Regalo flash antes de irme de vacaciones .. nuevamente P
Enjoy it...
Capítulo 7: Quiero saber!
-Esto es raro.
-Qué?
-Esto… tu y yo en este lugar de esta forma.
-Si quieres me voy.
-No seas imbécil… sabes que no es eso.
-No soy imbécil, solo soy yo dándote una opción.
-La cual sabes que desecharé.
-Más te vale.
-Abrázame… y no nos separemos nunca.
-Eso suena utópico… y sabes la respuesta.
-Y la omito, me gustan las utopías, me gusta creer que estaré contigo para siempre.
Hermione abrió los ojos repentinamente.
Nuevamente esas visiones… que demonios eran?
Pero…
-Hace cuánto que estás aquí?
-Acaso insinúas que debería pedirte permiso para entrar a mi propia habitación?
-No te lo tomes todo de forma tan poco simpática… no puedo preguntar acaso?
-No.
Eso era lo que ella tanto odiaba de el, esas respuestas que la hacían quedarse con las palabras a flor de labios, reteniéndolas para que no salgan. Ella no estaba acostumbrada a eso, siempre hablaba cuánto quería y lo que quería a quien quería… la paciencia se le estaba terminando.
Lentamente se incorporó más en la cama quedando sentada cubierta por las sedas color vino que le acariciaban las piernas… vio el reloj que estaba por encima de la chimenea y notó que eran ya las seis de la tarde.
-Tanto he dormido! –se dijo asombrada poniendo una mano por delante de su boca.
-Que tiene eso de malo. Dormir es un placer.
-Sabes que la mitad de lo que viviremos, lo habremos dormido?
-No es mi caso… no suelo dormir mucho.
-Acabas de decir que es un placer.
-Lo es. Pero no tengo tiempo para ejercerlo. Hay cosas más importantes que hacer.
-Y empecemos por contarme lo que sabes acerca de…
-Todo a su tiempo, no desesperes.
-El que me desespera eres tu!
-JA! Y crees que tu a mi no? Crees que me es muy grato tenerte en mi casa, durmiendo en mi cama, entremedio de mis sábanas! Sabes que después tendré que lavar las sábanas con cloro para que tu apestosa fragancia de sangre sucia se desvanezca!... Sabes lo odioso que es para mi aguantar tus estupideces de niña chica consentida, y peor que todo, aguantarte tus arrogancias de una maldita e insufrible sabelotodo?
Hermione contemplaba a Draco estática en la cama.
Sus labios estaban ligeramente abiertos, eran de un color rojo intenso. Su cabellera algo fuera de control y sus ojos estaban abiertos, no pestañeaba. Draco pudo ver como los ojos color miel de la muchacha se ponían vidriosos y, producto de que no pudo aguantar más, las lágrimas comenzaron a deslizarse silenciosamente por sus mejillas de terciopelo.
De un brinco Hermione se puso en pie y se paro justo en frente del rubio. Una sonora bofetada logro voltearle el rostro al rubio y despeinarlo también. Su mejilla se torno inmediatamente roja. La morena no dijo nada y salió por la puerta.
Esta vez Draco lo había logrado y con grandeza! A quien no le van a doler aquellas palabras, dichas como el lo hizo, con un tono frío e indiferente, de arrogancia, de impotencia, de petulancia, de todo.
El rubio solo golpeo con todas sus fuerzas la pared que tenía tras el, provocando que varios libros cayeran de las repisas.
Hermione bajo lo más rápido que pudo las escaleras y ya en el hall abrió las grandes puertas de la entrada de la mansión de par en par. El invernal paisaje volvió a aparecer frente a sus ojos. Corrió hacia el sin importarle que estaba con atuendos veraniegos, no aptos para ese clima… pero no le importaba, aquellas palabras habían sido como dardos hacia su persona que la hirieron profundamente. No entendía por que le hacían tanto mal, si en el colegio había logrado ejercer un escudo para que todos sus malditos insultos le resbalaran… por que ahora le dolieron tanto?
Estaba ya cansada, no podía correr más… fue entonces cuando noto el frío apoderarse de su cuerpo y percatarse de sus ropas inapropiadas para el clima. Vio un gran roble que estaba cerca de ella, donde bajo este había un ciervo con sus crías.
-Tranquila… nada haré, al igual que tu me cobijo.
Al parecer el animal entendió las palabras, puesto que se hecho a seguir amamantando a sus crías… aquello hizo que la morena esbozara una sonrisa y recordara a sus padres cuando ella era pequeña y en las tardes de invierno acostumbraba a ir hacia los brazos de su madre mientras su padre le relataba algún cuento frente al acogedor crepitar de la chimenea.
Como es que su vida era tan asquerosamente miserable!
Sus padres, los únicos amores de su vida se hallaban muertos, perdidos en las profundidades del océano (nunca lograron dar con los cuerpos)… y ahora, ahora estaba sin varita y encerrada en un lugar que no sabía cual era y con la persona que jamás se hubiera imaginado volver a ver. Las lágrimas de rabia y pena corrían por su rostro.
Agachada y arrimada al viejo roble, Hermione contemplaba al ciervo con sus hijos, el cual de pronto se puso en pie y arrancó con sus crías… la figura del rubio hizo que aquel lugar se sintiera mucho más frío… pero, al verlo de esta forma, cubierto con una capa larga negra, con sus cabellos rubio-platinados sueltos a la intemperie, con el paisaje invernal nevado tras el y a sus lados, le daban una imagen como si fuera un ángel recién caído enviado en su auxilio.
-Que quieres? –dijo ella.
-Que te vengas conmigo adentro.
-Al único lugar al cual me iré será a mi casa… lo más lejos que pueda de tu indeseable e insensible figura.
-Sé que me pasé un poco de…
-No quiero oír tus disculpas que son tan frías y vacías como tu.
Aquello hizo que el rubio callara frente a ella y bajara la mirada. Hermione se sorprendió ante aquello.
-No me hagas usar la fuerza Granger. Ven conmigo a la casa, sino te va a dar una hipotermia de verdad.
-Y A MI QUE! HACE MUCHO YA QUE LO ÚNICO QUE QUIERO ES MORIR! IRME! YA NO AGUANTO!
-No seas mal agradecida!
-Tú no me hables, que me acabas de dar más ganas de cortarme las venas y terminar con todo ahora.
-Imperius –dijo en rubio en un susurro –Te dije que usaría la fuerza.
Era solo cosa de mirar a los ojos a la castaña para saber como se sentía en aquellos momentos, para saber que lo único que quería era matar a Malfoy, sea como fuese.
El rubio la tomó entre sus brazos, mientras que la morena le tenía la mirada asesina fija en el. Draco hizo caso omiso a aquello y solo se dedicó a mirar hacia delante.
Pero la morena comenzó a flaquear y ya no se mostraba tan tensa. Aquel aroma embriagador volvió a entrar por su nariz, aquel aroma que hacía que la carne se le pusiera de gallina, o que el corazón le diera un vuelco… pensaba y pensaba, no recordaba que ninguno de sus novios tuviera un aroma parecido… solo Viktor, pero no era igual, sino levemente parecido… no sabía como explicarlo, el aroma de Draco irradiaba belleza, odio, tristeza, poder, soberanía, tantas, tantas cosas que no sabía que era entonces que le revolvía el estomago entonces. Cerro los ojos fuertemente, obligando a su subconsciente abrirse y mostrarle la verdad, obligando a su memoria a recordar aquello que era importante para ella… pero, por que era algo tan trivial tan importante? Era solo el indeseable, maldito de Malfoy, quien no se merecía una pizca de sus pensamientos.
-¿¡Qué estas haciendo!? –exclamo la voz de Draco sorprendido al ver a la morena entre sus brazos. El Ángel había comenzado a brillar de una forma como nunca lo había hecho… eso solo significaba una cosa.
El rubio se apresuró a ir con el cuerpo de la morena entre sus brazos hacia la casa, aún le quedaba un poco de tramo por recorrer.
Finalmente cuando estuvieron adentro, Draco dejo a Hermione tendida sobre la fría loza del recibidor. Ahí estaba ella, aún bajo el Imperius y con sus ojos fuertemente cerrados, así como los puños de sus manos.
Draco solo tenía ojos para el Ángel que brillaba cada vez más fuerte… no hacía nada, era como si estuviera debatiéndose a duelo con su interior acerca de algo.
-Basta… sabes que no. –se dijo en un susurro. –Hey!.. HEY GRANGER, BASTA!... DESPIERTA!
Como Hermione aún estaba bajo el efecto de la maldición imperdonable, la chica abrió los ojos involuntariamente, moviéndolos hacia todas partes, como dando a entender que no entendía nada de lo que estaba sucediendo. Posó sus ojos color miel en los de Draco, el chico entendió que era hora de parar y finalizo la maldición.
Hermione lo primero que hizo fue tomar una bocanada de aire y luego soltarla en un grito de lástima, se retorció en el suelo y comenzó a llorar profundamente, como nunca antes recordaba haberlo hecho.
Draco solo la miraba indiferente, como siempre solía mirar a la gente inferior que el.
Aún entre llantos la morena se logro poner en pie, sentía como si su corazón estuviera roto en millones de trozos, se sentía profundamente triste… y aún no podía recordar, saber el maldito porque.
En un acto reflejo, Hermione fijo sus ojos en el rubio y sin pensarlo si quiera se abalanzó sobre sus brazos abrazándolo fuertemente.
-Me siento… tan… triste… y no se porque. –dijo entre lágrimas. –Por favor… solo… solo…
Draco no necesitó terminar de escuchar la oración para que sus brazos estuvieran alrededor de ella, protegiéndola, aliviándole aquel extraño dolor.
El rubio miró el Ángel y se percató de que, gracias a Merlín, su brillo había cesado… estuvo apunto de lograrlo… pero no se podía perdonar el haber dudado tanto y hacer que la morena llegara tan lejos… aquello no se podía repetir.
Abrió sus ojos lentamente… no eran las mismas sábanas que la otra habitación, estas eran de un color perla, pero eran igual de suaves y confortables. Volvió a cerrar los ojos para volver a embarcarse en un mar de sueños, en un mar de utopías, pero no pudo. Se sentó rápidamente en la cama y se percato de que aquella, definitivamente era otra habitación, con un toque más femenino.
Vio que la cama era como la de Draco, igual de adoselada con velos, a sendos lados de la cama habían mesitas de luz, frente a ella también había una chimenea, pero no habían libros sino algunos cuadros, un espejo ovalado, un gran armario de estilo colonial y un tocador como aquellos de los cuentos de hadas… el inmobiliario era color rosa muy suave, en la mesita de centro había un pequeño arreglo floral de rosas blancas y por sobre la chimenea había uno enorme de rosas rojas… aquella sin duda era la habitación de una princesa.
-Esta era la habitación de mi madre… mis padres no dormían juntos. Órdenes de mi padre.
Hermione volteó hacia su derecha y vio al rubio contemplando la nieve caer. Ya era de noche, y la morena calculaba que debían ser cerca de las ocho de la noche.
-Yo…
-En aquel armario encontraras ropas femeninas. Ponte algo abrigador que el frío por estos lugares es mucho. La cena estará servida en una hora. Te espero en el comedor.
-Yo…
El rubio salió dejándola con las palabras nuevamente sin poder salir.
Tenía una hora para su goce con aquella habitación y sentirse como reina. Un baño primero no le iba a tomar tanto.
-Que sucedió?
-El Ángel casi explota… eso fue lo que paso no?
-Algún problema con eso Montague?
-Draco, ya te lo he dicho mil veces…
-Y yo seguiré poniendo mis manos alrededor de tu cuello nuevamente si lo vuelves a pronunciar… y esta vez te juro que no fallo.
Sarah se acercó hacia el rubio que se había sentado frente al fuego. Comenzó a acariciar sus largos cabellos.
-Que haremos.
-Lo que harán ahora será darle una pequeña visita a las sirenas… esas malditas anomalías van a volver a saber lo que es el nombre de Draco Malfoy.
-Que quieres que les hagamos?
-Quiero que les dejen en claro quien manda aquí desde que Voldemort se fue… y quien reinará por mucho tiempo más… y seas discretos. Nuestra gloria se acerca, y yo cobraré venganza.
Sarah le besó en los labios profundamente, pero el rubio como siempre le respondía de forma fría… aquello no le gustaba, llevaban más de tres años siendo algo más que magos tenebrosos.
-Bien, ahora pueden marcharse.
Los 10 encapuchados que había en la sala se esfumaron del lugar.
Que pasaba si su plan no daba resultado?
Que pasaba si las cosas se le iban un poco de las manos?
Que pasaba si volvía a lo de antes?
NO
No podía… ni si quiera pensarlo, ni soñarlo, ni alucinarlo, ni nada.
Si bien desde un principio, las cosas salieron muy bien, había logrado su propósito, ahora las malditas sirenas tenían la culpa de que tenía que volver a empezar todo de nuevo y hacer otras cosas más, iba a aprovechar el pánico de la situación y abusaría del poder. No se quedaría de brazos cruzados.
Miro su reloj de mano y se percató de que ya eran las nueve de la noche. Recordó haberle dicho a Hermione que la cena estaría a esa hora y que cenarían juntos… era hora de actuar.
Se tomo todo el tiempo del mundo en ir hacia el comedor, pero ella aún no llegaba. Si había algo más que el odiaba eran las impuntualidades. De todas formas mucho no espero, al minuto llego Hermione. A Draco le dio un vuelco el corazón.
-Ma… Madre? –pensó el rubio.
Chan chan!! Que opinan?? Díganmelo!... Reviews!!! D jeje
A la vuelta les actualizo sin más demora
Kiss..
Angellore.-
