Capítulo 8: Prisionera

No era para menos que se confundiera.

Hermione llevaba las ropas de Narcisa y se parecía bastante, solo que ella era morena.

La chica optó por ponerse un hermoso vestido de terciopelo. La parte de arriba era un corsé color negro unido a unas mangas del mismo tono, el vestido era color vino tinto. Y su cabello lo tenía recogido en una trenza. El Ángel colgaba esplendoroso por su pecho semi-descubierto.

Solo con contacto visual entre los dos, Hermione se sentó sin pronunciar palabra alguna. El rubio imitó el acto de la morena y se sentó a la cabecera de la mesa. Al hacer esto inmediatamente la mesa se lleno de comida, platos muy bien decorados y varios manjares.

-No era necesario todo esto.

-En mi casa se hace lo que yo mando.

Hermione bajo la mirada. Decidió no probar bocado alguno.

-Quiero que me expliques todo lo que esta pasando Malfoy, por que estoy aquí.

-Si tú no vas a comer, es cosa tuya, pero yo si tengo hambre y comeré tranquilamente, después se hablará del tema.

Hermione hacía fuerzas sobrenaturales para contener la rabia que comenzaba a carcomerla.

"Por que Dios!, por que a mí! Por que me haces la vida tan miserable"

Finalmente cayó en la cuenta de que no había probado bocado alguno durante todo el día, así que flaqueo con su decisión y decidió comer un poco de pollo asado con papas doradas y ensaladas varias.

Draco noto que comía con toda la educación del mundo. Aquello le asombro, por que bien sabía que no había probado bocado. Como podía aguantar tanto y no engullir la comida como el probablemente lo haría.

Al cabo de unos minutos de solo escuchar el tintineo de los cubiertos con los platos, la comida sobrante desapareció.

-Sígueme –le ordeno el.

La chica acepto, finalmente se venía la verdad.

Salieron del comedor y atravesaron toda la sala de estar que era francamente enorme, pero muy bella. Había un hermoso y reluciente piano de cola, estanterías con muchos más libros, cuadros varios, una gran mesita de centro, hermosos sillones y sofás, tapetes algo lúgubres pero bellos, jarrones de flores y plantas exóticas acompañaban a la decoración. Luego subieron las escaleras y llegaron a una sala, un poco más grande que las alcobas donde había estado la morena, aquel debía de ser el estudio, puesto que había un lustroso y gran escritorio al fondo de la sala, con varios rollos de pergaminos, tinteros y plumas, más estantes con libros, un globo terráqueo y un inmobiliario más sobrio y la chimenea era blanca.

El chico apuntó hacia la chimenea la cual comenzó a crepitar y a calentar el lugar.

-Siéntate –le ordeno.

Con una profunda mirada de odio la chica obedeció, y frente a ella, en la mesita de café apareció una bandeja con algunos pastelillos y una taza de café, mientras que Draco tenía la suya encima del escritorio.

-Y bien? –pregunto ella dándole un sorbo a su café con toda la elegancia del mundo.

El rubio ni se percató de la existencia de su taza de café y se dirigió tranquilamente hacia ella.

No le gustaba estar sentada estando él parado justo frente a ella, aquello le daba una imagen de inferioridad y era lo que menos le gustaba reflejar, así que dejo la taza de café en la mesita y se puso en pie mirando directo a aquella fría y triste mirada gris.

"Por que parece tan triste… que es lo que ocultas Malfoy" se preguntaba para sus adentros.

El rubio extendió la mano y le arrebató el pendiente a Hermione del cuello.

-¡¿Que estás haciendo?! –exclamó ella indignada.

-Lo que debí haber echo hace mucho tiempo, desde que te vi.

-Devuélvemelo Malfoy… sabes que no te conviene.

-No me des mandatos Granger.

El rubio comenzaba a ir hacia su escritorio.

-Puedes marcharte de aquí ahora. –le dijo con aquel tono de voz tan frío.

-No, claro que no me iré hasta que me devuelvas lo que es mío… lo quiero de vuelta ahora! –exigía ella elevando cada vez más la voz.

-Esto no te pertenece! Nunca debió llegar a tus manos!... No se como…

-No se como que Malfoy? Ah? Qué es lo que sabes y no quieres decirlo!

Era increíble como el rostro de Malfoy ya no mostraba ira, ni asquerosidad, ni superioridad, ni nada de aquello… Hermione podía ver como la tristeza, la soledad, el anhelo de algo le brotaba por los poros mientras contemplaba el Ángel en sus manos.

La chica se le acercó dudosa… deseaba saber que era aquello que había en la mirada del chico, por que había cambiado tanto desde el colegio, por que definitivamente aquello no era usual en el, para nada!

-Que sucede Malfoy? –dijo ella en un tono de voz melodioso, dulce, que denotaba preocupación hacia su prójimo.

Draco levantó la mirada y choco con la cálida mirada color miel de la chica, que dulcemente le ofrecía un hombro.

Quería contarle, quería desahogarse… pero no le salían las palabras, por que sabía que si lo hacía jamás se lo perdonaría.

-Por que es este pendiente tan importante para ti Granger?

-Ya te lo dije. –articulo ella como única respuesta.

-Dilo de nuevo.

Hermione tragó saliva, inspiro hondo.

-Lo aprecio más que mi miserable vida… cuando me lo saco siento que la mitad de mi cuerpo, que la mitad de mi ser se ha ido; que no estoy completa.

-Sabes lo que es?

-No.

-Sabes lo que son los Horocruxes?

-Si.

-Pues este Ángel es una especie de Horocruxe, que se remonta a la época de los egipcios.

Aquello hizo que la chica emitiera un pequeño grito ahogado de terror. Recordaba a la perfección los Horocruxes de Voldemort… pero, podía ser acaso…

-De quien es?

-Te dije que es como una especie de Horocruxe, por que también tiene más poderes ocultos, que ni yo me los se todos, ya que fue labrado por…

-Los dioses antiguos… no? –completo ella.

-¿Cuentas la historia tu o la cuento yo?

-Ahora entiendo todo! –dijo como si nunca hubiera escuchado lo último que le dijo Malfoy-Las sirenas produjeron el accidente del crucero de mis padres por que pensaban que yo iba con ellos y… y se supone que iba a ir, pero al final no pude… y sabían de antemano que yo lo tenía… pero…

-¿Cómo? Esa es una muy buena pregunta. Pero si ellas lo saben, nada me impide pensar que también lo deben de saber los dementores, o los gigantes… todos los que fueron los aliados…

-… de Voldemort.

El chico solo asintió.

-Todo por mi culpa… ¡todo por mi!... murieron por mi culpa¡yo debí haber muerto! No ellos.

Hermione comenzó a culparse y cayó al suelo arrodillada llorando del dolor.

-Granger…

-No… ¡vamos a romperlo ahora! Quiero terminar con toda esta maldición… ¡RÓMPELO! –le ordeno ella.

Como deseaba el romperlo y poder liberar parte de lo que el con tantas ansias quería volver a vivir… pero sabía que no debía. Las cosas ya eran peligrosas, y se estaban poniendo cada ves peores… y si lo rompía solo iba a lograr desatar el caos… hay que romperlo, si, pero de otra forma.

-No puedo hacerlo Granger.

-Pues si no lo haces tú lo hago yo –dijo ella poniéndose en pie y abalanzándose sobre el chico.

-¡BASTA! –grito el. –Basta... hay formas y formas de hacer las cosas, y esa no es una.

La chica se separó de el. Retrocedió un poco, luego le miró a los ojos.

-Tu quieres el poder que contiene no?... Para algo lo quieres Malfoy… que te traes entre planes. Quiero que me cuentes todo lo que contiene esa cosa.

-Le llamas esa cosa? Ahora? Ahora que me has dicho que se supone que es la mitad de tu ser y que sin el te sientes…?

-Se lo que te dije, se lo que siento, y no ha cambiado de un segundo al otro si es eso lo que quieres saber. Pero también aquello que tienes ahí me ha arrebatado a mis padres, al único amor que he sentido por alguien y…

-Y que? –dijo el como esperando con ansias la continuación de la respuesta.

El rostro de la chica mosto confusión, anhelo por recordar.

-No… no lo recuerdo… AAAHHHH!!!

Ante la desesperación, la chica tomó su cabeza con sendas manos… ya no daba más, que demonios era todo aquello.

-No me pidas respuestas que tú sabes o que puedes encontrar con facilidad.

-A que te refieres con eso.

-De que busques! Eres una asquerosa rata de biblioteca no? Usa tus asquerosas debilidades.

-¡BASTA! –grito ella ahora.

El Ángel voló hacia sus manos, volvía a su poder.

-Se me había olvidado esa parte –dijo el en un susurro. –El que lo posea jamás será arrebatado, ni robado de el a menos que sea por voluntad propia que lo entregue. –pensó.

-No pienso tragarme más tus inmundos insultos. Si quieres insultar a alguien, ve afuera y búscate otra persona pero que no sea yo… Te quedó claro? Ahora me marcho.

-Oh, no… tú no te mueves de esta propiedad. Me vas a dar ese Ángel, va a terminar en mis manos, te guste o no. Tu eres demasiado irresponsable como para cuidar de el.

-Maldito hurón, hijo de…

-¡CUIDATE GRANGER!... cuida lo que dirás, que nada me cuesta usar la magia oscura contra ti, ya te diste cuenta. Ahora vete a la habitación que te designé.

Con su varita apuntó a la muchacha la cual se desvaneció en el aire y apareció "por arte de magia" en la habitación que había sido de Narcisa.

-¡Maldito infeliz!... SABES QUE NO SACAS NADA TENIÉNDOME AQUÍ POR QUE ME ESCAPARÉ COMO SEA –gritó hacia la puerta con intenciones de que el muchacho la escuchará en la parte baja.

Resignada se tendió boca arriba en la cama… preguntándose cuando sería el día en que volvería a ver a sus amigos, cuando volvería a ver a Viktor.

Era ya cerca de las once de la noche, aquel día se le había hecho interminable.

Al parecer la tormenta había cesado afuera, la noche estaba despejada, pero fría y la luna estaba tan bella como lo está en las noches de verano o primavera.

Abrió el ventanal para salir al balcón, el frío le calo hasta los huesos, pero no le importó. Inmediatamente se abrazo a si misma para darse algo de calor. Cerró sus ojos y dejo que la fría brisa le desarmara la trenza. Sus cabellos largos y ondulados danzaron con el viento, así como sus vestidos.

Una débil lágrima corrió por su mejilla derecha… la soledad se la estaba comiendo viva. Cómo había sido que su vida prácticamente perfecta, de la noche a la mañana se torno tan miserable, tan indeseable, tan malditamente sola.

-A quien miras tanto por la… Oh, así que esa es la mugrosa no?

Sarah se puso al lado del rubio que miraba unos cuantos pisos más debajo de donde estaba Hermione. El chico guardó aquella figura, a contraste con la luna, con sus cabellos alborotados y sus ropas ondeando… guardó la imagen para nunca, jamás botarla. Aquello sería el inicio de algo que pronto se vendría.

-Que haremos mi señor? –pregunto un fornido mago encapuchado que estaba junto a la chimenea junto con otros tres más.

-No queda más que esperar. Aquella magia es muy poderosa. Labrada por los antiguos dioses. No hay nada que hacer, salvo que ella lo entregue voluntariamente.

-Y si se usa Imperius mi señor?

-Aún así no se puede. Afectas sus capacidades locomotoras, no su mente y menos su corazón. La decisión tiene que venir de dentro de ella. –respondió la sensual Sarah.

-Lamentablemente tendremos que esperar…

-Pero no podemos esperar tanto Draco, las cosas comenzaran a salirse de control. Ya ves las sirenas…

-Sarah, creo haberte dicho que esta todo bajo mi control, por ende está todo bien.

-Más te vale que tus ineptos de seguidores hayan asustado bien a las sirenas.

-Lo harán… si no me las pagaran por su ineficiencia… mañana sabremos que sucederá.

El rubio volvió a mirar por la ventana, pero Hermione ya se había entrado.

-Pueden marcharse.

Todos se marcharon, salvo Sarah que al parecer, buscaba algo más.

-Draco –dijo en un tono de voz ciertamente mucho más sensual que el que usaba común mente –En vista de que esta noche está tan fría… por que no…

-Hoy no Sarah. Solo vete.

-Pero… Draco…

-¡QUE TE VAYAS TE DIGO!

La mujer haciendo una pronunciada reverencia se marcho del lugar.

-Adelante –dijo la morena en vista de que golpeaban a la puerta de la habitación.

El rubio hizo presencia en el lugar, Hermione pudo mirarle por el espejo del tocador, donde ella estaba sentada cepillándose sus cabellos ya vestida con la que había sido la pijama de Narcisa, un vestido largo de ceda blanca y una bata de la misma tonalidad.

-Que quieres? –pregunto ella sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.

-Cuando me vas a dar ese colgante.

-Puedes irte acostumbrando a mi presencia en tu casa Malfoy.

Con eso respondió todo. Odiaba tanto que fuera tan altanera con el, odiaba tanto que fuera tan malditamente fría en los momentos en los cuales lo que el menos quería era sentir su frialdad, ni la de nadie.

-Sabes lo que pasara si te demoras?

-No me importa que se acabe el mundo si es eso lo que tanto te inquieta… ni menos que acabes con mi vida, si lo haces te lo agradeceré eternamente por darme tal placer.

Aquellas palabras a Malfoy le llegaron como balas.

"Por que el suicidio… que demonios es lo que le pasa, que es lo que no se… acaso será que sentirá lo mismo que yo?... si es así… quizá yo pueda…" pensó el rubio con el entrecejo fruncido.

-Granger, necesito el pendiente para saber como debo abrirlo de la forma correcta.

-Tampoco me importa eso… un día de estos vas a encontrar el maldito Ángel hecho trizas aquí…-la chica se puso en pie bruscamente y se comenzó a sacar el pendiente del cuello.- aunque sabes una cosa?

Draco ya sabía lo que se venía, por lo tanto actuó rápidamente.

-Imperius!

Nuevamente la morena quedo bajo su poder.

-Voy a usar la maldición cuántas veces sea necesario! Ahora te vas a poner la cadena y te vas a acostar. Y no te sacaré la maldición hasta mañana por la mañana cuando te vea que estas durmiendo TRANQUILAMENTE en la cama.

La morena se puso la cadena nuevamente al cuello y se acostó en la cama, tal cual el rubio se lo había ordenado.

Ahora iba el hacia ella. Amablemente la metió dentro de las cobijas de la cama, acomodó su cabeza en las suaves almohadas de plumas. Acercó su cabeza y sus narices se rozaron.

-Si intentas algo con tu mente, con cualquier cosa lo sabré. Soy bueno en Legeremancia. No intentes nada estúpido Granger que te va a costar la vida por que la paciencia comienza a agotarse y no respondo por mis acciones desesperadas. Buenas noches.

"Maldito gusano, engendro del demonio! Que se cree que soy para que me traté de esta forma! Juro que esto no se va a quedar así… Vamos Hermione, vamos, vamos, piensa en algo… eres Inefable por Merlín!... como no vas a saber"

Fue imposible… el día había sido tan increíblemente largo y tan lleno de cosas que el sueño no se lo pudo, y a los minutos de ponerse a pensar en alguna forma de quitar la maldición, el sueño le gano y profundamente cayo rendida entre las suaves sábanas.

Uff.. lamento la demora, llegué hace poco de mis vacaciones y tuve que reincertarme al trabajo al día siguiente de mi llegada ¬¬ ... nada grato.. en fin.

Quisiera agradecer a todas las personas que me dejan sus reviews con sus gratos comentarios D .. me alegran el día y me dan dicha de escritora . jeje

Espero comentarios nuevos para este capítulo que ojalá haya sido de su agrado.. aunque la catarsis ya se viene, do not worry P

Besos a todos

Angellore..