Niños, ¡¿Otra vez?!

Intentaré publicar más seguido ahora que estoy de vacaciones e.e

ACLARACIONES:

Cursiva: zetsys (? pensamientos.

DL no me pertenece, pertenece a sus respectivos autores.

Disfrutad el capítulo :3


Capítulo 7: ¿Los encontramos?

—Aquí están Ruki y Kou.

Leia no pudo evitar sorprenderse, y al mismo tiempo, ponerse a sospechar.

¿De verdad fue tan fácil?

—¿Seguro? —preguntó mientras lo miraba de reojo— ¿completamente?

—Segurísimo. Mi olfato nunca me miente.

Leia y Shin miraron al mismo tiempo la puerta. Shin le propinó un puñetazo con todas sus fuerzas al candado, el cual ni se inmutó. El rubio gruñó y lo volvió a intentar, logrando romperlo. Luego de quitar lo restante del candado, se dieron cuenta que a puerta estaba atorada, haciendo que les salgan varias venitas en la frente.

—¡¿Esto es en serio?!

Y dicho esto empezaron a empujar la puerta, hasta que Leia se hartó y le pegó una patada, logrando romperla. Shin miró con sorpresa el gran agujero que había hecho la chica.

—Cinta negra en judo —dijo orgullosamente la chica mientras entraba por el agujero de la puerta.

—Si la situación fuese otra, te daría un abrazo —respondió el rubio siguiendo a la chica. Cuando entraron se dieron cuenta que, de toda la casa, ése sería el lugar más frío. Leia y Shin caminaron en la habitación, lo extraño era que no había ni una ventana.

Repentinamente Leia tropezó con algo y cayó al suelo empapándose por completo de un líquido extraño y espeso.

—¡Chist! ¡¿Acaso quieres que nos descubran?! —susurró Shin enojado mientras ayudaba a Leia. Cuando esta se levantó por completo, Shin se dio cuenta de dos cosas:

La primera, con lo que había tropezado Leia había sido un cráneo. Y la segunda que ella estaba empapada de sangre.

Oh mierda...

(Mientras en la casa)

—¡Azusa, deja a Subaru quieto! ¡Raito, no toques eso! ¡Shuu deja de dormir y ayúdame perro!

Absolutamente, ya Ayato se había cansado. Los niños estaban hiperactivos y no se quedaban quietos en ningún momento, parecían hormigas. Ayato estaba empezando a perder la paciencia. Yui, la cual se encontraba viendo la escena, suspiró y se montó en una mesa. Al hacerlo dijo:

—C-chicos... —nada. Todos seguían corriendo— Chicos... —aún nada...— ¡CHICOS, PRESTEN ATENCIÓN!

De inmediato, todos los niños se sentaron frente a Yui como si estuvieran poseídos o algo así, haciendo que Ayato golpee la pared.

—¡¿Esta mierda es en seria?!

Los niños vieron como Yui carraspeaba y sonreía.

—Necesito que ayuden a limpiar la casa —dijo con una sonrisa tierna— Shuu, Reiji, ¿podrían ocuparse del piso de arriba? Gracias. Raito, Kanato y Subaru, necesito que me ayuden aquí abajo. Y Azusa y Ayato-nii se ocuparán de las habitaciones. ¿Están todos de acuerdo?

Todos los niños asintieron contentos y subieron a hacer lo que la rubia les pidió. Ayato y Azusa fueron a las habitaciones y se pusieron a limpiar.

Puta Yui, tienes que enseñarme ese truco.

(Y volviendo a la mansión Midnight)

Shin no supo si quedarse callado o decirle a Leia que se encontraban en un cuarto de torturas. Suspiró y miró a la chica que tenía en frente. Confundido se dirigió a ella pero justo antes de hablar, ambos salieron volando y chocaron contra la pared. Shin se levantó con dificultad y olfateó el aire para luego gruñir.

—Fantasmas.

—¿Q-qué? —dijo Leia sin darle crédito a lo que oía— ¿fantasmas? ¿Aquí?

—No Leia, fantasmas en el techo —dijo con sarcasmo Shin mientras rodaba los ojos. Shin se terminó de levantar y se puso alerta, cualquier sonido daría indicio de que el fantasma estaba allí. Leia se quedó quieta y atónita, mientras recordaba su infancia. El cómo habían fantasmas en su casa que la acompañaban en los momentos difíciles, era casi como si quisieran hablarle. Leia recordó como al principio le asustaban esos espíritus. En ese preciso instante sintió una corriente eléctrica pasarle por toda la columna vertebral. Esa sensación la recordaba...

Si hay un fantasma aquí.

Se levantó haciendo el menor ruido posible, y se puso alerta junto con el rubio. Miró a todas partes, para ver si había alguna señal, aunque sea algo minúsculo...

—Sé que estás ahí, Kailan... —escucharon un cantarín murmullo que le paró los pelos a la peli-azul. Shin se quedó quieto y alzó el mentón.

—Sea donde sea que estés, muéstrate. Te lo ordeno.

La sala se inundó en un silencio sepulcral. Leia se estremeció cuando vio una clase de luz verdosa brillar frente a ellos. La luz se fue extinguiendo hasta que dejó ver a una señora como de la edad de ellos, de cabellos blancos y ojos completamente negros. Leia ahogó un grito y sintió las terribles ganas de vomitar.

Ella... La conozco...

—¡Sabía que estabas aquí, pequeña! —canturreó la señora sonriendo cínicamente.

—¿Quién eres y qué quieres? —dijo con voz fría y dura Shin.

—Oh, yo nada —dijo la señora riendo— la quiero a ella.

Shin gruñó y Leia juró que iba a desmayarse.

—¿P-para qué me qu-quiere? —dijo Leia con voz entrecortada.

—Te llevo buscando desde que te fuiste de allá, Leia. ¿Qué acaso ya no me recuerdas?

Leia se quedó completamente paralizada y se sostuvo la cabeza. Dios, ella era la que me acechaba en mi vieja casa... Por otro lado, Shin miraba la escena con la confusión grabada en el rostro. ¿Qué quería esa vieja? ¿Y cómo conocía a Leia? Shin miró a la señora y volvió a gruñir.

—Escucha, vieja, no estamos aquí para jugar a tus juegos de fantasmitas. Vengo por dos niños, ¿los has visto sí o no?

La señora vio a Shin aún con esa sonrisa que causaba una clase de asco en el rubio.

—¿Dos niños? ¿De casualidad eran vampiros? La verdad sus almas están podridas y no fueron tan buenas como las otras que he probado.

La furia creció en Shin y le inundó la sangre como un volcán a punto de estallar. Sin poder evitarlo se dirigió donde estaba la señora y le asestó un puñetazo en la cara. La señora voló hacia atrás mientras reía y una clase de líquido negro le caía de la boca.

—¡Pero que chico tan valiente! —repentinamente, la voz de la señora bajó unas cuantas octavas— Espero que tu alma sepa tan sabrosa como parece.

Y allí, comenzó una pelea entre un licántropo y un fantasma. Shin se convirtió en lobo y empezó a atacar con sus garras y colmillos a la señora, la cual intentaba inútilmente quitarse al chico de encima. Shin tomó un brazo de la señora y lo mordió con todas sus fuerzas, llenándose el hocico de ese extraño líquido negro. Luego, se dirigió a la yugular y la mordió aún con más fuerza, haciendo que la señora profiera un grito de horror y se desvanezca tal y cómo apareció.

Shin volvió a su forma humana y miró a la chica de ojos violetas que se encontraba tirada en el piso completamente pálida y ojerosa. El rubio dio un respingo al darse cuenta que la chica, probablemente, haya presenciado una pequeña batalla que la dejó marcada de por vida. Se acercó a ella aún con un poco de ese extraño líquido negro en la cara y le sonrió.

—¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? —preguntó en voz baja mientras la ayudaba a levantar.

—Eh... yo... S-sí... estoy bien —Leia se veía muy mareada y aturdida.

—¿Segura? ¿No necesitas ayuda?

Leia negó con la cabeza y se levantó para luego pasar saliva con fuerza.

—Ella... ¿te he mencionado que habían fantasmas en la casa en la que me críe?

Shin se sorprendió un poco y negó.

—Bien, esa señora que acabas de degollar era una de las fantasmas que estaban en mi casa —soltó Leia suspirando.

—Eh... ¿Debería sentirlo?

—Por supuesto que no. Más bien debería agradecerte.

Y dicho esto comenzaron a caminar para salir de ese fétido lugar.

(Y mientras, en otra parte...)

Yuma y Amy se habían escondido en un armario para evitar a los hombres que en ese preciso instante se encontraban afuera echando humos. Amy se encontraba a escasos centímetros de él, hasta tal punto en que podía sentir el corazón de la chica, causando que sus colmillos salieran. No sucumbas la tentación, Yuma. No lo hagas. Se repitió el castaño varias veces mientras intentaba no acercarse al cuello de la chica. Se quedaron quietos hasta que los hombres terminaron de discutir y se fueron. Yuma abrió la puerta del armario y salió junto con Amy a revisar el lugar. Una vez terminaron de revisar, Amy soltó una repentina carcajada.

—Eh, ¿cuál es la risa? —preguntó confundido el castaño.

—E-es que... saliste del clóset... —dijo Amy aguantando la carcajada. Yuma chasqueó la lengua e intentó salir del lugar, cosa que no pudo, ya que lapuerta estaba atascada. Intentó teletransportarse, pero no pudo. Algo se lo impedía. Pateó la puerta con todas sus fuerzas, pero tampoco, ésta ni se movió.

—¿Pasa algo? —preguntó Amy acercándose, viendo como el chico atacaba a la pobre puerta sin piedad.

—Nos encerraron.

—¿Qué?

—Como escuchaste, nos han encerrado.

Continuará...

*Aparece de entre las sombras y recibe una silla en la cabeza* T.T hola ¡perdón por la tardanza! D: pero es que últimamente no he estado durmiendo bien e.e y cada vez que intento escribir me entra un dolor de cabeza súper horrible ;-; en fin.

Vine para decir que para compensarles todo el tiempo que estuve afuera, ¿qué tal si hacemos un preguntas y respuestas? Ustedes comentan todo tipo de retos y preguntas que sho las responderé, ¿bien? :3

Lucy-chan.