellano de la ventana.

-Que quieres ahora Malfoy?

El chico había vuelto ya. Sus ropas estaban tan lisas, sin ni una sola pelusa, como la primera vez que le vio. Sus cabellos dorados con destellos platinados estaban en perfecto orden (bueno, salvo unos mechones que caían por su frente) amarrados en una cola con ayuda de un lienzo negro.

-Me pasa que no harás nada Granger. Te quedarás aquí hasta que yo te lo diga.

-Hasta que tu me lo digas!? JA! … esto es una broma cierto?

-Tómalo como quieras, pero si faltas a mi decisión lo vas a lamentar caro.

Aquello había sido muy en serio, y Hermione lo notó por el tono de voz con el que lo dijo.

-Quiero que me expliques.

-Que quieres que te explique.

-TODO! Todo esto que está sucediendo. Esta lluvia, el Ángel, las sirenas, por que aún no llega el Ministerio…

-El Ministerio es una mierda Granger, y eso lo sabes en lo muy profundo de tu ser.

La morena no artículo palabra alguna, el rubio la había dejado nuevamente sin palabras. Cuando odiaba eso ella!

-No crees que es obvio que si aún no llegan es por que aún no lo saben?

-Que respuesta tan inteligente Malfoy! –Ironizo –Quiero algo más concreto.

-No me jodas Granger. Y confórmate con eso que será lo único que tendrás de mí… al menos por el momento.

Pero la morena ya no le prestaba atención. Estaba completamente sumida mirando por la ventana hacia el violento oleaje.

-No me gusta que me ignoren cuando hablo Gra… Ooh.

Recién había caído en la cuenta de que era lo que tan embelesada estaba mirando por la ventana. Las sirenas, aquellas sirenas comenzaban a salir del mar, ya no tenían colas, si no que eran perfectas piernas que estaban dejando el color verde para pasar a uno piel, estaban cambiando de apariencia a una humana. Sus cuerpos comenzaban a parecerse cada vez más a los de un humano. En las mujeres, sus largas cabelleras onduladas cubrían la desnudez de sus pechos nada más, mientras que los hombres, solo algunos tenían cabellos largos, pero no más allá de los hombros.

-Debemos marcharnos de aquí.

Trato de tomar a Hermione, pero la chica seguía en trance y comenzaba a rasguñar el vidrio de la ventana como tratando de quebrarlo y salir de ahí para reunirse con ellos.

Ven con nosotros Hermione, tenemos a tus padres, no sabes lo deseosos que están de verte… Te echan tanto de menos.

Inclusive Draco pudo escuchar aquellas palabras dichas melodiosamente. Mientras Hermione comenzaba a rasguñar desesperadamente la ventana para salir, al punto en que comenzó a hacerse daño en los dedos los cuales comenzaron a sangrar.

En vista de que la morena no reaccionaba ante las palabras del rubio, este se vio obligado a voltearla violentamente hacia el y plantarle una sonora bofetada. Hermione salió del trance.

-QUE DEMONIOS TE PASA! –le espeto furiosa la chica.

-Me pasa que nos vamos, AHORA! MUÉVETE!

-Estas loco? Como se te ocurre que…

Draco la tomó por los hombros y le volteo hacia el ventanal nuevamente. Más de 10 personas caminaban desnudas por la playa (o lo que quedaba de ella debido a la crecida) en dirección hacia su hogar.

-Bien, nos vamos! –aceptó finalmente. –Pero dónde…

-Eso déjamelo a mi. Sujétate a mí, nos vamos a transportar.

Dudosa la morena le miró, pero Draco no estaba para perder el tiempo, debía actuar rápido, así que ante la dubitativa de la morena en abrazarle, el se abalanzó sobre ella y la rodeo con sus brazos. Hermione sintió que el corazón se le subía a la garganta. Un exquisito aroma embriagador penetró por sus narices… ese olor ella ya lo conocía… pero de donde!

Al cabo de unos segundos, sintió que sus pies tocaban tierra firme. Lentamente se separo del cuerpo del ex Slytherin, tambaleándose un poco. Odiaba transportarse, siempre terminaba mareada, prefería cien veces viajar por la red flu, aunque ello significara terminar llena de hollín, pero al menos no terminaba con el estomago revuelto.

-Dó… Dónde estamos? –dijo sosteniéndose la cabeza.

Draco la empujó por los hombros para que pudiera sentarse en un sillón de cuero que estaba tras ella.

-Estamos en mi casa… es mucho más segura que la tuya.

Poco a poco la chica fue recuperándose del mareo que la había acosado instantes atrás.

Pudo observar de que definitivamente, Malfoy estaba cubierto de dinero. Aquella sola habitación era preciosa e inmensa, perfectamente cabían 4 habitaciones comunes y corrientes, con sus respectivos armarios y baños.

En el techo habían tallados de variadas figuras en madera, las paredes también eran de una madera oscura y lustrosa, pero estaba cubierta en su totalidad por algunos cuadros y repisas llenas a rebosar de libros. Ella estaba sentada en un sofá enorme de cuero negro, mientras que al frente de ella estaban las otras partes del conjunto de inmobiliario y una hermosa mesita de café de caoba reluciente. La cama era enorme y adoselada, cubierta por un cubrecamas de seda acolchada color tinto, del mismo color que las cortinas. Del techo desprendía una hermosa lámpara de gotitas de cristal, y cerca de la puerta una gran chimenea de marfil negro, por sobre la cual había un retrato de una bella mujer de cabellos dorados, tez blanca porcelánica y ojos azules como el cielo.

-Es ella…?

-Esta es mi habitación y si, ella es mi madre.

Hermione notó como por el rostro del chico se dejaba ver una profunda tristeza… Narcisa estaba muerta, todo el mundo sabía que la mujer había muerto en manos de su propio marido, pero nadie sabía el por que de aquella violenta reacción.

La chica se puso en pie y miró por uno de los enormes ventanales que había en la habitación. Sus ojos se deleitaron al ver un hermoso paisaje invernal, todo alrededor de la mansión estaba cubierto por nieve, y un poco más allá se veían ciervos escarbando la blanca capa para poder pastar.

-Dónde estamos?

-Solo puedo comentarte de que estamos en América.

Hermione abrió grande ojos.

-América!... pero si tu…

-No puedes analizar de que cabe la posibilidad de que simplemente me haya cambiado de casa y país?

Como odiaba que el rubio le saliera con esas respuestas tan obvias poniendo en juego su intelecto.

-Ahora que estamos aquí…

-Tú no te moverás. Voy y vuelvo.

Draco salió de la habitación dejándola con seguro mágico a su salida.

-SÁCAME DE AQUÍ MALFOY! TAMPOCO SOY TU ESCLAVA!

Fuertemente golpeaba la puerta y gritaba a la vez, pero le fue inútil. Trato de quitar el encantamiento protector, pero no lo pudo hacer… debía de ser magia oscura y muy avanzada para magos tenebrosos. Aunque eso ya no le daba impresión alguna, tampoco le impresionaba saber si el chico fue o es mortífago, dado que el solo echo de que sea un Malfoy, todo lo malévolo se podía esperar de el.

Finalmente desistió y se alejo de la puerta. Al lado de ella estaba la chimenea y por sobre esta, en su loza había un hermoso y antiguo reloj de oro que marcaban las 10 de la mañana.

Cayó en la realidad de que no había logrado dormir mucho y que por ende su cuerpo reclamaba por algo de sueño, descanso. La cama estaba tan tentadora, tan hermosa. Se acostó. Aquello era un sueño, era una cama exquisitamente cómoda y acogedora, el cubrecama sobre su desnuda piel le acaricio suavemente, cobijándola e induciéndola a un anhelado sueño.

-Mi señor… yo… yo…

-SILENCIO!... Ni tu ni nadie tiene la culpa de lo que está pasando… la única culpa que hay se le acredita a esa asquerosa inmunda! Lo primero que le digo es que lo cuide! Y lo primero que hace es dárselo a conocer a esas asquerosas Sirenas!!

-Pero dime una cosa Draco –dijo una sensual voz femenina –Le dijiste? Le contaste la verdad?

-Déjame en paz Sarah!

De la impotencia Draco pegó con su mano empuñada fuertemente la fría pared de concreto. Sus nudillos sangraron un poco.

-Mal echo Malfoy!... Ahora hay que acabar con esto de raíz.

-Que quieres decir Montague? –inquirió la bella rubia.

-Digo que hay que matar a todo aquel que se interponga. Las sirenas, los gigantes, el Ministerio, Granger… pero…

El fornido ex Slytherin no pudo terminar de dar un catastro con las futuras víctimas ya que la mano de Draco se hallaba estrangulando fuertemente el cuello de su vasallo

-Suéltalo Draco, sabes que no vale la pena, obvio.

Sarah posó su fina mano en la del rubio haciendo que este soltara a Montague y lo dejara respirar nuevamente.

-VE A CONSEGUIR EL MALDITO ÁNGEL DE UNA BUENA VEZ, QUIERES!

-No es necesario que le grites a tu amo y señor Montague.

-Cállate Sarah! Yo no soy quien me acuesto con el para poder ser el mano derecha!

-Que tiene eso que ver?

-Tiene que ver Crabbe, tiene que ver! Por que la muy puta de Sarah se acuesta con el solo por conveniencia, no ves? Así ella tiene el cargo de mano derecha, así ella hace y deshace a su manera! No como uno que tiene que valérselas de sus virtudes para agradarle al muy infeliz!

-Maldito seas Montague!... TE VOY A MATAR YO MISMA!

Ahora era Sarah la que rodeaba el cuello de Montague con sus manos.

-Crucio!

Draco arrojó la maldición hacia Montague, quien comenzó a gritar de una forma estrepitosa, que inclusive a los presentes les llegó a doler.

-En cuanto a ti Sarah, aprende a controlar tus emociones. Montague! Nadie te obliga a estar aquí, pero si te vas morirás.

El ambiente se tensó por completo, nadie hablaba nada ni nadie miraba a nadie.

-Draco, tu sabes que yo te…

-Cállate Sarah. Para melosidades no tengo tiempo. Hay que conseguir el Ángel. Márchense ahora, quiero estar solo.

Todos los presentes se inclinaron en una muy pronunciada reverencia y acto seguido se desvanecieron en el aire.

Reviews?? Si, gracias D

Y gracias a los que me han dejado una notita ) .. gracias a uds. sigo.

Kiss... Angellore..