Niños, ¡¿Otra vez?!
¡Qué onda gente bonita! :D
DISCLAIMERS:
Cursiva: Pensamientos
Diabolik Lovers no me pertenece, pertenece a sus respectivos autores :3
Disfrutad la historia :3
Capítulo 8: Sucumbiendo la tentación
—Dime que es joda, por favor —pidió Amy mirando incrédula la puerta.
—Si fuera en joda, ¿no crees que ya estuviéramos afuera, Amy? —dijo Yuma frunciendo el ceño. Alguien los encerró allí, alguien, y probablemente fueron esos dos tipos que se acaban de ir por esa misma puerta. Yuma volvió a golpear la puerta, pero ésta ni se movió. El castaño gruñó y volteó a donde estaba la chica detrás de él, mirándole. Yuma no pudo evitar quedarse quieto, viendo los ojos de Amy. Cuando la vio en un principio le pareció otra chica normal, común y corriente qué, probablemente, al saber que es vampiro, gritaría como loca y se iría, como pasaba con todas, pero absolutamente, ella era especial. Cuando supo que eran vampiros sonrió radiante y aplaudió, sorprendiendo al castaño. A pesar del desastre por el que estaban viviendo, ella siempre se mantenía optimista, siempre con una sonrisa en los labios; a veces, su sonrisa era contagiosa, y aparte, ella fue una de las pocas personas que lo había hecho reír, cosa que no pasaba muy a menudo. Y él, a pesar de su malhumor y de sus groserías, agradecía tener a una chica como ella en su vida. Volviendo a la realidad en la que se encontraba, desvió la vista a sus piernas, subió por su estómago y paró en sus labios. Rosados, suaves y muy provocativos. Yuma tragó saliva con fuerza y volteó la cara rápidamente a la puerta para evitar que la chica viera el sonrojo que había nacido en su cara. Vamos Yuma, contrólate. Se dijo a sí mismo. Repentinamente, sintió una cálida mano en su hombro, seguido de la voz de Amy.
—Yuma, ¿estás bien? —preguntó ella agitándolo un poco. Se había quedado callado de repente, cosa que asustó a la chica. Amy se fijó en sus ojos, castaños claros, y muy varoniles. Bien, ¿para qué mentir? Yuma era hermoso, en todo el puto sentido de la palabra. Era grande, musculoso y caballeroso. El chico con el que todas las adolescentes sueñan. A veces, a Amy le costaba bastante creer que lo conocía. El simple hecho de caminar por la calle junto a él era lo suficiente como para tener miles de miradas encima. Y allí, en medio de la oscuridad que los rodeaba, se le hacía fácil admitir que le gustaba. Sí, así es, le gusta. Me gusta Yuma. Amy sonrió, sonaba tan simple pero era tan complicado... el chico suspiró.
—Sí, estoy bien —respondió poniendo una de sus grandes manos sobre la de ella, la mano de él era enorme comparada con la de ella; por un momento, Amy pudo jurar que la estaba consolando.
—Bien.
Ambos se quedaron callados, mirándose mutuamente. Yuma se olvidó de donde estaban, se olvidó de las mierdas que estaban pasando. La tomó por la cintura y chocó sus labios contra los suyos.
Amy se sorprendió ante el repentino arranque del chico, pero luego le correspondió con ternura. Ambos se comían a besos, sus dientes chocaban y sus lenguas iban y venían en un vaivén suave y tierno. Pero luego, Yuma empujó a Amy con tanta fuerza, que de no ser por que la tenía de la cintura, probablemente se hubiera dado un buen golpe.
—¿Qué coño pasó? —masculló Yuma en voz tan baja, que si no fuera por la cercanía del chico, Amy no lo hubiese escuchado.
—Eh... yo...
A la chica jamás se le hubiese pasado por la cabeza que su primer beso sería de esa forma. Yuma se separó de ella y un estremecimiento la recorrió. Los ojos le escocieron. Avergonzada, se alejó del chico y murmuró que iba a revisar algo y se fue corriendo.
Algo aleteó en el pecho del castaño al momento de besarla. Algo que le causó un dolor severo, como el dolor que sentía cada vez que los colmillos salían de su escondite. Suspiró, sintiéndose como un maldito idiota. Tu misión principal es rescatar a tus hermanos, recuérdalo se dijo. Pero aunque intentase concentrarse, no pudo. El recuerdo de ese beso lo torturaba y carcomía por dentro. ¡Maldición, eso no tenía que pasar! pensó. Al verla correr, se sintió estúpido, de verdad se sintió como lo peor del mundo. Primera vez en la historia de su vida que conseguía una chica como ella, y justo cuando pasaba algo, la rechazaba. Bueno, en realidad no fue un rechazo; algo se apoderó de Yuma, una cruel vocecita que le decía que esa preciosa chica era mucho para él, que tenerla era algo imposible. Sacudió la cabeza y se concentró en la puerta que tenía en frente. Golpeó con todas sus fuerzas el cerrojo, y al fin, éste se rompió. Yuma sonrió victorioso, volteó la cabeza para notificarle a la chica que había abierto.
Pero ella no se encontraba allí.
Yuma suspiró, mientras los recuerdos lo tormentaban, se dirigió al lado izquierdo de la habitación para buscarla. Y la encontró hecha un ovillo en el suelo. El inexistente corazón del castaño aleteó dentro del pecho, sorprendiéndolo. Se acercó hacia la azabache y se sentó junto a ella, para luego acariciarle el cabello suavemente.
(Y mientras en casa)
Agotado. Era la palabra que definía a la perfección cómo se encontraba Ayato. Cuidar a una cuerda de niños vampiros no era nada fácil, especialmente cuando tenían hambre. Ahora que lo pienso, tengo como dos días sin tomar un poco pensó refiriéndose a la sangre. En las últimas semanas sostuvo una dieta que consistía en animales muertos, cosa que le proporcionaba un poco de energía, nada comparada con la fuerza que transmitía la sangre humana. Una pequeña rubia se encontraba con él, Komori Yui iba y venía dando saltitos. ¿Nunca se cansa? pensó Ayato irritado. Yui se montó en la cama donde se encontraba el chico y sonrió.
—¡Juguemos, Ayato-nii! —gritó la niña sonriendo. Ayato suspiró.
—Ahora no, Yui. Estoy cansado —respondió. Hubo un tiempo en que la llamaba "Chinchinashi" pero cuando supo que era mitad vampiresa, le empezó a tomar respeto.
—P-pero... ¡No has jugado casi conmigo! —gritó la rubia haciendo un pucherito.
—Yui... —bufó. Se levantó y bostezó, para luego tomar a la niña en brazos— Ayato-nii está cansado, ¿me dejarías dormir un rato?
Yui volvió a hacer un pucherito.
—Está bien —Ayato contuvo un suspiro— Pero... —oh, ahí está, el puto "pero"— Si quieres dormir, ¡me tienes que alcanzar!
Dicho esto la pequeña corrió afuera de la habitación del pelirrojo tan rápido, que por un momento, Ayato pensó si se había teletransportado. Le siguió el paso hacia la cocina, donde repentinamente desapareció, haciendo que Ayato gritara de frustración. ¡Sólo quiero descansar! ¡¿Es mucho pedir?!
Subió las escaleras corriendo y revisó todas las habitaciones, en ninguna se encontraba Yui. Ayato buscó en su habitación, en los baños, en el pequeño balcón, en el rosal. No estaba en ninguna. Hubo un momento en que se desesperó, empezó a buscar a Yui como un loco. Hasta que recordó. La Iron Maiden. Era casi imposible que la chica se encontrase allí, pero el que no arriesga, no gana. Se dirigió a su habitación corriendo y abrió la Iron Maiden. Al momento de abrirla, la pequeña vampiresa le saltó encima.
—¡Me encontraste! —gritó la niña sonriendo. Ayato casi cayó al suelo por el repentino salto de la chica.
—Sí, así es. Ahora, ¿me dejarías dormir? —preguntó Ayato en un susurro. Desvió la vista a un espejo que tenía a su lado izquierdo y frunció el ceño. Su reflejo era muy borroso, causa de la falta de sangre. Tenía hambre, estaba agotado. Volvió la vista a la pequeña niña que tenía en brazos, y sus ojos verde oliva se clavaron en su cuello. A la puta mierda todo pensó con rabia. Le quitó el cabello del cuello y la mordió.
Su sangre le invadió la boca casi al instante, llenándolo completamente. Se le encogió un poco el pecho al oír el grito de la niña. Luego de tomar un poco (no se aprovecharía de la situación, aparte no quería que la chica se desmayara allí mismo) se separó y se lamió los labios; en ese preciso instante se dio cuenta de cuanto añoraba su sangre. La pequeña niña había dejado de chillar y llorar, miraba al vacío de una forma que preocupó al pelirrojo.
—¿Yui? —los ojos de la recién nombrada se volvieron completamente negros. Alzó la cabeza y chilló de tal forma, que Ayato se tuvo que tapar los oídos. Seguidamente una luz cegadora invadió la habitación del vampiro, y luego, un golpe en la cabeza que lo dejó insconciente.
—¿Ayato... Ayato-kun...?
Continuará...
Hola gente :3 debo decir que vomité arcoíris con el capítulo (? ya en serio. Bueno, tengo que decirles que estoy bastante deprimida, para serles sincera estoy hecha una mierda emocionalmente :) ¿la razón? Simple, el que yo creía que era mi supuesto "novio" me engañaba con mi mejor amiga :)
ATENCIÓN, LUCY ESTÁ MURIENDO, LITERALMENTE.
Ya en serio, necesito un abrazo ;-; urgentemente plz D:
Bueh, espero y me entiendan, los amo, gracias por su apoyo con esta wea sin sentido :')
Recuerden comentar sus preguntas, las responderé en un especial :3
Lucy-chan
