Capitulo 5 "Floriografía"
¡Hola a todos!, después de tanto tiempo es fabuloso estar de vuelta.
Primero que nada si alguien esperaba la actualización de esta historia me disculpo enormemente, me siento horrible actualizando después de dos meses, últimamente mi vida académica se ha vuelto mas salvaje y no me deja nada de tiempo.
También quiero pedirles algo de paciencia pues puede que la historia les resulte algo lenta y que hablo mucho sobre otros personajes, pero quiero darles un poco de protagonismo a todos, espero no les moleste.
"Madoca"… Gracias tus palabras siempre me son de mucho apoyo, eres alguien sensacional y siempre te agradeceré que me brindes tu ayuda. Me alegra mucho que te gusten mis descripciones me hace sentir muy pero muy feliz.
En cuanto a la historia, se podría decir que si esta situada en la época victoriana debido al estilo de las ropas y objetos.
"Vane"… Gracias por comentar, lamento el haberme tardado tanto, el que pienses que cada vez esta mejor es una gran motivación para mi.
"Shino"... Muchísimas gracias por comentar, es muy lindo el leer sus comentarios, en cuanto al encuentro de Shizuo e Izaya creo que se dará en el siguiente capitulo. Espero que esta actualización sea de tu agrado.
"Mitsuki Lina Mendoza"... Tu comentario me alegro mucho, es muy lindo para mi saber que te provoque eso, lo digo enserio es una super motivación, te lo agradezco.
Sin más los dejo para que lean el siguiente capítulo y espero sea de su agrado.
En otra parte del reino, algunas horas antes del inicio de la tan esperada fiesta, en la gran mansión Douglanikov después de ser abandonados por su hijo, los condes permanecieron abrazados por unos minutos en el centro de la gran habitación, hasta que Drakon deshizo el abrazo y rompió el silencio.
-Katrina, ven cariño siéntate – El hombre tomó a su esposa de los hombros y la guió hasta la silla más cercana.
-¿Porque mi hijo tiene que sufrir? – Preguntó con la voz entrecortada.
-El sufrimiento es parte de la vida – Respondió fríamente.
-¡Tu no lo entiendes, soy su madre!, se supone que debería de poder hacer algo para ayudarlo – Golpeó con los puños cerrados sus muslos expresando así la impotencia que sentía.
-¡Katrina! Debes entender que Shizuo ya es todo un hombre y eso implica que debe afrontar las cosas por sí solo, aun cuando Vorona es la más pequeña no podemos evitar que sufra, ¡para ser feliz también debes sufrir! – Gritó muy molesto.
-Drakon…- Susurró paralizada, pues este nunca le había alzado la voz.
-Lo siento mucho Katrina, no quise gritarte, es solo que odio verte así de preocupada y triste, te amo y me enfurece no poder hacer nada por ti y mis hijos – Tomó las manos de su esposa y las besó con ternura.
-Lo sé no te preocupes, ven vamos a buscar a Vorona, a la pobre casi no le hemos prestado atención – Dijo con una pequeña sonrisa en los labios, aferrándose del brazo de su esposo.
Los condes salieron del salón de visitas, en donde se habían llevado a cabo los eventos pasados; recorrieron la mansión de arriba abajo, pero en ninguna de las habitaciones de la enorme casa había rastro de la pequeña rubia; preocupados decidieron buscar a la antigua protectora de Katrina, también niñera de Shizuo y Vorona durante su infancia, una mujer que tenia años al servicio de los Douglanikov, además de haber servido en su juventud a los señores Strauss; quien incluso era vista como la abuela de la familia, su nombre Miroslava Kochetkova una dama de 60 años de edad, nativa de las frías y nevadas tierras del norte.
-¿Miroslava has visto a Vorona? – Preguntó rápidamente Drakon.
-¡Hemos recorrido cada lugar de la casa, pero no logramos encontrarla! – Afirmó exaltada la madre.
-Sí, vi a la niña Vorona corriendo en dirección a las caballerizas, me resultó muy extraño ya que lucía algo contrariada, intente detenerla pero por la expresión de su rostro me pareció que en verdad quería estar sola – Explicó muy preocupada.
-Ya veo. Katrina espera aquí, no te muevas yo iré por Vorona – Dijo firme el angustiado padre, dirigiéndose a la puerta de salida.
-Está bien Drakon lo dejó en tus manos, ¡pero recuerda ser cuidadoso al momento de hablar con Vorona! – Habló elevando la voz pues su marido ya se encontraba bastante lejos.
-Gracias Miroslava, como siempre has sido de mucha ayuda – La madre dirigió su vista a la mayor y pintó en sus labios una amable sonrisa.
-No tiene porque agradecerme señorita Katrina, me he encargado de protegerle desde que usted era una niña, de igual manera tuve la oportunidad de estar al cuidado de sus hijos cuando estos solo eran unos bebes, los aprecio y quiero como si fueran mis nietos y a usted señorita como si fuese mi propia hija, todos ustedes son la familia que nunca pude tener – La voz de la mayor denotaba tanto amor como tristeza, Katrina percatándose de esto decidió cambiar el tema.
-Pero que dices Miroslava, llamándome "señorita", te quiero tanto que con solo llamarme Katrina estaría bien, además aunque me duela aceptarlo, ¡ya no soy tan joven!, recuerda que tengo 2 hijos y uno de ellos tiene más de 20 años, a estas alturas si algo no soy es joven – De inmediato la risa de las dos mujeres no tardo en hacerse presente.
-Señori… Katrina, creo que es inevitable siempre te percibiré como la dulce chiquilla que corría de un lado para otro y jugaba con la nieve que se acumulaba en el jardín de la mansión que tus padres tenían en el reino del norte, ah sin duda te veías tan linda corriendo de un lado a otro con la naricilla roja por lo helado del clima, haciendo toda clase de preguntas, siempre fuiste una niña muy curiosa – En los ojos de Miroslava se podía apreciar la ternura que sentía por aquellos recuerdos.
-Ah, que recuerdos sobre todo por mis padres… - Exclamo con desdén.
-Sí, los señores Strauss sin duda alguna fueron unas excelentes personas, eres la viva imagen de tu madre, tanto en apariencia como en bondad –
-No Miroslava, no me compares con mi madre; no me lo merezco – Susurró.
-¿Porque no habrías de merecerlo? - Preguntó intrigada.
-Preguntas eso porque te aferras al recuerdo de la pequeña Katrina, además del cariño que me tienes; pero lo cierto es que ya no soy la dulce niña que vivía en el reino del norte, ahora soy una mujer de 40 años que teme cada día de su vida que las mentiras y las malas acciones cometidas en el pasado la alcancen, soy una horrible persona, he hecho cosas terribles solo por cumplir mis deseos – Al terminar de hablar, la expresión en el rostro de Katrina era confusa, pues parecía que en su interior la tristeza y la rabia se mezclaran.
-No diga eso señorita Katrina, usted ha sido buena en muchos aspectos de su vida, siempre ha intentado ser una excelente madre y esposa, yo soy testigo de eso, todos en esta casa lo somos – Al terminar de hablar puso una mano sobre el hombro de Katrina en señal de apoyo.
-Por favor Miroslava tu bien sabes a que me refiero, no trates de hacer de mi una santa y tampoco intentes hacerme sentir bien, todos sabemos que lo que hice es despreciable - El enojo era claro en sus palabras.
-Yo no soy nadie para juzgar tus acciones, si tu consideras que no son las correctas y te sientes culpable, ¿Por qué no intentas remediarlo?, aun podrías estar a tiempo – Dijo tratando de tranquilizar a la rubia.
-¡No!, ya es demasiado tarde para retroceder, además si te soy sincera en el fondo de mi ser no me arrepiento, gracias a eso obtuve la más grande felicidad del mundo – Mientras hablaba la mujer agachaba la mirada.
-¡Katrina no digas eso! – Miroslava alzó la voz.
-¡Suficiente!, de seguro Drakon y Vorona no tardan en llegar – Espetó alterada.
-Como desee, solo recuerde que el pasado siempre nos alcanza; y otra cosa, siempre puede contar conmigo si siente que necesita hablar con alguien, ahí estaré para usted, con su permiso – Respondió con tono preocupado y haciendo una pequeña reverencia se retiro del lugar.
-Eso bien lo sé, solo espero que no sea pronto y que si llega a pasar ojala tenga la dicha de que me concedan su perdón. Gracias por ser tan buena Miroslava – Katrina habló para sí misma, pues se había quedado sola en el largo corredor que conectaba con la salida de la mansión, después de algunos minutos dos figuras muy conocidas interrumpieron su soledad.
-Katrina, vaya que te tomaste enserio lo de no moverte – Señaló burlonamente el conde al notar que su esposa seguía en el mismo lugar donde la había dejado.
-¡Ay Drakon, si serás!, Vorona, ¿Qué hacías en las caballerizas? – Al ver a la menor, la madre ignoro a su esposo y corrió rápidamente proporcionándole un asfixiante abrazo.
-Estaba ahí porque quería estar sola, deseaba aclarar mi mente – Respondió fríamente.
-Hija, ¿acaso te ha ocurrido algo? – Preguntó Drakon recobrando la seriedad.
-No padre, todo está en perfectas condiciones -
-Segura cariño, tu semblante luce algo alterado – Intervino rápidamente Katrina.
-Si te ocurre algo nosotros te ayudaremos, solo tienes que decírnoslo hija – Secundó el conde.
-(Que debería de hacer, no puedo decirles sobre lo que escuche, será mejor permanecer en silencio hasta que descubra mas sobre el tema)… - La joven permaneció en silencio por unos segundos perdida en sus pensamientos.
-Vorona, que te sucede cariño – Katrina tomó por los hombros a la rubia y la sacudió suavemente.
-¡Ah¡ Nada, solo me quede pensando, eso es todo, no tienen porque preocuparse me encuentro bien – Contestó la menor algo alterada pues su madre de cierta forma la había asustado.
-Estás segura hija, podrías estar enferma, ¿Quieres que llamemos al doctor Kishitani? – Cuestionó el padre de la rubia.
-De ninguna manera, estoy en perfectas condiciones de salud por lo que debo declinar su propuesta, además vuelvo a reiterar que no deben preocuparse tanto por mí – Respondió al instante como si de una maquina programada se tratase.
-Está bien confiamos en ti, si tú dices que te encuentras bien no te molestaremos mas y te creeremos, no es así Drakon – La madre dio unas cuantas palmadas reconfortantes en la espalda de la jovencita y después de ofrecerle una sonrisa tranquilizadora, fijó su mirada en el conde como si buscara apoyo.
-Claro, tu madre tiene razón ya no insistiremos mas, anda sube a tu habitación y descansa – Dijo el padre asintiendo con la cabeza.
-Está bien yo me retiro a mi recamara, con su permiso - La voz de la rubia sonaba triste, algo que no era muy común en ella.
-¡Ah mis hijos! – Pronunció Katrina en un largo suspiro.
-Tranquilízate Katrina –
-¡Sí, sí, ya lo sé!, vamos acompáñame al jardín, en este complicado día que hemos tenido me apetece ver las nuevas flores que he mandado a traer de las tierras del norte – Habló la mujer un poco más animada.
-A donde usted guste yo la acompañaría bella dama – Contestó besando su mano y tomándola de esta, para después comenzar a caminar por el extenso pasillo.
-Gracias caballero. Pero volviendo a mis flores, puedes creer que logre que trajeran las flores que tu madre y hermana cultivaban con tanta dedicación en su invernadero; "No me olvides", las recuerdas verdad, ¡Ay Drakon! no me digas que ya las olvidaste – Katrina no pudo evitar soltar una pequeña risita que denotaba algo de felicidad pues las flores siempre le traían recuerdos de su juventud.
-Claro que las recuerdo, eran las favoritas de mi madre y creo que aun son las flores que más adora Vianka, aunque no estoy seguro ha pasado mucho tiempo desde que visitamos a mi hermana – Drakon quien era alguien muy imperturbable, de repente pareció algo melancólico al recordar lo alejado que estaba de su familia.
-Tienes razón aun son las favoritas de Vianka ella misma me las ha enviado, son producto del cultivo que tiene en su invernadero, ella siempre le tuvo el mismo amor que tu madre a las plantas; no estés triste Drakon – Dijo tomando las manos de su esposo al notar su tristeza - Este año estoy considerando seriamente ir al reino del norte para visitar a Vianka, después de todo ella siempre ha sido tan buena conmigo que no merece que la tengamos tan olvidada – Después de terminar sus palabras Katrina notó que el ánimo de Drakon cambio considerablemente.
Los condes salieron por una de las tantas puertas con las que contaba la mansión, llegaron al patio trasero de la propiedad donde se encontraba una gran cantidad de árboles frutales, plantas de ornato, pero sobre todo muchas pero muchas flores, su gran cantidad le daba al jardín un color sin igual pues había flores de todas las tonalidades y tamaños, además de que el aroma desprendido por estas relajaba hasta la persona más tensa, el pasto que cubría hasta el último centímetro del suelo, añadía ese toque de color verde que en ningún jardín respetable debe faltar.
Katrina no permanecía quieta en un solo sitio pues desde que llegaron al jardín no había hecho otra cosa más que llevar al conde de aquí para allá mostrándole la gran cantidad y variedad de flores nuevas que, Vianka la hermana del conde y otras viejas amigas que residían en el reino del norte, le habían enviado.
El momento esperado llegó, Katrina le enseño las bellas "No me olvides" que su cuñada le había obsequiado, se encontraban dentro de una pequeña maceta de color blanco que hacia resaltar aun más el precioso color azul de los minúsculos pétalos con los que contaban las flores, sin duda eran muy hermosas pero aun les faltaba mucho tiempo para crecer y ser aun mas lindas, fue lo que pensó para sus adentros Katrina, en cambio la mente de Drakon se remontó a la época en la que era un adolescente y presenciaba como cada tarde su madre y Vianka se adentraban en el inmenso invernadero a cuidar de las plantas pero teniendo un especial trato con las "No me olvides" pues eran las consentidas de su madre y hermana debido al tierno y triste sentimiento que simbolizaban.
-"Inquietud por un amor no correspondido". Aun recuerdo el día en que Vianka me contó sobre su significado, es un día que no podría olvidar nunca - Drakon habló en voz baja, Katrina con mucho esfuerzo apenas pudo escucharlo.
-¡Y donde dejas el significado de "Amor sincero" y "Fidelidad"! – Gritó molesta - ¡Ay! aun recuerdo cuando tu hermana me contó, el cómo te aconsejó que me regalaras el día de mi cumpleaños una pequeña macetita con muchas "No me olvides" de color azul y claro un ramo de rosas en todas las tonalidades, fue un gesto tan hermoso de tu parte, con eso terminaste de ganarte mi corazón, ¡ha! de solo recordarlo vuelvo a sonrojarme y eso que fue hace mas de 20 años – Al terminar de hablar la mujer no pudo evitar soltar una sonora carcajada.
-Esa vez no pude estar más agradecido con Vianka, tuvo tanta razón con ese consejo, pero de algo debía de servir ese lado tan romántico y cursi que tiene mi hermana mayor – Drakon y Katrina rieron a carcajadas recordando la personalidad tan empalagosa de Vianka.
Las risas no tardaron mucho en ser calladas, pues una de las mujeres de la servidumbre llamo a los condes, para consultar con ellos una importante decisión.
-Disculpen que los interrumpa señores, pero el evento que se llevara en la plaza principal, será hoy, no es por entrometerme, pero debo consultar si asistirán a la celebración, para poder hacer todos los preparativos necesarios – Cada una de las palabras de la mujer fueron pronunciadas con un gran grado de respeto.
-¡Como pude haberlo olvidado!, gracias Hiyori por recordármelo – Esbozó una pequeña sonrisa a la mujer que estaba frente a ella, para después mirar con preocupación a su esposo.
-No hay de que señora Katrina -
-¿Qué pasa Katrina? – Preguntó consternado.
-Olvide que hoy se llevaría a cabo la fiesta de cumpleaños del príncipe Orihara – Contestó triste.
-No te preocupes – Tocó el hombro de su esposa – Tenemos que ir, es nuestro deber como Condes asistir a los eventos de la familia real, así que si, alisten todo partiremos a las 9:00 PM, en un momento recibirán mas ordene, puedes retirarte – Dijo firme.
-Como ordene señor, con su permiso – La mujer se retiró rápidamente.
-¿Asistirán a la celebración del príncipe Orihara? – La voz de la joven rubia tomó desprevenidos a los condes.
-Me temo que sí, pero Vorona cariño, ¿Que no estabas descansando en tu habitación? – La madre preguntó algo preocupada por el estado en que se encontraba momentos antes la hija menor.
- Si, hace algunos minutos estaba en mi habitación pero me fue muy desagradable estar encerrada sin hacer nada, es por eso que decidí salir a buscarlos al jardín – Contestó sin emoción, como era típico de ella.
-Ya veo – Respondió el padre de la menor.
-Volviendo a lo de la fiesta – La joven cuestionó a sus padres.
-No es necesario que asistas cariño – Habló rápidamente Katrina.
-Tu madre tiene razón – Secundó Drakon.
-No se preocupen me encuentro en perfectas condiciones, por lo que me rehusó a no asistir a la fiesta; ustedes bien saben que no sería correcto que los dos hijos de los condes Douglanikov faltaran al gran evento, así solo tendremos que disculparnos por la ausencia de Shizuo – La voz de Vorona no cambio en ningún momento y su penetrante mirada, demostraba que no cambiaria de opinión.
-Tienes razón cariño, veo que estas convirtiéndote en toda una mujer de sociedad –Katrina decidió no contradecir más a la joven rubia y en cambio la elogió.
-Gracias madre – Dijo fríamente.
-Entonces ya está arreglado todos asistiremos a la fiesta; le pediré a una de las empleadas que suba para ayudarte, puedes retirarte a tu habitación si lo deseas cariño, tu también Drakon, yo me encargare de que las cosas se pongan en marcha –Comentó animadamente la madre de los rubios.
-Está bien madre, padre, con su permiso – La menor se despidió haciendo una pequeña reverencia, inclinando levemente su cabeza.
-En ese caso yo también subiré a nuestra habitación Katrina, estoy muy agotado por todo lo que ha ocurrido durante este día, dejare que te encargues, pero si necesitas de mi ayuda no dudes en pedirla – Dijo dándose la vuelta, para dirigirse a las escaleras, no sin antes dedicarle una mirada de amor a su hermosa esposa.
-No te preocupes, solo iré a hablar con las empleadas para indicarles como se realizara todo, en realidad no es nada de trabajo, las mujeres del servicio lo hacen todo, debería de darles un día de descanso por su arduo trabajo. En un momento subiré – Levantó su mano en señal de despedida y se encaminó por el largo pasillo en busca del comedor de los empleados.
Katrina caminaba por el solitario pasillo, mientras se dedicaba a pensar una y otra vez como afrontar las situaciones que el destino se empeñaba en ponerle, en primera instancia estaba el problema de Shizuo, quien sabe en qué estado volvería su hijo después de recibir tan ingratas noticias, se sentía la peor madre del mundo pues dejó que su hijo se marchara a afrontar su dolor y tristeza solo; además ahora estaba la cuestión de Vorona que lucía más rara de lo normal, Katrina sabía que su hija no era la señorita más expresiva del mundo pero ahora estaba en extremo silenciosa y distante, sin duda algo le ocurría a la joven rubia; y de nueva cuenta se sentía impotente por no poder ayudar a la menor, que clase de madre era, sin duda una muy mala e ineficiente pensaba, pues no podía hacer nada por ninguno de sus hijos.
Tan preocupada se encontraba con todos sus problemas que no se dio cuenta que en algún punto de su recorrido se había encontrado con la fiel Miroslava, quien se había detenido a observar tristemente el preocupado rostro de su protegida.
-Señorita Katrina, ¿Ocurre algo? – Preguntó en cuanto notó que la rubia había salido de sus pensamientos.
-¡He, no para nada! Yo… solo estaba… buscándote a ti, si a ti, gracias al cielo que te encuentro – la mujer rió algo nerviosa mientras titubeaba, como si estuviera intentando ocultar algo.
- Ya veo, en que le puedo ayudar – Miroslava decidió seguir su juego, aun sabiendo que la mujer estaba mintiendo.
-Yo necesito que mandes a las empleadas a ayudar a Vorona, además de que preparen las tinas de baño para tomar una ducha y que el carruaje con los caballos estén listos exactamente a las 9:00 PM – Respondió con mucha firmeza pero sin llegar a ser prepotente o grosera.
-No hay problema señorita Katrina todo estará listo –
-En ese caso puedes retirarte Miroslava, gracias por tu ayuda, cuento contigo – La señora de la casa sonrió dulcemente en señal de gratitud.
-No se preocupe no hay porque agradecer, con su permiso señorita Katrina – Dijo haciendo una reverencia y después marchándose con paso acelerado.
-Con Miroslava no hay remedio, aun cuando le diga que deje de llamarme así no me hace caso, a sus ojos siempre seré una adolescente o tal vez una niña, ¡mh…! quien sabe, eso es algo que solo ella conoce – Comentó divertida dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.
Después de terminar de dar todas las indicaciones a los empleados Katrina subió rápidamente a su habitación donde comenzó a prepararse para tan importante evento.
Las horas transcurrieron rápidamente en el hogar de los Douglanikov, pues cuando menos pensaron el reloj de madera que se ubicaba en el salón de visitas marcaba las 8:50 PM; algo apresurados bajaron por las escaleras los condes, tomados de la mano.
Katrina vestía un elegante vestido strapless, en un profundo color azul rey, acompañado de un delicado bordado en un tono un poco más oscuro en el corsé, falda ancha; para complementar su arreglo llevaba un conservador recogido y sobre sus hombros para cubrir un poco la piel que quedaba al descubierto un chal de seda del mismo color que el bordado.
El conde por su parte portaba un sobrio smoking negro decorado de algunas medallas militares, así como una corbata azul rey.
Al bajar las escaleras, Drakon le pidió a su esposa que esperara a que Vorona bajara de su habitación, mientras el salía al patio de la propiedad para asegurarse de que todo estuviera preparado para su partida. Y así fue, Katrina se quedo parada tan firme como un roble aguardando a su hija, hasta que después de unos minutos de espera, se vio descender por las escaleras con ritmo tranquilo a la menor de la familia.
Vorona había elegido usar esa noche un bello vestido de un encendido tono rojo escarlata, strapless pero con mangas de encaje en un color negro, este detalle se extendía por todo el corsé resaltando aun mas los diseños que poseía el encaje. El vestido también tenía una falda ancha, muy ancha, destacando así la cintura de la chica; su cabello iba parcialmente recogido y el rostro apenas si estaba maquillado.
A los ojos de su madre, Vorona lucía como toda una princesa, con ese pensamiento rondándola, Katrina recibió a su hija con una enorme sonrisa totalmente sincera.
-Luces tan hermosa cariño – Habló orgullosa, plantándole un beso en la frente.
-Gracias madre, usted también se ve de esa forma – Sus palabras eran frías, aun cuando estas querían transmitir sentimientos cálidos.
-Bellas damas es hora de que nos marchemos – Interrumpió Drakon desde el fondo del recibidor.
-En hora buena caballero, vamos Vorona – Katrina camino galante hasta su esposo, tomándolo de la mano.
De esta forma los tres integrantes de la familia Douglanikov se dirigieron a la puerta de la mansión, caminaron por el amplio jardín del hogar, donde los esperaba un carruaje; Drakon abrió la puerta del vehículo y ayudo a las dos mujeres a subir, pues con semejantes vestidos era toda una hazaña abordar un carruaje sin caerse o arruinarse la ropa.
En cuanto la familia termino de acomodarse dentro del carruaje, este avanzo rápidamente para llevarlos hasta su destino. No pasó mucho tiempo, tan solo 30 minutos bastaron para que los Douglanikov llegaran a la plaza principal, donde se ubicaba el teatro de Shinjuko, lugar en el que se realizaría el evento; cuando el chofer indico que en unos minutos se estacionaría en la entrada del lugar, Vorona rompió el silencio que había dentro del carruaje.
-Padres, ¿Que pasara cuando Shizuo regrese a casa?, no habrá nadie que lo reciba y lo calme, podría destruir toda la casa en un arrebato de ira - Preguntó algo preocupada la rubia, pero sin demostrarlo.
-Buena observación Vorona, pero creo que a lo de destruir ya se te adelanto, ¿Acaso no viste el desastre que dejo en el jardín? – Preguntó con algo de risa el padre de la menor.
-Cierto tiene razón padre – Afirmó algo pensativa la rubia.
-No se preocupen por eso, al principio también estaba muy angustiada por no estar cuando Shizuo regresara, quería quedarme en casa para recibirlo, pero viendo la magnitud del evento me hice a la idea de que era imposible, por eso decidí hacer lo siguiente – Katrina hizo una pequeña pausa, tomó aire y después procedió a relatar lo que había realizado.
*flashback*
Justo antes de que Vorona bajara por las escaleras, Miroslava se acercó a Katrina para decirle lo hermosa que se veía.
-Señorita Katrina luce usted tan bella – Dijo esbozando una tierna sonrisa.
-Gracias Miroslava, tu siempre tan halagadora, un día de estos no te creeré tan fácilmente – Respondió algo sonrojada.
-Tenga la absoluta seguridad de que yo nunca le mentiría a usted – La voz de la mayor adquirió un tono más serio.
-Lose Miroslava, tu siempre has sido tan buena conmigo, quiero disculparme por lo que ocurrió hace unas horas – Al hablar su vista se paseaba entre el piso y los ojos de la mayor.
-No hace falta señorita, yo no tengo nada porque perdonarla – En su rostro se volvió a pintar una sonrisa sincera que transmitía todo el cariño que Miroslava sentía.
-Si no te parece incomodo Miroslava, me gustaría pedirte un favor – Anunció con voz algo tímida.
-Lo que guste señorita Katrina –
-Se que no es tu trabajo y está bien si te niegas, pero quería pedirte que estuvieras al pendiente de la llegada de Shizuo, hace varias horas que se marchó y no sabemos en qué condiciones volverá, sé que no es un niño pero ambas lo conocemos y debemos reconocer que tiene un carácter difícil - El rostro de Katrina tenía una expresión algo suplicante y de preocupación.
-Por supuesto que lo hare, márchese sin ningún temor, yo me encargare del niño Shizuo; y claro que lo conozco, ¡Ah! El niño Shizuo siempre tan energético y testarudo – Miroslava rio al recordar todas las rabietas y peleas que tuvo el rubio cuando era pequeño.
-Gracias Miroslava, no sé como agradecértelo –
-Agradézcamelo borrando ese semblante triste de su rostro y divirtiéndose en la fiesta, sonría que así se ve mucho más linda – Posó su mano sobre el hombro de Katrina, le dedicó una mirada amorosa y después de terminar de hablar se marcho al salón de empleados.
-Gracias – Susurró para sí misma.
*fin del flashback*
-¡Ven!, así que no hay nada de qué preocuparnos, todo estará bien – Dijo fingiendo seguridad ante su esposo e hija.
-Muy bien pensado Katrina – Felicitó el conde dándole pequeñas palmadas en la espalda.
-Sin duda alguna Miroslava podrá contralar a Shizuo, después de todo tiene experiencia cuidándonos – Reconoció Vorona, mientras ponía sus dedos en la barbilla.
-Mis señores hemos llegado, es hora de bajar – Habló fuertemente el chofer.
Una vez que los Douglanikov arribaron en el teatro de la plaza principal se apearon del carruaje, el primero en bajar fue Drakon, quien ayudo a Katrina y Vorona a descender por la angosta puerta, cuando todos bajaron del vehículo, la familia se encamino a la entrada del recinto con la esperanza de tener una noche tranquila y divertida.
Si llegaron hasta aquí no me queda mas que agradecerles por haber leído el capitulo, espero que haya sido de su agrado y nos vemos en la siguiente actualización, besos...
