Niños, ¡¿Otra vez?!

Notas al final :3

DISCLAIMERS:

Cursiva: Pensamientos

Diabolik Lovers no me pertenece, pertenece a sus respectivos autores :3

Disfrutad la historia :3


Capítulo 11: ¿Misterio... Completo?

Leia entró a su habitación sorprendida y asustada. Ese extraño líquido negro estaba regado por todas partes. En el armario, en la cama, por las paredes... Caminó hasta el centro de la habitación, cuando repentinamente, la temperatura bajó.

—¿Q...qué m-mierda? —murmuró tiritando de frío. Se puso las manos en los hombros para resguardar el poco calor que quedaba en su cuerpo. Suspiró, y su aliento se volvió a hacer una nubecilla frente a ella. Venimos del frío para volver al frío... puta vida.

Temblorosa, tomó su bolso y se lo colgó, dispuesta a irse de allí en cuanto pudiese. Pero justo cuando estaba frente a la puerta...

¡PUM!

Ésta se cerró de un solo golpe. Asustada se dirigió a la ventana, pero también...

¡BAM!

Se cerraron. Díganme que esto es sólo una maldita broma... pensó asustada. Completamente encerrada en su habitación, el único lugar que no estaba cerrado era el baño. Lo primero que pensó Leia era que en las películas de terror siempre era una malísima idea entrar al baño cuando el espíritu te dejó encerrada en la habitación, pero, era la única opción disponible. Corrió hacia el baño y prendió la luz, oh bueno, al menos lo intentó, ya que ésta no encendía. Leia pulsó el interruptor unas cuantas veces, hasta que quedó completamente convencida de que la luz no prendería.

—Muy bien, Leia, tranquilízate... probablemente esto sea una broma de algunos de los vampiros —habló consigo misma mientras se deslizaba por la pared hasta quedar sentada en el suelo— O, podría ser que un fantasma poseyó a todos los integrantes de la mansión y esto se convertiría en un apocalipsis espectral... Okey, eso sonó raro —carcajeó un poco— Maldita sea, hay frío.

Leia acercó las piernas hasta su pecho y las rodeó con los brazos. Suspiró varias veces, intentando calmar a su agitado corazón. Por un momento, una idea surgió en su mente.

—Gritar —murmuró levantándose. Gritar sería una buena opción, aunque si su anterior teoría fuese cierta, entonces llamaría la atención de lo que sea que esté en su habitación. Con este pensamiento en la cabeza, se volvió a deslizar mientras un aura deprimente se ponía a su alrededor. Su desilusión de no poder salir de allí nunca, fue interrumpida por una risa aguda.

—Te hemos atrapado —canturreó la voz mientras reía.

—No seas tan obvia, Charlotte —habló una voz masculina— ser obvio es para idiotas.

—¿Acaso me estás diciendo idiota? —preguntó la llamada "Charlotte"

—No —respondió la voz masculina— sólo te hago una pequeña observación...

—Yo no puedo ser corregida por nadie —volvió a hablar Charlotte con voz arrogante.

—Charlotte... Por favor, no empieces con tus boberías.

—¡¿Boberías?! —exclamó Charlotte ofendida— ¡Nada de lo que yo haga es una bobería, Joshua!

Joshua suspiró ruidosamente.

—Casi todo el tiempo la cagas cada vez que encontramos una buena presa —habló Joshua.

—¡A-al menos la consigo! —balbuceó Charlotte.

Mientras tanto, Leia miraba a todas partes intentando encontrar a los dueños de esas voces. ¡¿Se puede saber quién mierda es Charlotte, o Joshua?! ¡¿Porqué me tienen atrapada aquí?!

—¿Quiénes son? —preguntó Leia poniéndose a la defensiva— ¿Qué quieren de mí?

—Oh, ¿ves? —habló Joshua— la estás confundiendo.

—¡¿Y eso a mí que me importa?! ¡Sólo es una niña!

—Para tu información —habló Leia ofendida— tengo 19.

—¿Diecinueve? ¿Segura? —preguntó Charlotte.

—¡P-por supuesto! —declaró Leia. Ella pestañeó varias veces y suspiró, para luego volver a su semblante serio— Cómo pregunte antes, ¿qué quieren de mí?

Joshua carcajeó.

—Venimos por tu alma, enana.

¡¿Alma?! ¡¿Enana?!

—¡¿QUIEN TE CREES PARA LLAMARME ENANA?! —gritó histérica Leia.

—Genial, encontrarse la forma de cabrearla —habló Charlotte con voz burlona.

—Pues, obviamente no soy una enana de cabellos azules que está encerrada en el baño de su habitación vestida de Maid —habló Joshua. Leia se miró a sí misma en el espejo y se dio cuenta que no se había quitado el uniforme de maid. Oh mierda.

—¡Pues no me importa! ¡Si no se van gritaré! —amenazó Leia con un leve sonrojo en sus mejillas.

—Uh, mira que temblamos de miedo —habló Joshua con sarcasmo— por favor, chica. ¿De verdad crees que eso nos intimi...?

El discurso sarcástico de Joshua fue interrumpido por el grito de Leia. Se mantuvo gritando un rato hasta que escuchó que la puerta de su habitación era derrumbada.

—¡¿Leia?! —escuchó la voz de Shin llamarle por toda la habitación— ¡Leia! ¡¿Dónde mierda estás?!

—¡En el baño! —gritó la aludida. Escuchó unos pasos y seguidamente un gran estruendo, para luego ver a Shin parado en la puerta. Para Leia, por un momento, todo pareció desaparecer a su alrededor, y sólo estaba él; Shin no tenía puestas las gafas y estaba despeinado, como si hubiese estado durmiendo; Leia, en medio de aquel caos, se lanzó para abrazarlo.

—Pareces un flan... —comentó Shin acariciándole el cabello— ¿qué pasó? —preguntó el rubio con voz ronca. Leia se quedó pensando en el comentario del Tsukinami y agradeció a todo lo alto que sus piernas no hubiesen fallado y que su valentía no hubiese desaparecido.

Por otro lado, Shin respiraba con un poco de dificultad. Su corazón latía tan fuerte, que se preguntó si Leia podría escucharlo. Él estaba durmiendo de lo más normal, cuando repentinamente escuchó aquel grito.

Ese grito se había colado por sus oídos, viajó por su mente, y se detuvo en su corazón. Con el alma en los pies, se paró corriendo hasta la habitación de la peliazul, y cuando la vio a salvo metida en el baño, un extraño alivio lo invadió. Un alivio que no se esperaba sentir...

—Tranquila... ya estás bien...

(Mientras en otra parte de la mansión)

La azabache acarició una rosa con delicadeza. Desde que llegó a la mansión, siempre se preguntó el porqué unos sádicos vampiros tendrían un rosal tan hermoso como ese. Sonrió con ternura. Se sentó al lado del rosal y cerró los ojos, mientras oía el susurro del viento pasando entre las rosas. Pero repentinamente fue interrumpida por una suave voz de niño.

You're a mess tangled with your confidence.

You think you haven't sinned.

Well you're unstoppable,

Your walls are impassible oh!

Amy se levantó sorprendida. ¡Canta hermoso! pensó enternecida. Caminó entre los rosales en busca del dueño de aquella voz.

I think your better off looking alone,

The boys that chase your hips can just go find their way home.

And at the end of the day you think to yourself.

My body isn't proud of me and so are the shelfs

Tell that I can change

Tell that I can change

La voz la envolvía y -aunque sonase muy raro- la hacía volar.

Well I know your lay in bed,

Contemplating your own death.

Well just look at what you've done

Don't you dare forget the sun, Love!

No te atrevas a olvidar el sol, amor... pensó Amy girando la cabeza de izquierda a derecha, buscando al chico dueño de esa voz. Corrió a través de el rosal, mientras su mente se envolvía alrededor de la letra y de la canción.

Cold while walls keep you from your pad and pen

You just wanna stab again,

I can't believe it's half this hard,

You never knew your mind was dark, no!

Amy notó que la voz se hacía cada vez más fuerte. Está cerca...

I think your better off looking alone

The boys that chase your hips can just go find their way home

You can dig so deep for scars

You never knew your mind was dark

Come on and breathe with me oh!

Breathe with me ohh!

Amy se quedó congelada cuando vio a un pequeño niño de cabellos rubios alborotados tomando una rosa entre las manos mientras sonreía. La chica se apresuró a esconderse entre los rosales, lo menos que quería era asustarlo.

Well I know your lay in bed,

Contemplating your own death.

Well just look at what you've done

Don't you dare forget the sun, Love!

¡¿De verdad él está cantando eso?! se preguntó a sí misma mientras miraba como los pequeños labios del niño se movían, y de estos salían las letras con una hermosa voz formando una melodía tranquilizante y hermosa.

You look down on me so casually, in everything i know.

You look down on me, but not right on me. Did

I wreak this broken home?

La voz del niño subía y bajaba a la perfección. Con fuerza, pero al mismo tiempo con una suavidad increíble.

Dear diary

Life is trying me?

Can i get a sing?

Or two of mind, a piece of mind

Can i get a sing

Can i get a sing

¿Quién eres, niño con voz de ángel? pensó Amy sorprendida.

Well I know your lay in bed,

Contemplating your own death.

Well just look at what you've done

Don't you dare forget the sun, Love!

You look down on me so casually, in everything i know

You look down on me, but not right on me.

En ese preciso instante, el niño volteó, y Amy pudo ver que tenía un ojo azul claro y otro rojo carmesí. Dios...

Is it plain to see that life is trying me?

Amy tuvo la tercera guerra mundial en su cabeza, decidiéndose en si salir o no. El niño -al parecer- no había notado su presencia, por lo tanto, ella descartó la idea de que fuese un vampiro.

—¿Está bien, señorita? —preguntó el niño que apareció de repente en frente de Amy.

—Eh... yo... —intento responder Amy totalmente desconcertada. ¿En qué momento apareció allí?

—¿Está herida? ¿La he molestado? —volvió a preguntar el niño preocupado mientras dejaba la rosa que tenía en la mano a un lado.

—N-no, pequeño, estoy bien —contestó Amy revolviéndole el cabello— ¿cómo te llamas?

El niño se sentó a su lado y suspiró.

—No le puedo decir mi nombre, señorita.

—Eh... ¡No es necesario que seas tan cortés! —habló Amy rascándose la nuca avergonzada— Me llamo Amy. ¡Un gusto!

El niño rió.

—El gusto es mío, Amy-san —habló el niño sonriendo con timidez.

—Cantas precioso —comentó Amy sonriéndole cálidamente al pequeño haciendo que este se sonrojase violentamente.

—Y...yo... —intentó decir el niño completamente rojo, cosa que enterneció aún más a Amy.

—¡Eres tan tierno! —exclamó la azabache mientras tomaba al niño y lo abrazaba con fuerza. Ella aún tenía la mente revuelta. Aún se preguntaba el porqué el niño estaba allí. Los pensamientos de Amy fueron interrumpidos por el pequeño quejido del niño. La chica volteó a verlo y notó que su pie izquierdo estaba desapareciendo. ¡¿UH?!

—No... —murmuró el niño con desesperación— Amy-san, necesito que me rescate. En realidad, éste no soy yo, es mi alma. Estoy atrapado en una clase de hechizo o algo así. Por favor. ¡Necesito que nos rescate!

¿Alma? ¿Hechizo? ¿Rescatar? ¿Nos? Nos...

—Sí te tengo que salvar... —habló Amy luego de estar callada un rato— ¿Porqué has dicho "nos"? ¿Tú y quién más?

—Mi hermano mayor y yo —suspiró el pequeño.

—Bien, ¿y en dónde se encuentran? —dijo Amy algo apurada al notar que las piernas del niño habían desaparecido por completo.

—En el castillo fuera de esta ciudad —explicó el niño— unos fantasmas nos han llevado con ellos para hacer "La Purificación"

¿Fantasmas? ¿Purificación?

—Para hacer la purificación —explicó el niño al ver la cara de confusión en la azabache— se necesita sangre de vampiro virgen. Y mientras más mejor. Es por eso que nos llevaron a mi hermano y a mi. Nos sacrificarán en unos días.

Amy se sobresaltó, sorprendida. ¿Sangre de vampiro virgen? ¿Purificación? Genial, ahora falta que Goku venga con Dora la Exploradora a buscar las esferas del dragón para revivir al Capitán América pensó Amy y una gota de agua surgió de su frente al pensar en ello. Debería dejar de ver la televisión...

—¡Rápido Amy-san! —habló el pequeño, el cual ya estaba casi desaparecido.

—¡A-al menos dime tu nombre!

El niño se levantó y justo cuando estuvo a punto de desaparecer, sonrió y murmuró.

Kou Mukami. Mi nombre es Kou Mukami.

Por un momento, Amy juró que su corazón se había detenido.

Kou Mukami... Kou Mukami... Mukami Kou... Mukami... Yuma... Yuma Mukami... Dios... ¡ES KOU!

Amy se levantó apresurada y corrió hasta la casa. Una vez adentro, se dio cuenta con sorpresa que todos estaban reunidos en la sala, Yuma estaba sentado en el mueble comiendo lo que parecía un cubito de azúcar. ¿Eh? Ayato estaba dormitando en el sillón mientras Yui dormía encima de él. ¡Ternura! Shin estaba al lado de una pálida Leia la cual parecía que en cualquier momento se iba a desmayar.

—¡CHICOS! —gritó Amy entrando a la casa— ¡HE VISTO A MUKAMI KOU!

De inmediato, Yuma se levantó corriendo y la zarandeó violentamente por los hombros.

—¡¿Dónde está?! —preguntó el castaño desesperado.

—S-se fue —contestó Amy un poco perdida en sus ojos. Por un momento, ambos se quedaron allí, mirándose mutuamente, hasta que Karl se levantó y apartó a Yuma.

—¿Lo viste o lo imaginaste? —preguntó el peliverde cruzándose de brazos.

—L-lo vi... Lo acabo de ver, en el jardín, pero ha desaparecido —respondió Amy moviendo los dedos, nerviosa. Su estatura nunca la había ayudado en situaciones como ésta, ya que, es muy enana para su edad.

—Entonces, lo viste pero desapareció... ¿Debemos preocuparnos por eso?

—¡Estoy diciendo la verdad!

Leia se levantó (con un poco de color en las mejillas) y apartó a Karl de un manotazo.

—Le creo —espetó la peliazul mirando frívolamente al adulto.

—Pues yo no —dijo Karl acercándose a Leia— a ninguna de las dos.

¿Y a este viejo que mierda le pasa ahora? se preguntó Yuma al ver los ojos de Karl oscurecerse por la rabia.

—¿Qué cosas dices, Karl? —dijo Leia mientras tomaba el hombro de su amiga y lo apretaba levemente.

—Cosas obvias —gruñó el peliverde mientras tomaba a la peliazul por los hombros— tú trajiste estos espectros a la casa de mis hijos. Tú y tu maldita maldición...

Leia palideció.

—N-no se de qué...

—¡Por supuesto que sabes! —explotó Karl tomando el cuello de la camiseta de Leia y alzándola del suelo un poco.

—¡Karl! —Shin se levantó con una rapidez inhumana y de un momento a otro, ya le sostenía el hombro y lo apartaba de Leia.

Leia se quedó quieta. Ella sabía a la perfección de lo que hablaba Karl. Aunque, no quisiese decirlo por nada en el mundo. Lo último que quería que supiesen era que, con lo que estaba pasando, ella tenía una maldición encima.

Que vida la mía...

—Karl, en serio. ¿De qué demonios hablas? —dijo Yuma acercándose a Karl.

—Ella —gruñó Karl señalando a Leia— ella tiene una maldición que le pusieron los espectros al nacer.

Leia palideció aún más.

—Los espectros están vinculados con ella —siguió Karl— ella es como una clase de portal que vincula nuestro mundo con el de ellos... ¡Por culpa de ellos es que está pasando toda esta mierda!

Shin soltó a Karl lentamente mirando incrédulo a Leia.

—¿Esto que está diciendo es cierto? —preguntó acercándose— ¿Esto que está pasando, lo de nuestros hermanos convertidos en niños es por culpa de espectros?

Leia lentamente asintió con la cabeza.

—Me lo comunicaron al llegar... —murmuró sintiendo que iba a vomitar— ellos me dijeron que lo iban a hacer a nombre de la señora de los Demonios, yo...

Ayato, los ojos oscurecidos y con una mueca, se dirigió hasta ella.

—¿Sabes de quién está hablando? —murmuró Ayato.

—N-no...

Ayato se pasó una mano por el cabello y le tomó el mentón a la peliazul.

—Están hablando de mi madre —dijo el pelirrojo en un murmullo que casi parecía un gruñido— Mi madre es la culpable de todo esto.

Continuará...

*Se arrodilla frente a todos* ¡LO SIENTO MUCHO! D': Perdón por no actualizar, es que la escuela me tenía de esclava e.e Pero he vuelto niños :3

¡FOR MY CAT! (? Leia está maldita D: ¿Se lo esperaban? Yo no e.e

Recuerden dejar review, se les agradece con miles de abrazos por wi-fi :3

Bye :3

Lucy-chan