Capitulo 2 "Encuentro predestinado"

Hola a todos, lo siento por demorar tanto pero he estado tan ocupada con la escuela que ni tengo tiempo para respirar, en fin quería agradecerles por leer el capitulo pasado.

"Mitsuki Lina Mendoza"… Me alegra que te gustara y espero no decepcionarte, muchas gracias por comentar y ser el primer review de toda mi vida.

"Madoca"… ¡OMG! No puedo creer que tú me dejaras un comentario, yo amo todas tus historias, eres una de las que me inspiraron para subir mi propia historia, grite de alegría cuando vi que te gusto, enserio espero no decepcionarte, también lamento que hayas visto todos esos horribles errores de ortografía, prometo poner más atención a esos detalles.

"Vane"… Gracias por comentar, que bueno que te haya parecido lindo, todos sus comentarios me inspiraron a escribir otro capítulo.

Sin más los dejo para que lean el siguiente capítulo y espero sea de su agrado.

En Shinjuko todo era un alboroto, por las calles circulaba un mar de personas, pero aun así entre toda la multitud que se aglomeraba en el centro de la ciudad, Shizuo Douglanikov lograba resaltar, caminando con gran elegancia, portando su pulcro uniforme militar y por supuesto sin olvidar su teñida cabellera rubia, lograba robar las miradas de varios habitantes.

El recorrido del militar se inició por la pintoresca avenida principal del reino, la cual lucia aun más bella de lo normal, pues estaba adornada con cientos de flores que iban desde rosas, alcatraces, gardenias, narcisos, girasoles y orquídeas, también había lámparas de papel y muchos otros tipos de adornos que el rubio no reconocía o simplemente no recordaba el nombre de dichos objetos; pero aun a pesar de todo esto, el joven debía de admitir que cada uno de implementos que estaban siendo colocados, hacían que la avenida principal se viese tan hermosa, que bien podría ser digna de una postal.

El rubio comenzó a caminar y a perderse entre la multitud, así tal vez podría olvidar sus problemas tan solo por un momento, además de que le serviría para conocer ciertas partes del reino, ya que si era sinceró, había una gran cantidad de zonas que no conocía, pero a que se debía que alguien de su edad no conociera completamente Shinjuko el reino en que vivía, eso era fácil de explicar, si mal no recordaba su madre le comentó que cuando el tenia apenas unos meses de nacido, sus padres decidieron volver a los reinos del norte de donde eran originarios, ahí pasó toda su infancia, en ese lugar nació Vorona, también vivió gran parte de su adolescencia y no fue hasta que cumplió 17 años que sus padres decidieron volver al reino de Shinjuko, la razón del porque volvieron aun seguía siendo un misterio para él.

En algún momento de su caminata se perdió tanto en sus pensamientos que se desconectó del mundo real por completo, mientras esto ocurría, llegó a su memoria rápidamente el gran enojo y todos los reclamos que él hizo cuando recién volvieron de las tierras del norte, algunas de sus quejas fueron, el cómo extrañaba el clima frio, el ritmo de vida que solo se da en los reinos del norte, haya donde todo es pacífico, donde uno puede sentarse afuera de su hogar y apreciar el sonido que emite el viento al chocar con las copas de los árboles en los vastos bosques de pino y los ruidos de los animales salvajes, lugar en el que se acostumbra ir a las montañas y pasar un momento de soledad, donde se puede ser uno con la naturaleza, y así librarse de la rutina tan molesta que solo hace a las personas acumular estrés; también recordó todos los viajes de cacería que hizo con su padre, esos habían sido muy buenos tiempos, cuando cazaba sentía que por unos instantes podía tener el cariño de su padre además de hallar algo en que utilizar su gran fuerza, esto representaba un escape para Shizuo ya que diariamente se tenía que controlar y contener enfrente de todos para mantener oculta su peculiar habilidad, petición que le había hecho su madre.

Cuando el joven hizo una pausa en sus pensamientos, se percató de que ya se había alejado por lo menos 2 calles del centro del reino y aunque ya no se encontraba cerca de la avenida principal, donde generalmente solía acumularse la gente, la cantidad de personas que recorrían las calles era impresionante, Shizuo ignoró esto, pues supuso que todo era consecuencia de que ese día se celebraba el cumpleaños del príncipe Orihara, dejando ese tema por la paz volvió a sumirse en su mundo reflexionando un poco sobre todo lo que había ocurrido esa mañana, en cuanto la escena del comedor, se repitió en su cabeza, sintió como el corazón se le agitaba de forma dolorosa, siendo lo único que lo salvaba de desmoronarse y caer en la tristeza el recuerdo de las palabras de Vorona, la joven rubia que a simple vista podía ser catalogada como un ser frió e inexpresivo, podía llegar a demostrarle en más de una ocasión su cariño y apoyo a Shizuo y aunque la forma de expresarse que usaba la menor era un tanto rara y distante, no cambiaba todo lo que transmitía y lo que significaba para su hermano mayor.

Shizuo aun estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se percató que una jovencita se aproximaba rápidamente, la chica corría deprisa mientras dirigía su mirada en dirección opuesta a la que corría, esto solo provocó que Shizuo y la joven desconocida chocaran tan fuertemente que la mujer cayó recostada de espalda sobre el suelo, la chica obtuvo una pequeña contusión que tardó unos segundos en pasar; el joven rubio gracias a su gran fuerza no se movió ni un solo milímetro, pues prácticamente la joven rebotó contra su cuerpo, la fuerte colisión logró sacar de sus pensamientos a Shizuo quien a pesar de lo estrepitoso que fue el golpe aun no se daba cuenta de lo que había sucedido y no fue hasta que dirigió su mirada hacia el suelo donde yacía la menor, que entendió lo que pasó y rápidamente se dispuso a ayudar la "indefensa señorita".

- Lo siento, fue mi culpa debí haber prestado más atención, ¿se encuentra bien? – Preguntó el rubio mientras rápidamente le tendía la mano a la joven para ayudarla a levantarse.

La joven tomó la mano de Shizuo con lentitud pues aun se encontraba algo aturdida por el golpe, cuando por fin fue capaz de sostenerse, se puso de pie y retiró de su rostro un hermoso velo color negro, con encajes en los bordes de color rojo, que ocultaba su apariencia, al quitarse la fina tela, el joven militar no hizo más que quedarse anonadado por la belleza que se mostraba ante él, pues aquella joven era poseedora de una pálida piel que solo podía compararse en hermosura con la más fina y delicada porcelana, su cabello azabache le recordaba al militar cada una de las noches que paso en la base ubicada en el monte Sunshine, solo en ese lugar Shizuo tenía el privilegio de observar las noches más hermosas, aquellas en donde el cielo se tiñe de la más profunda oscuridad y lo único que alumbra a los militares es el brillo de la luna y de las estrellas; pero lo que sin duda se robó toda la atención de Shizuo fueron los bellos y cautivadores ojos de la mujer, pues eran de un singular color rojo, tan hermosos eran que el joven blondo de inmediato los asocio con elegantes rubíes; al repasar con su mirada una vez y otra vez el rostro de la joven, el pulso del militar no hizo más que elevarse, pues por algún motivo la chica alteraba su ritmo cardíaco sin razón aparente.

En unos minutos todos esos pensamientos y comparaciones llegaron a la mente de Shizuo, quien por estar tan embelesado por la belleza de la joven, ignoró completamente que esta tenía ya varios minutos hablándole.

- Estoy bien, aunque creo que yo tuve la culpa, después de todo no me fije mientras corría – Dijo la joven mientras sacudía su vestido.

- Oye, ¿me estas escuchando? - Preguntó molesta, pues era muy obvio que el más alto estaba haciendo todo menos por atención a lo que decía.

- Ya veo, en verdad estas ignorándome – Después de decir esto la joven se paró sobre las puntas de sus pies, acto seguido alzó su mano derecha, tomó toda la fuerza que pudo y la impactó contra la mejilla del rubio, dándole una fuerte bofetada.

-¡Auch! Oye eso me dolió – Gritó adolorido, sobándose su mejilla.

-¡Estoy completamente segura, de que no duele tanto como el haber sido golpeada y arrojada al suelo violentamente por un sujeto grosero, que todavía se da el lujo de ignorar a la inocente víctima, que estaba amablemente dispuesta a olvidar lo maleducado que ha sido cierto sujeto! – Terminó de hablar la morocha, haciendo todo tipo de ademanes dramáticos con sus manos, al igual que hablaba fingiendo estar de lo más dolida.

-Espera, espera, hablas demasiado, y para empezar yo no soy ningún tipo grosero, todo fue un accidente – Respondió algo exasperado

-Si tu lo dices – Contestó la joven, con un tono juguetón que decía "yo no lo creo"

-Como que "si tu lo dices", esa es la verdad, tu llegaste de la nada y te estrellaste conmigo – Reclamó

-Vaya que eres grosero, mira que culpar de todo a la joven que solo venia caminando tranquilamente – Dijo con tono acusatorio.

-¡Tch! Sabes eres muy molesta – El rubio comenzaba a perder los estribos.

-No me diga eso noble caballero, escucharlo pronunciar esas palabras lastima mi frágil corazón – Se llevó una mano al pecho, aparentando dolor.

-… - Shizuo puso cara de confusión por un momento, pues no comprendía cómo había llegado a esa situación.

-¡Jajaja! Deberías ver tu rostro, alguien ya te había dicho que eres muy gracioso – Su risa fue estrepitosa y desquiciada.

-¡QUE! A quien le dices gracioso – Reaccionó el rubio alzando la voz

-¡A ti! Tú eres hilarante – Replicó burlándose del rubio.

Mientras los dos jóvenes "dialogaban pacíficamente" un grupo de hombres vestidos con uniformes de la guardia real se disponían a recorrer las calles de Shinjuko bajo las ordenes de la señorita Namie Yagiri, quien ocupaba el puesto de secretaria de la familia Orihara, la orden que les encomendó la mujer era buscar y traer en perfectas condiciones, procurando tener la mayor discreción, a cierto personaje muy problemático.

-Y bien señor descortés aun no te has presentado – Soltó de la nada la joven, cambiando drásticamente de tema.

-Para que alguien como tú querría saber mi nombre – Dijo todavía algo molesto.

-Yo solo quería ser amable y conocer el nombre del sujeto que me golpeo, pero veo que a ti eso no te importa – Contestó entre risas.

-¡Que yo no te golpee! Fue un accidente y si tanto quieres saber, me llamó Shizuo Douglanikov -

-Ya veo, ¿Qué relación tienes con los condes Douglanikov? – Preguntó aparentando no tener mucho interés.

-Son mis padres –

-Bien (esto es raro nunca lo he visto en alguno de los bailes reales, los Douglanikov siempre asisten, es extraño que no lo -conozca, a la única que he visto aparte de los condes es a su hija, pero a este nunca, interesante)

-Y su nombre señorita – Dijo lo más formal posible, sacando a la joven de sus pensamientos.

-Mi nombre es Kanra –

-Kanra ... -

-Solo Kanra –

-Eso no puede ser, debe de tener algún apellido – Dijo incrédulo

-Yo no poseo algo tan mundano como un apellido, en este reino eso solo sirve para catalogar y clasificar a las personas en estatus social y económico, eso es muy repugnante, para mi todos son exactamente iguales, todos y cada uno de los pobladores de Shinjuko son humanos, no importa cuánto dinero y clase posean todos son semejantes aunque deseen negarlo esa es su naturaleza, jajajaja – La joven hablaba mientras miraba hacia el infinito y en ocasiones posaba su mirada sobre el rubio, su rostro transmitía la sensación de estar de lo mas emocionada e inspirada, cuando terminó de hablar giró sobre un pie y rió de manera un tanto desquiciada.

-Ahh... insisto en que debe tener uno, todos tenemos un apellido – El rubio desconcertado con lo dicho por Kanra, habló al mismo tiempo que giraba su cabeza en todas direcciones para observar a las personas que iban pasando por la calle, las cuales se detenían para mirarlos con expresión de confusión y otros tantos con terror.

-Te digo que no, yo solo soy Kanra, es que acaso no te basta con saber mi nombre, apuesto que te gustaría conocer más sobre mí, no es así joven Douglanikov – Esto fue pronunciado en un tono muy sugestivo, cargado de picardía, que claro era fingido, ya que el único objetivo de esas palabras era desestabilizar a la persona que las escuchara.

-No… No es eso, es solo que me parece extraño que…- Las mejillas de Shizuo se tiñeron con un leve sonrojo, debido al comentario tan atrevido de la joven, pero mientras el mayor hablaba, de la nada fue interrumpido por un estrepitoso grito.

-Ahí está deténganla – Exclamó una multitud de hombre que se acercaban corriendo en dirección a los jóvenes.

-Lo siento, pero creo que es hora de retirarme, ha sido un placer hablar con usted joven Douglanikov – Dijo mientras comenzaba a correr.

-Que no escape –

-Oye espera, ¿porque corres? – Shizuo trató de tomarla del brazo pero la joven ya se había marchado.

-Quítate de nuestro camino - Los hombres de la guardia real corrieron aun mas rápido para poder alcanzar a la mujer que ya les llevaba ventaja, cuando pasaron al lado de Shizuo varios de los hombres empujaron al rubio haciendo que perdiera el equilibrio y por consecuencia cayera en un gran charco de lodo que estaba a un costado de la calle.

-Bay, bay, Shizu-chan, te daré un consejo, el lodo sobre los uniformes militares no se ve bien jajaja, espero que nos veamos pronto – Gritó la morena agitando su mano en señal de despedida, mientras corría lo más rápido que sus piernas le permitían.

-¡Como me llamaste! Vuelve aquí – El joven rubio de inmediato se mostró colérico.

-Alguien atrápela, la señorita Yagiri a confiado en nosotros, no la decepcionen – Exclamó uno de los hombres de la guardia real.

-Con que Namie los ha enviado, quien se ha creído esa mujer para molestarme, esto lo pagara – Pensó Kanra.

-… – Shizuo se quedó unos minutos en silencio, asimilando todo lo que acaba de pasarle.

-¡MALDITA SEA! Los encontrare a todos bastardos, en especial a ti Kanra, todos morirán – Gritó verdaderamente molesto el joven militar, levantándose abruptamente del suelo, apretando tanto sus puños que sus nudillos se pusieron blancos de la fuerza ejercida.

Mientras tanto en el otro extremo del reino de Shinjuko, una joven de cabellera castaña, daba vueltas impaciente por toda la habitación, la cual parecía ser un despacho, sus pasos mostraban lo enojada y exaltada que estaba

-Ese estúpido de Izaya es que acaso no piensa volver, todo por su estúpido pasatiempo de observar humanos, quien se cree es, aun que sea el maldito príncipe de Shinjuko tiene obligaciones que cumplir, más le vale volver antes de las 2 de la tarde, cielos, solo le gusta hacer aun más complicado mi trabajo, algún día dejare todo esto y solo me dedicare a cuidar a mi amado Seiji, ahhh! – La mujer habló firme y molesta, para al final perderse en su mundo de fantasías incestuosas.

Si llegaron hasta aquí no me queda mas que agradecerles por haber leído el capitulo, espero que haya sido de su agrado y nos vemos en la siguiente actualización, besos...