Niños, ¡¿Otra vez?!

*Aparece* ¿Me extrañaron? ¿No? Ok, entonces ¡sin capítulo! Okno :v

DISCLAIMERS:

Cursiva: Pensamientos.

Diabolik Lovers no me pertenece, pertenece a sus respectivos dueños.

Disfrutad la historia :3


Capítulo 9: Faltas De Sangre.

Si de algo estaba seguro Shin, era que estaba harto. Una vez terminaron de salir del cuarto de torturas, caminaron hacia el mismo lugar donde se habían encontrado todos. La chica que se encontraba a su lado, suspiraba y maldecía, obviamente también agotada. Ambos, al llegar al lugar acordado, se dieron cuenta que no había nadie allí.

—¿Crees que los hallan encontrado? —preguntó la peli-azul.

—Lo más probable —respondió el rubio. Ambos supiraron al mismo tiempo y se sentaron en el piso. Leia sentía como si hubiese corrido un maratón, algo irónico, ya que lo que menos había hecho fue correr. Respiró profundo varias veces, hasta que sintió que su corazón se calmó.

—Y, dime Shin —dijo intentando cortar el silencio que se había formado—, ¿crees que los hermanitos de Yuma estén aquí?

El chico suspiró.

—Probablemente hayan escapado. Se dieron cuenta que estábamos aquí y huyeron —Shin rió sin ganas— ¿quién diría que buscar a unos niños sería tan difícil?

—Sigo sin comprender el porqué los tienen, ¿acaso son pedófilos? —volvió a preguntar la chica.

—¿Pedófilos? Te sorprenderías. Algunos vampiros tienden a buscar niños porque su sangre todavía es virgen, todavía tienen ese sabor particular que les encanta —contestó Shin.

—Osea que son lolicones —aseguró Leia. Shin no pudo evitarlo, a pesar de la situación, soltó una carcajada.

—Algo así.

Ambos se quedaron callados respirando profundamente, cuando repentinamente, oyeron unos pasos, seguidamente, un golpe seco y fuerte, como si alguien hubiese caído en el suelo. Shin volteó la cabeza, y reconoció la mata de cabellos verdes.

—¡Karl! —el rubio se levantó y ayudó a Karl a levantarse, se veía agotado, pálido y débil.

—Eran... —dijo Karl entrecortadamente— Eran... demasiados...

—¿A qué te refieres? —preguntó Shin sentándolo en el piso. Jamás se imaginó ver al líder de los vampiros de esa forma.

—F-Fantasmas... eran demasiados... —afirmó Karl. Leia palideció.

—¿Fantasmas? ¿Estás seguro? —preguntó Leia. Karl asintió.

—Karl, ¿cuánto tiempo llevas sin beber sangre? —preguntó Shin. Él sabía a la perfección que un vampiro no podía batallar sin beber una gran cantidad de sangre.

—Unas... ¿seis horas...? Más o... Más o menos —Karl hizo una mueca adolorida al intentar acomodarse.

Shin se quedó callado. Necesitaba encontrar sangre, ahora, sino, el líder vampiro moriría, y ya tenían suficientes problemas con eso.

—Leia, cuídalo, necesito encontrar sangre.

—P-pero... —replicó la chica levantándose— yo te acompaño.

—No. Quédate —ordenó.

—Iré. Te acompañé a matar un fantasma que me llevaba persiguiendo 17 años de mi vida, así que te acompañaré a buscar sangre —afirmó Leia. Shin suspiró

—Mujer terca —dijo antes de levantarse y tomar de la mano a la chica, para luego, salir corriendo.

(Mientras, en otra parte)

Amy se quedó completamente atónita cuando sintió la mano del castaño acariciarle el cabello con suavidad. Confundida cerró los ojos. Hace unos momentos la rechazó y ahora, ¿le acariciaba el cabello? Es bipolar, lo sé pensó. Dejó que Yuma le acariciara el cabello un rato, hasta que alzó la cabeza.

—¿Yuma? —preguntó en un susurro. A Yuma le tironearon los labios.

—Vamos, he logrado abrir la puerta —contestó. Ayudó a Amy a levantarse y caminaron hasta afuera. Cruzaron el pasillo en total silencio. Un silencio incómodo para Amy, y agobiante para Yuma. Cada vez que la miraba de reojo, sus ojos se posaban en sus labios. Esos mismos labios que había probado hace unos minutos. Suspiró, dejando de lado las ganas de rodearla contra la pared y besarla de nuevo. Maldición. Maldición. Maldición. Ambos se encontraban demasiado agotados, así que decidieron sentarse en el suelo un rato. Yuma cerró los ojos. No podía verla, no después de lo que pasó. Por otro lado, Amy lo miraba fijamente. Cada pómulo bien marcado, y labios gruesos. Seguidamente, su mirada paseó sobre su cuello, y bajó hasta sus brazos. Esos brazos masculinos y grandes que la habían rodeado de la cintura, causándole escalofríos de los pies a la cabeza. Ser tan guapo debería estar prohibido pensó. Suspiró y por un momento, todo su cuerpo pesó más de lo que debería. Empezó a sentir un dolor de espalda, y le palpitaba la cabeza. Necesito una ducha. Amy volvió a suspirar, y su aliento formó una nubecilla frente a ella. Si sigues así, acabarás con todo el oxígeno de la casa.

Yuma mantenía los ojos cerrados. Mientras intentaba descifrar ese extraño pero agradable sentimiento que yacía en lo más profundo de él. Se sentía débil, la falta de sangre humana se hacía presente con cada minuto que pasaba. Pasó un rato, hasta que casi se golpea la cabeza contra el suelo de no ser por las piernas de Amy, que lo atraparon.

—¿Yuma? ¿Te sientes bien? —preguntó tocándole la frente. Estaba fría al tacto. Obvio idiota, es vampiro.

—Yo... —su voz salió débil— sí... e-estoy bien...

—¿Seguro? —Amy pudo notar como Yuma se estremecía. Cada vez se ponía más y más pálido, hasta el punto de casi parecer fantasma.

—No...

Los labios de Yuma perdieron color.

—¿Qué necesitas? Lo que sea —preguntó desesperada. Se veía tan vulnerable...

—S-sangre... —murmuró en voz tan baja, que la chica tuvo que agachar la cabeza un poco para oírlo. Amy se estremeció.

—¿T-tiene que ser necesariamente de...? —Amy no pudo completar la pregunta porque ya sabía la respuesta. La sangre tenía que ser de humanos. Respiró profundo unas cuantas veces y se quitó el cabello del cuello. Oyó a Yuma gemir suavemente.

—Puedes probar mi sangre —dijo. Le sorprendió lo firme que sonaba su voz.

—N-no podría...

—Hazlo —el tono de voz de la chica le dio a conocer que no quería réplicas. Por lo tanto, se levantó con dificultad y apoyó la cabeza en el hueco de su hombro, inhalando su aroma.

—¿E-estás...?

—Sí —Yuma suspiró y el vago dolor en las encías comenzó a hacerse presente. Una vez los colmillos estuvieron afuera, se acercó a su cuello, y mordió el cremoso cuello de Amy.

Al principio, lo llenó una satisfacción inmensa, tanto tiempo sin probar sangre humana era malo. Chupó unas cuantas veces, mientras sentía a Amy estremecerse. Mientras probaba ese líquido carmesí vital para su vida, perdía palidez y recuperaba color.

Una vez terminado, lamió la sangre restante y sonrió. Vio la cara de Amy, las lágrimas le mojaban las sonrosadas mejillas. Se las limpió con suavidad y le acarició la mejilla.

—¿Te dolió? —Yuma se volvió a sentir estúpido. Odiaba preguntar lo obvio, pero quería que Amy se sintiese bien.

—N-no...

Yuma sonrió.

—Bien, entonces —se levantó, la sangre de la chica lo fortaleció. La ayudó a levantar y juntos caminaron hasta llegar al lugar acordado. Allí encontraron a un Karl casi desmayado y muy pálido.

—¡¿Karl?! —ambos corrieron hacia el hombre y éste apenas abrió los ojos.

—Q...Qué onda, Yuma... —Karl perdía color y fuerza de la voz.

—¡¿Qué rayos te pasó, viejo?! —preguntó tomándolo de los hombros y zarandeándolo un poco, causando que este gimiese de dolor.

—Ngh... Y-ya sabes... f-faltas de sangre y... e-e-esas cosas —Karl estaba tan débil que incluso le costaba hablar. Yuma, un tanto desesperado por ver a su "padre" en esas condiciones, volteó a ver a Amy. Por un momento, pensó que ella podía entregarle sangre a Karl, pero su idea la descartó casi al instante. Ni loco haría eso. pensó.

Los tres se quedaron callados un rato hasta que oyeron pasos de gente corriendo. Yuma se levantó y a lo lejos, logró ver la silueta de Leia y Shin, este último con una bolsa llena de sangre.

—Oh, Yuma, Amy. ¿Están bien ambos? —preguntó Leia mientras Shin se ocupaba de darle la bolsa a Karl.

—Sí, con suerte no nos encontramos con nada —dijo Amy mientras abrazaba a su amiga.

—Con suerte —repitió Yuma con amargura— ¿Encontraron señal de mis hermanos?

—No —contestó Karl levantándose del suelo, se veía menos pálido y un pequeño chorro de sangre le salía de los labios.

—Nosotros tampoco —dijo Shin tirando la bolsa vacía a un lado.

—Maldición —dijo Yuma frunciendo el ceño— se supone que deberían estar aquí, así lo decía la carta, ¿no?

—A menos, que nos hayan hecho un troleo épico y tengan a tus hermanitos en otra parte —comentó Leia mientras se apoyaba en la pared.

—Oh —Yuma sonrió cínicamente— entonces me los voy a castrar a todos.

Continuará...

Holis :3 Pos ando medio depre aquí e intenté hacer todo lo posible para que el capítulo no fuera tan aburrido, así que gomen si es un poquito bajado de tono, prometo que el siguiente traerá de tóh (?

¡Respuestas a Reviews! :D

Azusa KAWAII: *Recibe el abasho de oso amoroso* Gracias TuT sí la verdad quedé así como que ¿WTFFFF? D: Pero aquí ando, pasando el despecho escribiendo xD ¡Tengo lectoras de Costa Rica! :D Me siento famosa xDDD

ArthemisStars: ¿Verdad que sí? *-* es tan asjhfakasdfhadsh (? Ains :'3

Bueh :3 ¡Hasta luego!

Recuerden comentar sus preguntas para el especial de Pregunta a tus Favoritos :3

¡Ja-ne!